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Sunday, January 25, 2026

La Cleptocracia: El Gobierno a Través del Fraude y del Robo




Hay una leyenda folklórica que a lo largo de muchos siglos nos ha llegado a través del cine, el teatro y la música. Esa leyenda nos cuenta la historia de un hombre que se dice fue un Cruzado. Otros lo imaginan como un noble al que le fueron arrebatadas sus tierras.

Se llama Robin Hood.

Hasta Disney utilizó ese personaje en uno de sus clásicos.

Hay quienes piensan que la historia de este misterioso caballero puede que date del siglo XIII, otros lo llevan al siglo XIV.

Pero los que vivimos en este siglo XXI, lo conocemos básicamente como un experto arquero y genio ecuestre que roba a los ricos para beneficiar a los pobres.

En nuestro análisis de hoy me gustaría que estudiáramos con detenimiento la leyenda de Robin Hood.

Historiadores tienen razones para pensar que este misterioso personaje podría haber dejado su huella más allá del gore y la leyenda.

¿Pero por qué es importante la analogía de Robin Hood?

Robin Hood, desde la retórica social comunista de nuestros tiempos, es una herramienta extraordinaria para convencer a una masa de población que el socialismo busca beneficiar a las clases trabajadoras, haciendo que los más afluentes de alguna manera paguen por ese pecado llamado “capitalismo.”

Cuando una población es endeble, idiota y buenista, un Robin Hood es un héroe que siempre verá por su bienestar, mientras el empresario y el autónomo son vistos como egoístas y viles señores feudales que no tienen derecho a haber acumulado una fortuna cuantiosa.

Para las élites actuales, Robin Hood es un ejemplo de bondad y de caridad.

Hasta el momento, en nuestro despertar diario y en nuestra propia cruzada para estabilizar el mundo, tenemos más que claro que el oxígeno y el credo de estas élites es, precisamente, el manejo oscuro de un capitalismo maltrecho y maquiavélico—pero capitalismo al fin de cuentas.

También estamos al tanto de esa narrativa fake de los globalistas y la izquierda donde los políticos y personajes mediáticos viven como dioses, pero mantienen a la población con hambruna física, emocional y espiritual.

Cuando nos ponemos a ver el fondo de toda la narrativa de nuestros enemigos encontramos que la figura de un Robin Hood, en teoría, está queriendo ser representada por el tirano que se alza como gobernante y en las plutocracias que por medio de la mentira y la falsa empatía te pueden hacer pensar que “no tendrás nada y serás feliz.”

Un lema que sustenta las propuestas de la Agenda 2030.

Pero me gustaría que pusiéramos la lupa por un instante en la frase que define a Robin Hood en el folklore: "ROBA a los ricos para darle a los pobres.”

Repito, "ROBA a los ricos para darle a los pobres."

La palabra clave es ROBAR.

Si leemos los cuentos de Robin Hood nos daremos cuenta de que hay una fineza en esa manera de robar. Robin Hood, como ya hemos aclarado, es un caballero, posiblemente de origen noble con una pericia inigualable en el manejo de armas y de oratoria.

Podrían haber incluso similitudes con el personaje de Lancelot, un mercenario que se hace con Camelot y con la mujer de Arturo, pero que es más un antihéroe que un villano.

¿Por qué hago este inciso? Porque es muy importante que cuando nos referimos a Robin Hood no imaginemos un carterista o un miembro furtivo de las cortes malandras de Venezuela.

Robin Hood es fino. Robin Hood tiene estrategias. Robin Hood tiene un plan y tiene destreza.

Entonces para recapitular lo que hemos dicho hasta ahora…

Las élites global socialistas utilizan el discurso buenista de que hay que desplomar al rico y castigarlo por la osadía de tener fortuna.

El pueblo ve en esa intención nobleza y no envidia y fraude.

El pueblo vota a Robin Hood para que represente sus intereses.

Las élites practican un capitalismo sin fisura alguna y mantienen una idiocracia en todos los ámbitos de cualquiera sea la sociedad en que se hagan estas prácticas.

Hoy por hoy, Occidente casi entero se deja regir por estas propuestas.

¿Pero qué pasaría si yo les dijera que estas plutocracias se han mantenido en la cima, y han evadido su destrucción porque utilizan el hurto para enriquecerse a sí mismos?

Siempre hemos hecho alusión—y esta debe continuar—a los inmensos arsenales de riquezas que se han llegado a acumular tanto en organizaciones supuestamente sin fines de lucro (desde la Cruz Roja hasta cualquier chiringuito pro LGTB) como en manos privadas.

La destrucción del Chavismo en Venezuela, por poner un ejemplo, ha dejado al descubierto, que la plutocracia de Miraflores se extendía por todo un continente y tenía nexos en Medio Oriente.

Sabemos que el Castro Chavismo durante más de un cuarto de siglo robó a manos llenas, algo que prometió Hugo Chávez que con él se acabaría, porque lo de él iba a ser un gobierno del pueblo.

El gobierno de Chávez fue un titánico esquema satánico (literal y figurativamente) donde el robar fue sinónimo de gobernar, y gobernaban auténticos delincuentes de cuello blanco, tanto venezolanos como sus socios narco chavistas tanto en España, Colombia, Brasil, Nicaragua, como en el Cono Sur, con un peronismo nefasto que se había propuesto no morir jamás.

El gobierno de los que roban es el tema que hoy nos atañe.

A esto lo llamamos “cleptocracia.”

La cleptocracia, del griego kleptes (ladrón) y kratos (poder), es una forma de gobierno corrupto donde los líderes utilizan el poder político para saquear la riqueza pública y los recursos del Estado en beneficio propio.

¿Conocen ustedes los Diez Mandamientos de Dios?

Pues el séptimo en la lista es “No Robarás.”

Si sabemos que robando actuamos en contra de los preceptos de Dios, toda la leyenda de un Robin Hood se cae en pedazos. No hay perdón para Robin Hood si su heroísmo lo consigue pecando.

Seguimos…

Atentos a esta frase: “el pobre es pobre porque quiere.”

Sí.

Y a esto volveremos en unos instantes.

El afortunado declive y debilitamiento de las élites globalistas, han podido permitirnos hacer un arduo trabajo de arqueología ideológica que nos ha llevado a descubrir que la terrible corrupción de Occidente está basada, entre otros muchos métodos, en el robo. El asalto. 

La cleptocracia sería explicada, usando la analogía de Robin Hood, como el robo a las instituciones que estarían sirviendo para instaurar y manejar cualquier gobierno, para dárselo a los ricos.

Pero hay más…

Atención con esto…

Un empresario puede no estar an tanto de ser parte de us esquema de cleptocracia. Un empresario que se precie de serio cumplirá con sus obligaciones fiscales. El problema de fondo está en que esas "obligaciones fiscales," podrían estar impuestas por una cúpula de poder corrupta.

Estas plutocracias podrían estarse lucrando a través del robo de un dinero que podría estar ligado a fondos públicos, o dinero de instituciones gubernamentales. 

Mantener una cleptocracia es muy complicado.

No todos los empresarios son corruptos, al igual que no todos los políticos son corruptos. Al menos no en primera instancia.

Pero el sistema de gobierno que dice ser democrático, es decir, del pueblo, es una fantasía de Walt Disney.

Los gobiernos, hasta el momento, lo controlan élites invisibles y lo controlan organismos internacionales que se alimentan de dinero de contribuciones muy cuantiosas, y que en apariencia tienen una función benéfica y filantrópica.

Pero eso es sólo eso, una fachada…

Lo que funciona detrás de esa fachada, el hombre detrás de la cortina para utilizar la analogía del Mago de Oz, es una fuente de entramados de corrupción y crimen organizado que no tenemos, por el momento, capacidad de desmembrar completamente.

Pero saber que existen es un extraordinario y más que urgente comienzo.

Sin embargo, robar al Estado no es lo mismo que asaltar a un banco de esquina.

Robar a una organización internacional o una Cruz Roja no es lo mismo que vaciar la caja a un supermercado a punta de pistola.

Al igual que la prosa de las leyendas de Robin Hood es fina y cuidadosa, el entramado que existe en una cleptocracia es también muy muy fino y depende de muchísimos cómplices, incluso cómplices que no tienen conciencia de serlo.

El Kirchnerismo en Argentina y el Chavismo venezolano tienen un sin fin de ejemplos de cleptocracias que sólo vinieron a ver la luz con la llegada de estos nuevos “vengadores” de la nueva derecha que sí tienen intención de restaurar la democracia.

Pero ninguna de estas naciones que han podido empezar a ver la luz al final del túnel, tiene el impacto global—casi podría decirse universal—que tienen los Estados Unidos.

En este segundo período de Donald Trump, afortunadamente, el mandatario se ha propuesto, por fin, drenar el “pantano” de Washington, que posiblemente, esconde en sus aguas una de las cleptocracias más sofisticadas de toda la historia.

Minnesota, un estado del que quizá no siempre hemos oído hablar como protagonista o antagonista de nada extraordinario; un estado más bien gris y empobrecido, se ha puesto en el mapa como el centro de operaciones de un robo de magnitudes impresionantes.

Robo a las instituciones del Estado. Por estado entendamos el gobierno federal.

Minnesota se ha llenado en los últimos tiempos de inmigrantes de origen musulmán. Muchos de ellos ilegales.

Específicamente de residentes de Somalia.

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, es una figurita de torta, mediocre y manipulable que, como buen  fanático Demócrata, apoya todo lo peor de todas las diferentes ramas del wokismo existentes.

Walz saltó a la palestra por ser el candidato a la Vicepresidencia de Kamala Harris, otro títere.

Walz no sólo apoya la inmigración ilegal, sino que ha convertido su estado en un campo de refugiados somalíes de dudosa procedencia.

Otro personaje francamente aberrante en el pantano del gobierno de Minnesota es la diputada Ilhan Omar. A lo largo de los últimos diez años, este personaje se ha encargado de ser la voz cantante del terrorismo yihadista; es anti Israel hasta los huesos y se sabe que se casó con su propio hermano para obtener la residencia de Estados Unidos.

Sabremos más temprano que tarde que la llegada de Omar, así como la de Zohran Mamdani, tienen detrás dinero negro y dinero lleno de sangre.

Tanto Omar como Mamdani han llegado a infiltrarse en la política Estadounidense de la mano de la organización terrorista de los “Hermanos Musulmanes", financiada por dinero de Catar y de Irán primordialmente.

Aparte de la ideologización y la destrucción moral de nuestra civilización judeo cristiana, la presencia musulmana en Occidente ha probado ser un cajero automático para las cleptocracias de Oriente Medio.

Por qué es imprescindible saber quién es quién en el gobierno de Minnesota, porque en Minnesota se creó un esquema casi perfecto que está impactando no sólo al estado per se, sino a la nación completa.

De una manera muy sencilla esto es lo que pasó en Minnesota con la complicidad tanto de Walz, de Omar y de muchísimos otros funcionarios.

Estados Unidos contribuye anualmente con millones de dólares para ayudas a los ciudadanos de bajos recursos. Entre estos servicios tenemos el cuidado de menores de edad y bebés en guarderías.

A lo largo de muchos años, Minnesota tomaba este dinero público y en vez de darlo y administrarlo como debía, se lo robaba.

Hasta el momento se hablan de más de $9 BILLONES en fondos públicos y se estima que el fraude podría haber comenzado en el año 2018.

En medio de toda esta trama estaban residentes tanto legales como ilegales de Somalia que para beneficiarse de comisiones provenientes de estos pagos federales, abrían guarderías y centros de cuidado infantil fantasmas.

Tim Walz habría permitido que estas operaciones se llevaran a cabo en la más absoluta clandestinidad y la Diputada Omar, igualmente.

De hecho, Omar llegó a Estados Unidos con una cuenta bancaria que no pasaba de los $50,000. Hoy en día tiene una fortuna de más de $30 millones.

Para que tengamos una idea, esta señora sólo recibe un salario de $174,000 al año. Con eso lo digo todo.

Las investigaciones de la corrupción en Minnesota no han terminado, y no sólo no han terminado, sino que ya se sabe que estados como California, también a manos de los Demócratas han estado haciendo exactamente lo mismo durante años, y en California las cifras son bastante más escandalosas.

El gobierno de Trump, como es debido, ha suspendido todas las transacciones de las arcas públicas hacia Minnesota. Los ciudadanos somalíes ilegales están siendo arrestados y hay una investigación en el Congreso para la señora Omar que podría acabar con su deportación.

Pero lo más triste es descubrir que hemos mantenido y protegido una cleptocracia con nuestro propio dinero, es estudiar cómo pueden primero instaurarse y luego mantenerse por años sin ser destruidas por completo.

Para llevar a cabo un fraude de esta magnitud se deben tener en lugares estratégicos cerebros tanto brillantes como diabólicos.

El pueblo debe estar no sólo ignorante, a la par que adormecido y profundamente ideologizado, y por esto es que, volviendo al principio de este análisis, la figura de Robin Hood es un ente propagandístico excelente.

La mediocrización de toda una sociedad es menester para mantener una cleptocracia y muchísima gente está conforme y contenta con vivir en la miseria tanto económica como moral.

