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Tuesday, January 16, 2024

Mujeres Necias y el Precio que Pagan por un Pedazo del Paraíso

Ruslana Korshunova (1987-2008)

Ruslana Korshunova no era una supermodelo cualquiera. Tenía lo que podría decirse como "ángel." Sus ojos azules le brillaban cada vez que sonreía. Era alegre, talentosa y tenía una presencia incomparable en las pasarelas. Conocida por todos como la "Rapunzel Rusa," Ruslana llegó al modelaje por la puerta grande, o así al menos parecía, y una cabellera que rozaba sus muslos, rubia y encantadora.

Comenzó a los 15 años y ya al  poquísimo tiempo estaba en la portada de "Elle Francia" y era la imagen inconfundible del perfume "Nina" de la icónica diseñadora italiana Nina Ricci.

Rápidamente, la agenda de Ruslana se llenó de contratos para los desfiles más cotizados de la industria y, aprovechando un boom extraordinario de modelos eslavas (Ruslana era de origen ruso-Kazakhstani) se hizo un nombre que pensábamos estaría a las alturas casi inalcanzables de una Naomi Campbell.

Pero, muy desgraciadamente, la carrera de Ruslana se vio marcada por una profunda tristeza. Un inconformismo con todo lo que la rodeaba, un historial amoroso plagado de fracasos y Ruslana, en un acto de obvia desesperación, el 28 de Junio del 2008, decidió acabar con todo, incluyendo su propia vida.

Los sórdidos detalles de su suicidio han hecho sus rondas por las redes sociales a lo largo de estos 16 años, y se sabe que Ruslana saltó al vacío, tomando impulso como quien quiere alzar vuelo, aterrizando, lastimosamente en el pavimento a metros de su edificio de lujo.

La fascinación por lo que pudo haber pasado a la modelo, de solamente 20 años, no ha parado. Aunque no dejó líneas de despedida, sí dejó largos escritos donde expresaba su descontento con su vida y una desconexión con su propósito.

Ruslana, se decía, había sucumbido a los efectos secundarios de una extraña doctrina de una secta de élite donde podían haberla dañado mental y emocionalmente.

Pero en mi opinión, Ruslana fue víctima de una vida maleada por una industria que, cegada por su extraordinaria belleza, prometió a Ruslana un mundo de ensueños que fue, para la joven modelo, una espeluznante pesadilla.

Hace pocas semanas, sin embargo, saltó a la palestra que Ruslana, con apenas 18 años de edad había sido invitada un par de veces a la isla privada del magnate Jeffrey Epstein, donde alegadamente pudo haber sido víctima de los excesos y sucesos de los que ya es más que conocido el que fuera uno de los "it boys" más famosos del mundo.

Para mí, el trágico final de Ruslana, ahora cobra más sentido...

¿Pero hasta qué punto Ruslana y las innumerables jovencitas, varias de ellas menores de edad, son inocentes?

¿Qué hay detrás de estas narrativas que han sido tan trilladas en la opinión pública?

Es importantísimo darnos cuenta de que Jeffrey Epstein es tan solo la punta del iceberg...

Epstein murió en la cárcel en el 2019. La versión "oficial" fue que se ahorcó en un momento en que supuestamente los guardias que lo custodiaban no estaban haciendo su trabajo como debían. Pero no hay que ser un genio para darse cuenta de que la teoría de un aparente suicidio no tiene mucho sentido.

Algún día saldrá la verdad de cómo Epstein llegó a su final, y por lo poquísimo que ha salido a la luz, un suicidio como tal, no fue.

Como no hubo un juicio formal, todo de lo que a él se le acusa tiene un signo de interrogación. Pero es obvio que la evidencia que recientemente está siendo revelada lo ponen en el ojo del huracán, a él, y a su bienamada "meretriz," la aristócrata Guislaine Maxwell, que sí aguarda juicio en una cárcel de alta seguridad y que ha llegado a un acuerdo para contar mucho de lo que ya podíamos suponer como cierto.

Según los detalles del juicio, Maxwell, era quien se encargaba de contratar y convencer a las niñas de que acompañaran a señores muy ricos, a cambio de una larga lista de privilegios que incluían estadías en sitios exclusivos, pinturitas de labios de Dior, y otros regalos y promesas.

Papaúpas del mundo de las finanzas, príncipes y magnates de alta alcurnia, todos han sido invitados a pasarse vacaciones en Little St. James en las Islas Vírgenes.

Esta isla, hoy convertida en resort de ultralujo, fue adquirida por Epstein por la módica suma de $8M, en 1998. En el 2016, adquirió una isla vecina, pero esta no estuvo tan desarrollada como la original.

Epstein, un "darling" que se codeaba con la "Crème de la Crème" de Hollywood y Nueva York, tenía un peculiar avión privado, digamos que con un servicio de "aeromozas" muy peculiar. Sus aeromozas eran todas adolescentes que ofrecían un servicio inigualable a los socios de su empleador.

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

Ni las chicas eran aeromozas como tal, ni los clientes estaban en clase turista.

Si hubiese habido un servicio de afiliación por acumulación de millas viajadas, el ex-presidente de Estados Unidos, Bill Clinton tendría el nivel Platino o Diamante. Clinton es el cliente más conocido, íntimo del fallecido, y acumuló incontables horas de vuelo en el jet de su amigo.

Este avión adquirió un nombre infame, "El Lolita Express," haciendo alusión a la novela de Vladimir Nabokov, y a la cantidad de niñas que actuaban como acompañantes de los poderosos pasajeros.

Adelantándonos en el tiempo, muchas de estas señoritas, hoy en día con casi 40 años, decidieron hacer caja con sus supuestas tragedias de abusos y tráfico sexual.

Guardando el respeto por quienes sí que pudieron haber sido engañadas y no salieron ilesas de estas aventuras caribeñas, me permito, con toda honestidad, ser bastante escéptica.

Sí hay un delito, sin duda, en el mero hecho de que estas mujeres, en el momento que formaban parte de la “nómina” de Epstein eran menores de edad. Hasta ahí lo creo.

Pero no debemos caer en la trampa de que estas señoritas no sabían lo que estaban haciendo.

Hay evidencia fotográfica del señor Clinton dejándose masajear por una muchacha que sonreía de oreja a oreja para la foto.

La supuesta víctima más conocida, el "poster child" de este escándalo, es Virginia Giuffre, famosa por su posado junto al Príncipe Andrés de Inglaterra, que la tiene cogidita por la cintura, frente a la atenta mirada de Ghislaine Maxwell, su patrona.

Allí yo no veo ningún signo de abuso ni de cohesión. Ninguno. 

Y, muy sinceramente, tenemos que permitirnos un poco este sarcasmo, porque hace ya mucho tiempo que nuestra sociedad está creando un movimiento impecablemente orquestado alrededor de la sexualización de niñas y adolescentes.

Hay varios caminos que llevan a Roma. Y "Roma" en el caso que nos concierne hoy es, simplemente, "la profesión más antigua del mundo."

Analicemos las muchas vertientes de este problema.

Hace ya varios años que se está popularizando la participación de niñas pequeñas en supuestos concursos de belleza. Las críticas están a la orden del día, y muy afortunadamente, se ha hecho una contundente crítica a las consecuencias sicológicas de las participantes de estos concursos infantiles donde, muy específicamente, las madres de las criaturas, empujan a sus pequeñas a participar por el premio mayor, sometiendo a las menores a tratamientos como botox, el uso de bronceadores artificiales y extensiones del cabello.

El férreo carácter competitivo de estos certámenes es un negocio hipermillonario que ha permitido a muchas mujeres lucrarse con la participación de sus propias hijas.

En Colombia, con mucha razón e indignación, se tuvo que cancelar un repugnante concurso infantil llamado "Miss Tanguita" que tenía a niñas de entre 5 y 11 años desfilando en minúsculos trajes de baño frente a una audiencia de hombres adultos, muchos de ellos en obvio estado de ebriedad.

Pero, como se ha dicho, en Colombia, las niñas, desde que tienen uso de razón se sienten enormemente identificadas con la vida de las modelos.

La cultura de las "prepago" es altamente popular. Llámense así las "novias" oficiales de muchos capos del narco, entre otras figuras de élite.

La conocida novela "Sin Tetas No Hay Paraíso" de Gustavo Bolívar, cuenta magistralmente los periplos de Catalina, una joven adolescente que se deslumbra con la vida glamurizada de las "prepago." Si bien logra su cometido, las consecuencias de sus acciones llevan a un inesperado y trágico final.

Otra tendencia que ha contribuido enormemente al auge del tráfico sexual de mujeres es lo que es conocido como "Yachting." En español puede traducirse como "Yatistas."

Las "yatistas" no son, que nos quede claro, atletas que compiten en regatas. No, señores. Son mujeres de profesión "modelo" o "influencer" que, a cambio, de la cartera "Birkin" de último modelo de la firma "Hermés" o, digamos, que entre $100 mil o $1M de dólares en cash, aceptan ser damas de compañía de caballeros del jet set o jeques cataríes, para los que estas sumas de dinero son una pequeña propina.

Las "yatistas" no son guías turísticas. Estas señoras están, incluso, bajo contrato, para complacer a sus empleadores en la intimidad.

Varias de las hermanitas Kardashian, e incluso Meghan Markle, la tan antipática Duquesa de Sussex, la mujer del Príncipe Harry, entre varias otras personalidades, se sabe han sido "yatistas" en su camino a la fama.

Para dar un último ejemplo, el controversial e inepto gobernador de California, Gavin Newsom acaba de aprobar una ley denominada "Safer Streets for All Act." Esta ley, traducida como "Calles Más Seguras Para Todos," permite que la prostitución no sea un delito por el solo hecho que las trabajadoras quieran ponerse en la palestra en pleno día.

En el distrito rojo de Los Angeles, por ejemplo, el Bulevar Figueroa, que consiste en aproximadamente 40 cuadras, se pueden ver mujeres, varias de ellas, adolescentes en paños menores, incluso en horas donde los niños salen de las escuelas.

El negocio de las señoritas de la noche, y ahora también del mediodía, han hecho que el tráfico sea infernal, pero si les preguntan a estas empleadas autónomas, pues están encantadas, porque la nueva ley permite que puedan llegar a ganar hasta $1,000 por día, y reciben, de paso, muchos regalitos y viajes de parte de sus clientes más cariñosos.

En una civilización donde a la gran mayoría de los jóvenes, hombres y mujeres, se les enseña a motivarse con un estilo de vida altamente sexualizado, donde se ha disminuido al trabajo y al esfuerzo como una despreciable necesidad, ¿qué se puede esperar?

No pongo en duda, que sí haya un grupo de mujeres jovencísimas, como el caso que hemos comentado de Ruslana Korshunova, donde sí pudo haber habido un aberrante daño sicológico por haberse dejado seducir por la promesa de una vida de lujos asiáticos. 

Pero no nos dejemos engañar y no veamos estas tragedias a través de lentes rosados.

Nuestra cultura y la nefasta educación que ofrecemos a los menores, está siendo aprovechada por grandes conglomerados que disfrutan de capitalizar con mentes manipulables y personajes endebles y vulnerables.

Muy tristemente, lo que nos dejan ver las mujeres que ahorita quieren recibir compensación por un supuesto lastre mental por sus escapadas de juventud, es, por un lado, lamentable, pero, por otro lado, es un monumental fraude.

La educación más básica de los niños se recibe en un hogar. La gran mayoría de las víctimas de Epstein venían de familias rotas, donde abundaba el uso de drogas, por poner un ejemplo.

Se sabe que una de las niñas que prestó sus servicios a los magnates quedó tan impresionada con uno de sus viajes a la isla del difunto mogul, que, para su siguiente escapada a las Islas Vírgenes se llevó a la mitad de las chicas de su salón de clase.

No nos engañemos con cantos de sirena.

El verdadero y condenable tráfico sexual es muy, pero muy difícil de parar, dado que quienes lo hacen posible son personas de mucha influencia.

Pero lo que para mí es la moraleja de esta situación, y lo que, indiscutiblemente, zanjaría esta tragedia, viene con la creación de una nueva consciencia y una urgente reestructuración de nuestros valores y nuestros principios.

