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Saturday, December 6, 2025

Los Niños: Juguetes Rotos de una Civilización Decadente



En la Venezuela de los años 80s, cuando todavía se podía ir al cine y el entretenimiento no estaba manchado de propaganda chavista, había un peculiar sistema de clasificación para las películas, tanto las de producción nacional, como las extranjeras.

Había películas con clasificación A, aptas para todo público, B 12 o B14 (no había mucha diferencia) para personas mayores de 12 años o 14, según (estás películas incluían, por ejemplo, las cintas de Jean Claude Van Damme, donde se veían escenas de violencia y sangría, pero no tenían ninguna temática extrema)

Cuando una película traía violencia o ciertas escenas sexuales, la cinta se clasificaba como C 16 o C 18.

Y ya para películas sexualmente gráficas o escenas de homosexualidad, se les estampaba la letra D, 18 o 21.

Es muy interesante porque películas que me llamaban la atención ver como fue el caso de “Macho y Hembra” o “Macu, La Mujer del Policía", dos clásicos del cine urbano, tuve que esperar a verlas ya casi con 30 años y viviendo fuera de Venezuela.

¿Por qué cuento esto?

Porque esto hoy en día se ve como algo nostálgico y, a pesar de que este sistema de calificación del cine venezolano, y, claro está aquí en Estados Unidos, se mantiene en vigencia, los niños pueden estar en la comodidad de su hogar y ver contenido de adulto en Netflix o en Amazon Prime.

No hay cuidado alguno y en la gran mayoría de los casos los niños no tienen supervisión alguna de lo que consumen de parte de los estudios de Disney o Paramount o HBO.

De hecho, como ya hemos analizado anteriormente, existe un nivel de confianza supremo en el contenido llamado “familiar," aunque este está cargado de ideologización o de una aberrante hipersexualización que el niño asimila sin filtros.

La Generación Alfa (nacidos entre el 2010-2024) es posiblemente una de las generaciones más complejas y problemáticas que existen actualmente. 

Si las élites globalistas miden el nivel de éxito que han tenido sus políticas y el veneno que han inyectado en la sociedad actual, no tienen más que ver el desarrollo tan cuestionable de los niños.

Un adolescente de 15 años está, hoy por hoy, sometido a los peores experimentos sociales que se hayan podido inventar.

Reciben una educación deficiente en el hogar y están bombardeados de un contenido inapropiado para la inmadurez que sus pocos años le dan.

Ni hablar de los niños más pequeños, aquellos que no tienen conciencia suficiente para discernir lo que está bien y lo que está mal.

Los más pequeños se dejan llevar por esa confianza nata de lo que les enseñan sus mayores.

El mayor porcentaje de la Generación Alfa está compuesta por los hijos de los Millennials, una de las generaciones más complejas y más confundidas que hayan podido germinar en estas últimas décadas.

Un porcentaje más pequeño, lo compone la prole de la Generación X que decidió criar hijos tardíos.

En ambos casos, los niños están siendo sometidos a situaciones menos que ideales. En un caso por los valores de sus padres, y, en el segundo caso, quizá por razones de la edad y de la presencia en el hogar de padres que han antepuesto sus vidas profesionales a la formación de una familia.

A lo largo de la historia de nuestra civilización Occidental, lo que hoy consideramos todavía un “niño,” antes podía ejercer funciones de adulto—y se esperaba que así lo hiciese.

Un ejemplo clásico que todos conocemos es el caso de María de Nazareth, la madre de Jesús. De acuerdo con los historiadores, María tendría unos 15 años cuando dio a luz, y era ya, por supuesto, la mujer de José.

De acuerdo con la tradición, María pudo haberse comprometido a la edad de 12 o 13 años.

Pero hay un detalle.

En la época de Jesús, y por varios siglos posteriores, el promedio de vida no pasaba de los 35 o 40 años.

Se cree que María falleció de unos 60 años, y, en su día, era considerada una anciana.

Pero en estos casos debemos tomar en cuenta que el matrimonio de una adolescente era “normal,” en una era donde se vivía muchísimo menos y se pensaba en las mujeres sólo para el rol de llevar un hogar y tener muchos hijos.

Hace dos milenios no había tanto estímulo en la sociedad ni se hablaba de una mujer que pudiese tener inquietudes intelectuales.

O sexuales.

La entrada del siglo XX, trae consigo una revolución en el rol que debe cumplir la mujer y los niños son criados, en muchos casos, sin la presencia de uno de los padres–o ambos.

No se trata, claro está, de avalar que una mujer sólo sirva para cumplir la tarea del hogar, ni mucho menos, pero sí de una pérdida de valores.

La generación Alfa es la primera generación nacida en el siglo XXI. No conoce otra cosa.

En Estados Unidos constituyen un 13% de la población. No es poca cosa, muy a pesar del bajón de natalidad que se ha visto en los últimos años, tema que merece su propio análisis.

Del desarrollo de esta nueva ola de jóvenes y niños, quizá lo más preocupante es su hipersexualización y como se ve que los niños no están recibiendo casi ningún lineamiento o apoyo emocional.

Cuando analizamos las raíces de lo que está surgiendo en nuestra sociedad, su decadencia moral y el fanatismo a la idiotez y la insensatez, es imprescindible estudiar con absoluto detenimiento los ingredientes que se están cocinando a nivel de la propagación de todo lo peligroso e incluso lo impensable.

Ya hemos mencionado la ausencia de uno o ambos padres en el hogar.

Luego está la falta de confianza que se debe tener hoy en día en la educación pública, allí donde exista.

La figura del maestro, antes venerada, se ha convertido en la de un propagandista que quiere, con sus estudiantes, cumplir sus fantasías ideológicas y crearle al niño una reverenda confusión sobre su sexualidad, aupando las nuevas creencias de la existencia de un centenar de géneros y de normalizar la interacción menos que apropiada con adultos.

La edad de consentimiento sexual en Estados Unidos es de 16 a 18 años. Sólo eso, 16 años.

No creo que en el mundo que hoy vivimos haya un adolescente que sepa discernir los peligros de tener relaciones sexuales con un adulto, ni se puede medir el trauma con el que posiblemente lidie el resto de su vida.

En Alemania, aún es más preocupante con la edad de consentimiento de 14 años.

En Estados Unidos, un 15% de las hembras ya han tenido sus primeras relaciones sexuales.

Hay niñas que ya han experimentado el sexo oral a los 12 o 13 años.

Muchas de estas relaciones se tienen con adultos.

El adulto está en control. El niño se guía por sus insípidos instintos y un sentido de la confianza que en la gran mayoría de los casos está moldeado por lo que ven en su ambiente o en la cultura.

A esto debemos dedicarle un espacio aparte.

Artistas como Cardi B, Taylor Swift, Miley Cyrus, en el caso de Estados Unidos. O los esperpénticos Bad Bunny, Anuel AA, y hasta Maluma, son los que van a acaparar las listas de los mejores vendidos o los cientos de miles de descargas todo en un sólo día.

