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Tuesday, November 18, 2025

La Magia Negra de Disney


El film de animación “Pinocho” se estrenó en 1940, hace 85 años.

Es una película entrañable basada en el clásico “Las Aventuras de Pinocho” de Carlo Collodi, escrita en 1883.

Los personajes de Pinocho, y él, Pinocho, una marioneta que se mueve y habla y canta sin hilos, se hicieron de los favoritos del mundo Disney.

En el centro de la trama está Pepito Grillo, un insecto que es asignado por el Hada Azul como la conciencia del niño.

Pinocho es el “hijo adoptivo” de Geppetto, un fabricante de juguetes y relojes ya anciano que se propone educar al pequeño como mejor puede.

Pero en un abrir y cerrar de ojos, fue aparecer Pepito Grillo por una puerta, y la sensatez de Pinocho que se sale por otra.

Enseguida el protagonista decide portarse mal y engañar a su tutor y escapar de su casa.

Camino al colegio con los libros bajo el brazo, Pinocho aprovecha que Pepito se levanta tarde y se pone a conversar muy amablemente con dos sujetos que, a primera vista, tienen una actitud sospechosa y no ocultan que son mercenarios buscando hacer dinero con el niño de madera que no es una marioneta ordinaria.

Los dos maleantes son socios de un artista callejero llamado Stromboli, sus nombres son Gideón El Gato, el tontito, siempre recibiendo golpes y sin poder hablar, y El Honesto Juan, un zorro con una verborrea privilegiada pero sin moral alguna.

Pinocho se deja convencer y termina en un ferry camino a “La Isla del Placer,” acompañado por su conciencia y otros niños mal educados que tenían una peculiaridad: no querían estudiar.

En la isla, Pinocho empieza a portarse mal y aprender a fumar.

Todo es juego y diversión hasta que se cierran las puertas del parque de diversiones y quedan los niños atrapados dentro.

De la juerga y las peleas de niños sólo queda el pánico al ver cómo cada uno de ellos se convertía en un asno.

Muchos niños, en una escena aterradora, no pueden volver a su forma humana. Pinocho y Pepito logran escapar y, camino a casa, descubren que a Geppetto se lo ha tragado una ballena descomunal y es aquí donde el niño toma las riendas de su vida y se va a rescatar al padre, ganándose el beneplácito del Hada Azul que lo convierte en un niño de verdad.

Pinocho es un clásico que conocemos todos y nunca tuvimos ninguna malicia para entender que si eres bueno, se te cumplirán los sueños. Si eres malo te convertirás en un burrito de carga.

Pero qué dirían ustedes si la película Pinocho es una especie de autorretrato de lo que ha sido Walt Disney World—y lo sigue siendo, casi un siglo después.

Disney siempre tuvo la misma agenda, pero nosotros, cuatro o cinco generaciones, desde su fundación en Octubre de 1923 en la ciudad de Los Angeles, estábamos dormidos.

El despertar ha sido durísimo, incómodo y muy triste.

La palabra decepcionante no llega a cubrir una gama de emociones tan amplia, y, por momentos, no queremos aceptar que Disney World nunca ha jugado limpio.

De Disney puedo hablar de primerísima mano, puesto que desde 1996 al 2003 fui empleada de Walt Disney World, tanto en los parques como en los hoteles.

Los primeros años fueron maravillosos, un poco como la primera impresión de los niños frente a un parque de diversiones, como lo insinúan en La Isla del Placer.

Habiendo sido visitante asidua durante mi infancia y mi adolescencia a los diferentes parques temáticos, el poder tener acceso gratis como empleada era un sueño dorado.

Pero ese sueño dorado tiene un precio muy alto.

De a poco me di cuenta de que no todo lo que brillaba era oro. 

El proceso de ideologización “disneyana” es fortísimo y tienes que aprender a usar ciertos vocablos.

Literalmente mi trabajo me hizo enfermar y tuve que renunciar en el 2003.

Fue una de las peores experiencias de mi vida.

En el año 2012, cuando cumplí 40 años, se produjo una breve reconciliación y fui portadora, por cinco años, de su pase anual.

Pero en el 2017 tuve que dejarlo porque ir a los parques se hizo insoportable con la cargadísima agenda LGTBQ que se promovía por los cuatro costados.

Hoy en día doy gracias a Dios porque sería imposible aguantar una carga tan fuerte de mensajes tan nocivos e inadecuados.

En los últimos pocos años, cientos de miles de familias se han desconectado de Disney, y pareciera que hoy en día los parques y sus alrededores son un “safe space” para lunáticos, transexuales y tiktokeros aberrados.

Por otro parte, en la segunda mitad de este año ya se reportan cuatro suicidios de cuatro personas desde los balcones de los hoteles o en los rieles del monorail que es el medio de transporte icónico entre varios parques y hoteles de lujo.

Si vamos atando cabos nos encontramos que Disney podría ser una fábrica de personas con problemas graves de adaptación o bipolaridad, y sería Disney el lugar elegido para terminar de una vez con toda su miseria.

El universo Disney es muy amplio y su influencia la captamos alrededor del mundo desde muchísimos ángulos.

Quizá lo más obvio sean las películas.

Las redes sociales (muy afortunadamente!) se han hecho eco de los impresionantes mensajes de las películas que están, en principio, creadas para un público infantil.

Quedémonos con eso: un público de menores de edad.

Volviendo a Pinocho, en la Isla del Placer no hay adultos, excepto el dueño del antro al que vemos de vez en cuando fumando un puro y contando sus monedas de oro.

Si nos ponemos a analizar el impacto de Disney a lo largo de más de cien años, podríamos concluir que fue a partir de nuestra generación (X) donde se quiso poner el acelerador para un adoctrinamiento que hoy tiene invadido a todo Occidente.

Si bien Disney tiene sucursales en Asia y próximamente en los Emiratos, fue la sociedad Occidental la más proclive a morder el anzuelo.

Invito a que ustedes vean la amplísima hemeroteca sobre los mensajes de las películas de Disney.

Casi toda la cinemateca de Disney tiene denominadores comunes.

Vemos a Pinocho que desobedece a su padre anciano.

Por este mismo rumbo están El Rey León cuando Simba y Nala se escapan de Pride Rock para acabar asediados por hienas, serviles a Scar el villano, hermano de Mufasa, y posteriormente su asesino.

La tragedia sacude la vida del cachorro Simba que huye de su hogar sintiendo sobre sus hombros la culpa de la muerte de su padre. Luego lo vemos crecer como un tarambana hasta que su mejor amiga (luego su pareja), Nala, le pide ayuda en nombre de un decadente Pride Rock en manos de Scar, un tirano.

La Sirenita nos presenta a Ariel que desobedece a Tritón, su padre, el rey de los mares, para buscar lo que no se le ha perdido en tierra, donde, para ganarse el amor del Príncipe Eric, se deja embaucar por Úrsula, una bruja que se aprovecha de criaturitas desesperadas y desamparadas como Ariel.

En estos ejemplos no podemos dejar atrás la asociación de Disney con los estudios de Pixar, si cabe más liberales y extremistas woke que su matriz, Disney.

Pixar se dejó de subterfugios cuando comenzó a cundir sus películas de animación con personajes “queer” o abiertamente homosexuales.

Cuando yo estaba en nómina de Disney, se me decía que la industria del entretenimiento era muy propicia a reclutar personas homosexuales.

Centenares de mis compañeros eran gays y varios altos ejecutivos lo eran también—y muy abiertamente.

En Disney no había closet del que salirse, todo Disney era un escaparate de sorpresas muy abierto.

El problema llega con la entrada del nuevo milenio y el nacimiento de generaciones mucho más vulnerables, cuyos padres, confiaron al cien por cien con el producto de los estudios Disney y con la frenética producción de mercancía.

Hoy en día empleados varones entre los 25 y 40 años se visten de mujeres para entretener a los niños y, alegadamente, se han hecho comunes las orgías entre los empleados posteriores a los desfiles y los shows.

Expertos hablan quizá de un problema más grave, que no se puede ver a primera vista, pero que podría ser, al final del día, la gran meta de Disney, adeptos estos a la apocalíptica Agenda 2030.

Mickey Mouse podría no ser más que un Gran Sacerdote embrujando a los pequeños para entrar en un mundo de colores que luego pondrá sus asquerosas manos sobre sus endebles cerebritos.

Volviendo al punto anterior, muchos analistas coinciden que Disney tiene un diabólico ataque hacia el núcleo familiar creando personajes siempre rebeldes, incomprendidos e ingratos.

Atención, que no con esto pretendo censurar que se vean las películas de Disney, pero sí pretendo llamar la atención a lo que podría estarse creando a partir de cuentos y de temática infantil.

Es urgente que los films de Disney sean supervisados por adultos cabales, algo que no pareciera ser común, sino todo lo contrario.

Cuando salió la película de Disney-Pixar Coco en el 2017, mis padres y yo la vimos juntos y fui yo la única persona del grupo a quien se le saltaron las alarmas con la cantidad de propaganda que tenía el film casi desde el principio.

Tenemos a Héctor, el protagonista a quien no se le permite “cruzar las fronteras” para ver a sus ancestros en el Día de los Muertos.

Con este personaje se politizan las medidas de Donald Trump, en aquel entonces en su primer período, en contra de la inmigración ilegal.

Tenemos un show de un travesti.

Y como no podía faltar, a Frida Kahlo, una artista maravillosa, pero una figura controversial, bisexual y abiertamente comunista que tuvo de amante a Trotsky.

La gran mayoría de las personas no vería estos “mensajes subliminales,” y otro grupo de personas no sólo los ve sino que los celebra.

Por este mismo medio hemos analizado a fondo el rol de Disney en nuestra sociedad, pero quizá nos ha faltado hacer un llamado de alerta para que el contenido sea analizado y podamos dejar a los niños ver una película que no dañará sus posturas y sus valores a medida que se hacen adultos.

Los recursos materiales de Disney son incontables, pero en la última década, vemos que no son infalibles. Y esto es un buen presagio.

Pero sigamos analizando...

Hace una década o poco más, Disney decidió reinventar sus clásicos en forma de lo que se conoce como “live action,” es decir, con actores y no con dibujos animados.

Con estos largometrajes, no sólo se distorsiona la película original (que ya sabemos está maleada ideológicamente) sino que se adereza sin tapujos con un contenido pro Agenda 2030, muy pro LGTBQ y con protagonistas femeninas insoportablemente feministas.

