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Monday, June 3, 2024

Debemos Salvaguardar la Democracia de Una Civilización Desalmada?


Eréndira sólo tenía doce años cuando fue víctima de la desgracia. En un giro "Cenicientesco" su desalmada abuela la había prácticamente esclavizado, convirtiéndola en su criada y su enfermera. La abuela, vivía atrapada en su pasado y lloraba a cántaros escuchando canciones francesas, mientras obligaba a la niña a trabajar de sol a sol.

Eréndira ya se había acostumbrado a ser sonámbula, entre otros efectos secundarios, y su abuela, no veía en ello ningún problema. Lo cierto es que la nieta trabajaba hasta que caía exhausta y no era capaz de razonar ni de actuar con la normalidad de cualquier niña de su edad.

Una noche, Eréndira cayó rendida en su cama y se olvidó, como era ya su costumbre, de apagar las velas de la habitación, y un mistral del desierto, en su furia, sopló las llamas de las velas al punto que estas encendieron las cortinas y en poquísimo tiempo, devastaron y destruyeron la casa de la abuela.

Desesperada y llena de ira, la anciana hace inventario de las pérdidas y es aquí donde obliga a la niña a pagar con su cuerpo por todas las pertenencias que se consumieron en el incendio.

La palabra accidente no era una opción.

Así pues, el primer cliente de la menor es un hacendado local que paga por sus servicios 250 pesos. Es tal la fama y el morbo que despierta la niña, que rápidamente se convierte en una sensación y hombres de toda estirpe habida y por haber, desde sirvientes indígenas, hacendados y traficantes hacían colas interminables que no se sabía donde comenzaban, pero inevitablemente, terminaban en los aposentos de Eréndira.

No solamente las artes de la joven prostituta restituyen las pérdidas de la abuela, sino que multiplican su fortuna con creces, y la convierten en una poderosa meretriz.

Pero no pasa mucho tiempo para que Eréndira, completamente desquiciada, necesite comprar su libertad y utiliza a uno de sus amantes, el inocente y embrujado Ulises, para asesinar a su verdugo, y así poder desaparecer en la inmensidad del desierto sin dejar, en sus propias palabras, trazos de su desgracia.

Esta historia conocida como "Increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su Abuela Desalmada," se nos presenta, por primera vez, en la obra magna de su autor, Gabriel García Márquez, "Cien Años de Soledad," en 1967.

Pero tal fue su popularidad que el escritor decidió crear para Eréndira su propio cuento, y posteriormente un guión para la cinta que lleva el nombre de "Eréndira" dirigida por el director brasileño Ruy Guerra, que actualmente tiene 92 años. El cuento fue publicado en 1972. La película, protagonizada por la gran Irene Pappas en el papel de la abuela, fue estrenada en 1983 con gran acojida.

¿Puede haber algo más lamentable y terrorífico que el trato que recibe una pobre niña huérfana en su pubertad?

No lo creo...

Escrito en la prosa exquisita y con elementos de realismo mágico, quizá esta tragedia nos pueda hacer tomar consciencia del trato que como ciudadanos, hoy en día, en pleno siglo XXI, hemos dado a nuestra democracia.

Francamente, no veo otra manera de describirlo...

En su concepto más minimalista y más auténtico, debemos, primeramente, trasladarnos a la época de Platón (427-347 AC) uno de los patriarcas de la filosofía griega, que definió la Democracia como una forma de gobierno "de los mejores" refiriéndose, claro está, a la ciudadanía.

La democracia es el sistema donde el poder político y la organización social recae en las manos del pueblo.

Los que hemos tenido la fortuna de levantarnos en naciones democráticas, hemos estudiado estos conceptos básicos desde nuestra infancia.

Como he dicho en análisis anteriores, mi generación ha sido una gran defensora de estos principios, y hemos sido ciudadanos activos en el proceso de intentar defender que la democracia mantenga su firmeza y su esencia y, sobre todo su alta moral y consciencia.

Pero, a lo largo de las últimas décadas, pareciera que como demócratas nos hemos convertido en absolutos sonámbulos, mientras, factores de poder, que ni entendemos y que no vimos venir, nos roban de a poco nuestra dignidad y nuestro derecho a decidir quién y cómo debemos ser liderizados--que no lidiados--que bestias no somos!

Pareciera que como civilización hemos sido sometidos a una lobotomía sin nuestro consentimiento, pero al que no hemos puesto resistencia.

El resultado es más que obvio, cuando pareciera que nos estamos diluyendo y debilitando a pasos agigantados. Y si bien podemos definir a la democracia como un gobierno del y para el pueblo, pues flaco favor hacemos a esta mentada estructura que algún día pensábamos ejemplar.

Existen básicamente dos tipos de democracia, la democracia directa y la democracia indirecta. Esta última, en mi opinión, ha contribuido tal vez a que no haya una participación más contundente y un manejo más ético de nuestra política y nuestras leyes ciudadanas.

La democracia representativa (también llamada democracia indirecta o gobierno representativo) es un tipo de democracia fundada en el principio de funcionarios electos que representan a un grupo de personas. Este término fue popularizado por Alexander Hamilton para referirise al sistema ellectoral de la recién nacida república de Norteamérica en el siglo XVIII.

La democracia directa se aplica cuando al ciudadano se le es permitido participar activamente en cualquier decisión política o gubernamental. Ponemos de ejemplo los referéndums, mecanismos consultivos, o, incluso, elecciones primarias.

