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Tuesday, January 16, 2024

Mujeres Necias y el Precio que Pagan por un Pedazo del Paraíso

Ruslana Korshunova (1987-2008)

Ruslana Korshunova no era una supermodelo cualquiera. Tenía lo que podría decirse como "ángel." Sus ojos azules le brillaban cada vez que sonreía. Era alegre, talentosa y tenía una presencia incomparable en las pasarelas. Conocida por todos como la "Rapunzel Rusa," Ruslana llegó al modelaje por la puerta grande, o así al menos parecía, y una cabellera que rozaba sus muslos, rubia y encantadora.

Comenzó a los 15 años y ya al  poquísimo tiempo estaba en la portada de "Elle Francia" y era la imagen inconfundible del perfume "Nina" de la icónica diseñadora italiana Nina Ricci.

Rápidamente, la agenda de Ruslana se llenó de contratos para los desfiles más cotizados de la industria y, aprovechando un boom extraordinario de modelos eslavas (Ruslana era de origen ruso-Kazakhstani) se hizo un nombre que pensábamos estaría a las alturas casi inalcanzables de una Naomi Campbell.

Pero, muy desgraciadamente, la carrera de Ruslana se vio marcada por una profunda tristeza. Un inconformismo con todo lo que la rodeaba, un historial amoroso plagado de fracasos y Ruslana, en un acto de obvia desesperación, el 28 de Junio del 2008, decidió acabar con todo, incluyendo su propia vida.

Los sórdidos detalles de su suicidio han hecho sus rondas por las redes sociales a lo largo de estos 16 años, y se sabe que Ruslana saltó al vacío, tomando impulso como quien quiere alzar vuelo, aterrizando, lastimosamente en el pavimento a metros de su edificio de lujo.

La fascinación por lo que pudo haber pasado a la modelo, de solamente 20 años, no ha parado. Aunque no dejó líneas de despedida, sí dejó largos escritos donde expresaba su descontento con su vida y una desconexión con su propósito.

Ruslana, se decía, había sucumbido a los efectos secundarios de una extraña doctrina de una secta de élite donde podían haberla dañado mental y emocionalmente.

Pero en mi opinión, Ruslana fue víctima de una vida maleada por una industria que, cegada por su extraordinaria belleza, prometió a Ruslana un mundo de ensueños que fue, para la joven modelo, una espeluznante pesadilla.

Hace pocas semanas, sin embargo, saltó a la palestra que Ruslana, con apenas 18 años de edad había sido invitada un par de veces a la isla privada del magnate Jeffrey Epstein, donde alegadamente pudo haber sido víctima de los excesos y sucesos de los que ya es más que conocido el que fuera uno de los "it boys" más famosos del mundo.

Para mí, el trágico final de Ruslana, ahora cobra más sentido...

¿Pero hasta qué punto Ruslana y las innumerables jovencitas, varias de ellas menores de edad, son inocentes?

¿Qué hay detrás de estas narrativas que han sido tan trilladas en la opinión pública?

Es importantísimo darnos cuenta de que Jeffrey Epstein es tan solo la punta del iceberg...

Epstein murió en la cárcel en el 2019. La versión "oficial" fue que se ahorcó en un momento en que supuestamente los guardias que lo custodiaban no estaban haciendo su trabajo como debían. Pero no hay que ser un genio para darse cuenta de que la teoría de un aparente suicidio no tiene mucho sentido.

Algún día saldrá la verdad de cómo Epstein llegó a su final, y por lo poquísimo que ha salido a la luz, un suicidio como tal, no fue.

Como no hubo un juicio formal, todo de lo que a él se le acusa tiene un signo de interrogación. Pero es obvio que la evidencia que recientemente está siendo revelada lo ponen en el ojo del huracán, a él, y a su bienamada "meretriz," la aristócrata Guislaine Maxwell, que sí aguarda juicio en una cárcel de alta seguridad y que ha llegado a un acuerdo para contar mucho de lo que ya podíamos suponer como cierto.

Según los detalles del juicio, Maxwell, era quien se encargaba de contratar y convencer a las niñas de que acompañaran a señores muy ricos, a cambio de una larga lista de privilegios que incluían estadías en sitios exclusivos, pinturitas de labios de Dior, y otros regalos y promesas.

Papaúpas del mundo de las finanzas, príncipes y magnates de alta alcurnia, todos han sido invitados a pasarse vacaciones en Little St. James en las Islas Vírgenes.

Esta isla, hoy convertida en resort de ultralujo, fue adquirida por Epstein por la módica suma de $8M, en 1998. En el 2016, adquirió una isla vecina, pero esta no estuvo tan desarrollada como la original.

Epstein, un "darling" que se codeaba con la "Crème de la Crème" de Hollywood y Nueva York, tenía un peculiar avión privado, digamos que con un servicio de "aeromozas" muy peculiar. Sus aeromozas eran todas adolescentes que ofrecían un servicio inigualable a los socios de su empleador.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Ni las chicas eran aeromozas como tal, ni los clientes estaban en clase turista.

Si hubiese habido un servicio de afiliación por acumulación de millas viajadas, el ex-presidente de Estados Unidos, Bill Clinton tendría el nivel Platino o Diamante. Clinton es el cliente más conocido, íntimo del fallecido, y acumuló incontables horas de vuelo en el jet de su amigo.

Este avión adquirió un nombre infame, "El Lolita Express," haciendo alusión a la novela de Vladimir Nabokov, y a la cantidad de niñas que actuaban como acompañantes de los poderosos pasajeros.

Adelantándonos en el tiempo, muchas de estas señoritas, hoy en día con casi 40 años, decidieron hacer caja con sus supuestas tragedias de abusos y tráfico sexual.

Guardando el respeto por quienes sí que pudieron haber sido engañadas y no salieron ilesas de estas aventuras caribeñas, me permito, con toda honestidad, ser bastante escéptica.

Sí hay un delito, sin duda, en el mero hecho de que estas mujeres, en el momento que formaban parte de la “nómina” de Epstein eran menores de edad. Hasta ahí lo creo.

Pero no debemos caer en la trampa de que estas señoritas no sabían lo que estaban haciendo.

Hay evidencia fotográfica del señor Clinton dejándose masajear por una muchacha que sonreía de oreja a oreja para la foto.

La supuesta víctima más conocida, el "poster child" de este escándalo, es Virginia Giuffre, famosa por su posado junto al Príncipe Andrés de Inglaterra, que la tiene cogidita por la cintura, frente a la atenta mirada de Ghislaine Maxwell, su patrona.

Allí yo no veo ningún signo de abuso ni de cohesión. Ninguno. 

Y, muy sinceramente, tenemos que permitirnos un poco este sarcasmo, porque hace ya mucho tiempo que nuestra sociedad está creando un movimiento impecablemente orquestado alrededor de la sexualización de niñas y adolescentes.

Hay varios caminos que llevan a Roma. Y "Roma" en el caso que nos concierne hoy es, simplemente, "la profesión más antigua del mundo."

Analicemos las muchas vertientes de este problema.

Hace ya varios años que se está popularizando la participación de niñas pequeñas en supuestos concursos de belleza. Las críticas están a la orden del día, y muy afortunadamente, se ha hecho una contundente crítica a las consecuencias sicológicas de las participantes de estos concursos infantiles donde, muy específicamente, las madres de las criaturas, empujan a sus pequeñas a participar por el premio mayor, sometiendo a las menores a tratamientos como botox, el uso de bronceadores artificiales y extensiones del cabello.

El férreo carácter competitivo de estos certámenes es un negocio hipermillonario que ha permitido a muchas mujeres lucrarse con la participación de sus propias hijas.

En Colombia, con mucha razón e indignación, se tuvo que cancelar un repugnante concurso infantil llamado "Miss Tanguita" que tenía a niñas de entre 5 y 11 años desfilando en minúsculos trajes de baño frente a una audiencia de hombres adultos, muchos de ellos en obvio estado de ebriedad.

Pero, como se ha dicho, en Colombia, las niñas, desde que tienen uso de razón se sienten enormemente identificadas con la vida de las modelos.

La cultura de las "prepago" es altamente popular. Llámense así las "novias" oficiales de muchos capos del narco, entre otras figuras de élite.

La conocida novela "Sin Tetas No Hay Paraíso" de Gustavo Bolívar, cuenta magistralmente los periplos de Catalina, una joven adolescente que se deslumbra con la vida glamurizada de las "prepago." Si bien logra su cometido, las consecuencias de sus acciones llevan a un inesperado y trágico final.

Otra tendencia que ha contribuido enormemente al auge del tráfico sexual de mujeres es lo que es conocido como "Yachting." En español puede traducirse como "Yatistas."

Las "yatistas" no son, que nos quede claro, atletas que compiten en regatas. No, señores. Son mujeres de profesión "modelo" o "influencer" que, a cambio, de la cartera "Birkin" de último modelo de la firma "Hermés" o, digamos, que entre $100 mil o $1M de dólares en cash, aceptan ser damas de compañía de caballeros del jet set o jeques cataríes, para los que estas sumas de dinero son una pequeña propina.

Las "yatistas" no son guías turísticas. Estas señoras están, incluso, bajo contrato, para complacer a sus empleadores en la intimidad.

Varias de las hermanitas Kardashian, e incluso Meghan Markle, la tan antipática Duquesa de Sussex, la mujer del Príncipe Harry, entre varias otras personalidades, se sabe han sido "yatistas" en su camino a la fama.

Para dar un último ejemplo, el controversial e inepto gobernador de California, Gavin Newsom acaba de aprobar una ley denominada "Safer Streets for All Act." Esta ley, traducida como "Calles Más Seguras Para Todos," permite que la prostitución no sea un delito por el solo hecho que las trabajadoras quieran ponerse en la palestra en pleno día.

En el distrito rojo de Los Angeles, por ejemplo, el Bulevar Figueroa, que consiste en aproximadamente 40 cuadras, se pueden ver mujeres, varias de ellas, adolescentes en paños menores, incluso en horas donde los niños salen de las escuelas.

El negocio de las señoritas de la noche, y ahora también del mediodía, han hecho que el tráfico sea infernal, pero si les preguntan a estas empleadas autónomas, pues están encantadas, porque la nueva ley permite que puedan llegar a ganar hasta $1,000 por día, y reciben, de paso, muchos regalitos y viajes de parte de sus clientes más cariñosos.

En una civilización donde a la gran mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, se les enseña a motivarse con un estilo de vida altamente sexualizado, donde se ha disminuido al trabajo y al esfuerzo como una despreciable necesidad, ¿qué se puede esperar?

No pongo en duda, que sí haya un grupo de mujeres jovencísimas, como el caso que hemos comentado de Ruslana Korshunova, donde sí pudo haber habido un aberrante daño sicológico por haberse dejado seducir por la promesa de una vida de lujos asiáticos. 

Pero no nos dejemos engañar y no veamos estas tragedias a través de lentes rosados.

Nuestra cultura y la nefasta educación que ofrecemos a los menores, está siendo aprovechada por grandes conglomerados que disfrutan de capitalizar con mentes manipulables y personajes endebles y vulnerables.

Muy tristemente, lo que nos dejan ver las mujeres que ahorita quieren recibir compensación por un supuesto lastre mental por sus escapadas de juventud, es, por un lado, lamentable, pero, por otro lado, es un monumental fraude.

La educación más básica de los niños se recibe en un hogar. La gran mayoría de las víctimas de Epstein venían de familias rotas, donde abundaba el uso de drogas, por poner un ejemplo.

Se sabe que una de las niñas que prestó sus servicios a los magnates quedó tan impresionada con uno de sus viajes a la isla del difunto mogul, que, para su siguiente escapada a las Islas Vírgenes se llevó a la mitad de las chicas de su salón de clase.

No nos engañemos con cantos de sirena.

El verdadero y condenable tráfico sexual es muy, pero muy difícil de parar, dado que quienes lo hacen posible son personas de mucha influencia.

Pero lo que para mí es la moraleja de esta situación, y lo que, indiscutiblemente, zanjaría esta tragedia, viene con la creación de una nueva consciencia y una urgente reestructuración de nuestros valores y nuestros principios.

Vivimos, en una sociedad con individuos que desde la infancia son educados para saber cuánto valen, y no me refiero, a su valor divino y espiritual, sino su valor monetario. Se les inculca que su único propósito es, literalmente, "hacer dinero." Y punto.

Las niñas están siendo bombardeadas por propaganda, donde su cuerpo es un instrumento para escalar posiciones en todos los ámbitos.