Hay quienes podrían incluso ver mensajes misóginos, dado que la mayoría de las protagonistas y las princesas tienden a tener un peor final como consecuencia de su desobediencia y su inconformismo, mientras que los protagonistas masculinos siempre salen airosos y aventureros.

El que piense, y esto es importante, que estos mensajes hay que verlos con lupa y son pura coincidencia, que se lo haga mirar.

Hace aproximadamente tres años, en Marzo del 2022, un “whistleblower” hizo pública una reunión de altos ejecutivos de Disney donde abiertamente decían que no había nada oculto en la promoción de antivalores y de agendas pro gay.

Yo que trabajé con compañeros homosexuales quiero dejar claro que ellos, per se, nunca fueron el problema. El problema fue el proselitismo que año tras año fue in crescendo hasta el punto, como ya he dicho, de ver “drag queens” como empleados departiendo con los niños pequeños.

Para concluir, quizá Disney esté creando una sociedad de idiocracias a todo nivel, tema que ya analizamos por este medio.

A Walt Disney World, una gigantesca "Isla del Placer" habría que empezar a llamarla por lo que es, una maquinaria muy eficaz de propaganda. Un Goebbels detrás de la fachada de un tiovivo extraordinario.

El hecho de que los costos de una experiencia en Disney también sean tan altos, podría ser un indicador de que son un fraude más comprando la voluntad de los visitantes endebles e ideologizados.

Disney podría haberse prestado, a cambio de todo el oro del mundo, en convertir a niños en asnos frente a nosotros, sin pedir permiso ni perdón.

El dique de contención lo erigimos nosotros.

No es opcional. Es imprescindible.

La magia de Disney no es magia blanca, sino un blanqueamiento de la magia negra que amenaza a una civilización que alguna vez quiso creer en cuentos de hadas, y cayó en el reino de Hades.

Aviso a navegantes, este año 2025, marca el pistoletazo de salida para la generación Beta. Este año nace una nueva ola de niños. Por favor seamos para ellos un Pepito Grillo más eficaz que el que tuvo Pinocho.








Monday, September 29, 2025

Está Occidente demasiado Apaciguado Con los Pantanos del Terror?


En Enero de 1940, en La Cámara de los Comunes, el que fuese el Primer Ministro del Reino Unido en aquellos años, nada más y nada menos que Winston Churchill, pronunció unas palabras, cuyo eco resuena hoy, quizá con más fuerza que lo que ya en su día se apreciaba.

Esa frase es:

"Un apaciguador es aquel que alimenta a un cocodrilo con la esperanza de que sea él el último en comérselo"

Frente a la contundencia de esta frase, es imposible no hacer reverencia.

Quizá en esta reflexión de Churchill se pueda explicar el acabose de la situación que tristemente padecemos en Occidente.

De hecho, en ese concepto de “apaciguar” es que podemos encontrar todas las respuestas, y, si estamos todos dispuestos a ponernos manos a la obra, también la solución a este Sansón ideológico que nos amenaza y nos acecha sin tregua.

Originalmente, las palabras de Churchill, para ponerlas en su adecuado contexto, se refirieron a la actitud mansa, amanerada, y buenista con la que Inglaterra en los años 30s, con la llegada de Adolfo Hitler al Bundestag de Berlín, trató con el que sería una década y media después, un líder despiadado y sanguinario.

“Apaciguar” se define como poner en paz, sosegar, aquietar.

La frase hace referencia a un cocodrilo (o un caimán, como prefieran) que es una analogía para un enemigo que se percibe como fuerte, peligroso.

El verbo “apaciguar” automáticamente hace ver que el “apaciguador” es un ser débil o incluso descuidado, ya que si estuviese espabilado no se mete en un pantano con aguas infectadas de cocodrilos, verdad?

Sin embargo, en esta analogía que recordamos de Churchill, el “apaciguador” apaciguó  porque quiso y por tener devaneos de grandeza.

Qué mejor ejemplo de un “apaciguador” (o tal vez, incluso, un pelele) como lo fue el Rey Eduardo VIII, que en su brevísimo reinado, junto a su controversial esposa, Wallis Simpson, coqueteó con el regímen  Nazi.

Lo hizo también como Duque de Windsor, como también lo hicieron muchos aristócratas británicos, porque, ¡qué sé yo… Estaba de moda!

¿Querría entonces la Inglaterra de los 30s estar del lado “amable” de Alemania, husmeando la ambición desmesurada del Canciller?

El hecho es que esta conducta de nada serviría, pues Inglaterra fue parte del “Bando Aliado” que acabaría con el Tercer Reich sin vuelta de hoja.

La frase de Churchill hace referencia a un animal que puede matar de una sola mordida.

El poderío de un cocodrilo quizá nos lleve al Antiguo Egipto, donde el dios Sobek estaba asociado con este animal y constituía una de las deidades con más influencia en los altares faraónicos.

Rendir pleitesía al cocodrilo seguramente tendrá alguna asociación con los rituales egipcios.

Pero esa segunda parte de la cita de Churchill, es la más preocupante: “con la esperanza de que sea él el último en comérselo”

¡Qué grande!

Antes de dar ejemplos de lo que atañe a esta frase demoledora, quiero recapitular para que tengamos muy claro lo que tenemos que analizar.

Tenemos en la ecuación un “apaciguador,” que también llamaremos timador, que adula y trata de domar y calmar al que considera un enemigo férreo, incluso poderoso por encima de lo normal. Luego acabamos con un cocodrilo insaciable que, como a los canes que vigilaban el inframundo de Plutón (o Hades) en la mitología, había que alimentar para tener su venia y poder entrar a las tinieblas donde moraban las almas.

Pero hay un elemento clave en todo esto…

El cocodrilo, aun si lo llevamos a niveles sacros, como en la era de los antiguos egipcios, es sólo poderoso si NOSOTROS, así lo decidimos.

¿Nos vamos entendiendo?

En la frase de Churchill, Hitler se hizo poderoso porque Europa estaba hipnotizada por los cantos de sirena nacionalistas del pintor austríaco fracasado.

Era sólo éso, señores. Un pintor fracasado que se dejó captar por las corrientes nacionalistas de la Alemania post República de Weimar, decadente y miserable, y tuvo a su lado un genio maquiavélico de la propaganda.

Europa lo puso en un pedestal para adorarlo, y luego cuando el perro dejó su rabia por todo el Rin y por El Danubio, se le acorraló hasta hacerlo desaparecer (unos nos hablan de suicidio, otros ya dicen que murió en Argentina)

El cocodrilo, hoy por hoy, en pleno siglo XXI, tiene otras caras, y otros nombres. Y a veces, ni eso, porque el cocodrilo de estos pantanos modernos, es una ideología, que aunque intangible como el éter, se ha convertido en el dióxido de carbono más tóxico que haya visto la humanidad.

Y no son pocos los que están deseosos de seguir alimentando al cocodrilo y construirle un palacio en su pantano, dicho sea de paso.

Podríamos decir que el “apaciguador” de hoy en día no es más que un ser endeble y mediocre. El hazmerreír que para evitar ser objeto de burla, decide meterse en la boca del lobo y apoya al malhechor en contra de otros que ellos consideran víctimas.

Hay cinemateca de sobra para explicar este fenómeno.

Si, de hecho, tomamos La Segunda Guerra Mundial, y, específicamente, el Holocausto, nos vamos a encontrar con figuritas esperpénticas como los Kapo (a veces Capo) un término usado para ciertos presos, también llamados funktionshäftlinge (singular: funktionshäftling) que trabajaron dentro de los campos de concentración nazis.

Los Kapo tenían una peculiaridad: eran también judíos—pero llevaban un látigo.

Los kapo eran tan esclavos como los trabajadores rasos y, con muy pocas excepciones, para “apaciguar” a los de la SS, eran capaces de golpear y abusar de sus propios compañeros.

Casi todos estos despreciables acabaron sus días en las cámaras de gas o en la horca.

Estos eran, en mi opinión, peores que cualquiera de los Nazis. El Nazi era un psicópata convencido. El Kapo es un servil y un traidor.

Demos otros ejemplos. Prestemos mucha atención a lo que sería la figura del “apaciguador,” versus el que se consideraría el cocodrilo.

De la Alemania fascista, viajaremos unos 80 años a nuestra época actual, donde sin un Hitler o un Mussolini o Stalin, tenemos fascistas por doquier.

En Estados Unidos, en el umbral de la reelección del actual presidente, Donald Trump, en el 2020, las calles de los denominados “estados azules” (Demócratas) se incendiaron literal y figurativamente tanto con quemas como con tiroteos como con consignas racistas en favor de una falsa llamada antirracista.

Un delincuente llamado George Floyd, adicto hasta los huesos de fentanilo, y en condiciones paupérrimas, debido al alto consumo del químico, fue detenido por la policía del estado de Minnesota.

El hombre se negaba a cooperar y el estado tan dañado de su cuerpo le provocó la muerte ya cuando los oficiales le obligaron a dejarse poner las esposas.

Floyd fue un mártir ideológico de una causa maldita que hoy por hoy está probado que es un monumental fraude. Hablamos, claro está, de Black Lives Matter.

Este grupo estuvo apoyado desde el primer minuto por Barack Obama, y se hizo instrumental en la tiranía ideológica del que fuese el primer (y el último) gobernante negro de Norteamérica.

Los de BLM (sus siglas en inglés) fueron financiados por cuanto político, artista y activista que nos podamos imaginar.

Sus fundadoras resultaron ser una pareja de mujeres lesbianas que despilfarraron una fortuna de varios millones en propiedades y en cruceros de lujo.

La propaganda, por otro lado, siguió—y sigue—alimentando la falsa necesidad de cambios raciales en Estados Unidos.

Quizá de las cosas más patéticas que se vieron en esa ola salvaje del BLM, fue al CEO de Chick-Fil-A, una de las cadenas de comida rápida más populares de EEUU, en un programa de televisión, de rodillas, limpiando los pies de un activista negro. Según el empresario, oído al tambor, es lo que “hubiese hecho Jesús.”

En mi opinión, con los mercenarios del BLM, el Maestro, hubiese hecho lo mismo que con los del Templo.

Pero a esos niveles de servitud y de “apaciguamiento” llegamos para que los del BLM dejaran tranquilos a Chick-Fil-A.

Muchos comercios, tratando de protegerse de las trombas de los delincuentes, pintaban sus fachadas con las palabras “Nosotros apoyamos a BLM.”

