Showing posts with label el Salvador. Show all posts
Showing posts with label el Salvador. Show all posts

Monday, April 1, 2024

Haití: Decadencia sin Esperanza o una Profecía para Occidente?

Crédito: Odelyn Joseph/AP

| Qué es Haití, si no un "adagio sostenuto" de miseria y desesperanza, despojos y urgencia. Tal vez, Haití es la tristeza apocalíptica de tiempos que históricamente se marcharon para no volver.

Seamos francos, ¿por dónde se ha de empezar a definir a Haití y sus constantes y sonantes dramas?

Haití, alguna vez, aunque parezca imposible, fue considerada una joya del Caribe. Fue un centro fascinante de cultura folklórica negra. Tanto así que en 1937, la reconocida escritora Zora Neale Hurston, originaria de Alabama, al sur de Estados Unidos, pasó una temporada en Haití tomando apuntes sobre el legado antropológico y religioso que se había creado en estas laderas y que sirvió de inspiración para sus novelas, muchas de ellas clásicos del movimiento literario y artístico conocido como el "Harlem Renaissance" (Renacimiento de Harlem) que catapultó el todavía impagable legado de escritores y artistas afroamericanos.

Un recorrido histórico por Haití es un relato desgarrador y terrorífico, manchado de sangre. Un "pudo haber sido y no fue." Un destino que aparentemente ya ha sellado su suerte, y sólo puede hablarse de muerte y zombies inertes, espiritual y emocionalmente hablando.

Cristóbal Colón llega a Haití en 1492 y bautiza a esta isla "La Española" en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, y de Isabel y Fernando. Así pues, "La Española" sería parte del hasta entonces incipiente imperio español.

"La Española" no era ni remotamente una isla virgen. Ya por milenios se conocía que los indios Taínos habían habitado esas tierras y la llamaron "Haiti" o "Hayti" que significa "Tierra de altas montañas" en su lenguaje nativo.

El primer abandono de la isla lo hicieron los propios colonos españoles, que fueron dejando a "La Española" de lado, hasta que empezaron a llegar bucaneros de origen francés, que vieron en la isla tierra fértil para el cultivo, primordialmente de tabaco.

Finalmente, en 1697, con el llamado "Tratado de Ryswick" la isla queda en manos de los que serían sus nuevos amos, Francia.

Nuevo amo, nuevo nombre, y, así pues, "La Española" es rebautizada como "Santo Domingo."

Inspirados por la Revolución Francesa, su madre patria, en 1791, se inicia una acalorada y violenta revuelta que culmina con la independencia de Haití en 1804.

...Pero a qué precio...

Los franceses accedieron a dejar la isla, pero cobraron por ella. Sin oro no hay paraíso. 

A partir de aquí Haití es una musaraña de luchas, masacres, reconquistas, emperadores y reyes desquiciados, y numerosos factores de poder hasta la invasión de Estados Unidos en 1915.

Si bien hubo una tregua y se vivieron años más tranquilos, la intervención militar de EEUU estuvo lejos de ser una panacea.

Por casi dos décadas, hasta 1934, la nación americana controló los designios de Haití contribuyendo, alegadamente, en el robo casi absoluto de sus reservas de oro. Con la excusa de cuidar y preservar dichas reservas, Estados Unidos vació las arcas y hasta el Sol de hoy, ese oro nunca más volvió a sus tierras de origen.

El siglo XX, hasta bien entrada la década de los 80s, la isla estuvo en manos de la "dinastía" de los Duvalier, primero el padre, François Duvalier, conocido como "Papa Doc" y luego Jean Claude Duvalier, conocido entre los suyos como "Baby Doc."

El legado de los Duvaliers fue pobreza extrema, olas de crímenes exorbitantes y un sistema político resquebrajado.

