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Tuesday, January 16, 2024

Mujeres Necias y el Precio que Pagan por un Pedazo del Paraíso

Ruslana Korshunova (1987-2008)

Ruslana Korshunova no era una supermodelo cualquiera. Tenía lo que podría decirse como "ángel." Sus ojos azules le brillaban cada vez que sonreía. Era alegre, talentosa y tenía una presencia incomparable en las pasarelas. Conocida por todos como la "Rapunzel Rusa," Ruslana llegó al modelaje por la puerta grande, o así al menos parecía, y una cabellera que rozaba sus muslos, rubia y encantadora.

Comenzó a los 15 años y ya al  poquísimo tiempo estaba en la portada de "Elle Francia" y era la imagen inconfundible del perfume "Nina" de la icónica diseñadora italiana Nina Ricci.

Rápidamente, la agenda de Ruslana se llenó de contratos para los desfiles más cotizados de la industria y, aprovechando un boom extraordinario de modelos eslavas (Ruslana era de origen ruso-Kazakhstani) se hizo un nombre que pensábamos estaría a las alturas casi inalcanzables de una Naomi Campbell.

Pero, muy desgraciadamente, la carrera de Ruslana se vio marcada por una profunda tristeza. Un inconformismo con todo lo que la rodeaba, un historial amoroso plagado de fracasos y Ruslana, en un acto de obvia desesperación, el 28 de Junio del 2008, decidió acabar con todo, incluyendo su propia vida.

Los sórdidos detalles de su suicidio han hecho sus rondas por las redes sociales a lo largo de estos 16 años, y se sabe que Ruslana saltó al vacío, tomando impulso como quien quiere alzar vuelo, aterrizando, lastimosamente en el pavimento a metros de su edificio de lujo.

La fascinación por lo que pudo haber pasado a la modelo, de solamente 20 años, no ha parado. Aunque no dejó líneas de despedida, sí dejó largos escritos donde expresaba su descontento con su vida y una desconexión con su propósito.

Ruslana, se decía, había sucumbido a los efectos secundarios de una extraña doctrina de una secta de élite donde podían haberla dañado mental y emocionalmente.

Pero en mi opinión, Ruslana fue víctima de una vida maleada por una industria que, cegada por su extraordinaria belleza, prometió a Ruslana un mundo de ensueños que fue, para la joven modelo, una espeluznante pesadilla.

Hace pocas semanas, sin embargo, saltó a la palestra que Ruslana, con apenas 18 años de edad había sido invitada un par de veces a la isla privada del magnate Jeffrey Epstein, donde alegadamente pudo haber sido víctima de los excesos y sucesos de los que ya es más que conocido el que fuera uno de los "it boys" más famosos del mundo.

Para mí, el trágico final de Ruslana, ahora cobra más sentido...

¿Pero hasta qué punto Ruslana y las innumerables jovencitas, varias de ellas menores de edad, son inocentes?

¿Qué hay detrás de estas narrativas que han sido tan trilladas en la opinión pública?

Es importantísimo darnos cuenta de que Jeffrey Epstein es tan solo la punta del iceberg...

Epstein murió en la cárcel en el 2019. La versión "oficial" fue que se ahorcó en un momento en que supuestamente los guardias que lo custodiaban no estaban haciendo su trabajo como debían. Pero no hay que ser un genio para darse cuenta de que la teoría de un aparente suicidio no tiene mucho sentido.

Algún día saldrá la verdad de cómo Epstein llegó a su final, y por lo poquísimo que ha salido a la luz, un suicidio como tal, no fue.

Como no hubo un juicio formal, todo de lo que a él se le acusa tiene un signo de interrogación. Pero es obvio que la evidencia que recientemente está siendo revelada lo ponen en el ojo del huracán, a él, y a su bienamada "meretriz," la aristócrata Guislaine Maxwell, que sí aguarda juicio en una cárcel de alta seguridad y que ha llegado a un acuerdo para contar mucho de lo que ya podíamos suponer como cierto.

Según los detalles del juicio, Maxwell, era quien se encargaba de contratar y convencer a las niñas de que acompañaran a señores muy ricos, a cambio de una larga lista de privilegios que incluían estadías en sitios exclusivos, pinturitas de labios de Dior, y otros regalos y promesas.

Papaúpas del mundo de las finanzas, príncipes y magnates de alta alcurnia, todos han sido invitados a pasarse vacaciones en Little St. James en las Islas Vírgenes.

Esta isla, hoy convertida en resort de ultralujo, fue adquirida por Epstein por la módica suma de $8M, en 1998. En el 2016, adquirió una isla vecina, pero esta no estuvo tan desarrollada como la original.

Epstein, un "darling" que se codeaba con la "Crème de la Crème" de Hollywood y Nueva York, tenía un peculiar avión privado, digamos que con un servicio de "aeromozas" muy peculiar. Sus aeromozas eran todas adolescentes que ofrecían un servicio inigualable a los socios de su empleador.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Ni las chicas eran aeromozas como tal, ni los clientes estaban en clase turista.

Si hubiese habido un servicio de afiliación por acumulación de millas viajadas, el ex-presidente de Estados Unidos, Bill Clinton tendría el nivel Platino o Diamante. Clinton es el cliente más conocido, íntimo del fallecido, y acumuló incontables horas de vuelo en el jet de su amigo.

Este avión adquirió un nombre infame, "El Lolita Express," haciendo alusión a la novela de Vladimir Nabokov, y a la cantidad de niñas que actuaban como acompañantes de los poderosos pasajeros.

Adelantándonos en el tiempo, muchas de estas señoritas, hoy en día con casi 40 años, decidieron hacer caja con sus supuestas tragedias de abusos y tráfico sexual.

Guardando el respeto por quienes sí que pudieron haber sido engañadas y no salieron ilesas de estas aventuras caribeñas, me permito, con toda honestidad, ser bastante escéptica.

Sí hay un delito, sin duda, en el mero hecho de que estas mujeres, en el momento que formaban parte de la “nómina” de Epstein eran menores de edad. Hasta ahí lo creo.

Pero no debemos caer en la trampa de que estas señoritas no sabían lo que estaban haciendo.

Hay evidencia fotográfica del señor Clinton dejándose masajear por una muchacha que sonreía de oreja a oreja para la foto.

La supuesta víctima más conocida, el "poster child" de este escándalo, es Virginia Giuffre, famosa por su posado junto al Príncipe Andrés de Inglaterra, que la tiene cogidita por la cintura, frente a la atenta mirada de Ghislaine Maxwell, su patrona.

Allí yo no veo ningún signo de abuso ni de cohesión. Ninguno. 

Y, muy sinceramente, tenemos que permitirnos un poco este sarcasmo, porque hace ya mucho tiempo que nuestra sociedad está creando un movimiento impecablemente orquestado alrededor de la sexualización de niñas y adolescentes.

Hay varios caminos que llevan a Roma. Y "Roma" en el caso que nos concierne hoy es, simplemente, "la profesión más antigua del mundo."

Analicemos las muchas vertientes de este problema.

Hace ya varios años que se está popularizando la participación de niñas pequeñas en supuestos concursos de belleza. Las críticas están a la orden del día, y muy afortunadamente, se ha hecho una contundente crítica a las consecuencias sicológicas de las participantes de estos concursos infantiles donde, muy específicamente, las madres de las criaturas, empujan a sus pequeñas a participar por el premio mayor, sometiendo a las menores a tratamientos como botox, el uso de bronceadores artificiales y extensiones del cabello.

El férreo carácter competitivo de estos certámenes es un negocio hipermillonario que ha permitido a muchas mujeres lucrarse con la participación de sus propias hijas.

En Colombia, con mucha razón e indignación, se tuvo que cancelar un repugnante concurso infantil llamado "Miss Tanguita" que tenía a niñas de entre 5 y 11 años desfilando en minúsculos trajes de baño frente a una audiencia de hombres adultos, muchos de ellos en obvio estado de ebriedad.

Pero, como se ha dicho, en Colombia, las niñas, desde que tienen uso de razón se sienten enormemente identificadas con la vida de las modelos.

La cultura de las "prepago" es altamente popular. Llámense así las "novias" oficiales de muchos capos del narco, entre otras figuras de élite.

La conocida novela "Sin Tetas No Hay Paraíso" de Gustavo Bolívar, cuenta magistralmente los periplos de Catalina, una joven adolescente que se deslumbra con la vida glamurizada de las "prepago." Si bien logra su cometido, las consecuencias de sus acciones llevan a un inesperado y trágico final.