Los varones, por su parte, también se han hecho admiradores de esta cultura donde el sexo y la buena vida se les sirve, a través de las redes sociales, el cine y la música, en bandeja de plata.

El verdadero trabajo está en purgar nuestra cultura de basura. Es un trabajo que ha de ser incansable, empezando por un hogar involucrado, estable y responsable, cualidades que sabemos son cada vez más raras, ya que los padres, como hemos discutido anteriormente, son inmensamente egoístas y no desean comprometer en lo más mínimo sus carreras y su bienestar personal.

Para los que promueven y gustosamente se han hecho propensos a crear desgracias, y luego quieren tener firme un dedo acusador, los dejo con un fragmento del poema inmortal de Sor Juana Inés de La Cruz, "Hombres Necios," escrito en 1689:


"Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:


si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?


Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia..."


Y qué triste y vergonzoso para nosotras las mujeres, ver que estamos contribuyendo a un apocalipsis moral de nuestro mundo. Que ya no es valor tener en lo personal o lo profesional una deseada y necesaria conducta intachable.

Porque ahora muchas, demasiadas, mujeres caminan por los bulevares de la desvergüenza y el desacato, y luego con lágrimas de cocodrilo alargan su mano para que algún necio caiga en su trampa y le ponga un diamante, comprando al instante su integridad y su futuro.

Monday, December 11, 2023

Taylor Swift: Una Dulce "Miss América" o Un Sospechoso Caballo de Troya Ideológico? O Ambos?


En los Estados Unidos, desde hace muchas décadas, se ha querido buscar en la mujer (sobre todo las ricas y famosas) la que pudiese encarnar el concepto de la "America´s Sweetheart."

Este concepto podríamos traducirlo algo como "La Querida de América." Pero al sonar un poco peyorativo, vamos a hablar, mejor, de "La Consentida de América."

Quizá la más conocida en heredar esta “distinción” en tiempos modernos fue Grace Kelly.

Si bien como actriz era, sin duda, muy talentosa, la belleza de Grace Kelly, nunca pasó desapercibida entre los muchos galanes que la cortejaron y a quienes ella sedujo sin miramientos. Para mediados de los 50s, cuando la Oscarizada actriz conoce al Príncipe Rainiero de Mónaco, Hollywood inicia una de las tareas de propaganda y blanqueo más espectaculares que ha hecho, para que Grace apareciese como una novia inmaculada en su enlace frente a millones de personas en todo el mundo. 

Muchas biografías que han sido publicadas, al igual que documentales, nos hace partícipes de este proceso donde se borra, como por arte de magia, que Grace Kelly, había tenido romances tórridos con caballeros casados, y que lejos estaba de ser una figura de moral intachable.

En los años 90s, el título de la "Consentida de América" se lo lleva como un trofeo la actriz Julia Roberts, que con éxitos taquilleros como "Mujer Bonita," "Magnolias de Acero" y "Eric Brokovich" (que le valió una ronda de premios como actriz protagonista) la colocaron en la cúspide del estrellato. 

Fue durante mucho tiempo la actriz mejor pagada, cuando exigía $20M por cinta, su sonrisa de "Mona Lisa" cautivó a Lancome y hoy sigue, a sus cincuenta y tantos años, cosechando éxitos. 

Tuvo la suerte de encontrar al amor de su vida después de muchísimos compromisos rotos y un matrimonio que duró apenas dos años, donde ella, la novia radiante, escogió ir al altar descalza.

El nuevo milenio, tenía que tener su "consentida." Y después de un proceso de búsqueda exhaustiva, esa preciada distinción se la lleva, finalmente, hasta el sol de hoy, Taylor Swift.

Ni en la época de Grace Kelly, ni en un principio, la de Julia Roberts, el mundo estaba tan condicionado por el uso de redes sociales, ni medios de comunicación digitales, ni agendas ideológicas. 

Los activistas climáticos, que me imagino, habrán existido desde siempre, estarían confinados a sectas ocultas donde hacían sus predicciones apocalípticas en secreto. 

Los homosexuales llevaban vidas muy discretas con sus parejas. Y el Partido Demócrata era simplemente un moderado grupo político donde, si bien, había énfasis en las injusticias sociales, y una economía más intervencionista, jamás se imaginó que se convertiría en el brazo propagandístico de todas las aberraciones que hoy por hoy procrean, propagan, promueven y protegen.

Como hemos dicho muchísimas veces, y esto es importante repetirlo, la industria del entretenimiento, incluyendo el cine, la música, la moda, y hoy por hoy los abominables "influencers," todos son instrumentos para que las tendencias políticas y sociales, y el giro de los valores fundamentales, que vemos proliferar en Occidente, sean un éxito. Nada hay más efectivo que atraer al público a una nueva era como la cultura y la farándula.

Como tantas cosas a lo largo del último siglo, las grandes empresas han empezado a hacer caja con cuanto objeto de deseo caiga en sus redes. Por décadas, hasta el presente, la muñeca Barbie, ha querido hacerse un espejo de las aspiraciones de las mujeres jóvenes, convirtiéndose, en una verdadera "consentida" del público y creando un imperio, hoy por hoy, millonario.

La película "Barbie" aunque tuvo críticas horripilantes por su ácido contenido feminista, acaba de ser nominada para los Globos de Oro. 

Pero la llegada de Taylor Swift facilita enormemente el trabajo de una industria cada vez más hambrienta de "sangre joven" y, por supuesto, un público cada vez más exigente.

Llamémosla Taylor, para acercarnos a su personaje un poco más...

Taylor comenzó su carrera como muchas niñas "prodigio" a los 14 años. Hablamos de una carrera profesional, porque sus habilidades estaban presentes desde que tenía uso de razón. Ya a los 9 años y cantaba en pequeños actos escolares y locales en su pueblo de Pennsylvania. A los doce aprendió a tocar la guitarra.

Si bien sus padres, ambos profesionales, vivían cómodamente en una finca de árboles navideños que había adquirido su padre, era obvio que el talento innato de Taylor les cambiaría el rumbo de sus vidas.

La niña componía sus propios temas y tenía un voz dulce y singular que se dedicó a interpretar temas del género "country" tan popular y tan querido en el estado de Tennessee, donde se estableció con su familia.

Taylor seguía, como era de esperarse, la estela de grandes intérpretes femeninas de su género musical. Pioneras como Patsy Cline, Dolly Parton y Loretta Lynch siguen siendo favoritas en todo Estados Unidos. Y Taylor tenía especial fascinación por Shania Twain, que pudiera haber sido coronada como "America's Sweetheart," excepto que Shania es canadiense y reside desde hace 20 años en Suiza.

Taylor sabía que para abrirse camino en el mundo "country" tenía que venderse como algo diferente. Y se propuso, con maestría, atraer a las adolescentes de las nuevas generaciones, incluyendo, sobre todo, la suya, los millennials, y posteriormente a los GenZ, a la música country de sus abuelos y de sus padres.

Su primer contrato con una disquera lo firmó cuando tenía 15 o 16 años con una emergente firma que se llama "Big Machine." Taylor, de hecho, fue su primer cliente. Seis discos fueron grabados y producidos por Taylor con "Big Machine." Todos, sin excepción, fueron un éxito, y al menos dos o tres canciones se instalaban por semanas en los primeros lugares de popularidad.

Se ganó el reconocimiento de Tim McGraw y Faith Hill, dos gigantes de la música country, y ambos un matrimonio muy bien avenido. También candidatos a ser los "consentidos de América."

Pero Taylor era joven y carismática. Su música "hablaba" de su propia insípida vida amorosa y empezó a crear su propio "idioma" musical. Cada ruptura amorosa era un éxito en ciernes.

Su historial romántico, como el de Grace Kelly, es amplio. Pero, Taylor, no ha protagonizado ningún escándalo. Todo hay que decirlo.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en el 2016, se hace obvio, que la industria del entretenimiento de Estados Unidos, y por consecuencia, casi todo Occidente, tenía que cambiar su estrategia. El nuevo presidente republicano había, al igual que su antecesor, Barack Obama, creado un nuevo rumbo para la batalla cultural.

Los años de Obama fueron una fuente de inspiración para un Hollywood que bien podía enorgullecerse de promover la pugna entre minorías y desatar las desavenencias ideológicas que precedieron a la instauración de los derechos civiles. Películas como "The Help" (que no se traduce como "la ayuda" sino como "la sirvienta") que da el Oscar a Octavia Spencer, es un ejemplo de ello.

La llegada de Trump hace lo propio, despertando los bríos de otra mayoría silenciosa, la más recalcitrante y fanática derecha, que hoy se niega a abandonar a Trump en su segunda cruzada por el poder.

Para sorpresa de los amos de Silicon Valley, Hollywood y demás asociados, el poderío y carisma de Trump, que fue, durante muchos años, la versión masculina de un indudable "consentido" e hizo cameos en films como "The Associate" (La Asociada) con Whoopie Goldberg y "Home Alone" (Solo en Casa o Mi Pobre Angelito, en España e Hispanoamérica respectivamente) era más peligrosa de lo que se esperaba.

La campaña de desprestigio hacia su gobierno, y hacia su persona, claro está, tenía que encender los motores.

¿Quién mejor que los actores, cantantes e influencers para este espectacular trabajo?

Taylor, sin lugar a dudas, era perfecta para el papel. "La Consentida de América" versus el mogul, el 45, como se llamaba al expresidente.

Muy inteligentemente, las reinas, que habían ostentado el título de las más queridas y consentidas de América, se habían mantenido neutras en cuanto a sus posiciones políticas. Además, eso poco interesaba a los fans y a los lectores y medios.

Pero la presidencia de Trump, no estaba en el guion de muchos actores políticos. Por razones múltiples, se convirtió en el enemigo acérrimo del Partido Demócrata, hoy por hoy un grupo abiertamente comunista, marxista y pro cualquier agenda "du jour" que de dividendos.

No seré yo la que defienda a Donald Trump en estos momentos. Pertenezco a una clara minoría que busca poder ver a mi país natal en manos más sensatas y bastante más jóvenes. Pero siendo objetivos, jamás se vio una campaña de desprestigio mayor a la que se le hizo a Trump, y que parece no tener fin.

Ojalá se pudiera ver lo mismo dirigido a Obama o mismo a los Bush o los Clinton. Pero eso es otro asunto.

Volviendo a nuestro personaje, Taylor, era más que obvio, que la inocencia de su imagen y de su repertorio tenía que ser modificada para reflejar los tiempos que vivíamos.

Taylor empezó a cantar himnos de emancipación del colectivo LGTB, y en los vídeos de esta temática, los "malotes" del guión eran los conservadores, que eran presentados como "bullies" intolerantes.

A pesar de haber crecido en un hogar cristiano, de pronto, Taylor, se posicionó a favor del aborto e hizo una campaña fallida entre sus seguidores en contra de Marsha Blackburn, Senadora de Tennessee, que ha sido muy valiente en su gestión como política pro valores tradicionales.

Esta transformación se hace visible con la llegada de un documental sobre Taylor, donde se expone al nuevo avatar de la joven intérprete, "Miss Americana."

Desde el 2020, vemos a una Taylor abiertamente activista. Si bien sigue produciendo éxitos, es más que evidente, que hay un profundo cambio en la imagen de Taylor.

Su reciente gira "Eras" que tiene una duración de tres horas y se pasea por su discografía completa, ha roto todos los récords históricos, generando, hasta la fecha, casi $1B en ventas. El tour se extiende hasta el 2024. Así que hagamos cuentas.

Las librerías tienen más de una docena de revistas especializadas en la carrera y los estilismos de Taylor. La gigantesca cadena de periódicos Gannett ha contratado a un periodista que solo se dedica a seguir las actividades de Taylor. Un "Taylorólogo" se pudiera llamar.

Ni Elvis Presley ni Frank Sinatra ni los Beatles tuvieron periodistas dedicados a su trabajo y trayectoria. Esto es bastante preocupante e incluso sospechoso. Porque francamente el trabajo de Taylor está lejos de ser único o irrepetible. 

Pero todo lo que Taylor ha podido hacer o ser en los últimos pocos años se suma en que la revista Time la acaba de nombrar "Personaje del Año."

Así que la "niña mimada" de América ahora comparte hall de la fama con Adolph Hitler, Joseph Stalin, y Elon Musk entre otros.