Vivimos, en una sociedad con individuos que desde la infancia son educados para saber cuánto valen, y no me refiero, a su valor divino y espiritual, sino su valor monetario. Se les inculca que su único propósito es, literalmente, "hacer dinero." Y punto.

Las niñas están siendo bombardeadas por propaganda, donde su cuerpo es un instrumento para escalar posiciones en todos los ámbitos.

Los varones, por su parte, también se han hecho admiradores de esta cultura donde el sexo y la buena vida se les sirve, a través de las redes sociales, el cine y la música, en bandeja de plata.

El verdadero trabajo está en purgar nuestra cultura de basura. Es un trabajo que ha de ser incansable, empezando por un hogar involucrado, estable y responsable, cualidades que sabemos son cada vez más raras, ya que los padres, como hemos discutido anteriormente, son inmensamente egoístas y no desean comprometer en lo más mínimo sus carreras y su bienestar personal.

Para los que promueven y gustosamente se han hecho propensos a crear desgracias, y luego quieren tener firme un dedo acusador, los dejo con un fragmento del poema inmortal de Sor Juana Inés de La Cruz, "Hombres Necios," escrito en 1689:


"Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpáis:


si con ansia sin igual

solicitáis su desdén,

¿por qué queréis que obren bien

si las incitáis al mal?


Combatís su resistencia

y luego, con gravedad,

decís que fue liviandad

lo que hizo la diligencia..."


Y qué triste y vergonzoso para nosotras las mujeres, ver que estamos contribuyendo a un apocalipsis moral de nuestro mundo. Que ya no es valor tener en lo personal o lo profesional una deseada y necesaria conducta intachable.

Porque ahora muchas, demasiadas, mujeres caminan por los bulevares de la desvergüenza y el desacato, y luego con lágrimas de cocodrilo alargan su mano para que algún necio caiga en su trampa y le ponga un diamante, comprando al instante su integridad y su futuro.

Friday, November 3, 2023

Seamos La Voz de la Consciencia para Nuestra Civilización Decadente

En 1883, Carlo Collodi, el querido recordado escritor italiano, creó para la posteridad uno de los personajes más entrañables de la literatura infantil, "Pinocho."

Si bien el libro, en su día, tuvo una gran acojida por su excelente ambientación a la vida de la Toscana italiana, y el carisma de un pequeño hecho de madera, no fue hasta 1940 que, en su extraordinaria creatividad y sapiencia, Walt Disney, da vida a Pinocho para convertirlo en un ícono.

En la película vemos a Pinocho que es creado como una marioneta de Gepetto, el relojero, que ansiaba tener un hijo. Las buenas acciones del anciano Gepetto son recompensadas cuando el Hada Azul convierte a Pinocho en una marioneta sin hilos, con vida propia.

Pero hay un protagonista casi invisible a la vista, pero imprescindible para la trama: Pepe Grillo.

Collodi, en su cuento original de finales del siglo XIX, no le da tanta importancia a este personaje. Sin embargo, Disney, encuentra en el pequeño insecto, un potencial exquisito y lo convierte en un culto y veraz acompañante de Pinocho, y, por órdenes del Hada Azul, en su "consciencia."

Para Pepito Grillo, como lo apoda Pinocho, lo más importante era que su "pupilo" supiese, en todo momento, la diferencia entre el bien y el mal. La recompensa de ser un niño valiente, virtuoso y obediente era que, al fin, podría ser de carne y hueso, la cual vemos cumplida al final del largometraje.

A priori nuestra propia consciencia se forma desde que llegamos al mundo con las enseñanzas y los valores familiares que tenemos en casa, para con nuestros padres, nuestros hermanos, los abuelos y los primos y tíos. Un núcleo familiar bien constituido es casi una garantía de que nuestros principios nos llevarán por un camino íntegro y emocionalmente saludable.

Simultáneamente, seguimos adquiriendo enseñanzas de nuestros maestros, que junto a un curriculum académico bien estructurado nos convierte en ciudadanos aptos para nuestra comunidad.

Ya como adultos, nuestra tarea es, de la mejor manera posible, honrar y cumplir con todos los preceptos que nos han sido inculcados, y, con esfuerzo y coraje, compartir estos valores con nuestros semejantes, fieles, claro está a nuestro propósito divino.

Hoy en día este ciclo de adquirir y reforzar nuestra propia consciencia es una utopía.

Ni existen núcleos familiares bien constituidos, por la ausencia de uno de los padres, literal o emocionalmente hablando, y la introducción en nuestra sociedad de nuevas ideologías corrompidas, y una formación académica más que deficiente, e incluso inapropiada.

Millennials (Gen Y) y los jovencitos de la Generación Z, están probando ser, en una mayoría francamente abrumadora, pequeñas personas, con poca motivación para superarse en la vida, una conducta pedante y desafiante a la autoridad, y una fragilidad mental que los vuelve casi incapaces para sobrevivir en una civilización en estado crítico--sino del todo terminal.

Claro está que en este juicio estamos dando pinceladas muy anchas al entorno de los jóvenes. Por supuesto que hay excepciones, y un aplauso para ellos. Pero los números son bajos. Demasiado. Para un despertar como el que estamos llamados a tener, necesitamos más guerreros y menos Tik Tokeros.

Es importante recalcar que este genocidio moral que sufrimos actualmente viene, en muchos casos, de la mano de empresas muy concretas que controlan, como a un Pinocho cualquiera, los designios de nuestra sociedad, amoldándolos, por supuesto, a todo aquello que dé indudable rédito económico.

Si hay consecuencias nefastas por el funcionamiento o implementación de nuevas doctrinas o narrativas colectivas, eso no es problema de ellos. Las arcas están llenas, qué más da si todo alrededor está en rojo, o está vacío.

Es abominable ver como se ha diluido la palabra "dios," obviamente escrita con minúscula, sinónimo de deidad y de ninguna manera refiriéndose a nuestro Creador, Rey del Universo.

Se define como dios a la obtención sin límite de fortuna, de prestigio. Se pone la palabra "dios" frente a la acumulación idiotizada y sistemática de seguidores en redes sociales. Una plataforma creada por figuras virtuales, en muchos casos bots, cuentas falsas. 

Se ha borrado casi por completo a Dios de todas las fórmulas de nuestra existencia. Se han gestado dioses a imagen y semejanza de los titiriteros que aparecen en las revistas y en los perfiles de las redes sociales. He ahí nuestros nuevos maestros, nuestros mentores.

He ahí la consciencia del ciudadano del siglo XXI.

Queriendo dar el beneficio de la duda a los personajes que aparecen (real o virtualmente) en nuestro día, pensemos, que sí, en algún momento estos individuos fueron enseñados a tener ciertos valores a nivel familiar e incluso a nivel académico. No es raro ver Doctores en humanidades y ciencia hablando imbecilidades.

En algún momento, estos valores, e incluso su proeza intelectual, han sido abandonados a lo largo del camino hacia el adoctrinamiento o hacia la conquista del "Dorado" de su codicia.

Esta ignominia colectiva es la que ha hecho de la civilización Occidental un casi cadáver que se descompone a viva luz, gota a gota, frente a nuestra impasibilidad y nuestra indiferencia.

Muchos, afortunadamente, y muy especialmente mi generación, la Generación X, ha podido sacudirse de este estado intelectual y funcionalmente vegetativo. Y más nos vale, porque la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros pesa una tonelada.

Estamos urgidos, como verdaderos templarios de una nueva era, a crear una nueva consciencia en el mundo.

Sin embargo, poco, muy poco, ha probado ser más difícil que esta misión en los tiempos que atravesamos.

La resistencia a un cambio de consciencia es abrumadora. Las narrativas ideológicas y el alcance que tienen las redes sociales y la trágica polarización de nuestra sociedad (nación por nación, generación a generación) han originado un colchón, un comodín, una muleta, una zona de confort casi impenetrable.

Es fácil desistir y decir..."allá ellos."

Pero es precisamente, un alza de nuestra consciencia y de nuestra fuerza moral, la que nos hace levantarnos, sacudirnos el polvo, quitarnos las espesas vendas de los ojos y seguir luchando.

Un mal uso, o la ausencia de una consciencia, ocasiona, inevitablemente, falsas expectativas. Esto, a su vez, resulta en la penosa imagen que vemos de personas deprimidas, insatisfechas, adictas y captadas. 

El haber creado una nueva escala de valores, con propaganda ágilmente hilada, pero vilmente aplicada, ha podido, hasta ahora, tomar ventaja, reprogramando la consciencia de nuestros jóvenes: lo que se conoce por "bien" hoy en día en un anatema. El mal es una hazaña heroica.

Demos ejemplos concretos con los que estamos, sin duda, familiarizados:

El aborto, absoluto derecho humano y empoderamiento femenino. La familia, los "fans y seguidores" de Facebook y X. El Ché Guevara, un valiente activista por los derechos de los homosexuales. El comunismo, sexy y cool a más no poder. Hamas, justicieros de la paz. Los judíos? Ah esos son nazis genocidas.

Entendemos por donde va el relato, verdad?

Estas consignas, muy terriblemente para todos, no son ciencia ficción. Las oímos cada día en los medios de comunicación en boca de los adolescentes, que, lastimosamente, tomarán, en su momento, las riendas de nuestra moribunda civilización.

Como casi todo, actualmente, la decisión de cambiar el rumbo de nuestra realidad y crear una nueva consciencia colectiva, tangible y, ante todo, irreversible, comienza con una decisión que ha de ser inequívocamente individual.

Es decir. Es una decisión propia. Mía. Suyas. De todos. Como personas. 

Si quiere, podemos decir que tenemos que difundir una resistencia a toda la resistencia que tiene pánico de mover un dedo en favor de restaurar la ley y el orden.

Es una labor pasional y que nos llama a tener carácter para mostrar la caricatura en la que nos hemos convertido, especialmente de cara a los enemigos que se han propuesto destruirnos para montar un metaverso de zombis y activistas de medio pelo.

Una de las acciones más urgentes, si no la más urgente, es que tenemos que destruir la narrativa de verdades relativas. 

Los que son el núcleo de esta destrucción de consciencia incesante, han generado un arma que pareciera, a simple vista, indestructible. Ella consta de la afirmación de que todos y cada uno podemos entender la verdad de los hechos, las perdonas y las circunstancias, como nos conviene. Si se quiere más crudamente, como nos dé la gana.

Craso error. La verdad es solo una. 

Ilustremos este punto:

Un hombre o una mujer no son construcciones sociales. Un hombre, cromosomas XY, y una hembra, cromosomas XX, son una realidad biológica. Punto. Esa es la verdad.

El género fluido, el bosque encantado de ideologías de un adolescente aburrido y desmotivado, no le cambian su verdad biológica. 

La lista es larga.

Nos corresponde, sin miramientos, ha desmontar, uno a uno, los mitos que de pronto han resultado rentables para millones de personas y sus lobbies hambrientos de poder.

Para concluir, no debemos desear más que ser la "voz de la consciencia" de nuestra sociedad. No tenemos que ambicionar llevar una vida épica ni construir plataformas virtuales infinitas. Simplemente, tenemos que llevar la sensatez y la cordura a donde quiera que vamos.

Cada uno de nosotros, acompañados y bendecidos por nuestros dones, nuestros principios y nuestros patrones de conducta, estamos llamados a hacer una diferencia.

Sabemos de sobra, y esto tenemos que aceptarlo, que cada individuo tiene un libre albedrío. Los tiempos de acción y de apertura de consciencia son distintos para unos y otros. Pero a todos, esperemos, nos llega nuestro momento de acción.

Hay, sin duda, hechos irreversibles. Veremos casos de personas que no despertarán nunca. Estos serán adultos con existencias grises y empobrecidas. Pero debemos tener fe y seguir abriendo nuevos caminos.

Sabemos distinguir entre el bien y el mal. Claro que sabemos. No tengamos miedo de limpiar nuestros oídos de esa cera, angustiosamente falsa y abominable, para escuchar la voz clara de una nueva consciencia renovada y dispuesta al combate por la verdad y la felicidad máxima que merecemos.