Las altas montañas que dieron su nombre a la isla, resultaron ser volcanes activos que no han dejado de acarrear problemas. Y, como si fuera poco, Haití está cruzada por una zona de fallas, lo cual la ha hecho vulnerable a terremotos demoledores como fue el del 2010.

Con una fuerza de 7 Mwg en la escala de Richter, las muertes por culpa de este terremoto se cuentan entre las 100,000 y las 300,000 personas.

Pero como era de esperarse, y de esto todos tenemos memoria, la trágica estampa de un Haití desbastado fue aprovechada por sinvergüenzas que llegaron a la isla a hacerse fotos con los refugiados y hacer falsa filantropía, como fue el caso del controversial actor Sean Penn que aparecía con un rifle en un bote como si estuviese filmando escenas de "Indiana Jones."

Haití ha sufrido en su historia 32 golpes de estado. 

Técnicamente hablando Haití está constituida gubernamentalmente como una república semi-presidencial. La sede del gobierno está en Puerto Príncipe, la capital, obviamente.

Pero esta constitución de gobierno, en estos momentos, es casi inexistente. Al último presidente, Jovenel Moïse (pronunciado moaz) lo asesinaron en el 2021.

Actualmente hay un Primer ministro que está amordazado por los comandos armados del G9, liderados por un ex policía, Jimmy Chérizier, conocido ampliamente como Barbecue, por la afición que su familia tenía por las comidas a la barbacoa.

Pero Barbecue es un asesino convicto y confeso que ha convertido las calles de Haití en barricadas donde abunda la hambruna y el desespero. Y los sonidos de ametralladoras y de amenazas.

Lo poco que podría quedar de la vieja guardia política de Haití obedece a los ladridos de un Jimmy Barbecue que, si la historia vuelve a repetirse, será muy prontamente reemplazado por otro líder, y no de buenas maneras ni pidiendo permiso.

El reino de las calles se lo disputan el silencio sigiloso que precede a asesinatos que dejan cuerpos tirados al sol, y la incertidumbre. Pocos hay que no vayan armados hasta los dientes.

Muchos países ya se han movilizado para recoger a sus residentes, turistas y los misioneros. Haití es lo que llamamos vulgarmente un "territorio comanche."

Por supuesto, que como ya lo hizo Sean Penn, no hay quien no quiera llamar la atención y tratar de figurar en medio de esta tragedia humanitaria.

Ya hemos podido escuchar a Nayib Bukele, con ínfulas de nuevo emperador, decir que él tiene la solución para Haití. Como supo, supuestamente (porque lo de Bukele es como lo diría La Lupe, puro teatro) controlar a las maras, también puede mermar las aguas efervescentes de Puerto Príncipe.

Pero eso sí, dice Bukele, quién va a pagar tal hazaña. Con el debido respeto, este señor tiene pinta de ser poco menos que un mercenario con buena pinta.

No se han visto voluntarios desde que Bukele intentó hacerse el héroe.

Con Jimmy Barbecue no se juega, pero seguro que sí que se negocia.

La diáspora haitiana es vasta. En Estados Unidos viven cientos de miles de haitianos. Yo he trabajado con ellos.

Hay una especie de "monopolio" en la industria del turismo y el mundo de la hotelería, donde los haitianos se alzan como los máximos exponentes del personal de mantenimiento y limpieza.

Es común en estos ambientes, escuchar el Creole, salpicado de francés, un idioma francamente simpático y contagioso.

Pero la diáspora no quiere hablar de lo que sucede en su antigua patria. Les da pena. Piensan que no tienen autoridad moral porque se han ido.

Razón no les falta. Pero poco más pueden hacer.

A Haití la han abandonado todos menos Dios.

Y esto es un punto importante, porque de a poco tenemos que ir girando la historia para saber por qué esta perla del caribe ahora es una desafortunada tierra de escombros?

¿A quién responsabilizar?

Berbecue es un síntoma. Barbecue es más que un efecto, una causa.

¿Qué sucede con el Haitiano?