Es importante aclarar que este "título" de la revista Time no corresponde a personajes buenos, malos, o todo lo contrario. Se da a personas con máximo impacto social y cultural. Y en el caso de su galardonada, un empuje económico que proyecta inflar a la economía de Estados Unidos con $5B en ganancias, todo en neto y "made in Taylor."

Yo en lo personal no tengo nada en contra de Taylor Swift. Tengo sus discos. Me parece una cantautora muy talentosa y como músico tiene la capacidad de cambiar de género con cada producción discográfica. Una proeza que le conozco a pocos, entre ellos Paul McCartney, que aparte de su inmenso repertorio con Los Beatles y ya como solista, ha sido compositor de sinfónicas.

Taylor es una habilísima mujer de negocios. Es, hasta ahora, la única artista en vender no solo sus discos originales, sino también sus discos “remasterizados” después de haber ganado una disputa, única en su estilo, a su antigua casa disquera, que quiso vender el catálogo musical de Taylor sin su permiso.

La única forma de salvaguardar sus temas fue volviéndolos a grabar con nuevos sonidos y nuevos incentivos para que los fans se olvidaran de su catálogo antiguo.

Pero para los que leemos entre líneas, Taylor se nos ha convertido, quizá sin ninguna mala intención, en un potente Caballo de Troya.

La imagen alguna vez inocente de Taylor hoy parece creada con inteligencia artificial. Tan pronto comienza una relación amorosa, el escrutinio es absurdo. Los personajes que se le acercan parecen asustarse ante una bestia controlada por una maquinaria mediática a quien quizá no le convenga verla en una relación estable.

Los alrededores de su apartamento de lujo en Nueva York son una pocilga de basura, colillas de cigarro y comida, restos dejados por los paparazzi y los reporteros que acampan para captar la imagen de la ídola del momento.

En mi opinión, Taylor es quizá de los personajes más tristes que se pueden conocer. Han vaciado a una mujer de su esencia para convertirla en un avatar programado para los delirios ideológicos que nos plagan. 

Taylor es más máquina que humano, y los aduladores de la industria, se han apresurado y sobrepasado en aceitarla.

No hay que ser genios para darnos cuenta que la marca Taylor Swift es, a la medida, el remedio, el paliativo para una sociedad de consuma deshauciada, primitiva y desesperada. Una americana típica para una Norteamérica decadente.

Como tantas figuras de cera que vemos en las redes sociales, Taylor es un "cautionary tale" (historia de precaución) tal y como podemos a ver a una malograda Britney Spears después de dos décadas de ser un juguete roto. A Taylor se tendrá que vigilar para que no adoctrine las cabezas incautas y vacías de los cientos de millones de jóvenes que la quieren imitar.

A sus 34 años, Taylor, en los tiempos de hoy, se está poniendo muy vieja. No le quedan muchos años para ser una "consentida." La industria buscará a otras adolescentes que se dirán inspiradas por la estela de Taylor.

Por ahora, Taylor responde al patético estímulo que la controla. Hay más música para el 2024. Y si la corriente política se sigue radicalizando, habrá que renovar el guion del personaje. Revisarlo. Acenturalo.

¿Es Taylor una mujer feliz?

Yo lo dudo sinceramente.

Quiero pensar que cuando no hay fotógrafos desesperados. Cuando a sus fans las vence el sueño. Cuando el novio de turno se da la vuelta y se asusta o ya cumplió su cometido, está Taylor, la verdadera, el hada madrina del country, haciendo inventario en su alma...

Y allí, en la oscuridad de su soledad, escribe una nueva canción. Lo único genuino que le queda hacer. 

Si Taylor puede en los próximos años rescatar su humanidad, su dignidad y su integridad, y ojalá así sea, puede trascender a ser una extraordinaria compositora como Joni Mitchell o Carol King o Joan Baez. 

Pero si sigue por este camino tan incauto y tan incierto, ese puente que tan delicadamente nos abre Taylor, la "Consentida de América," con cada canción, inevitablemente, como la rima infantil del Puente de Londres, se desmoronará en pedazos.

Y la industria atenderá su funeral cuando la estrella haga supernova...

"Polvo eres y en polvo te convertirás," dirán mientras programan cuidadosamente al nuevo avatar, y le colocan su banda de la "Consentida de América."

Wednesday, November 29, 2023

Podrá Tener Argentina Talento Otra Vez?


Poco hay más interesante, fascinante, e incluso, conmovedor que los testimonios de personajes que han saltado a la fama después de haber ganado un concurso de talentos o haber sido descubiertos en locales de ocio por un empresario que luego se convertiría en su gerente o su manager.

A lo largo de los años hemos escuchado y aplaudido estas historias y muchos de estos shows cazatalentos han tenido la fortuna de haber sido el trampolín de grandes estrellas que terminan actuando en el Madison Square Gardens o ganado un Grammy.

Muchos nombres, desgraciadamente, se vuelven humo y otros se convierten en ejemplos de vidas destrozadas por el estrellato.

Britney Spears es un ejemplo de todo lo que acabamos de explicar. Su último libro "The Woman in Me" (La Mujer en Mí) es, contado en primera persona, una de las tantas historias de ascensos meteóricos que desembocan en miseria e infortunio.

Pero, los shows busca-talentos, no han dejado de existir. Y siempre hay quien se atreve a dar un salto de fe a la fama a través de su experiencia  en estos programas. La amplia audiencia que los sintoniza es prueba fehaciente de que funcionan.

En el año 2006, el productor y empresario británico Simon Cowell, venía de ser un "coach" de un "reality" conocido como "The X Factor" (El Factor X) con versiones en muchas partes del mundo. 

Cowell es el "enfant terrible" de la televisión inglesa. Era siempre el juez antagónico del show que parecía disfrutar humillando a los concursantes.

Hagamos un pequeño inciso...

Cuando hablamos de un show "reality" tenemos que tomar en cuenta que todo, absolutamente todo lo que vemos en la pantalla está estructurado por un guión. Se crea la impresión de que hay situaciones improvisadas, pero son muchas las pruebas que dictaminan que se crea una situación dramática para acaparar atención del espectador y aumentar el rating.

Esto es importante tenerlo en cuenta para lo que vamos a comentar en unos instantes.

Volviendo a Simon Cowell, es justo en el 2006 cuando el empresario decide crear su propio reality, "Got Talent" (Tiene Talento)

Desde el primer momento el show fue un hit. Grandes personalidades mediáticas han pasado por el reality en el rol de jueces, siempre con Cowell como el "malote," el sicario de las esperanzas de los aspirantes.

"Got Talent" es un reality que busca lanzar las carreras de artistas o bailarines, pero los concursantes pueden tener una audición donde pueden hacer gimnasia, trucos de magia, comedia, mimo, etcétera, etcétera.

Pero en realidad, baile y canto es lo más común...

"Got Talent" tiene franquicias por los cinco continentes, pero el formato es siempre el mismo. Llega un concursante, hace una prueba, los jueces valoran su actuación, y si califica pasa a la segunda ronda. Así hasta la gran final.

El show tiene mucha publicidad, por lo que las puestas en escena a medida que los aspirantes van progresando y ganado terreno son muy profesionales e incluso hiper lujosas. Vemos también a los jueces vestidos de punta en blanco, y, como es de esperarse, los concursantes están obligados a superarse con cada presentación.

Hasta aquí todo muy bien. 

La versión española de "Got Talent," nunca se me olvidará, hace cuatro o cinco años, dio de ganador a un niñito de dos años, Hugo Molina, un pequeño crack que se robó el corazón de todos los jueces y de paso el mío, tocando el tambor al ritmo de las marchas de las procesiones de Semana Santa. 

Su familia, originaria de Huelva, muy devota, lo llevaba a las procesiones, y Hugo, aprendió a tocar las solemnes notas de las bandas que acompañan a las carrozas al sur de España.

Los vídeos están, para toda la eternidad, en YouTube. ¡Los recomiendo!

Lamentablemente, la historia del tamborilero no tuvo, en mi opinión, una deriva positiva. Su madre empezó a manejar su incipiente carrera, y, con tres años, parecía que Hugo estaba siendo explotado para ganar patrocinadores. Le perdí la pista hace tiempo, pero es un buen ejemplo de lo que estos "realities" construyen o, tristemente, destrozan.

En Agosto de este año se lleva a la televisión argentina la franquicia de "Got Talent." No le auguro éxito, y, por los comentarios que circulan en las redes sociales, es muy posible que "Got Talent Argentina" sea cancelado en breve. Y ojalá así sea.

El YouTuber español Isaac Parejo, conocido como "Infovlogger" ha hecho un análisis en su canal de unos de los más recientes programas del reality sudamericano que parece un segmento, en vivo y en directo, de una película de terror.

No estoy familiarizada con los "celebrities" argentinos, pero les puedo asegurar que deben ser, tantos los jueces como los presentadores, aspirantes ellos mismos a ser famosos. Ya no digo clase B. Peor. Personajes pedantes, antipáticos y con cero carisma, y exacerbadamente crueles.

En X (antes Twitter) se han mostrado fragmentos de este bodrio, que, honestamente, es un claro reflejo de lo que se está viviendo en Argentina.

Para constatar este análisis pueden ver la hemeroteca que se ha hecho, en las últimas semanas, prácticamente viral de las audiciones para este programa.

Las recopilaciones de los episodios recientes contrastan dos actuaciones. Vemos, por ejemplo, un conjunto de baile, más bien clásico, que tiene una valoración de los seudo jueces como mediocre, gris, desacertada, y, deciden, en conjunto, eliminar al concursante.

La segunda parte del vídeo nos muestra, por ejemplo, a un dúo de bailarines esperpénticos que hacen una exhibición de baile y son abiertamente homosexuales. En el vídeo de Isaac, observamos un vergonzoso acto de "twerking" con un movimiento de torso y de caderas más que vulgar.

Seguida la actuación, los jueces se aparan a aplaudir y quedan hipnotizados viendo el extraordinario "talento" que han demostrado tener los aspirantes a estrellas--del cine porno.

Como he dicho al principio, los realities están escritos para dar una impresión de ser genuinos y de ser verídicos en sus opiniones u objeciones. Y esto es lo que tenemos que enfatizar en la edición argentina de la franquicia.

Es un espectáculo que se ha creado, sin lugar a dudas, con el firme propósito de encarar al público con la cultura "woke." Sin censura y sin pedir permiso.

Cada episodio está creado con la misma finalidad. Se humilla al que tiene talento para avanzar a los concursantes con un contenido provocador, y miembros de colectivos.

No es una sátira. Es una declaración de intenciones. Argentina es "woke," progresista, chocante, tóxica. "Sí y qué" parecieran decir los jueces con cada palabra y con su evaluación.

De más está decirles, que de este mamarracho de espectáculo jamás saldrá un Sandro o un Palito Ortega. Eso no cuela. Eso no vende. Eso es casposo y retrógrada. Lo de la nueva Argentina socialista es el efecto shock, que a su vez es eco de como se ha podrido nuestra civilización desde que nos gobiernan agendas y activistas.

Cabe destacar, que hasta la fecha, el sillón del Ministro de Cultura lo ocupa Tristán Bauer (en su casa lo conocen y lo tratan de tú)

Bauer es un director y guionista de cine, nombrado a dedo por Cristina Kirschner en el 2019. Para que se den una idea, este señor dirigió, en el 2010, un documental, que es más un sahumerio ideológico donde se entrona y se santifica la figura del terrorista y guerrillero Ernesto "El Che" Guevara.

Bauer es, para ponerlo en términos claros, un activista político, que juega a ser el Almódovar del Cono Sur. Su fidelidad al progresismo le ha valido numerosos premios, incluyendo El Goya, que es, muy lamentablemente, en la actualidad un espectáculo de lujosa propaganda. Alguna vez fue de máximo prestigio.

Esta decadencia clara y maquiavélica, por qué es que Got Talent Argentina, es verdaderamente mal intencionado, es la que podría haber encendido la mecha para que la batalla cultural encontrara en suelo argentino, uno de sus terrenos más fértiles.

El puesto de trabajo del señor Bauer podría desaparecer en los próximos meses. El líder del partido derechista "La Libertad Avanza," Javier Milei, es el nuevo presidente electo de Argentina. Una de sus más controversiales promesas de campaña es eliminar el Ministerio de Cultura.

Yo tengo sentimientos encontrados con esta decisión. Y como en muchos otros aspectos, estoy bastante escéptica con la visión del señor Milei.

Aunque es trillado, un vulgar lugar común, Argentina es una cuna de la cultura Occidental. Un trozo de esa Europa de antaño que, desgarradoramente, ha sido presa de la corrupción y la idiosincrasia Peronista por más de 60 años. Pero, merece rescatarse. 