Otra tendencia que ha contribuido enormemente al auge del tráfico sexual de mujeres es lo que es conocido como "Yachting." En español puede traducirse como "Yatistas."

Las "yatistas" no son, que nos quede claro, atletas que compiten en regatas. No, señores. Son mujeres de profesión "modelo" o "influencer" que, a cambio, de la cartera "Birkin" de último modelo de la firma "Hermés" o, digamos, que entre $100 mil o $1M de dólares en cash, aceptan ser damas de compañía de caballeros del jet set o jeques cataríes, para los que estas sumas de dinero son una pequeña propina.

Las "yatistas" no son guías turísticas. Estas señoras están, incluso, bajo contrato, para complacer a sus empleadores en la intimidad.

Varias de las hermanitas Kardashian, e incluso Meghan Markle, la tan antipática Duquesa de Sussex, la mujer del Príncipe Harry, entre varias otras personalidades, se sabe han sido "yatistas" en su camino a la fama.

Para dar un último ejemplo, el controversial e inepto gobernador de California, Gavin Newsom acaba de aprobar una ley denominada "Safer Streets for All Act." Esta ley, traducida como "Calles Más Seguras Para Todos," permite que la prostitución no sea un delito por el solo hecho que las trabajadoras quieran ponerse en la palestra en pleno día.

En el distrito rojo de Los Angeles, por ejemplo, el Bulevar Figueroa, que consiste en aproximadamente 40 cuadras, se pueden ver mujeres, varias de ellas, adolescentes en paños menores, incluso en horas donde los niños salen de las escuelas.

El negocio de las señoritas de la noche, y ahora también del mediodía, han hecho que el tráfico sea infernal, pero si les preguntan a estas empleadas autónomas, pues están encantadas, porque la nueva ley permite que puedan llegar a ganar hasta $1,000 por día, y reciben, de paso, muchos regalitos y viajes de parte de sus clientes más cariñosos.

En una civilización donde a la gran mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, se les enseña a motivarse con un estilo de vida altamente sexualizado, donde se ha disminuido al trabajo y al esfuerzo como una despreciable necesidad, ¿qué se puede esperar?

No pongo en duda, que sí haya un grupo de mujeres jovencísimas, como el caso que hemos comentado de Ruslana Korshunova, donde sí pudo haber habido un aberrante daño sicológico por haberse dejado seducir por la promesa de una vida de lujos asiáticos. 

Pero no nos dejemos engañar y no veamos estas tragedias a través de lentes rosados.

Nuestra cultura y la nefasta educación que ofrecemos a los menores, está siendo aprovechada por grandes conglomerados que disfrutan de capitalizar con mentes manipulables y personajes endebles y vulnerables.

Muy tristemente, lo que nos dejan ver las mujeres que ahorita quieren recibir compensación por un supuesto lastre mental por sus escapadas de juventud, es, por un lado, lamentable, pero, por otro lado, es un monumental fraude.

La educación más básica de los niños se recibe en un hogar. La gran mayoría de las víctimas de Epstein venían de familias rotas, donde abundaba el uso de drogas, por poner un ejemplo.

Se sabe que una de las niñas que prestó sus servicios a los magnates quedó tan impresionada con uno de sus viajes a la isla del difunto mogul, que, para su siguiente escapada a las Islas Vírgenes se llevó a la mitad de las chicas de su salón de clase.

No nos engañemos con cantos de sirena.

El verdadero y condenable tráfico sexual es muy, pero muy difícil de parar, dado que quienes lo hacen posible son personas de mucha influencia.

Pero lo que para mí es la moraleja de esta situación, y lo que, indiscutiblemente, zanjaría esta tragedia, viene con la creación de una nueva consciencia y una urgente reestructuración de nuestros valores y nuestros principios.

Vivimos, en una sociedad con individuos que desde la infancia son educados para saber cuánto valen, y no me refiero, a su valor divino y espiritual, sino su valor monetario. Se les inculca que su único propósito es, literalmente, "hacer dinero." Y punto.

Las niñas están siendo bombardeadas por propaganda, donde su cuerpo es un instrumento para escalar posiciones en todos los ámbitos.

Los varones, por su parte, también se han hecho admiradores de esta cultura donde el sexo y la buena vida se les sirve, a través de las redes sociales, el cine y la música, en bandeja de plata.

El verdadero trabajo está en purgar nuestra cultura de basura. Es un trabajo que ha de ser incansable, empezando por un hogar involucrado, estable y responsable, cualidades que sabemos son cada vez más raras, ya que los padres, como hemos discutido anteriormente, son inmensamente egoístas y no desean comprometer en lo más mínimo sus carreras y su bienestar personal.

Para los que promueven y gustosamente se han hecho propensos a crear desgracias, y luego quieren tener firme un dedo acusador, los dejo con un fragmento del poema inmortal de Sor Juana Inés de La Cruz, "Hombres Necios," escrito en 1689:


"Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:


si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?


Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia..."


Y qué triste y vergonzoso para nosotras las mujeres, ver que estamos contribuyendo a un apocalipsis moral de nuestro mundo. Que ya no es valor tener en lo personal o lo profesional una deseada y necesaria conducta intachable.

Porque ahora muchas, demasiadas, mujeres caminan por los bulevares de la desvergüenza y el desacato, y luego con lágrimas de cocodrilo alargan su mano para que algún necio caiga en su trampa y le ponga un diamante, comprando al instante su integridad y su futuro.

Monday, January 8, 2024

La Generación Alfa...Bienaventuranza o Apocalipsis de Nuestra Sociedad?


En el "Cuento de Navidad," obra magna del novelista y crítico inglés Charles Dickens publicada en 1843, el clímax de la historia se presenta cuando, ante un asustadísimo y compungido Ebenezer Scrouge, el senil y perverso protagonista de esta, podríamos llamarla fábula, se ve frente a frente con el llamado "Fantasma de la Navidad Futura."

Esta figura es, a propósito del drama, una figura tétrica, que asemeja a La Muerte y tiene como cometido enseñarle al viejo cascarrabias cómo será su entierro, en una tumba abandonada por todos, ya que en vida no cultivó afecto alguno.

Pero a Scrouge lo que lo hace temblar, y por consecuencia, hacerse un hombre afable y generoso, es que en el mismo cementerio, su empleado, el fiel y servil Bob Cratchit, está enterrando a su hijo paralítico, Tiny Tim (el pequeño Tim)

El genio de Dickens diseña una trama donde el lúgubre futuro de Scrouge se congela en el tiempo. Es decir, Scrouge tiene chance de arrepentirse de sus terribles conductas, y, si así lo hace, su horripilante futuro puede ser prometedor e incluso, puede salvar al pequeño hijo de Cratchit, como en efecto sucede.

Si tan solo pudiésemos llevar la magia de Dickens a nuestro siglo. A nuestra realidad. A la realidad de millones de niños.

Si tan solo pudiésemos ser nosotros, con plena consciencia de lo que se avecina, los "fantasmas del porvenir" y decirle a los más jóvenes y vulnerables de este mundo, mira lo que te espera si sigues por ese macabro camino.

Pero, por desgracia, no podemos detener el tiempo.

Y sólo tenemos una oportunidad. Hoy. Ya. Ahora. 

La generación alfa está en grave peligro. ¿Quiénes son? ¿Y quienes son los mayores responsables de que hoy los más pequeños ya estén condenados al fracaso más estrepitoso?

Empecemos por el principio...

¿Cuál es la denominada "Generación Alfa"?

En términos muy generales, dícese de la Generación Alfa, a todos los niños nacidos desde el 2010 hasta el presente. Con la Generación Zeta hemos llegado al final del alfabeto. Empezamos con las letras del abecedario griego.

Los primogénitos de esta generación serían, por un lado, los denominados "Millennials" o, por otro lado, son los hijos pequeños de mi generación, la Generación X.

Dado que estamos hablando de menores muy pequeños, para buscar un culpable de lo que estamos tristemente padeciendo con estos cachorros de nuestra decadente sociedad, solo podemos apuntar, utilizando el nombre de la famosa cinta de horror de 1992 del director Curtis Hanson, a "la mano que mueve la cuna." Es decir, mi generación y los complejos millennials tenemos que hacer una férrea autocrítica.