Para empezar a hablar de este tema, quisiera contarles una anécdota muy interesante, que nos puede dar algunas claves...

En las décadas precursoras a las redes sociales y a YouTube, todos fuimos ávidos receptores y lectores de los llamados "PowerPoints." ¿Se acuerdan?

Eran láminas muy bien diseñadas con Microsoft Power Point que contaban historias y tenían ilustraciones con mensajes interesantes, tal cual como hoy en día encontramos en los canales de YouTube.

Uno de estos "PowerPoints" que se hicieron "virales" por así decirlo hablaba de la situación tan precaria de Haití, con un particular enfoque.

Espiritualmente hablando, y como era de esperarse, la religión oficial de Haití es el Catolicismo, seguido por el Protestantismo.

Sin embargo, como ya se apuntaba en estas láminas ilustradas en los años 90s, ha habido un incremento muy considerable en las prácticas de la religión Vodou o Vodoo.

Originalmente del Africa Occidental, el Vodou tiene rituales donde se entremezclan las creencias del catolicismo con simbolismo africano. Es mayoritariamente politeísta, pero con tintes oscuros para los que no podríamos entender su finalidad y sus prácticas.

El Vodou se instaló en Haití en el siglo XVI, y no se ha ido desde entonces.

Hoy en día, y como bien explicaba el documento de PowerPoint, es esta constante y espesa tiniebla del Vodou que quizá ha sumido a Haití en su situación paupérrima. Si bien, el Vodou no es carente de divinidades para el que lo practica, es más que obvio, que no es una religión de orígenes limpios, sino más bien grotescos.

En Haití los sacerdotes y sacerdotisas que inician a la población en espectáculos un tanto extravagantes, ya no se esconden.

Como mencioné al principio, la escritora Neale Hurst, fue testigo de estos rituales durante su época de estudiante, y es común ver el Vodou y el Hodou, una fuerte corriente y variante del Vodou, practicándose abiertamente en los estados del sur con altos grados de poblaciones afro caribeñas.

Los detractores de la idea que el Vodou podría haber influenciado en la decadencia de Haití, tampoco pueden negar que el uso de las religiones convencionales, o quizá el abuso de ellas, hayan sumido a la población en un letargo, que, acompañado de la constante represión de dictadores y de empobrecimiento crónico, han convertido al haitiano en un ser mermado y moldeable.

Pero he aquí algo muy interesante...

El deterioro de Haití, su caída en los valles del oscurantismo, la mentalidad controlable y ampliamente ignorante del ciudadano de a pie, no es, ni remotamente, autóctona de esta isla venida a menos.

Veamos, objetivamente, que Haití no es una casualidad. 

Señores, tengamos cuidado porque Haití puede ser una profecía muy clara de lo que le espera a Occidente por el camino que vamos. Y no necesitamos ser videntes para darnos cuenta de ello.

Bukele con sus ansias de poder que ya traspasan las fronteras de El Salvador, actúa, no con menos furor que los bucaneros franceses que se apoderaron del control de la isla en siglos pasados.

Un Joe Biden, sinceramente, no es poco menos que un Jimmy Barbecue con paltó y demencia senil.

La falsa filantropía de Hollywood ya ha hecho caja con Haití...

Si quisiéramos creer que Haití le cerró las puertas a Dios para abrazar el Vodou, pues poco falta para que Occidente entero haga lo propio con un feroz agnosticismo y unas agendas ideológicas que buscan dinamitar nuestros valores judeo-cristianos.

No vayamos más lejos.

Este año, el día de Pascua, para los Católicos y cristianos practicantes, uno de los días más sagrados de su calendario, fue eclipsado por un decreto de la Casa Blanca en Washington, firmado por el presidente Biden, donde, el 31 de Marzo, aun con la celebración de "Easter," como se conoce al Domingo de Resurrección en Estados Unidos, se debía celebrar el orgullo de la visibilidad de los transexuales.