El público infantil es el que consume este contenido vulgar, sexual, vanidoso e incluso altamente peligroso con referencias al consumo de drogas o a la pedofilia.

Veamos un claro ejemplo en las letras de la Canción "Reggaeton Champán," de la artista mexicana Bellakath y Dani Flow, también de orígen mexicano:


“Yo no tengo problema si tú fumas hierba

Ojalá te dé tos para que saques mucha flema

Yo le pongo fuego, tú pones la leña

Y mientras el beat suena, te recito un poema


Qué bonitos ojos tienes, quiero chuparte el pene

Con todo respeto, espero no te moleste

Está cerca diciembre, ojalá no te enfermes

Y que no te dé fiebre para que tú me lo entierres…”


La letra completa no la puedo poner en este espacio por principio, pero va in crescendo. Cada estrofa a cuál más explícita.

Estos artistas, si se les puede llamar así, tienen menos de 30 años, y su público, en general, lo conforman adolescentes e incluso niños.

Los productores de música sólo buscan hacer dinero. No se piensa, en lo absoluto, en que este contenido es inapropiado y aberrante, incluso para muchos adultos entre los que me incluyo—y a mucha honra.

Si una niña no tiene supervisión adecuada y se encuentra en YouTube con un video de Bellakath o el último éxito de Bad Bunny, va a creerse que ese contenido es adecuado y, sobre todo, normal.

¿Que la industria musical tiene responsabilidad?

Sin ninguna duda, y ese contenido debería ser anatema.

Pero al final del día los únicos responsables son aquellos que tienen a cargo la educación y el bienestar de un menor.

Si así fuese, hubiese un enorme porcentaje de estos seudo artistas y disqueras que ya se hubieran declarado en bancarrota.

La hipersexualización de los niños es lo que lleva a los lobbys a querer monetizar y comercializar con la pedofilia.

La pedofilia, que quede muy claro, no es “una preferencia sexual,” como nos han querido empezar a hacer creer, blanqueando uno de los peores crímenes de la humanidad.

La pedofilia quiere introducirse como una de las tantas formas en que se mantienen relaciones entre dos personas, una de ellas siendo menor de edad.

Ya hay muchos activistas que incluyen la P en el alfabeto LGTBQ.

No es broma.

En España, la ex-Ministra de Igualdad, Irene Montero, de la extrema izquierda más rancia, ha defendido que los “niños, niñas y niñes” pueden mantener relaciones sexuales con quien ellos quieran.

Los medios afines a esta basura avalan también la normalización de que un adulto tenga relaciones con menores y trafique con pornografía infantil.

Otra posibilidad que debemos empezar a ver con ojos muy críticos es la constante y abrumadoramente profunda islamización de Occidente.

Tradicionalmente, en el Islam, el matrimonio infantil es una estampa muy común. En estos países donde hay un alto grado de pobreza y miseria, casar a una niña de seis años con un anciano es usual a modo de pagar una deuda o, en el mejor de los casos, intentar dar a una niña una vida más holgada.

Esta niña es abusada física y emocionalmente y es vista como un objeto. Su iniciación en la sexualidad tan prematuramente le deforma toda percepción de lo que debe ser una relación sana.

La palabra “amor” no la llegan a asimilar jamás.

Luego están los denominados “Bacha Bazi,” una práctica muy vista en países como Afganistán, teocráticos y con el Talibán al mando, donde se utilizan niños en situaciones muy precarias para vestirlos con adornos o accesorios femeninos para el placer de hombres adultos.

En la mayoría de los casos, los “Bacha Bazi,” que se traduce como “niño juego” o “niño juguete,” bailan sugerentemente y se hacen esclavos sexuales de sus amos. Porque son esclavizados.

La penetración de la cultura musulmana, tan incompatible con nuestros valores, podría estar creando un nivel de tolerancia inaceptable al comportamiento brutal de estas civilizaciones que, en muchos casos, viven con la ley Sharia.

Promover contenido infantil y pro familia es menester y no lo deberíamos recordar con nostalgia.

En Venezuela a los niños les cantaban los payasos Popy y Cepillín. En vacaciones íbamos a Disney World como quien iba al paraíso.

Nuestros padres supervisaban nuestras visitas a los amigos y nuestros paseos en las escuelas.

Nuestros maestros nos hacían respetar nuestras fechas patrias y nos enseñaban a leer novelas clásicas.

No podemos seguir tolerando que los niños se críen para ser marionetas inservibles e idiotizadas, serviles a cualquier aberración que hiera su sensibilidad y atrofie su percepción de su sexualidad.

Por otro lado, es urgente que las leyes en favor del bienestar infantil sean lo más severas posible.

En el estado de Florida si un pedófilo abusa de un menor de 12 años, es condenado a la silla eléctrica. Sin vuelta de hoja.

Las consecuencias de una empobrecida o, ya de hecho carente, educación sexual, es lo que ha producido casos tan sonados como los de Jeffrey Epstein, del cual seguiremos hablando, a medida que se van revelando nombres y secretos de redes pederastas.

El tráfico de niños con fines de prostitución son muy conocidos en Asia y en ciertas regiones de México.

De muchos de estos casos sólo hemos visto la punta del iceberg.

Escándalos de pedofilia siguen salpicando a la Iglesia Católica, con muchas autoridades eclesiásticas, como se dice vulgarmente “haciendo la vista gorda.”

Destrozar las mentes y el crecimiento de un niño tendría como consecuencia un mundo confundido, escaso, infértil, debilitado e inservible, precisamente lo que se busca para poder introducir sin mucha resistencia agendas ideológicas con los que unos hacen caja, y muchos se quedan en un cajón.

Es un cliché decir “los niños son el futuro.”

Sí, es verdad. Es una frase trillada.

Pero es que vivimos en una época donde tenemos que plantearnos si, de verdad, queremos que haya un futuro.

El niño no es un instrumento ni es un peón de agendas ideológicas.

Literalmente estamos condenados a desaparecer si no vemos que el niño Occidental se está convirtiendo en un pequeño ser desafortunado y miserable, manipulado por la indiferencia de sus padres hipnotizados con la ideología de género y comprando juguetes con banderitas pro LGTB.

Si no tenemos claro el por qué estamos batallando esta guerra sin cuartel, que por lo menos, no nos cueste decir que lo hacemos para la salvación de una infancia, que sólo será infancia por unos años y ya luego, como Dios manda, cumplirá su propósito como adulto.

La esencia de una sociedad sana comienza por tener niños capaces, estudiosos e inteligentes.

 tanto, Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, haro, Charo, Charo, Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo Charo, Charo, Charo, Charo, Charo Charo, Charo. a prueba su crecimiento, se puede decir que por desgracia, un niño bien avenido es una especie en extinción.

Decía Frederick Douglass (1818-1895) político, escritor, y abolicionista (él fue esclavo hasta 1838): “Es más fácil criar niños fuertes que reparar hombres rotos.”

Nuestro mundo se está rompiendo en pedazos. De eso que no nos quepa la menor duda. Los niños (con su magia y su delicada inocencia) son los que nos harán seguir llevando esta reconstrucción y reconquista, sí, y a poner las piezas en su lugar.