Los padres fundadores de la república de Estados Unidos, a partir, de 1776, quisieron--y lograron--con un bajísimo, casi invisible, margen de error, construir un sistema democrático perfecto.

En Europa, actualmente, a pesar de que continúan existiendo monarquías constitucionales, se han levantado regímenes democráticos, y en América Latina, quizá es donde la democracia es, tristemente, una especie jurásica en extinción, en muchos casos, con la venia de un ciudadano complaciente y mediocre hasta los huesos.

Siendo "Eréndira" un cuento colombiano, me atrevo a decir, que en su genialidad, tal vez García Márquez, quiso comparar a su horripilante protagonista con la situación política del continente Latinoamericano, tal y como hace con su trágico y realista "Macondo." Pero esto sería otro tema.

Aunque se haga repetitivo, es importantísimo recalcar, que lo que hoy llamamos política, está al cien por ciento manejada como marioneta por intereses corporativos y por agendas muy bien estructuradas, pero sobre todo infinitamente remuneradas.

Esto no se puede enmarcar al siglo XXI exclusivamente. Las luchas por el poder existen, como se dice, "desde que el mundo es mundo."

Pero, si nos ponemos a ver, no hay un régimen que tenga mayor sentido que la democracia. Después de todo, es el ciudadano de a pie, la clase trabajadora, la que hace mayoría en cualquier país del mundo, a lo largo y ancho de los cinco continentes.

En Europa, ciertamente, como ya he dicho, sí que existen retazos de un pasado monárquico absolutista, e incluso de dictaduras, pero, cualquiera de estas élites socioeconómicas, y estos aristócratas nostálgicos, no  son, ni remotamente, el motor laboral o ideológico de ninguna nación consciente y pudiente.

Pero, al igual que la abuela desalmada, el poder, las ansias de poseerlo, como si este fuera un Dorado idílico, hace que, de una manera retorcida, se vea imprescindible alzarlo hasta la cima como un trofeo. El poder es todo. El poder, para las mentes más retorcidas es Dios.

Teniendo esto en cuenta, los que quieren tomar el control absoluto del poder aplican este vulgar dicho que nos afirma: "hay vivos porque hay bobos." Y en este juego de palabras se puede haber corrompido el verdadero corazón de la democracia.

A pesar de ser mayoría, y así sea la democracia, el gobierno del pueblo, pues no. Se acabó. Gobierna el que atrapa velozmente en su lazo al poder. Y ahorita, en estos momentos, y ya desde hace un tiempo, el poder, lo manejan los lobbies y las corporaciones.

Con estudios óptimos, e incluso, maquiavélicos de propaganda y mercadeo, estos amos del poder, crean las agendas que son las que serán aceptadas sin chistar por los políticos. Y así, los políticos, son, claro está, los que manejan el putrefacto sistema donde la mismísima democracia es utilizada, vejada y prostituida, delante de nuestros ojos.

Como ciudadanos hemos caído en lo más bajo. La democracia es una víctima perfecta de nuestra ignorancia, y quizá más aun de nuestra indiferencia máxima.

Nuestro sistema educativo, los medios de comunicación y, hoy por hoy, las altas tecnologías, son cómplices de la devaluación de la democracia. Sin embargo, para propagar y defender sus macabros planes ideológicos, lo primero que sale por sus altavoces, es, irónicamente, la palabra "democracia."

Otro contribuyente a la desaparición de una democracia cabal y sana, es la estupidez de querer encasillarlo todo dentro de parámetros denominados "de derechas" o "de izquierdas" con marcadas diferencias de tipo ideológico, por supuesto, pero ambas, y esto es importante recalcarlo, con una clara intención de obtener el poder a toda costa, y desde el gobierno, ejercer con mano dura, un control sobre cualquier acción ciudadana.

En estos momentos donde las agendas tantos progresistas como ultraderechistas parecieran habernos polarizado a un punto sin retorno, creo que cabe hacer una reflexión de qué es lo que nos está pasando paulatinamente como sociedad.

En una férrea crítica a los movimientos de ultraderecha y el neo-fascismo que se ha colado en Europa en los últimos pocos años, la Doctora en Ciencias políticas, Ruth Ferrero, profesora de la Universidad Complutense de Madrid dice así: "la política del miedo es el caldo perfecto, es la situación perfecta (...) para que esas fuerzas prendan en sociedades que se sienten indefensas, que no se sienten seguras, con la clase política clásica y consiguen llevar a una suerte de melancolía a la ciudadanía planteándoles que el pasado siempre fue mejor y que volverían tiempos en los que no había determinados derechos..."

Esto es un ejemplo extraordinario de un mecanismo de manipulación al ciudadano. Es precisamente lo que ocurre si el votante, el dueño y amo de su democracia, se deja vapulear por narrativas absurdas.

Así como esto aplica a la proliferación de campañas en pro de movimientos ultraderechistas, la izquierda más radicalizada, en EEUU, por ejemplo, tiene desde el 2020, una campaña muy bien monetizada para que a los ciudadanos se les compense con pensiones vitalicias de miles de dólares por el hecho de que muchos de sus ancestros fueron esclavos.

Este disparate está muy bien arropado por medios de comunicación y activistas Demócratas.

Por lo que se podría decir que la democracia ha estado siendo reemplazada por una especie de "topareltóncracia" que se traduciría, para nuestro análisis, en un gobierno en manos del pasado.

Esta ficción es simplemente uno de los tantos clientes lascivos que han hecho buen uso de los atributos de la democracia. 

Vuelvo y repito, hay innumerables excusas para arrebatarnos nuestro legítimo derecho a ser gobernados como Dios manda.