Tan aberrante fue esta medida que no faltaron transexuales que pusieron el grito en el cielo--nunca mejor dicho.

Cada vez se cuentan en mayor número los famosos que practican el satanismo. Hay un fuerte rumor que la actriz y bailarina Jennifer López podría ser santera, y de las de alto rango.

Estamos en el umbral para recibir bocanadas de verdades que estuvieron ocultas o disfrazadas.

En Haití el medio de comunicación predilecto del pueblo es el chisme y el rumor. No es broma.

Han tenido que desmentir que el mentado Barbecue es caníbal, por poner un ejemplo.

En Occidente los medios de comunicación están en manos de empresas ideologizadas, que controlan la narrativa y echan la leña necesaria para que ardan la censura y las "fake news."

Vuelvo y repito, dónde están las diferencias con Haití?

Aparte de la geografía, el número superlativo en sus respectivos censos, qué hay en Haití que no lo veamos amplificado en Estados Unidos o en Europa?

La antigua diáspora haitiana llegó a Estados Unidos, por ejemplo, para trabajar en lo que le gustaba y en lo que se ve que saben hacer mejor que muchos.

Pero la neo-diáspora, esta desmedida inmigración ilegal que nos llega gracias a las políticas de los Demócratas, son Barbecues en ciernes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, acaba, hace pocas semanas, de interceptar en aguas territoriales, a una patera con 25 haitianos armados con bombas y rifles y hasta equipo sofisticado para la visibilidad nocturna.

Florida les impidió el paso. Pero las fronteras de varios estados están abiertas de par en par. Si no fueron aquellos, serán otros.

Haití me queda claro, que es una advertencia. Una señal.

En la vida HaShem, en su infinita sabiduría, nos deja claro, entre vivencias y experiencias, que el norte, nuestro norte, es inamovible.

Nuestro propósito nos llama sin cesar y sin miedo a quedarse afónico, porque nuestra felicidad y nuestra paz depende de ello.

Pero también hay momentos, circunstancias que nos han de servir para medir si, por un lado, estamos en el camino correcto. Y, aun si vamos bien, saber cuál es nuestra meta. Podríamos estar en la senda adecuada, pero con una neblina que nos ciega profundamante.

Descubrir que vamos bien encaminados es imprescindible. Difuminar la neblina, por otro lado, se ha hecho tarea más que complicada.

Haití, el tan mal ponderado, país más pobre del mundo, y apenas el cuarto, en cuanto a la peor situación política, es, y debe seguir poniéndonos en las manos una brújula.

¿Es Haití el norte de nuestra civilización?

La resolución de Haití no está en manos del Vodou o de Barbecue o de alguna "mostaza dijon" que quiera amedrentar, amenazar o asesinar a diestra y siniestra.

Como no sea para seguir explotando o expoliando lo poco que pueda haber en las ciudades como Puerto Príncipe, occidente no tiene mucho interés en las tierras de altas montañas.

La resolución de Haití está en las manos de los haitianos, los poquitos que quedan con las manos limpias, que arropados con un escudo divino y una educación seguramente adquirida en otras tierras, quieran ponerse al mando para reconstruir el sistema político.

Hay quienes elevan sus súplicas para que vuelva el intervencionismo.

Este tema lo analizaremos próximamente.

Y sí, debe haber un regreso al intervencionismo, el de Dios. El del estudio de los planos que dejaron a su paso españoles y franceses. El exilio y la pena de muerte para los delincuentes que han secuestrado la zozobra del haitiano.

Penosamente, y quizá el destino de Haití está sellado, no hay remedio. 

Pero tengamos cuidado. Haití es una alarma que no deja de sonar en los oídos de nuestros líderes y de nuestros jóvenes.

Haití podría muy probablemente ser el espejo en que se está mirando Occidente.

En el Vodou los espejos son presagios de que el mundo de los muertos está cerca. Los espejos son cárceles de espíritus.

