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Monday, September 2, 2024

La Plutocracia: La Inyección Letal de las Democracias de Occidente


En 1979, el Dr. Francisco José Herrera Luque, médico, novelista y diplomático venezolano (1927-1991) publicaba la que fuera su obra más conocida: "Los Amos del Valle."

En una estampa que nos recuerda de alguna manera al “Purgatorio” de Dante y su "Divina Comedia," su protagonista, Don Juan Manuel Blanco y Palacios, es llevado de la mano de una esclava de sus antepasados, la Negra Rosalía, por un sin fin de secretos menos que honrados de la familia de Don Juan, que siempre se jactaba de su linaje, de su casta y abolengo.

Pero esta novela, rica en ambos prosa y personajes (muchos de ellos tomados de la vida real) la característica principal es que narra los hechos que nos llevan desde el génesis del Valle de Caracas (fundada en 1567) hasta el bautizo del niño Simón, el único hijo varón de Don Vicente Bolívar y Ponte y María Consuelo Palacios y Blanco, a quien nuestra historia conocería como "El Libertador."

En conjunto, "Los Amos del Valle," narra las anécdotas, entre lo real, lo histórico y lo ficticio de una veintena, aproximadamente, de los llamados "mantuanos."

En el lenguaje coloquial de Venezuela, los mantuanos eran blancos criollos, la mayoría de orígenes Europeos (sobre todo español) pertenecientes a la aristocracia de aquellos primeros siglos cuando fuimos Capitanía General del Virreinato de Nueva Granada.

Los apellidos de estos mantuanos no nos son para nada extraños a los que estudiamos en colegios de Caracas. Hablamos, claro está de los Bolívar, los Palacio, De La Madriz, Lovera, Blanco, Ponte, Herrera, etc. etc.

Lo interesante de esta narrativa es que nos deja muy claro que aquella Venezuela del siglo XVIII fue, sin duda alguna, una Venezuela gobernada por la más alta alcurnia. Los mantuanos tenían no sólo el poder económico, sino también tenían extraordinaria influencia política y social.

Y puede que siga siendo este el caso de la Venezuela de hoy, narco y Castro-chavista, con diferentes apellidos, claro está...pero eso es otro tema.

He querido hacer esta introducción para ilustrar el concepto de nuestro análisis del día: 

La plutocracia.

¿Qué es, señores, una plutocracia?

La definición, como tantas otras, nos viene de la antigua Grecia. La palabra "ploûtos" significa riqueza. La palabra "krátos" significa poder. 

Pero hay más...

"Ploûtos" se deriva de Plutón, el dios del inframundo de acuerdo con la mitología romana. Y era popularmente reconocido que todas las riquezas minerales de la tierra yacían, precisamente, en el este averno, este submundo.

Es decir, la plutocracia, es el gobierno de los ricos, los poderosos, los más influyentes, PARA los más ricos, los más poderosos y los más influyentes.

A pesar de que este constructo etimológico, "plutocracia," data de 1631, es más que conocido que este tipo de gobierno, o quizá debemos llamarlo sub-gobierno, ya se veía ampliamente practicado en Grecia, precisamente (la supuesta cuna de la "democracia") o en el vasto Imperio Romano (la plutocracia romana la vemos explicada exquisitamente en la saga de la novelista australiana Colleen McCullough (1937-2015) llamada "Los Maestros de Roma" que comprende un conjunto de siete novelas.

También se dice que en la Venecia renacentista se vio claramente la dinámica de una plutocracia, de la que podrían haber participado familias como Los Medici.

Hay quienes afirman que el reinado de los Luises de Francia, hasta la Revolución Francesa, fue una plutocracia.

El denominado "Zaibatsu," terminología japonesa que significa "élite financiera" que llevó las riendas de la industrialización del imperio previo a la Segunda Guerra Mundial, tenía todas las condiciones de ser una plutocracia.

Ahora, quizá la plutocracia más influyente de todo Occidente podría ser ni más ni menos que la de Los Estados Unidos de América. Hasta nuestros tiempos.

Veamos...

Hay quienes afirman que los últimos 50 años de la política de Norteamérica ha sido controlada por una cúpula tanto inmensamente afluente en lo económico, como delirantemente ambiciosa en lo político.

De hecho, cuando se trae a colación la posible "plutocracia" americana, no solamente nos llegan a la mente familias tan rancias como los Kennedy, los Rockefellers, o los Rothschild, sino que podríamos haber heredado un régimen plutócrata de los mismísimos Padres Fundadores, que estructuraron a la recién nacida república con varias políticas y leyes para proteger a los más poderosos (incluyéndose ellos) y los que poseían control de las grandes industrias de aquellos tiempos, que a la vez poseían una multitud de riquezas debido a los negocios de bienes raíces.

Ahora, para detectar la presencia de una célula plutócrata en la Norteamérica del siglo XXI, o en cualquier parte del mundo, tenemos que saber que para que haya plutocracia tiene que haber una amplia y fortísima presencia del capitalismo.

Para un gobierno de élites sin capitalismo no hay paraíso.

El capitalismo, como ya hemos analizado en artículos anteriores, no es, en sí un problema. Al contrario, el capitalismo bien encausado, sano y próspero es lo que va a promover una economía pujante y un desarrollo de empleo y bienestar.