¿Quieren saber lo qué pasó?

Los de BLM no respetaron a nadie.

Al contrario, se enfurecieron a niveles estratosféricos, causando billones en daños materiales por donde pasaba su verborrea tóxica y sus antorchas.

BLM no ha muerto, pero, gracias a Dios, al descubrirse su origen y sus fraudes, se dejó de alimentar y ese pantano se ha ido secando.

Otro cocodrilo que se ha alimentado incesantemente es el del lobby LGTBQ.

Comercios, restaurantes y hasta lugares públicos se han rendido a los pies del trapito de arcoíris.

Walt Disney World, un gigante del entretenimiento familiar, hizo pleitesía en sus películas y en sus parques a toda la ideología pro-homosexualidad y wokismo radical durante más de 20 años.

El resultado de Disney por haber querido apaciguar a estos cocodrilos es una pérdida colosal de dinero y de prestigio, de los que dudamos mucho pueda recuperarse.

Disney no ha dejado de alimentar a la bestia completamente, pero ahora lo hace desde la orilla y no hundido en el pantano hasta el cuello.

Para saciar el hambre de tan temible cocodrilo (si queremos pensarlo temible) hay que encontrar a estos apaciguadores o timadores que sin pensarlo se acerquen a los aposentos del animal.

La política y las organizaciones sin fines de lucro han resultado ser dos furcias ideológicas que por un trozo de tan millonario pastel de recompensas, alimentan al monstruo, y nos echan a nosotros, los ciudadanos, a la arena del circo.

Nuestra confianza y nuestro voto poco importan.

Y es que en esta analogía de timadores y cocodrilos, hay un teatro absurdo y un círculo muy muy vicioso.

Nuestra sociedad está feliz de ser mediocre y no tiene consciencia de esa mortaja de miedo que la cubre a cada instante.

Con la llegada de hordas de caimanes a nuestras universidades y, ahora también, a las escuelas; con esa seducción de Occidente al mundo terrorista islámico y con un auge de todo lo que pueda derrumbar y volver cenizas a nuestros valores judeo cristianos, es casi imposible, para muchas personas, el despertar de tanta pesadilla y tanta anestesia.

Las economías de innumerables países de Occidente dependen de una ubre de gasto público de la que chupa mucha gente. Esta ubre es un cocodrilo exigente.

Tengamos algo muy presente…

En esta sociedad en la que nos movemos, el ser mediocre es una organización con fines de muchísimo lucro.

Vuelvo a repetirlo:

A los que escogen a los apaciguadores, la mediocridad es clave para engordar a los caimanes—y sus propios bolsillos.

Pero con todo y esas ansias de calmar a la bestia, la bestia se ríe y se zampa al pobre timador confiado.

Hay una fábula con final triste donde una serpiente se quiere comer una luciérnaga. La pequeña voladora, ya cansada, se enfrenta a su depredadora y le pregunta: “Por qué yo?”

Y la culebra, antes de matar al insecto le dice: “Porque brillas.”

Recordemos esta frase cuando nos digan que es maravilloso ser un apaciguado, un mermado. Que nos hablen de una falsa paz.

Occidente, por poner un último ejemplo, quiere alimentar a un cocodrilo sangriento como lo es Hamás, cuidado si peor que el pintor fracasado—que ya es decir bastante.

Israel está siendo víctima de timadores y apaciguadores que lo apuntan a él como el furioso colonizador que se quiere zampar a los pobrecitos gazatíes, que no son más que unos timadores cobardes hasta almorzar y después todo el día.

Pero Occidente ignora que un caimán como el Yihadismo, si se impone, acabará con nuestra civilización en un dos por tres.

A los timadores les están pagando tanto Irán como Catar con fortunas paradisíacas que los están haciendo darse vidas de Pachás.

Por lo tanto, el banquete se sigue sirviendo.

Este bufé de los cocodrilos es lo que conocemos como un “All You Can Eat,” que se traduce como “come lo que quieras” por un módico precio.

Pero el precio que paga la humanidad por seguir aguantando timadores, o por convertirse algunos en apaciguadores, es demasiado alto.

A los cocodrilos, ya no sólo hay que dejarlos de alimentar—hay que matarlos.

Hay que vaciar los pantanos, como diría Trump.

Hay que denunciar a las empresas que fabrican timadores.

Hay que llevar a la justicia a los cuidadores de los cocodrilos.

Proceso arduo, pero que ya ve sus primeros frutos.

Quiero terminar con una muy conocida historia de los indios Cheroquis.

Un sabio anciano de la tribu, junto a su nieto pequeño, le habla al niño de la vida con una metáfora de dos lobos.

Un lobo era temible, lleno de avaricia y de ira.

El otro lobo era noble y abogaba por la paz y el amor. Era un lobo, pero sus valores eran contrarios a los de su compañero.

El sabio decía que estos dos lobos se habían enfrentado y sólo podía ganar uno. El abuelo le explicaba al infante, ganará el que alimentes.

Creo que todos, desde el fondo del alma, sabemos qué lobo alimentar. 

Sin embargo, tengamos muy presente ese lema maravilloso que nos ha enseñado la llegada de ese lobo feroz llamado “patriotismo en vena,” que bien sabe nutrir con fe nuestra lucha contra los pantanos y sus cocodrilos:

“Paz a Través de La Fuerza.”

Cobardía cero.

Buenismo, jamás.




Monday, December 9, 2024

Tarjeta Roja a las Mafias Ideológicas y Financieras que Controlan El Deporte


El 25 de Octubre de 1988, en Santo Domingo, República Dominicana nacía el segundo vástago de la familia Soto Pacheco.

Le pusieron el nombre de Juan.

El padre de Juanito Soto, Juan Soto, Padre, era un apasionado del béisbol, habiendo sido “catcher” de un pequeño equipo local. 

Llevaba a su hijo mayor al Estadio Quisqueya donde jugaban los "Licey Tigers," y allí padre e hijo dedicaban horas enteras a entender las técnicas y las estrategias del deporte que a ambos apasionaba.

En casa, Juan como su Juanito no se cansaban de practicar lanzamientos de pelota. Actividad a la que luego se incorporaría el hijo pequeño, Elián, a quien Juan también inculcó su gran afición.

Juan Jr., nació para las grandes ligas. De eso no cabe la menor duda. Su primer contrato profesional fue en el 2015, con apenas 20 años de edad con los "Washington Nationals" por millón y medio de dólares.

En el año 2019 rompe un récord en la Major League Baseball con los "Nationals" al haberse anotado 30 jonrones antes de cumplir los 21 años.

Pero si adelantamos el tiempo al presente año nos encontramos que Juan Soto jugó con los Yankees de Nueva York con un contrato de $31M por un año.

De la noche a la mañana, todos los medios de prensa deportivos, los pódcast y las redes sociales se han llenado de titulares por el meteórico ascenso de Juan Soto en las Grandes Ligas.

El 9 de Diciembre de este año 2024 se acaba de anunciar que Juan Soto ha sido fichado por los Mets de Nueva York por la suma de $765 millones por 15 años. Cifra que los Mets bien pudieran hacer llegar a los $800M como incentivo para la estrella.

Juan Soto sólo tiene 26 años.

Hay algo que no cuadra...

De hecho, en mi opinión, hay muchas cosas que quizá carecen de sentido común.

Pero arrojo un dato más a la historia de Juan Soto. Su padre sólo deseaba que sus hijos fueran "peloteros" profesionales. Ese era su gran anhelo. El, su progenitor, no lo logró, pero Juan tenía que alcanzar esa meta.

Es decir, esas inquietudes tan naturales en los padres de nuestros días que fuésemos buenos estudiantes y tuviésemos una educación superior, se ha reemplazado por el "quiero que seas  un beisbolero."

Podríamos pasearnos por muchas arenas y encontraríamos historias similares. 

En el fútbol nos encontramos con dos "íconos" como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, que han llegado a sobrepasar el billón de dólares sólamente con sus contratos de índole comercial, es decir, con mercancía.

Marcas como Adidas, Dolce y Gabbana, Turkish Airlines, e incluso la cadena de restaurantes Hard Rock Cafe han contado con la imagen y la rúbrica de Messi, para hacerlo embajador de sus productos o servicios.

Cada una de estas marcas hace hasta lo imposible por adquirir el acceso a estos atletas. 

Hablamos de un chico de Rosario, en la Provincia de Santa Fe, en Argentina.

Aún no cumple los 40 años. 

Su historia no es muy disímil a la de Juan Soto, excepto que el gran apoyo de Messi fue su abuela, fallecida cuando el pequeño Lionel tenía 11 años.

Con el máximo respeto a sus "logros" profesionales, pero a mí me queda claro que Messi o su contraparte portuguesa, Ronaldo, no son, para nada, personajes con méritos sólidos, aparte de jugar bien a un deporte, vocación muy loable, pero que pudiera estar siendo llevada a unos altares donde es obvio que no merecen, ni por un segundo, estar.

En un mundo como el que vivimos de valores tan trastocados, lo primero que tenemos que plantearnos es qué lugar tienen los deportes en nuestra sociedad.

¿Ustedes conocen a Anca-Ligia Grosu? 

Es una mujer rumano-alemana.

No, no juega fútbol ni basquetbol femenino.

Es una de las mejores oncólogas del mundo. Su especialidad es Radiología y tiene 25 años de experiencia. Actualmente, también es profesora de la Universidad de Freiberg.

Sin tener con exactitud el salario de los oncólogos top del mundo, estos pueden estar ganando entre $285 mil y máximo $400 mil al año. Poco más o poco menos.

Recuerdo a nuestros lectores, que los oncólogos son médicos especialistas en tratamientos contra el cáncer.

A Lionel Messi le cuesta pronunciar bien el español. No es insulto, pueden ver cualquier entrevista y verán que no es un hombre preparado. Sabemos que era un chico que jugaba al fútbol de sol a sol, con sus hermanos y sus primos.

De sus estudios poco sabemos. 

¿Qué está pasando con el mundo del deporte?

A mí, en lo personal, me encanta el fútbol. O quizá podría decir que me encantaba. Mucho, muchísima de mi afición murió en el 2022, cuando terminó, el que para mí puede que haya sido el peor Campeonato Mundial de la historia. 

El primer Mundial que vi de punta a punta, junto a mi familia, y con una ilusión indescriptible fue el de España en 1982, donde resultó ganadora Italia, llevándose la copa por tercera vez. Paolo Rossi fue el gran ícono de ese campeonato. Su muerte, a los 64 años, en el 2020 me dolió profundamente.