Pero bien que ya ha llegado la hora de reflejar prosperidad, abundancia y redención.

Demos los pasos para que se haga la luz en nuestras almas, nuestras intenciones y, por supuesto, en nuestras acciones.

Brillemos como antes y cuanto antes.

Seamos diáspora de la miseria y de la incultura en las que nos han hecho navegar los colonos de nuestro intelecto y nuestra sapiencia.

De lo contrario, he ahí Haití. Y eso es únicamente el comienzo.





Monday, March 25, 2024

El Mesianismo Político: Crónicas de una Sociedad Deshauciada



Muchos de ustedes ya estarán más que familiarizados con la compañía "Temu." Temu (www.temu.com) es una multinacional que opera en línea, y podría definirse como el Amazon de las baratijas.

Temu es originaria de China y llegó a los Estados Unidos en Septiembre del 2022.

Las opciones en Temu para comprar artículos para el hogar, ropa, accesorios, juguetes y papelería son inmensos, y hay facilidades de pago que no ofrece casi ningún comercio que opere estrictamente por la world wide web.

Con esto en mente, hay que ser muy cuidadosos de no caer en la tentación de gastar cientos de dólares, pensando que lo podemos pagar a crédito.

Sí, Temu es altamente adictivo y sus algoritmos son aves rapaces.

Temu, como es de esperarse, tiene muchísimos detractores por el sólo hecho que es una compañía china, pero ya esto es para otro análisis.

Entre el millar de artículos considerados "best sellers" en esta plataforma se encuentran una variedad de bolsas plásticas para guardar abrigos, cubrecamas, y, mayoritariamente la indumentaria de invierno. Obviamente, el consumidor puede utilizarlas para lo que guste, pero el marketing de estas bolsas de plástico está inclinado a artículos que ocuparían mucho espacio en nuestros armarios y gavetas.

Aquí viene lo importante: ¿Cómo se utilizan estas bolsas de plástico?

Muy sencillo...

Lo que se desea guardar se acomoda en la bolsa. La bolsa tiene a un lado un orificio estratégico por donde, con la ayuda de una aspiradora, se le extrae casi completamente todo el aire.

Completada esta extracción, el plástico se adhiere al material y, por consecuencia, el bulto pierde peso y volumen y se hace muchísimo más fácil su manipulación y su colocación donde ha de hibernar hasta la próxima temporada. O de modo permanente.

Nuestra sociedad, a diario, pasa por procesos muy similares, cortesía de las innumerables agendas y consignas ideológicas que como ávidas aspiradoras nos han asfixiado hasta el punto que hemos perdido ya no sólo oxígeno en nuestras neuronas y nuestro intelecto, sino que somos perfectamente manejables.

Esta tendencia pareciera no tener fin, en gran parte porque no ofrecemos resistencia alguna.

En las bolsas disponibles por Temu, la falta de aire no permite el flujo de humedad y, por lo tanto, reduce la posibilidad que se produzcan hongos.

En una sociedad, la asfixia moral y emocional, hace propicia la llegada de parásitos mediáticos y agendas prefabricadas que quieran cambiar nuestro "modus vivendi" y nuestros valores más fundamentales.

Fue durante el renacimiento que el filósofo y filólogo neerlandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536) pronunció el famoso refrán: "En el país de los ciegos, el tuerto es rey."

Nunca antes esta frase ha tomado más relevancia que con la tendencia hoy en día a coronar testas idiotizadas y hacerles una reverencia sin pensar en las consecuencias.

Hablemos por un instante del concepto que nos atañe hoy, los mesías del nuevo milenio.

De acuerdo con los preceptos bíblicos, un mesías es "es el salvador o liberador de un grupo de personas o de la humanidad en general escogido por Dios, que traerá la paz al mundo, instaurando el Reino de los Cielos." 