La generación alfa ya está naciendo en medio de esta nueva revolución industrial y tecnológica que es abanderada por el internet y, por supuesto, las redes sociales.

El primer juguete de estos niños, en millares de hogares contemporáneos, es una iPad, y, desde que tienen uso de razón, ya conocen como funciona Tik Tok, y puede que tengan su propia cuenta.

Claro está que nada de esto sería posible sin que detrás de esta realidad, se encuentran un grupo de padres no solo irresponsables. Lo siguiente.

Pero sobre todo padres egoístas e incluso ausentes. No porque no tengan una presencia real, sino por una creciente apatía y una preocupante falta de atención a los detalles.

Los valores de las generaciones que han engendrado tan malas semillas están absolutamente trastocados, e inmensamente poseídos por falsas narrativas de lo que es la infancia, muy, pero muy alejada de lo que fue nuestra niñez, marcada por juegos y lecturas y películas de superhéroes y princesas.

Sin embargo, los padres, los maestros y cualesquiera que fuesen los mentores o representantes de estos niños, argumentan, con la cara muy lavada, que todo lo que hacen, lo hacen con "la mejor de las intenciones."

Y así, una vez más, sacaremos a relucir la famosa frase que ya analizamos anteriormente: "el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones."

La hemeroteca de testimonios sobre el nefasto comportamiento de los niños, hoy por hoy, es, tristemente, amplísima.

Sabemos, entre otras cosas, que estos jóvenes tienen el peor rendimiento académico que jamás se haya visto. Las escuelas están pasando de grado a niños de un año al siguiente sin tomar en cuenta que no han podido asimilar ni conocimientos de matemática, ni de gramática.

De hecho, hay niños en los Estados Unidos, de aproximadamente 13 o 14 años, que saben leer como pequeños de 4to y 5to grado.

Según los estudios, este bajísimo promedio se debe a que no leen. Todo lo que conocen es lo que se les provee a través de los juegos electrónicos que sus padres o hermanos mayores le dan para que se distraigan.

Para abordar este tópico, es menester dar múltiples ejemplos. Y es a partir de estas ilustraciones que podemos tener consciencia de cuán difícil es la situación que nos atañe, y nos atañe no a unos pocos, sino a todos nosotros.

Las madres de la generación alfa, en su gran mayoría, son madres que trabajan fuera del hogar. Pero esto no sería lo grave. Lo grave es que estas señoras tienen muy claro que lo más importante para ellas es su carrera. Y punto.

A estas mujeres les es importantísimo su crecimiento empresarial. Los horarios de trabajo muchas veces así lo reflejan. De aquí que para estas madres sea tan cómodo que sus niños estén constantemente "ocupados" para que así ellas puedan concentrarse en sus exigentes compromisos profesionales y sociales.

Teniendo en cuenta que los padres han cumplido el rol de los proveedores desde tiempos inmemoriales, el resultado es una familia donde ninguno de los dos progenitores está pendiente del desarrollo de sus hijos pequeños a tiempo completo.

Este rol pasa a manos invisibles, pero con un poderío inmenso para moldear el pensamiento y el comportamiento de los menores.

Con padres indiferentes, es más sencillo crearse "nanas" ideológicas y narrativas infinitamente atractivas.

Dada la complejidad de las vidas profesionales de los padres, estos, francamente, no tienen ni pizca de ganas de lidiar con los maestros de las escuelas. Y me refiero, obviamente, a una minoría pensante de maestros que se han dado cuenta de que su papel, tal y como ellos pensarían que iba a ser cuando se dedicaron a la docencia, es una terrible pesadilla.

Hay infinidad de testimonios de maestros, varios de ellos, veinteañeros, consternados y frustrados por el terrible proceder de los niños en sus aulas escolares.

No saben leer, como ya hemos mencionado, pero se saben de memoria, y esto puede comprobarse, las más soeces letras de hip hop y reggaeton de los artistas de moda.

No conocen ni a Miguel de Cervantes, ni Isabel Allende ni a Mario Vargas Llosa, pero si conocen a Bad Bunny y cantan sus canciones imitando el odioso acento del ídolo boricua.

Las clases de gimnasia son muestras aberrantes de como las niñas se contorsionan con gestos vulgares y expresiones altamente sexualizadas. Todo esto cortesía de Cardi B o Meghan Thee Stallion, por dar ejemplos de artistas Norteamericanas.

La grave sicología parental a las que se adhieren los padres de los "Gen Alfa," como se les llama comúnmente, es tal que no debe jamás aplicarse la disciplina. Eso es anatema. Eso es contraproducente y traumático.

Esta falta de decoro y de educación es más que evidente en lugares públicos y establecimientos comerciales donde a los niños se les deja correr libremente y se jactan de tirar mercancía al suelo, gritar, mientras los padres están muy al tanto, pero son impasibles.

Este comportamiento ha sido estudiado al detalle por las empresas que controlan las nuevas agendas ideológicas.

Vemos instancias donde, con la excusa de integrar a los niños a una sociedad más tolerante y diversa, los padres ya no llevan a sus hijos al cine, sino a espectáculos de "drag queens" o travestis donde estos hombres disfrazados toman de la mano a los pequeñitos y los ayudan a introducir billetes en sus obscenos trajes.

En el público, los adultos aplauden con entusiasmo y vítores.

Las librerías están cundidas de literatura que, si bien está dirigida a menores de edad con ilustraciones y un lenguaje primitivo, tocan temas de sexualidad avanzada o "premian" a los niños que se adhieren a una falsa concepción de la existencia de múltiples géneros.

Un terrible presagio de lo que podría estarse gestando para el futuro de las nuevas generaciones, lo vemos en Barranquilla, Colombia.

En el Parque de Los Corales, en el Gran Malecón, una estampa de esta ciudad colombiana, se erige entre árboles y flores una estatua de bronce. Se preguntarán ustedes de quién. ¿Será del "Padre de la Patria," El Libertador Simón Bolívar?

No señoras y señores, de Shakira.

Sí, Shakira, la artista. La cantante que nació en dicha ciudad en el año de 1977.

Es una estatua de bronce con una imágen de la intérprete de Waka Waka, y de Loba, entre docenas de canciones.

La cantautora mide poco más de metro y medio. Su estatua mide más de seis metros. Así como lo oyen, mide seis metros y medio.

Si van a Google verán los detalles, pero, lo que es preocupante, es que esta obra está cundida de críticas positivas y se espera un éxodo masivo para ir a rendirle pleitesía.

Quería ponerles este ejemplo porque lo que esta estatua representa es verdemente alarmante.

Dada la inmensa popularidad de Shakira entre adolescentes y niños, aunque su base de fans es variada, lo que estamos viendo es que bien podría pensarse, y pongan atención a esto, es que en Colombia se quiera empezar a cambiar las imágenes de los verdaderos próceres y héroes nacionales, por las efigies de estos bien amados del género pop.

Una estatua de semejante altura no significa más que decirle a un niño, y más que nada a las hembras: "¿Ves esto, mi amor? Esta es Shakira. La ídola de mami. Esta mujer me representa y debe, por consecuencia, representarte a ti. Yo quiero que tú seas como Shakira. Una mujer empoderada. Shakira es una diosa.Tú diosa. Nuestra heroína nacional." Si esto ya no es una realidad, al tiempo.

Ojo, al dato, esta estatua, pueden estar seguros, será inmune a los activistas repugnantes que han hecho desaparecer del mapa a las efigies de Colón o Isabel La católica.

Los jóvenes colombianos no sabrán dentro de muy poco quienes son Aureliano y José Arcadio Buendía, protagonistas de la novela "Cien Años de Soledad" de Gabriel García Márquez, pero si sabrán el estribillo de las canciones que Shakira le dedicó a su amante infiel.

A los niños se les ha secuestrado moralmente y, casi en su gran mayoría, se han convertido en una bomba de tiempo.

Aunque podría ser cruel, e incluso injusto hablar en estos términos, el mirar en los ojos de un niño hoy en día, es quizá mirar a los ojos al verdugo de nuestra endeble y corrupta civilización.

¿Puede esto ser reversible?

Quisiera creer que sí, de mil amores. Pero me temo que hay cosas que parecen definitivas, sobre todo con el traspapelamiento de los roles tanto de los hombres como de las mujeres.

Para que un niño tenga una nueva consciencia y pueda ser un ser sano y congruente, sus padres tienen que tener un cambio total de perspectiva y saber estar presentes.