Para dejarlo quizá más claro, ya que debemos entender que vivimos en un régimen capitalista muy marcado (un tema que dejaremos para otro artículo) como pueblo soberano (supuestamente) los gobernantes--a todo nivel--son NUESTROS empleados. El sudor de nuestra frente, nuestra responsabilidad con nuestros semejantes y nuestro criterio son los que ponen o bajan de sus pedestales a los líderes políticos en cualquier institución.

Sin nosotros, ninguno de ellos, NINGUNO, incluyendo un presidente, es nada sin nosotros. 

Dicho esto, a ver para cuándo, dejamos de ser tan dóciles y nos preparamos para defender a la democracia que decimos que tenemos y que queremos.

Este titánico y magnánimo esfuerzo, como tantas cosas hoy en día, es una iniciativa que tenemos que tomar como individuos. Nuestro libre albedrío debería llamarnos al levantamiento sistemático en contra de cualquier elemento que quiera amenazarnos con agendas que son profundamente absolutistas y que quieren medir nuestra capacidad intelectual desde lo más bajo.

De hecho si hay algo que debemos aceptar para poder revertir a toda costa, las que a partir de la corrupción moral a la que han llevado a nuestra civilización, es que nos hemos vuelto piltrafas diciendo amén a cualquier consigna, eslogan o "hashtag" que nos va envenenando la mente, y por ende, nuestras acciones.

Nos hemos dejado hipnotizar por un diccionario de palabras y semánticas adornadas que nos han conducido a un matadero, casi se podría afirmar, sin salida posible.

Vuelvo y repito, si esto es lo que ha pasado con nosotros, el pueblo, y el pueblo es el amo de la democracia, por lógica, estamos llevando al abismo a este sistema político que se nos ha regalado como un tesoro.

Como ciudadanos debemos levantar en hombros a nuestra autoestima y abatir a los que nos han engañado. Nuestro voto en una urna es sagrado. Pero poco vale esto si vagamos el panorama político como verdaderas vacas sin cencerro.

Y al que viole y maltrate estos principios tendrá su urna particular: el olvido, y si cabe, el peso de la ley.

Hay algo que, creo, debemos tener muy presente. La democracia no nos ha fallado en nada. Nosotros le hemos fallado en todo, haciéndole pagar de la manera más cruel por nuestros propios errores como ciudadanos y como civilización.

Y así con tantos personajes narcisistas, despóticos, débiles, mesiánicos y mediocres, nuestra democracia, como la niña Eréndira, haría oídos sordos a su Ulises y a cualquier voz que la reclame y la defienda, y nos abandone para siempre.

Para terminar, creo que una de las mejores maneras que tenemos de tomar las riendas de nuestra democracia, si pensamos de corazón que la merecemos--y yo pienso que así es--la definió John F. Kennedy en su icónico discurso inaugural de 1961:

"Y entonces, mis compatriotas estadounidenses, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país. Mis conciudadanos del mundo, no preguntéis qué hará Estados Unidos por vosotros, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del hombre. Finalmente, ya sean ciudadanos de Estados Unidos o ciudadanos del mundo, pídannos aquí los mismos altos estándares de fuerza y ​​sacrificio que les pedimos a ustedes. Con una buena conciencia, nuestra única recompensa segura, siendo la historia el juez final de nuestros hechos, salgamos adelante a liderar la tierra que amamos, pidiendo Su bendición y Su ayuda, pero sabiendo que aquí en la tierra la obra de Dios debe ser verdaderamente nuestra".

Monday, May 6, 2024

La Cacofonía de la Democracia en Occidente


En 1998, el legendario actor Robert Redford se embarcó en unos de sus proyectos más exitosos y más personales, dirigir una película donde también sería protagonista: "The Horse Whisperer" (El Murmurador de Caballos)

Redford ya había incursionado con éxito en ponerse detrás de las cámaras y este clásico del género del "viejo oeste" llegó a recaudar casi $200 millones en taquilla.

Junto a la extraordinaria actriz británica Kristin Scott Thomas, famosa por la oscarizada película "El Paciente Inglés," y una jovencísima Scarlett Johanssen, hoy por hoy una intérprete archiconocida, Redford lleva a la pantalla un film basado en hechos reales, adaptando la novela "The Horse Whisperer" del escritor Nicholas Evans.

Tom, interpretado por Redford, recibe la llamada desesperada de Annie, editora de una revista de moda masculina déspota y fría con todo el que la rodea. Annie tiene una hija que acaba de sufrir un accidente a caballo que acabó con la vida de su mejor amiga y el caballo de ésta.

La hija de Annie y su caballo "Pilgrim" quedaron, ambos, malheridos, tanto física como emocionalmente.

Tom, conocido por sus métodos poco ortodoxos para domar caballos, lleva tanto a la madre, a la hija y al caballo herido por un camino arduo, pero finalmente exitoso hacia la recuperación total del animal y de sus amos.

Tom, sabe "escuchar" a "Pilgrim," el caballo, al punto que puede entender que el caballo no desea más que proteger a su pequeña amazona. 

Los diálogos de la película hacen que el espectador también tenga el privilegio de empatizar con los sentimientos de un animal herido y su amor incondicional por quien lo ha visto crecer.

Anna Breytenbach, una activista y conservacionista Sudafricana, se ha hecho muy conocida en los últimos 20 años por ser una eficiente comunicadora con animales de diferentes especies.

Uno de los casos más conocidos del trabajo de Breytenbach quedó plasmado en el documental "La Comunicadora de Animales" del 2012 que ganó múltiples premios.