Las ansias de superación de millones de personas es limitada o completamente nula.

De ahí que debamos traer a colación esa frase tan trillada pero tan cierta como es “el pobre es pobre porque quiere.”

Una democracia perfecta es una especie en extinción. Quizá ya está extinta. 

Pasamos, en el caso de Europa, de monarquías absolutistas a sistemas bipartidistas que son, y lo vamos descubriendo, cómplices o protagonistas de cleptocracias.

La Unión Europea que recoge millones en contribuciones e impuestos de los países miembros, vamos viendo como se ha enriquecido a través de comisiones y de crear agendas tóxicas que destruyen toda posibilidad que un ciudadano de a pie pueda vivir del fruto de su esfuerzo.

La fundación del ex-presidente Bill Clinton podría ser, alegadamente, una cleptocracia que se ha alimentado de la buena fe de muchos ciudadanos.

El actor Paul Walker, fallecido en extrañas circunstancias en el 2013 en un accidente de carro, era también un activista de causas humanitarias que viajó a Haití como embajador de la Fundación Clinton y lo que pudo haber descubierto y que quiso que se supiera, lo llevó a un posible homicidio del que sólo ahora empezamos a esclarecer los detalles.

Desmantelar una red de crimen organizado es quizá de lo más arriesgado que existe, porque a pesar de la infinita frustración que nos causa el no ver a los culpables entre rejas, la mala gestión en un operativo de esta magnitud podría desestabilizar la economía global.

El proceso debe ser cauteloso y lento, pero como ya hemos dicho, el saber de la existencia de estas minas de oro subterráneas de nuestros gobiernos, es ya un paso imprescindible.

Mientras las autoridades hacen su trabajo (una operación que podría tardar décadas) nosotros como ciudadanos tenemos opciones.

Quizá la opción más importante nos debe hablar desde nuestra propia alma y es dejarnos consumir por una pasión sin precedentes de estar informados y de desterrar el buenismo y todo lo que entendemos por políticamente correcto.

El político, cómplice o partícipe de una plutocracia cleptómana, va a querer seguir alimentando leyendas de héroes sin capas y quiere que el ciudadano se acostumbre a una vida de tercera calidad.

Está en nuestro poder el denunciar a esta masa de gente y el de instaurar un nuevo orden de pensamiento que nos pueda llevar a la reconquista de esta civilización tan vilipendiada y abusada.

Seamos optimistas pero no conformes.

Seamos bondadosos pero no buenistas.

Seamos humildes pero no pobres.

Seamos sencillos pero no mediocres.

En esta alborada de la celebración de los 250 de la República de Estados Unidos de América, recordemos las palabras de Thomas Jefferson grabadas a fuego en la Declaración de la Independencia:

“Consideramos que estas verdades son sagradas e innegables: que todos los hombres son creados iguales e independientes, que de esa igualdad en la creación derivan derechos inherentes e inalienables, entre los cuales se encuentran la preservación de la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.”

Que no puedan robarnos nunca lo que nos ha sido dado por Dios. Ejercer nuestro derecho divino es nuestra manera de dar gloria a Dios.

¡Hagamos a la humanidad grande otra vez!

Sunday, December 28, 2025

La Polarización: Palabra Clave del Año 2025


El balance de este año 2025 es complicado y hasta agridulce. No por ello, claro está, deja de ser un año fascinante.

El 2025 es, si así lo queremos, un parte aguas entre lo que hemos venido creyendo y construyendo hasta ahora y lo que está por venir a partir del 2026.

La última década, tanto en lo político, lo cultural y lo espiritual, no puede definirse como menos que una revolución con tintes, por un lado, muy violentos, y, por otro, extraordinariamente esenciales para la reconquista de Occidente y nuestra civilización decadente.

Una palabra, en mi opinión, resume esta especie de “Estado de la Unión” de nuestro entorno:

La polarización.

Según la Real Academia Española (RAE) el verbo “polarizar” y su sustantivo “polarización” se definen como situaciones o elementos que dividen un conjunto en direcciones completamente opuestas.

Esto puede aplicarse a la psicología e incluso a la física.

Pero hoy por hoy, y lo que más nos concierne en este análisis, es la polarización en el ámbito sociopolítico y espiritual.

Según la definición oficial, por decirlo así, del verbo polarizar, lo primero que tendríamos que hacer es aclarar cuáles son esos polos opuestos hacia los que gravitamos los unos y los otros.

En infinidad de debates en medios de información, panfletos propagandísticos y redes sociales, se habla de la “nueva derecha” para definir a un grupo de personas que se han dedicado a rescatar a nuestra civilización Occidental del globalismo, la ideología woke y la invasión masiva del yihadismo.

Yo me incluyo en este grupo.

Pero si definimos una “nueva derecha,” por ende también se asume que existe una “nueva izquierda.”

Esto no es en lo absoluto cierto. Sin entrar en detalles históricos y fechas concretas, la izquierda ha sido siempre la misma. El comunismo sigue siendo una ideología peligrosa y falsaria, y como diríamos coloquialmente, una ideología para “engaña bobos” ultra radical que busca destruir el capitalismo sano de una sociedad democrática.

De igual manera, una “nueva derecha” tampoco es un término apropiado. Lo que sucede es que hemos ido despertando, muchos a cuenta gotas, otros, abruptamente.

Por siglos la propaganda ha sido manipulada y manejada para el mal.

Las redes sociales, muy rápidamente, se dejaron contagiar por esta misma propaganda siniestra e hicieron caja con ello.

Por primera vez habemos personas que hemos visto que la sociedad ha sido drogada con un éter ideológico que lleva, inevitablemente, a un precipicio.

Nuestra labor es colocarnos como barricadas frente a ese precipicio para salvar a la humanidad, muy especialmente, a las nuevas generaciones.

Quizá para muchos de ustedes puede parecer pretencioso que utilicemos la palabra “salvación,” puesto que esta palabra está íntimamente ligada a Dios, y en los cristianos del mundo, Jesús.

Pero sin ningún tipo de soberbia, si esta marcada división de nuestra sociedad no tiene sobre sus hombros la firme intención de cambiar, sanar, reconquistar—y sí, señor, salvar, podemos dar nuestra enorme Cruzada por perdida.

Cuando hablamos de polarización, y esto es importante, tampoco debemos perder de vista que ésta, no sólo ocurre en las altas esferas en medio de una cúpula intocable.

No.

Pasa a diario en nuestra vida personal, laboral y en nuestra necesidad de tomar decisiones cabales y correctas.

Hasta el momento las reglas las han puesto los protagonistas antagónicos.

De a poco, la balanza se ha inclinado a nuestro favor.

La polarización ha sido una meta, un propósito y una propuesta de los que buscan la destrucción.

De hecho, la polarización se ha producido, precisamente, porque el eje del mal es el que ha ganado estas primeras guerras—que son muchísimas.

Digamos que hasta el presente, quienes han avanzado con sus estrategias más destructivas, pero exitosas, siguen el principio de esa frase “divide y vencerás.”

Esta frase estaría atribuida al rey Felipe II de Macedonia.

Es lo que se busca con las políticas globalistas y con ese teatro absurdo de imponer cien géneros por minuto y dinamitar a la familia como ente básico de nuestra sociedad.

De los derechos para los homosexuales, ahora se exige que le demos también “derechos” a los pedófilos, en vez de mandarlos al paredón.

De pronto tenemos hasta el Vaticano hablándonos día sí y día también de una falsa crisis climática y dando la bendición a travestis y paneles de hielo.

Pero la idiotización de nuestra civilización es tierra fértil para estas tropelías y aberraciones.

Primero se abona el terreno, luego siembras. Ergo, la cosecha será abundante.

La solución estaría en no ver esa falsa abundancia y ver el terreno como un terreno que ha sido invadido por mala hierba e incendiarlo sin que nos quede ningún remordimiento.

Que arda hasta las cenizas y luego recomenzar el proceso de fertilización pero con más cuidado de no atraer pestes y frutos podridos.

¿Se entiende esta analogía?

Pero volviendo al concepto de la división, tenemos que tomar en cuenta que la división, si bien se crea para las masas, como hemos visto, esa masa se va reduciendo hasta llegar a núcleos mucho más pequeños, haciendo la polarización insoportable, dolorosa, pero inevitable.

Doy un ejemplo clásico:

Donald J. Trump.

En un diccionario de política y actualidad, la palabra Trump estaría definida como: catarsis para la polarización mundial.

No es broma.

No ha habido en el último siglo un elemento más polarizante que la figura del actual presidente de Estados Unidos.

Estamos los que lo apoyamos y están los que lo odian al punto de querer verlo muerto (y que han intentado tres veces cumplirlo)

Trump durante 50 años fue un empresario muy exitoso y un personaje mediático que se codeaba con todas las esferas sociales y políticas. Era demócrata y pro-aborto. Hasta que se casó con su actual mujer, Melania, un mujeriego empedernido.

Pero por encima de todo, un amante incondicional de su país y un alma agradecida a Dios por todo lo que pudo tener y hacer.

Cuando vio que el momento político de Estados Unidos ya estaba resquebrajado y Washington era un pantano venenoso, da el salto a la política y gana con una inesperada mayoría y una victoria aplastante, sobre todo en su segundo término.

Intentó tener su propio partido, pero entendió que la estrategia de dividir para ganar era, en su caso, equivocada y entró por el aro: se hizo Republicano.

Una vez electo presidente se dedica a cambiar las bases de ese partido para hacerlo copycat de su visión particular.

Pero el elemento problemático no es Trump, con todo y su personalidad a veces tóxica y narcisista.

Es lo que él representa y su absoluta convicción de que su país fuera grande y volviese a ser respetado después de que el movimiento globalista de extrema izquierda lo pisoteara y nos convirtiera, de alguna manera, en un felpudo.

Pero ha sido tal la propaganda en contra de esta figura en estos diez años que la división entre los que lo apoyan y lo odian, ya no sólo lo vemos en el Congreso o las élites de Silicon Valley, sino en las familias mismas.

De pronto una pareja muy bien avenida, donde uno es Demócrata, el otro Republicano, se ven las caras en un juzgado para un divorcio por “diferencias irreconciliables.”

Los dos son la misma persona que hacía veinte años atrás, pero, no, uno apoya a Trump, el otro a Biden: hay que divorciarse.

Mismo dentro de nuestro actual partido Republicano y con Trump victorioso tenemos que sobrevivir la polarización con dos alas opuestas de personajes conservadores.

Tenemos a los conservadores que queremos seguir luchando por acabar con el wokismo y ver que Estados Unidos sea valorada y respetada como la potencia que es.

De pronto descubrimos, que sin darnos cuenta, en la alborada de nuestro movimiento conocido como MAGA (Make America Great Again) dejamos entrar el ala paleoconservadora, aislacionacionista y con tendencias neo-nazis que han hecho que el antisemitismo sea más inflamable que nunca antes.

Es el mismo partido Republicano, repito, pero ha sido polarizado por la inclusión de propaganda fascista y la influencia de una cúpula económica de Catar, un tema que merece, sin duda, su propio análisis.

Divide y vencerás.

¿Quién vence?

Nuestros enemigos: el wokismo, el islam radical y el antisemitismo, que se sigue cobrando vidas en una persecución constante, ahora también desde el campo conservador que hasta estos últimos años había sido inequívocamente pro Israel.

Otro elemento a tomar en cuenta es que si bien la polarización es masiva y desde los cuatro puntos cardinales, los que planean cuidadosamente este apocalipsis son unos muy pocos con recursos económicos ilimitados.

Una plutocracia estructurada para bombardear a masas con gases tóxicos.

Por eso, volviendo al principio, el balance de estos 12 meses ha sido tan complicado y nos ha dejado un saldo de muertes súbitas que ahora nos tiene de luto.

Los muertos, sin embargo, son personas muy vivas con las que simplemente no podemos seguir compartiendo espacio.

Esto hay que aceptarlo.

Este cisma ideológico no tiene vuelta atrás.

Cuando en el siglo XVI se introdujo el Protestantismo en Europa, con todo y la Inquisición ardiendo (nunca mejor dicho!) todavía hoy convivimos con los millones de apóstoles de Lutero y Calvino.

Dicho esto tenemos que aceptar que el wokismo y el comunismo seguirán existiendo por lo que nos queda de siglo y de milenio. Lo que no podemos permitir es que tengan poder.

Allí está la clave.

Lo que está dividido se debe intentar unir y sanar. Pero lo que no tiene remedio alguno, se debe descartar. Lo dejamos claro con la analogía de la quema de la maleza de un terreno que estaba fértil pero se llenó de mala hierba.

El lado positivo de esta situación que vivimos es que nos hace reflexionar hacia un posible “darwinismo” en nuestra civilización.

Lo fuerte se seguirá reproduciendo y vencerá el tiempo y los elementos antagónicos, lo débil se irá diluyendo de a poco y esperamos poder verlo en estas próximas décadas.

Pongo un ejemplo: La Agenda 2030.

La Agenda más destructiva de nuestra actual esfera cultural y política estuvo diseñada en los 80s con la intención de que se implementara para el 2030.