Sin embargo, los creadores de "Got Talent" son, sin miramientos, parte de una mafia mediática, una red ideológica criminal con fines de lucro---imparable y abundante lucro.

La servitud a las pautas de las agendas y los colectivos es absoluta. Las exigencias, insaciables.

La magnitud del esfuerzo para reconstruir culturalmente a la Argentina es titánico. Con todos mis respetos, no veo yo a un economista, "rookie" en política, capaz de semejante tarea. Pero, al menos en teoría, Argentina sigue siendo democrática y el pueblo ha elegido. Un voto es confianza en su más puro estado. A partir del 10 de Diciembre, Milei debe encender los motores y hacer rugir a sus leones. Si no, será un cadáver político más y quedará para cuidar a sus perros telepáticos---o será un prestigioso rabino. 

Ojalá pueda yo aplaudir las gestiones de Milei. Hay veces en que esperamos equivocarnos, aunque con este presidente lo que avanza en mí son las dudas.

Pero no lloremos por Argentina todavía...

La esencia de Jorge Luis Borjes sigue allí, esperando su renacimiento. Si es cuestión de talentos artísticos, tenemos nostalgia de un Leo dan o Leonardo Favio.

Nos ha quedado claro que Argentina dio un puño sobre la mesa y rugió un "basta ya!", desde el fondo de sus entrañas.

A partir de aquí mucho puede parecernos turbio, pero si observamos la bandera de este país, estamos claros de que podría, por primera vez en décadas, haber salido el Sol.

Monday, November 27, 2023

La Ley de la Atracción: Extasis, Agonía y Destierro


Es importante tener muy claro, y reiterar con cada tema que analizamos, que el caos ideológico y esta dislexia moral que nos está tocando sobrevivir y resistir no llegó de la noche a la mañana.

Casi se podría decir que se fueron dando pasos muy bien planeados y específicos que ojalá alguien pudiera capturar en una enciclopedia de varios tomos (en un libro sería imposible)

Qué legado sería para las generaciones futuras tener encapsulados los grandes males del mundo y cómo se llegó a implementar cada uno de ellos. Y como erradicarlos para siempre.

Descifrar cada uno de los esquemas y las estrategias de propaganda diseñadas para la expansión de mal es urgente. 

Pero lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de que ha sido todo paulatino pero seguro. Perseverante. Calculado. Medido. Estudiado. Hemos sido permisivos y hemos dejado que nuestra realidad, como esponja, se impregne de mentiras y esquemas ficticios y tóxicos.

Para implementar ideas nuevas, cualquier idea nueva, se hace primordialmente un sondeo del grupo de personas a quien va dirigida esa idea, esos nuevos conceptos. Eso es fácil de aprender. Incluso hay cátedras universitarias dedicadas a esto, sobre todo en las carreras relacionadas con política, comunicación y publicidad.

En una sociedad que ha sido convenientemente, y a lo largo de varios años dividida en colectivos, y que, a su vez, entra en una constante lucha con otros colectivos, es muy fácil resquebrajar en masa múltiples valores que alguna vez nos definieron y nos fortalecieron.

En este nuevo milenio, con el internet completamente adueñado de nuestro día a día, nuestra filosofía de vida y la esfera política, se facilitó enormemente el flujo de información y nuevas doctrinas.

El internet fue para el siglo XXI lo que Gutenberg fue para el siglo XVI.

Si hay algo que une significativamente a millones de seres humanos es la religión. La religión de hecho se ha vuelto un blanco seguro para ir destruyendo toda la civilización Occidental de a poco.

La religión en nuestra civilización está unida inequívocamente a la teología judeo-cristiana que nos ha definido y unido desde hace más de dos mil años.

Hasta allí estamos claros.

Pero de toda la vida. Desde tiempos inmemoriales, han existido, o incluso podríamos decir, hemos coexistido con muchísimas creencias que no se adhieren a las religiones más convencionales: judaísmo, cristianismo, islam, y, por supuesto, las creencias de Oriente como el budismo o el hinduismo, entre otras.

Estos dogmas de orígenes paganos o de índole científica han servido para llenar un vacío espiritual que muchísimas personas no han logrado encontrar en los cimientos estructurados" de nuestras religiones mayoritarias. 

La llegada del nuevo siglo, y, por ende, el despertar del nuevo milenio, trajo bajo la manga un as que poco podíamos imaginar que iba a ser tan explosivo e influyente: El "New Age" (lo vamos a traducir como La Nueva Era)

Mentiríamos si dijéramos que El New Age apenas tiene 20 años o poco más. Lo dicho, estas creencias de alguna u otra manera han impermeabilizado Occidente por siglos, dadas las raíces politeístas de muchas doctrinas.

Pero El New Age, La Nueva Era, también conocido como El Nuevo Pensamiento, irrumpió en la esfera mediática y literaria como pocas cosas lo han hecho. Con fuerza no. Lo siguiente.

El New Age mezcla teorías bíblicas con teoremas científicos con consignas paganas, física cuántica, y un toque de sicología. Todo esto muy bien mezclado con mucha propaganda y abundante marqueteo.

A la Nueva Era se unieron muchos, en sus propias palabras, "Católicos Reformados" (o ex-Católicos) y, en los Estados Unidos, muchos protestantes.

Si bien se recuerda a los hippies hace seis décadas experimentando con religiones alternativas, fueron realmente sus hijos, las generaciones X y los Millennials, los que abrazaron nuevos credos con más ahínco y fe.

Dentro de las corrientes del New Age, y ustedes seguro se acuerdan, llegó como una avalancha imparable el concepto de "La Ley de la Atracción."

Como filosofía y casi como credo, La Ley de la Atracción, empieza a tomar cuerpo a mediados del siglo XIX, con posibles orígenes en el Hermetismo, el trascendentalismo de Nueva Inglaterra, e incluso algunos pasajes bíblicos. Se puede definir como la capacidad que tenemos los seres humanos a través del pensamiento, como herramienta casi única, para atraer lo positivo y repeler lo negativo.

Las teorías de como se ha podido utilizar la Ley de la Atracción son más que abundantes, pero su gran momento llegó en el año 2006 con la publicación de un libro que seguro está en muchas de sus bibliotecas, aun al día de hoy: "El Secreto."

Escrito por Rhonda Byrne, El Secreto comienza con un documental donde participan los supuestos "expertos" en dicho tema. Caras conocidas como Deepak Choprah o Louise Hays, que dedicó su vida a "practicar" y enseñar tanto La Ley de la Atracción como muchas otras doctrinas de la Nueva Era.

El Secreto posteriormente se convirtió en un bestseller donde la autora, en primera persona, narra las múltiples vicisitudes que tuvo que afrontar y que la varita mágica de La Ley de la Atracción hizo que se borraran en un abrir y cerrar de ojos.

Yo estudié muy de cerca La Ley de la Atracción y tengo memoria de haber querido entender mucho de lo que supuestamente me beneficiaría aplicarla en aquel momento.

Durante unos dos o tres años yo organicé un grupo de escritores amateurs, entre los que se encontraba un fan absoluto de todo lo que tenía que ver con La Nueva Era, y sobre todo El Secreto.

Era su biblia. Su Dios. Su libro de cabecera.

A través de este compañero de grupo, que era organizador de seminarios que analizaban distintos casos de la aplicación y los beneficios de La Ley de La Atracción, conocí múltiples adeptos, discípulos y hasta adictos de esta "nueva fe." Varios de ellos con actitudes francamente chocantes. Fanáticos al más alto grado y, en mi opinión, bastante mal intencionados. Muchos de estos "practicantes" cobraban (siendo completamente principiantes) cifras absurdas por mercancía relacionada con sus ideologías.

Los que vivimos la fiebre del Secreto podemos recordar varias cosas que se nos dijeron tanto en forma audiovisual como a través de la propaganda.

Lo primero era que El Secreto es un concepto "milenario" completamente censurado por la Iglesia. Por supuesto metían a la Inquisición para dar un toque de dramatismo. Quien poseía el conocimiento "secreto" estaba destinado a reinar en el mundo. No exagero para nada. Esa era, entre bombos y platillos, la introducción.

Por fin llegan al punto donde desvelan "El Secreto" que es, como se esperaba, La Ley de la Atracción. Se le conoce igualmente como la Ley del Éxito o como la ley para atraer riqueza y prosperidad.

Lo otro que, casi enseguida, aprendemos, es que El Secreto está a nuestro alcance. Con solo pensar o visualizar nuestros más íntimos deseos, podíamos manifestar la vida de nuestros sueños...y más. Sin límites. Sin "pasar por Go y cobrar 200," como decimos vulgarmente. Pienso, atraigo. Visualizo, manifiesto. Sueño, obtengo. Todo al minuto. Nuestra consciencia es un microondas de abundancia.

Casi todos los ejemplos que se dan en el libro son, curiosamente, teorías (o más bien trucos) de como atraer bienes materiales. Los gurús expertos siempre daban ejemplos de como ser, por ejemplo, millonarios, con cuentas que harían palidecer los fondos de Elon Musk. Otro, los Ferraris y los Lamborghini. Olvídense de un Toyotica o un Honda. No, señores, Rolls y Ferraris. Yates, mansiones, viajes en primera clase, y un largo y pomposo etcétera.

Todo era cuestión de que nos enfocáramos en aquello que más anhelábamos, y casi que cuando amaneciera al próximo día, estaría en nuestra puerta el Ferrari con la llave pegada.

Millones de personas compraron el libro y se volvieron adictos a la idea de que somos dueños absolutos de nuestro destino. Somos el Genio de Aladino en una lámpara de Tiffany.

Las proto redes del momento hicieron bien su trabajo, pero afortunadamente, Instagram no existía y Tik Tok aún no había conquistado al hemisferio occidental. Y digo afortunadamente porque la influencia y el daño hubieran sido peor.

El tiempo puso todo en su santo lugar, y se hicieron muchas críticas sobre el absurdo concepto de la Ley de la Atracción.

Los libros se siguen vendiendo, pero todo lo relacionado con El Secreto es ya un secreto a voces de que es un verdadero fraude. 

Y ojalá que a TikTok no se le ocurra resucitar las enseñanzas de La Ley de la Atracción, aunque no sería de extrañar. El poderío de esta aplicación es tanto impresionante como impredecible. Apenas conocemos la punta del iceberg.

Para concluir, señores, tengamos por favor en cuenta que La Ley de la Atracción, en su verdadera esencia, no es ni secreta ni es ni ha sido censurada nunca. La Ley de la Atracción, de igual manera que La Ley de Causa y Efecto, son leyes universales. Y solo hay un Creador de dichas leyes: Dios.

Entre las varias críticas que vieron afectada la popularidad de las enseñanzas de La Nueva Era estuvo, primordialmente, que no se podía quitar bajo ningún concepto al Hacedor de las leyes. 

Aparte de esta razón fundamental, se veía arrastrado por los suelos el valor al trabajo y al esfuerzo. No tiene nada de malo ni es ilegal desear manejar un Ferrari (yo prefiero un Toyota mil veces) pero eso involucra el empeño y la disciplina para costear y mantener un auto deportivo.

Pero para mí está claro que las secuelas de esta manera de pensar están a la vista.

Se ha prácticamente anulado a Dios del consciente colectivo y se ha visto como fue (y ha sido) tan fácil manipular a un sector de la población.

Estaba más que probado que Occidente era vulnerable, ignorante, y tristemente, muchos estaban desesperados por llenar sus vidas con “paliativos” que pudieran, legalmente, maquillar su miseria. 

La resistencia a los "vende lejía" del nuevo siglo es lo que hoy comprende la batalla cultural que tanto analizamos y emprendemos. 

Todas las agendas ideológicas están impregnadas de falsedades y son pocos los que se resisten a probar las mieles suculentas de los nuevos "Secretos."

En los últimos años, por ejemplo, el gran "Secreto" es un apocalipsis climático que arrasará al planeta. Por ello (y les parece poco?) los necios y vagabundos líderes políticos invierten cifras millonarias en el fraudulento negocio de las renovables que suben exacerbadamente los costos del combustible, repliega la energía nuclear y destruye impunemente los paisajes naturales.

Las mujeres tienen que tener a su disposición la solución para una vida mágica y libre de preocupaciones. El "Secreto" está en: El aborto! 