Ana Frank escribió en su diario:

“Me he dado cuenta de que siempre hay un poco de belleza: en la naturaleza, en el sol, la libertad, en nosotros mismos; y todo esto puede ayudarme...Los débiles mueren y los fuertes sobrevivirán, y vivirán para siempre.”

Monday, October 30, 2023

El "Efecto Sombra" y la Batalla para salvar a Nuestra Civilización

¡Qué tiempos tan terriblemente violentos estamos viviendo! Se respira por doquier esa agresividad, ese descontento, esa amargura que vemos en la gente, día sí y día también. Parece tan imparable como abominable. Desesperanzador. Nos ciega y nos consume de a poco.

Hace pocos meses, estaba esperando en un semáforo en rojo. De pronto, un joven exaltado y con mirada de loco, se sale de su carro y sin miramientos atropella a insultos a una señora que estaba, al igual que yo, esperando la luz verde.

¿Qué pasó? No lo sé. Puedo imaginar que la conductora a quien este joven estaba gritando, se le habrá metido en su carril. De verdad, no lo sé. Pero, lo que sí puedo decir es que lo que haya sido, no merecía una reacción tan exagerada que seguro dejó a más de uno paralizado.

Se han oído casos recientes, donde un episodio como este, en inglés se llama "road rage," (rabia de carretera) ha resultado en muertes porque uno de los conductores viene armado y dispara a la persona con la que está discutiendo. Es verídico.

En Estados Unidos, vivimos con seria preocupación, la cantidad de matanzas en serie que están ocurriendo a lo largo y a lo ancho de la nación. Tenemos el caso de Maine, donde un veterano que sufría de Síndrome Post Traumático, y había salido de una institución siquiátrica, disparó a quemarropa, matando a 18 personas en un bar y en un establecimiento donde jugaban al bowling. El asesino se dio a la fuga y finalmente se suicidó.

Desde los ataques del grupo terrorista islámico Hamas a Israel, que dejó un saldo, hasta la fecha, de 1,400 israelíes muertos, hemos visto proliferarse cientos de protestas en favor de la aniquilación de Israel y del pueblo judío, todo ello disfrazado y muy bien aderezado con supuesta propaganda Pro-Palestina.

La Universidad de Cornell, en Ithaca, que tuve el privilegio de visitar en 1982, está actualmente en alerta por una serie de grafitis en los pasillos donde incitan a la violencia contra Israel y los judíos, y por una serie de amenazas a la organización de la universidad que arropa a los estudiantes judíos. Se incita a que se les siga tanto en el campus como en sus lugares de residencia para, literalmente, "rajarles el cuello."

Discutimos en detalle como, sin benevolencia, y alimentadas por una codicia sin precedentes, las agendas ideológicas incitan a los jóvenes a crear narrativas sobre supuestas opresiones e injusticias hacia su persona, o, hacia cualquier agente externo. El racismo es un buen ejemplo, como también, la falsa urgencia de la crisis climática, que ha sido desmentida una y otra vez.

La resonancia de las redes sociales han contribuído a que toda esta violencia y estas ansias de supuesta justicia social, resulte en brotes de violencia y de frustración tengan un endemoniado efecto a nivel global, siendo las nuevas generaciones las más vulnerables.

Es más que obvio que quienes han tomado el control de los hilos de la sociedad Occidental, primordialmente, han hecho negocio manipulando, decimando, mal nutriendo y retorciendo las mentes de los que se perciben como más débiles. Somos muchos, y cada día, más, que nos hemos vuelto inmunes a la virulenta propaganda que nos llena los oídos y la cabeza de consignas ideológicas que no solo son falsas, sino que, en su mayoría, llaman a la violencia, en muchos casos extrema.

No hay filtros. Si hubiese filtros, no hubiese negocio. Tan simple como eso.

¿Pero si pudiéramos explicar este peligroso efecto a través de la sicología?

Si bien nada de nada puede justificar la enorme escalada de violencia que estamos padeciendo, nos ayudaría a entender qué es lo que ha encendido la mecha que hace que el odio corra como pólvora por todos los rincones.

Veamos...

En el año 2009, tuve ocasión de ver un documental llamado "The Shadow Effect." Se tradujo al castellano como "El Efecto Sombra." Recomiendo que cada uno de ustedes lo vea con la mente abierta y adaptando su contenido a los tiempos actuales. De hecho, los análisis y las explicaciones de los expertos, pueden ser aplicadas a todos los ejemplos que ya he mencionado.

"El Efecto Sombra" está basado y está presentado por Debbie Ford. Para quienes no la conocieron, Debbie Ford fue una conferencista y coach motivacional, que, después de una vida de excesos y de consumo de drogas, pudo, con éxito, rehabilitarse, y dedicar su vida al estudio de la sicología Jungiana.

Lamentablemente, Debbie no pudo superar el cáncer que padeció durante 11 años y al que sucumbió, en el 2013, a la edad de 57 años.

Pero el legado de Debbie Ford, está, sin duda, en la vasta información que nos dejó con sus excelentes ponencias sobre "El Efecto Sombra."

En la sicología analítica, fundada por el siquiatra suizo Carl Jung a principios del siglo XX, "El Efecto Sombra" se estudia como todos aquellos comportamientos y emociones que son reprimidas por el ser humano, a edades tempranas. 

Según Jung, hay conceptos y sentimientos que, desde niños, nos han sido enseñados a rechazar o a suprimir por miedo a que nuestra sociedad o nuestro entorno lo vea como inapropiado o incluso prohibido.

En su obra magna, "Los Cuatro Acuerdos," Don Miguel Ruiz usa el mexicanismo "mitote," para definir,  "El Efecto Sombra."

Estas falsas percepciones, de acuerdo con Carl Jung, entran, desde el minuto uno, en conflicto con nuestro ego, que ya ha ideado una fórmula infalible para contrarrestar, precisamente, todo lo que "El Efecto Sombra" de nuestro subconsciente alega que somos. Esto, sin un tratamiento racional y una terapia efectiva, como la que practicó Debbie Ford, tiene efectos, literalmente, letales.

El documental da ejemplos magníficos, siendo de los más impresionantes, el de una señora alemana, que toda su vida se sintió culpable, a pesar de haber nacido una década después de la guerra, en 1955, de lo que hizo el Nacional Socialismo en Alemania, y, sobre todo, el genocidio a los judíos en los campos de concentración. La panelista evitó, toda su vida, tener relación con otros alemanes y, por supuesto, con otros judíos, porque ella sentía que en ella tenía la responsabilidad de los que hicieron los Nazis en su país.

Debbie Ford, en su documental, también tiene a una sobreviviente del Holocausto, cuyo trauma, precisamente consistía en que ella fue electa para entretener a los nazis de la SS, ya que ella era una bailarina profesional. De paso, fue sometida a procedimientos médicos por el mismísimo "Angel de la Muerte," Josef Mengele.

Las dos mujeres, una alemana atormentada por la culpa, y, la otra, una víctima de las atrocidades nazis, se funden en un abrazo sentido, perdonándose mutuamente. 

Como lo explican neurólogos y siquiatras, aparte de figuras de la talla de Deepak Choprah o Marianne Williamson, "El Efecto Sombra," s no es manejado desde un principio, ya como adultos, con absoluta contundencia y con extrema compasión, puede incluso tener efectos gravísimos en el comportamiento que tenemos tanto en nuestras relaciones personales, como profesionales.

Un ejemplo típico de "El Efecto Sombra" en su máxima expresión lo encontramos en la figura de Josh Duggar.

Nacido en 1988, Josh es el hijo mayor de la familia de Jim y Michelle Duggar, que a principios del milenio saltaron a la fama por su "reality" donde contaban el día a día de su familia constituida por 19 hijos. Los Duggar son fundamentalistas cristianos que tenían, en su natal Arkansas, una reputación de ciudadanos intachables, siendo el mencionado patriarca, Jim, congresista republicano por dos términos.

Durante varios años, salieron a la luz, varios escándalos perpetrados por el hijo mayor, Josh, donde se alegó que este molestó sexualmente a sus hermanas menores, que no dudaron en testificar en la corte. Finalmente, en el 2022, las autoridades recibieron pistas de que Josh Duggar, era parte de una red de pornografía infantil, y cumple actualmente sentencia en prisión, donde le acaba de ser negada la libertad condicional.

Sus aberraciones pueden haber sido la consecuencia de la educación recibida de parte de sus padres que seguían la metodología fanática de una secta Baptista creada en los años 60s.

Aparte, los niños Duggar que iban naciendo, estaban obligados a cuidar, aun a sus pocos años, a los bebés que llegaban a la familia. Cero juegos de infancia. La vida de los chicos Duggar estuvo marcada por el adoctrinamiento religioso y la disciplina para controlar un hogar con casi una veintena de hijos. Esto, puede haber provocado en Josh, una represión de su necesidad de sentir el cariño de sus padres y de sus hermanos. Fue obligado a actuar como un adulto, y su trauma, al no haber sido abordado con tino y a tiempo, lo convirtió en un delincuente que jamás podrá ser visto como más que un pedófilo enfermo y cruel.

En lo personal, puedo dar testimonio, de mi propia sombra. Una sombra que fue provocada por haber sufrido bullying en mi colegio durante años, tanto en primaria como en secundaria, de parte de mis compañeras de salón, y posteriormente, también por estudiantes de grados superiores.

Yo era excelente estudiante y mi rendimiento académico era la comidilla de mis profesoras, que sin mala intención, ponían mi trabajo y mi empeño como un ejemplo. Para mí no era un problema estudiar ni ser puntual. Fue lo que me enseñaron desde pequeña, y, asimilarlo, fue sencillo. 

Desafortunadamente, el bullying fue in crescendo, y si bien, a mí se me instaba a defenderme de mis agresoras, otras niñas de mi edad, yo nunca pude actuar con violencia y lo que hice, en cambio, fue aislarme por completo. Crecí sin amigos y con una crónica inhabilidad para socializar con las personas de mi entorno.

Mi refugio durante esos años de tortura y de tanta tristeza fue la literatura y la poesía. Primero, como ávida lectora, y ya, a los 16 años, como autora en ciernes.

La terapia para mí nunca fue efectiva, pues los sicólogos no dieron nunca en el clavo. En mí habitaban dos niñas. Una niña que hasta hoy es mi portavoz y que inspira mi creatividad y mi curiosidad, y otra pequeña. Una niña que estaba abatida y estaba llena de violencia suprimida, porque sintió que nunca pudo defenderse de los "bullies." Afortunadamente, siempre tuve consciencia de ello, y no la sicología, sino un apasionante descubrimiento de mi espiritualidad y el poder encontrar mi voz a través de las letras, me han ayudado enormemente a superar mi trauma. 

El efecto sombra, ese disco duro, por así decirlo, provocado por las secuelas del bullying, no desaparece, pero, si he podido manejarlo para no hacerme yo daño o golpear a mis semejantes. Este fascinante y arduo proceso, para mí, con la ayuda de Dios, me ayudará de por vida, y ya, a mis 50 años, he podido encontrar una merecida paz interior.

"El Efecto Sombra," como bien se explica en el testimonio de los participantes del documental, puede, tener ya no solo repercusiones en nuestra vida, como individuos, sino en la colectividad de una sociedad completa, como, literalmente, vemos, en los medios, en las redes sociales o en la cotidianidad del nuestros trabajos o nuestras relaciones personales. 

Quienes nos gobiernan, y no me refiero, en lo político solamente, que por supuesto, sino quienes nos han moldeado como sociedad; los falsos ídolos de barro que surgen para inspirar a los jóvenes; el alimentar supuestas y falsas carencias, entre muchos otros efectos secundarios, que vemos saltar a la vista, pareciera que, precisamente, se han inspirado en estos estudios de sicología analítica para exacerbar nuestros ánimos.

La propaganda conoce a cabalidad "El Efecto Sombra." Sin duda.

Todos estos nuevos gobiernos denominados de "nueva izquierda" o su opuesto, "nueva derecha" conocen y manipulan a los ciudadanos como títeres. Es impresionante. El éxito está servido para nuestra desgracia.

En vez de buscar el bien común, y, desarrollar un sistema que nos permita a todos, por igual, tener una vida tranquila y plena, se ve lo contrario. Se venera el caos y se urge la polarización, alimentando, ciertamente, nuestras frustraciones; se hace alarde del fracaso y se insta a las minorías a exigir que se les dé poder y voz, convirtiendo su insípida influencia en armas de destrucción masiva, ideológicamente hablando.