La Agenda 2030 se nutre de falsa propaganda y de la idiotización de las personas y de los sistemas democráticos.

El dinero que recaudan los pro Agenda 2030 lo hacen a través de impuestos impensables y de un tráfico de drogas, armas y personas de los que convenientemente sólo hablamos los que habitamos en el polo llamado “sentido común.”

Afortunadamente, con todo y la avalancha de las políticas verdes y el wokismo exacerbado, vemos que a cinco años del “deadline” la Agenda 2030 sabemos está fracasando, aunque sus padres y madres fundadores sigan queriendo hacer daño.

La lucha contra esta destrucción masiva y este genocidio moral es imparable y nuestra intención cada vez es más afilada.

Pero si bien nuestro equipo vence de a poco, seguimos siendo un David frente a un Goliat que sólo caerá si el suelo que pisa se vuelve un terreno de arenas movedizas y en la mano no tengamos una simple honda con una piedra sino una bazuca o una espada katana.

Como judíos siempre vamos a ver la lucha de David con un extraordinario e imbatible acto de fe.

Y nosotros debemos seguir ese ejemplo.

Pero también vivimos tiempos donde el Goliat bíblico tiene mil personalidades y está aplaudido por lo peor de la humanidad.

David, como posteriormente los gladiadores romanos, tendría su honda (los romanos, espadas y lanzas) y sabría hacia donde moverse para que el sol, por ejemplo, le diese en la cara a su rival y disparar la piedra cuando este estuviese encandilado.

Eso no lo tenemos por seguro porque no estábamos allí, pero proponerlo como estrategia nos daría una certeza de cómo vencer sin vuelta atrás.

Goliat era un gigante en tamaño, pero tenía una nuez de cerebro.

David era, mental y espiritualmente hablando, un Goliat.

El tiempo apremia porque el enemigo sabe como seguir su camino de conquista y de invasión.

Las democracias se han convertido en meras ilusiones ópticas y le hemos dado paso a figuras como Trump que son más dictadores que tienen nuestro voto y venia para actuar.

Para poder seguir adelante sugiero que nos estudiemos los principios del Arte de La Guerra, atribuida comúnmente a Sun Tzu (494-544 A.C.) pero que podía haber sido escrita más de un siglo después del estratega y filósofo chino.

Estudiar El Arte de la Guerra es materia esencial incluso en clases de biología para servir de guía en cómo nuestro cuerpo lucha contra agentes dañinos y tóxicos.

El Arte de la Guerra, tema que podríamos analizar individualmente, tiene tres principios básicos, todos ellos aplicables a nuestra batalla en pleno siglo XXI.

Debemos evitar guerras prolongadas. La lucha contra la A-2030 ya va para 50 años. Eso es mucho tiempo. Nuestro despertar ha sido tardío y ahora nos toca a nuestra generación ponernos por delante de los Millennials y los jovencitos.

No todos tienen la fuerza que se requiere para una victoria decisiva.

La inteligencia. El estudio de cuál es el enemigo. Cómo actúa. Cuál es su fuerte. Cuál es su talón de Aquiles.

Por último, la preparación.

Conocernos a nosotros mismos es clave, nos dijo Sun Tzu, pero es más que hacer psicología. Es conocernos espiritualmente hablando. Es vivir con conciencia plena de cuál es nuestro propósito y actuar de la mano de Dios.

Juana de Arco, aun siendo analfabeta hasta su muerte, posiblemente estaría inspirando su estrategia en contra de los borgoñones y los ingleses, en El Arte de la Guerra.

Decía la Doncella de Orléans: “Actúen y Dios actuará.”

El año 2026 deberá ser crucial para Occidente y Estados Unidos quiere ser el Rey del tablero político, económico y social.

De la semilla ideológica propuesta por un Trump, ya germinan por Europa e Hispanoamérica, dignos guerreros patriotas con principios sólidos y hambre de victoria.

De ellos será el Reino de los Cielos.

Con su liderazgo y persistencia, nosotros, cada uno armado con fe y nuestra honda, venceremos al enemigo que buscaremos encandilar para acabarlo de una vez por todas.

El tiempo es oro.

Nuestra civilización judeo cristiana vale su peso (sapiencia, inteligencia y perseverancia) en platino y diamante.




Tuesday, November 11, 2025

La Idiocracia, el TNT de Occidente



La palabra “idiota” es un peyorativo que usamos para insultar a un político inútil, a un activista descerebrado o simplemente a un personaje de ficción en una película. Usamos la palabra ligeramente y la vemos inflada y viral en redes sociales.

Para nuestro análisis de hoy me gustaría que nos remontemos a los orígenes etimológicos de “idiota.”

Para ello nos vamos a la antigua Grecia. 

“Idiōtēs” (ἰδιώτης) en griego hacía referencia a un individuo aislado de la vida pública sin muchas aspiraciones y con poco talento.

Lo que ha quedado vigente hasta nuestros días y se ha ido moldeando en nuestro vocabulario es lo segundo.

Un personaje sin talento y sin vocación alguna; moldeable; manipulable, y en ocasión hasta manipulador.

En Grecia, un idiota se excluía de cargos importantes. Se le dejaba de lado.

No era ilegal ser idiota, pero era problemático.

Hoy en día ser un idiota es lo correcto, lo útil y lo imprescindible.

Se paga a los idiotas.

Se contrata a idiotas.

Se vota a los idiotas.

El siglo XXI se ha convertido en la era de las “idiocracias.”

En una sociedad idiota, la mediocridad es una reina y el ciudadano se pone a su servicio.

Agustín Laje, politólogo e influencer argentino, publicó hace dos años un libro llamado “La Generación Idiota,” y el haber puesto tan irreverente título causó mucho inri entre los críticos y, claro está, la izquierda radical.

Pero Laje supo defender el título de su obra, precisamente, porque la intención no era propiciar insultos, sino definir la palabra “idiota,” como es menester entenderla.

En su libro, Laje se enfoca en la generación Z, la batalla cultural y lo que él define como una sociedad con mente de adolescente.

Pero la idiotez no tiene ni edad ni género.

En una idiocracia todos buscan ser idiotas porque de ser idiota se come y se vive bien.

Pero idiotizar a una civilización entera no es una tarea fácil ni es un virus que vuela en el aire y contagia como una gripe.

La “idiofilia” es propicia en mentes muy brillantes y muy poderosas.

La Alemania Nazi, y, en consecuencia, todos los territorios invadidos por el Nazismo en los 30s y 40s, se concentró en idiotizar a millones de ciudadanos que durante décadas pasaron de un Kaiser a una república impúdica y decadente y a una miseria y una hambruna que era anatema para una potencia como la germana.

La idiotización del pueblo que apoyó a los Nazis no estaba siendo controlada por un pobre diablo, sino por Joseph Goebbels, para el mal, una de las personas más inteligentes y talentosas del siglo XX.

En este medio hemos analizado las leyes de la propaganda.

A una población desesperada, la idiotización y la manipulación es extraordinariamente sencilla.

Joseph Stalin y todos los líderes comunistas alrededor del mundo en el último siglo eran impresionantemente geniales y su ambición por obtener poder y control era insaciable.

Idiotizar a la población bajo el mando de estos tiranos costó más de 100 millones de vidas.

Los creadores de las redes sociales, esos millennials consentidos de Silicon Valley son bastante responsables de la idiotización de cientos de millones de individuos que a través de un arroba tienen un altavoz que muchas veces debería quedarse mudo.

Las nuevas tecnologías han sido un “parabéns” para las élites que sádicamente disfrutan de ver a idiotas germinar como mala hierba.

Gobernantes de países del primer mundo gozan de ver como los de su propio entorno (escogidos a dedo) aplauden todas las gracias y cumplen a rajatabla con las agendas ideológicas que mantendrán a la sociedad anestesiada.

El analista Victor Davis Hanson participó en el pódcast “The Independent” (El Independiente) con el Dr. Scott Atlas, experto en política y salud.

Hanson, cuando se le pregunta por los inicios de este cambio social y mental de las generaciones actuales, responde sin titubeos que en los EE. UU. todo se inició en la era de Barack Obama.

Obama hoy por hoy es un personaje tristón, empequeñecido y vapuleado hasta por su propia esposa. Está desprestigiado y cada día salen más y más datos que evidencian el supremo daño que su mandato del 2008 al 2016 hizo a la sociedad estadounidense, más que a nivel económico, a un nivel cultural y espiritual.

Obama sabemos hoy en día es lo que en inglés se conoce como un “middle man,” es decir él, por sí mismo, no es nadie, pero detrás de su campaña y sus acciones había recursos cuasi infinitos, mentes maquiavélicas y, por supuestísimo, el islam radical.

Los Obama fueron entrenados para irrumpir en el panorama político y muy poca gente los conocía de primera mano. Esto, tal vez, fue una mala señal que los americanos ignoraron por completo frente a esta figurita de torta que venía a la Casa Blanca con tonito dicharachero y con un discurso trillado sobre la “injusticia social.”

El, sí, él, Barack Obama es también un idiota.

Pero hasta el sol de hoy Estados Unidos padece la pandemia de los años peligrosos de una administración que quiso, desde el minuto uno, convertir a Estados Unidos en una idiocracia.

No subestimemos el recuento de los daños.

Obama con todo y que es una persona servil y venida a menos puso, en su día, la primera piedra para que hace pocos días la ciudad de Nueva York eligiese a Zohran Mamdani como alcalde de la Gran Manzana.

Mamdani es, si cabe, más radical y más peligroso que el mismo Obama, y sólo tiene 34 años.

Es el títere perfecto que atrajo el voto de las "Barbies" feministas, todas ellas idiotizadas por una misoginia desaforada y por chiringuitos que quieren pagar al primer postor.

Los “idiota makers” no son, en muchos casos, caras visibles.

Son, como en El Mago de Oz, el hombre detrás de las cortinas.

El perfil psicológico de un idiota es muy predecible y si nos adentramos en su biografía, en el caso de personajes públicos, vamos a ver casi sin excepción, traumas y bullying y, en el caso de las mujeres, el abuso psicológico e incluso sexual de hombres cercanos a su entorno.

Si un presidente de la república puede ser definido como un idiota, poco podemos esperar del ciudadano común.

Pero ese ciudadano ordinario no se hace idiota solo.

Hanson, en el podcast con el Dr. Atlas da en el clavo cuando analiza con lujo de detalles como ese proceso de idiotización colectiva ha sido por obra y gracia de las universidades.

Y no de ayer, ojo.

Desde hace décadas y en las universidades que creeríamos más prestigiosas y más serias se ha creado una pandemia pro socialismo y anti casi todo lo bueno entre pizarrones y pupitres y charlas en cafetines.

Yo, en lo personal, tuve mucha suerte de que en los 90s, la Universidad de la Florida Central, donde me gradué de periodismo y ciencias políticas en 1995, no estaba politizada ni ideologizada, al menos no en la cátedra de periodismo—y miren que pudo haberlo estado!

El mismo Hanson recuerda que en sus estudios de postgrado en la década de los 70s, tres cuartos de lo mismo, cero ideologización.

En Venezuela, en cambio, siempre escuché que, efectivamente, las universidades públicas sí estaban invadidas tanto por estudiantes como profesores abiertamente de izquierdas.

Pero el ambiente político de hispanoamérica siempre ha sido complejo y caldeado.

Volviendo al caso de los Estados Unidos que es el que tendría más repercusión y relevancia, la idiotización ha sido fríamente calculada, premeditada, y exquisitamente financiada por entidades que hoy sabemos no son ni americanas ni son trigo limpio.

Catar y China han aportado billones a las universidades privadas con la sola finalidad y condición, por ejemplo, que se agilice la apertura de cátedras proislamistas y de chiringuitos de estudiantes con lemas furiosamente antisemitas y antiamericanos.

La universidad Complutense de España, hasta hace pocas décadas, icónica, es hoy por hoy un nido de personajes esperpénticos que con su puño en alto se han hecho devotos y sacerdotisas del wokismo más estridente y del comunismo que, junto a Pedro Sánchez (un idiota de manual) conforman un gobierno de extrema izquierda.

Cada mañana las noticias en redes sociales nos hablan de algún imputado de la cúpula en Moncloa.

No existe un sólo personaje en el gobierno español que sea salvable.

España está hipnotizada por el péndulo de Bruselas que riega a las naciones de Europa con ideología de género, animalismo fétido y castigo tras castigo para la economía del campo que se seca adrede o se quema paulatinamente para saciar la ambición de los políticos idiotas con aquello del “cambio climático.”

Me gustaría que nos quedáramos en España por un momento quizá porque España, muy tristemente, pueda ser ya una idiocracia definida y estructurada.

Vuelvo y repito la cara de los idiotizadores del Reino de España está oculta más allá, incluso de Bruselas, donde Úrsula Von der Leyen es la emperatriz del idiotismo europeo.

No sabemos quién ha puesto a un “Lázaro político” como Sánchez en el poder. Pero se habla muy posiblemente de un George Soros y de los líderes del grupo Bilderberg que ya no son actores de una conspiración, sino que sabemos sus nombres y sus apellidos.