Cumpliría yo 10 años ese Diciembre de 1982. En mi habitación había un peluche de la mascota "Naranjito."

Pensar que la Final del Mundial de Catar coincidió con mi cumpleaños 50, se podría decir que mi pasión futbolística pudo haber caducado después de cuatro décadas. 

El próximo Mundial, con triple sede EEUU, México, Canadá, me causa cierta incertidumbre. Trump estaría todavía en el poder. Así que veremos que pasa en el 2026.

Estoy segura de que mis sentimientos tienen validez para muchos otros seguidores de tan noble y excitante deporte.

Pero el Mundial que, no sé, podemos decir, robaría, Catar estuvo por doce años cubierto más de sombras y controversias que luces.

Orgánicamente, la sede se esperaba que fuese para los Estados Unidos. ¡Sin embargo, en una movida muy extraña los americanos nos vimos, quizá, de alguna manera, estafados por las movidas de Catar que se sabe llegó a pagar más de $220 billones! Superando con creces (bastantes) a las sedes anteriores.

Por poner un ejemplo. Brasil, sede del 2014, pagó $15 billones. Rusia, sede del 2018, pagó $11 billones por asegurarse el ser los anfitriones.

Dadas las condiciones naturales del clima catarí en el verano (época en que se celebran los campeonatos de fútbol normalmente) Catar exigió que los juegos se celebrasen en invierno.

Ya empezado el Mundial se supo que había que respetar que Catar es un país teocrático y hubo restricciones de ventas de licor consideradas “halal” (pecado) para el Islam.

Varios "whistleblowers" también denunciaron varias muertes en la construcción de los estadios, noticias que, muy convenientemente, se vieron extinguidas en los medios de comunicación.

Este análisis sobre las condiciones actuales del deporte nos hacen plantearnos, sin duda, muchas hipótesis.

¿Es la práctica del deporte, tanto en sus niveles amateur como los altos niveles profesionales una actividad motivada por el entusiasmo de los seguidores y el compañerismo entre equipos?

¿O no es descabellado pensar que como tantas áreas de nuestra esfera de entretenimiento y cultura general, el deporte ha caído en una degeneración moral que podría hacer al aficionado replantearse su visión? Tal y cómo me ha pasado a mí.

Volviendo, por unos instantes al caso de Juan Soto, ahora jugador de los Mets de Nueva York.

El equipo de los Mets fue fundado en el año 1962 (los Yankees fue un equipo fundado en 1903)

Sus ingresos de este año están calculados en un aproximado de $3 billones.

Perdón, pero no me salen las cuentas.

Si sólo por Juan Soto deben pagar casi $1 billón.

El Citi Field, el estadio de los Mets, que este año cumplió 60 años, tiene aforo para 41,000 personas.

¿Con una plantilla cuasi billonaria, más los gastos estrambóticos de televisión y publicidad, se puede decir que los equipos deportivos están jugando limpio?

No se trata, claro está, de hacer acusaciones infundadas, pero sí tenemos que prestar atención a lo que está sucediendo con el deporte en las más altas esferas.

¿Entradas y camisetas y chapitas con los logos es cómo los equipos hacen fortunas billonarias?

Si así fuera no me extrañaría que de pronto aficionados al béisbol o al fútbol abran sus garajes y empiecen a vender artículos de colección y camisetas a $10 y de pronto hay una riada de millonarios en América y en Europa!

¡Pero con todo y eso no llegan a los cuatro ceros! Ni hablar de seis ceros!

¿Nos vamos entendiendo?

Pareciera que esa misma nube negra que nos amenaza cada día con robarnos nuestra manera de pensar y de vivir, también ha encontrado terreno fértil en los deportes.

Y digo más, una de las grandes estrategias de las agendas ideológicas--y que muchos políticos han detectado como infalibles--es la de empezar a ver a los diferentes partidos y formaciones tal y como millones de aficionados ven a sus equipos deportivos predilectos.

De allí, que los votantes se niegan a dejar de votar las políticas progresistas fallidas. Es cuestión de pasión. Este es mi partido, mi equipo de toda la vida. ¡Grave!

¿Desde cuando se está utilizando la fe de un simple aficionado para crear puentes entre las mafias y los resultados en un partido de fútbol?

¿Puede el deporte haber caído tan bajo?

Otro ejemplo clarísimo es la inclusión forzada de las consignas del lobby LGTBQ en la mercancía o en las concesiones que hace un equipo para favorecer al colectivo. Tal fue el caso de los Dodgers que hicieron una parodia donde se celebró una "Noche del Orgullo," con los participantes, varios drag queens, vestidos de monjas.

Si recordamos años atrás--y quién sabe si todavía con Colombia bajo un régimen Castro Chavista como el de Gustavo Petro--la selección de fútbol nacional con figuras tan extraordinarias como Carlos "El Pibe" Valderrama en sus filas por 20 años, estuvo muy bien cebada por la mano negra de Pablo Escobar, jefe máximo del Cartel de Medellín.

Esto no es especulación, es una triste parte de la historia de una selección que cuenta aún con el cariño y apoyo de los colombianos e hispanoamericanos en general.

Recordemos con el máximo respeto al joven Andrés Escobar de 27 años, a quien sus fans apodaron "El Caballero del Fútbol," que fue asesinado a tiros por dos sicarios en Julio de 1994 por haber cometido el error de anotar un autogol. Una penosa intervención que muchos grandes han cometido a lo largo de su carrera deportiva.

Pues, Escobar fue acribillado a balas por eso. Y se sabe con certeza que los matones estaban vinculados con el narcotráfico.

De esta triste historia ya hace 30 años...

Vuelvo y repito...

Desde cuándo el deporte es un posible blanco de actividades ilícitas. Podríamos decir que hay mafias que controlan los ejes de los equipos?

¿Hay blanqueamiento de dinero?

Luego están, y esto es muy importante, las consecuencias en el elemento humano.

Por supuesto que hay--o al menos debería haber--un nivel de frustración en el fanático que de pronto se ve utilizado, sabiendo que su dinero no está bien invertido--o su enorme pasión está siendo burlada y pisoteada.

Los mismos jugadores, los atletas, sus familias, sus vidas... Qué consecuencias tiene para ellos verse como peones de élites corruptas?

En mi opinión ninguno de estos atletas llevan vidas dignas de admiración. En una gran mayoría de casos, en varias disciplinas, vemos que los jugadores llevan vidas de lujos estrambóticos que, si no saben invertir sus fortunas apropiadamente, caen en la bancarrota.

El mismo Messi se vio envuelto en un fraude en el año 2016, junto a su padre. La sentencia original fue de 21 meses de cárcel para ambos. Lo cual fue reducido a una multa altísima, pero no hubo cárcel--algo que quizá merecía y cualquier ciudadano, no Messi, hubiera pagado hasta sus últimas consecuencias.

Yo tengo la teoría que el Mundial de Catar, en el 2022, fue maleado y manipulado para que ciertos jugadores, incluyendo Messi, fuesen a parar a las filas del Paris St. Germain, un equipo que fue adquirido por Catar en el 2012.

Los que entendemos de fútbol, pudimos ser testigos de movidas muy sospechosas de parte del arbitraje, que, de la nada, podían regalar a un jugador estrella como Ronaldo un penalti que no era tal cosa ni a mil leguas.

Niños y jóvenes en todo el mundo, de diferentes clases sociales, ven a estos atletas como sus grandes ídolos e intentan copiar, no sólo su estilo deportivo, sea cual sea su disciplina, sino que copian sus movidas personales, sus mottos y sus valores.

No es de extrañar que un niño, desde su infancia, tenga como gran meta, no ser un buen médico o un abogado o un empresario como Trump, sino un beisbolista o un Ronaldo.

Las hembras, por desgracia, muchas, también ven en Georgina Rodríguez, pareja de Ronaldo desde hace un tiempo, su mejor rol femenino a seguir.

Una mujer que hasta tuvo su propio documental en Netflix, donde sólo hizo alarde de su clóset lleno de Manolos y sus vestidos de alta costura, y un joyero que ninguna Maharaní podría soñar.

Y así, entonces, empiezan a recorrer callejones muy oscuros donde se convierten, tal vez en "Yatistas," acompañando a señores de altas esferas, que luego pueden resultar un Epstein o un Sean "Diddy" Combs, que desgracia sus vidas para siempre.

Muchos padres están, puede que sin mala intención, pero el daño es el mismo, inculcando en sus hijos, precisamente, que no se enfoquen en estudios o en una preparación académica, sino que busquen ser atletas o influencers, abandonando años enteros de valores tradicionales.

Para concluir, el deporte podría ser una arista más de las agendas ideológicas para perpetrar sus crímenes.

Bien haríamos en prestar un poco más de atención a lo que pudiera esconderse entre el “graderío” de nuestros estadios. ¿Qué enseñan los directores técnicos a los niños entre un pase y otro?

Las redes sociales están plagadas de prostitutas conocidas como "instagramers," que se dedican a contactar a los jóvenes atletas que despuntan en sus respectivas áreas. Estos mismos atletas son grandes aficionados a páginas de contenido adulto como "Only Fans" donde, casualmente, les sale lo que se conoce en inglés como una "baby mommy," que simplemente son mujeres que "pescan" a estos nuevos millonarios llenándolos de una prole con la cual ellas, las madres, reciben compensación económica por 18 años sin mover un dedo.

En un momento tan impactante para nuestra sociedad, y con tantas ansias, que de que, por fin, salgan a la luz verdades ocultas, es imprescindible volver nuestros ojos a la sencillez y la inocencia del deporte.

El deporte, ya no sólo la participación directa en él, sino lo que es más bonito, las sensaciones que nos provocan, el entusiasmo y cómo un evento de gran magnitud une a familias enteras, debe volver a ser una prioridad. La única prioridad.

Como en tantas otras áreas que ampliamente analizamos con respecto a la civilización Occidental, la gran responsabilidad recae en nosotros mismos.

El gran Pelé (1940-2022) nos dejó una frase para crear una nueva consciencia en nuestras próximas generaciones:

"Un atleta no puede correr con dinero en sus bolsillos. Debe correr con esperanza en su corazón y sueños en su cabeza."

¡Desde ya, sin demora, tenemos que hacer al deporte de calidad que tanto nos ha regalado...grande otra vez--y para siempre!