De este apocalipsis moral hay muchos, empresas y seudo-activistas, que han llegado a mantenerse por muchos años en las listas de Forbes de los más ricos del mundo. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Léase, entre tantos, Bill Gates u Oprah Winfrey.

El antisemitismo, que merece, por supuesto, su propio análisis, o cualquier clase de odio racial, no son nada nuevo bajo el sol, por sentado. Pero "El Efecto Sombra" que pudiera estarlos encendiendo no se ha querido apaciguar. Podríamos estar a las puertas, Dios no lo quiera, de un segundo Holocausto, esta vez con tintes cibernéticos dadas las nuevas tecnologías.

Mientras existan “beneficiarios” de matanzas o de un adoctrinamiento sicológico, dudo que veremos a una sociedad sana, sensata y cabal.

"El Efecto Sombra," como bien explica el documental, no tiene por qué ser sinónimo de trauma y de vileza. Asimilar todo aquello que nos cunde de pánico y nos hace percibirnos débiles, puede ser, y ha de ser, por sobre todo, aquella motivación y razón primordial para llevar una existencia plena en todos los aspectos.

Como bien explica Debbie Ford, el "mitote" que nos embadurna puede parecer como un escudo de protección, que, en realidad, oculta la parte más brillante de nosotros mismos.

El tener la sapiencia y la autocompasión para perdonar y perdonarnos mutuamente; el saber entender, por ejemplo, las acciones de nuestros padres, y, el hacer las paces con nuestro "niño interior" es clave para demarcarnos de nuestras sombras y reencontrarnos con la luz que nos corresponde a todos abrazar y gozar íntima y profundamente. 

Como tantas cosas que hoy en día padecemos, la iniciativa la tenemos que tomar nosotros, cada uno de nosotros, como individuos. El bien colectivo llegará cuando abandonemos la oscuridad y sepamos hacernos inmunes a sus gravísimos efectos.

Para concluir, quiero dejarles una frase que me acompaña desde hace muchos años, precisamente de la autora y activista Marianne Williamson, que da una explicación fabulosa de "El Efecto Sombra."

Es un extracto de su libro "El Regreso al Amor," publicado en 1992, y que ha servido de inspiración a millones de personas a lo largo de las últimas décadas. Este poema sirvió de primicia al discurso inaugural de Nelson Mandela en 1994.

Dice así:

"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."

Monday, October 23, 2023

El Aborto: El Genocidio del Siglo XXI

Gisella Perl, nacida en Diciembre de 1908, fue, una de las primeras mujeres ginecólogos en Hungría. En aquella entonces, su ciudad natal, Máramarossziget, era una pieza intercambiable entre Hungría y Rumanía.

Gisella era judía, y hasta 1944. ejerció su profesión con éxito hasta que, en ese año, fue separada de su marido y de sus hijos. 

A su hija la pudo llegar a esconder, pero a su esposo y a su niño, no los volvería a ver jamás. Como una gran mayoría de los judíos húngaros, Gisella fue deportada a Auschwitz durante el exterminio ejecutado por los nazis.

Su profesión le permitió, enseguida, encontrar la manera de sobrevivir ayudando a las otras prisioneras del campo, más o menos, unas 32,000 mujeres. Muy desgraciadamente para Gisella, su habilidad y su reputación llegó a los oídos del monstruoso Dr. Josef Mengele, el temible "Ángel de la Muerte," quien la reclutó como asistente para sus experimentos y sus abominables cirugías.

Gisella tuvo que practicar cirugías a distintas mujeres sin ningún tipo de anestesia o cuidados higiénicos.

Fue testigo, principalmente, de las atrocidades y las torturas a las que eran sometidas las mujeres que llegaban embarazadas, o de los bebés recién nacidos, que no eran permitidos en un campo de concentración.

Gisella tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: ayudar a esas mujeres a abortar.

Su propósito era poder salvar tantas vidas judías como ella pudiera, y dar aliento a las mujeres para sobrevivir aquella tragedia y poder, una vez libres, volver a ser madres.

En la extraordinaria película "Out of the Ashes" (Fuera de las Cenizas) del 2003, la oscarizada actriz Christine Lahti, da vida a Gisella Perl y, es vista, en la oscuridad, rezando un "kaddish," la oración judía más sagrada que se hace en memoria de los muertos, a los bebes fallecidos entre sus manos.

De los horrores de Auschwitz fue llevada a Bergen-Belsen, donde, finalmente, fue liberada en Abril de 1945 por el ejército británico.

Gisella viaja a Nueva York con una visa temporal y una pasión renovada por su profesión. Le costó muchísimo obtener la residencia dado su pasado en Auschwitz, que, en un principio, la doctora vista como una colaboradora de los nazis.

Pero, afortunadamente, pudo volver a la medicina por la puerta grande, prestando sus servicios y sus conocimientos al prestigioso "Hospital Mount Sinai" de Nueva York.

Gisella jamás volvió a practicar otro aborto. Al contrario, se dedicó a la investigación y la proliferación de tratamientos de fertilidad, que se convirtieron en su legado, incluso hasta el sol de hoy. Fue una obstetra brillante y, finalmente, a finales de los setenta, se pudo encontrar con su hija, Gabriella, que ya vivía desde hace algún tiempo en Israel.

En 1979, Gisella hace "aliyah" y se muda a la ciudad de Herzliya, justo al norte de Tel Aviv, donde murió en 1988, a los 81 años.

Ya, en Israel, donde continuó practicando su carrera, con cada parto, hacía una pausa para rezar y decía: "HaShem, me debes una vida, un bebé vivo."

Quizá una historia como la de Gisella es el único escenario en que un aborto sería, muy dolorosamente, "justificado."

El judaísmo, explicaba la Dr. Perl, permitía un aborto si con este se podía salvar a la madre de una muerte segura.

Aun así, hay muchas madres judías, que prefirieron dar su último aliento para salvar la vida de su hijo. Tal es el caso de Raquel, la mujer de Jacobo, su gran amor, que muere dando a luz a Benjamín, y así, con el nacimiento del pequeño, completar las que serían conocidas como las 12 Tribus de Israel.

El aborto es, en sí mismo, un ángel de la muerte, silencioso, impune y vergonzoso. Opera entre sombras y miedos. Entre mentiras e impunidad casi absoluta.

El aborto, procedimiento, quirúrgico, para la interrupción voluntaria del embarazo, es legal en casi todo Occidente con mínimas o casi inexistentes restricciones.

En los Estados Unidos, las estadísticas sobre el aborto pueden conseguirse, principalmente, de dos maneras. La primera, a través del Instituto Guttmacher, que es una entidad privada, dedicada al avance de derechos reproductivos y sexuales a nivel mundial. El segundo, el "Centers for Disease Control," (Centros de Control de Enfermedades) que es, por supuesto, un organismo controlado por el gobierno de los Estados Unidos.

De acuerdo con los datos obtenidos en sus últimos sondeos (que se realizan cada cuatro años aproximadamente) en el 2020 se practicaron legalmente 930,160 abortos.

Y esta barbárica cifra es de las más bajas que se han registrado, sobre todo si tomamos en cuenta que, en el 2000, se practicaron 1.3M de abortos.

En los Estados Unidos, el famoso caso, un absoluto fraude legal, Roe Vs. Wade, hizo legal en 1973, a nivel federal, el aborto en los EEUU.

Docenas de millones de bebes fueron abortados en sus casi 50 años de existencia. Sólo podemos estar a la expectativa de que la abolición de esta ley en Junio del 2022, pueda disminuir estas estadísticas notablemente. Pero, los que somos, apasionadamente provida tenemos razones para ser, tristemente, pesimistas.

Hagamos una pequeña aclaratoria en cuanto a la terminología de los que nos oponemos al aborto versus los que lo aprueban.

En inglés los que nos oponemos a la práctica del aborto nos llaman "Pro Life" (Pro Vida) de ahí el uso de esta la palabra entre activistas y políticos. El individuo que apoya al aborto se le conoce como "Pro-Choice" que se traduce como Pro Opción.

A los Pro Opción no les gusta que se les llame Pro Aborto. Sin embargo, es, en mi opinión, la definición más acertada. De lo contrario, si a los antiabortos se nos llama Pro Vida, a los pro-aborto tendríamos que llamarlos "Pro Muerte." Así que pro-aborto es el mejor calificativo. Que no se quejen.

El movimiento en favor del aborto ha cogido más auge que nunca. Lo vemos en Europa, por supuesto, en los Estados Unidos, con la actual administración de Joe Biden, y, más recientemente, en América Latina, con la llegada de gobiernos de ultraizquierda, mal llamados, progresistas.

En los más recientes comicios en los EEUU, por ejemplo, el aborto, se convirtió en el tema de mayor importancia en la campaña política de los Demócratas, y una fatídica, y mal intencionada propaganda, ha hecho de la abolición de "Roe vs Wade" una verdadera tragedia para las mujeres de clase media y clase media alta.

Cuál es el problema?

Muy sencillo, los medios de comunicación, las agendas ideológicas y, por supuesto, los lobbies, han hecho creer que la abolición de "Roe" significa la ilegalización del aborto. Es totalmente mentira. Ya quisiéramos muchos. No, con la abolición de "Roe" el tema del aborto se decide en cada estado por separado.

Por ejemplo, hay más de una docena de estados, incluido el gigante Texas, que ya no practican abortos. El cien por cien ilegal. Luisiana, Missouri, igual.

Florida no llegó a tanto, pero el aborto está restringido hasta las 15 semanas y seis días. Luego, sí, está prohibido.

Hay estados que no solamente permiten el aborto hasta el último día del embarazo, tales como Nueva York, Washington, Oregón y Sodoma (léase California) sino que, en muchos casos, han legalizado que, si la madre se arrepiente de haber dado a luz, o, hay un aborto fallido (el niño sobrevive) el médico tiene permitido o, matar al bebé o no prestar atención médica al recién nacido abortado para que se produzca la muerte casi instantáneamente.

Esto no es un cuento de terror. Esta es la verdadera cara del aborto. Lo demás, como ya he dicho, es propaganda o "fake news."

Al diablo con tantos subterfugios.

Desde hace más de una década, diferentes foros mundiales, incluso con la venia de la corruptísima y maligna Organización Mundial de la Salud, y por supuesto, la Agenda 2030, tienen el aborto como una de sus principales metas.

Polvoreado con evasivas y palabras bandera, para estas agendas se hace menester la reducción radical de la población. Bill Gates es un gran promotor de esta iniciativa. 

Ahora, lo que quizá ni Gates ni ningún otro aberrado, como él, explica, es que estas medidas de reducción de población, pues, básicamente, aplican solo a Occidente. Las sociedades islámicas parecieran estar exentas de estas “restricciones” puesto que cada mujer musulmana engendra media docena de hijos. Pero este es otro tema.

La batalla cultural para crear consciencia en contra de la práctica del aborto, debería, a todas luces, ser de las más importantes cruzadas que se peleen. Sin embargo, el movimiento antiaborto, o Pro Vida, es bastante limitado, y en casos, hasta mediocre e inepto.

Al aborto hay que verlo sin máscara.

El aborto es la interrupción de una vida humana en sus comienzos. En el vientre materno, el lugar que debiera verse como el más sagrado y el más protegido. Desde la concepción, es nuestro primer hogar durante nueve meses.

El bebé que se forma en el útero no tiene voluntad propia ni pidió ser traído al mundo. Es inocencia en su máxima expresión. Y es completamente vulnerable.

En el momento en que una mujer decide interrumpir su embarazo se convierte, crudamente dicho, en el sicario de su propio hijo. 

Como tantas, o quizá casi todas, las banderas progresistas que existen, el aborto es un negocio billonario. De allí que sea tan codiciado mantener su operación y su vigencia.

Muchos de ustedes ya lo saben, otros, infórmense. El aborto es un portal del mayor tráfico de partes fetales que existe. Esta abominable compra y venta de restos humanos es altamente cotizada. 