Al igual que los comunistas de la España guerracivilista de los 30s, Sánchez y su séquito de bufones son crueles, tiránicos y corruptos.

Las máscaras se caen, pero Moncloa sigue sin derrumbarse.

Pero a Sánchez lo protegen aliados muy cercanos.

A Sánchez, y esto es interesante, prestemos atención, lo mantiene en el poder una institución que él aborrece: la monarquía.

El gobierno del PSOE es ateo y republicano sin condiciones, pero Sánchez ha encontrado en el mismísimo Rey de España a su idiota perfecto.

Con la publicación de tantas biografías donde se comentan los pormenores de la vida privada de los actuales monarcas, y con la venia de su íntima amiga, Letizia Ortíz, Sánchez ha podido manipular a Felipe VI hasta convertirlo en un bufón de su corte.

Los discursos amorales y globalistas del rey son cada vez más frecuentes y ver a los reyes retratados con jefes de estado de izquierda es lo que adorna las portadas de HOLA.

Letizia, ella toda, una villana consumada abiertamente comunista, atea y anti-España, no pone límites a su ambición de seguir dinamitando la institución convirtiendo a sus dos hijas, la heredera, la Princesa Leonor y a su hermana, la Infanta Sofía, en dos peones inservibles para que vejen a su abuela, la Reina Emérita Sofía.

Esa desvergüenza en España es el pan nuestro de cada día.

Pero el que piense que Letizia Ortíz es una líder, se vuelve a equivocar.

Letizia es de la peor calaña de idiotas que existen, la más servil y la más dañada.

Sexo y ambición la han llevado al Palacio de la Zarzuela y ahora ella misma quiere convertir a la Infanta Sofía en una inútil.

Ha salido a la luz que los monarcas pondrán a su segunda hija a cursar en una universidad llamada “Forward College” una institución con su sede principal en Malasia y con franquicias como la de Lisboa donde entrará la infanta.

“Forward College” es una universidad donde se puede obtener un diploma de idiota pagando cientos de miles de euros.

No hay exámenes. Los estudiantes se centran en participar en charlas y se crean soldaditos rasos para el activismo de la Agenda 2030.

Estas universidades elitistas están planeadas para ser atendidas por estudiantes que nunca tendrían que preocuparse por trabajar y ganar un sueldo, pero son pro activismo radical rojo amapola.

Casi todos los alumnos provienen de casas reales, aristocracia rancia y niños mantenidos por sus padres con mansiones en los Hampton.

Cuando se han desgranado las protestas violentas en las universidades estadounidenses se recalca el papel protagónico de este tipo de alumnado. Muchos de ellos han llegado, incluso, a quemar sus diplomas en protesta de sus causas inútiles como la de “Free Palestine.”

Hanson comenta que muchas empresas de prestigio ya han optado por no aceptar candidatos que vienen de las conocidas “Ivy Leagues” como Harvard o Columbia, dado que estos empleados lo único que hacen es polarizar, politizar y poner en visto a sus compañeros y colegas.

El germen de la idiotización empieza en las escuelas y en los hogares.

Cada vez hay más mujeres que anteponen sus ambiciones profesionales sobre la crianza de los menores.

La violencia e hipersexualidad de nuestra cultura del entretenimiento ha creado madres solteras por montones y los “idiota makers” promueven cualquier cantidad de políticas que dejen en sus víctimas visibles e irreparables traumas como es, por poner un ejemplo, el aborto.

El idiota paga por seguir viviendo en la comodidad de su idiotez.

De allí que los idiotizadores hayan construido minas de oro que superarían en tamaño, con creces, la altura del Monte Everest.

El idiotizador es creativo en su labor de fabricar imbéciles, pero es inmune a sus propias estrategias.

Puede que uno u otro caiga en la cárcel por crímenes o fraudes, pero las cabecillas se echan aire en Mónaco y veranean en Dubai.

Afortunadamente, el vaporizador que idiotiza ya ha saturado tanto el ambiente que se ha empezado a ver el efecto contrario a lo que inicialmente se habría querido lograr.

Muchos ya llevamos máscara anti gas y estamos inmunes al proceso de idiotización masiva.

Esto es un plus, pero es, por el momento, un proceso lento.

En política, el antídoto ha sido la elección de muchos líderes que no son políticos profesionales.

El caso de Donald Trump o el de Javier Milei saltan a la vista.

El otro antídoto que ha probado ser exitoso es la popularidad, es el despertar del orgullo patrio y la vuelta de los jóvenes a los valores culturales y religiosos tradicionales.

Volviendo al caso de España, es la generación Z la que cunde las plazas de toros y las manifestaciones del partido patriota y soberanista Vox, con Santiago Abascal a la cabeza, que huyó hace más de una década del Partido Popular que cayó en la idiotización globalista de Bruselas.

El auge maravilloso de lo que yo llamo “patrioterapia” ha sido menester para verle a nuestra civilización moderna la luz al final del túnel.

Pero el enemigo, el “idiotalover,” no tiene ganas de rendirse ni remotamente.

Las elecciones de Nueva York, la de Irlanda y la triste derrota de Geert Wilders en los Países Bajos son señales de que hay más idiotas que lo que pensábamos, sólo que estaban escondidos como a la expectativa.

No habían pasado ni 24 horas del fatídico triunfo de Mamdani cuando de pronto Time Square en Manhattan quedó invadido por mahometanos rezando cara a su Meca.

El islamismo necesita su propio análisis.

Pero entre los idiotizadores del mundo, se cuentan varios Mohammeds y Alíes.

Ahí lo dejamos.

La Cruzada anti idiota apenas comienza y tiene alcance y tiene toda la esencia de ser una batalla por la salvación de Occidente. Una batalla de índole divina, sin duda, que nos hace a todos un poco más cada día, un templario del siglo XXI.

Entender de raíz que se busca mediocrizar a una sociedad entera nos lleva a encontrar la salida a la luz.

Nuestra lucha es de “aliado makers.”

La pira fúnebre de los socialistas y globalistas caídos en desgracia se acrecienta política y mentalmente hablando.

La fumigación ideológica, como la libertad avanza con prisa y sin pausa!

Decía el político y escritor francés Víctor Hugo (1802-1885):

“Nada hay más estúpido que vencer, la verdadera gloria está en convencer”

El idiota de manual quiere tener la razón en todo e ir por la vida como una cabeza de ratón engañando a diestra y siniestra al que quiere ver en él un león fornido.

El león del siglo XXI no va con pompa ni busca el estallido de bombas.

Su integridad convence al que el que con ínfulas pretende hacer creer que vence.


Monday, September 29, 2025

Está Occidente demasiado Apaciguado Con los Pantanos del Terror?


En Enero de 1940, en La Cámara de los Comunes, el que fuese el Primer Ministro del Reino Unido en aquellos años, nada más y nada menos que Winston Churchill, pronunció unas palabras, cuyo eco resuena hoy, quizá con más fuerza que lo que ya en su día se apreciaba.

Esa frase es:

"Un apaciguador es aquel que alimenta a un cocodrilo con la esperanza de que sea él el último en comérselo"

Frente a la contundencia de esta frase, es imposible no hacer reverencia.

Quizá en esta reflexión de Churchill se pueda explicar el acabose de la situación que tristemente padecemos en Occidente.

De hecho, en ese concepto de “apaciguar” es que podemos encontrar todas las respuestas, y, si estamos todos dispuestos a ponernos manos a la obra, también la solución a este Sansón ideológico que nos amenaza y nos acecha sin tregua.

Originalmente, las palabras de Churchill, para ponerlas en su adecuado contexto, se refirieron a la actitud mansa, amanerada, y buenista con la que Inglaterra en los años 30s, con la llegada de Adolfo Hitler al Bundestag de Berlín, trató con el que sería una década y media después, un líder despiadado y sanguinario.

“Apaciguar” se define como poner en paz, sosegar, aquietar.

La frase hace referencia a un cocodrilo (o un caimán, como prefieran) que es una analogía para un enemigo que se percibe como fuerte, peligroso.

El verbo “apaciguar” automáticamente hace ver que el “apaciguador” es un ser débil o incluso descuidado, ya que si estuviese espabilado no se mete en un pantano con aguas infectadas de cocodrilos, verdad?

Sin embargo, en esta analogía que recordamos de Churchill, el “apaciguador” apaciguó  porque quiso y por tener devaneos de grandeza.

Qué mejor ejemplo de un “apaciguador” (o tal vez, incluso, un pelele) como lo fue el Rey Eduardo VIII, que en su brevísimo reinado, junto a su controversial esposa, Wallis Simpson, coqueteó con el regímen  Nazi.

Lo hizo también como Duque de Windsor, como también lo hicieron muchos aristócratas británicos, porque, ¡qué sé yo… Estaba de moda!

¿Querría entonces la Inglaterra de los 30s estar del lado “amable” de Alemania, husmeando la ambición desmesurada del Canciller?

El hecho es que esta conducta de nada serviría, pues Inglaterra fue parte del “Bando Aliado” que acabaría con el Tercer Reich sin vuelta de hoja.

La frase de Churchill hace referencia a un animal que puede matar de una sola mordida.

El poderío de un cocodrilo quizá nos lleve al Antiguo Egipto, donde el dios Sobek estaba asociado con este animal y constituía una de las deidades con más influencia en los altares faraónicos.

Rendir pleitesía al cocodrilo seguramente tendrá alguna asociación con los rituales egipcios.

Pero esa segunda parte de la cita de Churchill, es la más preocupante: “con la esperanza de que sea él el último en comérselo”

¡Qué grande!

Antes de dar ejemplos de lo que atañe a esta frase demoledora, quiero recapitular para que tengamos muy claro lo que tenemos que analizar.

Tenemos en la ecuación un “apaciguador,” que también llamaremos timador, que adula y trata de domar y calmar al que considera un enemigo férreo, incluso poderoso por encima de lo normal. Luego acabamos con un cocodrilo insaciable que, como a los canes que vigilaban el inframundo de Plutón (o Hades) en la mitología, había que alimentar para tener su venia y poder entrar a las tinieblas donde moraban las almas.

Pero hay un elemento clave en todo esto…

El cocodrilo, aun si lo llevamos a niveles sacros, como en la era de los antiguos egipcios, es sólo poderoso si NOSOTROS, así lo decidimos.

¿Nos vamos entendiendo?

En la frase de Churchill, Hitler se hizo poderoso porque Europa estaba hipnotizada por los cantos de sirena nacionalistas del pintor austríaco fracasado.

Era sólo éso, señores. Un pintor fracasado que se dejó captar por las corrientes nacionalistas de la Alemania post República de Weimar, decadente y miserable, y tuvo a su lado un genio maquiavélico de la propaganda.

Europa lo puso en un pedestal para adorarlo, y luego cuando el perro dejó su rabia por todo el Rin y por El Danubio, se le acorraló hasta hacerlo desaparecer (unos nos hablan de suicidio, otros ya dicen que murió en Argentina)

El cocodrilo, hoy por hoy, en pleno siglo XXI, tiene otras caras, y otros nombres. Y a veces, ni eso, porque el cocodrilo de estos pantanos modernos, es una ideología, que aunque intangible como el éter, se ha convertido en el dióxido de carbono más tóxico que haya visto la humanidad.

Y no son pocos los que están deseosos de seguir alimentando al cocodrilo y construirle un palacio en su pantano, dicho sea de paso.

Podríamos decir que el “apaciguador” de hoy en día no es más que un ser endeble y mediocre. El hazmerreír que para evitar ser objeto de burla, decide meterse en la boca del lobo y apoya al malhechor en contra de otros que ellos consideran víctimas.

Hay cinemateca de sobra para explicar este fenómeno.

Si, de hecho, tomamos La Segunda Guerra Mundial, y, específicamente, el Holocausto, nos vamos a encontrar con figuritas esperpénticas como los Kapo (a veces Capo) un término usado para ciertos presos, también llamados funktionshäftlinge (singular: funktionshäftling) que trabajaron dentro de los campos de concentración nazis.

Los Kapo tenían una peculiaridad: eran también judíos—pero llevaban un látigo.

Los kapo eran tan esclavos como los trabajadores rasos y, con muy pocas excepciones, para “apaciguar” a los de la SS, eran capaces de golpear y abusar de sus propios compañeros.

Casi todos estos despreciables acabaron sus días en las cámaras de gas o en la horca.

Estos eran, en mi opinión, peores que cualquiera de los Nazis. El Nazi era un psicópata convencido. El Kapo es un servil y un traidor.

Demos otros ejemplos. Prestemos mucha atención a lo que sería la figura del “apaciguador,” versus el que se consideraría el cocodrilo.

De la Alemania fascista, viajaremos unos 80 años a nuestra época actual, donde sin un Hitler o un Mussolini o Stalin, tenemos fascistas por doquier.

En Estados Unidos, en el umbral de la reelección del actual presidente, Donald Trump, en el 2020, las calles de los denominados “estados azules” (Demócratas) se incendiaron literal y figurativamente tanto con quemas como con tiroteos como con consignas racistas en favor de una falsa llamada antirracista.