Muy lamentablemente, los padres tendrán que sufrir las consecuencias de esta flagrante actitud e inconmensurable narcisismo.

La generación alfa, por este camino, promete ser la de analfabetas funcionales, sumidos en una triste y profunda soledad y sicológicamente perversos.

El primer paso es darnos cuenta de que este daño lo estamos haciendo los adultos. La poca inocencia que queda en nuestros niños, seamos o no padres biológicos, tenemos, con extrema urgencia, que restaurarla y sanarla profundamente.

En la hermosa fantasía de la novela de Dickens, el escritor, muestra el lúgubre futuro de Scrouge desde el umbral. Y desde allí, con constricción y fe, el viejo mezquino ve la luz.

En nuestra realidad, que cada vez se asemeja más a una novela de horror, no estamos, desafortunadamente, viendo las desgracias desde un horizonte lejano. No. Lo estamos respirando. Lo palpamos y no podemos más que mirar nuestras manos llenas de culpa por habernos dejado anestesiar por décadas.

Pero Dios, en su infinita misericordia, con estas tragedias en ciernes, podría darnos una última oportunidad de rectificar y encaminar a los niños por el camino de la sabiduría y la rectitud.

Hoy nosotros somos el faro que ha de guiarlos a todos.

Pero debemos poner en manos de los niños la luz que hará de ellos los alfas de futuras y enriquecidas manadas de luminarias y nuevos líderes.

Nos dice el salmo 127:3-5, en el libro de "Ketuvim" de la biblia hebrea:

"He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado...Los niños son de un valor inmenso: ¡son una bendición!"

Alguna vez, nuestros padres y nuestros abuelos nos decían llenos de orgullo: "el mundo es de ustedes."

Ahora tenemos que trabajar con más propósito que nunca, para dar, con máxima confianza, el relevo a los que han de calibrar la brújula hacia un nuevo norte de nuestra civilización.

Monday, December 11, 2023

Taylor Swift: Una Dulce "Miss América" o Un Sospechoso Caballo de Troya Ideológico? O Ambos?


En los Estados Unidos, desde hace muchas décadas, se ha querido buscar en la mujer (sobre todo las ricas y famosas) la que pudiese encarnar el concepto de la "America´s Sweetheart."

Este concepto podríamos traducirlo algo como "La Querida de América." Pero al sonar un poco peyorativo, vamos a hablar, mejor, de "La Consentida de América."

Quizá la más conocida en heredar esta “distinción” en tiempos modernos fue Grace Kelly.

Si bien como actriz era, sin duda, muy talentosa, la belleza de Grace Kelly, nunca pasó desapercibida entre los muchos galanes que la cortejaron y a quienes ella sedujo sin miramientos. Para mediados de los 50s, cuando la Oscarizada actriz conoce al Príncipe Rainiero de Mónaco, Hollywood inicia una de las tareas de propaganda y blanqueo más espectaculares que ha hecho, para que Grace apareciese como una novia inmaculada en su enlace frente a millones de personas en todo el mundo. 

Muchas biografías que han sido publicadas, al igual que documentales, nos hace partícipes de este proceso donde se borra, como por arte de magia, que Grace Kelly, había tenido romances tórridos con caballeros casados, y que lejos estaba de ser una figura de moral intachable.

En los años 90s, el título de la "Consentida de América" se lo lleva como un trofeo la actriz Julia Roberts, que con éxitos taquilleros como "Mujer Bonita," "Magnolias de Acero" y "Eric Brokovich" (que le valió una ronda de premios como actriz protagonista) la colocaron en la cúspide del estrellato. 

Fue durante mucho tiempo la actriz mejor pagada, cuando exigía $20M por cinta, su sonrisa de "Mona Lisa" cautivó a Lancome y hoy sigue, a sus cincuenta y tantos años, cosechando éxitos. 

Tuvo la suerte de encontrar al amor de su vida después de muchísimos compromisos rotos y un matrimonio que duró apenas dos años, donde ella, la novia radiante, escogió ir al altar descalza.

El nuevo milenio, tenía que tener su "consentida." Y después de un proceso de búsqueda exhaustiva, esa preciada distinción se la lleva, finalmente, hasta el sol de hoy, Taylor Swift.

Ni en la época de Grace Kelly, ni en un principio, la de Julia Roberts, el mundo estaba tan condicionado por el uso de redes sociales, ni medios de comunicación digitales, ni agendas ideológicas. 

Los activistas climáticos, que me imagino, habrán existido desde siempre, estarían confinados a sectas ocultas donde hacían sus predicciones apocalípticas en secreto. 

Los homosexuales llevaban vidas muy discretas con sus parejas. Y el Partido Demócrata era simplemente un moderado grupo político donde, si bien, había énfasis en las injusticias sociales, y una economía más intervencionista, jamás se imaginó que se convertiría en el brazo propagandístico de todas las aberraciones que hoy por hoy procrean, propagan, promueven y protegen.

Como hemos dicho muchísimas veces, y esto es importante repetirlo, la industria del entretenimiento, incluyendo el cine, la música, la moda, y hoy por hoy los abominables "influencers," todos son instrumentos para que las tendencias políticas y sociales, y el giro de los valores fundamentales, que vemos proliferar en Occidente, sean un éxito. Nada hay más efectivo que atraer al público a una nueva era como la cultura y la farándula.

Como tantas cosas a lo largo del último siglo, las grandes empresas han empezado a hacer caja con cuanto objeto de deseo caiga en sus redes. Por décadas, hasta el presente, la muñeca Barbie, ha querido hacerse un espejo de las aspiraciones de las mujeres jóvenes, convirtiéndose, en una verdadera "consentida" del público y creando un imperio, hoy por hoy, millonario.

La película "Barbie" aunque tuvo críticas horripilantes por su ácido contenido feminista, acaba de ser nominada para los Globos de Oro. 

Pero la llegada de Taylor Swift facilita enormemente el trabajo de una industria cada vez más hambrienta de "sangre joven" y, por supuesto, un público cada vez más exigente.

Llamémosla Taylor, para acercarnos a su personaje un poco más...

Taylor comenzó su carrera como muchas niñas "prodigio" a los 14 años. Hablamos de una carrera profesional, porque sus habilidades estaban presentes desde que tenía uso de razón. Ya a los 9 años y cantaba en pequeños actos escolares y locales en su pueblo de Pennsylvania. A los doce aprendió a tocar la guitarra.

Si bien sus padres, ambos profesionales, vivían cómodamente en una finca de árboles navideños que había adquirido su padre, era obvio que el talento innato de Taylor les cambiaría el rumbo de sus vidas.

La niña componía sus propios temas y tenía un voz dulce y singular que se dedicó a interpretar temas del género "country" tan popular y tan querido en el estado de Tennessee, donde se estableció con su familia.

Taylor seguía, como era de esperarse, la estela de grandes intérpretes femeninas de su género musical. Pioneras como Patsy Cline, Dolly Parton y Loretta Lynch siguen siendo favoritas en todo Estados Unidos. Y Taylor tenía especial fascinación por Shania Twain, que pudiera haber sido coronada como "America's Sweetheart," excepto que Shania es canadiense y reside desde hace 20 años en Suiza.

Taylor sabía que para abrirse camino en el mundo "country" tenía que venderse como algo diferente. Y se propuso, con maestría, atraer a las adolescentes de las nuevas generaciones, incluyendo, sobre todo, la suya, los millennials, y posteriormente a los GenZ, a la música country de sus abuelos y de sus padres.

Su primer contrato con una disquera lo firmó cuando tenía 15 o 16 años con una emergente firma que se llama "Big Machine." Taylor, de hecho, fue su primer cliente. Seis discos fueron grabados y producidos por Taylor con "Big Machine." Todos, sin excepción, fueron un éxito, y al menos dos o tres canciones se instalaban por semanas en los primeros lugares de popularidad.

Se ganó el reconocimiento de Tim McGraw y Faith Hill, dos gigantes de la música country, y ambos un matrimonio muy bien avenido. También candidatos a ser los "consentidos de América."

Pero Taylor era joven y carismática. Su música "hablaba" de su propia insípida vida amorosa y empezó a crear su propio "idioma" musical. Cada ruptura amorosa era un éxito en ciernes.

Su historial romántico, como el de Grace Kelly, es amplio. Pero, Taylor, no ha protagonizado ningún escándalo. Todo hay que decirlo.

Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en el 2016, se hace obvio, que la industria del entretenimiento de Estados Unidos, y por consecuencia, casi todo Occidente, tenía que cambiar su estrategia. El nuevo presidente republicano había, al igual que su antecesor, Barack Obama, creado un nuevo rumbo para la batalla cultural.

Los años de Obama fueron una fuente de inspiración para un Hollywood que bien podía enorgullecerse de promover la pugna entre minorías y desatar las desavenencias ideológicas que precedieron a la instauración de los derechos civiles. Películas como "The Help" (que no se traduce como "la ayuda" sino como "la sirvienta") que da el Oscar a Octavia Spencer, es un ejemplo de ello.

La llegada de Trump hace lo propio, despertando los bríos de otra mayoría silenciosa, la más recalcitrante y fanática derecha, que hoy se niega a abandonar a Trump en su segunda cruzada por el poder.

Para sorpresa de los amos de Silicon Valley, Hollywood y demás asociados, el poderío y carisma de Trump, que fue, durante muchos años, la versión masculina de un indudable "consentido" e hizo cameos en films como "The Associate" (La Asociada) con Whoopie Goldberg y "Home Alone" (Solo en Casa o Mi Pobre Angelito, en España e Hispanoamérica respectivamente) era más peligrosa de lo que se esperaba.

La campaña de desprestigio hacia su gobierno, y hacia su persona, claro está, tenía que encender los motores.

¿Quién mejor que los actores, cantantes e influencers para este espectacular trabajo?

Taylor, sin lugar a dudas, era perfecta para el papel. "La Consentida de América" versus el mogul, el 45, como se llamaba al expresidente.

Muy inteligentemente, las reinas, que habían ostentado el título de las más queridas y consentidas de América, se habían mantenido neutras en cuanto a sus posiciones políticas. Además, eso poco interesaba a los fans y a los lectores y medios.

Pero la presidencia de Trump, no estaba en el guion de muchos actores políticos. Por razones múltiples, se convirtió en el enemigo acérrimo del Partido Demócrata, hoy por hoy un grupo abiertamente comunista, marxista y pro cualquier agenda "du jour" que de dividendos.

No seré yo la que defienda a Donald Trump en estos momentos. Pertenezco a una clara minoría que busca poder ver a mi país natal en manos más sensatas y bastante más jóvenes. Pero siendo objetivos, jamás se vio una campaña de desprestigio mayor a la que se le hizo a Trump, y que parece no tener fin.

Ojalá se pudiera ver lo mismo dirigido a Obama o mismo a los Bush o los Clinton. Pero eso es otro asunto.

Volviendo a nuestro personaje, Taylor, era más que obvio, que la inocencia de su imagen y de su repertorio tenía que ser modificada para reflejar los tiempos que vivíamos.

Taylor empezó a cantar himnos de emancipación del colectivo LGTB, y en los vídeos de esta temática, los "malotes" del guión eran los conservadores, que eran presentados como "bullies" intolerantes.

A pesar de haber crecido en un hogar cristiano, de pronto, Taylor, se posicionó a favor del aborto e hizo una campaña fallida entre sus seguidores en contra de Marsha Blackburn, Senadora de Tennessee, que ha sido muy valiente en su gestión como política pro valores tradicionales.

Esta transformación se hace visible con la llegada de un documental sobre Taylor, donde se expone al nuevo avatar de la joven intérprete, "Miss Americana."

Desde el 2020, vemos a una Taylor abiertamente activista. Si bien sigue produciendo éxitos, es más que evidente, que hay un profundo cambio en la imagen de Taylor.

Su reciente gira "Eras" que tiene una duración de tres horas y se pasea por su discografía completa, ha roto todos los récords históricos, generando, hasta la fecha, casi $1B en ventas. El tour se extiende hasta el 2024. Así que hagamos cuentas.

Las librerías tienen más de una docena de revistas especializadas en la carrera y los estilismos de Taylor. La gigantesca cadena de periódicos Gannett ha contratado a un periodista que solo se dedica a seguir las actividades de Taylor. Un "Taylorólogo" se pudiera llamar.

Ni Elvis Presley ni Frank Sinatra ni los Beatles tuvieron periodistas dedicados a su trabajo y trayectoria. Esto es bastante preocupante e incluso sospechoso. Porque francamente el trabajo de Taylor está lejos de ser único o irrepetible. 

Pero todo lo que Taylor ha podido hacer o ser en los últimos pocos años se suma en que la revista Time la acaba de nombrar "Personaje del Año."

Así que la "niña mimada" de América ahora comparte hall de la fama con Adolph Hitler, Joseph Stalin, y Elon Musk entre otros.

Es importante aclarar que este "título" de la revista Time no corresponde a personajes buenos, malos, o todo lo contrario. Se da a personas con máximo impacto social y cultural. Y en el caso de su galardonada, un empuje económico que proyecta inflar a la economía de Estados Unidos con $5B en ganancias, todo en neto y "made in Taylor."

Yo en lo personal no tengo nada en contra de Taylor Swift. Tengo sus discos. Me parece una cantautora muy talentosa y como músico tiene la capacidad de cambiar de género con cada producción discográfica. Una proeza que le conozco a pocos, entre ellos Paul McCartney, que aparte de su inmenso repertorio con Los Beatles y ya como solista, ha sido compositor de sinfónicas.

Taylor es una habilísima mujer de negocios. Es, hasta ahora, la única artista en vender no solo sus discos originales, sino también sus discos “remasterizados” después de haber ganado una disputa, única en su estilo, a su antigua casa disquera, que quiso vender el catálogo musical de Taylor sin su permiso.

La única forma de salvaguardar sus temas fue volviéndolos a grabar con nuevos sonidos y nuevos incentivos para que los fans se olvidaran de su catálogo antiguo.

Pero para los que leemos entre líneas, Taylor se nos ha convertido, quizá sin ninguna mala intención, en un potente Caballo de Troya.

La imagen alguna vez inocente de Taylor hoy parece creada con inteligencia artificial. Tan pronto comienza una relación amorosa, el escrutinio es absurdo. Los personajes que se le acercan parecen asustarse ante una bestia controlada por una maquinaria mediática a quien quizá no le convenga verla en una relación estable.

Los alrededores de su apartamento de lujo en Nueva York son una pocilga de basura, colillas de cigarro y comida, restos dejados por los paparazzi y los reporteros que acampan para captar la imagen de la ídola del momento.

En mi opinión, Taylor es quizá de los personajes más tristes que se pueden conocer. Han vaciado a una mujer de su esencia para convertirla en un avatar programado para los delirios ideológicos que nos plagan. 

Taylor es más máquina que humano, y los aduladores de la industria, se han apresurado y sobrepasado en aceitarla.

No hay que ser genios para darnos cuenta que la marca Taylor Swift es, a la medida, el remedio, el paliativo para una sociedad de consuma deshauciada, primitiva y desesperada. Una americana típica para una Norteamérica decadente.

Como tantas figuras de cera que vemos en las redes sociales, Taylor es un "cautionary tale" (historia de precaución) tal y como podemos a ver a una malograda Britney Spears después de dos décadas de ser un juguete roto. A Taylor se tendrá que vigilar para que no adoctrine las cabezas incautas y vacías de los cientos de millones de jóvenes que la quieren imitar.

A sus 34 años, Taylor, en los tiempos de hoy, se está poniendo muy vieja. No le quedan muchos años para ser una "consentida." La industria buscará a otras adolescentes que se dirán inspiradas por la estela de Taylor.

Por ahora, Taylor responde al patético estímulo que la controla. Hay más música para el 2024. Y si la corriente política se sigue radicalizando, habrá que renovar el guion del personaje. Revisarlo. Acenturalo.

¿Es Taylor una mujer feliz?

Yo lo dudo sinceramente.

Quiero pensar que cuando no hay fotógrafos desesperados. Cuando a sus fans las vence el sueño. Cuando el novio de turno se da la vuelta y se asusta o ya cumplió su cometido, está Taylor, la verdadera, el hada madrina del country, haciendo inventario en su alma...

Y allí, en la oscuridad de su soledad, escribe una nueva canción. Lo único genuino que le queda hacer. 

Si Taylor puede en los próximos años rescatar su humanidad, su dignidad y su integridad, y ojalá así sea, puede trascender a ser una extraordinaria compositora como Joni Mitchell o Carol King o Joan Baez. 