Sin embargo, una desviación de estas intenciones pueden ser probadamente letales para quienes conforman el verdadero tesoro de una sociedad sana: nosotros, ese "We the People" que lo conformamos los ciudadanos de a pie, como se dice.

Nosotros somos los que hemos dado, nunca mejor dicho, el voto, a quienes se alzan con el poder para, supuestamente, ver por nuestros intereses y nuestro bienestar.

Si una democracia (el gobierno del pueblo) se ve infectada por las intenciones plutocráticas de una élite, podríamos estar hablando de un cáncer maligno que aislaría a una gran parte de la población que se vería traicionada, y que se daría cuenta de que está poniendo todo su esfuerzo y el sudor de su frente en ensalzar y entronar a un grupo de personas que sólo quiere su propio bienestar y el de otras élites.

Al ciudadano lo justo. O quizá nada.

Pero digo más...

Puede que haya que inventar una rama de principios oncológicos para el estudio de nuestra sociedad actual, plagada de tumores malignos para los cuales dudo haya quimioterapia efectiva.

La plutocracia podría ser un síntoma de esta decadencia, y se afirma que una plutocracia es más común encontrarla en estructuras sociopolíticas de índole totalitaria o absolutista.

Pero lo más desconcertante es que de "cara a la galería" podríamos tener cortinas de humo tóxico, induciéndonos en una especie de viaje psicodélico para hacernos pensar que estamos en una democracia sólida. Cuando la realidad es que nos han robado nuestra soberanía. Nuestra fuerza. Nuestra razón. Nuestro poder.

Es casi imposible aceptar que podemos estar viviendo una era, sobre todo en Occidente, donde nos han hecho sufrir un coma inducido para que grupos elitescos sin escrúpulos sean los que manejen los ejes, no sólo de lo económico, que por supuesto, sino de todas las áreas vitales para nuestro crecimiento personal, emocional y espiritual.

Es decir, somos una ruina a los pies de los verdugos a quienes nosotros hemos dado el hacha para nuestra ejecución. 

Sin ánimo de ser reiterativa, pero es vital que comprendamos que no existe en ninguna parte del globo un gobierno que se haga llamar a sí mismo una plutocracia. Eso no ha existido históricamente y no podemos referirnos a ninguna nación como plutócrata.

Sin embargo, muy tristemente, los plutócratas se sientan en sus tronos plácidamente, y desde allí mueven los hilos, y son, para nuestra desgracia los grandes amos del valle ideológico que nos está aniquilando.

La "Agenda 2030" (y, ojo, que ya se está hablando de la "Agenda 2050") per sé no es un gobierno. No está estructurada como un gobierno. Pero es, sin miramientos, una plutocracia de rápido y virulento avance. Una pandemia que se ha apoderado de todas las esferas económicas y que benefician únicamente a quienes la aprueban y se hacen cómplices de su expansión por todo Occidente.

Las mafias que financian las políticas migratorias que vemos afectar no sólo a Estados Unidos, sino, quizá con mayor riesgo y consecuencia a Europa, son una plutocracia enferma de poder que al beneficiar a las seudo ONGs y aupar el tráfico de seres humanos, dan la espalda a los millones de ciudadanos que ya han pagado un altísimo precio por tener escoria en sus calles, en sus barrios, con el beneplácito de políticos que lo dan todo por un puñado de votos---y generosas comisiones.

Quizá otro escenario de una plutocracia encubierta la vemos más de cerca, en nuestra propia vida, en nuestros propios trabajos, donde empezamos a vivir en carne propia la intromisión a diestra y siniestra del lobby LGTBQ. 

Las empresas, para tener mejores ratings y altos porcentajes de ventas, se pliegan ante las exigencias de la propaganda para ya no sólo tener en nómina empleados que cumplan con los "requisitos" de diversidad, sino que a los empleados se nos obliga a seguir un protocolo durísimo en el trato hacia estos empleados "especiales," al punto que somos castigados por el absurdo de no "usar los pronombres adecuados." Es decir debemos ser sometidos a los delirios de una minoría.

Obviamente los empleados, sean cuales sean sus credos y sus valores, obedecemos (sabiendo que nuestro empleo estaría en riesgo) las reglas de las cúpulas que manejan los designios de la empresa. Y estas, a su vez, son esclavas de la falta de escrúpulos de las corporaciones que rigen la élite laboral.

Y para quienes quieren ser optimistas y alegar que sólo "los malos" son capaces de aupar la propagación de gobiernos plutócratas en las sombras, pues hay malas noticias...

Las políticas conciliatorias de Donald Trump, que ha sido conocido por décadas, como un as de las negociaciones, son comúnmente criticadas y analizadas por quienes afirman que los EEUU se ha convertido en un régimen plutócrata.

Los Trump, con todo y sus políticas acertadas para el crecimiento económico de EEUU, y sus aspiraciones a gobernar por y para el ciudadano de clase media, podrían estar ayudando a los plutócratas que se han establecido en nuestras altas esferas de poder.

Las políticas económicas del ex Presidente han dado grandes ganacias, grandísimas, a las industrias farmacéuticas y, sobretodo, a la industria de fabricación de armas, que son quizá las más descaradas plutocracias que existen donde se benefician ya no sólo las grandes firmas como podrían ser Pfizer o Lockheed Martin, así como también, sin duda alguna Blackrock y Vanguard, de las que seguiremos comentando en futuros artículos.