Ellos, los niños, sólo nos tienen a nosotros.

Y nosotros no queremos un mundo sin ellos.


















Tuesday, November 11, 2025

La Idiocracia, el TNT de Occidente



La palabra “idiota” es un peyorativo que usamos para insultar a un político inútil, a un activista descerebrado o simplemente a un personaje de ficción en una película. Usamos la palabra ligeramente y la vemos inflada y viral en redes sociales.

Para nuestro análisis de hoy me gustaría que nos remontemos a los orígenes etimológicos de “idiota.”

Para ello nos vamos a la antigua Grecia. 

“Idiōtēs” (ἰδιώτης) en griego hacía referencia a un individuo aislado de la vida pública sin muchas aspiraciones y con poco talento.

Lo que ha quedado vigente hasta nuestros días y se ha ido moldeando en nuestro vocabulario es lo segundo.

Un personaje sin talento y sin vocación alguna; moldeable; manipulable, y en ocasión hasta manipulador.

En Grecia, un idiota se excluía de cargos importantes. Se le dejaba de lado.

No era ilegal ser idiota, pero era problemático.

Hoy en día ser un idiota es lo correcto, lo útil y lo imprescindible.

Se paga a los idiotas.

Se contrata a idiotas.

Se vota a los idiotas.

El siglo XXI se ha convertido en la era de las “idiocracias.”

En una sociedad idiota, la mediocridad es una reina y el ciudadano se pone a su servicio.

Agustín Laje, politólogo e influencer argentino, publicó hace dos años un libro llamado “La Generación Idiota,” y el haber puesto tan irreverente título causó mucho inri entre los críticos y, claro está, la izquierda radical.

Pero Laje supo defender el título de su obra, precisamente, porque la intención no era propiciar insultos, sino definir la palabra “idiota,” como es menester entenderla.

En su libro, Laje se enfoca en la generación Z, la batalla cultural y lo que él define como una sociedad con mente de adolescente.

Pero la idiotez no tiene ni edad ni género.

En una idiocracia todos buscan ser idiotas porque de ser idiota se come y se vive bien.

Pero idiotizar a una civilización entera no es una tarea fácil ni es un virus que vuela en el aire y contagia como una gripe.

La “idiofilia” es propicia en mentes muy brillantes y muy poderosas.

La Alemania Nazi, y, en consecuencia, todos los territorios invadidos por el Nazismo en los 30s y 40s, se concentró en idiotizar a millones de ciudadanos que durante décadas pasaron de un Kaiser a una república impúdica y decadente y a una miseria y una hambruna que era anatema para una potencia como la germana.

La idiotización del pueblo que apoyó a los Nazis no estaba siendo controlada por un pobre diablo, sino por Joseph Goebbels, para el mal, una de las personas más inteligentes y talentosas del siglo XX.

En este medio hemos analizado las leyes de la propaganda.

A una población desesperada, la idiotización y la manipulación es extraordinariamente sencilla.

Joseph Stalin y todos los líderes comunistas alrededor del mundo en el último siglo eran impresionantemente geniales y su ambición por obtener poder y control era insaciable.

Idiotizar a la población bajo el mando de estos tiranos costó más de 100 millones de vidas.

Los creadores de las redes sociales, esos millennials consentidos de Silicon Valley son bastante responsables de la idiotización de cientos de millones de individuos que a través de un arroba tienen un altavoz que muchas veces debería quedarse mudo.

Las nuevas tecnologías han sido un “parabéns” para las élites que sádicamente disfrutan de ver a idiotas germinar como mala hierba.

Gobernantes de países del primer mundo gozan de ver como los de su propio entorno (escogidos a dedo) aplauden todas las gracias y cumplen a rajatabla con las agendas ideológicas que mantendrán a la sociedad anestesiada.

El analista Victor Davis Hanson participó en el pódcast “The Independent” (El Independiente) con el Dr. Scott Atlas, experto en política y salud.

Hanson, cuando se le pregunta por los inicios de este cambio social y mental de las generaciones actuales, responde sin titubeos que en los EE. UU. todo se inició en la era de Barack Obama.

Obama hoy por hoy es un personaje tristón, empequeñecido y vapuleado hasta por su propia esposa. Está desprestigiado y cada día salen más y más datos que evidencian el supremo daño que su mandato del 2008 al 2016 hizo a la sociedad estadounidense, más que a nivel económico, a un nivel cultural y espiritual.

Obama sabemos hoy en día es lo que en inglés se conoce como un “middle man,” es decir él, por sí mismo, no es nadie, pero detrás de su campaña y sus acciones había recursos cuasi infinitos, mentes maquiavélicas y, por supuestísimo, el islam radical.

Los Obama fueron entrenados para irrumpir en el panorama político y muy poca gente los conocía de primera mano. Esto, tal vez, fue una mala señal que los americanos ignoraron por completo frente a esta figurita de torta que venía a la Casa Blanca con tonito dicharachero y con un discurso trillado sobre la “injusticia social.”

El, sí, él, Barack Obama es también un idiota.

Pero hasta el sol de hoy Estados Unidos padece la pandemia de los años peligrosos de una administración que quiso, desde el minuto uno, convertir a Estados Unidos en una idiocracia.

No subestimemos el recuento de los daños.

Obama con todo y que es una persona servil y venida a menos puso, en su día, la primera piedra para que hace pocos días la ciudad de Nueva York eligiese a Zohran Mamdani como alcalde de la Gran Manzana.

Mamdani es, si cabe, más radical y más peligroso que el mismo Obama, y sólo tiene 34 años.

Es el títere perfecto que atrajo el voto de las "Barbies" feministas, todas ellas idiotizadas por una misoginia desaforada y por chiringuitos que quieren pagar al primer postor.

Los “idiota makers” no son, en muchos casos, caras visibles.

Son, como en El Mago de Oz, el hombre detrás de las cortinas.

El perfil psicológico de un idiota es muy predecible y si nos adentramos en su biografía, en el caso de personajes públicos, vamos a ver casi sin excepción, traumas y bullying y, en el caso de las mujeres, el abuso psicológico e incluso sexual de hombres cercanos a su entorno.

Si un presidente de la república puede ser definido como un idiota, poco podemos esperar del ciudadano común.

Pero ese ciudadano ordinario no se hace idiota solo.

Hanson, en el podcast con el Dr. Atlas da en el clavo cuando analiza con lujo de detalles como ese proceso de idiotización colectiva ha sido por obra y gracia de las universidades.

Y no de ayer, ojo.

Desde hace décadas y en las universidades que creeríamos más prestigiosas y más serias se ha creado una pandemia pro socialismo y anti casi todo lo bueno entre pizarrones y pupitres y charlas en cafetines.

Yo, en lo personal, tuve mucha suerte de que en los 90s, la Universidad de la Florida Central, donde me gradué de periodismo y ciencias políticas en 1995, no estaba politizada ni ideologizada, al menos no en la cátedra de periodismo—y miren que pudo haberlo estado!