Fácil e infalible! Una pequeña operación y olvídense de efectos secundarios, físicos o sicológicos. Qué va! El aborto es el "Secreto" para tu abundancia y prosperidad. Busca tu clínica más cercana!

Las mentes maquiavélicas que controlan las nuevas agendas son capaces de cualquier cosa y saben exactamente que discurso lanzar al vulgo para una rápida propagación y ejecución.

El daño está servido. Si no despertamos, perecemos. Así de simple. Así de contundente.

Tengamos en cuenta que en todo y para todo Dios está de nuestro lado. No existen obstáculos que Dios no pueda derribar. Pero Dios, en su infinita sabiduría, nos ha dado un propósito en esta vida. Encontrarlo e irlo cumpliendo a cabalidad es la clave de nuestra felicidad. 

Aquello que Dios aparta de nuestro camino es porque de antemano no era para nuestro bien. Todo lo que nos llega de Manos Divinas se queda y se adentra en nuestra alma y nos conduce a una abundancia inimaginable. Pero, ante todo, nos brinda certeza y mucha paz.

No existe, afortunadamente, un El Dorado accesible. La fe, la constancia y la integridad son el único camino. Adoremos y agradezcamos siempre a nuestro Dios, para el que no existen, ni podríamos tener jamás de los jamases, ningún secreto. 

No hay mayor bendición para nuestra raza humana hambrienta, extraviada y pigmea.


Friday, November 17, 2023

Cruzada al Couché: Batalla Cultural y las revistas de Moda


Yo tengo un presupuesto especial para comprar revistas. Bueno, en realidad, no tengo presupuesto. Las revistas son una de mis pasiones, y para las pasiones, sinceramente, no existe presupuesto.

En momentos de precariedad, o aun cuando no he tenido un trabajo fijo, siempre ha habido suficiente en mi cuenta de banco para revistas. No sé cómo lo hacía. Pero siempre he podido saciar mi sed de papel.

Como ya les he contado, este idilio comenzó en mi infancia, en casa de mis abuelos, donde había un arsenal de deliciosas publicaciones de los años 60s y 70s. Incluso alguna que otra de los 50s.

La afición a las revistas continúa hasta hoy, y seguirá por el resto de mi vida.

Pero poco podía imaginar que mi entrega y mi tajante disciplina para adquirir revistas y recortarlas pasaría por la crisis que en estos momentos está pasando.

Gracias a Dios, esta crisis no obedece a la carencia de medios para satisfacer mi inusual vicio. Pero, de alguna manera, es algo mucho más serio. Y merece su propio análisis.

Hace pocas semanas dediqué un artículo completo a la crónica rosa, a la farándula. Obviamente, mis conocimientos del tema comenzaron con la asidua lectura de revistas del corazón. Pero este género es uno de los tantos que han captado mi atención.

Las revistas de mi niñez, eran, en su gran mayoría, publicaciones que se dedicaban a la mujer. Sin ánimo de hacer propaganda de una forma especial, pero estamos hablando de clásicos como "Buenhogar" o "Vanidades" que surgieron hace décadas con artículos que se inspiraban en el estilo de vida de las amas de casa, y con el pasar de los años, a la nueva mujer que trabajaba a la par del hombre, y que mantenía un hogar y criaba a sus hijos. Hablamos de la mujer de la segunda mitad del siglo XX. La mujer moderna.

Ahora, no nos engañemos, las publicaciones dedicadas a las mujeres datan desde hace siglos.

¡Les pongo un ejemplo clásico (literalmente!)

En su novela más conocida, "Mujercitas," Louisa May Alcott, se inspira en su propia vida, y en sus propios comienzos como escritora para crear a su protagonista Josephine "Jo" March.

Jo, ya adulta, es aspirante a escritora y columnista, y, se pasea por varias editoriales tratando de vender sus relatos. ¿Cuál fue el resultado inicial de esta búsqueda? Pues que la mandaban a publicar en las revistas dedicadas a las mujeres. Hablamos del siglo XIX, época en que se desarrolla esta magnífica novela.

La temática de las revistas aptas para el género femenino (recordemos, por favor, que solamente hay dos géneros) siempre era la misma: moda, decoración, cocina, viajes, hogar, familia, belleza, y muy sutilmente, sexualidad y salud.

La comercialización de las revistas a lo largo del siglo pasado, y, más aún, con la llegada del internet, hizo que hubiese un boom, tanto físico como digital, de revistas o tabloides dedicados a la mujer y a su entorno.

Claro está, hay revistas de temática masculina, y no me refiero solo a Playboy y cosas por estilo. No. Las revistas para hombre, como hoy en día GQ, que tiene versiones en varios idiomas, tienen artículos que tocan temas de finanzas, negocios, sexualidad, deportes, y para los metrosexuales, moda y belleza.

Pero podría decirse que en los últimos, digamos, diez años, la narrativa de las publicaciones para mujeres, específicamente, ha dado un giro de 180 grados, con resultados atroces y preocupantes.

Los artículos ya no están bien escritos. Se ha suprimido la calidad para incluir más cantidad. ¿De contenido? No, de publicidad. Ahora volveremos a este punto.

Los temas que ahora vemos en portada y en la publicación entera son: feminismo radical, transgenerismo y géneros más fluidos que el Amazonas, aborto como un método de reproducción más, la sexualidad como arma de empoderamiento, el movimiento "me too" y como el hombre es un chicle en la suela de tu zapato. Y si, por ahí, un poco escondido, moda y trucos de belleza (y como elegir un buen cirujano)

Para comprar revistas hoy en día, tenemos que ser un poco Indiana Jones, y abrir cada página con cuidado, no nos vaya a saltar una serpiente disfrazada de bulos climáticos y una entrevista a Bad Bunny.

Pero el caso de las revistas, como docenas de tantos otros, son un síntoma más de esta decadencia a nivel intelectual y moral que nos ha plagado. No hay un método más efectivo para la reproducción de nuevas ideologías que una revista, que, por supuesto, ya no solamente se encuentra en librerías y quioscos, como las compraba yo. Ahora, cada revista tiene su versión digital y su arroba en X (antes Twitter)

De hecho, la llegada de la digitalización, quebró a muchísimas revistas de corte clásico, como fue el caso de "Gourmet" que sirvió de inspiración a las mesas y cocinas de nuestras abuelas, y que decidió cerrar sus puertas después de 60 años de circulación.

Para mí un ejemplo de degradación importante y que debe mencionarse especialmente es la revista "Vogue."

Vogue nació el 17 de Diciembre (un día antes que yo) de 1892 (bastante antes que yo) y hoy, por hoy, tiene 28 ediciones internacionales.

Pero enfoquémonos en la Vogue americana, que siempre ha marcado la pauta, aun por encima de British Vogue, en Inglaterra, que se fundó en 1916.

Actualmente, Vogue tiene una circulación que oscila entre 1.2 y 1.5 millones de subscriptores. 

En el idioma de las revistas, esto es alto. Si no tiene más o si este número se ve en picada, la culpa la tiene nada más y nada menos que Anna Wintour, su editora en jefe.

Wintour tomó las riendas de Vogue en 1988, y, sin duda, a ella se le debe que su revista haya sido la cuna del fenómeno inigualable de las "supermodelos" durante la década de los 90s y el nuevo milenio.

Nadie puede dudar de que la señora Wintour tiene un ojo para los negocios. Porque la moda y su entorno es un negocio billonario.

Pero a finales de los 2010s, Vogue entró de lleno en un terreno lodoso: la política. En los últimos pocos años, añadimos ideología de género. Vogue siempre fue una revista de corte feminista, pero jamás había tocado el tema de una forma tan reprochablemente radical.

Hagamos un inciso en el tema de la publicidad.

Cuanto más subscriptores tengan las publicaciones, mayor número de patrocinadores atraen. Esto es igual para las revistas físicas o sus versiones en la web. Si ustedes se fijan, las subscripciones a Vogue cuestan no más de $10 por un año entero. 

Yo la he visto a $5 en Amazon en años anteriores.

La idea es adquirir un número de subscripciones apoteósico para que los publicistas quieran tener su espacio entre artículo y editorial. El espacio publicitario en una revista como Vogue es de miles de dólares. Hablamos de unos 4 ceros o más si es la edición de Septiembre, que aunque devaluada, sigue siendo la más especial.

Con estos datos, y para no entrar en muchos detalles, podemos deducir que quienes marcan la pauta de las publicaciones hoy en día, no es un buen editor en jefe. Es la publicidad.

A su vez, la publicidad que circula hoy en día a todo nivel es absolutamente servil a las agendas ideológicas y a las políticas que las apoyan.

En Estados Unidos existen compañías que premian a toda empresa que ensalce y promueva al lobby LGTBQ. Por lo que las empresas van a crear narrativas en su publicidad que resalte la temática gay y la transexualidad. Todo esto con modelos y editoriales que sean "buenos embajadores" de este estilo de vida.

Las revistas, a su vez, ponen una alfombra roja para esta publicidad y el producto es el que lastimosamente se vende en las librerías.

Editores como Anna Wintour, con dudosa catadura moral y donante estrella del Partido Demócrata, no tiene ningún prurito para que su querida revista se haya convertido en una papelera ideológica. Eso sí, con los mejores fotógrafos y un uso del Photoshop como el de nadie. 

En otras palabras, presten atención, las revistas ya no sirven al público, sino a las agendas que las subvencionan. El lector es secundario. Bueno, sin subterfugios. El lector no importa. Casi del todo.

Yo creo que el público se ha dado cuenta de estos cambios en las revistas y son cada vez menos los que se han suscrito para recibir estos bodrios en su correo. Pero tenemos que generar más conciencia.

Yo ya no compro más que revistas llamadas "independientes" cuya temática se ha mantenido, aunque no totalmente, más discreta o más a la vieja usanza y se mantiene con publicidad de negocios locales o empresas familiares. También me decanto por revistas de viaje o cocina, simplemente por la calidad extraordinaria de su fotografía.

Las revistas de moda ya no las compro excepto en las librerías de segunda mano donde me salen gratis y que no benefician, sino a los comercios pequeños o alguna obra de caridad.

Y así opino que tenemos que actuar todos. 

Se trata de hacer resistencia a esta dictadura de índole ideológica que nos quiere empapelar con couché. Se trata de obligar a nuestras revistas de antaño a volver a su contenido mágico y lujoso que nos entretenía con fantasías o, nos educaba. Había para todo.

Yo considero que tenemos razones para estar optimistas, pero primero debemos estar alertas.

Las revistas hoy en día son una especie de Medusa. Todas, o casi todas, con una esencia llena de veneno. Pensemos, por favor, en el daño que este veneno hace a los más jóvenes. 

Pues muy bien, hay que cortarle la cabeza como hizo el gran Perseo. Y a quien quiera dañarnos, sin miramientos, mostremos como hemos cortado la cabeza del enemigo. Si nos desafían, serán convertidos en piedra o más apropiadamente---en material biodegradable y 100% reciclable.

Monday, November 13, 2023

El Hip Hop como Soldado Raso de la Batalla Cultural



El desangramiento moral, ético, económico y espiritual de los Estados Unidos, nos lleva, con extrema urgencia, a hacer un inventario de todos los factores que a lo largo, tal vez del último siglo, han acontecido a lo largo (y profundamente ancho) del territorio Norteamericano.

Por desgracia, y debemos dejarnos de subterfugios, hay mucho del alma de América que ya ha muerto y hiede a decadencia, a desesperanza, y a odios marcados por la polarización constante y sonante que padeceremos, cortesía de políticos, medios de comunicación y, sin duda alguna, las redes sociales.

Para hacer una autopsia de este apocalipsis del siglo XXI, tenemos que estudiar las raíces de este deceso y este descenso a la mediocridad y la corrupción a todo nivel.

Pero en este proceso, no debemos sentir que nos hemos dejado vencer. Para mí es lo contrario. Si conocemos quienes son los "enemigos" Dios tendrá a bien darnos el antídoto para devolver a los Estados Unidos su lustro, su fuerza y su gloria de antaño.

A estas alturas, donde se quiera hacer una primera incisión a este "seudo-cadáver" que es hoy en día Norteamérica, no tiene importancia. Encontraríamos material descompuesto por doquier. Pero para esta labor "Lazaresca" de revivir a nuestra nación, hoy nos iremos directamente a Nueva York. Más concretamente al Bronx.

Corría el año de 1973, casi una década después que se aprobaran en el Senado, en un voto histórico con 290 votos a favor y 130 en contra, la declaración de los Derechos Civiles, que prohibía de una vez y por siempre la discriminación racial. Un movimiento que fue iniciado originalmente por John F. Kennedy y que fue, finalmente, llevado a cargo por Lyndon Johnson en 1964.