Pero este ferviente y despiadado capitalismo mal encausado nos sigue tocando de cerca...

Nuestros doctores. Los médicos de hasta 45 estados de la Unión Americana, han encontrado maneras muy prolíferas de aceptar pacientes que tengan un alto nivel económico.

Tal es el caso del programa MDVIP, fundado hace 24 años y con sede en Boca Ratón, FL. Esta compañía ya cuenta con más de 1,100 médicos en toda la nación. Podría parecer poco, pero cada día se afilian más doctores de diferentes especialidades.

El quid de MDVIP es que el médico afiliado a este programa cobra una cifra que oscila en los $2,000 anuales por paciente en algunas ciudades, con la promesa de un servicio más completo y "personalizado."

Con este programa los médicos reducen su nómina de pacientes a más de la mitad, obligando a una gran mayoría de personas a tener que buscar a otro médico, aun si éste haya sido su doctor de confianza por décadas. 

Hay que recalcar que MDVIP no es reconocida por la mayoría de los seguros.

En el 2021 MDVIP fue adquirido por Goldman Sachs, una de las compañías bancarias más poderosas de EEUU, en el puesto número 55 de las compañías "Fortune 500" con ganancias de más de $46 billones de dólares sólo en el año 2023.

Creo que nos vamos entendiendo...

La salud, que es el bien más preciado que tenemos, y que no tiene precio alguno, ahora también empieza a ser exclusiva para quienes puedan pagar el precio.

Y hemos de hacer un inciso, porque esta férrea crítica a las plutocracias escondidas en nuestra sociedad, no han de ser, por nada del mundo, una discusión centrada en ideologías políticas. No es un debate entre progresismo y derechas.

Los que somos conservadores, tenemos una firme consciencia de que una sociedad bien constituida debe tener una relación óptima con el esfuerzo y la dedicación. Y este esfuerzo ha de verse bien compensado y remunerado. El capitalismo per se no es nuestro enemigo.

Pero se han perdido los estribos. Se ha querido “capitalizar” al mal. Se ha querido imponer una propaganda que mancha de sangre a nuestras democracias. Que erosiona nuestros cimientos. Que hipnotiza a nuestros jóvenes y nos reduce a escombros indescriptibles.

Una vez más, tenemos que volver la vista hacia nosotros mismos. La responsabilidad vuelve a encontrar un crisol en nuestras manos.

Quizá para detectar la presencia de células plutócratas en nuestra sociedad, debemos estudiar las consecuencias que sufrieron las antiguas civilizaciones. ¿A qué las llevó? 

Tendremos que volvernos todos un poco de antropólogos, un poco de arqueólogos quizá...

Es maravilloso poder leer infinidad de biografías de grandes empresarios que se hicieron a sí mismos con esfuerzo y con habilidad y pericia. O quienes multiplicaron como panes una fortuna familiar dilapidada por los malos tiempos. Todas estas hazañas son loables.

Así como es imprescindible aplaudir las estrategias de las nuevas generaciones, como los millennials, que poseen una inteligencia inigualable para la creación de pequeños negocios o "startups" que bien podrían ser los futuros "Google" o incluso una versión limpia de "Facebook" bien alejada de la política, y ampliamente benefactora de sus usuarios

Para los plutócratas en ciernes, los dejo con una frase del filósofo y poeta Hindú Rabindranath Tagore (1861-1941):

"Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás."

Las avenidas están allí, en frente de nosotros, si las queremos ver. 

Y todas ellas, como se dice popularmente, llevan a Roma.

Y esa "Roma," es nuestra libertad. Nuestra prosperidad y, claro que sí, nuestra infinita generosidad de compartir esa abundancia y conducir a otros por esa senda iluminada de capacidad, disciplina y sapiencia.

Este mundo es nuestro, de los valientes, y de los que no escatimamos esfuerzos para estar bien, para hacer el bien y para compartir nuestra luz con el prójimo.

La plutocracia bien puede quedarse en las tinieblas...

Monday, August 5, 2024

George Soros, Un Falso Profeta Más en el Apocalípsis de Occidente


Vivimos en un mundo donde una parte altamente alarmante de nuestra sociedad le ha abierto la puerta de salida a Dios...

Le ha abierto las ventanas de par en par a nuestros valores fundamentales para que escapen sin demora...

Y de a poco, nuestro mundo desértico de Dios y de principios, nos muestra cómo, poco a poco, reemplazamos lo sagrado por estatuas de oro...

Indudablemente, el oro es el nuevo dios (siempre en minúscula)

En un mundo sin Dios, se borran los puntos cardinales...se difuminan los nortes, se descomponen las brújulas...

Pero en la oscuridad también hay vida...

Hay un pez, que muchos de ustedes han visto en ilustraciones de enciclopedias marítimas. Se llama el rape jorobado. Apenas mide 20 centímetros y pertenece a una especie que literalmente se llama "diablo marino negro" o también "diablo del mar negro."

Esta especie tiene una dentadura afiladísima y un aspecto lúgubre y amenazante. Y sobrevive con un mínimo de oxígeno a 1,900 metros de profundidad.

Y está tranquila, no corre peligro de extinción...Se acostumbró a su penumbra permanente...

Nosotros, nuestra especie humana, también vive en esta constante zozobra, con niveles de oxígeno emocional paupérrimos; nadamos lento y no tenemos un rumbo...básicamente deambulamos, como se dice vulgarmente: "como vacas sin cencerro."