Pero si sigue por este camino tan incauto y tan incierto, ese puente que tan delicadamente nos abre Taylor, la "Consentida de América," con cada canción, inevitablemente, como la rima infantil del Puente de Londres, se desmoronará en pedazos.

Y la industria atenderá su funeral cuando la estrella haga supernova...

"Polvo eres y en polvo te convertirás," dirán mientras programan cuidadosamente al nuevo avatar, y le colocan su banda de la "Consentida de América."

Tuesday, December 5, 2023

Yolanda de Aragón: La Reina de la Propaganda


Los campos de batalla del siglo XXI, poco, o casi nada, tienen que ver con las gestas bélicas de hace 500 o 600 años. Las historias son diferentes. Los motivos para entrar en conflicto se definen de un modo único. Pero sí, podemos decir sin duda que estamos preparándonos para una nueva cruzada, con el fin de salvar, proteger y rescatar a nuestra malherida civilización Occidental.

Hablar en estos términos puede resultar cansino. Un lugar común que hasta podría parecer obvio para los muchos (aunque no suficientes) que hemos despertado y que estamos dispuestos a ser los nuevos guerreros del nuevo milenio.

La pompa que acompaña a estas palabras es cuidadosamente pensada. Las palabras guerra, civilización, milenio, cruzada, y salvación son todas y cada una, palabras dragón que despiertan enorme gozo y pasión para quienes las pronunciamos, y si he podido cumplir con mi cometido, para ustedes que me las escuchan decir.

Esta pasión está canalizada a través de un mensaje que debe resonar con urgencia y nos debe emocionar a todos a seguir la lucha y a aniquilar de una vez por todas a nuestros protagonistas antagónicos.

Nuestra guerra la llamamos "batalla cultural" y a nuestro enemigo, "agendas ideológicas" o "cultura woke" o "los amos de Silicon Valley" o "Naciones Unidas" o incluso podemos darle un nombre propio que sea en sí mismo una definición de muchos personajes con las características de ese personaje. Por ejemplo "Bill Gates."

Si continúo captando su atención, ya los he motivado para que cada uno de ustedes utilice sus dones de letras o palabras o conocimientos de tecnología para crear una estrategia infalible para derribar a nuestro objetivo.

Así como se nos despierta la pasión y el ansia de victoria, también empezamos a salivar ideas y nos sentimos indestructibles.

¡Primero Dios, venceremos!

En estas pocas frases de introducción he generado, de una manera muy primitiva, pero concisa, un mensaje de propaganda.

En nuestras luchas para destronar al mal, hoy por hoy, no hay enemigo peor que la propaganda. Los antiguos romanos, China (antigua y actual), el Imperio Ruso, el Imperio Otomano, todos y cada uno de ellos, sentaron cátedra en el ámbito de la propaganda.

Les he incluso comentado como Ghengis Khan producía su propia propaganda, exagerando su poderío y siendo más que explícito en como lidiar con los espolios de los territorios conquistados. Esta estrategia hacía que sus rivales se rindieran incluso antes de que se acercaran las tropas de Khan, y la victoria de la invasión estaba servida.

El auge del Tercer Reich y toda su monstruosidad dependió casi de manera única en la pericia y la falta de escrúpulos de Joseph Goebles, el Ministro de Propaganda.

Hoy en día se podría decir que el ascenso de Pedro Sánchez Pérez Castejón en la actual España es, por un lado, la desmedida ambición de Sánchez por obtener el poder, y por otro, un conocimiento casi científico de los talones de Aquiles de cada uno de sus rivales y sus aliados políticos. 

El uso de la propaganda es el estandarte que ha dado luz verde a todas las grandes gestas históricas de nuestra civilización.

Pero estos ejemplos que hemos descrito anteriormente tienen, por desgracia, graves connotaciones. Los personajes nos inspiran temor e incertidumbre. Conocemos (o estamos por conocer) las terribles consecuencias de haber puesto a estos personajes o movimientos sociopolíticos en la cima del poder.

Pero las armas de la propaganda también, si se tiene la voluntad y la habilidad adecuada, puede utilizarse para lo que definiremos como "el bien." Hablamos de la constitución o restauración de los valores judeo cristianos que nos definen, el decoro, la integridad y la contundencia frente a las agendas que tan ágilmente nos amenazan. Para mí, y seguro, para muchos de ustedes, esto puede bien reafirmarse como "el bien."

Lejos, muy lejos, de aspirar a llevar vidas épicas, nuestra mayor satisfacción ha de ser el encontrarnos cada día con nuestro propósito, nuestros dones divinos. Nuestros innegables talentos. Nuestra intención debe, por encina de todo, derivar del amor. Si deriva del miedo, estamos perdidos.

Encarar sin temor a todo lo que nos da luz, nos garantiza éxito y una abundancia inimaginable. Pero sobre todo nos regala la mayor bendición a la que podemos aspirar, paz. Salud y paz. Todo lo demás son adornos. Bellos y deseados adornos, pero son, en la jerarquía de lo divino, secundario.

Vivir con propósito, con fe infinita y con convicción nos es recompensado por Dios que sabe en su inagotable sabiduría colocarnos donde debemos estar y premiarnos con la presencia y los afectos de las personas adecuadas.

La figura de Juana de Arco cumple, a rajatabla, con todo lo que he podido expresar anteriormente. Una pequeña pastorcita iletrada de la región de Lorena, en la Francia del siglo XV, que, habiendo padecido de primera mano, los horrores de la invasión de los ingleses con complicidad de los Borgoñones, se sintió inspirada por Dios, y dando a Él todo el crédito, decidió que debía cumplir con una misión divina: liberar a Francia de sus acérrimos enemigos y coronar al Delfín Carlos, que pasaría a la historia como Carlos VII, El Victorioso.

Juana de Arco, la Doncella de Orléans, es la persona que más admiro en el mundo. Es mi personaje histórico favorito y mi modelo espiritual, aun sin profesar la misma religión.

Podría quedarme a hablarles de la historia de Juana por horas y citar las docenas de libros, tanto para adultos, como para niños, que poseo de sus hazañas históricas y su ascenso hasta convertirse, junto a Teresa de Lisieux, en Santa Patrona de Francia.

Pero la historia de Juana de Arco, quizá no fuese posible, o por lo menos no sería tan conocida, tan venerada e indiscutiblemente relevante, si no fuera por su extraordinario "equipo de propaganda" liderizado por la Reina Yolanda de Aragón.

Tristemente, Yolanda de Aragón, no ha alcanzado, digamos, que el estatus, que una mujer de su categoría, sin lugar a dudas merece. Deberíamos todos saber de Yolanda de Aragón, como quién sabe de Leonor de Aquitania, o Catalina de Aragón, la primera esposa de Enrique VIII, o, incluso, de la misma Juana de Arco. 

La muy joven Juana de Domrémy, se convierte junto a su tutora y mentora Yolanda en los polos de lo que sería la triste figura de un Carlos, y que, precisamente, gracias a ambas, es un rey conocido y querido entre las historias de los monarcas de la dinastía Valois en la Francia medieval.

Yolanda tuvo una existencia, para nuestros estándares de hoy, muy corta. Falleció de 58 años. Pero fueron 58 años vividos con intención, astucia y una pasión por Francia que la hace, tras bastidores, la dama de hierro de la incipiente monarquía de su yerno.

Yolanda nunca fue reina por derecho propio, aunque aspiró por años a la sucesión del trono de Aragón donde se favorecía a los varones, a pesar de que ella era la única sobreviviente de los hijos de su padre Juan I. 

Tuvo, por suerte, un feliz matrimonio con Luis II de Nápoles, a quien dio seis hijos, y que confió siempre en las habilidades de su consorte para gobernar. Yolanda era tan bella como inteligente. Y es conocida, históricamente, como "La Reina de los Cuatro Reinos": Sicilia, Jerusalén, Chipre y Aragón.

Pero estos títulos no correspondían realmente a su influencia e incluso poder sobre estas regiones. Aun así fue una brillante estrategia de propaganda para dar a Yolanda prestigio y categoría. Yolanda, apoyada por su esposo, sí que se hizo casi dueña de las tierras del Ducado de Anjou, que estaban en Francia, y de las cuales Luis II tenía legítimo dominio.

Su vínculo con la corte francesa lo tiene al quedarse viuda y concretar una unión entre María de Valois, su hija, y el Delfín Carlos, a quien Yolanda conoció de toda la vida y a quien adoraba.