El mayor proveedor de abortos en EEUU, Planned Parenthood, fue captado, haciendo negocios con las partes de los cientos de miles de fetos que se abortaron en sus clínicas.

Planned Parenthood recibe fondos públicos y, por supuesto, es financiado por las mafias de Hollywood que contribuyen a la desinformación y deliberada idealización del aborto como una forma de "empoderamiento." Mata a tu hijo y serás feliz.

Muy cruelmente, esto es mentira. El mayor índice de depresiones, e incluso de suicidios, es observado comúnmente en mujeres que han tenido abortos.

Sin duda, el movimiento antiaborto, maneja a cabalidad toda esta información, pero no sabe usarla de una manera efectiva. 

La lucha provida, en EEUU principalmente, como en otros países de Occidente, es una mayoritariamente religiosa. Especialmente, en el caso de Norteamérica, evangélica.

Con todo y que esto es loable, hace de la causa anti aborto, estrictamente, un asunto de credo (o falta de él) cuando en realidad el movimiento antiaborto tendría que ser tan universal y tan explosivo como las mafias pro abortistas.

Hay un documental que recomiendo abiertamente que se filmó en Missouri en el año 2014, antes de que este estado prohibiera las prácticas abortistas. El documental llamado "Abortion: Stories Women Tell" (El Aborto: Historias que Cuentan las Mujeres) ilustra a la perfección el estado actual del movimiento provida, que se ha plegado a una causa estrictamente religiosa.

Una de las prácticas más comunes de los antiabortos, es, por ejemplo, llegar en masas a las clínicas para supuestamente persuadir a las mujeres a que no entren o cancelen sus citas.

Es usual verlos con pancartas y cánticos y rezos rodeando a la clínica y hablando de redención y del amor de Jesús.

Con la mejor de las intenciones, estos activistas, puede que tengan un índice de testimonios a favor de sus tácticas. Pero es un índice mínimo, y en mi opinión, estas prácticas son contraproducentes para el estado emocional de una paciente en las circunstancias en las que obviamente se encuentra.

El mayor porcentaje de abortos en Estados Unidos se realiza a mujeres entre los 15 y 44 años.

En el mencionado documental se ilustra claramente las razones por las cuales una joven o una mujer decide poner fin a un embarazo no planeado.

En una abrumante mayoría de casos, las razones son externas. En muchos casos, incluso, ajenas a su voluntad. Hay una presión de parte de sus parejas irresponsables; sus carreras; por supuesto, razones económicas; y muy importante, la falta de acceso a métodos anticonceptivos fiables dado el alto costo de los mismos.

Un movimiento Pro Vida efectivo y veraz debe tomar en cuenta todos estos aspectos e ir siempre un paso más allá que el movimiento pro-aborto que no se mide en sus engaños y la entronización del concepto que un aborto es un método anticonceptivo más, o como lo ha dicho el presidente Emmanuel Macron, el aborto es un "derecho humano."

En otras palabras, la aniquilación voluntaria de una vida humana, es un derecho. 

¡Sinceramente! ¡Qué horror y qué vergüenza! Pero a esto hemos llegado. Cómo, no sé. Pero ha esto hemos llegado en nombre del progresismo.

Otro gravísimo error del movimiento antiaborto, esta vez en España, quedó al descubierto, de parte del Partido Vox, que abiertamente es Pro Vida.

El todavía vicepresidente de Castilla y León, Juan García Gallardo, un político "rookie," un principiante, de la nueva línea ultra y radical del partido de Santiago Abascal, propuso, recién llegado al poder, una ley provida, que si bien tenía la mejor de las intenciones, ni él supo implementarla ni supo explicarla.

El señor Gallardo sugería a las mujeres en situaciones de embarazos no deseados, un sonograma de alta definición, llamados 4D, para que vieran a su bebé y pudieran recibir ayuda adecuada para seguir con su embarazo.

Pues resulta que dichas ecografías solo pueden practicarse a partir de los seis meses de embarazo y no a las seis semanas que se recomendaban en su ley. Cuando lo confrontaron, el muy imbécil solo pudo responder: "yo no sé nada de embarazos."

Por otro lado, y al ser de índole religiosa, en muchos casos, los diferentes movimientos provida, tienden a idealizar a la mujer, al compararlas con las figuras bíblicas, y a condenar de pecadoras a cualquier otra persona que no mantenga en la práctica los estándares de castidad que ellos exigen para una mujer virtuosa.

La realidad de la mujer actual es muy complicada. Las niñas, desde las edades escolares, están siendo bombardeadas, quizá más que nunca, con propaganda para explorar y explotar su sexualidad.

Para concluir, el movimiento antiaborto, tendría, que, por supuesto, ampararse en leyes donde se restrinja el aborto, o, claro está, se prohíba. Pero estas leyes tienen que ser explicadas de tal manera que tanto hombres como mujeres tengan muy claro que no pueden ser irresponsables con sus acciones, y de serlo, tendrán que actuar acorde con sus actos.

Otra cosa de vital importancia es que tanto la propaganda como las decisiones sobre un embarazo están dirigidas casi en exclusiva hacia la hembra. Como si fuésemos amebas, con la peculiar característica de autorreproducirnos. 

No, señores, la concepción de un nuevo ser, se produce a partir de un óvulo y un espermatozoide, este último, por supuesto, lo provee el varón.

Un hombre, de hecho, debería tener mayor consciencia de su vida sexual, si la quiere hacer activa y con múltiples parejas. Un hombre siempre, mientras sea sano, es fértil. Cada eyaculación expulsa millones de espermatozoides. Una mujer, por otro lado, solo es fértil una vez al mes, y únicamente por 48 a 72 horas máximo.

Para cuando, digo yo, una mayor difusión de esta realidad. ¿Por qué se deja al hombre de lado en las decisiones de un embarazo no planeado?

¿Para cuándo métodos anticonceptivos para los hombres, aparte de una vasectomía o el uso de preservativos?

El movimiento antiaborto más efectivo debe comenzar en la educación del hogar, sea este o no religioso o creyente, y debe ser continuado en la educación escolar a todos sus niveles, tanto en lo intelectual, lo espiritual y lo sicológico.

Ya basta de decirle a las mujeres que tienen derecho "sobre sus cuerpos" cuando se trata de un aborto. Sí, claro, sobre su propio cuerpo, tienen libre albedrío total. Pero la concepción de un niño, ya es, automáticamente, la formación y la sobrevivencia de otro ser humano, independiente de la madre. La madre lo lleva en su cuerpo, pero NO es su cuerpo.

El movimiento pro aborto lleva una gran ventaja. Una enorme ventaja, pero esto es perfectamente entendible con los valores trastocados y la propagación masiva de bulos y de palabras de falso empoderamiento con que se tapizan a los oídos de las nuevas generaciones.

Empecemos, desde ya, a educar a los jóvenes para que sus movimientos, sus pensamientos y sus intenciones sean una copia al carbón de su verdadero propósito. Que nada de lo que van viviendo a lo largo de su edad adulta no sea exactamente lo que ellos han deseado. Eduquemos mujeres fuertes y valientes que no se asusten con tanta facilidad frente a la adversidad. Y empecemos a criar hombres que sepan valorar y amar a una mujer completamente, no solo de a ratos y sin compromiso.

El movimiento provida será un éxito, cuando aún, con el aborto, tan sanguinario y cruel que es lo que es, no sea, para nadie. Repito, para nadie, una opción.

Para todas las feministas idiotizadas y anestesiadas que apoyan el aborto hasta el último minuto, que sepan que en su empeño de promover tanta muerte y tanta tragedia, también están aniquilando sin piedad el sueño de muchas, muchísimas mujeres. Y que piensen que sus madres, a ellas, sí quisieron darles la vida y las oportunidades que obviamente se jactan en desperdiciar.

Termino con una anécdota. Cuando Hillary Clinton era Primera Dama de EEUU, y se entrevistó con la Madre Teresa de Calcuta, Clinton le preguntó a la religiosa, hoy en día Santa, que por qué no había habido una mujer presidente en los Estados Unidos. La Madre Teresa simplemente le respondió: "Tal vez, la hayan abortado."

Tengamos la sapiencia y la compasión de Gisella Perl, que en sus peores instantes, solo pensó en salvar vidas, tantas vidas como pudiera.

Imaginemos un mundo donde se de gloria a la belleza y la esencia de la vida. Y, donde, todos podamos tener la voluntad incólume de seguir salvándonos de nuestra propia autodestrucción.

Monday, October 16, 2023

La Crónica Rosa y su Amarillismo Ideológico

Yo entré al periodismo por la puerta "rosa"...

Mis primeros roces con el mundo de la prensa, fueron a través del fascinante universo de la farándula.

En casa de mi abuela se conservaban docenas de revistas que, principalmente, se dedicaban al glamour y a la belleza de los artistas y los cantantes y los príncipes y los duques de antaño. Me refiero a esa época "antebellum" (léase pre-guerra ideológica-cultural)

Hablamos de reliquias de los años 60 y 70. Ya para los ochenta, época de mi infancia y mi adolescencia, ya yo escogía que revistas, leer o comprar. Pero los tesoros de papel couché de mi infancia para mí han quedado grabados en mi memoria per sécula seculorum.

Y si algo soñaba yo era, por un lado, ser sujeto de alguna entrevista que saliese publicada en estas revistas. O, mejor aún, tener yo mi propio espacio de entrevistas.

Hasta el sol de hoy, las revistas de cotilleo son de mis favoritas, y, por otro lado, extraño la clase y la distinción que alguna vez tuvo la prensa comúnmente llamada "prensa del corazón."

La historia del periodismo "rosa" en los Estados Unidos, por ejemplo, ya tiene más de un siglo. En su día, las publicaciones de farándula eran conocidos como "tabloides" y gozaban, incluso en estas épocas, de una inmensa popularidad. Hoy en día se publican aproximadamente 400 revistas que se dedican a la noticia de farándula, esto sin contar, claro está, con los miles de portales digitales, también llamados "blogs" y los cientos de miles perfiles en redes que informan o comentan sobre artistas, influencers o aristócratas.

La prensa del corazón siempre tuvo una esencia única: reportajes escritos con palabras casi poéticas, anécdotas divertidas y un respeto máximo a los protagonistas. Respeto que imponían ellos mismos, porque todo hay que decirlo.

La revista HOLA de España está a punto de celebrar en el 2024, ochenta años de su fundación. El primer ejemplar de HOLA fue publicado el 2 de septiembre de 1944.

Si bien HOLA no ha perdido su popularidad entre los lectores y cronistas del corazón, sí puedo decir, habiendo sido lectora por casi 40 años, que ha perdido su lustro.

HOLA tiene ya varios competidores. Pero lo que HOLA ha mantenido hasta el sol de hoy es la altísima calidad de su fotografía. No hay lentes superiores, cuando se trata de prensa del corazón, como los de HOLA.

El problema es quien se nos ha puesto delante de los focos. No hay filtro lo suficientemente sofisticado para borrar las imperfecciones, ya no físicas, sino intelectuales y morales de los personajes tan mediocres que hoy ilustran portadas y acaparan titulares.

En mi época, por poner un ejemplo concreto, se hacía una cobertura exhaustiva de la realeza y de los pocos aristócratas que, regados por toda Europa, aún resultan fascinantes, aunque ya no tengan ningún tipo de ni de poder ni de relevancia política o social. Pero su alto nivel intelectual y su pasión por lo suntuoso eran dignos de admiración.

La realeza que nos exportaban las revistas a cada rincón de la tierra, eran reyes y princesas con muchísimo "pedigree." Hablamos de un (eterno) Príncipe de Gales (hoy Rey Carlos III) de Inglaterra que no podíamos imaginar engañaba a la queridísima Diana Spencer con su novia de juventud Camilla (hoy su consorte)

Yo, como cientos de miles de espectadores, me imagino, tuve el gesto de levantarme (a mis 8 añitos) a las cinco de la mañana para ver la boda de Carlos y Diana en vivo y en directo.

¡Todavía conservo la revista HOLA de aquel enlace!

Hice lo mismo, cinco años después, para ver la boda del hermano de Carlos (el hoy desgraciado Andrés,  olvidado y condenado por presuntas relaciones con chicas menores, y una entrañable amistad con el "suicidado" Jeffrey Epstein) y su novia rebelde, la pizpiretafinal plebeya Sarah Ferguson.