Pero hay monstruos en estas cloacas que no temen a la oscuridad...

Y en estas pavorosas condiciones de vida, no debe extrañar a nadie que se alce algún Hades que tenga ansias infinitas de dominar a las almas perdidas...

En un mundo sin Dios, germinan dioses (siempre en minúscula) y ahora, la que fuese alguna vez una civilización majestuosa, es hoy un Edén maldito...

En un mundo que se ha quedado ciego porque la Luz estorba, las testas coronadas son patanes que con mínimo esfuerzo se han apoderado de la voluntad pueril de los ciudadanos...

Son los nuevos emperadores. Y van desnudos completamente, pero nadie, absolutamente nadie se atreve a decirlo y a dejarlo en visto...

Uno de estos macabros emperadores es un anciano tan pero tan pobre, que lo único que tiene es dinero--y nada más...

Es un anciano a punto de cumplir 94 años. Si no supiéramos su identidad, y lo vemos a lo lejos, sentado en un banquito alimentando palomas y ardillas, casi que nos parecería entrañable.

Pero los que sabemos su nombre, no nos dejamos engañar...

Hablamos de George Soros.

En un mundo sin Dios, las consecuencias son nefastas. Y Soros encarna cada una de estas consecuencias...

En un análisis exprés, nos adentraremos en las profundidades de este océano de falsos profetas para buscar a un diablo que navega una laguna negra...una laguna de nuestra propia creación. Y esto es lo imperdonable, señores míos...

El nombre "Soros" es, digamos, el nombre “artístico” de György Schwartz, que tuvo como progenitor a un aventurero húngaro llamado Tivadar.

Tivadar fue un prisionero de guerra en la Rusia de la Primera Guerra Mundial, que logró escapar y volver a su Hungría nativa para hacer una pequeña fortuna que le permitió a él, junto a su mujer, Erzsébet (Isabel en castellano) llevar una vida bastante holgada.

Oído al tambor...

Nuestro protagonista, Soros, es judío. Pero con una peculiaridad, y esto es importante para el desarrollo de este análisis: su familia era profundamente antisemita, y como muchos húngaros de la clase alta, resentía de su etnia hebrea.

La llegada de los Nazis a Hungría cambia la vida de Soros para siempre. ¡Y de qué manera!

Muy tristemente, el gobierno húngaro se entrega a los brazos de Hitler sin demora y el recuento de los daños serían más de 400,000 judíos asesinados tanto en pogroms como en los campos de exterminio.

Sin embargo, Soros, recordaría estos años de la Segunda Guerra Mundial como "los más felices de su vida."

¿Por qué?

Su padre, Tivadar, tenía suficientes conexiones para poner a salvo a su familia en distintos puntos de la geografía húngara. Vendió todas sus propiedades y sobornó a suficientes personas para que los suyos salieran ilesos--y así fue, ningún miembro de la familia Schwartz fue perseguido.

Aquí es donde aparece el nombre "Soros." Un apellido que no daba sospecha de ser de origen judío. El pequeño George tuvo un "padrino" al que su padre compensó económicamente para que hiciera pasar al niño como su ahijado y como cristiano.

Si el niño, George, hubiese tenido, cuando pasó todo esto, no sé 2 o 3 años, habría que preguntarse si habría en él algo de culpa por lo que sucedió en estos años?

Pero, resulta, que George ya tenía 14 años y sabía lo que estaba pasando...

Y así fue que, actuando con una identidad falsa, se alió con mercenarios pro Nazis, para confiscar, una a una las propiedades de los judíos y todas sus pertenencias.

De esto (y mucho más) se habla en primera persona en una extraordinaria entrevista del programa "60 minutes" que salió al aire en 1998.

En un fragmento de la entrevista, el periodista, Steve Kroft, le pregunta directamente sobre este terrible suceso, y Soros le contesta afirmativamente, sí, yo lo hice. Y Kroft insiste: "¿Sin remordimientos?" Y Soros contesta: "Sin remordimiento alguno."

Con respecto a este episodio de la vida de Soros, es importante recalcar, que numeroso medios Norteamericanos se han dedicado a blanquear las hazañas juveniles de Soros. Y de esto hablaremos en unos instantes.

El triunfo de los Aliados sobre el régimen de Adolfo Hitler, supone la aparición en Hungría de una nube negra, la invasión soviética bajo el mando de Joseph Stalin.

Aquí las cosas dejaron de ser de color de rosa para Soros. Su madre fue violada a punta de pistola por dos soldados rusos, y esto marcó al joven George, que a los 17 años decide huir a Londres, donde empieza a trabajar de mesonero para pagarse sus estudios en la prestigiosa "Escuela de Economía."

De todas las lecciones aprendidas durante este período estudiantil, sobresale la influencia magna que tuvieron sobre Soros las diferentes filosofías de Karl Popper (1902-1994)

Popper fue un filósofo austro-británico que introduce varios conceptos que serían de vital importancia para el futuro tanto financiero como sicológico de Soros, ya un adulto hecho y derecho que se muda a los Estados Unidos, a Manhattan, específicamente, para trabajar en diversas firmas de inversiones.

De las varias filosofías de Popper, nos vamos a concentrar, por unos instantes, en sólo una de ellas, la de la "sociedad abierta."

Sería tal el impacto de este concepto en Soros, que años más tarde, Soros llamaría a su fundación "Open Society."