Los judíos hemos estado esperando a nuestro "ha-mashiach," nuestro mesías, desde hace milenios. Si bien es cierto que a lo largo de nuestra historia hemos podido toparnos con excelentes y calificados candidatos, como sería el caso de Rabbi Yeshua ben Yosef, decidimos, con el máximo respeto, seguir esperando.

Podríamos decir que los judíos tenemos sumo cuidado a quien otorgamos tan gran honor y responsabilidad.

La búsqueda de líderes a lo largo de nuestra historia, ha sido de los conceptos más fascinantes que se puedan analizar y estudiar con detenimiento y minuciosa curiosidad. La lista de protagonistas que han sido considerados líderes es interminable. Hay héroes y villanos. Hay líderes santos y líderes bélicos. Hay líderes que han sido reyes, y hay quienes han sido esclavos con cadenas en sus manos.

Pongan ustedes el nombre que deseen. 

Muchos de estos héroes han tenido detractores y defensores. Seguidores fieles que han dado la vida por una causa, así como desertores que se han sentido vilmente traicionados por las ideas desquiciadas o desacertadas de su líder.

Hay líderes con tal poderío que sus discursos y sus acciones tienen repercusiones a nivel global. Y hay líderes en nuestros pequeños mundos. Un buen jefe, por ejemplo, hace una diferencia en nuestro día a día. El aprecio a nuestra labor, es compensada con aumentos de salario o con la adquisición de nuevas responsabilidades.

Por el contrario, un jefe desconsiderado, oportunista e indiferente, puede hacer que un ambiente de trabajo se haga absolutamente invivible y eso se traducirá en una producción mediocre y que posiblemente no pueda hacer frente al mercado y a la competencia.

Hoy nos vamos a concentrar en el surgimiento de los nuevos líderes creados en gran parte por la propaganda y los brazos mediáticos que ceban esta propaganda, vasallos estos mismos medios de comunicación de agendas pre-determinadas donde el susodicho líder elegido y exaltado por ellos tiende a beneficiarlos de alguna u otra manera.

Esta dinámica se hace urgente entenderla a medida que avanza este análisis.

Daremos algunos ejemplos con los que podrán identificarse, sin duda alguna, nuestros lectores.

Pero hay que hacer un inciso para aclarar que estos personajes (porque son más avatares que otra cosa) no pertenecen solamente a uno u otro espectro político o ideológico.

De hecho, es tal la influencia y son tan impresionantes los decibelios que llevan estas voces, que, precisamente, su mayor ambición es romper en pedazos las barreras del sonido y atravesar diferentes grupos ideológicos. De hecho son voces universales, amplificadas por el jugo irresistible de arrobas y hashtags.

Empecemos por El Salvador. En El Salvador hace media década gobierna Nayib Bukele. Bukele llegó al poder en su treintena. Era un millennial. Su programa de gobierno fue meticulosamente diseñado por y para las redes sociales y los medios digitales, locales y extranjeros.

El señor Bukele cuenta con un supuesto apoyo de casi todos los Salvadoreños. Al menos así se nos ha vendido la figura de un líder que ha luchado contra la mafia terrorífica de las maras, causantes de los atentados más sangrientos que se conocen en América Latina.

Bukele no ha escatimado gastos para pulir su imagen frente a sus millones de seguidores de habla hispana a kilómetros de El Salvador. No da muchas entrevistas lo cual es parte de su misterio.

Manipuló descaradamente las leyes de su país para permitir su re-elección. No hay otra manera de definirlo, y sus detractores (porque sí los tiene) hablan de un Nayib Bukele tiránico y hasta peligroso. 

Sin embargo, los decibeles de estas voces críticas son muy débiles. La máquina devoradora de propaganda que ha creado Bukele a través de sus intervenciones en redes, frente a una base de fanáticos que lo han convertido en un Mick Jagger de la política, prácticamante no admite puntos de vista adversos.

Nayib Bukele se ha convertido para el salvadoreño promedio en un verdadero, valga la redundancia, en  "salvador."