En este documental vemos a la experta comunicarse en el más absoluto silencio y concentración con "Diablo" una pantera negra muy agresiva a la que nadie podía acercarse, a pesar que había sido rescatada y llevada a un santuario.

Anna logra "decifrar" que la pantera sufría una ansiedad profunda porque durante su rescate fue separada de dos cachorros de otra especie que Diablo había "adoptado" como suyos.

El director del santuario, completamente en shock, y con los ojos bañados de lágrimas, le dice a Anna que, sí, que él sabe de los cachorros y que éstos están seguros y vivos.

"Diablo" también ruega que por favor le cambien el nombre. Que ese nombre tan oscuro le estaba afectando, y así se lo hace saber Anna Breytenbach a los dueños del refugio, que no salen de su asombro.

La pantera pasó a ser llamada "Spirit" (Espíritu) y fue reunida con los cachorros, y su carácter belicoso y arisco cambió de inmediato.

Recomiendo que busquen este documental porque es uno de los casos más ejemplares de lo que son los "whisperers."

¿Pero cómo podemos definir esta palabra para llevarla de la mano a nuestro análisis?

Hablamos de "susurradores" o "murmuradores." En realidad estamos refiriéndonos a científicos que han enfocado sus prácticas al estudio profundo de la conducta animal en su hábitat original, lejos de cualquier interacción con humanos, incluyendo aquellos en santuarios.

En el caso de caballos, se hace énfasis en los modales básicos de los equinos fuera de las granjas y se reúnen características comunes que luego aplican al estudio de cualquier otro caballo, sea cual sea su ambiente.

La terminología ya se ha convertido en parte del amplio diccionario de "slang" estadounidense. Es decir, es un término que se aplica a cualquier persona que tenga una especial conexión con los animales.

A mí me gusta pensar que un "whisperer," un "murmurador" es un ser tan convencido y tan conectado con la esencia de un animal, y una profunda admiración por su verdadera esencia, que, en su franco e incondicional amor, puede interactuar de una manera casi humana.

Sería como decir que hay animales que encuentran en un ser humano su alma gemela, y viceversa. Obviamente, quitando del medio cualquier connotación afectiva-sexual.

Pero me gustaría por un instante llevar ese término, el de "whisperer," traducido para esta analogía como "el entendedor" a la arena política.

Planteemos, por un instante, la siguiente hipótesis:

Podría ser el problema fundamental de las naciones de Occidente, la falta de líderes y de ciudadanos, que puedan entenderse mutuamente. Hablamos el mismo idioma, por así decirlo, de aquellos, que nos pretenden gobernar?

Si hay algo que caracteriza a los susurradores o domadores de animales a los que nos referimos en nuestros ejemplos anteriores, sabemos que es la metodología empleada para comunicarnos con otras especies, es la utilización de extrema docilidad y gentileza, aun si los animales se muestran agresivos.

Los comunicadores de animales han de tener la paciencia de Job y muchísima perseverancia. Y ante todo mostrar completa reverencia a la naturaleza del animal al que lidian.

Esto lo vemos en el clásico venezolano "La Potra Zaina" del maestro del arpa Juan Vicente Torrealba, donde el llanero que se deslumbra con la potranca rebelde y altanera, logra hacer que pueda morder el freno y llevar la montura, antes de devolverla a la sabana.

En la política moderna, menuda tarea ha de tener un líder que quiera comprender y adiestrar a una sociedad tan depauperada y tan descarriada como la que, muy lamentablemente, observamos a nuestro alrededor con estupor y mucho espanto.

No me queda la menor duda que cada nación tiene alma y voz propia. Lo que carece es quien la escuche.

Quiero aclarar que para este análisis debemos referirnos estrictamente a países con un sistema político democrático--al menos en intención.

Debemos descartar a las dictaduras y a las monarquías absolutistas del Medio Oriente. 

Quedémosno con los regímenes que se dicen demócratas, donde, en teoría, el gobierno reside en la soberanía del pueblo.

La esencia, el alma de una nación, va a cambiar su modulación y o va a callarse por completo si se violan, de alguna u otra manera, los principios de una democracia estructurada y sana.

Me gustaría que hablemos de algunos países con los que se ha hecho más que obvia la disonancia entre su pueblo y sus gobernantes.

Empecemos por España...

España, como hemos dicho en otros análisis por este mismo medio, tiene una esencia profundamente afectada y malherida por los efectos secundarios que la han maltratado desde el final de la Guerra Civil, donde se alzan triunfadoras las fuerzas Nacionalistas de Francisco Franco.

Franco, por casi 40 años, toma las riendas de España bajo una tiránica dictadura, que, como tantos otros regímenes no democráticos, no estuvo exento de crímenes de lesa humanidad y medidas ciudadanas estrictas.

En 1975, a la muerte del dictador, empieza una transición, que si bien tenía las huellas indiscutibles de Franco, pretendía llevar a España a la modernidad y a un decoro más apto para las últimas décadas del siglo XX.

Sin embargo, es, precisamente, en esta transición donde los españoles de a pie, la clase trabajadora, pierde absoluto contacto, hasta el sol de hoy, con su "torre de control," por así decirlo.

En mi opinión, y de acuerdo con los análisis de muchos periodistas españoles, España estaba más que preparada para su tercera y definitiva república. 

Lamentablemente, se instauró una monarquía constitucional que ha impactado muy negativamente a la política española.