"La Sociedad Abierta y sus enemigos" es un libro que Popper publicó en Londres en 1945, dado que en los Estados Unidos no encontró ningún apoyo en las editoriales.

Para simplificarlo, Popper argumenta en contra de la corriente de los "historicistas," muy popular en la Alemania del siglo XVIII que habla de la factualidad y la veracidad de los hechos denominados "históricos."

Popper le da la vuelta a esta filosofía y nos dice así en su libro:

"Si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos romper con el hábito de reverenciar a los grandes hombres. Los grandes hombres pueden cometer grandes errores, y como el libro trata de mostrar, algunos de los más grandes líderes del pasado apoyaron el ataque perenne a la libertad y razón".

En otras palabras, una "sociedad abierta" es aquella que cuenta con sistemas gubernamentales que son tolerantes y responden a los deseos e inquietudes de la ciudadanía con sistemas políticos transparentes y flexibles. Digamos que es una democracia a la máxima potencia.

Pero a Soros este concepto se le queda, digamos, bastante corto...

Con el paso de las décadas, Soros se ha convertido una eminencia a niveles estratosféricos (recordemos que este es un mundo sin Dios y de deidades minúsculas) éste escribe en su autografía lo siguiente:

"Si soy sincero, desde mi infancia he tenido fantasías de índole potentemente mesiánicas...fantasías que obviamente yo debía controlar, o de otra manera me causarían graves problemas...es como una enfermedad que yo me consideraba una especie de dios, creador de todo a mi alrededor..."

Y culmina así esa frase: "pero ya no me molesta. Porque he aprendido a vivir esa fantasía en mi vida."

Es decir, en un mundo que bien sabía Soros ya carecía de Dios, él, sería ese dios (siempre en minúscula)

Con ello presente en todo momento, la teoría de la "sociedad abierta" que describe Popper toma dimensiones incalculables porque para Soros él sería el que movería e influenciaría a los hilos de la historia.

En el caso particular de Soros, hablamos de la historia de las finanzas en el mundo occidental e incluso en Asia.

El nombre Soros rivalizaba en Wall Street tanto en la década de los 80s como también en los 90s con íconos como Warren Buffett. No era ningún improvisado y son muchas, muchísimas las fortunas que Soros ayudó a construir, y muchas las figuras que Soros ayudó a cementar en la política Norteamericana, entre ellos, y hasta el sol de hoy, los Clinton, tanto el ex Presidente, Bill, como Hillary.

Tanto así que se habla de un clan de Soros y los Clinton que son denominados en el libro de David Horowitz, escritor y analista conservador americano, como "el partido en las sombras."

No nos adentraremos en las múltiples (alegadamente) teorías de las movidas de carácter "gangsteril" de Bill Clinton desde sus días como gobernador de Arkansas, pero Soros es, literalmente familia de los Clinton.

En este inframundo sin Dios, ¿qué se puede esperar de un rey sin escrúpulos?

Siguiendo la estela de los monarcas medievales y señores feudales, Soros ha querido que todo se quede muy bien resguardado entre los suyos. En el 2010, Chelsey Clinton, la única hija del exmandatario y una pobre marioneta controlada en cuerpo y alma por los hilos maquiavélicos de su madre, se casa con Marc Mezvinsky, sobrino del magnate húngaro, nuestro protagonista.

Otro títere de Hillary Cliton, Huma Abedin, de 48 años, que presidió la campaña de la ex Senadora en el 2016 (donde perdió frente a Donald Trump) anunció su compromiso matrimonial con Alexander Soros, el hijo de George Soros, de 38 años.

Y dudo que sea porque están locos de amor...

En un mundo sin Dios, vale todo, supongo...

George Soros hizo su fortuna de una manera legal, pero para nada limpia...

Sus grandes hazañas incluyen haber recibido información sobre la posible devaluación, en momentos determinados, de varias monedas internacionales, incluyendo el yen japonés y el marco alemán. Para Soros fue cuestión de escribir reseñas en varios diarios financieros para crear un tsunami total donde sus teorías se probaban como ciertas y se hundía el mercado, dejando billones en los bolsillos de Soros.

Pero...ah! Es aquí donde este pequeño dios (siempre en minúscula) siente una ardiente necesidad de hacerse filántropo, y hasta la fecha Soros ha destinado $32 billones a la nombrada fundación "Open Society" que Soros fundó en 1993.

De la mano de Hillary Clinton, cuando esta era Primera Dama, se fue a Haití, a montarse una imagen de buen hombre...

Y así, hoy por hoy, ha ido esparciendo su mala semilla por empresas poderosísimas, donde destacan, fundamentalmente dos: los medios de comunicación y las universidades.

Y es que en una sociedad que se ha podrido paulatinamente en el último siglo (casi toda la vida de Soros) es fácil cuando eres un sicópata con complejo de deidad, saber, con exactitud, dónde y cómo se puede ejercer más control, amasar más poder e influenciar a las mentes más vulnerables de todas.

Es por esto, como les mencioné hace unos instantes, que los grandes nombres tanto en televisión, como en radio, y la prensa escrita, tienen como patrocinadores a "Open Society," y no se escatiman esfuerzos para blanquear, o ya de plano ocultar, las aberrantes movidas de Soros.

Cuidado si pudiéramos decir que Soros es el padre fundador de las "fake news."