Monday, June 17, 2024

El Capitalismo: Sigue Vigente o Es Una Reliquia Decadente?


Actualmente, y desde el año 2013, los Países Bajos, celebran el 27 de Abril como "El Día del Rey." Esta fecha, claro está ha variado de monarca en monarca. El rey Guillermo Alejandro, nacido en 1967, celebra con gran pompa su cumpleaños y esta fecha está considerada una de las fiestas nacionales neerlandesas más esperadas y más antiguas de la historia de este país, hoy en día una Monarquía Parlamentaria.

Un libro que acaba de ser publicado llamado "Pioneros del Capitalismo," la obra más reciente del Profesor de Historia y Economía neerlandés Marteen Prak, nos narra una anécdota muy curiosa con motivo de las celebraciones pertinentes al mencionado "Día del Rey."

Según Prak, en muchas regiones de los Países Bajos, existe una muy simpática costumbre de hacer pequeñas ferias donde se preparan muchos vecinos para vender ropa usada, libros viejos, o cualquier otro tesoro familiar a precios muy módicos.

En estas ferias es muy común ver a toda la familia involucrada, e incluso a jóvenes, que aprovechan estas ventas para ganar dinero extra.

Nos dice el profesor Prak que no es casualidad que se siga cumpliendo una tradición tan antigua, y que dicha tradición tenga como gran atractivo la compra y venta de productos de uso diario. Esto, según el docente de la Universidad de Utrech, es una viva muestra que el comercio está intrínsecamente ligado a las tradiciones neerlandesas, considerada una de las primeras potencias europeas en el desarrollo de lo que hoy conocemos comúnmente como capitalismo. Su libro remonta este fenómeno a un período correspondiente a los años 1,000 y 1,800.

Con estas fechas como referencia, también podríamos hablar con justicia de los Templarios, que si bien sabemos fueron grandes guerreros y héroes en las Cruzadas, amasaron una fortuna considerable convirtiéndose, quizá, en los primeros banqueros de Occidente. Una historia que merece ser contada aparte.

Con dichos datos, nos podemos dar cuenta que las primeras teorías sobre el capitalismo tienen una antigüedad mucho mayor a la que podíamos haber imaginado. 

Se dice que el verdadero "Padre del Capitalismo" fue el catedrático en Economía escocés Adam Smith (1723-1790), que escribió su obra magna en 1776, titulada "La Riqueza de las Naciones." Coincide así, la publicación de estos manuscritos con el nacimiento de la República de los Estados Unidos, que ha sido hasta la fecha el mayor exponente del capitalismo de nuestra civilización. Así como también fue un período de gran bonanza conocido marcado por la "Revolución Industrial."

Pero empecemos por el principio...

Qué es el capitalismo?

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el capitalismo: "se basa en los siguientes pilares: Propiedad privada, que permite a las personas poseer bienes tangibles, como tierras y viviendas, y activos intangibles, como acciones y bonos. Interés propio, por el cual las personas persiguen su propio bien, sin considerar las presiones sociopolíticas."

Esta definición es una simplificación de las teorías de Adams, mencionado anteriormente, y es también conocida como mercantilismo.

Pero con cuántas ganas se ha querido distorsionar y manipular este concepto. Incluso se considera un tema controversial y complejo que se ha querido vilificar, incluso. Tanto que hay quienes prefieren ampliamente la propagación del comunismo, donde las riquezas y los recursos de una nación se manejan enteramente por el Estado. 

Los Estados Unidos, con quienes todos estamos familiarizados, han hecho del capitalismo un modus vivendi que hasta hace muy poco era asociado con prosperidad, esfuerzo, meritocracia, éxito y avance.

El escritor e historiador Carl Degler (1921-2014) que se dedicó a analizar todos los hechos más relevantes en el desarrollo cultural y económico de Norteamérica, nos explica que a lo largo de sus casi dos siglos y medio de historia, el movimiento capitalista es una señal de una sociedad sana. Se asume que el que ha sido capaz de trabajar con ética y visión para crear una empresa o un consorcio que produzca ingresos y promueva el empleo, es, sin duda alguna, un modelo a seguir. Un pionero. Un buen ejemplo.

Hay quienes defienden esta misma posición desde un punto de vista religioso, alegando que Dios mismo es capitalista, pues El desea nuestro desarrollo personal y nuestra abundancia, ambos efectos secundarios de un capitalismo bien constituido, a partir, claro está de una vida espiritual muy presente y una ética moral. Es difícil no coincidir con esta reflexión.

Pero es más que obvio que toda la buena reputación que ha adquirido este sistema económico, ha sufrido un revés preocupante y vale la pena hacer un análisis del por qué.

Obviamente de este tema se pueden, como de tantos otros que llevamos a la palestra por este medio, escribir enciclopedias completas. Son esos temas con múltiples aristas, y que sin duda están muy influenciados por el medio en que vivimos y sobre todo, aunque esto sea, en mi opinión, lamentable, las ideologías políticas con las que se pueda uno identificar.

El capitalismo promueve el desarrollo de nuestra creatividad, la innovación y el progreso. Pero muchos lo culpan de crear desigualdad e incluso de las grandes depresiones y caídas de los mercados.

En estas últimas décadas se ha acusado a un mal uso del sistema capitalista, la práctica de la llamada "plutocracia."

La plutocracia, del griego "ploûtos" (riqueza) y "kratos" (poder) define un gobierno ejercido por los más ricos en cualquier nación desarrollada. Este grupo de personas, la gran mayoría empresarios e inversionistas en el mercado y en bienes raíces, se dedicarían a influenciar al Estado, al gobierno.

Hay quienes ya dan por hecho que la sociedad americana viene, desde hace varias décadas, ejerciendo este sistema económico, influenciando las tendencias y, como no puede ser de otra manera, manchando deliberadamente la democracia, que sería el régimen político que Estados Unidos dice defender a capa y espada.

Esto coincide con la narrativa que da por sentado que toda la fortuna del mundo entero está manejada por, aproximadamente, un 1% de la población. Este número se posiciona, hasta el 2023, en unas 626,000 personas.

Pero la desgraciada reputación que tienen estas teorías vienen de la mano con la mala propaganda que se teje alrededor de la acumulación de riquezas como sinónimo de avaricia, explotación, y abuso de poder.

La responsabilidad de la decadencia del capitalismo recae, en partes iguales, a todas las ideologías modernas, a una ignorancia casi plena de la historia, a una manipulación mediática aberrante y a unas generaciones que le han perdido todo gusto a la preparación académica y al esfuerzo laboral, en pro de perseguir carreritas alimentadas por la era digital.

Quizá lo que no pudieron imaginar ni remotamente los economistas que visualizaban un capitalismo sólido y responsable, es lo bajo que caería nuestra civilización ayudada por la llegada de nuevas tecnologías y una decadencia moral casi sin precedentes (aunque sabemos que la civilización occidental no es ajena a imperios venidos abajo)

Si adaptamos el concepto del mercantilismo a un negocio familiar, por ejemplo, seguramente, vemos todos los principios de este sistema económico funcionando como Dios manda. 

Ahora, demos un trágico ejemplo de lo que estaría pasando en muchas economías. Digamos que una familia de varias generaciones ha mantenido un negocio próspero de ganadería y agricultura. Hablamos de una realidad muy tangible en muchas regiones de España y los Países bajos, entre otras.

Hasta ahí todo muy bien...

Excepto que ahora hay entidades privadas cuyo negocio (tan extraordinariamente lucrativo como absurdo) es la venta de servicios denominados "sostenibles" que lo que hacen es cortar en pedazos la productividad agropecuaria de estas ganaderías para reemplazarlas con alternativas tan descabelladas como fábricas para la cría y consumo de insectos. O el uso de energías "limpias" que ya, afortunadamente, se han visto cómo fracasan frente a los ojos atónitos de los sinvergüenzas que las promueven.

De hecho ya circula por las redes información gráfica de los supuestos beneficios de la leche de cucaracha.

Luego, como ya hemos dicho, está la cuasi desaparición de nuestro ámbito laboral de la meritocracia, en pro de agendas inclusivas (muy bien monetizadas) donde los empleadores ya no deben atender a la experiencia y la competencia sino a las políticas que promuevan la igualdad y la inclusión.

Por ejemplo, en noticias muy recientes, la compañía aérea "United Airlines" se ha comprometido a contratar cuotas extras de pilotos profesionales que sean afroamericanos y también homosexuales. Es decir, las horas de vuelo, la preparación académica, etc., pasan a un bochornoso segundo plano.

En el mundo deportivo y en las esferas del entretenimiento musical, vemos, igualmente, una continua mala coordinación de un sistema capitalista. Cómo es posible que un cantante tan esperpéntico como Bad Bunny, de tan sólo 30 años, tenga una fortuna que dicen oscila entre los $50 u $88 millones de dólares. O una desequilibrada emocional como Jennifer López cuente con más de $400M de dólares.

El capitalismo, per se, no es en lo absoluto, el verdadero problema.

Una vez más tenemos que culpabilizar a una sociedad que se ha dejado llevar, en todos los aspectos posibles, emocional, económicamente, moralmente y creativamente a su más mínima expresión.

Poco se ha hecho en las escuelas, por dar un ejemplo concreto, en preparar al estudiante a crearse un presupuesto, a vivir de acuerdo a sus metas y sus posibilidades; a procrear ideas con las cuales establecerse una vez completada su formación académica, aunque esta sea básica.

La nefasta "Agenda 2030," a la que muchos osan seguir defendiendo, es profundamente capitalista. De eso que no quede duda alguna, por favor. Pero quienes se benefician son entidades privadas, claro está, con fines de lucrarse de ideologías absurdas. 

Una de las 17 propuestas de la "Agenda 2030" es la disminución de la población. La excusa es que nuestro planeta no está "equipado" para alimentar y mantener a billones de personas. Una estupidez que no tiene ni pies ni cabeza. Lo que sucede es que los recursos renovables--y no renovables--están en manos de incapaces, activistas y políticos insaciablemente corruptos.

El "wokismo," que incluye una exacerbación de la inclusión y la diversidad (que asumimos como existente desde hace 40 años) del colectivo LGTBQ está creando billones de dólares y/o euros basados en promover una preferencia sexual, lo cual, como se ha venido diciendo hasta la saciedad, no interesa a nadie.

Entonces, qué podríamos decir?

En cada una de estas propuestas tan negativas están presentes en mayor o menor grado todas las teorías que han definido al capitalismo aún en su edad de piedra, en su estado más primitivo.