Un delincuente llamado George Floyd, adicto hasta los huesos de fentanilo, y en condiciones paupérrimas, debido al alto consumo del químico, fue detenido por la policía del estado de Minnesota.

El hombre se negaba a cooperar y el estado tan dañado de su cuerpo le provocó la muerte ya cuando los oficiales le obligaron a dejarse poner las esposas.

Floyd fue un mártir ideológico de una causa maldita que hoy por hoy está probado que es un monumental fraude. Hablamos, claro está, de Black Lives Matter.

Este grupo estuvo apoyado desde el primer minuto por Barack Obama, y se hizo instrumental en la tiranía ideológica del que fuese el primer (y el último) gobernante negro de Norteamérica.

Los de BLM (sus siglas en inglés) fueron financiados por cuanto político, artista y activista que nos podamos imaginar.

Sus fundadoras resultaron ser una pareja de mujeres lesbianas que despilfarraron una fortuna de varios millones en propiedades y en cruceros de lujo.

La propaganda, por otro lado, siguió—y sigue—alimentando la falsa necesidad de cambios raciales en Estados Unidos.

Quizá de las cosas más patéticas que se vieron en esa ola salvaje del BLM, fue al CEO de Chick-Fil-A, una de las cadenas de comida rápida más populares de EEUU, en un programa de televisión, de rodillas, limpiando los pies de un activista negro. Según el empresario, oído al tambor, es lo que “hubiese hecho Jesús.”

En mi opinión, con los mercenarios del BLM, el Maestro, hubiese hecho lo mismo que con los del Templo.

Pero a esos niveles de servitud y de “apaciguamiento” llegamos para que los del BLM dejaran tranquilos a Chick-Fil-A.

Muchos comercios, tratando de protegerse de las trombas de los delincuentes, pintaban sus fachadas con las palabras “Nosotros apoyamos a BLM.”

¿Quieren saber lo qué pasó?

Los de BLM no respetaron a nadie.

Al contrario, se enfurecieron a niveles estratosféricos, causando billones en daños materiales por donde pasaba su verborrea tóxica y sus antorchas.

BLM no ha muerto, pero, gracias a Dios, al descubrirse su origen y sus fraudes, se dejó de alimentar y ese pantano se ha ido secando.

Otro cocodrilo que se ha alimentado incesantemente es el del lobby LGTBQ.

Comercios, restaurantes y hasta lugares públicos se han rendido a los pies del trapito de arcoíris.

Walt Disney World, un gigante del entretenimiento familiar, hizo pleitesía en sus películas y en sus parques a toda la ideología pro-homosexualidad y wokismo radical durante más de 20 años.

El resultado de Disney por haber querido apaciguar a estos cocodrilos es una pérdida colosal de dinero y de prestigio, de los que dudamos mucho pueda recuperarse.

Disney no ha dejado de alimentar a la bestia completamente, pero ahora lo hace desde la orilla y no hundido en el pantano hasta el cuello.

Para saciar el hambre de tan temible cocodrilo (si queremos pensarlo temible) hay que encontrar a estos apaciguadores o timadores que sin pensarlo se acerquen a los aposentos del animal.

La política y las organizaciones sin fines de lucro han resultado ser dos furcias ideológicas que por un trozo de tan millonario pastel de recompensas, alimentan al monstruo, y nos echan a nosotros, los ciudadanos, a la arena del circo.

Nuestra confianza y nuestro voto poco importan.

Y es que en esta analogía de timadores y cocodrilos, hay un teatro absurdo y un círculo muy muy vicioso.

Nuestra sociedad está feliz de ser mediocre y no tiene consciencia de esa mortaja de miedo que la cubre a cada instante.

Con la llegada de hordas de caimanes a nuestras universidades y, ahora también, a las escuelas; con esa seducción de Occidente al mundo terrorista islámico y con un auge de todo lo que pueda derrumbar y volver cenizas a nuestros valores judeo cristianos, es casi imposible, para muchas personas, el despertar de tanta pesadilla y tanta anestesia.

Las economías de innumerables países de Occidente dependen de una ubre de gasto público de la que chupa mucha gente. Esta ubre es un cocodrilo exigente.

Tengamos algo muy presente…

En esta sociedad en la que nos movemos, el ser mediocre es una organización con fines de muchísimo lucro.

Vuelvo a repetirlo:

A los que escogen a los apaciguadores, la mediocridad es clave para engordar a los caimanes—y sus propios bolsillos.

Pero con todo y esas ansias de calmar a la bestia, la bestia se ríe y se zampa al pobre timador confiado.

Hay una fábula con final triste donde una serpiente se quiere comer una luciérnaga. La pequeña voladora, ya cansada, se enfrenta a su depredadora y le pregunta: “Por qué yo?”

Y la culebra, antes de matar al insecto le dice: “Porque brillas.”

Recordemos esta frase cuando nos digan que es maravilloso ser un apaciguado, un mermado. Que nos hablen de una falsa paz.

Occidente, por poner un último ejemplo, quiere alimentar a un cocodrilo sangriento como lo es Hamás, cuidado si peor que el pintor fracasado—que ya es decir bastante.

Israel está siendo víctima de timadores y apaciguadores que lo apuntan a él como el furioso colonizador que se quiere zampar a los pobrecitos gazatíes, que no son más que unos timadores cobardes hasta almorzar y después todo el día.

Pero Occidente ignora que un caimán como el Yihadismo, si se impone, acabará con nuestra civilización en un dos por tres.

A los timadores les están pagando tanto Irán como Catar con fortunas paradisíacas que los están haciendo darse vidas de Pachás.

Por lo tanto, el banquete se sigue sirviendo.

Este bufé de los cocodrilos es lo que conocemos como un “All You Can Eat,” que se traduce como “come lo que quieras” por un módico precio.

Pero el precio que paga la humanidad por seguir aguantando timadores, o por convertirse algunos en apaciguadores, es demasiado alto.

A los cocodrilos, ya no sólo hay que dejarlos de alimentar—hay que matarlos.

Hay que vaciar los pantanos, como diría Trump.

Hay que denunciar a las empresas que fabrican timadores.

Hay que llevar a la justicia a los cuidadores de los cocodrilos.

Proceso arduo, pero que ya ve sus primeros frutos.

Quiero terminar con una muy conocida historia de los indios Cheroquis.

Un sabio anciano de la tribu, junto a su nieto pequeño, le habla al niño de la vida con una metáfora de dos lobos.

Un lobo era temible, lleno de avaricia y de ira.

El otro lobo era noble y abogaba por la paz y el amor. Era un lobo, pero sus valores eran contrarios a los de su compañero.

El sabio decía que estos dos lobos se habían enfrentado y sólo podía ganar uno. El abuelo le explicaba al infante, ganará el que alimentes.

Creo que todos, desde el fondo del alma, sabemos qué lobo alimentar. 

Sin embargo, tengamos muy presente ese lema maravilloso que nos ha enseñado la llegada de ese lobo feroz llamado “patriotismo en vena,” que bien sabe nutrir con fe nuestra lucha contra los pantanos y sus cocodrilos:

“Paz a Través de La Fuerza.”

Cobardía cero.

Buenismo, jamás.




Monday, September 8, 2025

Desde la Zona Cero de Occidente, Seremos Fénix!


El pasado 6 de Agosto se conmemoró el 80 aniversario de la detonación de la bomba atómica sobre Hiroshima en el Japón imperial, culminando así, la Segunda Guerra Mundial.

Tres días después, el 9 de Agosto de 1945, llegó la segunda bomba atómica. Esta vez sobre la ciudad de Nagasaki.

El Emperador Hirohito y los Estados Unidos firmaron un tratado de paz en Septiembre de 1945.

La bomba atómica llamada "Little Boy" (Niñito) dejó un saldo que se calcula entre 80,000 y 166,000 muertos sólo en Hiroshima, y una desolación que perdura hasta el sol de hoy.

Nunca más se ha utilizado la bomba atómica en un conflicto armado. Más bien hay esfuerzos para que eso no suceda nunca más.

Entiéndase así la urgencia de que Irán jamás llegue a tener la capacidad de crear un arma nuclear. Pero éso es otro tema.

"Little Boy" no explotó en tierra. La bomba, una vez que el "Enola Gay" la lanza sobre Hiroshima, explota a unos 580 metros del suelo.

Justo debajo de ese diámetro donde explotó este monstruo nuclear hay, hoy por hoy, un parque maravilloso llamado "Parque Conmemorativo de la Paz" con un monumento a las víctimas, que se puede visitar sin costo alguno.

Este parque es considerado el "Ground Zero" (Zona Cero) de la detonación de la bomba atómica.

Si nos adelantamos en el tiempo al Hiroshima del 2025, vemos una ciudad muy próspera con una de las áreas urbanas más grandes del Japón y con un producto interno bruto de $109 billones al 2019.

Por otro lado, Japón y Estados Unidos tienen una de las alianzas más sólidas del planeta.

La Zona Cero de aquel Japón imperial supo florecer y supo aceptar su derrota para luego entender que debía prosperar. Y lo hace sin parangón.

Dentro de unos días, se cumplirán 24 años de la caída del World Trade Center, las Torres Gemelas. Aquel atentado dejó un saldo de casi 3,000 muertos, unos 2,700 de las torres solamente.

Un grupo de 19 yihadistas de la red terrorista Al Qaida, en aquel entonces dirigida por Osama Bin Laden fueron los sicarios. Hoy por hoy se podrían hacer un sin fin de análisis sobre las teorías (ya no tan conspirativas) de lo que sucedió aquella terrible mañana que fue descrita con titulares masivos como un "acto de guerra."

El derrumbe de las Torres Gemelas, y algunas estructuras adyacentes dejó una de las peores "zonas cero" que se hayan visto. Habiendo transcurrido todo a la vista de millones de personas que seguimos paso a paso esta tragedia, las imágenes no han dejado nunca de circular y los testimonios de esa mañana están más vivos que nunca.

Sobre el "Ground Zero" del 11S se empezó a reconstruir muy rápido el nuevo y renovado "World Trade Center," y es absolutamente majestuoso.

Aunque, claro está, la belleza nostálgica y primitiva de las Torres Gemelas, es incomparable, y para los que tuvimos el privilegio de visitarlas, inolvidables.

Pero a diferencia de Hiroshima, en el ejemplo que acabamos de dar, Nueva York no prospera. De aquel mítico Manhattan, la ciudad que según la canción de Frank Sinatra (e inmortalizada por Liza Minnelli), nunca duerme, sólo van quedando escombros y miseria humana. Para colmo, los ciudadanos están a punto, el próximo Noviembre, de elegir a un alcalde comunista. 

Recemos que esto no suceda---pero lo más seguro es que Zohran Mamdani obtenga la votación necesaria para llevar a cuestas y luego destruir nuevamente a Nueva York.

El 11S fueron terroristas yihadistas. Mamdani es otro tipo de "terrorista," financiado por élites y vinculado a mafias cataríes.

¿Qué diferencia puede haber entre Hiroshima y Nueva York?

Quizá sólo sea cuestión de actitud o tal vez intención. Japón es un país que lleva clavado el honor en su alma como una katana.

Estados Unidos está, creo yo, aprendiendo, a tener más orgullo y a quererse a sí mismo, volviendo sus ojos a ese pasado de dolor y gloria de nuestros Padres Fundadores.

El año que viene se cumplen los 250 años de la Independencia de EEUU, un cuarto de milenio.

Si somos sinceros, todo Estados Unidos podría ser la "zona cero" de Occidente tras padecer el bombardeo y el terremoto ideológico de los últimos 40 años (o tal vez más)

Las réplicas de este acabose, siguen midiéndose.

Son estas réplicas las que tal vez compliquen que se pueda hacer un análisis con el cuidado que merece esta "zona cero" desde la cual nos despertamos cada día más personas---pero aún no todas las suficientes.

Estamos aún haciendo este recuento de los daños y contando las víctimas.

Hay víctimas que rehabilitar y otras, que enterrar.

En este agujero de Occidente donde han caído tantas consignas y se han producido los daños más graves, se hace menester saber qué clase de arsenal “nuclear” ha causado daños tan nefastos?

¿Quiénes han estado diseñando este monumental “Proyecto Manhattan” (nunca mejor dicho) donde la diana no fue puesta en una ciudad, cuyo gobierno era letal y rebelde, sino la humanidad entera?

Responder estas interrogantes nos llevará todavía más tiempo, porque nuestro despertar ante estos escombros ha sido deplorable y lento.

Hay generaciones enteras que se han acostumbrado a vivir en estos escombros apocalípticos y con la presencia constante y sonante de las redes sociales, la repercusión de esas ideologías y esas políticas, que podríamos llamar “woke,” se ha convertido todo en un sin vivir que aturde y que no sabemos cómo callar o amortiguar.

Occidente empieza a limpiar su brújula resquebrajada con movimientos políticos liderados por hombres y mujeres que representan los valores fundamentales que ayudamos a construir hace más de dos milenios con principios judeo cristianos que han sido motivo de guerras y cruzadas con el fin de que no decaigan.

Eso lo hemos podido mantener—o así pensábamos.