Los últimos años han plagado a España del renacimiento de grupos políticos radicales, por un lado globalistas, por otro lado, neo franquistas.

El sistema de gobiernos autonómicos se ve liderizado por figuras elitistas que no cesan de protagonizar vandalismo fiscal y que han hecho caja a través del tráfico de influencias.

Pero es precisamente en medio de este caos que, por fin, y por primera vez en mucho tiempo, si prestamos atención, podemos escuchar que los españoles están hambrientos de libertad y de una democracia que pareciera estar en un constante limbo. Los españoles están deseosos de tener soberanía, pero ésta les esquiva, viendo estos, los ciudadanos, su tranquilidad, en una especie de "yo yo" entre los dedos de los políticos.

En el caso de Argentina, vemos un país, que al igual que España, se conoce como una nación riquísima en historia y cultura, pero que se vio manchada con la llegada de Domingo Perón, con un primer período entre 1946 y 1955, y luego, por un año entre 1973 y 1974, año en que falleció.

Si bien Perón había sido electo por el pueblo argentino, flaco favor hizo Perón a la insípida democracia de su país. 

Tuvo suerte de que la controversial figura de su mujer, Eva Duarte, estaba a su lado para blanquear y ensalzar la figura de su marido despótico.

No olvidemos que fue durante el primer período de Perón que un grupo de conocidos criminales nazis, incluyendo, Josef Mengele, el fatídico "ángel de la muerte" de Auschwitz vivió a sus anchas en la nación argentina y allí murió sin haber probado las hieles de la justicia.

El peronismo podría decirse que sí que supo domar y captar la ideología del argentino, y hasta nuestros días, la garra del peronismo sigue exprimiendo la yugular del ciudadano de clase media y clase baja. Y aun así, por Evita, llora Argentina a cántaros.

Muy lamentablemente, su actual gobernante, electo hace menos de un año, Javier Milei, hasta el momento no ha hecho más que mostrar alta disonancia con el espíritu de su país. Si bien ha querido intentar levantar la economía, no se termina de acoplar a la idiosincrasia de una nación que se ha hecho esclava del populismo socialista de sus líderes Peronistas.

Estados Unidos es otra nación cuya voz parece haberse quedado afónica. 

Si bien nuestros Padres Fundadores, erigieron una república estructurada a la perfección para un pueblo trabajador y de altísima moral, un mal uso del sistema capitalista, que bien ha marcado el boom de su economía, y un peligroso giro hacia el globalismo, han hundido a la nación más poderosa del planeta, hasta convertirla en un vasallo de las agendas de grandes corporaciones.

En cuanto a la población, es difícil, entenderla, puesto que su democracia está resquebrajada gracias a las acciones de políticos ferozmente polarizantes e incompetentes.

Israel, es otro clásico ejemplo, de discordia entre la voz de sus entrañas, y su actual situación socio política. Israel se erige como el único estado democrático del Medio Oriente. Y presume de ello como si fuera algo de lo que debemos sentirnos orgullosos.

Israel no sólo que no ha constituido bien su sistema político, sino que ha adquirido una enfermiza y debilitante co-dependencia con Occidente.

Muy lamentablemente para el estado hebreo, una democracia no ha hecho más que traerle consecuencias nefastas con el trato de sus vecinos teocráticos. Por desgracia, en sus escasos 76 años de existencia quien ha actuado de "susurrador," que más es un "domador" implacable, es los Estados Unidos.

De a poco, y lo cual aplaudo, el gobierno israelí, pareciera estar más dispuesto a tomar sus propias decisiones en este momento crítico, donde la existencia de este país está en peligro de extinción. Sin exagerar.

Francia salió en tromba a destruir La Bastilla el 14 de Julio de 1789, dando inicia a una virulenta masacre durante la Revolución que dió fin al reinado de los "Luises." Luego de un período napoleónico donde se adueñó de media Europa, parecía que "La Francia" encontraba su voz, a pesar de sus tragedias durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero hoy por hoy, Francia, hace frente a una guerra interna con la llegada de una inmigración, mayormente musulmana, que ha querido cobrarle a su "madre patria"--con creces--sus siglos de colonización.

Francia, dirigida por un vanidoso y globalista Emmanuel Macron, ha descendido a los infiernos de la inmoralidad y la pobreza ideológica. 

Por qué, nos tenemos que preguntar, por qué no hemos podido dar con nuestros "whisperers"?

La voz de nuestros países se diluye, cierto, pero si prestamos atención, no se calla nunca jamás. 

Lo que sí que tenemos claro es que las naciones parecieran atraer líderes que no contribuyen a nada, excepto a más desgracias.

En Venezuela, poco podemos dudar que el fallecido Hugo Chávez Frías, como se diría popularmente, se metió a los venezolanos en un bolsillo. Lo hizo, pero a costa de un empobrecimiento moral y económico sin precedentes. ¿Por qué? Muy sencillo, jugó con las debilidades del venezolano. Lo mantuvo preso de su ignorancia y de su harta ansia de caudillismo. Tan simple como eso. 

La voz de Venezuela hay que despertarla. Está casi muerta. En Venezuela el bravo pueblo se acobardó, quizá para siempre.

Opino, y me imagino, que sola no estoy en mis apuntes, que la corrupción despiadada de los medios de comunicación han contribuido, en gran parte, a que no haya podido producirse ese encuentro deseado entre el ciudadano y sus "murmuradores." Estos no han de ser necesariamente mesías, sino maestros y expertos observadores, como lo son los protagonistas de nuestras analogías equinas al principio de este análisis.