El grave problema de esta degradación es que los que nos hemos vuelto objetivos--y de plano objetos--de este nuevo capitalismo del siglo XXI, somos los ciudadanos.

Una vez más queda en evidencia, que, en algún momento, gran parte de nuestra civilización, dió un mal paso. 

No digo yo que no se pueda debatir lo que supondría un capitalismo sano hoy por hoy, en comparación con lo que significó hasta el siglo pasado. Todo avanza y todo sigue una evolución.

Pero lo que vemos es un abismo, al que, Estados Unidos, claramente, y muchos otros países desarrollados, se acercan a pasos agigantados con síntomas preocupantes como una marcada inflación que afecta, principalmente a la clase obrera y la clase media.

La debacle económica de América del Sur es de otros niveles casi infrahumanos, pero ese es un tema aparte, que obedece a una realidad sociopolítica que los mismos ciudadanos parece que apoyan sin chistar.

No nos debe extrañar que muchos países, queriendo cambiar la dirección económica y cultural que los oprime, se hayan radicalizado políticamente, dando giros que sólo el tiempo dirá si cosecharán éxito o más frustración.

Lo primero que debemos reconocer es que el capitalismo bien aderezado y alineado con unos principios morales sólidos, no daría nunca un mal resultado. 

Si existe una plutocracia, como muchos han querido hacer ver que hay, tenemos que estudiar su origen y sus causas. Si queremos defender nuestro régimen democrático, tenemos que anclar en nuestra consciencia, que ambos, los privilegios y la responsabilidad civil recaen en nosotros.

Esto significa, vuelvo y repito, levantarnos de este subsuelo emocional en el que nos han querido definir y con que nos necesitan afligir, y tomar las riendas de nuestras instituciones, elegir líderes cabales y castigar con todo el peso de la ley a quienes infringen nuestros valores y se aprovechan de nuestra ignorancia (o como diría El Chapulín Colorado, de nuestra nobleza)

Yo mantengo que debemos seguir luchando por un capitalismo a nuestra altura. El comunismo ya está más que probado que sólo deja un recuento de daños irreparables y una miseria emocional de la que no se han recuperado muchos pueblos que lo han padecido.

Yanis Varoufakis, ex ministro de Economía de Grecia, de 63 años, ya ha sentenciado a muerte el capitalismo, y nos explica que el capitalismo de antaño ya ha sido reemplazado por un feudalismo de las potencias de Sillicon Valley, como se conocen a los amos de las compañías tecnológicas, encabezadas por las redes sociales.

Y puede que haya algo de cierto en ello. Como ya he dicho, no debemos renunciar a una regeneración o un renacimiento si se quiere decir, de un sistema capitalista.

Gandhi decía: "El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso."

Y ese uso, ese propósito máximo no debe abandonar jamás el bienestar común y la exaltación de nuestros principios marcados por valores judeo-cristianos que, sin lugar a duda, garantizan el equilibrio, el desarrollo constante, y el éxito de quienes comprometen su vocación no sólo a engrandecer una cuenta bancaria, sino al patrimonio de toda la humanidad. 

Monday, May 13, 2024

El Centauro Digital Celebra su 1er Aniversario

cumple"El Centauro "  este mes su primer aniversario.

He querido hacer esta semana un análisis con todos ustedes de lo que ha sido esta aventura a la que me gusta llamar “periodística” e "independiente."

La idea original fue la de crear un pequeño diario digital con un resumen de noticias, con alguno que otro comentario de actualidad y esa sección que se me hacía imprescindible, y que algunos de mis lectores más antiguos, seguro recuerdan: "Hoy en la Historia." Este segmento quizá era mi favorito porque me es fascinante buscar en varios archivos, acontecimientos que nos hayan hecho recordar mejores tiempos o aprender de personajes que se nos ha hecho imprescindible seguir estudiando.

Pero, al tiempo, me di cuenta, que lo que yo estaba creando, si bien era entretenido, podía ser un poco redundante.

¿Por qué?

Pues es muy simple...

Si hay algo de lo que nos podemos dar cuenta a diario es que estamos saturados de noticieros, medios digitales, pódcasts, y canales de YouTube, que bien han casi reemplazado la radio de nuestros días, e incluso la televisión.

De hecho, nuestra "tele" ya prácticamente nos sirve para llevar a las pantallas gigantes de LCD (la tecnología basada en cristal líquido que conserva mayor energía) los propios vídeos de YouTube o las series de Netflix, que han desplazado casi completamente nuestras tardes de ir al cine.

Es válido, claro está, sentirnos nostálgicos por las actividades de antaño, pero nos ha tocado despertar abruptamente. Nuestra civilización está en peligro. Dedicarse a la información es casi, hoy por hoy, una hazaña sólo apta para "superhéroes."

Con esto en mente, sentí que un medio digital como "El Centauro" se perdería en esa marea informativa tan saturada. Y tan amplificada, dicho sea de paso, por el estruendo de las redes sociales.

El primer nombre que se me pasó por la mente fue "Cruzada Digital" o incluso "El Templario Digital."

Ambos nombres me parecieron muy regios, porque la idea de crear mi propio medio ha sido siempre inspirada por la lucha contra la desinformación, a la par que quería yo poner mi granito de arena en la tan mentada "batalla cultural."

Al final, por darme gusto, quise hacer referencia a los grandes guerreros de la mitología, mitad caballo, mitad humanos, los temibles centauros. Y a esta fascinación agregué que el centauro es el símbolo del zodíaco de nosotros, los Sagitarios.

Una vez elegido el nombre, había que crear una línea editorial.

Políticamente hablando, siempre me consideré de "derechas." Pero, si bien, no puedo ni debo renunciar a mis principios y mis valores, me dí cuenta que estas denominaciones tanto en el campo político per se como para el ejercicio de mi profesión, eran indeseables. 

Empecé a abrirme paso escuchando nuevas voces, que si bien podían, en un principio parecerme estridentes y contrarias a mi manera de pensar, eran exactamente las que más necesitaba oír.

En los últimos meses, he comprendido que la información que nos llega a través de cualquier medio, no es más que una papilla bien cebada y muy bien remunerada, que cumple más con la función de ser un perfecto banquete de propaganda, muy dado a sazonar, con el debido respeto, a las mentes más débiles.

Es aquí donde empecé a conscientizar que lo que yo necesitaba más que nada, no era solamente un periodismo independiente, que por supuesto, sino un periodismo pedagógico, que me llevara a encontrarme, como en el Mago de Oz, a ver al hombre detrás de la cortina.

Afortunadamente como consumidores o usuarios de los medios de comunicación ya estamos más que acostumbrados al nuevo vocablo que nos habla de las "fake news" (noticias falsas) o las "trolas" un anglicismo de "trolls" que también significa "engaño" o “falacia” o simplemente "bulos."

Todo para concluir que los grandes medios de comunicación, en una avergonzante mayoría, han pretendido por décadas engañarnos o vendernos una narrativa que conviene a quienes financian estos medios. Y aun sabiéndose descubiertos, es tanta su co-dependencia con sus amos financieros, que no hay ningún ánimo para cambiar de rumbo. 

La brújula nos queda manejarla a nosotros. Nosotros ponemos el norte.

"El Centauro Digital" pretende hacer contrapeso a todo este triste meollo con mucha humildad, pero perseverancia y tino.

El periodismo es un oficio apasionante y noble.

Pero lo que no podía imaginarse nadie es que lo que llamamos "verdad" resulta ser una incomodidad para sacar adelante las agendas que desean gobernarnos, literal y figurativamente.

Por eso, en casi todos los artículos, me detengo minuciosamente a explicar lo que son estas agendas, de que están compuestas ideológicamente y quiénes, y esto es lo más importante, las financian.

Pongamos un ejemplo clave...

Todos estamos profundamente consternados con el circo en que se han convertido las universidades tanto en EEUU como en Europa, pero principalmente en las denominadas "Ivy Leagues" Norteamericanas. Estos institutos centenarios, la gran mayoría privados, son los que supuestamente tienen más prestigio no sólo a nivel nacional, sino a nivel internacional.

Pero cuántos de nosotros sabíamos con detalle que estas universidades están recibiendo más de un 39 por ciento de sus ingresos de "donaciones."

Ahora, no seamos inocentes pensando que estas donaciones son pura filantropía de parte de abogados egresados de las aulas de Harvard. Sí, por supuesto, que estos están incluidos. ¿Pero saben ustedes quién fue el mayor donante de la Universidad de Harvard en el 2023?

China.

Desde el año 2011, China ha contribuido con más de $420 millones de dólares a instituciones universitarias americanas. 

También estamos hablando de Catar, por ejemplo. Y, por favor, que no insulten nuestra inteligencia diciéndonos que estas donaciones multimillonarias se hacen por amor al arte y sin condiciones.

Cada donación, a parte de ahorrar en impuestos a los donantes, vienen con, digamos, algunos "pequeños favores si no es mucha molestia."

La propagación de un marxismo recalcitrante y el esculpir cerebros estúpidos es, parte de lo que patrocinan estas generosas contribuciones maléficas.

El empresario de origen iraní, Patrick Bet David, en su pódcast homónimo, nos habla de cómo la organización Open Society Foundations, fundada en el 1993 por un personaje al que todos hemos oído nombrar: George Soros.

George Soros merece su propio artículo. Y se los haré próximamente. Pero, a lo que quiero que vayamos es que Bet David, hace un minucioso análisis de como la organización de Soros está conectada con grupos empresariales que tienen como finalidad crear propaganda anti Israel para favorecer a grupos pro-Palestina.

El caos que vemos a través de los lentes de drones en la Universidad de Columbia o Harvard, es sólo la punta del iceberg.

Bet David ya nos habla, con excelentes argumentos, de un plan para la desestabilización de los Estados Unidos, y peor aún, de una organizada maniobra para cambiar el resultado de las elecciones a favor de un partido político, el Demócrata. 

Para saber si la hipótesis que plantean Bet David y otros analistas es cierta, estaremos muy al pendiente de los acontecimientos de aquí a Noviembre.

Para los judíos, ver estos espectáculos que se han alimentado con consignas claramente antisemitas, es muy preocupante. Es bastante sensible, y eso lo entiendo. Pero lo que no podemos es tener miedo y empezar a visualizar que en Boston o en Ithaca, al norte de Nueva York, se abrirán los Auschwitz del siglo XXI.