Aparte de esto, Soros es un apasionado de la utilización de la propaganda, concepto que ampliamos en artículos anteriores y que les invito a revisar nuevamente.

En un mundo sin Dios, no hay justicia que valga ni un Estado de derecho. Soros ha puesto a dedo, por ejemplo, a Alvin Bragg, el actual Fiscal de Distrito de Manhattan, que electo en el 2022, recibió generosísimas sumas de dinero de "Open Society" y cuya campaña fue completamente enfocada en la destrucción (tanto financiera como política) de Trump.

El imperio de Soros, ahora queda en manos de Alexander, el flamante prometido de la amiga de Hillary, que es, si cabe, más peligroso que su padre--pero sin su inteligencia.

Nadie puede explicarse el fenómeno Soros. Es un tema complejo porque en este mundo tan acabado moralmente, a Soros se le ha llevado a los altares y no hay quién quiera enfrentarse con él o con sus socios.

Imagino yo, y seguro no me equivoco, que aparte de las ayudas económicas de este sujeto a tanto aspirante a dios (siempre en minúscula) también hay, sin duda, una bóveda repleta de secretos muy muy oscuros que muchos jamás querrán que vean la luz.

Qué solución hay para destruir a los Soros del mundo y a toda su asquerosa estirpe?

La verdad es que la respuesta es bastante obvia...

Reconstruir nuestra sociedad occidental de tal manera que no seamos la Atlantis remota y perdida de nadie. Abrir las cortinas para que nos ciegue la luz y con esa luz saber dónde se esconden, en qué ratonera infecta se esconden los enemigos de la verdad.

A dónde llegaron nuestras reliquias? Qué mercenario sigue pensando que tenemos precio?

Llevar un estandarte muy en alto que diga "Nadie es como Dios!"

Educarnos al punto que podamos reconocer la veracidad de la historia y tener un sistema democrático en nuestras naciones que no tenga más dueño que nuestra voz.

Concluyo con una frase que no tiene autoría conocida, pero que define a la perfección el camino correcto para alejarnos de la oscuridad y de la falta de aliento y de esperanza y de estos dioses (siempre en minúscula) en la que ya no podemos sobrevivir ni un sólo instante más. Dice así:

"Cuando lo último que tengas sea Dios, descubrirás que Él era lo único que necesitabas."

No hay más que decir, sus señorías!

Monday, June 17, 2024

El Capitalismo: Sigue Vigente o Es Una Reliquia Decadente?


Actualmente, y desde el año 2013, los Países Bajos, celebran el 27 de Abril como "El Día del Rey." Esta fecha, claro está ha variado de monarca en monarca. El rey Guillermo Alejandro, nacido en 1967, celebra con gran pompa su cumpleaños y esta fecha está considerada una de las fiestas nacionales neerlandesas más esperadas y más antiguas de la historia de este país, hoy en día una Monarquía Parlamentaria.

Un libro que acaba de ser publicado llamado "Pioneros del Capitalismo," la obra más reciente del Profesor de Historia y Economía neerlandés Marteen Prak, nos narra una anécdota muy curiosa con motivo de las celebraciones pertinentes al mencionado "Día del Rey."

Según Prak, en muchas regiones de los Países Bajos, existe una muy simpática costumbre de hacer pequeñas ferias donde se preparan muchos vecinos para vender ropa usada, libros viejos, o cualquier otro tesoro familiar a precios muy módicos.

En estas ferias es muy común ver a toda la familia involucrada, e incluso a jóvenes, que aprovechan estas ventas para ganar dinero extra.

Nos dice el profesor Prak que no es casualidad que se siga cumpliendo una tradición tan antigua, y que dicha tradición tenga como gran atractivo la compra y venta de productos de uso diario. Esto, según el docente de la Universidad de Utrech, es una viva muestra que el comercio está intrínsecamente ligado a las tradiciones neerlandesas, considerada una de las primeras potencias europeas en el desarrollo de lo que hoy conocemos comúnmente como capitalismo. Su libro remonta este fenómeno a un período correspondiente a los años 1,000 y 1,800.

Con estas fechas como referencia, también podríamos hablar con justicia de los Templarios, que si bien sabemos fueron grandes guerreros y héroes en las Cruzadas, amasaron una fortuna considerable convirtiéndose, quizá, en los primeros banqueros de Occidente. Una historia que merece ser contada aparte.

Con dichos datos, nos podemos dar cuenta que las primeras teorías sobre el capitalismo tienen una antigüedad mucho mayor a la que podíamos haber imaginado. 

Se dice que el verdadero "Padre del Capitalismo" fue el catedrático en Economía escocés Adam Smith (1723-1790), que escribió su obra magna en 1776, titulada "La Riqueza de las Naciones." Coincide así, la publicación de estos manuscritos con el nacimiento de la República de los Estados Unidos, que ha sido hasta la fecha el mayor exponente del capitalismo de nuestra civilización. Así como también fue un período de gran bonanza conocido marcado por la "Revolución Industrial."

Pero empecemos por el principio...

Qué es el capitalismo?

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el capitalismo: "se basa en los siguientes pilares: Propiedad privada, que permite a las personas poseer bienes tangibles, como tierras y viviendas, y activos intangibles, como acciones y bonos. Interés propio, por el cual las personas persiguen su propio bien, sin considerar las presiones sociopolíticas."