Los medios de comunicación han encontrado amplio apoyo en la aparición de las redes sociales, que si bien pudieron ser utilizadas como pistas libres para la libertad de expresión, están siendo controladas por oligarcas empresariales que solo velan por su propio bienestar.

Las grandes cadenas de televisión, y las plataformas de entretenimiento, son descarados en la distribución de propaganda.

Los periodistas, aún muchos de aquellos que se dicen independientes, se dejan comprar y manipular. No se busca informar o educar. Se busca adoctrinar y captar mentes débiles que luego se vuelven usuarios adeptos a la desinformación y al fanatismo ideológico.

Es triste no poder tener ánimo más que para el pesimismo. Pero la realidad es que Occidente está conforme en seguir nadando sin rumbo en sus propios excrementos.

Cuesta demasiado esfuerzo y recursos disecar tanta mediocridad y tanta ignorancia.

Pero quizá sea la voluntad de Dios que, precisamente, las consecuencias de este caos, sean las que despierten las voces de los ciudadanos de una vez por todas.

O quizá sea una cruzada solitaria la que nos impulsa, a cada uno de nosotros, a hacer, de cualquier manera posible, nuestra cruzada para descubrir la esencia de nuestro perdido mundo. Quizá la voz nos está asumiendo sordos, y no hace mucho esfuerzo.

Pero los que escuchamos con el alma no solamente sabremos oír sino actuar acorde. Es un proceso lento y creo que tomará varias generaciones.

Decía el querido escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998:

"Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra eres tú".

La primera se ha amilanado y se disgrega y se disuelve camino a la ruina. 

Pero nosotros debemos atender al grito salvaje que nos avisa un apocalipsis de nuestra civilización. 

Como a "Zaina" y a "Diablo" le hemos de poner freno a la debacle para ver a este lujo de pueblo Occidental gozar de la libertad que se merece--de una vez por todas y como Dios manda.


Monday, April 15, 2024

Estados Unidos: Faro, Amo, Salvador o Enemigo de Todos?

 


En el extraordinario film de Steven Spielberg, "Munich," que fue estrenado en el 2005, aparece un peculiar personaje que nos va a hacer entender el análisis que haremos hoy sobre el intervencionismo de Occidente, y particularmente, de Estados Unidos, alrededor del mundo, en el último siglo.

En "Munich," el protagonista, Avner, ex agente del Mossad, es contratado junto a otros voluntarios para llevar a cabo los asesinatos, a modo de represalia, de los responsables de la masacre que dejó a los once participantes del equipo olímpico israelí muertos en mano del grupo terrorista "Septiembre Negro" en el verano de 1972, cuando los Juegos Olímpicos tuvieron lugar en suelo alemán.

La operación es financiada por el gobierno israelí, en aquel momento, a manos de Golda Meir, y Avner y su equipo reciben instrucciones de como han de encontrar a los terroristas, ya dispersos y viviendo sus vidas como civiles.

Para lograr su cometido, Avner se asocia con un informante de origen francés llamado Louis. El padre de Louis le coge especial cariño a Avner, y a pesar que tiene en su haber crímenes ligados a su pasado como guerrillero comunista, pareciera que la conexión de Avner y Louis es bastante genuina.

A cambio de una suma de dinero considerable, Louis da a Avner los nombres y la ubicación actual de los asesinos de los atletas.

Uno a uno, Avner y sus compañeros se van "haciendo cargo" de que los terroristas dejen este mundo.

En una escena, Louis confiesa a Avner, que su trabajo lo hace, simultáneamente, amar a todo el mundo y, a la vez, odiar a todo el mundo. Sus sentimientos están siempre encontrados y confusos. La clave, claro está, yace en quién da más por alguna información particular.

En los últimos tiempos de la corta, pero intensa historia de Estados Unidos como una república, se ha discutido insaciablemente la tendencia de la Unión americana a hacer intervencionista.

Esta terminología, primero que nada, debemos simplificarla.

El concepto de intervencionismo es definido como la acción deliberada de un Estado o entidad privada en los designios de otro Estado autónomo u otra entidad privada.

Su uso más generalizado es aplicado a la economía, pero cuando se trata de involucrar a la nación americana, vemos que ha habido sucesos donde Norteamérica ha podido influenciar la política y ha aspirado a controlar el eje de estas naciones extranjeras.

Está más que documentado, por ejemplo, que Estados Unidos tuvo mucho que ver con la instauración en América Latina de dictaduras como la de Augusto Pinochet en Chile o Rafael Trujillo en República Dominicana.

El magnum opus de Gabriel García Márquez, "Cien Años de Soledad," también, de una manera novelada, hace una denuncia de las movidas de Estados Unidos en su natal Colombia, todo ello reflejado en los altos y bajos de la historia de una ciudad ficticia como lo es Macondo.

Estados Unidos sacó cuantiosas ganancias moviendo los hilos, por así decirlo, de gobiernos extranjeros.

De estas maniobras, USA ha recibido a lo largo del tiempo el mote de "imperialista."

Cuando analizamos la situación de Haití, aprendimos que durante casi dos décadas Estados Unidos ancló su presencia en la isla, y, muy lamentablemente, se hizo con las reservas de oro de la nación caribeña.

Sin embargo, no podemos, ojo, culpabilizar, sólo a la presencia americana por la degradación de Haití.

Esta intervención fue únicamente un síntoma de muchos tantos.

Invito a que podamos ver la inmensa hemeroteca que relata la necesidad constante de Estados Unidos de ser una especie de "influencer universal."