Fue precisamente la llegada de Sarah Ferguson, convertida en Duquesa de York, al palacio de Buckingham, la que, en mi opinión, hizo que saltaran las alarmas de que algo estaba cambiando en las más altas esferas de las testas coronadas de Europa. Los desaciertos en el vestir y las declaraciones más que imprudentes de la mujer de Andrés de Inglaterra no pasaban desapercibidas en los tabloides.

Mismo, la princesa Diana, harta de su existencia como princesa, empezó a deshilacharse de a poco, hasta que, finalmente, pudo separarse de su príncipe infiel, en 1992. Allí Diana, que dejó en shock a todos cuando falleció trágicamente en 1997, pudo hacerse su propia imagen y se transformó en la "princesa del pueblo" a la que todos quisimos y admiramos por sus incansables labores altruistas.

Así como el caso de Sarah Ferguson, tuvimos, de pronto, la antipática irrupción de Estefanía de Mónaco, hasta los ochenta, una figura gris y afeada (comparada con la glamorosa Carolina) y plagada de traumas. Conocemos de sobra, por supuesto, que estuvo al volante el día que falleció su madre Grace Kelly, popularísima actriz del Hollywood de Oro y la consorte de Rainiero III.

Estefanía fue una pionera en lo que hoy en día es el "pan nuestro de cada día," rentabilizar con sus escándalos, amoríos fallidos y ocasionales incursiones en la música, la actuación y el diseño.

Finalmente, la princesa Estefanía se ha calmado. Ha encontrado la felicidad al lado de los hijos que tuvo con su ex-guardaespaldas y, desde esta pasada primavera, es, a sus 58 años, abuela primeriza.

La prensa rosa nunca se ha quedado, digamos, sin oficio. Aparte de sus innumerables reportajes y editoriales, las revistas han tenido colaboradores que han contribuido a su popularidad.

Tal es el caso del exquisito contrato de Isabel Preysler, la siempre bien ponderada "reina de corazones," que ha sabido, desde su sonado divorcio con el icónico Julio Iglesias, escoger a dedo a sus amantes y a sus maridos.

Preysler, a través de un contrato millonario, de más de tres décadas con Porcelanosa, fabricante número uno de losas en España, fue contribuyente de HOLA con reportajes de lujo a personajes de la talla de Richard Chamberlain, el mítico Dr. Kildare, cuando era un actor popular y no se sabía casi nada de su vida personal.

La llegada de la década de los 90 con la "World Wide Web" (el internet) afecta sobremanera al periodismo rosa.

Ese velo de misterio y de elegancia pasado, se fue desvaneciendo para traernos a la palestra (y las pantallas de nuestras computadoras) a otro tipo de personajes.

La llegada del nuevo milenio con una amplia gama de teléfonos “inteligentes” nos trajeron a los famosos de las pantallas de un cine, a comer de nuestra mano. Ahora, para bien o para mal, sabemos hasta lo que comen a cualquier hora del día. Los más osados nos quieren vender sus cuerpos llenos de siliconas y de botox como un nuevo ideal de belleza.

Quizá el ámbito más obvio fue, precisamente, la realeza. Los príncipes adolescentes de los años ochenta, por ejemplo, se hicieron mayores y casaderos. Lejos de haber buscado esposos dignos y bien preparados, los chicos se enamoraron de mujeres y hombres que lejos estaban de ser impecables y han resultado consortes en su gran mayoría vergonzosos y mediocres.

El actual rey de España, Felipe VI, impecablemente preparado para el papel que ocupa como Jefe del Estado Español, terminó casado con Letizia Ortiz, una periodista atea y republicana (léase anti monarquía) que muy tristemente ha sido apodada en ocasiones como "Lady Vinagre."

Y si bien la señora ha hecho un esfuerzo para aparecer más amable, lo cierto es que a leguas se le nota que simplemente no está hecha para la vida que su ambición le hizo aceptar hace ya casi 20 años.

La Reina de Corazones, Isabel Preysler, ya en sus setentas, ha dado paso a su hija mediana, Tamara Falcó, actual Marquesa de Griñón, que si bien es una mujer simpática y espontánea y, desde su conversión al Catolicismo, trata de vivir su fe a rajatabla, lo cierto es que le han llegado al precio. Tamara es, muy lamentablemente, un producto mediático que acarrea años de mucha soledad y mucha confusión, y que, muy a pesar de las advertencias tanto de sus seres queridos como de los fans, ha decido dar el "sí quiero" a un "chulo playa" antipático y sin nómina laboral fija, que no hizo más que serle infiel durante su primer año de novios.

En Hollywood es tres cuartos de lo mismo, las estrellas como Audrey Hepburn han hecho, desde hace años, supernova. Lo que quedan son destellos y nostalgia. 

Con todo y el lujo asiático del que nos presume la actriz, cantante y empresaria Jennifer López, mejor conocida como JLo, yo tengo claro que ese esconde una mujer completamente insegura de sí misma y con un miedo aterrador a envejecer. 

Por fin, podría decirse, que su vida personal, pudo encontrar un broche de oro con la reconciliación y posterior boda, hace poco más de un año, con el Oscarizado actor y director, Ben Affleck.

Sin embargo, Affleck, con cada aparición pública junto a su esposa, aparece con la peor actitud, el rostro agotado y gestos agresivos con la prensa, que desde hace veinte años, ha estado fascinada con el romance de la del Bronx con protagonista de "Good Will Hunting" y "Argo."

¿Pero dónde está lo grave de la cobertura de la prensa del corazón?

La respuesta es que, el periodismo del corazón, se niega a denunciar, la patética deriva de sus protagonistas, y escoge, en cambio, construir narrativas falsas para seguir blanqueando a personajes que podrían, y de hecho, hacen, un extraordinario daño moral a nuestra sociedad actual

La llegada de las redes sociales, ha creado, casi de la nada, personajes famosos, que no buscan más que un protagonismo fugaz y, si pueden, dañar la imagen de quienes les conviene económicamente destruir o desprestigiar.

Tal es el caso de las aberrantes declaraciones de la señora Meghan Markle, que ha utilizado a su marido, el insípido y traumatizado Príncipe Harry, que ha confesado ser un adicto a la coca, hijo menor de la fallecida Diana, para atacar a los Windsor y hacer el sonado "Megxit" que los llevó a abandonar a la familia real y hacerse con millones a través de entrevistas y documentales en contra de la familia real, donde Markle protagonizó en su día, una infame y cursilísima boda donde, como era de esperarse, no faltaron las consignas antirracismo, tan propias de una pobre acomplejada como Meghan Markle.

Por desgracia, el periodista rosa, ha aparcado su ética profesional, para seguir recibiendo declaraciones exclusivas y para seguir alimentando las páginas de las revistas o los platós de "telebasura."

Lo vemos día sí y día también.

Es absolutamente inaceptable y, quizá, la peor parte es que son precisamente los protagonistas de la prensa rosa, los que más daño hacen a los jóvenes seguidores que ignoran las señales de alarma.

Jennifer López, hasta la fecha, acumula 252M de seguidores en Instagram. En YouTube, su canal, es parte del prestigioso grupo "del billón" dada que sus publicaciones pasan los miles de millones de visualizaciones.

Esto es lo que hay que recalcar. El número de seguidores de cada personaje, sobrepasa, y a veces con creces, la población de más de la mitad de países en el globo terráqueo.

Cada publicación, cada propaganda comercial, y por supuesto, su trabajo como modelos de marcas, tiene una repercusión incalculable.

Es menester recalcar que la gran mayoría de los "celebrities" hoy por hoy son activistas políticos, y mueven los hilos de la opinión pública. Las agendas del uso del cannabis, las ideologías del lobby LGTB, y el aborto sin restricciones, son, entre muchas otras tantas, ejes de las publicaciones y entrevistas que son publicadas o televisadas por la prensa o por las redes.

El periodismo actual, que sabemos de sobra está comprometido con las ideologías de género y lo políticamente correcto, ha decidido, también en la prensa del cotilleo, "mirar hacia el otro lado" y dejar colar las infames consignas que cada vez nos debilitan y nos destruyen.

El periodismo rosa se esconde detrás de su velo de frivolidades y se limita a excusarse como mero entretenimiento, pero lo triste es que, quizá, es el que más responsable ha sido de la debacle moral que hoy se padece.

A los que nos encanta y entretiene el mundo del corazón, quizá no todo sea color de rosa. Sin embargo, tenemos razones para sentirnos optimistas.

Precisamente la libre información que corre por las redes sociales ha dado lugar a que haya muchísimas críticas a favor de lo que hoy analizamos.

Los lectores, o si se quiere, los admiradores de la prensa del entretenimiento, están empezando a condenar abiertamente a los sujetos que, a leguas, buscan ser antagónicos y, que corrompen moral y espiritualmente a la legión de usuarios que los siguen.

El famoso o famosillo muchas veces interactúa con sus seguidores en redes. La mayoría no. Pero si podemos estar seguros de que no son tan inmunes como parecen a los aluviones de críticas por su comportamiento.

Aquí está nuestro poder, tanto por encima de los artistas e influencers per sé, como de los periodistas alcahuetas que ignoran el urgente llamado a reconstruirnos como civilización.

El cotilleo, chisme, corazoneo o como queramos llamarlo, existe desde la época de la antigua Roma, donde las damas patricias llenaban sus tertulias comentando el excelente gusto al vestir de la emperatriz, o como algún centauro era un conocido mujeriego, o, quizá entre murmullos, se contaban las indecencias de una dama que había pagado a un lanista por probar una noche de pasión con un gladiador.

Por lo tanto, bendita sea la prensa rosa. Que no se acabe nunca, por el amor de Dios.

Pero en estos tiempos la responsabilidad casi sacrosanta del lector es de exigir, primeramente, la vuelta al ruedo de protagonistas carismáticos e inteligentes y sobre todo, que sean dignos de nuestro tiempo y nuestra admiración. Seamos quienes los obliguen a ponerse a nuestra altura.

Seamos de igual manera escépticos de su palabrería. Tengamos en cuenta, que los famosos hacen su fortuna, vendiéndose, con pocas excepciones, al mejor postor, a empresas que remuneran su servitud a causas infames pero rentables.

La batalla cultural, tan presente y tan necesaria, en el renacimiento de nuestra civilización judeo-cristiana, tiene, en la prensa rosa, un terreno fértil. Sembrémoslo, entonces, con distinción, tino, sapiencia, e intelecto. Sigamos buscando, entre tantas cenizas y tanta purpurina, materia gris. Hombres y mujeres de bien. 

Afilemos nuestros sentidos, y no tengamos miedo de hacer del famoso de hoy, un imperio desplomado de polvo y vergüenza para que, como dijo Héctor Lavoe en una de sus famosas canciones, su gloria y nuestro interés en ellos, sean "periódico de ayer."

Monday, October 9, 2023

Victor Frankenstein y el Nuevo Orden Mundial


En política, dícese, actualmente, que un Gobierno "Frankenstein" es aquella estructura de gobierno donde se han amalgamado numerosas formaciones políticas, que buscando poder y beneficios, se unen para conformar una alianza que permita ejercer un mandato por un tiempo definido.

En los regímenes parlamentarios de Occidente, este tipo de convenios es bastante común. Un ejemplo claro es el que, por ejemplo, logró en España Pedro Sánchez, actual presidente en funciones (y muy probablemente presidente reelecto) desde el año 2019, uniendo a su partido matriz, el Partido Socialista Obrero Español, numeros partidos minoritarios de extrema izquierda y nacionalistas.

Una pesadilla para la derecha española de la que no pareciera haber un despertar a corto plazo.

Para que haya un gobierno conformado por un solo partido, máximo ganador, tendría que darse el fenómeno de la "Mayoría Absoluta," donde una formación política acapara, en el caso de España, 176 escaños en la Cámara de Diputados; En el Knéset de Israel, compuesta por 120 miembros, la mayoría absoluta consta de 61 escaños (que ningún partido ha logrado alcanzar desde su fundación en 1948)

Lograr una mayoría absoluta es muy difícil. El proceso de negociación con diferentes alternativas políticas, resulta, en una gran mayoría de los casos, en gobiernos tóxicos, con altas probabilidades de disidencia y con enfrentamientos agresivos y sin cuartel. Todos queriendo la mayor cuota de poder y de voz posibles--a cualquier precio.