En Argentina por décadas se ha asentado la filosofía política e ideológica del peronismo. El argentino se niega a enterrar el espíritu populista de una Evita, y lo desempolva para pasearlo tanto en su cotidianidad como en su expresión cultural: novelas, canciones, cine, y por supuesto en las redes.

Actualmente, gobierna Javier Milei, un personaje hecho a imágen y semejanza de hashtags muy populares y consignas atractivas para el argentino, que aun si bebe y respira como un peronista más, se ha querido cuadrar con una agenda ideológica anti izquierda.

Los constantes desaciertos de Milei ya forman una rica hemeroteca como el caso tan lamentable donde se ha burlado de las personas con Síndrome de Down.

Cabe agregar que el señor Milei maneja sus propias redes sociales. 

Esto hay que recalcarlo de estos personajes. De hecho es imprescindible que se tome en cuenta el grado de control que tienen estas nuevas voces sobre sus palabras y sus apariciones.

En España tenemos el caso de la presidenta de la comunidad autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las fichas más relevantes en la historia del Partido Popular (PP) 

La señora Ayuso empezó su carrera política cuando era muy joven y empezó a adquirir relevancia en las redes sociales cuando se convirtió en "portavoz" de la perrita "Pecas" de Esperanza Aguirre, ex presidenta de la Comunidad de Madrid del 2003 al 2012 y ex presidenta del Senado español.

Fue relaciones públicas de "Pecas" hasta que el can falleció. Ya después, su habilidad de crear frasesitas cool y de hacerse atractiva a los millenials, empezó un poderoso ascenso en las filas de su partido.

Con la llegada de Pedro Sánchez al poder en el 2019, quiso hacerse notar con una línea, a mi parecer, estúpida, pero no por ello menos hábil y pegajosa, sobretodo para un sector de madrileños que componen las filas más elitistas de aristócrtas rancios y empresarios del Ibex 35.

Ayuso le propina a Sánchez dos o tres insultos y ya se convierte en la Agustina de Aragón del siglo XXI. Así de patético ha llegado a ser el votante del Madrid de hoy.

En mi opinión Díaz Ayuso es un crisol vacío, una dotada actriz  con un excelente y bien financiado guión que le han proporcionado tanto los líderes de su partido como una pandilla de medios subvencionados por propaganda institucional. Esto sin contar las numerosísimas movidas tan cuestionadas donde miembros de su entorno cercano se han visto altamente beneficiados. 

En este punto, sin miramiento, me hago portavoz de los medios independientes que no se han dejado ni financiar ni seducir por los cantos de sirena de la señora Ayuso.

Para no extendernos con una lista que nos llevaría a un análisis demasiado denso y demasiado largo, nos vamos al número uno de estos nuevos avatares con máxima influencia. Me refiero, como no podría ser de otra a manera, a Donald Trump.

A diferencia de estos personajes que he nombrado anteriormente, pienso que Trump es quizá el único que no tiene una agenda oculta. Genuinamente, el ex-presidente, ha demostrado que tiene una inmensa e intensa pasión por los Estados Unidos y por seguir la estela de nuestros Padres Fundadores.

De plano, me atrevo a decir, que mucho de lo que se ha adjudicado al señor Trump es injusto, cruel, y sólo refleja el alcance que tienen aquellos que nos han querido manipular y quieren poner al mando títeres tanto empresariales como mediáticos que son un vergonzoso protectorado de quienes controlan los lobbies y las agendas.

Trump tuvo una primera legislatura muy limpia y muy eficiente, pero lejos está el ex-mandatario libre de pecado. Trump se mostró débil frente a las fauces de Washington que lo engañaron sin piedad, y tuvo un manejo de la pandemia que dejó mucho que desear, a pesar de su enorme esfuerzo, muy loable, de conseguir las vacunas que tantas vidas salvaron.