El mismo Hanson recuerda que en sus estudios de postgrado en la década de los 70s, tres cuartos de lo mismo, cero ideologización.

En Venezuela, en cambio, siempre escuché que, efectivamente, las universidades públicas sí estaban invadidas tanto por estudiantes como profesores abiertamente de izquierdas.

Pero el ambiente político de hispanoamérica siempre ha sido complejo y caldeado.

Volviendo al caso de los Estados Unidos que es el que tendría más repercusión y relevancia, la idiotización ha sido fríamente calculada, premeditada, y exquisitamente financiada por entidades que hoy sabemos no son ni americanas ni son trigo limpio.

Catar y China han aportado billones a las universidades privadas con la sola finalidad y condición, por ejemplo, que se agilice la apertura de cátedras proislamistas y de chiringuitos de estudiantes con lemas furiosamente antisemitas y antiamericanos.

La universidad Complutense de España, hasta hace pocas décadas, icónica, es hoy por hoy un nido de personajes esperpénticos que con su puño en alto se han hecho devotos y sacerdotisas del wokismo más estridente y del comunismo que, junto a Pedro Sánchez (un idiota de manual) conforman un gobierno de extrema izquierda.

Cada mañana las noticias en redes sociales nos hablan de algún imputado de la cúpula en Moncloa.

No existe un sólo personaje en el gobierno español que sea salvable.

España está hipnotizada por el péndulo de Bruselas que riega a las naciones de Europa con ideología de género, animalismo fétido y castigo tras castigo para la economía del campo que se seca adrede o se quema paulatinamente para saciar la ambición de los políticos idiotas con aquello del “cambio climático.”

Me gustaría que nos quedáramos en España por un momento quizá porque España, muy tristemente, pueda ser ya una idiocracia definida y estructurada.

Vuelvo y repito la cara de los idiotizadores del Reino de España está oculta más allá, incluso de Bruselas, donde Úrsula Von der Leyen es la emperatriz del idiotismo europeo.

No sabemos quién ha puesto a un “Lázaro político” como Sánchez en el poder. Pero se habla muy posiblemente de un George Soros y de los líderes del grupo Bilderberg que ya no son actores de una conspiración, sino que sabemos sus nombres y sus apellidos.

Al igual que los comunistas de la España guerracivilista de los 30s, Sánchez y su séquito de bufones son crueles, tiránicos y corruptos.

Las máscaras se caen, pero Moncloa sigue sin derrumbarse.

Pero a Sánchez lo protegen aliados muy cercanos.

A Sánchez, y esto es interesante, prestemos atención, lo mantiene en el poder una institución que él aborrece: la monarquía.

El gobierno del PSOE es ateo y republicano sin condiciones, pero Sánchez ha encontrado en el mismísimo Rey de España a su idiota perfecto.

Con la publicación de tantas biografías donde se comentan los pormenores de la vida privada de los actuales monarcas, y con la venia de su íntima amiga, Letizia Ortíz, Sánchez ha podido manipular a Felipe VI hasta convertirlo en un bufón de su corte.

Los discursos amorales y globalistas del rey son cada vez más frecuentes y ver a los reyes retratados con jefes de estado de izquierda es lo que adorna las portadas de HOLA.

Letizia, ella toda, una villana consumada abiertamente comunista, atea y anti-España, no pone límites a su ambición de seguir dinamitando la institución convirtiendo a sus dos hijas, la heredera, la Princesa Leonor y a su hermana, la Infanta Sofía, en dos peones inservibles para que vejen a su abuela, la Reina Emérita Sofía.

Esa desvergüenza en España es el pan nuestro de cada día.

Pero el que piense que Letizia Ortíz es una líder, se vuelve a equivocar.

Letizia es de la peor calaña de idiotas que existen, la más servil y la más dañada.

Sexo y ambición la han llevado al Palacio de la Zarzuela y ahora ella misma quiere convertir a la Infanta Sofía en una inútil.

Ha salido a la luz que los monarcas pondrán a su segunda hija a cursar en una universidad llamada “Forward College” una institución con su sede principal en Malasia y con franquicias como la de Lisboa donde entrará la infanta.

“Forward College” es una universidad donde se puede obtener un diploma de idiota pagando cientos de miles de euros.

No hay exámenes. Los estudiantes se centran en participar en charlas y se crean soldaditos rasos para el activismo de la Agenda 2030.

Estas universidades elitistas están planeadas para ser atendidas por estudiantes que nunca tendrían que preocuparse por trabajar y ganar un sueldo, pero son pro activismo radical rojo amapola.

Casi todos los alumnos provienen de casas reales, aristocracia rancia y niños mantenidos por sus padres con mansiones en los Hampton.

Cuando se han desgranado las protestas violentas en las universidades estadounidenses se recalca el papel protagónico de este tipo de alumnado. Muchos de ellos han llegado, incluso, a quemar sus diplomas en protesta de sus causas inútiles como la de “Free Palestine.”

Hanson comenta que muchas empresas de prestigio ya han optado por no aceptar candidatos que vienen de las conocidas “Ivy Leagues” como Harvard o Columbia, dado que estos empleados lo único que hacen es polarizar, politizar y poner en visto a sus compañeros y colegas.

El germen de la idiotización empieza en las escuelas y en los hogares.

Cada vez hay más mujeres que anteponen sus ambiciones profesionales sobre la crianza de los menores.

La violencia e hipersexualidad de nuestra cultura del entretenimiento ha creado madres solteras por montones y los “idiota makers” promueven cualquier cantidad de políticas que dejen en sus víctimas visibles e irreparables traumas como es, por poner un ejemplo, el aborto.

El idiota paga por seguir viviendo en la comodidad de su idiotez.

De allí que los idiotizadores hayan construido minas de oro que superarían en tamaño, con creces, la altura del Monte Everest.

El idiotizador es creativo en su labor de fabricar imbéciles, pero es inmune a sus propias estrategias.

Puede que uno u otro caiga en la cárcel por crímenes o fraudes, pero las cabecillas se echan aire en Mónaco y veranean en Dubai.

Afortunadamente, el vaporizador que idiotiza ya ha saturado tanto el ambiente que se ha empezado a ver el efecto contrario a lo que inicialmente se habría querido lograr.

Muchos ya llevamos máscara anti gas y estamos inmunes al proceso de idiotización masiva.

Esto es un plus, pero es, por el momento, un proceso lento.

En política, el antídoto ha sido la elección de muchos líderes que no son políticos profesionales.

El caso de Donald Trump o el de Javier Milei saltan a la vista.

El otro antídoto que ha probado ser exitoso es la popularidad, es el despertar del orgullo patrio y la vuelta de los jóvenes a los valores culturales y religiosos tradicionales.

Volviendo al caso de España, es la generación Z la que cunde las plazas de toros y las manifestaciones del partido patriota y soberanista Vox, con Santiago Abascal a la cabeza, que huyó hace más de una década del Partido Popular que cayó en la idiotización globalista de Bruselas.

El auge maravilloso de lo que yo llamo “patrioterapia” ha sido menester para verle a nuestra civilización moderna la luz al final del túnel.