Las luchas por el poder son y han sido históricamente sangrientas y, comúnmente, hablamos de "luchas titánicas."

Hablemos, pues, por un momento del Titán más popular de la mitología griega, el gigante Prometeo, dios del fuego. Prometeo era un anti-héroe, Una mezcla de Batman con un alma de Robin Hood, que se jactaba de engañar a Zeus, hazaña por la que fue condenado por el alto mando Olímpico a que su hígado fuese devorado por un águila, para que, siendo éste inmortal, claro está, se regenerara constantemente, hasta ser liberado, finalmente, por Alcides. El suplicio de Prometeo en manos de Zeus ha sido sujeto de extraordinarias novelas y plots teatrales.

Podemos, sin embargo, decir, que Prometeo era un villano?

Todo lo contrario. Y ahora veremos por qué.

Es Prometeo el que, al engañar al dios supremo, se hace el primer benefactor de la humanidad (de la cual él tomó parte principal en crear, como se explica popularmente en el mito, a partir del barro) robando el fuego de la custodia de Zeus para el buen uso de la creación. A Prometeo también se acredita nuestra herencia de conocimiento e inteligencia. 

Esta fascinante rivalidad entre dos gigantes es la que inspira a la joven escritora e intelectual británica Mary Shelley para su obra magna del horror "Frankenstein."

Lejos de las múltiples versiones cinematográficas que se han inspirado en esta novela, la esencia de estos personajes es muy compleja, y, nos lleva, sin duda, a hilvanar una analogía con el denominado "nuevo órden mundial."

Veamos...

Equivocadamente, muchos, en algún momento, si no hemos leído la novela de Shelley (publicada cuando la autora apenas tenía 20 años en 1818) pensamos que Frankenstein es el nombre del monstruo creado--y luego abandonado-- y el cual se convierte en un inusual protagonista cargado de moralejas.

Pues no. El nombre Frankenstein, con su etimología germana, a pesar de ser cien por cien ficción, es el apellido de Víctor, un suizo, genio de la ciencia y de la alquimia que, atormentado por la muerte de su madre y el abandono emocional de su padre, se refugia en su obsesión de dar vida a un humanoide.

Víctor, a quien nos referiremos por su primer nombre, obtiene de manera no muy santa partes humanas que va, de a poco, uniendo en su laboratorio, hasta darse cuenta de que ha gestado una figura de dos metros y medio con medidas de extremidades completamente desproporcionadas.

Comúnmente se dice que Víctor inyecta vida a su criatura con alto voltaje de rayos durante una fuerte tormenta, pero, la realidad es que su autora, Shelley, nunca especifica como Víctor da aliento a su experimento.

Shelley, por demás, nunca ocultó que su novela, y específicamente el monstruo, era basado en el mito de Prometeo, por su deseo de conocimiento y su devoción a perseguir su realización emocional y sentimental.

Volviendo al uso de la palabra "Frankenstein" para definir estos grupos gubernamentales fundidos en una coalición tri o tetra o penta o sexa partita, nos damos cuenta de que hay validez en llamarlo un Frankenstein, porque en muchos casos las fuerzas minoritarias dispuestas a un pacto de poder--que no de órden y honor--son bastante corruptas e ideológicamente fétidas, y de paso, llenos de un odio desproporcionado e inexplicable al país que intentan legislar.

Una vez sellado este pacto donde las promesas no se cumplen y la corrupción hiede a cadáver, el monstruo es abandonado para causar desasosiego, miseria e incertidumbre en los ciudadanos que no ven, ni remotamente, su voto representado en este engendro maquiavélico de políticos y adversarios.

Pero en la sociedad moderna, la creación de un Frankenstein va muchísimo más allá del genio de un pobre hombre como Víctor. De hecho, Víctor, si nos ponemos a analizar, es, a su vez, el monstruo creado por los cerebros cuasi anónimos que sabemos, manejan los hilos de la actual situación geo-política que vivimos, al igual que conducen los designios ideológicos y financieros de una masa cada vez más ignorante y más decadente.

Bill Gates es un Víctor Frankenstein. Como podría decirse de George Soros, por poner dos ejemplos con los que estamos vastamente, y por desgracia, familiarizados.

Pero bastante por encima de estos dos “monstruos” están corporaciones cuyas generosas contribuciones económicas y su enorme influencia en organismo internacionales, como la cloaca de las Naciones Unidas, son los que tienen la última palabra.

De hecho, entre los ejemplos de un Víctor del siglo XXI están, precisamente, estas organizaciones internacionales, o mismo la Unión Europea.

Sin embargo, aunque se ha avanzado considerablemente, porque todo hay que decirlo, no hemos despertado lo suficiente, para darnos cuenta lo insignificante que es Víctor Frankenstein.

De igual modo, y utilizando el símil de Prometeo, musa de "Frankentein," para entender la sicología del monstruo, podemos decir que solo un "titán," por no decir, un milagro, podría ser la catarsis para evitar la destrucción de nuestra civilización--y el ansiado exterminio, a través de una justicia incorrupta y veraz--de los que pretenden crear un fatídico nuevo orden mundial.

El monstruo, para sorpresa de su creador, al que éste, cariñosamente llama "padre," resulta ser una criatura, que, aunque inmensamente repugnante en apariencia, es intelectual y emocionalmente autónoma. Se autoeduca con libros robados de una escuela, y busca el trato con los ciudadanos que, obviamente, sin darle siquiera la oportunidad de un saludo cordial, huyen alarmados.

Su soledad aguda y su abandono por todos es lo que lo hace moralmente corrupto y es cuando comienza a causar estragos. Esto, por supuesto, es lo que ha hecho de esta novela, un clásico del terror, a pesar, de que representaba, literalmente hablando, los ideales típicos de la novela romántica. Ergo su inspiración en la mitología griega.

Pero si aislásemos, y esto es crucial para nuestro análisis, la naturaleza de la criatura, hijo de la ciencia, de Víctor, nos damos cuenta de que Frankenstein, es un ser moral, inteligente, pensante y compasivo. De hecho, su naturaleza se retuerce cuando ve que Víctor, muy vigilado en todo momento por su "hijo-monstruo," destruye con sus propias manos a otra criatura, una mujer, al que él monstruo deseaba para compañera de vida.

En el fatídico desenlace de la novela, el monstruo de Frankenstein, después de ser perseguido por su padre por medio mundo, y luego de acompañarlo post mortem cuando sucumbe a una enfermedad en las gélidas tierras del Polo Norte, se sabe derrotado moralmente y contempla el suicidio. Al final, solo se sabe que se desaparece para nunca más ser visto.

Víctor, obsesionado primero, y luego, aterrorizado por su creación, está condenado al desasosiego y al dolor, pues él también ha sido testigo de como, en venganza, el monstruo asesina al amor de su vida, Elizabeth.

En esta trágica fábula de terror, no hay felicidad duradera. Son, en su versión original, casi 300 páginas de drama y destrucción.

Como lo es, sin miramientos, el complot detrás de un nuevo orden mundial, con “constitución” incluida, que vemos resumida en los nefastos preceptos amalgamados por los organizadores de la Cumbre de Davos o los capos de Bilderberg. 

En la agenda 2030, se contemplan 17 “mandamientos” que incluyen la reducción de la población, una acción contra el "cambio climático" (mil veces refutado) y una educación más diversa e inclusiva. Un conjunto de pamplinas disfrazadas de propaganda y de palabras bandera que buscan que haya un poder común, manejado, precisamente, por las élites financieras que ya hemos mencionado.

Cada uno de estos 17 preceptos para el nuevo orden mundial está controlado por corporaciones, agencias y múltiples "chiringuitos du jour" para ganar rédito económico y tener una cuota de poder.

Para crear este “Frankenstein” socioeconómico del siglo XXI, se han abandonado todos los principios que alguna vez rigieron a nuestra civilización judeo-cristiana.

De hecho, es precisamente, nuestro buenismo y nuestra ceguera, las que permitieron que los cabecillas detrás de las mafias pro-Agenda 2030, hayan podido, durante décadas, gobernarnos tan fácilmente.

Para entender a cabalidad nuestro rol en la lucha titánica para nuestra supervivencia, tenemos que, para sorpresa de muchos, ver con detenimiento que, fuera de toda ficción, en nuestro mundo actual tenemos a Víctor. Tenemos al monstruo. Tenemos a Zeus y tenemos la necesidad de entender que todos y cada uno de nosotros debemos entender donde está Prometeo, por qué Zeus lo odia, y, finalmente, con nuestra propia voz y nuestra voluntad, todos tenemos que ser Alcides, mejor conocido como Heracles.

Su nombre romano, para que tengamos claro de quién estamos hablando, es, por supuesto, el gran Hércules.

Zeus, con todo y que es el magnífico rey del Monte Olimpo, termina siendo un George Soros cualquiera, un Víctor mitológico, enfermo de poder y temiendo todo lo que pueda quitárselo, condenando a sus enemigos a torturas inigualables y haciéndose partícipe de atrocidades para, por ejemplo, lograr seducir, a quien se le antojara.

Prometeo, más sabio y más viejo que el propio Zeus, es parte de los Titanes, los grandes y sabios gigantes que ayudan durante una década a que Zeus se vengue de su padre Cronos, dios del tiempo, que se come a todos sus hermanos para no tener que compartir el poder del Cielo con nadie. 

Tras la victoria, Prometeo es aliado de Zeus para la creación de la humanidad, pero Zeus ve con desdén (y quizá envidia) que Prometeo se haya encariñado con su creación, en vez de tener las ansias de poder que para Zeus son imprescindibles.

Cuando Prometeo, desobedeciendo a Zeus, le "roba" el fuego y se los da a los humanos para su uso cotidiano, Zeus, le declara la guerra. Zeus se niega a beneficiar a su creación. Zeus solo quiere controlarlos a su antojo.

La Agenda 2030 es para los Zeus actuales un tesoro que, si se aplicase como está supuestamente definida, beneficiaría a la humanidad. La maquinaria de propaganda "olímpica" así, ha querido transmitirlo a los súbditos. Digamos que Prometeo, ha descubierto que la "agenda" es una trampa. El titán, dotado del don de la profecía, y encariñado con el género humano, quiere evitar el sufrimiento que Zeus pretende infligir en sus súbditos, y se rebela con el que fuese en su día un gran aliado, casi un hermano.

La batalla cultural en la que todos debemos participar apasionadamente, cada uno de la manera en que podamos, es el Prometeo de la era moderna.

Y en esa, fascinate e incansable lucha frente a un Zeus enloquecido, debemos, sin tiempo que perder, manifestar a nuestro Heracles. Nuestro héroe infalible. Nuestro Frankenstein de luz y de esperanza.

Heracles son nuestras ideas. Heracles es nuestro voto. Heracles es nuestro coraje para llamar al enemigo por su nombre. Heracles es la ciencia y la tecnología utilizada para el bien común y el desarrollo intelectual de las masas. Heracles es nuestra fe en un Dios verdadero, infinitamente más poderoso que un centenar de Zeus. Heracles es un incansable David que condena a la destrucción al Goliat que se avecina.

Heracles es la humanidad que armada de paciencia y estrategia y pericia, se sabe espiritualmente invencible. 

Los terribles preceptos de la Agenda 2030, que nos toman por imbéciles, nos dicen con un tono afable y empalagoso que seremos capaces de no tener nada y estar en paz. Ese "nada" puede interpretarse como ustedes quieran, pero atentos que de la agenda globalista, todo, absolutamente todo es engañoso, guabinoso y falaz.

Nuestra libertad de expresión, de culto y de pensamiento están, por el momento, atados, como el titán en el Monte Elbrus, controlados por mafias terroríficas que no tienen paz con la miseria y conocen fin para sus sanguinarias ambiciones.

Nosotros sabemos el camino a la cima. Tenemos las espadas más que afiladas. Liberemos al titán y hagamos justicia.

Prometeo, una vez liberado, se sabe cumple su sueño de poder otorgarnos sabiduría y conocimiento. 