En los años en que Estados Unidos, y quizá con menos peso, otros países occidentales, han querido colocar sus piezas de ajedrez en tableros extranjeros, han habido tanto aciertos como calamidades. Los argumentos hacia lo uno, como hacia lo contrario, son todos, absolutamente respetables y aceptables.

Quizá lo cuestionable es la doble vara moral con la que Estados Unidos, en quien centraremos esta discusión, ha actuado.

De aquí que es tan importante, hacer la comparación con el mercenario Louis, que baila al son que le toquen. Como se dice vulgarmente, "por la plata baila el mono."

Con la llegada de internet y la proliferación de medios digitales, y, por encima de todo, las redes sociales, nuestras páginas de historia, se han visto, en tiempos recientes, podríamos decir, re-escritas o quizá, más bien, aclaradas, porque han salido a la luz evidencia de las estrategias de las potencias mundiales, sean los Estados Unidos, Rusia, y, por supuesto, China, empleadas para ese intervencionismo, o, incluso total control sobre los designios de otros países.

El caso de China, es más que obvio, y merece su propio análisis exhaustivo. Pero para los que nos compete en este momento, China "le ha declarado la guerra a Occidente" y su modus operandi no conoce límites ni moral. Aparte de eso, sus recursos son aparentemente infinitos.

China es un "Louis" a su máxima potencia.

Volviendo a Estados Unidos, sabemos que, por desgracia, la nación americana, ha actuado tan aberrantemente en el pasado, como podría estarlo haciendo hoy por hoy China.

Dos ejemplos:

Es público y notorio que el gobierno americano hizo negocios millonarios con el Tercer Reich. Hasta la Alemania nazi llegaron la firma de automóviles Ford (Henry Ford era admirador pasional de Adolfo Hitler) y hasta la Coca Cola.

Alegadamente, y esto es macabro sin lugar a duda, los rieles que llegaban a las puertas de Auschwitz eran de fabricación americana.

Cada vez hay más evidencia, aunque no ha salido nada a la luz de manera oficial, que el terrible ataque de Las Torres Gemelas, conocidos como el 11S, en el 2001, pudo haber sido provocado para cambiar la opinión pública y, así, Estados Unidos, poder invadir Afganistán.

Pero así como la economía americana, que venía de sufrir la Gran Depresión, se pudo levantar gracias, entre otras cosas, a las negociaciones de Norteamérica con el gobierno genocida de Hitler, el 6 de Junio de 1944, las tropas americanas llegaron a las costas de Normandía para aniquilar a su enemigo acérrimo con el que hasta entonces había compartido una coca cola.

Así de simple y sencillo.

Si Estados Unidos pudiese contestar a qué se debía su nueva conducta, podría responder con la típica frase "business is business" (un negocio es un negocio) o, tal vez, como diría Pedro Sánchez, actual Presidente del Gobierno de España: "cambié de opinión."

Nos vamos entendiendo?

La batalla cultural, estas cruzadas imprescindibles para el rescate de los valores intrínsecos de nuestra civilización, las naciones occidentales, y muy en especial Estados Unidos, ha hecho que este último se haya replanteado su política exterior.

El gobierno del ex mandatario, y actual, candidato republicano Donald Trump, empezó a crear una nueva consciencia, donde la nación americana debía adoptar una postura de aislamiento, defendida por sus seguidores, bajo el eslogan "America First" (América Primero)

Pero muy desgraciadamente, los seguidores más fanáticos del movimiento Trumpista, muchos de ellos nostálgicos de la era nacionalista que prosperó en Estados Unidos en los años 40s, no han podido ni explicar ni moldear con políticas o con información acertada las tendencias, llamemos, globalistas de las que ha vivido la Unión Americana por cien años o más.

Más que políticos o analistas son activistas tremendistas, bastante, en mi opinión, irresponsables. Si bien hay mucho que aplaudir del esfuerzo hacia una nueva consciencia como país, es un proceso muy lento que hay que dirigir con tino y mucha puntería.

Otro punto a valorar, es que después de décadas enteras con sus días y sus noches, de que el mundo ve a Estados Unidos como el faro de Occidente, ya hay generaciones que esperan que Estados Unidos "actúe" frente a un conflicto geo político. Se espera y se exige, incluso.

Vamos a dar dos muy buenos ejemplos...

El primero es el clamor multitudinario de muchísimos venezolanos dentro y fuera de su país, para que el gobierno de Trump "hiciera algo" para aliviar y salvar a Venezuela de Nicolás Maduro y sus secuaces dictatoriales.

Trump, al principio, se vio bastante motivado para actuar en favor de Venezuela, aupado por muchos congresistas como Marco Rubio, que se ha tomado la situación de Venezuela como un asunto personal.

Al tiempo, las insinuaciones de Trump se enfriaron. Luego con Biden y su conocida y notoria ineptitud, se han vuelto a crear, por un lado, nexos petroleros muy gratificantes económicamente, y por otro, una velada condena a las cuantiosas violaciones de derechos humanos por parte del régimen chavista.

El segundo ejemplo del que ya hemos hablado y seguiremos hablando en futuros análisis, es Israel. Estados Unidos, desde el primer día, ha querido influenciar las decisiones de Benjamín Netanyahu y su gabinete. Israel, francamente, se ha mostrado vergonzosamente vasallo frente a las exigencias de personajes tan deplorables como Antony Blinken, actual Secretario de Estado.

Pero aquellos que han tomado partido por salvaguardar los intereses de Gaza, claman a Biden que por favor intervenga y acabe con la guerra.