La verdadera esencia de estas pseudo protestas la vemos muy bien clarificada en estos vídeos viralizados en redes donde, literalmente, los estudiantes que participan en estas acampadas pro Palestina, no tienen la menor idea de qué están haciendo allí. Los vemos hasta con banderas del colectivo LGTBQ, sin tener la más mínima consciencia que si pusieran un pie en la Gaza de sus amores, los colgarían de una grúa para el furor de las masas.

Pero lo que nos deben inspiran estas masas es lástima. Bueno, quizá no tanta, si sabemos que estos vagos están siendo compensados monetariamente por las ONGs como la de Soros para que acampen por tres meses, ocho horas diarias, por la muy considerable suma de $8,000.

A los que nos interesa la farándula y el espectáculo, este año, el 2024, se ha convertido en un desfile de escándalos, cuando hemos ido viendo caer, como se dice popularmente, "como moscas" a muchísimos personajes que teníamos como "intocables."

Por otro lado, hemos ya podido "desnudar" a los emperadores de esta tan corrompida y nefasta industria de entretenimiento, y los vemos por lo que son.

Pongo otro ejemplo que estuvo vigente en estos días pasados: La Gala de la MET (El Museo de Arte Metropolitano de Nueva York)

Este evento, que se lleva a cabo a puertas cerradas (sus razones escabrosas tendrá) se centra en la moda de alta costura. Técnicamente hablando, se trata de una colecta multimillonaria para la conservación del ala del museo donde se guardan los trajes y vestimentas más icónicas y más históricas del museo, con piezas que podrían incluso tener siglos desde su confección.

Pero lo que no sabíamos es que la gala que se lleva a cabo cada mes de Mayo, es una prolífica y controversial cena que estaría disfrazando un tráfico de influencias escandaloso.

Cada firma de moda o cada empresa que desea asistir y tener presencia en este evento paga exorbitantes millones por una mesa. 

Esta mesa ha de ser ocupada por "embajadores" de estas firmas o de estas marcas. Como embajadores nos referimos a los actores, influencers, cantantes o aspirantes a famosos.

Pero no es tan fácil...

Aparece en el panorama la mismísima Anna Wintour, a quien la gran mayoría de ustedes conoce como la Editora en Jefe de Vogue. La musa del film "El Diablo Viste de Prada." Se acuerdan?

Anna Wintour es quien escoge, a dedo, quien tendrá el "honor" de ocupar esas mesas. Aparte de la fortuna que deja cada patrocinador, los invitados a las galas tienen que desembolsar $75,000 cada uno. Una cifra que sube cada año. En el 2023 se pagaron $50,000 por cabeza.

Cada mesa está minuciosamente colocada de tal manera que sus ocupantes, por toda la noche, serán sentados acorde con su estatus, y serán acompañados por personajes que puedan ser de utilidad para firmar nuevos contratos y hacer lo que se llama "networking." Esto entre números musicales, mucho licor, y quién sabe que más...legal o no.

Sabiendo lo que sabemos, podríamos fácilmente alegar, y quizá algún día muy pronto, comprobar a ciencia cierta, que el panfleto de Anna Wintour, antes una revista de prestigio y rigor, estaría enriqueciéndose de una manera que quizá ya no se refleja en sus páginas, sino en los bolsillos de sus ejecutivos.

¿Por qué decimos esto? Porque es más que obvio que por la alfombra roja de la Gala del MET de pronto vemos personajes prácticamente anónimos, pero con padrinos muy poderosos que los quieren en los escenarios de primera línea, con su bolso de Chanel, ciertamente, pero también con una agenda muy bien estructurada bajo su guante de seda.

Para mí se ha vuelto esencial aprender toda esta información que, muy tristemente, no nos llega de primera mano de los medios convencionales.

De hecho, lo que pensamos que sabemos es apenas la epidermis de los hechos. Y se ha hecho menester seguir aplicando dosis cuantiosas de anestesia, muy específicamente a las audiencias más jóvenes y más vulnerables.

Este proceso de crear consciencia es, muy ciertamente, fascinante, exquisito, necesario y valiente. Pero es también frustrante y desesperado cuando nos damos cuenta que podemos abrir los ojos, sólo sí estamos dispuestos a seguir aprendiendo y a saltar al abismo, lejos, muy lejos de nuestra zona de confort.

Primero que nada, tenemos que estar muy preparados para aceptar que el daño que hacen y seguirán haciendo las nuevas ideologías y las apocalípticas consignas de los poderosos barones empresariales, no serán curadas a base de análisis o de vídeos virales.

Mucho, muy lamentablemente, se lo debemos dejar a las leyes bíblicas, como es el caso de la ley de "causa y efecto," llamada así por el pastor evangélico Herbert W. Armstrong (1892-1986) que la estudió en profundidad.

Habrá quienes aprendan las lecciones o sufran las consecuencias de sus propios actos.

Los estudiantes que han querido pasar su tiempo creando trombas violentas en contra de una causa ficticia, y si me perdonan, bastante perdida, se verán ya en sus treintas y cuarentas (si no se los consumen las drogas o no se suicidan) con una inhabilidad casi total de mantener sus trabajos. Serán padres de familia ausentes. Y moralmente serán devorados por todos nosotros, que los enfrentaremos sin cuartel con su ignorancia y su pasado.

"El Centauro Digital" cumple su primer año, y, si les soy sincera, apenas ahora empiezo a calentar los motores. 

No es fácil. Quisiera poder pasar con todos ustedes más tiempo. Darles más temas. Responder a sus interrogantes. Conocerlos.

Para definir al periodismo tenemos que, sin duda, recordar las sabias palabras de  Antonio Machado (1875-1939) el gran virtuoso de las letras españolas:

"¿Tu verdad? No, La Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela."

Y la búsqueda de esa verdad en su más pura expresión nos lleva de la mano hasta por los agujeros negros de nuestra propia sorpresa, nuestras interrogantes y nos pone de rodillas ante nuestros miedos. Pero el descubrimiento de la luz lo vale todo. Y luego toca reflejarla y escribirla y darle seguimiento para que no nos abandone nunca jamás.

Hay quienes alegan que el oficio del periodista o el escritor, es solitario. Pero, sinceramente, a todos ustedes los llevo conmigo con cada publicación. Los trato de entender sin perder mi propia línea. Encomiendo a Dios mi integridad y mis instintos. Dicho así el ejercer mi profesión se me hace oxígeno. Mi vocación ciertamente la llevo en la sangre y ya era hora, después de haber recibido mi diploma de periodismo hace casi 30 años, que encontrara yo mi camino...sin cansancio. Sin mirar hacia atrás (excepto para saciar mi sed por saber la historia de todo y de tantos) pero sobre todo, como debe ser...Sin mitos!


Tuesday, March 5, 2024

Más Allá del Arco Iris: El Oz del Siglo XXI




La película "El Mago de Oz" es, sin lugar a dudas, una de mis películas favoritas de todos los tiempos. La primera versión que vi fue en formato VHS en los años 80s. Era una copia mala, borrosa, pero estaba traducida al español y se ganó mi corazón y mi juvenil atención al instante.

Cuántas veces la vi en mis años de juventud? En verdad no sabría decirlo. Parecía que duraba horas enteras, cuando la realidad es que sólo eran 101 minutos de gloria, de encanto, de magia, y de enseñanzas. 

En aquel momento la gran lección que aprendimos es que, verdad de Dios, "no hay nada como el hogar."

Este film fue un éxito tanto de crítica como de taquilla. Fue dirigido (un poco a regañadientes) por el magnífico director Victor Fleming, que tuvo que abandonar la producción para rescatar a "Lo que El Viento se llevó."

Si bien el film sobre la Guerra Civil se llevó el preciado Oscar a la mejor dirección, para mí, las aventuras de Dorothy Gale en la tierra de Oz, son insuperables.

Pocos saben que "El Mago de Oz" es una colección de 14 libros del escritor Lyman Frank Baum, nacido en 1856. "El Maravilloso Mago de Oz," como fue titulado originalmente fue publicado en Mayo de 1900.

El film está basado, mayormente en el primer volumen de estas historias de fantasía, y si bien Baum intentó sin mayor éxito llevar su cuento a los escenarios y a las pantallas, 20 años después de su muerte, la Metro-Goldwyn-Mayer, sorprende con una producción millonaria que, hoy por hoy, La Librería del Congreso considera un tesoro nacional.

Al hablar de Oz, y de Dorothy y de toda la trama del film, indiscutiblemente nos tenemos que enfocar en su banda sonora, que nos trae la balada de una niña, que junto a su perrito Toto, sueña con un lugar donde no hay dificultades y donde sabe que será feliz.

Este magnum opus "Más Allá del Arco Iris" es una de las canciones más conocidas en el mundo, y fue durante su corta y trágica vida, la canción con la que identificamos a Judy Garland, su mejor intérprete.

El tema fue compuesto para la cinta cinematográfica por Harold Arlen, con letra de Yip Harburg, en 1939.

El film, si bien es una película familiar, sabe cómo hacer para que nuestras emociones pendan de un hilo. Podemos disfrutar de escenas entrañables, el despertar de Dorothy a lo que pudiera ser un primer amor, y terroríficos escenarios cuando no sabemos si Dorothy podrá escapar a la malvada Bruja del Oeste.

Me gustaría poder analizar esta novela de fantasía y traerla a nuestros tiempos, tan surrealistas y tan esperpénticos como las escenas que dirigió Fleming hace 85 años.

Les confieso que a mí, en lo personal, el arco iris, cada vez que lo veo aparecer en el cielo en todo su esplendor, me lleva a "El Mago de Oz" y su entrañable tema principal. 

Un arco iris puede explicarse, en términos muy sencillos, como el reflejo del sol entre fragmentos de agua suspendidos en el aire. Hablamos de lluvia, neblina, e incluso rocío.

Nuestro ojo, al desnudo, sólo puede apreciar el espectro que Isaac Newton estudió como los siete colores primarios y secundarios. La realidad es que los tonos de un arco iris acaparan incontables variantes.

En el tráfico agotador de la ciudad, camino del trabajo, ver aparecer un arco iris es una dosis magnífica de dopamina.

Pero este precioso fenómeno natural está siendo secuestrado en la actualidad, y es aquí donde llevaré a mis lectores a un viaje más allá del sueño, y en medio de un tornado implacable entre fuerzas mediáticas y consignas empresariales, aterrizaremos en Oz, un Oz tan vivo y tan real como cualquier trozo de tierra de nuestro vasto Hemisferio Occidental.