Pero la carga atómica de la decadencia que padecemos es muy fuerte. Fortísima. Y vemos derrumbarse a una civilización entera ante nuestra mirada, a veces demasiado impávida.

Estados Unidos, como hemos venido diciendo, se define, quizá como el epicentro de esta destrucción, y el enemigo no nos llegó por los aires, y no es, para nada, un “niñito.”

El enemigo de Estados Unidos, y por ende de Occidente, está aquí, bien adentro, mar adentro, en nuestras tierras, como podemos ver en ciudades como Nueva York, o tal vez, Chicago, y ni hablar de Los Ángeles.

Estas ciudades tienen denominadores comunes, sin duda.

Uno de ellos, y el más importante, es que están gobernados por Demócratas radicales, anti todo lo bueno y pro lo peor de lo peor. 

La llegada de Barack Obama en el 2008 pone el pie en el acelerador, y nos dimos cuenta de que había una agenda, que este señor llevaba muy bien aprendida y con ansias infinitas de ejecutar.

Tal vez él sería una especie de “Enola Gay” de ser humano con un cargo letal que, siendo él, presidente de la nación más potente del mundo, sabía que el daño sería estrepitoso, y bien se encargaría él de hacerlo irreparable.

A este monstruo le debía seguir nada más y nada menos, Hillary Clinton, la mujer de Bill Clinton. Ambos funcionarios, Obama y la ex Primera Dama, dos ex-senadores, hijos de ese "pantano" de Washington DC, personajes controversiales, corruptos y antagónicos de la política Estadounidense en su máxima expresión.

Pero los americanos empezamos a ver cosas que para nuestros jurados enemigos globalistas, quizá no debimos ver.

Y elegimos, el 5 de Noviembre del 2016, a Donald J Trump.

Y lo elegimos en Noviembre del 2020, pero nos robaron las elecciones.

Y lo elegimos el pasado mes de Noviembre y ganamos a todo terreno (literalmente!)

Trump está lejos de ser un santo o una especie de San Miguel Arcángel viviente, pero sí es un ciudadano agradecido, que desde su privilegio y su Trump Tower dorada, supo estudiar tanto el potencial como la decadencia de Estados Unidos.

Y decidió ser capitán de nuestra resistencia al maligno plan de un Obama junto a sus aliados tanto en Europa como en Irán, su niña consentida.

Para que quede claro, el llamado “wokismo” está lejos de ser intangible o etéreo. Es bien tangible y bien arraigado a un capitalismo férreo.

El “wokismo” es un negocio alimentado de propaganda donde los empresarios mejor curtidos y más hábiles del mundo, juraron tener voz y voto, y un trozo del pastel de ganancias.

Ha habido muy pocos planes más macabros que la mismísima destrucción de todo Occidente, pero llegó el momento de que paguen los criminales.

Eso es deber de todos los que sobrevivimos a los designios de organizaciones mundiales, que no tienen límites, porque hasta nos han querido mandar una plaga y asustarnos hasta decir basta.

Los resultados son patéticos.

Me ha llamado mucho la atención, por ejemplo, este escándalo que se ha querido armar alrededor de una propaganda de blue jeans de la marca “American Eagle,” sólo porque han querido borrar todo vestigio de esas modelos amorfas y esperpénticas, así como a otros personajes del circo “woke” para que sus fotografías fueran protagonizadas por una joven actriz despampanante llamada Sydney Sweeney, que, para más inri, es orgullosamente republicana y conservadora.

No hubo más que salir el anuncio de Sweeney diciendo “Sydney Sweeney has great jeans,” para que una tromba de millennials y GenZ desnortados hicieran acusaciones de racismo y de eugenesia, comparando esa homofonía (jeans/genes) con los experimentos de Hitler.

La gran mayoría de estos imberbes no sabría ni quien fue Hitler o Mengele, pero sí que saben en qué canal de Tik Tok están las consignas más cool.

Lo más grave de este asunto es que todo está más que coordinado por grupos y chiringuitos ideológicos que bien que saben captar estas pobres cabecitas y grabarles palabras para que las repitan como loritos, sin pensar en las consecuencias y en las bombas atómicas que pueden hacer detonar.

¡Cuánto más destrucción, mejor!

¡Cuánto más ruido, mejor!

Otro clarísimo ejemplo de este plan es la cantidad de jóvenes ondeando trapos con la supuesta bandera palestina, uno de los mejores inventos propagandísticos que desde el pasado siglo nos han hecho creer que un puñado de refugiados miserables de Jordania, son un pobre pueblo oprimido por los “malvados” sionistas.

Oh cielo!

NO!!!!!!! FALSO!!!!!!!

Los supuestos “palestinos” hoy son un pueblucho gobernado por un grupo terrorista, Hamás, que ha asesinado a diestra y siniestra a judíos tan sólo por ser judíos.

Al día de la publicación de este reportaje tanto el Presidente Trump, a menos de un año de su segundo mandato, y el gobierno de Israel, han dado un ultimátum a Hamás. O rendición absoluta o destrucción absoluta.

Punto.

Esas palabras quizá las escuchó Hirohito y no hizo caso. Después hubo de aceptar su derrota, y a Dios gracias, que no se nos hizo un harakiri.

Para Gaza y para Hamás, la palabra honor no existe en su diccionario, y eso lo saben también quienes baten sus banderas antisemitas y creen que somos los judíos de hace 80 años.

Buena sorpresa que les haremos tener si no se rinden y si quieren seguir adelante con sus estupideces y sus masacres.

La “zona cero” de Gaza sería útil como estacionamiento de un balneario de lujo que estaría bien administrado por una entidad vigilada por ojos israelíes y americanos, y, por supuesto, nuestros aliados del Pacto de Abraham, que pronto contará con más firmantes.

Hay muchas vidas que son, por desgracia, “zonas cero” de donde no sabemos si pueda quedar más que polvo, ignorancia, odio y pobreza espiritual.

Hemos escrito sobre el poderío de estos amos de las agendas ideológicas sobre el frágil libre albedrío de muchos.

Pero nuestra visión cada vez se hace más fuerte y llevamos de a poco una delantera que ningún enemigo puede volver a destruir—por más que lo intenten.

No subestimamos los recursos casi infinitos que se han puesto al servicio del mal.

Sin embargo, nuestros enemigos se han quedado sin municiones y los arsenales nucleares están cada día siendo bombardeados por políticas patriotas y consignas tradicionalistas llenas de honra y grabadas a fuego.

El camino es empinado. Hemos de dejar a muchos buenos guerreros a mitad de camino si su voluntad no está hecha de acero inoxidable.

Hay quienes vaticinan nuevas pandemias y hasta una Tercera Guerra Mundial, dado lo afilada que está la navaja de tantos intereses económicos que tienen en vilo a nuestros enemigos, pero, dudo que haya que hacer caso a tanta predicción hostil.

En esta “zona cero” que vemos hoy con absoluto terror e interminable tristeza, Dios, en su infinita sabiduría, tiene a bien crear tanto planteamientos como plantaciones donde hemos de saber discernir entre el bien y el mal, con un nivel de consciencia, quizá hasta ahora desconocido por la humanidad.

Y sí, escogeremos florecer y prosperar desde el puñado de cenizas que creen que somos.

La realidad es dura y debemos tener la serenidad para aceptar que hay una destrucción irreparable, pero de donde debemos sacar toda nuestra fuerza y sabiduría para saber que sí que hay muchísimo que reconstruir, reformar y reconquistar.

Sobre los escombros, sólo queda rezar, mientras seguimos haciendo camino al andar, que la memoria de los que han quedado atrás sea para nuestra civilización, una bendición.




Sunday, March 30, 2025

El Nuevo Tablero Político de Occidente: La Dictadura Democrática


En las telenovelas de los años 80s, época que me correspondió vivir en Venezuela, me acuerdo de que se empezaron a producir novelas con clarísimos contrastes en el perfil psicológico de los protagonistas.

Atrás quedaban los éxitos como "La Señora de Cárdenas," o "Qué Pasó con Jacqueline," ambas protagonizadas por la extraordinaria Doris Wells, o "La Balandra Isabel llegó Esta Tarde" con un súper elenco encabezado por Marina Baura.

En los 80s y a lo largo de los 90s, incluso hasta la entrada del nuevo siglo, empezamos a ver un estilo de novela donde los personajes buenos eran soberana e insoportablemente "buenistas" y los villanos eran aberradamente psicopáticos.

La calidad de las actrices bajó muchísimo, porque no era sólo cuestión de ver a las reinas de belleza como actrices, sino que ya no se cuidaba la calidad histriónica y era desagradable, aburrido ver a la Miss Trujillo del certamen de Miss Venezuela como la villana de una telenovela, sin tener ni gracia ni talento para ello.

El por qué de esta decadencia sólo puede ser explicado con el nivel de exigencia que tenía el espectador. 

Pero también hubo otros factores que fueron erosionando la impecabilidad de la cultura televisiva a la que muchos, aunque muy jóvenes todavía, nos habíamos habituado.

Pongo el ejemplo de Venezuela, pero esta misma mediocridad, incluso más acentuada, la vimos en las producciones de Televisa México.

De a poco las telenovelas, como género, han sido reemplazadas por las series producidas y promovidas por gigantes del entretenimiento como Netflix o Hulu.

Incluso las telenovelas de Brasil que mantuvieron un altísimo índice de calidad por años, empezaron a decaer para entregarse al antipático género de las narco novelas.

Aquí ya agregamos otros elementos que empeoraron el nivel de las películas o de las series en cuestión.

¿Pero cuáles fueron esos elementos?

Agregar a la trama personajes homosexuales, fomentar el feminismo radical, las políticas verdes, todo como una parte de una trama, no fue accidental.

De hecho, se sabe que las compañías como Netflix obtuvieron ganancias por crear este tipo de contenidos, e incluso hubo un boom tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos de crear series específicamente para el público de la Generación Z, e incluso la Generación Alfa.

Esta movida no fue para nada improvisada, y detrás de este peligroso universo que conocemos como el "wokismo" ha habido--porque para nuestra desgracia sigue vigente-- un poderosísimo emporio de financiamiento y de promoción.

La obsesión por el poder a cualquier precio pareciera ser el moto de figuras como Bill Gates, George Soros y muchísimos otros genios maquiavélicos que hemos conocido con nombres y apellidos en el último siglo.

Estos titiriteros diabólicos necesitaban mover sus fichas a través de todos los sectores primarios alrededor del globo. Para ello había que crear, idear, construir y mantener a los protagonistas que irían pregonando estas nuevas agendas por donde se les pidiera.

Había que crear marionetas humanas con niveles tanto de ambición como de desvergüenza desmesurada. Estos títeres debían aparcar toda moral y dejarse llevar por aquello que sus "amos" mandaban.

Tratar de simplificar este proceso en un análisis tan breve es absolutamente imposible. Porque, al igual que en la trama de una telenovela ochentera, los malos malísimos también tenían cómplices. Y en la vida real, hablamos de innumerables organizaciones internacionales, e, incluso, grupos terroristas y narcotraficantes.

Pero la procreación del "woke mind virus" (el virus de la mente woke) como lo ha bautizado Elon Musk, se volvió pandémico, y su utilidad para seguir dinamitando los cimientos de las naciones de Occidente se volvió urgente.

Como bien ya dijimos, esto no es de ayer, pero sí que podríamos afirmar que esta profunda y violenta decadencia se acentuó en los últimos, yo diría, diez años.

Hasta entonces los ciudadanos habíamos vivido en una ficticia pero confortable tranquilidad. En época de elecciones se elegía a un presidente del que se esperaba, pues, lo de siempre, estabilidad económica, seguridad y una política exterior saludable.

Nadie podía imaginar, por poner un ejemplo muy específico de Estados Unidos, que en Washington DC, operaba una especie de mafia integrada por políticos de alta alcurnia tanto en el bando demócrata como en el bando republicano.

Esta mafia es la que se conoce como "The Swamp" (El Pantano)

Esta aparente tranquilidad en el terreno político se rompe en mil pedazos con la llegada de un oscuro personaje llamado Barack Hussein Obama. Oscuro, literalmente, pues el exmandatario es de origen africano, pero también con una intención macabra de introducir en los Estados Unidos el llamado "Nuevo Orden Mundial," que, entre otras cosas, comprende toda esta avalancha de wokismo y la imposición de agendas tanto ideológicas como económicas de la que conocemos, primordialmente, la Agenda 2030.

Hay que plantearse que la llegada de este "Nuevo Orden Mundial," y esto es muy importante recalcarlo, está ampliamente, pero amplísimamente financiada. 

Lo que quiero decir con esto es que al haber recursos prácticamente ilimitados, se hace sencillo imponer y promover, sobre todo porque el dinero también fue bien distribuido entre los bolsillos y las arcas de innumerables medios de comunicación, empresarios y, por supuesto, los cerebros detrás de las redes sociales.

A las redes sociales volveremos en un instante.

El personaje Obama tuvo sus equivalentes en Europa y también en América Latina. En España llegó José Luis Rodríguez Zapatero, quien bien podría ser una especie de mentor del actual Presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

En Argentina tenemos el equipo de Cristina Kirschner y de Alberto Fernández, y en Chile Gabriel Boric.