Pero el enemigo, el “idiotalover,” no tiene ganas de rendirse ni remotamente.

Las elecciones de Nueva York, la de Irlanda y la triste derrota de Geert Wilders en los Países Bajos son señales de que hay más idiotas que lo que pensábamos, sólo que estaban escondidos como a la expectativa.

No habían pasado ni 24 horas del fatídico triunfo de Mamdani cuando de pronto Time Square en Manhattan quedó invadido por mahometanos rezando cara a su Meca.

El islamismo necesita su propio análisis.

Pero entre los idiotizadores del mundo, se cuentan varios Mohammeds y Alíes.

Ahí lo dejamos.

La Cruzada anti idiota apenas comienza y tiene alcance y tiene toda la esencia de ser una batalla por la salvación de Occidente. Una batalla de índole divina, sin duda, que nos hace a todos un poco más cada día, un templario del siglo XXI.

Entender de raíz que se busca mediocrizar a una sociedad entera nos lleva a encontrar la salida a la luz.

Nuestra lucha es de “aliado makers.”

La pira fúnebre de los socialistas y globalistas caídos en desgracia se acrecienta política y mentalmente hablando.

La fumigación ideológica, como la libertad avanza con prisa y sin pausa!

Decía el político y escritor francés Víctor Hugo (1802-1885):

“Nada hay más estúpido que vencer, la verdadera gloria está en convencer”

El idiota de manual quiere tener la razón en todo e ir por la vida como una cabeza de ratón engañando a diestra y siniestra al que quiere ver en él un león fornido.

El león del siglo XXI no va con pompa ni busca el estallido de bombas.

Su integridad convence al que el que con ínfulas pretende hacer creer que vence.


Monday, July 22, 2024

La Propaganda: El Veneno Más Letal a Cuentagotas para la Destrucción de Occidente


La palabra "propaganda" es posiblemente la que más he escrito en cada análisis que comparto con ustedes. Era menester detenerme a desglosar el significado; toca hacer un corte transversal a ese concepto, y exponer la suprema importancia que la propaganda juega en la batalla cultural.

Para comenzar, tenemos que aclarar cuál es la diferencia entre la "propaganda" y la "publicidad."

No estamos hablando de sinónimos, y tenemos que aclarar que la propaganda no siempre utiliza la publicidad para sus objetivos.

Para los que hemos vivido en Venezuela, recordemos los anuncios publicitarios a finales de los 70s y principios de los 80s, tanto en televisión como prensa escrita de diversas marcas de tabaco.

Las que yo más veía tenían siempre un escenario idóneo, una playa maravillosa. Hombre y mujeres jóvenes, muy bien parecidos, cuerpos tonificados, fumando a su antojo mientras veían una puesta de sol o celebraban su libertad con música alegre y movimientos sensuales.

En las revistas veíamos lo mismo, pero en imágenes. La felicidad inmóvil; las sonrisas impecables, y el cigarrillo impecablemente posado entre los dedos de las féminas que miran a sus compañeros con ojos risueños.

La publicidad qué nos muestra? Muy sencillo...

-Actores (que pueden ser o no ser fumadores) 

-Una puesta en escena iluminada a la perfección para invocar la tibieza de un ambiente playero

-Un guión que indica que los fumadores son personas alegres, simpáticas, seguras de sí mismas--y que fumar es una actividad que te hará sentir que tú también puedes vivir en esta apacible y divertida realidad.

¿Qué no nos muestra la publicidad en cuestión?

Hasta más entrado los 80s, el tabaco no había hecho saltar las alarmas de su alto contenido de drogas químicas. Para ser más concreta, 7,000 químicos, que al contacto con el calor, al menos 250 de ellos son perjudiciales para la salud.

Muy afortunadamente, las campañas antitabaco han podido exponer con muchísima efectividad que el vicio del tabaco es causante de varios tipos de cáncer más un gran número de problemas cardiovasculares.

En otras palabras, el fumar, sabiendo todo esto es, sin duda, un "deporte" de riesgo.

Las publicidades como el ejemplo que acabo de mencionar fueron prohibidas posteriormente, y en prensa escrita, los pocos anuncios que hay de consumo de tabaco tienen una franja en la página donde se advierten los daños causados por el uso de cigarrillos.

¿Qué busca la publicidad? Crear un montaje con las mejores técnicas de mercadotecnia, que habiendo hecho estudios previos para quienes sería dirigida la publicidad, la venta de un producto sea casi garantizada.

¿Qué busca la propaganda? Hacerte pensar que lo que ves en esa puesta en escena, eres tú, o puedes ser tú, si asocias el espíritu, la esencia de esa publicidad, con tus propias necesidades materiales o emocionales.

La publicidad es un instrumento tangible. La propaganda es etérea, es sensorial y tiene efectos sicológicos.

La publicidad es una de las mil maneras que tiene la propaganda de compartir, explicar, captar a una parte de la sociedad para hacerla consumidora bien sea de un producto o de una ideología. Y si nos vamos a los extremos, como haremos en breve, un régimen político o un nuevo orden mundial.

La palabra "propaganda" viene del latín "propagare," que significa expresar, compartir, expandir. Este concepto tuvo especial relevancia en el año de 1622, con un movimiento anti-reformista, conocido como "Congregatio de Propaganda Fide" (Congregación de la Propagación de la Fe) que tenía como meta el evangelizar y llevar el Catolicismo a las naciones con mayorías Luteranas.

Si hablamos de la Iglesia Católica, no podemos dejar de mencionar el extraordinario esfuerzo propagandístico de la antigua Roma, para introducir el Cristianismo, que por siglos había sido perseguido, y cuyas impensables torturas nos han llenado el santoral de nombres de mártires de estos tiempos.

El imperio Romano, sin duda alguna, se ha coronado como un gran ejecutor de las leyes de la propaganda, sobre todo en la época de Octavio y su conocida rivalidad con el general Marco Antonio. Pero, curiosamente, ya había vestigios del uso de propaganda en la época de Darío I de Persia, en el año 515 AC.

Y cabe volver a mencionar las artimañas de Genghis Khan que creaba su propia propaganda, exagerando sus propias proezas y su crueldad para abrirse paso en la conquista de territorios vulnerables.

Con el paso de los siglos, el uso de propaganda se ha visto empleado en un sin fin de ocasiones. Pero con la llegada del siglo XX, es que este concepto empieza a crear una especie de "kraken" ideológico con connotaciones no sólamente negativas, sino peligrosas.

Y es aquí donde introduciremos a una figura esencial en este análisis. Quizá, hasta ahora, el gran "padre" de la propaganda moderna: Paul Joseph Goebbels, mano derecha de Adolfo Hitler y Ministro de Propaganda del Tercer Reich desde 1933 hasta 1945, año en que Goebbels se suicidó junto a su mujer, Magda.

Para haber vivido sólo 47 años, su esperpéntico legado es quizá la biblia de todos los macabros elementos que han estado moldeando a nuestra civilización en las últimas décadas.