Carlos fue rechazado por sus progenitores. Un rey completamente loco y una madre que abiertamente recibía a sus amantes en la corte. Carlos nunca supo, aunque se asume que fue el rey, quien fue su padre biológico.

Yolanda, genuinamente, cuidó de la salud de su yerno, y fue idea de ella que se retiraran a vivir a los castillos propiedad de Yolanda en el Loira, donde en 1429 recibirían a la Doncella de Orléans.

Los consejeros del heredero eran escoria, y fue Yolanda quien instó a su yerno que recibiera a Juana de la que ya se hablaba a lo largo y ancho del reino. Juana nunca tuvo vergüenza en decir, a quien quisiera escucharla, que había venido de Dios, y que había sido aconsejada por el Arcángel Miguel, y dos de sus santas favoritas, Catalina de Alejandría y Santa Margarita.

Yolanda lo tenía muy claro, había que recibirla y escucharla. De todo lo demás se haría ella a cargo. 

Yolanda, en términos de la música y el entretenimiento de nuestro siglo, es lo que se conoce como una agente. Las siglas en inglés son AI, "artist development." Este término podemos traducirlo como "agente artistico."

Con un conocimiento impecable de la propaganda y la propagación de esta en los medios y las redes, estos agentes son imprescindibles para convertir a un aspirante a "cumplir sus sueños" en una Mariah Carey o Karol G. Los nombres de Clive Davis, Tommy Mottola, o Quincy Jones han sido ejemplos de esta imprescindible sombra detrás de las estrellas por décadas.

Desgraciadamante, la decadente industria del entretenimiento ya ha prescindido de estas figuras, y ahora a los artistas los asciencen o destruyen las redes y los medios digitales.

Volviendo a 1429, El discurso de Juana era más que convincente y Yolanda la puso a prueba escogiendo a dedo a teólogos de la corte para que la interrogaran sin piedad. Juana pasó la prueba y Yolanda comprobó no solo que hablaba con la verdad sino con indiscutible santidad.

Pero Juana era completamente ajena a todas las intrigas y los protocolos de una corte real. Yolanda era una experta. Así que, la astuta monarca dijo "manos a la obra" y el resto es, indudablemente, historia.

Yolanda, junto al Delfín, se dejan convencer para crear una audiencia frente a la vasta corte de los Valois, donde Carlos hace que se esconde entre la muchedumbre y pone a un impostor en el trono. 

Supuestamente, Juana no conocía a Carlos, y al llegar al trono, hace que duda y se va caminando por el salón hasta toparse con un hombre que, disfrazado, de cortesano, ella lo llama "mi rey" y se postra a sus pies. Los presentes quedaron deslumbrados. ¡Había nacido una leyenda!

Esta escena es de las que más ha trascendido de la historia de Juana de Arco, y se ha hecho ver como un genuino acto de intervención divina. Pero, no, fue una idea de la "Reina Madre" para impresionar a los presentes y empezar a animar a los franceses a deshacerse de los ingleses.

Yolanda tenía un enorme respeto por sus súbditos y sabía que aunque eran gente simple e incluso ignorantes, poseían un gran corazón y eran profundamente religiosos. Juana era prueba de ello.

Yolanda también hizo a Juana la "protagonista" de una conocida leyenda urbana donde se hablaba que una doncella de la región de Lorena vendría a salvar a Francia. Era una profecía que Yolanda en seguida y muy hábilmente hizo correr para que se pensara que Juana era la esperada heroína. Sin duda, el momento que se vivía era óptimo.

Pero muy lejos, estuvo Juana de ser un fraude. ¡Para nada!

Yolanda abre las arcas del reino para financiar a la doncella y proveerla con un ejército del cual ella sería una líder espiritual. Pero bien que se lució como soldado y sus estrategias de guerra eran excepcionales. Sus tropas se rindieron a sus severas órdenes y, casi enseguida, llegaron sus mayores triunfos. Primero Orléans, y posteriormente Chinon y Compiègne. 

Los ingleses atónitos empezaron a hablar de brujería y de hechizos. Pero los capitanes de Juana sabían que, sin miramientos, Juana era una guerrera innata.

Finalmente, Carlos fue coronado rey de Francia en la fabulosa Catedral de Reims, en presencia de su santa doncella.

Pero Juana comete un craso error y es que no acepta que Carlos, ahora, soberano con todas las de la ley, decidió hacer un alto al fuego y tratar de negociar con Borgoña.

Juana sabe que aún quedaba mucha Francia bajo la amenaza de la corona inglesa, y, eso incluía París. Juana desafía las órdenes de Carlos y de Yolanda y se atreve a entrar en guerra con un ejército minúsculo y sin financiación alguna.

Por supuesto, Juana tiene todas las de perder, y es capturada. Un supuesto rescate es rechazado por las cortes de Carlos, y Juana termina siendo una prisionera política que, acaba su corta experiencia en la hoguera, sucumbiendo a la propaganda de sus enemigos que la habían acusado de hechicera.

La propaganda es tan protagonista de la historia de Juana de Arco, tanto como lo fueron los miembros de la realeza. La buena estrella de la doncella es propagada por su legendaria fe y sus convicciones religiosas. Su terrible deceso es el producto de haber alimentado, que su proveniencia divina era fraudulenta.

En el mundo actual, la propaganda, brillante y nada comedida, se ha utilizado para la destrucción y el desprestigio moral de nuestra sociedad. 

La tecnología que hoy conocemos era impensable imaginarla en la corte de los primeros reyes de Valois, o, incluso, posteriormente, de los Borbones.

Muy a nuestro pesar, sin embargo, pareciera que la ambición de poder y de participar en los turbios negocios que financian a las nuevas agendas es más fuerte que todo.

Tampoco, muy desafortunadamente, entre nuestros jóvenes, se ve apuntando a una Juana de Arco, que apenas tenía 17 años cuando libró la batalla de Orléans.

Su firme devoción, su amor infinito a Francia y su lealtad a Carlos, hoy no la tiene ningún adolescente por nada, excepto por su cifra de seguidores en TikTok.

Los movimientos comúnmente allegados a los conservadores son mediocres y hasta esperpénticos. Los líderes de estos movimientos no escuchan a nadie más que a sí mismos, y se dejan dominar por sus egos. De nuestros rivales, esto nos queda clarísimo. Pero, es peor darnos cuenta de que nosotros, que estamos, como se dice vulgarmente, del "lado correcto de la historia," seamos tan poco creativos y estemos tan dispersos.

El tiempo no pareciera estar de nuestro lado. Las "Yolanda de Aragón" se rinden, se corrompen o simplemente se cansan.

Pero hay que desempolvar y recoger los estandartes de la fe y el optimismo. Tenemos que ser implacables y por sobre todas las cosas, creer en nosotros mismos. Dios sabe siempre ponernos en el camino adecuado y enviarnos a nuestros aliados en esta lucha.

No tenemos por qué aspirar a pasar a la historia. Pero sí a escribir, con máxima contundencia y perseverancia, la historia de una civilización que nunca pase.


Friday, November 17, 2023

Cruzada al Couché: Batalla Cultural y las revistas de Moda


Yo tengo un presupuesto especial para comprar revistas. Bueno, en realidad, no tengo presupuesto. Las revistas son una de mis pasiones, y para las pasiones, sinceramente, no existe presupuesto.

En momentos de precariedad, o aun cuando no he tenido un trabajo fijo, siempre ha habido suficiente en mi cuenta de banco para revistas. No sé cómo lo hacía. Pero siempre he podido saciar mi sed de papel.

Como ya les he contado, este idilio comenzó en mi infancia, en casa de mis abuelos, donde había un arsenal de deliciosas publicaciones de los años 60s y 70s. Incluso alguna que otra de los 50s.

La afición a las revistas continúa hasta hoy, y seguirá por el resto de mi vida.

Pero poco podía imaginar que mi entrega y mi tajante disciplina para adquirir revistas y recortarlas pasaría por la crisis que en estos momentos está pasando.

Gracias a Dios, esta crisis no obedece a la carencia de medios para satisfacer mi inusual vicio. Pero, de alguna manera, es algo mucho más serio. Y merece su propio análisis.

Hace pocas semanas dediqué un artículo completo a la crónica rosa, a la farándula. Obviamente, mis conocimientos del tema comenzaron con la asidua lectura de revistas del corazón. Pero este género es uno de los tantos que han captado mi atención.