Nuestra civilización está creada para la inmortalidad.

Condenada, en estos tiempos, a la oscuridad están la verdad, la prosperidad y la supervivencia de nuestra especie. 

De nosotros depende.

Todos somos Heracles. 

Nos vemos en el Elbrus. No temamos. Dios está con nosotros.


Monday, September 18, 2023

La Democracia: Agonía y Extasis

 


Recuerdo el énfasis que dábamos en el colegio al estudio de la palabra "democracia." Memorizábamos su etimología con verdadera fascinación y repetíamos que la palabra se originaba del griego: "demos" que se traduce como personas y "kratos" que significa gobierno. Era una pregunta de rigor en todos los exámenes. Se hablaba de democracia, tanto en las clases de historia como en las clases de cívica, durante todos los 11 años de estudios primarios y secundarios.
"Democracia" era una palabra sacro-santa e incólume. Nos llenaba de orgullo saber que Venezuela era un país demócrata. Los años de dictadura estaban ya muy lejanos en los años ochenta que corresponden a la formación académica de mi generación.

En mi época la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez recuerdo que salía en algún comentario suelto cuando íbamos por alguna autopista que había sido construida por el régimen o cuando vimos la exitosa telenovela de Julio César Mármol, "Estefanía" con Pierina España y José Luis Rodríguez "El Puma."
Dependía a quién se le preguntara, los ocho años de dictadura de Pérez Jiménez habían sido maravillosos y tranquilos o una verdadera tortura y una vergonzosa calamidad.

La democracia se celebraba en cada fecha patria. Y nosotros, que éramos muy niños, no podíamos más que creernos esa narrativa ilustre.

La década de los ochenta fue pasando y muchos nos dimos cuenta de que esa bendita democracia, que para tantos era una especia de vestal consagrada, se volvió de a poco una vulgar meretriz pisoteada por todos. En lo personal lo viví con la llegada del presidente Jaime Lusinchi y ya con el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. Acababa de comenzar yo el 4.º año de bachillerato cuando explotó "El Caracazo" que nos tuvo encerrados sin clase por casi dos semanas.

En el año de 1990 salimos de Venezuela con un hartazgo a tope de la calidad de vida de Caracas, los atracos, y un largo y penoso etcétera. Estados Unidos fue nuestro destino, un país que adorábamos a distancia y donde tuvimos el privilegio de vivir extraordinarias vacaciones.

La democracia en los Estados Unidos era un pilar fundamental de la que había sido la nación más poderosa del planeta, no solo del hemisferio occidental. No, no, el planeta.

De hecho, la República de Norteamérica de mano de sus padres y genios fundadores ya nace como una democracia. Esta nación no conoce una dictadura en sus ya 247 años recién cumplidos. En Estados Unidos, la Constitución es la Ley. Con mayúsculas. Impepinable. El norteamericano siente una pasión por su historia y por sus orígenes.

O debería decir... sentía.

En la universidad tuve la oportunidad de estudiar Ciencias Políticas y supe desde entonces, y de esto hace ya casi 30 años, que en el mundo que nos estaba tocando vivir teníamos que entender de política.

Y nada más cierto.

La política, hoy por hoy, se aplica para todo y en todo, desde el núcleo familiar, las relaciones de trabajo y por supuesto, sus efectos en la forma en que nos estamos dejando gobernar en esta actual democracia "sui generis" que se nos está desvelando de a poco.

El naufragio de la democracia como sistema político podría tener décadas enteras, pero, como es obvio, hemos estado anestesiados o de plano engañados, por las personas que dijeron que velarían por nuestros intereses.

En un sistema político que se define como el gobierno del pueblo, eso es máxima traición. Pero lejos de exigir cambios y de parar en seco a quienes están dañándonos y empobreciéndonos, lo que hacemos es seguir dejándonos engañar. ¿Por qué?

La llegada de las redes sociales y el desbarajuste de nuestros valores judeo-cristianos han redefinido la política. De eso que no quepa la menor duda. La juventud tiene, en muchos casos, traspapelados sus ideales y lo que antes eran anatemas en una sociedad sana y bien fundamentada, ahora son la agenda máxima de los políticos. Tenemos, por ejemplo, el feminismo radical o los derechos LGTB o el aborto. Esto necesita su propio análisis.

Volviendo a la democracia...

Si prestamos atención a las tertulias políticas y a incontables análisis de Youtubers y usuarios de X (Twitter) verán repetidísimas veces la frase "hemos perdido la fe en la democracia." Fíjense y verán.

Vaya por delante qué fe, como tal, solo ha de tenerse en Dios. La palabra correcta sería "confianza." No confiamos en la democracia. Hemos dejado de comprenderla o es que, tal vez, se ha reformulado, y lo que hoy por hoy llamaos democracia es una tiranía encubierta.

Veamos...

Como ya dicho, la democracia en los Estados Unidos viene de nacimiento. Antes de la fundación de la república, América del Norte eran un puñado de provincias controladas por la Corona Inglesa.

¿Pero podríamos decir lo mismo de América Latina y de Europa?
Hay una realidad que creo que muy pocos hemos tomado en cuenta. Tanto el ADN hispanoamericano como el ADN europeo, por más que haya habido una evolución histórica, tiene muy bien grabados siglos enteros de dictaduras o monarquías absolutistas. Por ejemplo, antes de la conquista de Hernán Cortés, la hoy república mexicana tenía un régimen, no solamente absolutista, sino abominablemente sangriento y aterrador como el azteca. Esto va para los acomplejaditos que quieren que España pida perdón por la Conquista.

Otro ejemplo...Rusia. El ruso tiene una adoración nata por los zares. Esa historia, sobre todo con ese fin tan trágico, está clavada en el alma rusa por siempre. Vladimir Putin es un zar en toda regla, aunque no ostente el título de zar como tal.

¿En Venezuela, alguien de verdad piensa que nuestro Libertador, Simón Bolívar, como político, era un demócrata? No. Era un dictador al cien por cien.

Europa, hasta hace menos de ochenta años, que históricamente es como decir "ayer," vivió la brutal dictadura de Adolf Hitler y su Tercer Reich. Hasta "ayer" una buena parte de Europa estaba presa detrás de la cortina de hierro (que luego resultó de humo) de la Unión Soviética.

Haciendo este inciso, podemos entender que no ha sido nada fácil ni, por un lado, implementar regímenes completamente democráticos, ni, por otro lado, entenderlos y defenderlos. Conocemos lo básico, como podría ser el voto. Pero siendo una sociedad tan infinitamente debilitada y hasta ignorante. El derecho al voto lo hacemos mal. Ergo, nos están gobernando imbéciles.

Ya decía Platón: “Uno de los castigos por rehusarte a participar en política, es que terminarás siendo gobernado por hombres inferiores a ti."

En mi opinión, hay dos factores que han contribuido a la degeneración, tanto en su concepto como en la práctica, de la ya mentada y maltrecha democracia.

La primera.

Las redes sociales. La revolución tecnológica de la llegada de foros abiertos donde cada usuario tiene la palabra cada día a cada instante, lo cual ya, de por sí, definiría a la democracia inequívocamente, se ha vuelto un instrumento para destrozarla. Es una herramienta perfecta de manipulación de masas y, como se ha podido ver en los últimos años, una fuente de censura y de coerción a la libertad de expresión.
De igual manera, el mal uso de las redes sociales ha creado monstruos políticos que entre hashtags y "selfies" han avivado las llamas del populismo, alimentando, de este modo, lo que muchos conocemos como el Socialismo del siglo XXI. Y si bien, el nuevo socialismo tiene muchísimas variantes que no vamos a nombrar ahora, casi se puede decir que hubiese sido casi imposible de implementar sin la llegada de las redes sociales y YouTube.

La segunda.

La política se ha convertido en un negocio. En nuestras sociedades capitalistas, no se derrocha ninguna oportunidad de rentabilizar. La política es el nuevo "El Dorado." De aquí que de pronto cualquier "hijo de vecino" inepto, pero ambicioso, se enchufa en algún partido político. Para lo que sea.

En una democracia, cabe destacar, el sueldo de estos inútiles, lo pagamos nosotros.
Dentro del negocio tenemos que incluir, sin ninguna duda, las agendas ideológicas y las fortunas que su aplicación y difusión generan en los bolsillos de los políticos que gustosamente las adoptan. La política de hoy la controlan las agendas de turno. Las agendas de turno crean a los políticos. Los políticos enajenados con el poder se rehúsan a abandonarlo. La eternización de este poder los hace pisotear y violar a la Constitución. Esta violación constante y sonante es el fin de la democracia.

¿Ahora si lo entendemos?

A cuenta gotas (ojalá el proceso fuese más agresivo y más unánime) nosotros, el pueblo, los ciudadanos, nos hemos vuelto más incrédulos y decepcionados de la democracia, que alguna vez vimos como nuestro presente político indestructible y perfecto.

¿Qué podemos hacer? ¿Qué nos toca hacer?

Primero que nada, despertar. Tomar consciencia de que, como dijo Platón, la indiferencia que tenemos día a día con todo el proceso político y social de nuestra nación (pongamos aquí cualquier país occidental) son los factores que hoy por hoy hemos tenido que lamentar y sufrir. Por lo tanto, es imprescindible estudiar la situación política actual--en todas partes. Y tomar esa educación por nuestra cuenta. Despertar el interés por conocer diferentes narrativas y rechazar cualquier propuesta que se nos quiera dar por los medios convencionales.

Segundo, y esto va para todos, dejar de pensar en política como izquierdas o derechas. Las marramucias las están cometiendo todos contra todos nosotros. Como ha dicho recientemente el periodista español Federico Jiménez Losantos, la política de izquierdas se enfoca mayoritariamente en ideologías. La política de derechas, en valores. Esto es muy cierto, como base, pero bien que vemos a los unos y a los otros venderse sin rubor, a las diferentes agendas.

Tercero. Aprender los principios básicos (y avanzados) del uso de la propaganda. Esto aplica a los discursos políticos, a los medios de comunicación y al negocio del entretenimiento. Estamos bombardeados por propaganda. No se salva nadie. Ni siquiera (o quizá principalmente) los niños. Si sabemos detectar tanto lo aparentemente subliminal como lo más descarado de la batalla cultural, seremos vencedores. Hay que estudiar la propaganda.

Cuarto. Paciencia y perseverancia. Los tentáculos que actualmente aprisionan la política y la ideología colectiva del mundo tienen que ser destruidos, pero, muy lamentablemente, no existe actualmente ni un partido político y/o un personaje capaz de revertir el daño en su totalidad. Para los que somos de derechas, vemos con mucha preocupación la idolatría del vulgo (y sobre todo) los más jóvenes, a personajes tan nefastos como un JavierMilei en Argentina, el vomitivo neo-falangismo que ha resultado apoyar Vox, alguna vez liberal conservador, o la inminente llegada al poder en Alemania de un partido como "Alternativa para Alemania." Es decir, hay una obvia ola de radicalismo, que si bien va contraria a muchas de las políticas de izquierda y progresistas que padecemos, también traen sus bemoles y pueden ser contraproducentes. A estos también hay que declararles la guerra.

Quinto. Crear consciencia. Una vez captada esta nueva manera de hacer política, allí sí toca enorgullecernos de que somos una democracia. Y empezar a contra atacar con la más sólida e irrefutable verdad. Esa verdad que sabemos en nuestro corazón es inmutable e infalible.

No podemos asegurar que el mundo tenga ganas de seguir dando votos de confianza a un régimen tan vapuleado y que se ha vuelto débil. Pero como en todo lo que queremos que cambie, la primera piedra contra el mal la lanzamos nosotros. Lo que tenemos que hacer sin miramientos es tener puntería.

Yo propongo, sí, una democracia, que devuelva su “santidad” a una Constitución. Que sea devoto de un Orden Divino, que estructure la ley y el orden (ojo que no me refiero a un régimen teocrático, si no de una estructura que se acople a nuestros bien ponderados y necesarios principios judeo-cristianos) y que respete a rajatabla la necesidad de libertad de expresión que tenemos como ciudadanos. Recordar que lo único soberano en una democracia es el pueblo y su voz a los más altos decibeles posibles.


Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...