Goebbels no era ningún improvisado. Su trabajo estuvo inspirado en hechos históricos extraídos de Roma, de Vladimir Lenin y del polifacético y erudito francés Gustave LeBon, especialmente conocido por sus teorías de la sicología aplicada a grandes masas.

Goebbels no era un personaje que caía bien a los diferentes consejeros y aliados de Hitler. Pero el dictador bien que supo apreciar sus dotes, y como una "American Express" nunca salía sin él.

Curiosamente, con esta frase que he usado como analogía, hemos vuelto a fundir el arte de la publicidad y la propaganda.

Pero no nos desviemos del tema...

Joseph Goebbels es quizá uno de los "influencers" más conocidos de la historia. No le hicieron falta ni selfies ni redes sociales. 

Sin lugar a dudas, Goebbels podría ser calificado como un sicópata, aunque para este análisis no nos adentraremos en su condición mental, sino en su genio. Para su trabajo en el régimen tiránico Nazi, Goebbels diseñó 11 leyes para la implementación del aparato de propaganda que llevaría al Tercer Reich a doce años de infamia, destrucción y un pogrom judío, El Holocausto, que cobró seis millones de vidas.

De estos 11 principios, podríamos hacer análisis separados. Y es algo que merece la pena tener en cuenta...

Pero hoy me quiero concentrar en una de las leyes básicas, y quizá, en mi opinión la más efectiva de todas: la simplificación.

La página web "Psicología y Mente" (psicologiaymente.com) la define de la siguiente manera:

"Este principio se basa en la reducción de toda la complejidad de los distintos enemigos a una realidad muchísimo más discreta, desprovista de diversidad y muy fácilmente identificable. El propósito es infundir a todo lo que se opone a las propias ideas de un rasgo común y sencillo donde se reduzcan sus aristas hasta la misma caricatura. De esta manera, no existiría nunca una batalla contra múltiples antagonistas, sino una guerra en la que solo bregaría un sencillo contendiente: el mal, la brutalidad, la injusticia o la ignorancia."

La persecución a los judíos cumple con este concepto a rajatabla.

En 1938, un diplomático alemán, Ernst vom Rath, fue asesinado por un joven activista judío de origen Polaco llamado Herschel Grynszpan. Este crimen, para el naciente régimen Nazi, fue idóneo para comenzar a expandir el odio a los judíos. De este incidente Goebbels se las ingenia para que se vea al judío como el gran enemigo del espíritu alemán, y los "parásitos" que contaminaban la economía nacional.

Al poco tiempo después llega la infame "Noche de los Cristales Rotos," que resultó en la destrucción de 267 sinagogas, más de 7,000 negocios judíos y la deportación de unos 30,000 ciudadanos a distintos campos de concentración, dentro y fuera de Alemania.

Pero presten mucha atención, ninguna de las artimañas de Goebbels, hubieran podido tener tal éxito, si paralelamente, o simultáneamente, como quieran verlo, no hubiéramos tenido, en el caso de Europa, una población cada vez más desesperada, desahuciada y completamente ignorante.

La desviación moral de la Alemania pre-nazi es la que hace nido a la destrucción masiva, cruel, absurda y endemoniada con que se recuerdan los años de Hitler.

Para entender este proceso de degradación y paupérrima decadencia, no hay más que ver el film "Cabaret" de 1972, que pone al desnudo la situación de Alemania durante la República de Weimar y el rápido ascenso de los Nazis.

Para que la Alemania Nazi pudiera hacer todo lo que hizo en tan corto tiempo, tenemos que tomar en cuenta las riadas de dinero que le entraron de los países que luego entraron en guerra como los "Aliados." Ningún trabajo tan bien preparado y estructurado carece de financiación adecuada, y es aquí donde los Estados Unidos tendría que hacerse un buen examen de consciencia.

Si aceleramos en el tiempo varias décadas, nos damos cuenta de que el uso de propaganda ha llegado a dimensiones impensables. 

Veamos por qué...

El avance supremo de las tecnologías y la llegada del internet se lo ha puesto, como decimos vulgarmente "papallita," facilito, a quienes están deseosos de manipular a las masas para comprar, ya no un producto, sino una ideología. La ideología que conocemos como "woke."

Es tal el poderío de las cabecillas del universo "woke," y tan pesadas sus arcas de oro mal habido, que se ha hecho imparable la maquinaria, la locomotora de lo disparatado, para que una gran parte de nuestra población, en Occidente, se haya hecho usuaria y vocera de las ideas más absurdas y destructivas del planeta.

En este caso, el "pogrom" no se ha hecho en contra de una minoría, como el caso de los judíos (aunque es más que obvio que los "dictadores invisibles" son delirantemente antisemitas, pero este es otro asunto) sino que el odio y la diana se han puesto en los valores judeo cristianos, pilares de nuestra civilización tal y como la conocemos.

Para este éxito sin precedentes, es obvio que se ha hecho un trabajo de derretir y debilitar las mentes de la población, y con más ahínco las más jóvenes (incluyendo niños) con absolutas idioteces. 

Se asume, y para ello hay infinitos estudios sicológicos y de mercado, que la población actual tiene un coeficiente intelectual bajísimo, y se busca elevar sus niveles de ansiedad y de adrenalina al máximo, dando como solución, claro está, esa nueva manera de pensar que te dejará en la carraplana, pero tranquilo, que serás feliz.

Pero quién hace posible esta pandemia digital tan contagiosa y tan tóxica?

Para respuesta, hay una frase que se le atribuye popularmente a Mao Zedung (1893-1976), el dictador comunista Chino:

"Para controlar a las masas hay que controlar la propaganda. Para controlar la propaganda hay que controlar la academia, el periodismo y el entretenimiento."

Bingo!

Y qué vergonzosamente fácil ha sido cumplir con este cometido. Qué fácil le han llegado al precio a las tantas, tantísimas empresas, que en teoría, en una democracia, son instrumentos para el bienestar del pueblo!

¿Pero de qué nos quejamos, señores? Es que se lo hemos puesto fácil, puesto que no hemos, hasta el momento, creado una resistencia adecuada, precisa, contundente y bien cebada.

Si estudiamos de cerca, lo digo en serio, si estudiamos de cerca todas las peripecias del Tercer Reich, nos vamos a dar cuenta de que el régimen Nazi no era más que aire. Una cortina de humo donde se beneficiaron élites económicas y se llevó a un país como Alemania a una destrucción de la que posiblemente jamás se recuperen, y no me refiero en lo económico, ya que en este aspecto se supera con creces, sino moralmente.

El Ministerio de Propaganda, en 1941, llegó a recibir 187M de Reichmarks (moneda utilizada hasta 1948) y sólo podemos imaginar, ajustando la inflación hasta nuestros días, de la fortuna que estamos hablando, posiblemente billones.

Pero no nos vayamos tan lejos...

¡Acaba de saltar a los medios españoles que Pedro Sánchez ha decidido invertir en propaganda mediática la estrafalaria cifra de más de 2,500 millones de euros!