Las revistas de mi niñez, eran, en su gran mayoría, publicaciones que se dedicaban a la mujer. Sin ánimo de hacer propaganda de una forma especial, pero estamos hablando de clásicos como "Buenhogar" o "Vanidades" que surgieron hace décadas con artículos que se inspiraban en el estilo de vida de las amas de casa, y con el pasar de los años, a la nueva mujer que trabajaba a la par del hombre, y que mantenía un hogar y criaba a sus hijos. Hablamos de la mujer de la segunda mitad del siglo XX. La mujer moderna.

Ahora, no nos engañemos, las publicaciones dedicadas a las mujeres datan desde hace siglos.

¡Les pongo un ejemplo clásico (literalmente!)

En su novela más conocida, "Mujercitas," Louisa May Alcott, se inspira en su propia vida, y en sus propios comienzos como escritora para crear a su protagonista Josephine "Jo" March.

Jo, ya adulta, es aspirante a escritora y columnista, y, se pasea por varias editoriales tratando de vender sus relatos. ¿Cuál fue el resultado inicial de esta búsqueda? Pues que la mandaban a publicar en las revistas dedicadas a las mujeres. Hablamos del siglo XIX, época en que se desarrolla esta magnífica novela.

La temática de las revistas aptas para el género femenino (recordemos, por favor, que solamente hay dos géneros) siempre era la misma: moda, decoración, cocina, viajes, hogar, familia, belleza, y muy sutilmente, sexualidad y salud.

La comercialización de las revistas a lo largo del siglo pasado, y, más aún, con la llegada del internet, hizo que hubiese un boom, tanto físico como digital, de revistas o tabloides dedicados a la mujer y a su entorno.

Claro está, hay revistas de temática masculina, y no me refiero solo a Playboy y cosas por estilo. No. Las revistas para hombre, como hoy en día GQ, que tiene versiones en varios idiomas, tienen artículos que tocan temas de finanzas, negocios, sexualidad, deportes, y para los metrosexuales, moda y belleza.

Pero podría decirse que en los últimos, digamos, diez años, la narrativa de las publicaciones para mujeres, específicamente, ha dado un giro de 180 grados, con resultados atroces y preocupantes.

Los artículos ya no están bien escritos. Se ha suprimido la calidad para incluir más cantidad. ¿De contenido? No, de publicidad. Ahora volveremos a este punto.

Los temas que ahora vemos en portada y en la publicación entera son: feminismo radical, transgenerismo y géneros más fluidos que el Amazonas, aborto como un método de reproducción más, la sexualidad como arma de empoderamiento, el movimiento "me too" y como el hombre es un chicle en la suela de tu zapato. Y si, por ahí, un poco escondido, moda y trucos de belleza (y como elegir un buen cirujano)

Para comprar revistas hoy en día, tenemos que ser un poco Indiana Jones, y abrir cada página con cuidado, no nos vaya a saltar una serpiente disfrazada de bulos climáticos y una entrevista a Bad Bunny.

Pero el caso de las revistas, como docenas de tantos otros, son un síntoma más de esta decadencia a nivel intelectual y moral que nos ha plagado. No hay un método más efectivo para la reproducción de nuevas ideologías que una revista, que, por supuesto, ya no solamente se encuentra en librerías y quioscos, como las compraba yo. Ahora, cada revista tiene su versión digital y su arroba en X (antes Twitter)

De hecho, la llegada de la digitalización, quebró a muchísimas revistas de corte clásico, como fue el caso de "Gourmet" que sirvió de inspiración a las mesas y cocinas de nuestras abuelas, y que decidió cerrar sus puertas después de 60 años de circulación.

Para mí un ejemplo de degradación importante y que debe mencionarse especialmente es la revista "Vogue."

Vogue nació el 17 de Diciembre (un día antes que yo) de 1892 (bastante antes que yo) y hoy, por hoy, tiene 28 ediciones internacionales.

Pero enfoquémonos en la Vogue americana, que siempre ha marcado la pauta, aun por encima de British Vogue, en Inglaterra, que se fundó en 1916.

Actualmente, Vogue tiene una circulación que oscila entre 1.2 y 1.5 millones de subscriptores. 

En el idioma de las revistas, esto es alto. Si no tiene más o si este número se ve en picada, la culpa la tiene nada más y nada menos que Anna Wintour, su editora en jefe.

Wintour tomó las riendas de Vogue en 1988, y, sin duda, a ella se le debe que su revista haya sido la cuna del fenómeno inigualable de las "supermodelos" durante la década de los 90s y el nuevo milenio.

Nadie puede dudar de que la señora Wintour tiene un ojo para los negocios. Porque la moda y su entorno es un negocio billonario.

Pero a finales de los 2010s, Vogue entró de lleno en un terreno lodoso: la política. En los últimos pocos años, añadimos ideología de género. Vogue siempre fue una revista de corte feminista, pero jamás había tocado el tema de una forma tan reprochablemente radical.

Hagamos un inciso en el tema de la publicidad.

Cuanto más subscriptores tengan las publicaciones, mayor número de patrocinadores atraen. Esto es igual para las revistas físicas o sus versiones en la web. Si ustedes se fijan, las subscripciones a Vogue cuestan no más de $10 por un año entero. 

Yo la he visto a $5 en Amazon en años anteriores.

La idea es adquirir un número de subscripciones apoteósico para que los publicistas quieran tener su espacio entre artículo y editorial. El espacio publicitario en una revista como Vogue es de miles de dólares. Hablamos de unos 4 ceros o más si es la edición de Septiembre, que aunque devaluada, sigue siendo la más especial.

Con estos datos, y para no entrar en muchos detalles, podemos deducir que quienes marcan la pauta de las publicaciones hoy en día, no es un buen editor en jefe. Es la publicidad.

A su vez, la publicidad que circula hoy en día a todo nivel es absolutamente servil a las agendas ideológicas y a las políticas que las apoyan.

En Estados Unidos existen compañías que premian a toda empresa que ensalce y promueva al lobby LGTBQ. Por lo que las empresas van a crear narrativas en su publicidad que resalte la temática gay y la transexualidad. Todo esto con modelos y editoriales que sean "buenos embajadores" de este estilo de vida.

Las revistas, a su vez, ponen una alfombra roja para esta publicidad y el producto es el que lastimosamente se vende en las librerías.

Editores como Anna Wintour, con dudosa catadura moral y donante estrella del Partido Demócrata, no tiene ningún prurito para que su querida revista se haya convertido en una papelera ideológica. Eso sí, con los mejores fotógrafos y un uso del Photoshop como el de nadie. 

En otras palabras, presten atención, las revistas ya no sirven al público, sino a las agendas que las subvencionan. El lector es secundario. Bueno, sin subterfugios. El lector no importa. Casi del todo.

Yo creo que el público se ha dado cuenta de estos cambios en las revistas y son cada vez menos los que se han suscrito para recibir estos bodrios en su correo. Pero tenemos que generar más conciencia.

Yo ya no compro más que revistas llamadas "independientes" cuya temática se ha mantenido, aunque no totalmente, más discreta o más a la vieja usanza y se mantiene con publicidad de negocios locales o empresas familiares. También me decanto por revistas de viaje o cocina, simplemente por la calidad extraordinaria de su fotografía.

Las revistas de moda ya no las compro excepto en las librerías de segunda mano donde me salen gratis y que no benefician, sino a los comercios pequeños o alguna obra de caridad.

Y así opino que tenemos que actuar todos. 

Se trata de hacer resistencia a esta dictadura de índole ideológica que nos quiere empapelar con couché. Se trata de obligar a nuestras revistas de antaño a volver a su contenido mágico y lujoso que nos entretenía con fantasías o, nos educaba. Había para todo.

Yo considero que tenemos razones para estar optimistas, pero primero debemos estar alertas.

Las revistas hoy en día son una especie de Medusa. Todas, o casi todas, con una esencia llena de veneno. Pensemos, por favor, en el daño que este veneno hace a los más jóvenes. 

Pues muy bien, hay que cortarle la cabeza como hizo el gran Perseo. Y a quien quiera dañarnos, sin miramientos, mostremos como hemos cortado la cabeza del enemigo. Si nos desafían, serán convertidos en piedra o más apropiadamente---en material biodegradable y 100% reciclable.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...