Estados Unidos está dividida más que nunca en opiniones. Y una vez más tiene sus sentimientos confundidos como el informante del film "Munich." Sabemos que Estados Unidos ha hecho inversiones billonarias tanto en Israel, un aliado orgánico y fiel, pero también le ha llenado las arcas de dólares y uranio a Irán, enemigo sin cuartel del estado judío.

Lamentablemente, esta incongruencia de los Estados Unidos está siendo amplificada por la repercusión que dan a todo las redes sociales, al igual que lo complicado que es para Estados Unidos actuar objetivamente en un año electoral tan crucial como el 2024.

Luego hay un tercer factor, importante a tomar en cuenta en esta transición hacia una política nacionalista y de aislamiento: el negocio de la defensa.

Los congresistas están bajo muchísima presión de parte de estados donde la producción de armamento de guerra o incluso nuclear constituye un peso pesado en la economía local.

Lockheed Martin, por nombrar, quizá la empresa de defensa y armamento más conocida, está localizada en el estado de Maryland, muy cerca de la capital americana. 

Lockheed Martin recaudó ganancias que superan los $18 billones de dólares sólo en el 2023.

Y no solo está la presión de estas empresas en los congresistas para que apoyen iniciativas de guerra, que por supuesto, sino que los propios políticos y sus allegados también están ensanchando sus arcas con las ganancias de tener conflictos bélicos activos.

Para ser justos, los anti intervencionismo, por darles un nombre, tienen razón cuando cuestionan la irresponsable política exterior donde, se le ha dado, al gobierno de Zelensky, en Ucrania una cifra tan exorbitante como son aproximadamente $100 billones.

Este dinero sale de los impuestos que todos los americanos pagamos sin chistar. Es inconcebible que hasta la fecha no conozcamos para que Zelensky está utilizando este dinero. Las respuestas, hasta ahora, hielan la sangre, y, esperemos que haya evidencias en un futuro cercano para sacar a la luz lo que estaría haciendo Ucrania con el dinero de los Estados Unidos. Un conflicto en el que se mezclan la intriga, el soborno, y parece todo una saga de Netflix o un bestseller de Irving Wallace.

Sin embargo, y por encima de todo, tenemos que tomar en cuenta el factor humano en estos cambios tan bruscos de los que quiere participar Estados Unidos.

Nosotros no debemos ser China. Nosotros tenemos que actuar con infinita cautela y con mucha integridad. Estemos todos de acuerdo en ello, por favor.

La población de Occidente, y muy acentuadamente la población de Estados Unidos, está desahuciada, sensibilizada, y es, por desgracia, penosamente ignorante cuando no indiferente.

Los movimientos nacionalistas son, en sus nuevas versiones, agresivos y viscerales. Los que los vemos aparecer en países como Estados Unidos, o del otro lado del Atlántico, como podría ser el caso de España o Alemania, estamos mortificados. 

Muy triste es ver como trombas fachistas vuelven a caminar suelo europeo como si fuera una postal antigua que encontramos en un museo.

Dicho todo esto, y para concluir, ¿qué debemos hacer?

Como en tanto, o tal vez, como en todo, debemos encontrar un sano y efectivo equilibrio.

Dudo que estas nuevas corrientes nacionalistas tengan mucha más vida, una vez que la influencia de Trump se vaya desvaneciendo en el tiempo. La mayoría de conservadores cuestionamos la irresponsabilidad y la violencia con que se nos quiere imponer un nacionalismo con tintes ultraderechistas.

Por otro lado, si queremos tener una democracia como Dios manda, vuelvo y repito, y lo haré las veces que haga falta, tenemos que educar a nuestra población. El gran problema es que nuestros líderes han mostrado ser mediocres y moralmente corruptos. Los votantes nos vemos en la penosa situación de escoger "al menos malo."

Luego existen los personajes siniestros que abiertamente irrumpen en las redes y los medios para exigir que un gobierno extranjero, electo democráticamente, se aparte del poder. Esto es imperdonable lo haga Estados Unidos o cualquier nación contra otro suelo igual de soberano.

Por otra parte, y a esto sí que hay que darle oxígeno, hay que saber desinflar el poderío de naciones como China o como Irán, y me refiero a los líderes iraníes, porque la población es pacifista y en su mayoría desaprueban con ferocidad los designios de sus cabecillas teocráticos.

Como dijo Trump, también con acierto, a lo largo de su mandato, Estados Unidos no puede ser el único miembro responsable y fiable de los tratados internacionales y de organismos como Las Naciones Unidas. Todos los miembros deben de cumplir con sus obligaciones. De esta manera Estados Unidos tomaría decisiones que benefician a su gente y a sus aliados por igual.

El complicado camino de Estados Unidos y de Occidente a encontrar su norte, o reencontrarlo, si así se quiere, requerirá de mucho tiempo y de una paciencia que debemos estar dispuestos a tener.

Las consecuencias de una filosofía militarista o intervencionista, ya se han predicho con anterioridad. El General Dwight Eisenhower, héroe de la Segunda Guerra Mundial, y el 34to Presidente de Estados Unidos, ya advertía de la creciente y pujante fuerza militar de la nación americana y la posible corrupción de la política a raíz de ello. Eso se ha cumplido, por desgracia, a rajatabla.

Camino hacia esa reconciliación entre el pasado y el futuro de nuestras políticas, me quedo con una frase del General Eisenhower, que lleva en su seno sabiduría y gloria:

"No podemos enriquecernos como nación mientras empobrecemos al espíritu humano."

 


Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...