En esa atroz escenografía debemos encontrar a un lobby altamente peligroso que amenaza con destruir nuestra civilización. Al igual que el mago del film, sabemos, los que hemos despertado nuestra consciencia a la verdad, que no es más que un pobre charlatán que se esconde tras las cortinas y el humo de un castillo tenebroso cubierto de esmeralda.

Pero su poder sobre los habitantes de esta tierra fantástica es absoluto. Nada es lo que parece. 

Para esta batalla cultural, no se vale estar en nuestra zona de confort. Hay que dejar lo familiar y lo aprendido para entender cada trampa que se nos ha puesto. Conquistar nuestro objetivo, nos devolverá la integridad soñada. Y un poco de la normalidad que añoramos.

Como en la historia, tenemos que pensar, que Dios, en su infinita sabiduría nos ha de llevar a lugares impenetrables para conocer nuestra capacidad de raciocinio y nuestra propia valentía.

Atrapados en nuestro Oz, hay cientos de miles de jóvenes--y no tan jóvenes--amenazados por La Bruja del Oeste.

No podemos ser ingenuos y pensar en un trivial punto cardinal. El Oeste son milenios de historias y de valores, que entrelazados entre sí, nos han hecho protagonistas de hazañas; nos han hecho construir imperios y, hoy por hoy, nos ha hecho volver a tener que embarcarnos en una cruzada contra fuerzas abominables para una reconquista decisiva y permanente.

A este Oz hemos llegado, hay que recordar, a través de la violencia de un ciclón. Nunca vimos las coordenadas y llegamos al refugio cuando ya las puertas estaban cerradas.

Nuestra búsqueda desenfrenada de protegernos, nos nubla la razón y no vemos a quienes, con un severo golpe en nuestra cabeza, nos ha quitado el sentido.

En ese momento, en nuestras redes sociales, somos un trending topic, y vemos aparecer por doquier las palabras #TodosSomosDorothy.

Por la ventana, a la usanza del film, vemos volar a todos nuestros adolescentes, nuestra razón y nuestra moral. Todos con dirección a Oz, hipnotizados por la magia multicolor de un arco iris.

Haciendo mi investigación para mi artículo sobre la Generación Z, me alarmé al descubrir que más de un 40% de dicho grupo, compuesto por veinteañeros precoces y adolescentes sin rumbo, se identifican con el espectro del lobby LGTBQ.

Lamentablemente, nuestra visión sólo conoce parte de este espectro, que ya acapara, peligrosamente, todo nuestro abecedario, y, para los más radicales promotores, se han normalizado las letras "P" y la letra "Z" que pretenden arropar a los criminales atraídos a los menores y a los aberrados que se excitan sexualmente con animales.

En Oz hay lugar para todos. El arco iris es únicamente el umbral. Es demasiado tentador no cruzarlo. Después de todo, sin brújula en mano y con tantas palabras bandera (tolerancia, diversidad, inclusión), qué de malo puede haber esperándonos en Oz?

La homosexualidad es una preferencia sexual. Se define como la atracción sexual y/o afectiva hacia las personas de un mismo sexo. 

En el antiguo Egipto, dícese de haber encontrado a una pareja de hombres homosexuales en el año 2,400 AC.

Hasta 1952, en los Estados Unidos, cualquier variante fuera del espectro hombre-mujer fue considerado un desorden mental. A partir de esta segunda mitad del siglo XX, hubo una profunda revisión al manual del Instituto Nacional para la Salud Mental, y en 1973, se llegó a la conclusión que una persona no heterosexual no tenía ningún tipo de influencia negativa en el desarrollo de nuestras comunidades.

Cincuenta años después, en este complejo Mundo "Oziano" debemos replantearnos lo que se ha querido hacer con una población completamente embrujada, debilitada y decimada, y, si me lo permiten, engañada y abusada.

Hago un inciso para aclarar, que a pesar de que "El Mago de Oz" fue un éxito comercial como una historia para los más jóvenes, L Frank Baum, en realidad, produjo una novela empapada de la actualidad sociopolítica de sus tiempos, incluyendo la llegada del fenómeno del populismo, el auge del oro sobre la plata (de ahí la creación del enigmático camino amarillo) y un largo etcétera, que seguro nos llevaría a escribir docenas de ensayos.

Pero nuestro Oz, se quiere centrar en el rescate de nuestra civilización y en hacer justicia a los que pretenden hacer de nuestra sociedad una pesadilla con personajes caricaturescos que carecen de cerebro como el Espantapájaros, de corazón como el Hombre de Lata y de coraje como el León, protagonistas que Dorothy encuentra en su camino hacia Ciudad Esmeralda.

Oz no es ni para niños ni para mentes endebles, aunque, muy lamentablemente, son éstos los que han caído en su trampa.

En estas cruzadas tenemos al Cielo como aliado, que no nos quepa duda. Para ello, hemos de contar con la sabiduría y benevolencia de nuestra Bruja del Norte, que le roba a la difunta Bruja del Este sus zapatillas de rubí. 

Las zapatillas son ni más ni menos nuestra propia fe. Sabemos que en ellos está el poder de vencer la Oscuridad y regresar a casa. Lo que tenemos que tener en cuenta es que no podemos regresar con las manos vacías. 

La presencia Divina en nuestra historia la podemos recordar cuando Dorothy, Toto y el León sucumben a los vapores venenosos de un magnífico campo de amapolas, desde los cuales ya, a pocos metros se levanta Ciudad Esmeralda.

La Bruja del Oeste ha creado este campo, que es una metáfora infalible para los efectos de las drogas (la heroína se procesa a partir de las amapolas, recordemos éso)

Este contratiempo paraliza el entusiasmo de los viajeros y sólo la intervención de Glenda, nuestra hada protectora, logra romper el hechizo y hace que los durmientes retomen el camino dorado.

Es importantísimo saber que nunca estaremos solos. Lo repetiré las veces que haga falta.

Tenemos tanto tiempo en nuestras andanzas con y para Oz, que hemos visto como el espectro hoy conocido como LGTBQ, no sólo tiene una historia vasta, sino que ha abrazado a personajes tan fascinantes y brillantes como Pyotr Ilych Tachaikovski, Friedrich Nietzsche, Sappho, y más recientemente artistas como Freddy Mercury y el primer actor Richard Chamberlain.

Lo que menos importa de estos personajes es su preferencia sexual. Y es que aquí está el quid del asunto.

Los que manejan los hilos más allá del arco iris no se conforman con que cualquier ser humano quisiese acostarse con quien le plazca. Al final de cuentas, a quién le importa? A mí, desde luego, no.

En Oz, nuestro mundo kafkiano, no hay límites para el mal.

La conquista del intelecto, de la moral y de la economía es una meta que obsesiona a la Bruja del Oeste. Es capaz de destruir lo que sea por conseguir su objetivo final, y para desgracia nuestra, ya ha avanzado tanto, que lo único que nos queda es nuestra esperanza y nuestra fe.

Dos personajes de L Frank Baum aparecen en el camino. Dos personajes que son importantísimos para esta analogía: Los monos voladores con su sombrero dorado y los temibles guardias del castillo de la bruja.

Los monos voladores son una víctima más de los maquiavélicos poderes de nuestro enemigo. Llevan puestos un sombrero que los hace absolutos esclavos de su amo. Vuelan alto y no son más que los idiotizados "celebrities" e influencers que pululan las cuentas de Tik Tok a los que se han hecho adictos  los jóvenes que sin saber por qué se identifican como queers, aunque la mitad no pueda, en su delirio, explicar como ha llegado a tal conclusión.

Los guardias de la bruja con sus lanzas acorralan a los viajeros. La Bruja aparece ante nosotros, por primera vez, con todo su poder. Cruel hasta los huesos, prende fuego al espantapájaros y Dorothy para salvarlo le echa agua a su amigo salpicando a la bruja que, ante la mirada atónita de sus guardias, se derrite.

Los guardias, nos damos cuenta, también estaban sirviendo a un amo que repudiaban y regalan a Dorothy la escoba de la bruja como trofeo de su hazaña.

Nuestro trofeo es que nos puedan devolver a nuestros jóvenes y a todas aquellas personas que desesperadas por pertenecer y de recibir cariño, comprensión e inclusión han vendido su dignidad, su salud mental y hasta su alma.

Los que manejan los hilos quieren utilizar a la comunidad del arco iris para fines nefastos, creando a su paso testimonios espeluznantes con pronombres inventados, apariencias alucinantes y una riada de manifiestos, que, si los escuchamos con el corazón, son desgarradores gritos de auxilio.

Digo más, las personas de la comunidad del LGTBQ, en cualquiera de sus variantes, hombres y mujeres, que sólo ven su sexualidad como una preferencia y nada más, viven sus vidas tranquilas y perfectamente normalizadas y no son para nada atraídos al mundo del lobby del arco iris. De hecho, lo rechazan profundamente por la cruel estigmatización que pretenden hacerles.

Pero Oz está hambriento de ambiciones desmedidas. Debe crear pequeños monstruos para seguir viviendo. No se rinde y tenemos, de nuestra parte, pocos soldados.

Las pocilgas mediáticas están aliadas con los dominios de Oz. Las empresas hacen caja con las mentes vulnerables que están deseosas de matar su decidia y su soledad. Por lo que hemos visto hasta el trono de San Pedro está en peligro, con la posible existencia de un cisma en Europa como no se veía desde los años de Martín Lutero.

Al final nos damos cuenta de la falta de Dios y de amor que nos rodea.

La ignorancia acecha. La indiferencia es vasta. La ambición es desmedida.

Qué desgracia que quiera hacerse propaganda de un lugar más allá del arco iris que no lleva a más que a bosques tenebrosos, una inseguridad y una búsqueda de ídolos falsos.

La creación de una nueva consciencia para este mundo en que vivimos es una tarea vital, aunque está plagada de obstáculos. Pero vale la pena el esfuerzo.

Debemos hacernos inmunes a la mentira de esa promesa de un lugar sin conflictos. El pelear con nuestras limitaciones y el alimentar nuestra alma con fe infinita es la garantía de nuestra supervivencia y nuestra plena felicidad. No dudemos de ello nunca jamás.

El arco iris dejémoslo para que deleite a nuestro horizonte.

Abracemos nuestro sentido común, nuestra integridad y nuestro propósito y dando gracias a Dios digamos con plena seguridad y convicción: "Sí, no hay nada como el hogar." 

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...