En Inglaterra tenemos a Keir Starmer y en Francia tuvimos a François Hollande y ahora a Emmanuel Macron.

Todos ellos son marionetas que felizmente se prestaron para inyectar en sus naciones, sobre todo en las élites del poder, el globalismo, las radicales políticas verdes, y, un nuevo elemento que es la fabricación de un discurso anti seguridad fronteriza.

En otras palabras se promueve la llegada y el mantenimiento de cientos de miles de inmigrantes ilegales.

Otro gravísimo injerto que han traído a colación estas políticas tan nefastas es la islamización. Esto merece su propio espacio de opinión.

El ciudadano ha despertado a bocanadas. Podríamos decir que hay un gran número de personas que se han dado cuenta de que estaban siendo absorbidas por un agujero negro que amenazaba con destruir su modo de vida y todo aquello para lo que había trabajado con muchísimo esfuerzo.

Otro aspecto de este "Nuevo Orden Mundial" es su necesidad de implementar medidas sacadas del comunismo de la Unión Soviética y la filosofía que pensábamos ya erradicada, el nacionalsocialismo.

Romper con estas cadenas tan destructivas que habían sido para sus promotores tan efectivos no es tarea fácil. 

Pero, gracias a Dios, tampoco ha resultado una misión imposible.

Era cuestión de esperar por un nuevo tipo de clase política.

Francamente, los nuevos protagonistas de las esferas políticas, son, en muchos casos, o completamente ajenos a lo que conocemos como políticos de carrera, o tienen un ascenso bastante marcado, acelerado hasta llegar a la cumbre.

Quizá lo primero que vamos a ver en estos personajes, es que a diferencia, de los sufridos y endebles protagonistas de las telenovelas, estos nuevos políticos aborrecen el buenismo.

Tienen un carácter fortísimo y se valen muchísimo de una presencia en redes sociales muy sólida.

Pero hay algo todavía más sobresaliente, y es que estos nuevos líderes pueden ser los pioneros de una nueva clase de mandato: la dictadura democrática.

A simple vista es un oxímoron, claro está... pero a lo que me refiero es que hablamos de nuevos protagonistas que han sido elegidos por amplia mayoría popular, y, sin embargo, aplican políticas muy severas, con el pleno apoyo de sus electores, y con muy poca oposición.

La imposición del "Nuevo Orden Mundial" llevó a muchísima gente a estudiar los programas electorales de estos nuevos candidatos. La presencia en redes de sus campañas y la viralización de sus discursos han llevado al votante no sólo a ejercer su derecho al voto, sino a hacerse prácticamente devotos de estos personajes.

Porque sí, hay una dosis de populismo en la irrupción de estos nuevos líderes.

Un elemento esencial, claro está, es que son líderes con una profunda convicción en los principios judeo cristianos de nuestra civilización y son moralmente muy conservadores.

Estos tiempos los han hecho bautizarse como "la nueva derecha." Quizá para diferenciarse de esas derechas acobardadas y oportunistas, que como bien ha explicado en sus intervenciones en redes sociales, el politólogo argentino Agustín Laje, siempre o casi siempre se adhieren por conveniencia a las políticas progresistas.

El podio de estos nuevos líderes está compuesto por un puñado de hombres y una mujer (por el momento) que ya se han hecho con el mando de sus respectivos países.

El primero, por supuesto, Donald J. Trump.

La carrera política de Trump comenzó en el 2015, y conjuntamente con Trump su movimiento Make America Great Again (Hagamos a América Grande Otra Vez) abreviado como MAGA.

MAGA ya es prácticamente una palabra más del slang universal para referirse a los votantes de Trump, pero también al giro que dio el Partido Republicano. Igualmente podríamos decir los que somos MAGA, que es una nueva manera de pensar y de entender tanto la cultura como la historia de la república.

Se han resucitado los valores de nuestros Padres Fundadores. Se vuelve a citar a Alexander Hamilton, a John Adams y a George Washington, por supuesto. Y se le ha puesto una tilde muy fresca a las palabras de nuestra Consitución.

Los conservadores como yo de orígen hispano, hemos vuelto la vista a nuestra madre patria, España, y nos hemos integrado en la lucha de los españoles en contra de su tiranía Sanchista que ya lleva seis años.

Volviendo a Trump...

El primer período de Trump, en resumidas cuentas, fue muy efectivo, dado que con él en el poder se pudo tener conocimiento del ya mentado "Pantano," y de la opresora dictadura mediática controlada por las fuerzas de izquierda. Lo vimos en EEUU, y también empezamos a reconocerlo en España, por ejemplo.

Sin embargo, Trump, en ese primer período se notaba aún muy ajeno a la política y fue engañado múltiples veces por miembros de su propio gabinete. Eso sin mencionar que fue enjuiciado falsamente por los Demócratas dos o tres veces y, ya, para colmo, fue víctima de un fraude electoral.

Dios, en su infinita sabiduría, quizá nos haya privado de esa reelección inmediata de Trump en el 2020, para que pudiéramos tener una amplitud de mente y una información muchísimo más completa de la realidad de las políticas de Washington--y del resto del mundo.

El 5 de noviembre del 2024, Trump se convertía en el Presidente número 47, ya no de puritita suerte, sino con un amplio margen de victoria que le dio 312 votos de los colegios electorales en 31 estados y el tan codiciado voto popular con casi 78 millones de votos.

Su llegada a la Casa Blanca era contundente, evidente y aplastante. Pero lo mejor fue que Trump no esperó a su inauguración el 20 de Enero de este año, sino que ya actuaba, daba ruedas de prensa y anunciaba medidas económicas desde los atriles sólo como "presidente electo."

En este primer trimestre de su segundo mandato su actitud ha sido extraordinaria y ha podido darle un vuelco a la política exterior tan nefasta y tan tóxica de Joe Biden (manejado en todo y para todo por los Obama y los Clinton y un puñado de ágiles personajes de las élites Demócratas)

A diario sus nuevas medidas económicas y sus decisiones sobre el conflicto de Rusia y Ucrania, entre muchas otras cosas, se viralizan en redes sociales llegando a millones de usuarios en tiempo récord.

Su aprobación alcanza niveles máximos, muy por encima de lo que logró tener en sus cuatro años anteriores.

Otro personaje es Nayib Bukele, Presidente del Salvador y uno de los líderes más carismáticos de los últimos tiempos tanto dentro como fuera de su país.

Bukele podría haber sido un personaje creado en las redes sociales, de eso que no quepa la menor duda, y hay quien alega que Bukele disfruta de hacer o anunciar medidas políticas a través de su cuenta de X.

Puede que esto sea cierto.

Pero lo que nadie puede negar es la impresionante eficacia con que su gobierno logró convertir a El Salvador en un "safe haven" después de haber sido conocido como una de las naciones más violentas del planeta, dada la terrorífica presencia de las Maras Salvatruchas.

La solución para el salvajismo extremo de las calles salvadoreñas fue la creación a toda pompa de una de las cárceles más emblemáticas que se hayan conocido, la CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo)

La CECOT es una prisión que ha acaparado las noticias por su funcionamiento tan rígido y tan efectivo, pero también porque el gobierno de Bukele ha querido que el mundo entero vea, a través de las redes sociales, el trato que reciben los delincuentes. Como los trasladan, como los hacen arrodillarse y como se mantienen en celdas herméticas donde duermen sobre una plancha de metal.

Como en las telenovelas, los que hemos seguido las historias de los protagonistas que han sufrido lo indecible en manos de los villanos, nos fascina ver como los antagonistas reciben, por fin, su merecido.

Creo de verdad que estos elementos se toman en cuenta. De hecho el presidente Trump se ha hecho un buen aliado de Bukele, enviando desde los EEUU al CECOT varios asesinos y delincuentes de la red narco chavista conocida como el "Tren de Aragua."

El Salvador no tiene como opción la reelección presidencial. Sin embargo, Bukele fue muy hábil en encontrar la manera de permanecer al mando ganando las elecciones.

Y lo hizo con un 84.65 por ciento del voto popular.

Podríamos decir que Nayib Bukele es un dictador democrático.

Otro caso impresionante es el de Víktor Orbán, Primer Ministro de Hungría que ha sido electo y reelecto desde el año 2010, y continúa siendo un estandarte en las políticas conservadoras de Europa y un enorme aliado de muchos aspirantes al poder como Santiago Abascal, líder de Vox, en España, o Andrés Ventura que bien podría ser electo próximamente como presidente de Portugal junto a su partido CHEGA!

La única mujer en este podio de victoriosos, por el momento, es Giorgia Meloni, Primer Ministro de Italia, que continúa cosechando éxitos sobre todo en todo aquello que tiene que ver con políticas antiinmigración ilegal y el peligroso ascenso del islamismo radical en Europa occidental.

La representación de estas políticas en Suramérica las vemos representadas en Javier Milei, presidente de Argentina que ha llegado a romper récords con su eficaz "motosierra," modo en que se refieren él y los suyos a recortar el gasto público, erradicando velozmente la inflación de Argentina que tenía niveles incomprensibles bajo la tiranía ideológica de Cristina Kirschner, posiblemente una de las mujeres más corruptas del planeta.

Todos, absolutamente todos estos mandatarios no han llegado con políticas blandas ni discursos amables. Todos promueven narrativas nunca antes vistas por presidentes demócratas. De hecho sus enemigos políticos aupados por la prensa subvencionada se refieren a ellos como "dictadores."

Esa falsa narrativa se derrumba de inmediato cuando vemos que detrás de estos poderosos hay un pueblo dispuesto a apoyarlos y a defenderlos.

Dada la frecuente aparición en redes de estos personajes, se da el fenómeno de que son muy bien recibidos por la gente y tienen una relación muy personal con sus conciudadanos. De hecho, se puede decir que estos políticos tienen legiones de fans, como si fueran artistas del espectáculo.

Y tal vez lo sean un poco.

Somos nosotros los que nos hemos tenido que preparar y adaptar a este nuevo tipo de líder. No siempre es fácil. Son, por momentos, excéntricos, exagerados, antipáticos y hasta narcisistas. 

Pero el sólo ver la eficiencia de su retórica y la manera de controlar su poder las que nos afirman que independientemente de cómo estos personajes nos lleguen a nuestras pupilas, los resultados prevalecen.

Hablamos de muchos años de una descomposición total de nuestras costumbres y de nuestro modus vivendi. Es perfectamente natural que el antídoto debía ser fuerte. Agresivo. Imponente e incluso debía saber ser insolente.

El tiempo hará su cometido y muchos de estos líderes ya preparan el terreno para las futuras generaciones de gobernantes. Bukele, Meloni o Milei, son aún muy jóvenes y podríamos verlos activos por años.

La palabra "dictadura," sin duda alguna tiene connotaciones muy negativas. Hablamos de regímenes que privan al ciudadano de muchas libertades. Dictaduras verdaderas tenemos muchas, empezando por la tiranía castrista de Cuba o el infame Nicolás Maduro en Venezuela.

Igualmente, creo no quedarnos cortos llamando a Pedro Sánchez, un dictador, que aceleradamente se ha plegado más con el Grupo de Puebla que con su pueblo, que en gran parte ya lo desprecia. Sin embargo, hay una base de votantes de estos indeseables que son fieles a su persona y sus políticas como Penélope a Ulises.

Esto es material para un análisis aparte.

Podríamos utilizar un término como "neo-democracia," si el anterior calificativo ofende o confunde. Pero lo cierto es que en el caso de Estados Unidos, ya Trump augura la llegada de una "era dorada."

Y se siente.

Se siente en el aire y sentimos un profundo alivio cuando, por fin, a Dios gracias, las políticas del wokismo empiezan a desvanecerse y se erigen de nuevo las banderas de la prosperidad y de la moral.

No creo que podamos nunca hablar de despotismo o absolutismo con estos nuevos políticos al frente. Pero sí, definitivamente, de paz y de abundancia absoluta.

A ello es que yo llamo un final feliz...o tal vez, y ojalá así sea para todos, un feliz comienzo!


Monday, January 27, 2025

X Y Su Servicio Incondicional en Pro de la Batalla Ideológica


Twitter es un cadáver mediático de la era de las tecnologías de nuestro milenio. Twitter ha muerto, gracias a Dios!

Tuvo una vida breve pero muy activa. Cambió el mundo Occidental desde que dio sus primeros pasos en Julio del 2006.

Fue fundada por Jack Dorsey, un joven con extraordinario talento para la programación, y una ambición desmesurada por tener su sitio como empresario en San Francisco, al norte de California, un lugar, hoy por hoy, triste y alarmadamente decadente gracias a las políticas extremas e incompetentes de Gavin Newson y de Nancy Pelosi.

Twitter, durante la dirigencia de Jack Dorsey fue un gran éxito, sin duda alguna, llegando a tener para el 2019 una plataforma donde se publicaron más de 340 millones de tuit al día a nivel mundial!

Pero tomemos un factor en cuenta...

Jack Dorsey era un Demócrata progresista con ideas sobre la libertad de expresión bastante limitadas--o quizá inexistentes. 