Tengamos en cuenta, por poner un buen ejemplo, que el Ministerio de Igualdad español es, claramente, un buen ejemplo de un ministerio de propaganda, tal y como lo habría ideado Goebbels, y fue una de las instituciones con más presupuesto de todas aquellas que ha traído el Sanchismo a la palestra.

Pero con todo el daño sicológico, moral, espiritual, y, por supuesto económico de toda esta propaganda mal intencionada y pulverizante, hay una masa de gente enorme que o hinca la rodilla, pidiendo su partecita del pastel, o ignorante hasta lo más hondo de su ser, permitiendo el tsunami letal que nos amenaza día si y día también.

Quiero concluir con la siguiente frase...

La propaganda JAMÁS, y me refiero al contexto nefasto en que la vemos utilizada hoy por hoy, será utilizada para fines benéficos, para la prosperidad, para la creación de abundancia. 

La propaganda se basa en la manipulación de la verdad. Su antónimo sería la verdad; hechos concretos; la luz. 

Pero no, vivimos en la era del teatro del absurdo. A un grado que haría sonrojar a Ibsen.

La propaganda oculta manipula, oscurece, confunde, destruye, acompleja, droga, y seduce...

Empecemos a sentirnos incómodos. Empecemos a captarla. La propaganda es como una araña que atrapa su sustento en una red finísima que a la luz se ve como un tejido angelical e irresistible, pero está creado para atrapar a un ser poco hábil al que le han de sustraer la sangre sin piedad.

A mí me gustan las arañas. No tengo ningún problema con ellas, pero sé que muchas de ellas podrían ser letales si dejo me alcancen.

¿Nos vamos entendiendo?

Para la victoria en nuestra constante e incansable batalla contra la infamia, y la destrucción de nuestra civilización, sólo tenemos que tener en cuenta una meta. Un objetivo:

Ser absolutamente inmunes al canto de sirena de la propaganda. Vacunarnos contra la ignorancia y que todo aquello que ose destruirnos, nos sepa enemigos sin cuartel, para hacerlos caer en la ignominia extrema que merecen.

San Pablo, en La Epístola a los Efesios (6:10-18) nos deja el siguiente verso, universal y preciso para nuestros tiempos:

"Protéjanse con la armadura de Dios...Porque no luchamos contra gente como nosotros, sino contra espíritus malvados que actúan en el cielo. Ellos imponen su autoridad y su poder en el mundo actual...¡Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. En sus oraciones, pidan siempre por todos los que forman parte del pueblo de Dios."


Monday, July 15, 2024

El Chernóbil Ideológico de las Dictaduras Invisibles


En 1979, casi se podría decir, que Venezuela entera esperaba a que llegaran las 9 de la noche, de Lunes a Sábado, para sintonizar Radio Caracas Televisión y disfrutar de una de las mejores novelas que se hicieron  en su día en la ya desaparecida cadena. Esta novela llevaba nombre de mujer: "Estefanía."

Fue una novela de unos 208 capítulos escrita y dirigida por dos de los más grandes intelectuales venezolanos, César Bolívar y Julio César Mármol. Estos dos “emperadores” del género de la novela histórica, crearon una trama tan delicada, como controversial. "Estefanía" narraba los últimos tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que cae en 1958.

Bolívar y Mármol deciden que los protagonistas tuvieran nombres bastante parecidos a los de sus personajes en la vida real, y quizá el más inolvidable fue el de Gustavo Rodriguez y un impecable e insoportablemente cruel "Pedro Estrada" que era la mano derecha del dictador y el Jefe de la temible Seguridad Nacional.

Lo interesante de "Estefanía" es que era contada desde el punto de vista de la resistencia, un grupo secreto de jóvenes, liderados por "El Guácharo," interpretado por un artista emergente conocido como "El Puma." ¿Saben de sobra a quién me refiero, verdad? Por si no, era José Luis Rodríguez.

Pero a quien más se recuerda, por supuesto, fue a la bellísima Pierina España, cuyo personaje cae víctima de Estrada y de la Seguridad Nacional, y cuyas torturas tan realistas traumatizaron las mentes de los espectadores.

Pérez Jiménez ya había abandonado el poder hacía 20 años, pero, todavía en aquel entonces, existían muchísimos ciudadanos que habían vivido de cerca, por un lado, la opulencia de la dictadura y, por otro lado, las persecuciones, las torturas y las continuas “desapariciones” de venezolanos que se dedicaron a la resistencia.

A lo largo de los 80s, y los 90s, hubo un sin fin de películas basadas en hechos reales, que se desarrollaban en el ámbito de las diversas dictaduras que han plagado a América Latina, como es el caso tan dramático de las hermanas Mirabal en República Dominicana, o las infames cuevas donde se hallaron cadáveres, supuestamente, de víctimas del régimen de Augusto Pinochet en Chile. De este último sabemos los pormenores a través de la obra literaria de la "sobrinísima" de Salvador Allende, Isabel.

¡Ni contar de la hemeroteca de España para relatar los 37 años de dictadura de Francisco Franco! Qué sería de los Premio Goya si no fuera por el legado de Franco, me pregunto yo?

Y no se trata, claro está, de subestimar, en lo absoluto, las pesadillas que se sabe trascienden de estas dictaduras férreas. ¡Pero, cuidado!, que si nos atrevemos a mencionar cualquier acierto (sobre todo en el terreno económico) de los regímenes de dictadores podemos ser llevados a la hoguera de la censura y de la vergüenza.

Sin embargo, lo interesante de este asunto, las dictaduras, y es a lo que quiero dedicar este análisis, es cómo esa palabra ha servido para manipular la creciente decadencia de la opinión pública y cómo se ha--o se han--obviado las presencias cada vez más acérrimas de tiranías invisibles.

Empecemos por el principio...

La palabra dictadura se genera del latín "dictatura" Se refiere a una forma de gobierno autócrata, es decir, donde gobierna un individuo que controla todo el poder. No existe Estado de derecho. El mandatario tiene y tendrá siempre la última palabra. Este, a su vez, crea a su alrededor, un comité con sus ministros y personal de confianza, todos ellos serviles a la voluntad del dictador.

La dictadura puede ser de índole militar, como las ya mencionadas en nuestros ejemplos anteriores; pueden ser dictaduras donde el poder lo controla un partido, donde incluimos a China, o tal vez, Cuba, en manos de Miguel Díaz Canel, títere del legado de los Castro, primero Fidel, luego Raúl. Y también están las monarquías absolutistas, como las que abundan en Medio Oriente.

Quizá el régimen dictatorial más sonado y más conocido de la historia moderna sea el Tercer Reich, que si bien sólo duró poco más de una década, causó la destrucción de Alemania, una guerra mundial y fue culpable de la muerte de 85M de personas, 6M aproximadamente fueron judíos perseguidos por Adolfo Hitler y sus específicas políticas antisemitas.

Todas las dictaduras han dejado en el aire una nube tóxica insoluble. Podríamos comparar su daño con el cuaderno de notas de Madame Marie Curie. Un simple puñado de hojas tan, pero tan impregnadas de radiación, que sólo puede estar guardado en una caja hermética, y que aunque pasaran 10,000 años sólo podrá desprender un 1% de la radiación concentrada en sus páginas.