Esta definición es una simplificación de las teorías de Adams, mencionado anteriormente, y es también conocida como mercantilismo.

Pero con cuántas ganas se ha querido distorsionar y manipular este concepto. Incluso se considera un tema controversial y complejo que se ha querido vilificar, incluso. Tanto que hay quienes prefieren ampliamente la propagación del comunismo, donde las riquezas y los recursos de una nación se manejan enteramente por el Estado. 

Los Estados Unidos, con quienes todos estamos familiarizados, han hecho del capitalismo un modus vivendi que hasta hace muy poco era asociado con prosperidad, esfuerzo, meritocracia, éxito y avance.

El escritor e historiador Carl Degler (1921-2014) que se dedicó a analizar todos los hechos más relevantes en el desarrollo cultural y económico de Norteamérica, nos explica que a lo largo de sus casi dos siglos y medio de historia, el movimiento capitalista es una señal de una sociedad sana. Se asume que el que ha sido capaz de trabajar con ética y visión para crear una empresa o un consorcio que produzca ingresos y promueva el empleo, es, sin duda alguna, un modelo a seguir. Un pionero. Un buen ejemplo.

Hay quienes defienden esta misma posición desde un punto de vista religioso, alegando que Dios mismo es capitalista, pues El desea nuestro desarrollo personal y nuestra abundancia, ambos efectos secundarios de un capitalismo bien constituido, a partir, claro está de una vida espiritual muy presente y una ética moral. Es difícil no coincidir con esta reflexión.

Pero es más que obvio que toda la buena reputación que ha adquirido este sistema económico, ha sufrido un revés preocupante y vale la pena hacer un análisis del por qué.

Obviamente de este tema se pueden, como de tantos otros que llevamos a la palestra por este medio, escribir enciclopedias completas. Son esos temas con múltiples aristas, y que sin duda están muy influenciados por el medio en que vivimos y sobre todo, aunque esto sea, en mi opinión, lamentable, las ideologías políticas con las que se pueda uno identificar.

El capitalismo promueve el desarrollo de nuestra creatividad, la innovación y el progreso. Pero muchos lo culpan de crear desigualdad e incluso de las grandes depresiones y caídas de los mercados.

En estas últimas décadas se ha acusado a un mal uso del sistema capitalista, la práctica de la llamada "plutocracia."

La plutocracia, del griego "ploûtos" (riqueza) y "kratos" (poder) define un gobierno ejercido por los más ricos en cualquier nación desarrollada. Este grupo de personas, la gran mayoría empresarios e inversionistas en el mercado y en bienes raíces, se dedicarían a influenciar al Estado, al gobierno.

Hay quienes ya dan por hecho que la sociedad americana viene, desde hace varias décadas, ejerciendo este sistema económico, influenciando las tendencias y, como no puede ser de otra manera, manchando deliberadamente la democracia, que sería el régimen político que Estados Unidos dice defender a capa y espada.

Esto coincide con la narrativa que da por sentado que toda la fortuna del mundo entero está manejada por, aproximadamente, un 1% de la población. Este número se posiciona, hasta el 2023, en unas 626,000 personas.

Pero la desgraciada reputación que tienen estas teorías vienen de la mano con la mala propaganda que se teje alrededor de la acumulación de riquezas como sinónimo de avaricia, explotación, y abuso de poder.

La responsabilidad de la decadencia del capitalismo recae, en partes iguales, a todas las ideologías modernas, a una ignorancia casi plena de la historia, a una manipulación mediática aberrante y a unas generaciones que le han perdido todo gusto a la preparación académica y al esfuerzo laboral, en pro de perseguir carreritas alimentadas por la era digital.

Quizá lo que no pudieron imaginar ni remotamente los economistas que visualizaban un capitalismo sólido y responsable, es lo bajo que caería nuestra civilización ayudada por la llegada de nuevas tecnologías y una decadencia moral casi sin precedentes (aunque sabemos que la civilización occidental no es ajena a imperios venidos abajo)

Si adaptamos el concepto del mercantilismo a un negocio familiar, por ejemplo, seguramente, vemos todos los principios de este sistema económico funcionando como Dios manda. 

Ahora, demos un trágico ejemplo de lo que estaría pasando en muchas economías. Digamos que una familia de varias generaciones ha mantenido un negocio próspero de ganadería y agricultura. Hablamos de una realidad muy tangible en muchas regiones de España y los Países bajos, entre otras.

Hasta ahí todo muy bien...

Excepto que ahora hay entidades privadas cuyo negocio (tan extraordinariamente lucrativo como absurdo) es la venta de servicios denominados "sostenibles" que lo que hacen es cortar en pedazos la productividad agropecuaria de estas ganaderías para reemplazarlas con alternativas tan descabelladas como fábricas para la cría y consumo de insectos. O el uso de energías "limpias" que ya, afortunadamente, se han visto cómo fracasan frente a los ojos atónitos de los sinvergüenzas que las promueven.

De hecho ya circula por las redes información gráfica de los supuestos beneficios de la leche de cucaracha.

Luego, como ya hemos dicho, está la cuasi desaparición de nuestro ámbito laboral de la meritocracia, en pro de agendas inclusivas (muy bien monetizadas) donde los empleadores ya no deben atender a la experiencia y la competencia sino a las políticas que promuevan la igualdad y la inclusión.