Muy rápidamente su plataforma, Twitter, se convirtió en el gran enemigo del movimiento conservador que ya venía arrasando en Estados Unidos gracias a la llegada de lo que podríamos decir es la "Era de Trump."

Dorsey, junto a su colega, Mark Zuckerberg, otro gigante de la comunicación digital, fundador de Facebook, tenían plena potestad del contenido radical que sus respectivas redes sociales hicieron circular por muchos años.

Tanto Dorsey como Zuckerberg, más de una vez, hubieron de prestar declaraciones frente al Comité Judicial del Senado, por graves acusaciones de sancionar o suprimir contenido de índole conservadora y/o republicana.

Llegaron, ambos, al punto, de cerrar la cuenta personal de Donald Trump, acusándolo de difundir mensajes de odio, una mentira que bien que fue apoyada por la nefasta administración de Joe Biden y Kamala Harris.

Pero Twitter murió en el 2023.

Afortunadamente, dejó intactas las instalaciones, algo que facilitó su entierro y su posterior resurrección a manos de, nada más y nada menos, que Elon Musk.

Musk ha tenido una paulatina conversión hacia una consciente y creciente visión basada, muy exclusivamente, en el respeto absoluto e incondicional a la libertad de expresión.

En el año 2023, adquirió la red social, hasta entonces conocida como Twitter, por $44 billones, una cifra histórica en la adquisición de compañías privadas.

En Octubre, ya estaba el trato hecho. Las acciones se venderían, en un principio por algo más de $54.

Pero Elon Musk tenía en mente mucho, muchísimo más...

Despidió a más del 80% de su plantilla y empezó a estudiar la dirección en la que los algoritmos de la plataforma favorecían a grupos de extrema izquierda, e incluso, a organizaciones internacionales altamente peligrosas.

Musk tiene una pasión inexplicable por la letra X. Digamos que es un X-ólogo o quizá X-filíco, al punto de llamar a unos de sus hijos menores, X, hoy por hoy, un pequeño fenómeno de casi 4 años, que acompaña a su papá por sus periplos de Mar-a-Lago.

Y así pues, lo que hasta antaño conocimos como una plataforma llamada Twitter (y, claro está, muchos la seguimos llamando así) hoy es X, parte de la Corporación X fundada por Musk en el 2022, para arropar a su nueva criatura.

Hasta el 2024, X ha sobrepasado los 335 millones de usuarios, con Estados Unidos a la cabeza con 106 millones de cuentas.

Y es, precisamente, con estos usuarios los que, poco a poco, con una afianzada presencia del movimiento MAGA liderizado por Trump, que X empezó a tomar un peculiar giro.

Trump no se quedó de brazos cruzados cuando su cuenta fue censurada por Dorsey en Enero del 2021. 

Casi enseguida, reunió al personal necesario--y los fondos, claro está--para crear "Truth Social," su propia red social con una dinámica casi idéntica a la que entonces tenía Twitter.

"Truth Social" sigue siendo la herramienta principal de comunicación digital de nuestro presidente. 

Sin embargo, fue Elon Musk el que fue, ya más aceleradamente, adentrándose en el mundo conservador, habiendo visto, muy de primera mano, el daño del globalismo y de filosofía woke, hoy por hoy enemigos acérrimos del empresario de 53 años.

Con enorme jolgorio la cuenta de Donald Trump de X fue restaurada y hoy por hoy cuenta con docenas de millones de usuarios, aparte, claro está, de la cuenta oficial dedicada al Presidente de Estados Unidos (@POTUS)

Nuestra república ha dejado de ser un paraíso progresista. Se acabó la era woke, y vemos un éxodo de las grandes empresas hacia un nuevo mercado, el nuestro, el de ideas sensatas, el de la ley y orden. 

Una victoria sin par para los que nos hemos embarcado incansablemente en la batalla cultural, que ha acaparado ya los 25 años de nuestro joven siglo XXI.

Pero hay dos cambios esenciales que vamos a poner en perspectiva en este análisis.

Uno de ellos, que ya mencionamos, fue el cambiar y reestructurar los algoritmos de X para dar visibilidad a las voces que podríamos llamar de la "nueva derecha" que tanto auge tienen y que han cambiado el rumbo social, político e ideológico de Occidente.

"Truth Social" es muy exitosa, pero todos estamos muy de acuerdo, que la plataforma de Trump, nunca tendrá el auge de X---ni las ganancias.

A final de cuentas, tanto Trump como Musk son extraordinarios hombres de negocios.

Si bien muchos políticos y voces MAGA influyentes en el panorama de actualidad llevaron una "doble vida" entre X y Truth Social, es la primera, X, la opción que más genera tráfico y que nos ayuda a sacar adelante esta fructífera lucha por reconquistar nuestros valores.

El otro cambio esencial de X, de la mano de Musk, fue el poner en manos de los propios usuarios la tarea de corregir o de aclarar lo que podía ser un contenido falso.

Esto es muy importante porque nos lleva a definir quiénes eran los sectarios que, bajo el mando de Dorsey, tenían la batuta.

Se denominaban "Fact Checkers" y se puede traducir como "verificadores de contenido o hechos."

Los "fact checkers" eran empresas privadas separadas de Twitter (o Facebook) y se descubrió con el paso del tiempo, que eran ellos los que más daño hacían a los usuarios con opiniones distintas a las que marcaban claramente las élites ideológicas que colonizaron las redes sociales hasta la era de Trump.

Los peores casos de censura eran producidos por falsas verificaciones que desembocaban, simplemente, en un "no puedes decir eso aunque sea verdad."

Como consecuencia, cientos de miles de cuentas eran clausuradas.

Las redes sociales en EEUU, vamos a ser claros, eran controladas, manipuladas por el partido Demócrata hasta la llegada de Musk.

Viendo esto, Musk puso este año pasado, el trabajo de verificación en manos, por decirlo de alguna manera, del "pueblo de X," es decir los usuarios.

El clima de X ha cambiado de la noche a la mañana, y muchísimas voces conservadoras alrededor del mundo, por fin tienen su merecido y necesario oxígeno.

Esto, por supuesto se suma a más ganancias para la Corporación X, y un amplio y generoso margen de logros a nuestra batalla contra el wokismo.

Con la inauguración de Donald Trump, como nuestro presidente, el pasado 20 de Enero, quedó en evidencia que el mundo de las redes sociales estaba inmerso en una total tiranía informativa.

Trump, desde la Oficina Oval, firmó, el primer día un decreto donde se prohibía terminantemente que el gobierno o instituciones federales intercedieran de alguna manera con el contenido publicado por los usuarios en redes sociales, confirmando así, lo que era un secreto a voces: sí había un control absoluto de parte de los Demócratas sobre las redes sociales, unos ideales macabros impulsados, en mi opinión, por los Obama, que fueron los inquilinos de la Casa Blanca que más daño han hecho a nuestra nación.

X es un microuniverso donde se respira una democracia sana y pujante para todos.

Pero es precisamente esa nueva atmósfera de X la que ha empezado a ser resentida por los enemigos de la libertad de expresión.

Los perdedores de las elecciones--y claramente--de la batalla cultural--los marxistas, los globalistas y los social comunistas (a veces con el apoyo de social demócratas) han empezado  a construir una serie de medidas muy estrictas para restringir el uso de redes sociales.

Lo veremos muy pronto en Brasil, y ya Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España, ha querido exponer en su reciente aparición en el Foro de Davos, que los usuarios de redes sociales, ya no pueden permanecer anónimos, y se les exigirá su número de identificación (lo que en EEUU sería el número de su Seguridad Social)

No hay que indagar mucho para entender, que si algo así se implementa, es todo en función de crear una marea de persecuciones por publicar contenido "incorrecto" en redes sociales, coartando así cualquier derecho a expresarnos libremente sobre cualquier asunto.

Pero esta pesadilla no está a años luz de Europa. Para nada. Esta realidad ya la viven en Inglaterra miles de usuarios que han sido condenados a penas de cárcel por publicar contenido que va en contra del terrorífico gobierno de Keir Stamer, del partido Laborista.

Otro "efecto secundario" de los cambios en X hacia el conservadurismo, es que, casi a diario, vemos anuncios patéticos de medios de comunicación, influencers o activistas de izquierda que abandonan por motu propio X, según ellos, indefinidamente. Una verborrea que pocos pueden creer sea verdad, porque sin sus redes sociales, francamente, poco o nada son. También sabemos el tamaño de sus estratosféricos egos. Volverán, desafortunadamente. Y aquí seguiremos para hacerles frente. Sin problema!

La razón que alegan estos delincuentes ideológicos es que nuestro movimiento ha coartado su libertad de expresión, y que hemos puesto en peligro a las redes sociales con discursos de odio.

Una paradoja, cuanto menos, porque bien que hemos sido nosotros los que nos hemos sometido al yugo asfixiante de su intolerancia y su kryptonita insensata.

¡En sus mentes, ellos creen que su apagón digital nos va a causar un dolor profundo, cuando, la realidad, es que nos tienen tirando cohetes y celebrando su partida!

Pero hay que tener precaución, porque el control del aparato propagandístico, aupado y alimentado por los medios de comunicación convencionales, no ha querido admitir su derrota, y pretende seguir reagrupándose, o, dicho más vulgarmente, pataleando, por ejercer control.

Recordemos, que las riadas de financiación de estos medios fue gigantesca, y nadie quiere perder su trozo de tan apetitoso pastel.

A partir de este momento, nos toca a nosotros, actuar con extrema cautela y con más contundencia que nunca.

Nuestra siguiente misión es el uso apropiado de la propaganda. La propaganda es una herramienta extraordinaria que a lo largo de la historia, incluyendo el último siglo, no ha estado al servicio del bien.

De hecho, hoy, que publicamos este artículo, es el Día Internacional de recordar a las víctimas de la Shoa, del Holocausto, y bien que sabemos el rol que tuvo la propaganda en la persecución del nuestro pueblo judío.

Pero este despertar ideológico que abanderamos nos da la oportunidad de tomar las riendas de todas las diferentes avenidas que llevan a un fin total del globalismo y del wokismo, que, mental y económicamente, y con el máximo respeto a las víctimas del régimen Nazi, también han causado un exterminio mental, moral y económico en nuestra civilización.

X puso el poder de supervisar cualquier vestigio de desinformación en manos de los usuarios. Ahora, no nos engañemos, X sigue teniendo una suma importante de usuarios de extrema izquierda, a los que simplemente, la palabra "debate" o "discusión" les es ajena.

Estos usuarios, si pueden, van a por la yugular de las cuentas de personas de derechas, y no descansan hasta tenerlas cerradas temporal o permanentemente alegando que tienen discursos de odio.

La gran mayoría, hoy por hoy, pueden ser recuperadas, pero no sin dar un gran dolor de cabeza a los usuarios afectados.

Para concluir, hay que reiterar que en esta "tierra prometida" de abundancia y de sensatez que nos llega, por fin, después de tantos sufrimientos y daños, debe ser cuidada, e incluso custodiada, poniendo en nosotros, los ciudadanos de bien, una responsabilidad casi de Templario para proteger la libertad de expresión de los genocidas de las agendas 2030 (o 45 o 50) o algún "lobo solitario" fiel a las ideologías autócratas de los oportunistas y sectarios que, aunque pocos en número, son peligrosos y tienen recursos vastos a su alcance.

Como ya hemos dicho anteriormente, este año, el 2025, da el pistoletazo de salida a la Generación Beta, y somos nosotros, la Generación X, los que debemos autodeterminarnos los guardianes de estos niños que recién llegan a nuestro mundo.

A nuestra mediana edad, sabemos, que en gran parte, nuestra generación fue inocente, permisiva, tolerante e ignorante durante muchos años, y, a partir de esto, hemos creado una alfombra roja para que se pisotearan los valores fundamentales de nuestra sociedad.

Por lo tanto, es igualmente nuestra responsabilidad, el dar un vuelco total al rumbo de nuestros pensamientos y nuestras metas.

Está en nuestras manos esa reeducación de la población, un tema, en el que no temo, en lo absoluto, ser recurrente y repetitiva en mis análisis, porque es esa reconquista y esa remodelación ideológica las que hoy nos ha llevado a implementar nuevos parámetros y construir nuevos cauces para un desarrollo de nuestra humanidad que no está exento de retos.

Una sociedad fortalecida, por ejemplo, sabrá darle buen uso a la Inteligencia Artificial, un territorio comanche, del que los globalistas quieren tomar posesión para proyectos aberrantes.

Por lo tanto, en este cuarto de siglo, tenemos que coger aliento e impulso porque la lucha apenas comienza.

Tengamos muy en cuenta, que en estas cruzadas, los estandartes de la libertad y el honor son movidos por vientos de cambio que soplan en nuestra dirección.

Dios nos ha dado una misión de vida más que extraordinaria. Debemos merecerla.

En los Salmos (119:45 específicamente), atribuidos al Rey David, leemos:

"Viviré con toda libertad, porque he buscado Tus preceptos."

¡La gloria de nuestras victorias son para Dios!

El impulso para seguir adelante en nuestra lucha también vendrá a nosotros de Sus divinas Manos.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...