El Bronx, ya desde los días del Renacimiento de Harlem de los años 20s, había recogido una muestra cultural de influencias afro-caribeñas, que desembocaron, a principios de los 70s en el fenómeno musical que conocemos como el Hip Hop, más comúnmente llamado "Rap."

El Hip Hop, estudiado minuciosamente por décadas, tiene tanto en sus letras como en su instrumentalización una receta perfecta de lo que ha sido la vida del afro-americano, su carácter y sus dramas, desde los tiempos de la esclavitud.

La música urbana del Bronx, tiene su mayor apogeo en los 80s y 90s. A partir de allí, tristemente, como tantas otras muestras culturales de Estados Unidos, todo lo que hemos visto es una baja de calidad y un auge de corrupción, violencia, racismo infundado y una rabiosa hipersexualización de los intérpretes que alguna vez marcaron la pauta de esta revolución musical.

El marcado declive del rap está intrínsecamente ligado a la ruina moral y espiritual de Estados Unidos. 

Si bien yo nací en territorio Norteamericano, pertenezco orgullosamente a una familia judeo-hispana, lo cual me ha hecho, desde mis años de universidad, estudiar con amplia fascinación y admiración la cultura afroamericana. 

Una cultura que tiene muchas similitudes con la cultura de América del Sur. Después de todo, en Venezuela, donde viví toda mi adolescencia, hay una marcada influencia de la época en que tuvimos esclavos.

Sin embargo, los años de la esclavitud que acompañaron a la era colonial de Suramérica no ha supuesto un trauma como en efecto lo ha sido para la población negra de Estados Unidos.

Claro está que este dolor y este resentimiento social fue avivado por una amoral y desafortunada segregación que, incluso, derivó, en linchamientos y el auge del Ku Klux Klan durante las décadas de los 40s y 50s.

El Hip Hop es un magnífico primer intento para encausar el inmenso dolor del afroamericano y de demostrar su resiliencia a través de la creación de arte y sonido.

Casi podríamos especular que la aparición del Hip Hop fue un boceto para lo que hoy en día son las redes sociales. Un canal para la expresión sin filtros y en vivo de lo que acontecía en los barrios de Harlem y del Bronx, principalmente.

Para los que vivimos la década de los años 80, recordaremos los inicios del rap ya como un género establecido que empezaba a sonar en la radio y a producir sus primeras grandes estrellas, léase Tupak Shakur, Eminem (que curiosamente no es afroamericano), Sir Mix-a-Lot y Salt-n-Pepa (que era un trío de mujeres)

El Hip Hop es poesía cruda y realista. Pero poesía en fin. La temática siempre captó la realidad social que se vivía día a día en los barrios negros de Norteamérica. Primero, echó raíces en varias ciudades que han sido legendarias en el desarrollo del Hip Hop como Filadelfia (Pennsylvania) y Atlanta (Georgia) aparte de su cuna, que, como hemos mencionado, fue Nueva York. Ya poco a poco el Hip Hop con sus nuevas variantes se trasladó a California, donde se forjaron voces de renombre--e históricas y terribles rivalidades con los colegas de la Costa Este. Un antagonismo épico que ha salpicado de sangre al género en múltiples ocasiones.

El "proto-rapero" por llamarlo de alguna manera, hacía hincapié en las injusticias sociales y hacía un llamado a los jóvenes por el incremento del uso de las drogas, muy especialmente el crack, que inundó los barrios de presencias raciales minoritarias.

El éxito comercial del Hip Hop tuvo su aquél. Muchas radios no se atrevían a dar difusión a este nuevo género de tintes urbanos por miedo a que no fuese aceptado por el público de entonces. Pero afortunadamente, la aceptación fue inmediata y, ya entrado los 90s, el Hip Hop, aderezado con nuevos sonidos y tecnología, se propagó alrededor del mundo, con legiones de fans, entre los que me incluyo.

El Hip Hop, sin proponérselo, y con su estilo minimalista que requería de una proeza del inglés extraordinaria, ha marcado a viva voz la batalla cultural de Estados Unidos. El rap no se permite ni censura ni mesura. 

Tengo claro que el entender la decadencia de este peculiar instrumento de justicia social que lleva en sus venas el rap, nos ayudará a devolver la sanidad y la reintegración de la población de Estados Unidos cada vez más dividida y más confundida.

Hay un film que recomiendo ampliamente a los que nos gusta el Hip Hop. Es una película que tuvo una gran recepción sin llegar a ser un blockbuster. En sí misma, es una oda al Hip Hop en su más pura esencia.

El film se llama "Brown Sugar" (Azucar Morena) y fue escrita y dirigida por Rick Famuyiwa, de origen Nigeriano. Me voy a permitir hacerle varios "spoilers." 

A pesar de que la cinta ya tiene más de 20 años, su trama refleja, sin querer, el drama de la sociedad afroamericana de hoy en día. Dos amigos de la infancia se conocen en el Bronx cuando tenían 10 años. En una esquina se escuchaba la voz de un artista impromptu que interpretaba el conocido "freestyling" (estilo libre) que, acompañado de sonidos específicos hechos oralmente de forma estratégica (en inglés se conoce como el boom bap) y una primitiva percusión, constituyó el origen del rap. Para los chicos una novedad total.

Dre y Sydney, los protagonistas, ven en el Hip Hop su lenguaje favorito y común. Ambos dedicarían su vida profesional a la promoción del género. Sydney, como editora en jefe de una revista dedicada a la música urbana, y Dre, como un joven ejecutivo de una disquera ficticia llamada "Millennium Records" que se dedica a buscar nuevos talentos en las discotecas y en los bares.

El film tiene la peculiaridad, y sin duda, el plus, de contar con las actuaciones de Queen Latifah y de Mos Def, ambos conocidos intérpretes del rap con una carrera sólida que continúa hasta nuestros días. 

Con una banda sonora que incluye las voces pioneras del Hip Hop de la década de los 80s y 90s, hay un profundo drama que nos hace una premonición, una profecía, que vemos, cumplida a rajatabla en estos últimos años.

Dre, a pesar de tener el beneplácito de sus jefes, y de haber tenido siempre un buen ojo para reconocer las nuevas voces del Hip Hop, se ve estupefacto, cuando es obligado a dar un contrato a un par de mamarrachos que no tienen siquiera oído, pero, que convencen por ser un dúo de raza blanca que se han mimetizado con el género del rap de una forma muy suigéneris.

Mientras tanto, Dre, conoce a Cavi, un taxista que, en su tiempo libre, va a los clubs a demostrar su talento con letras originales y esa esencia del Hip Hop que lo devuelve a los días en que su vida tenía sentido, y, por supuesto, a Sydney.

El caso de Sydney es tres cuartos de lo mismo. Tiene una carrera ascendiente como editora, pero se da cuenta de que el Hip Hop no es más que un trampolín a la fama de muchos intérpretes que solo esperan hacer fortuna. Tal es el caso de un jugador de basketball con el Sydney tiene una relación, que ni siquiera se molesta en leerle los artículos que escribe.

Para volver a sus raíces, Sydney escribe un libro autobiográfico, que detalla su pasión por el Hip Hop, solo para darse cuenta de que Dre es para ella una encarnación de su sentir por el género que la vio crecer.

Dre renuncia a su trabajo y crea su compañía disquera y Cavi es su primer cliente, un artista que le recuerda a ese rap incólume e incorrupto de su adolescencia. 

Dre llama a su incipiente empresa "Brown Sugar" que en el slang afroamericano se refiere al azúcar que no está procesada totalmente sino que mantiene el sabor de la melaza de la caña de azúcar. Es decir, el Hip Hop en su más puro estado, recién llegado de las esquinas del Bronx.

Es impresionante como un guion tan sencillo puede reflejar la deriva tan repugnante de la industria musical. Y a partir de ella, de una nación completa.

La música, sea esta de cualquier género, siempre ha sido, un terreno fértil para la batalla cultural. Pero, en los tiempos que vivimos, vemos que la música, y más aún los géneros urbanos, son un caballo de Troya.

Con la llegada de Barack Obama al poder en el 2008, se hace un parado al trabajo tanto social, como emocional y hasta espiritual que teníamos en Norteamérica para reconciliar las diferencias raciales. 

A Obama se le debe la creación del infame movimiento de "Black Lives Matter," el cual promovió durante el segundo período de su gobierno. Esta supuesta lucha en contra del racismo y de la agresividad policial no hecho más que abrir grietas y desatar una supremacía negra que es aberrantemente peligrosa.

El Hip Hop, por desgracia, ha caído en esta trampa, haciendo relevancia a una temática que es injustamente racista e incluso antisemita.

Esto último lo llevó a la palestra Kanye West, un rapero de ventas multi-platino, que empieza a culpar a los judíos de ser quienes promovieron la segregación racial de sus antepasados.

Un comentario tanto fuera de lugar por su repercusión moral, pero de igual manera, fuera de contexto.

El resentimiento acumulado de la población afroamericana hacia los blancos que ellos consideraban “opresores” incluía también a los judíos, que, post Holocausto, llegaron a Nueva York (la gran mayoría a Queens) y logrando hacer grandes fortunas, adueñándose de muchos bloques residenciales que se ponían para la venta, y, para el caso que hoy nos concierne, fundaron estaciones de radios y compañías disqueras.

Pero esto, señores, es una mera (mala) percepción y hasta podríamos decir envidia, de quienes practican el antisemitismo. En Israel conviven numerosos judíos de orígenes africanos que se han integrado perfectamente a la cultura judaica. Así que para nada podemos entonar un "mea culpa" para justificar estas divisiones raciales que padecemos. De hecho si hay algo que define mucho a los judíos en la modernidad es su marcado "buenismo" que en mi opinión nos ha hecho ver débiles y vulnerables frente a quienes buscan nuestra desgracia--y destrucción definitiva. Pero ese es otro tema, sin duda.

La industria musical, y en especial, el Hip Hop y su versión latina, el Reggetón, son, hoy por hoy, una muestra fehaciente que hemos caído en desgracia.

Los artistas de hoy en día solo quieren ganar dinero, y vemos a la industria promover, casi se diría que adrede, carreras con ascensos meteóricos de muy corta duración.

Una de las pioneras del rap de la década de los 90s, Missy Elliott, es la primera mujer del género del rap, que es, a partir, de la edición de este año, miembro honorario del Hall de la Fama del Rock n Roll.

Desgraciadamente, encontrar una artista como Missy Elliott con una carrera de más tres décadas dedicadas casi en exclusiva al Hip Hop, es casi imposible. La mayoría de los artistas, hombres y mujeres, son flor de un día. Las carreras de estos individuos rara vez pasan de los diez años de duración.

Extirpar de manera definitiva el tumor cancerígeno de la cultura americana, en todos sus aspectos, es, un primer paso, que debe ser perentorio, para volver a tener una sociedad sana.

Las nuevas ideologías buscan el poder magno sobre tantos grupos sociales y étnicos como pueda. Para ello se vale, sin miramientos, del control y la manipulación de hechos históricos, e incluso poner sal sobre las heridas de colectivos especialmente vulnerables.

La agonía de una sociedad tan acribillada por tantos frentes de forma simultánea podría estar cantada.

¡Hay que actuar de inmediato!

Detener el desangramiento de nuestra civilización, con todo y sus diferencias y desavenencias culturales, es menester para poder disfrutar de una tranquilidad más que merecida.

Quiero ser optimista. Es una labor que debe tomar cuerpo en cada uno de nosotros como individuos. Pero que ha de remontar obstáculos sin precedentes.

Como público tenemos la última palabra. 

Guardemos los aplausos para quienes, a través de un talento propio y arraigado (y aguerrido) espíritu, puedan hacernos entrega de poesía musical, despierta al cambio. Al renacimiento intelectual. A la verdadera injusticia que es sin duda el permitir que nos llenen de rencor y de consignas falsas.

Guardemos los aplausos para quienes han de tener la bravura de rescatar a las nuevas generaciones de las tinieblas del Tik Tok.

Guardemos los aplausos para la poesía que, tanto en un escenario como en las calles, nos reafirmen que somos todos iguales. Que el amor es lo más hermoso de este mundo. Y que los Estados Unidos no es un depósito de escombros y odios, sino un faro de grandeza y un soldado al frente de la nueva sociedad Occidental que merecemos disfrutar en nuestros tiempos, y, por supuesto, dejar como legado.