Si bien muchos de nosotros hemos, con mucha conciencia, decidido darle una segunda oportunidad, colocándolo frente a las filas del partido Republicano para las elecciones de Noviembre, habemos quienes vemos en Trump unos cambios que no pueden pasarse por alto.

En el 2016, por ejemplo, su primera campaña, fue una contienda limpia y valiente donde Trump dejó ver que era anti-aborto.

Para su campaña actual, en sus propias palabras, ha decidido acceder a las excepciones que concede la ley para la práctica de un aborto: incesto, violación y peligro de la vida de la madre. 

Si bien estas opciones podría ser "razonables," Trump ha declarado que sin ellas no podría ganar las elecciones, adoptando así una postura más liberal.

En mi opinión, esto dice muy poco de la posible integridad de su campaña, dado que el aborto ya no es un asunto federal, sino que ha quedado en la potestad de cada uno de los estados de la unión, a raíz de la abolición de "Roe vs. Wade."

Estos no son devaneos del señor Trump o de cualquier otro político. Hay cada vez una población mayor, sobre todo mujeres de cierta clase social y de ciertas edades, digamos entre los 20 y 50 años que consideran que el aborto es un método anticonceptivo más y hacen sus cálculos electorales tomando muy en cuenta quien favorece y quien no favorece la terminación voluntaria de un embarazo. Ergo, Trump ha suavizado su posición con el aborto a cambio de un puñado de votos.

Con este punto podemos empezar a sacar conclusiones.

Una civilización occidental que padece de asfixia y con un brazo mediático que nos considera menos que las figuritas de barro del "Popol Vuh,"se ha hecho cómplice de la meteórica ascensión de mesías políticos e ideológicos como los que hemos descrito anteriormente.

Vuelvo y repito, este análisis no pretende polarizar su opinión. Al contrario, pretendo llamar la atención de lo peligroso que ha sido que se nos impongan personajes que al final han demostrado tener poco más que un hambre feroz de poder.

Pero la responsabilidad, señores, es y ha sido sólo nuestra. Las llegadas de personajes como Milei o Ayuso o Sánchez o Bukele u Obama o Trump es responsabilidad de un electorado poco exigente, desahuciado, engañado y mediocre. Sin subterfugios.

Puedo entender perfectamente que los anteriores nombres sean para muchos "la mejor opción." Y ahí está el quid. No! La mejor opción la debemos crear desde una consciencia moderada por la información, la educación moral e intelectual y la necesidad de desnudar al emperador se resienta quien se resienta.

La mejor opción es aquella que aún sin propaganda y sin la venia de consignas empresariales, mediáticas y maniáticas siguen brillando con luz propia.

Si bien nuestra sociedad está estructurada de tal manera donde se elige democráticamente a un líder político para cumplir nuestras leyes y ver por nuestro desarrollo socioeconómico, nuestra lista de exigencias ha de ser tal, que son ellos mismos los que han de sentir la aspiradora en su costado, asfixiándolos de sus intenciones maléficas y sus esquemas de corrupción.

No descartemos jamás bajo ningún concepto nuestra integridad. Valemos infinitamente más que lo que nos han hecho creer. Y es desde esta valía que debemos decidir y exigir quién, cuándo y cómo se manejan los designios de nuestras naciones.

Aceptamos lo justo. Exigimos lo máximo.

Escepticismo en modo "on."

Cero condicionalidad. Un voto es un contrato. El que lo viole, se verá hibernando en un closet oscuro, sin aire y sin voz, para siempre. "Per sécula," como las bolsas de Temu.

Demos paso a los líderes que sepan entender a cabalidad que así pensamos y que así lo haremos ver en las urnas y en nuestro camino.

La fe y su fuerza nos dará de vuelta el oxígeno que nos han querido robar impunemente.

No somos, ni seremos jamás un reino de ciegos. Somos un reino de almas despiertas y Dios es nuestro rey.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...