Por ejemplo, en noticias muy recientes, la compañía aérea "United Airlines" se ha comprometido a contratar cuotas extras de pilotos profesionales que sean afroamericanos y también homosexuales. Es decir, las horas de vuelo, la preparación académica, etc., pasan a un bochornoso segundo plano.

En el mundo deportivo y en las esferas del entretenimiento musical, vemos, igualmente, una continua mala coordinación de un sistema capitalista. Cómo es posible que un cantante tan esperpéntico como Bad Bunny, de tan sólo 30 años, tenga una fortuna que dicen oscila entre los $50 u $88 millones de dólares. O una desequilibrada emocional como Jennifer López cuente con más de $400M de dólares.

El capitalismo, per se, no es en lo absoluto, el verdadero problema.

Una vez más tenemos que culpabilizar a una sociedad que se ha dejado llevar, en todos los aspectos posibles, emocional, económicamente, moralmente y creativamente a su más mínima expresión.

Poco se ha hecho en las escuelas, por dar un ejemplo concreto, en preparar al estudiante a crearse un presupuesto, a vivir de acuerdo a sus metas y sus posibilidades; a procrear ideas con las cuales establecerse una vez completada su formación académica, aunque esta sea básica.

La nefasta "Agenda 2030," a la que muchos osan seguir defendiendo, es profundamente capitalista. De eso que no quede duda alguna, por favor. Pero quienes se benefician son entidades privadas, claro está, con fines de lucrarse de ideologías absurdas. 

Una de las 17 propuestas de la "Agenda 2030" es la disminución de la población. La excusa es que nuestro planeta no está "equipado" para alimentar y mantener a billones de personas. Una estupidez que no tiene ni pies ni cabeza. Lo que sucede es que los recursos renovables--y no renovables--están en manos de incapaces, activistas y políticos insaciablemente corruptos.

El "wokismo," que incluye una exacerbación de la inclusión y la diversidad (que asumimos como existente desde hace 40 años) del colectivo LGTBQ está creando billones de dólares y/o euros basados en promover una preferencia sexual, lo cual, como se ha venido diciendo hasta la saciedad, no interesa a nadie.

Entonces, qué podríamos decir?

En cada una de estas propuestas tan negativas están presentes en mayor o menor grado todas las teorías que han definido al capitalismo aún en su edad de piedra, en su estado más primitivo.

El grave problema de esta degradación es que los que nos hemos vuelto objetivos--y de plano objetos--de este nuevo capitalismo del siglo XXI, somos los ciudadanos.

Una vez más queda en evidencia, que, en algún momento, gran parte de nuestra civilización, dió un mal paso. 

No digo yo que no se pueda debatir lo que supondría un capitalismo sano hoy por hoy, en comparación con lo que significó hasta el siglo pasado. Todo avanza y todo sigue una evolución.

Pero lo que vemos es un abismo, al que, Estados Unidos, claramente, y muchos otros países desarrollados, se acercan a pasos agigantados con síntomas preocupantes como una marcada inflación que afecta, principalmente a la clase obrera y la clase media.

La debacle económica de América del Sur es de otros niveles casi infrahumanos, pero ese es un tema aparte, que obedece a una realidad sociopolítica que los mismos ciudadanos parece que apoyan sin chistar.

No nos debe extrañar que muchos países, queriendo cambiar la dirección económica y cultural que los oprime, se hayan radicalizado políticamente, dando giros que sólo el tiempo dirá si cosecharán éxito o más frustración.

Lo primero que debemos reconocer es que el capitalismo bien aderezado y alineado con unos principios morales sólidos, no daría nunca un mal resultado. 

Si existe una plutocracia, como muchos han querido hacer ver que hay, tenemos que estudiar su origen y sus causas. Si queremos defender nuestro régimen democrático, tenemos que anclar en nuestra consciencia, que ambos, los privilegios y la responsabilidad civil recaen en nosotros.

Esto significa, vuelvo y repito, levantarnos de este subsuelo emocional en el que nos han querido definir y con que nos necesitan afligir, y tomar las riendas de nuestras instituciones, elegir líderes cabales y castigar con todo el peso de la ley a quienes infringen nuestros valores y se aprovechan de nuestra ignorancia (o como diría El Chapulín Colorado, de nuestra nobleza)

Yo mantengo que debemos seguir luchando por un capitalismo a nuestra altura. El comunismo ya está más que probado que sólo deja un recuento de daños irreparables y una miseria emocional de la que no se han recuperado muchos pueblos que lo han padecido.

Yanis Varoufakis, ex ministro de Economía de Grecia, de 63 años, ya ha sentenciado a muerte el capitalismo, y nos explica que el capitalismo de antaño ya ha sido reemplazado por un feudalismo de las potencias de Sillicon Valley, como se conocen a los amos de las compañías tecnológicas, encabezadas por las redes sociales.

Y puede que haya algo de cierto en ello. Como ya he dicho, no debemos renunciar a una regeneración o un renacimiento si se quiere decir, de un sistema capitalista.

Gandhi decía: "El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso."

Y ese uso, ese propósito máximo no debe abandonar jamás el bienestar común y la exaltación de nuestros principios marcados por valores judeo-cristianos que, sin lugar a duda, garantizan el equilibrio, el desarrollo constante, y el éxito de quienes comprometen su vocación no sólo a engrandecer una cuenta bancaria, sino al patrimonio de toda la humanidad. 

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...