Monday, October 16, 2023

La Crónica Rosa y su Amarillismo Ideológico

Yo entré al periodismo por la puerta "rosa"...

Mis primeros roces con el mundo de la prensa, fueron a través del fascinante universo de la farándula.

En casa de mi abuela se conservaban docenas de revistas que, principalmente, se dedicaban al glamour y a la belleza de los artistas y los cantantes y los príncipes y los duques de antaño. Me refiero a esa época "antebellum" (léase pre-guerra ideológica-cultural)

Hablamos de reliquias de los años 60 y 70. Ya para los ochenta, época de mi infancia y mi adolescencia, ya yo escogía que revistas, leer o comprar. Pero los tesoros de papel couché de mi infancia para mí han quedado grabados en mi memoria per sécula seculorum.

Y si algo soñaba yo era, por un lado, ser sujeto de alguna entrevista que saliese publicada en estas revistas. O, mejor aún, tener yo mi propio espacio de entrevistas.

Hasta el sol de hoy, las revistas de cotilleo son de mis favoritas, y, por otro lado, extraño la clase y la distinción que alguna vez tuvo la prensa comúnmente llamada "prensa del corazón."

La historia del periodismo "rosa" en los Estados Unidos, por ejemplo, ya tiene más de un siglo. En su día, las publicaciones de farándula eran conocidos como "tabloides" y gozaban, incluso en estas épocas, de una inmensa popularidad. Hoy en día se publican aproximadamente 400 revistas que se dedican a la noticia de farándula, esto sin contar, claro está, con los miles de portales digitales, también llamados "blogs" y los cientos de miles perfiles en redes que informan o comentan sobre artistas, influencers o aristócratas.

La prensa del corazón siempre tuvo una esencia única: reportajes escritos con palabras casi poéticas, anécdotas divertidas y un respeto máximo a los protagonistas. Respeto que imponían ellos mismos, porque todo hay que decirlo.

La revista HOLA de España está a punto de celebrar en el 2024, ochenta años de su fundación. El primer ejemplar de HOLA fue publicado el 2 de septiembre de 1944.

Si bien HOLA no ha perdido su popularidad entre los lectores y cronistas del corazón, sí puedo decir, habiendo sido lectora por casi 40 años, que ha perdido su lustro.

HOLA tiene ya varios competidores. Pero lo que HOLA ha mantenido hasta el sol de hoy es la altísima calidad de su fotografía. No hay lentes superiores, cuando se trata de prensa del corazón, como los de HOLA.

El problema es quien se nos ha puesto delante de los focos. No hay filtro lo suficientemente sofisticado para borrar las imperfecciones, ya no físicas, sino intelectuales y morales de los personajes tan mediocres que hoy ilustran portadas y acaparan titulares.

En mi época, por poner un ejemplo concreto, se hacía una cobertura exhaustiva de la realeza y de los pocos aristócratas que, regados por toda Europa, aún resultan fascinantes, aunque ya no tengan ningún tipo de ni de poder ni de relevancia política o social. Pero su alto nivel intelectual y su pasión por lo suntuoso eran dignos de admiración.

La realeza que nos exportaban las revistas a cada rincón de la tierra, eran reyes y princesas con muchísimo "pedigree." Hablamos de un (eterno) Príncipe de Gales (hoy Rey Carlos III) de Inglaterra que no podíamos imaginar engañaba a la queridísima Diana Spencer con su novia de juventud Camilla (hoy su consorte)

Yo, como cientos de miles de espectadores, me imagino, tuve el gesto de levantarme (a mis 8 añitos) a las cinco de la mañana para ver la boda de Carlos y Diana en vivo y en directo.

¡Todavía conservo la revista HOLA de aquel enlace!

Hice lo mismo, cinco años después, para ver la boda del hermano de Carlos (el hoy desgraciado Andrés,  olvidado y condenado por presuntas relaciones con chicas menores, y una entrañable amistad con el "suicidado" Jeffrey Epstein) y su novia rebelde, la pizpiretafinal plebeya Sarah Ferguson.

Fue precisamente la llegada de Sarah Ferguson, convertida en Duquesa de York, al palacio de Buckingham, la que, en mi opinión, hizo que saltaran las alarmas de que algo estaba cambiando en las más altas esferas de las testas coronadas de Europa. Los desaciertos en el vestir y las declaraciones más que imprudentes de la mujer de Andrés de Inglaterra no pasaban desapercibidas en los tabloides.

Mismo, la princesa Diana, harta de su existencia como princesa, empezó a deshilacharse de a poco, hasta que, finalmente, pudo separarse de su príncipe infiel, en 1992. Allí Diana, que dejó en shock a todos cuando falleció trágicamente en 1997, pudo hacerse su propia imagen y se transformó en la "princesa del pueblo" a la que todos quisimos y admiramos por sus incansables labores altruistas.

Así como el caso de Sarah Ferguson, tuvimos, de pronto, la antipática irrupción de Estefanía de Mónaco, hasta los ochenta, una figura gris y afeada (comparada con la glamorosa Carolina) y plagada de traumas. Conocemos de sobra, por supuesto, que estuvo al volante el día que falleció su madre Grace Kelly, popularísima actriz del Hollywood de Oro y la consorte de Rainiero III.

Estefanía fue una pionera en lo que hoy en día es el "pan nuestro de cada día," rentabilizar con sus escándalos, amoríos fallidos y ocasionales incursiones en la música, la actuación y el diseño.

Finalmente, la princesa Estefanía se ha calmado. Ha encontrado la felicidad al lado de los hijos que tuvo con su ex-guardaespaldas y, desde esta pasada primavera, es, a sus 58 años, abuela primeriza.

La prensa rosa nunca se ha quedado, digamos, sin oficio. Aparte de sus innumerables reportajes y editoriales, las revistas han tenido colaboradores que han contribuido a su popularidad.

Tal es el caso del exquisito contrato de Isabel Preysler, la siempre bien ponderada "reina de corazones," que ha sabido, desde su sonado divorcio con el icónico Julio Iglesias, escoger a dedo a sus amantes y a sus maridos.

Preysler, a través de un contrato millonario, de más de tres décadas con Porcelanosa, fabricante número uno de losas en España, fue contribuyente de HOLA con reportajes de lujo a personajes de la talla de Richard Chamberlain, el mítico Dr. Kildare, cuando era un actor popular y no se sabía casi nada de su vida personal.

La llegada de la década de los 90 con la "World Wide Web" (el internet) afecta sobremanera al periodismo rosa.

Ese velo de misterio y de elegancia pasado, se fue desvaneciendo para traernos a la palestra (y las pantallas de nuestras computadoras) a otro tipo de personajes.

La llegada del nuevo milenio con una amplia gama de teléfonos “inteligentes” nos trajeron a los famosos de las pantallas de un cine, a comer de nuestra mano. Ahora, para bien o para mal, sabemos hasta lo que comen a cualquier hora del día. Los más osados nos quieren vender sus cuerpos llenos de siliconas y de botox como un nuevo ideal de belleza.

Quizá el ámbito más obvio fue, precisamente, la realeza. Los príncipes adolescentes de los años ochenta, por ejemplo, se hicieron mayores y casaderos. Lejos de haber buscado esposos dignos y bien preparados, los chicos se enamoraron de mujeres y hombres que lejos estaban de ser impecables y han resultado consortes en su gran mayoría vergonzosos y mediocres.

El actual rey de España, Felipe VI, impecablemente preparado para el papel que ocupa como Jefe del Estado Español, terminó casado con Letizia Ortiz, una periodista atea y republicana (léase anti monarquía) que muy tristemente ha sido apodada en ocasiones como "Lady Vinagre."

Y si bien la señora ha hecho un esfuerzo para aparecer más amable, lo cierto es que a leguas se le nota que simplemente no está hecha para la vida que su ambición le hizo aceptar hace ya casi 20 años.

La Reina de Corazones, Isabel Preysler, ya en sus setentas, ha dado paso a su hija mediana, Tamara Falcó, actual Marquesa de Griñón, que si bien es una mujer simpática y espontánea y, desde su conversión al Catolicismo, trata de vivir su fe a rajatabla, lo cierto es que le han llegado al precio. Tamara es, muy lamentablemente, un producto mediático que acarrea años de mucha soledad y mucha confusión, y que, muy a pesar de las advertencias tanto de sus seres queridos como de los fans, ha decido dar el "sí quiero" a un "chulo playa" antipático y sin nómina laboral fija, que no hizo más que serle infiel durante su primer año de novios.

En Hollywood es tres cuartos de lo mismo, las estrellas como Audrey Hepburn han hecho, desde hace años, supernova. Lo que quedan son destellos y nostalgia. 

Con todo y el lujo asiático del que nos presume la actriz, cantante y empresaria Jennifer López, mejor conocida como JLo, yo tengo claro que ese esconde una mujer completamente insegura de sí misma y con un miedo aterrador a envejecer. 

Por fin, podría decirse, que su vida personal, pudo encontrar un broche de oro con la reconciliación y posterior boda, hace poco más de un año, con el Oscarizado actor y director, Ben Affleck.

Sin embargo, Affleck, con cada aparición pública junto a su esposa, aparece con la peor actitud, el rostro agotado y gestos agresivos con la prensa, que desde hace veinte años, ha estado fascinada con el romance de la del Bronx con protagonista de "Good Will Hunting" y "Argo."

¿Pero dónde está lo grave de la cobertura de la prensa del corazón?

La respuesta es que, el periodismo del corazón, se niega a denunciar, la patética deriva de sus protagonistas, y escoge, en cambio, construir narrativas falsas para seguir blanqueando a personajes que podrían, y de hecho, hacen, un extraordinario daño moral a nuestra sociedad actual

La llegada de las redes sociales, ha creado, casi de la nada, personajes famosos, que no buscan más que un protagonismo fugaz y, si pueden, dañar la imagen de quienes les conviene económicamente destruir o desprestigiar.

Tal es el caso de las aberrantes declaraciones de la señora Meghan Markle, que ha utilizado a su marido, el insípido y traumatizado Príncipe Harry, que ha confesado ser un adicto a la coca, hijo menor de la fallecida Diana, para atacar a los Windsor y hacer el sonado "Megxit" que los llevó a abandonar a la familia real y hacerse con millones a través de entrevistas y documentales en contra de la familia real, donde Markle protagonizó en su día, una infame y cursilísima boda donde, como era de esperarse, no faltaron las consignas antirracismo, tan propias de una pobre acomplejada como Meghan Markle.

Por desgracia, el periodista rosa, ha aparcado su ética profesional, para seguir recibiendo declaraciones exclusivas y para seguir alimentando las páginas de las revistas o los platós de "telebasura."

Lo vemos día sí y día también.

Es absolutamente inaceptable y, quizá, la peor parte es que son precisamente los protagonistas de la prensa rosa, los que más daño hacen a los jóvenes seguidores que ignoran las señales de alarma.

Jennifer López, hasta la fecha, acumula 252M de seguidores en Instagram. En YouTube, su canal, es parte del prestigioso grupo "del billón" dada que sus publicaciones pasan los miles de millones de visualizaciones.

Esto es lo que hay que recalcar. El número de seguidores de cada personaje, sobrepasa, y a veces con creces, la población de más de la mitad de países en el globo terráqueo.

Cada publicación, cada propaganda comercial, y por supuesto, su trabajo como modelos de marcas, tiene una repercusión incalculable.

Es menester recalcar que la gran mayoría de los "celebrities" hoy por hoy son activistas políticos, y mueven los hilos de la opinión pública. Las agendas del uso del cannabis, las ideologías del lobby LGTB, y el aborto sin restricciones, son, entre muchas otras tantas, ejes de las publicaciones y entrevistas que son publicadas o televisadas por la prensa o por las redes.

El periodismo actual, que sabemos de sobra está comprometido con las ideologías de género y lo políticamente correcto, ha decidido, también en la prensa del cotilleo, "mirar hacia el otro lado" y dejar colar las infames consignas que cada vez nos debilitan y nos destruyen.

El periodismo rosa se esconde detrás de su velo de frivolidades y se limita a excusarse como mero entretenimiento, pero lo triste es que, quizá, es el que más responsable ha sido de la debacle moral que hoy se padece.

A los que nos encanta y entretiene el mundo del corazón, quizá no todo sea color de rosa. Sin embargo, tenemos razones para sentirnos optimistas.

Precisamente la libre información que corre por las redes sociales ha dado lugar a que haya muchísimas críticas a favor de lo que hoy analizamos.

Los lectores, o si se quiere, los admiradores de la prensa del entretenimiento, están empezando a condenar abiertamente a los sujetos que, a leguas, buscan ser antagónicos y, que corrompen moral y espiritualmente a la legión de usuarios que los siguen.

El famoso o famosillo muchas veces interactúa con sus seguidores en redes. La mayoría no. Pero si podemos estar seguros de que no son tan inmunes como parecen a los aluviones de críticas por su comportamiento.

Aquí está nuestro poder, tanto por encima de los artistas e influencers per sé, como de los periodistas alcahuetas que ignoran el urgente llamado a reconstruirnos como civilización.

El cotilleo, chisme, corazoneo o como queramos llamarlo, existe desde la época de la antigua Roma, donde las damas patricias llenaban sus tertulias comentando el excelente gusto al vestir de la emperatriz, o como algún centauro era un conocido mujeriego, o, quizá entre murmullos, se contaban las indecencias de una dama que había pagado a un lanista por probar una noche de pasión con un gladiador.

Por lo tanto, bendita sea la prensa rosa. Que no se acabe nunca, por el amor de Dios.

Pero en estos tiempos la responsabilidad casi sacrosanta del lector es de exigir, primeramente, la vuelta al ruedo de protagonistas carismáticos e inteligentes y sobre todo, que sean dignos de nuestro tiempo y nuestra admiración. Seamos quienes los obliguen a ponerse a nuestra altura.

Seamos de igual manera escépticos de su palabrería. Tengamos en cuenta, que los famosos hacen su fortuna, vendiéndose, con pocas excepciones, al mejor postor, a empresas que remuneran su servitud a causas infames pero rentables.

La batalla cultural, tan presente y tan necesaria, en el renacimiento de nuestra civilización judeo-cristiana, tiene, en la prensa rosa, un terreno fértil. Sembrémoslo, entonces, con distinción, tino, sapiencia, e intelecto. Sigamos buscando, entre tantas cenizas y tanta purpurina, materia gris. Hombres y mujeres de bien. 

Afilemos nuestros sentidos, y no tengamos miedo de hacer del famoso de hoy, un imperio desplomado de polvo y vergüenza para que, como dijo Héctor Lavoe en una de sus famosas canciones, su gloria y nuestro interés en ellos, sean "periódico de ayer."

Monday, August 21, 2023

Dylan Mulvaney, El Verdugo de la Bud Light

 


Por qué he querido hoy dedicarle mi editorial a este personaje?

Muy sencillo...

Porque cuando hablamos tan apasionadamente de la batalla cultural, como yo he decidido hacerlo en este medio, es menester conocer contra qué nos enfrentamos. Es imprescindible saber medir el calibre de nuestro contrincante, una masa maligna que ha contagiado al mundo, pero sobretodo a la sociedad occidental.

Dylan Mulvaney es un síntoma clave de que algo no anda bien. Pongamos un ejemplo claro. Una mujer, como debe ser, se hace un autoexámen de sus senos, y un día, se palpa una dureza que para su sorpresa y alarma, no había estado allí antes. Con responsabilidad, ha de hacérselo chequear para descartar un diagnśtico más serio como podría ser un cáncer.

Pues Dylan es ese "bultico" que nadie vio formarse y ahora se ha convertido en un tumor maligno que no ha hecho más que dañar el frágil y distorsionado criterio de millones de jovencitos que consumen a borbotones su contenido en Tik Tok.

Para este análisis utilizaremos el género masculino y sus respectivos pronombres, pues no pienso, y espero que ustedes tampoco, entrar en el juego infame de creer que este personaje es una mujer. No lo es. Lo sabemos todos, incluído el propio Dylan.

Dylan nació en la ciudad de San Diego, California, supuestamente en una familia muy conservadora. Quizá sea a propósito pero poco se conoce de la infancia de este chico. Lo que nos ha llegado hasta ahora, posiblemente sea todo un guión escrito por un equipo al que Dylan se ha subscrito para que maneje su infamia y sus apariciones públicas. Yo me atrevo a decir que nada de lo que se ha publicado sobre él, incluyendo, sus propias declaraciones, cuentan la verdad. Todo debe ser un invento pulcramente estructurado para causar el mayor impacto y daño posible.

Tiene casi 27 años y cuenta con cientos de millones de likes en su red fetiche, Tik Tok. Su salto al ojo público, como miles de otros creadores de contenido, sucede justo con la pandemia en el 2020. Los obligados confinamientos que se impusieron alrededor del mundo, crearon un caos sicológico--y aburrimiento crónico-- en muchísimas personas, y el surgimiento de infinidad de cuentas de redes sociales para hablar de cualquier cosa, discutir la actualidad, o hacer comedia, es incontable. Muchos han tenido éxito y se mantienen activos hasta el sol de hoy.

Pero, oído al tambor, el señor Mulvaney no es un improvisado. Un "Tik Toker" más. Habiendo estudiado música y actuación, aspiraba a ser actor profesional de Broadway, donde, como es de imaginar, pasó sin pena ni gloria. Uno más del montón. Se sabía que era homosexual y era activista, seguramente, como tantos, para clavarle un par de banderillas negras a sus padres, que seguramsnte le habían procurado una educación profundamante religiosa.

Sin un trabajo fijo y con unas ansias de llamar la atención a cualquier precio, Dylan el actor se convierte en Dylan el Tik Toker con un alter ego, un avatar, del que se ha alimentado desde el primer vídeo: un travesti. 

Dylan ha moldeado su imágen con sumo cuidado, al punto de hacerse una cirugía a principios de este año para afeminar sus facciones. Sabe modular su voz y se pone rellenos para dar la (terrible) impresión que su pecho de hombre, tiene senos.

Sus trapos de mujer, empezaron por ser, imagino yo, los que se verían descartados en los teatros donde participaba. Luego ya se hizo looks más sofisticados y empezó a modelarlos en una serie llamada: "Days of Girlhood" traducido como "Mis Días como Niña" y atención, que este personaje no es una mujer. Dylan Mulvaney quiere imitar a una adolescente, llegando incluso a mofarse de los síntomas pre-menstruales que sufrimos muchas mujeres.

La serie ha sido todo un éxito, y de pronto surge un fenómeno alrededor de este ridiculísimo personaje, que es seguido por celebridades clase A, siendo él un pobre muñeco de trapo clase B--sin clase alguna.

Pero cuál es el gran problema de Dylan Mulvaney, esta especie de "Guasón" mediático con perenne expresión de susto y gestos exagerados? Que ha llegado a las más altas esferas de influencia mediática y política en los Estados Unidos.

Este chico fue recibido en la Casa Blanca por el Presidente Joe Biden en Octubre del 2022. Y muy emocionado, el senil mandatario ha dicho que es un ejemplo a seguir y un orgullo para el movimiento transexual. Mulvaney es un vulgar drag queen. Nada más. Uno más. Pero todo vale.

A partir de esta aparición en la sede del gobierno americano, numerosos actores han querido rendirle pleitecía, como es el infame episodio en que Drew Barrymore, la simpática niñita que robó corazones en la película E.T., hace 40 años, se le arrodilló a este adefesio llorando y llamándole su "heroína." Eso está documentado en la creciente hemeroteca de Dylan Mulvaney.

Nada, sin embargo, puede compararse con ese estrepitoso episodio donde el recién electo y galvanizado equipo de mercadeo de la Bud Light, una de las cervezas más populares de Estados Unidos, habiendo patrocinado docenas sino centenerares de eventos deportivos, y cuyos comerciales con los espectaculares caballos Clydesdales han deleitado a múltiples generaciones, contrató los servicios de Dylan Mulvaney.

Los millenials, abiertamente woke que diseñaron la campaña de Bud Light, querían contar con Mulvaney para dar un vuelco a la imágen que se había tenido de la compañía matriz Anhauser Busch. No conforme con cambiar las reglas del juego, los jóvenes ejecutivos dieron unas declaraciones donde insultaban a todos los consumidores y clientes de su cerveza llamándoles retrógradas y casposos.

Dylan Mulvaney apareció en Tik Tok disfrazado de Audrey Hepburn en "Desayuno en el Tiffany" promoviendo la cerveza y celebrando que había recientemente cumplido 1 año como "mujer." La mejor de las respuestas a esta infamia, es que si sólo tenía "1 año" no podía beber legalmente por otros 20.

Para conmemorar esta inolvidable "hazaña" de el nuevo portavoz, Bud Light diseñó una colección limitada con las latas de cerveza con la antipática imágen de Mulvaney muy sonriente.

Casi inmediatamente las feroces reacciones de los consumidores de Bud Light que siguen siendo muy tradicionalistas e ideológicamante conservadores, lanzaron un boicot sin cuartel contra la Anhauser Busch. El cantante de rock Kid Rock se lanzó a sus redes a hacer una demostración de tiro al blanco con uno de sus múltiples rifles, utilizando latas de Bud Light como diana.

Las redes se inundaron de insultos contra Mulvaney y contra los responsables de esta infame campaña publicitaria. Pero, por desgracia, para Anhauser Busch, el daño ya estaba hecho.

Hasta la fecha, la cervecería ha perdido casi 400 billones de dólares en venta, y puede que jamás se recupere.

Dylan Mulvaney se quiso defender y acusó a su empleador de no haberle protegido durante este impresionante boicot sin precedentes. Pero como está en su naturaleza, el avatar de Dylan se ha vuelto más agresivo y sus apariciones son cada vez más provocadoras. En otras palabras, Dylan se ha desquiciado.

De este incidente se pueden sacar varias conclusiones. Vamos a profundizar en tres.

La primera, la repercusión de una mala campaña publicitaria como la que quiso implementar la Bud Light, nos habla claramente que los Estados Unidos, tiene, afortunadamente unos valores muy arraigados a su cultura. Muchos de ellos, defendidos por una constitución y unas tradiciones que no se pueden comprometer ni ensuciar con la purpurina estridente de un travesti. Ojalá estos valores fundamentales puedan ser respetados y anclados en una sociedad como la de una potencia, como es la Unión Americana, lejos del populismo y las excentricidades de ciertos personajes políticos. Pero éso es otro tema.

Segundo, pudimos darnos cuenta, que el tener millones de seguidores en redes sociales, lejos está de "ser famoso" o de genuinamente tener influencia. Si bien muchos creadores de contenido tienen patrocinadores, en el momento, en que estos patrocinadores se asocian con estos controversiales seudo artistas, se ven envueltos en tal polémica con bajas incalculables de ventas en sus productos, que no les queda más remedio que volver a su fórmula original. Aparte de la debacle de la Bud Light, firmas de belleza como Maybelline han querido pagar a travestis para sus productos de maquillaje con resultados atroces.

Y tercero, y la más seria de todas las conclusiones, es la consecuancia sicológica para estos personajes que más allá de causar escándalos y recibir tanto aplausos como burlas, son tristes payasos que están siendo utilizados para tratar de destruir a una sociedad que se ha mantenido estructurada por valores fundamentales. Y que, queriendo ser optimistas, pueda ser mucho más resiliente que lo que imaginamos. Estos chicos, trás bambalinas, y antes de maquillarse y salir al "escenario" deben ser profundamante depresivos, inconformes y deben estar poseídos por demonios despiadados como la falta de autoestima y, tristemente, la adicción a las drogas o el alcohol. No sé si es el caso de Dylan Mulvaney, pero algún día quizá él mismo, lo termine confesando.

Es importante conocer los síntomas que aquejan a una sociedad tan deshauciada como la que nos ha tocado vivir. Dylan Mulvaney algún día pasará de moda. Esperemos que pueda escaparse de su personaje antes que éste lo asfixie por completo.

Quizá este triste comediante no sea, en esencia, una mala persona. En este análisis mis palabras están dirigidas a su alter ego. Pero bien que tenemos que ser extremadamante vigilantes con nuestros jóvenes, y más aún las hembras, porque no se trata de recibir lecciones de maquillaje de estos esperpentos. Es que son misiles que van directamente a las mentes de los adolescentes. 

Tenemos que darnos cuenta de lo maquiavélico que son los medios de comunicación y los personajes públicos que se jactan de promover a estos influencers para, en ello, protestar causas patéticas, la mitad inventadas, sin medir las consecuencias.

Pero para encausar esta lucha y retomar las riendas de nuestras vidas, tenemos que ver de una vez por todas y sin miedo que sí que es posible que el diablo se vista de Prada.







Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...