Las dictaduras de las que tenemos (infames) memorias, si nos ponemos a pensar, tienen todas un denominador común: la gran mayoría de ellas tienen menos de 100 años que sucedieron y cayeron.

Esto las hace tangibles y vigentes. Incluso, tenemos sobrevivientes de estas catástrofes tanto bélicas como humanitarias. Existen todavía ancianitos que en sus brazos llenos de arrugas se pueden leer números que alguna vez fueron su identidad mientras padecieron los horrores de campos de concentración. Yo los he visto. 

A lo largo de las décadas, estos sobrevivientes tuvieron descendencia, y podríamos estar tranquilamente hablando de cuatro o incluso cinco generaciones desde la Segunda Guerra Mundial.

Es imprescindible no olvidar. En eso tenemos que estar de acuerdo. Es nuestro deber moral estar de acuerdo. 

Las tecnologías tan avanzadas con las que contamos nos han permitido crear extraordinarios archivos con la data más precisa que existe. Hay familiares de sobrevivientes de los campos de exterminio Nazi que se han logrado encontrar después de setenta años, gracias al trabajo incansable del Yad Vashem en Israel.

Pero, por desgracia, esta nube tóxica, que ha marcado huella mucho más allá de los testimonios y los libros históricos, también ha sabido ser manipulada para impulsar movimientos propagandísticos y abominables agendas ideológicas de las que ya hay demasiadas víctimas. Y estamos hablando del siglo XXI, nuestra era actual. 

La sola palabra "propaganda" merece su propio capítulo en este medio.

Pero es impresionante lo que la palabra "dictadura" ha podido lograr, sin disparar misiles; sin movilizar tanques, y sin perpetrar un golpe de Estado. 

Por qué he querido empezar este artículo recordando la novela de Julio César Mármol? Porque esta estrategia de recrear los horrores de las dictaduras (que, ojo, ¡sí sucedieron!) es lo que ha permitido a los nuevos factores de poder, instalarse en nuestras instituciones y en nuestras mentes.

¿Quién no se conmueve con las escenas donde Estefanía Gallardo es atada medio desnuda al techo, mientras es desangrada a golpes parada sobre un rin de caucho?

Sabemos que es una novela y que sus protagonistas sólo siguen un guión, pero la mayoría de los televidentes enseguida asocian esas escenas con los cuentos macabros del abuelo o el tío que desapareció durante las parrandas de San Juan y nunca más volvió.

A los círculos del entretenimiento se le han unido, con más fuerza de la que podemos imaginar, los medios de comunicación, que también se han aprendido un guión a la perfección, y han contribuido a anestesiar a toda una sociedad para que se crea que cualquier ente político que no sea afín a las ideas (usualmente social comunistas) del progresismo, estará condenado al rin de la censura y la castración emocional que vemos popular en nuestra política actual.

Cuando se quiere herir de muerte a cualquier fuerza política de índole conservadora, verán, es infalible, que las furcias mediáticas, con el estruendoso eco de las redes sociales, harán que se desplieguen por los aires palabras banderas (diversidad, tolerancia, inclusión) y qué más? Qué más? A ver si adivinan...

¡Exactamente! Los nombres propios de los líderes de dichas formaciones serán tildados de "dictador" o lo llamarán "Hitler." Sin pensarlo dos veces y sin cuidar las formas ni poner a los susodichos en contexto.

Lo vemos día a día...

Demos un ejemplo muy, muy vigente: Donald Trump.

Trump está en campaña para volver a la Casa Blanca este próximo mes de Noviembre. El ex-presidente llega como un completo alienígena al panorama político en el 2016, como el pionero de la actualmente denominada "nueva derecha," de la que hemos hablado con amplitud--y lo seguiremos haciendo.

Tanto con sus aciertos como con sus fracasos, que los tuvo, el mote preferido para referirse a su persona o a su gestión es comparado con un "dictador."

Ahora, en su nueva apuesta por llegar a Pennsylvania Avenue, ya graduado de político, con todos sus bemoles, sigue siendo diana de las comparaciones con Hitler. No sólo eso, sino que sería el ladrón de nuestra democracia y el "terminator" de nuestra república.

Aparte de que esta retórica es falsa, es inmensamente peligrosa. Tanto así, que sólo por un milagro, en este momento no estamos todos con la mirada fija y atónita en nuestras pantallas (de teléfono o de la televisión) viendo pasar el cadáver de Trump, habiendo sobrevivido un intento de asesinato el pasado 13 de Julio en Butler, PA.

Afortunadamente ha sobrevivido. Pero hubo un muerto, un bombero voluntario, un padre de familia, que sintió el impacto de una bala tratando de proteger a sus hijos.

A eso puede llevar tan maligna y repugnante retórica, que sólo busca polarizar y dividir a una población entera, que ya de por sí sufre de la pandemia de la ignorancia y la indiferencia máxima ante todo. Más que nadie los más jóvenes.

¿Pero cuál es la mayor desgracia?

Yo diría dos cosas...

Una, la tiranía invisible de agendas que se imponen sin que apenas nos demos cuenta. Ese teatro del absurdo donde se puede justificar cualquier acto ilegal o repugnante. Donde se ignora que hay mafias billonarias que se han atrevido a llegar a lo más bajo para hacer caja de las desgracias ajenas (léase George Soros, por ejemplo) 

No es acaso tiránica la manera en que se quiere hablar de un "reseteo" global o un supuesto "nuevo orden mundial"?

No es acaso absolutista, a la par que alarmista, el trillado y malamente distorsionado cambio climático, que ha sido una constante en nuestro planeta desde su creación hace 4.54 billones de años?

No es acaso dictatorial, sin derecho a réplica, que haya 17 “mandamientos” de una infame colonización ideológica, conocida vulgarmente, porque es vulgar como nada, como la "Agenda 2030" con un aura de colorines que la vemos hasta en el logo de la UEFA (y tú que te crees que sólo estás viendo fútbol)

No es acaso autócrata que cientos de miles de instituciones, pequeños y grandes negocios--o consorcios-- tienen que sucumbir a contratar empleados con cero mérito, pero con el color de piel y la preferencia sexual "adecuada."

De esto pocos nos hemos percatado. No. Lo "cool" es decir que Trump es un dictador, y que Marine Le Pen usurparía la decadente república francesa que haciendo mención a la gran periodista Oriana Fallaci (1929-2006)  ya nos hablaba de la "Eurabia," para referirse a la preocupante islamización del Viejo Continente.

Pero parte de esta censura a la que somos sometidos por hablar con propiedad, que no con odio alguno, de las tiranías invisibles, somos tachados de xenófobos, y se nos pone nuestra credibilidad y nuestros valores en entredicho.

Aun así, muy desgraciadamente, y esto vale la pena repetirlo, estas mismas propuestas que han salido en cruzada a defendernos de estas políticas destructivas, y quieren rescatarnos de este Chernóbil pestilente, han, por desgracia, caído en la trampa, convirtiéndose, en activistas y legisladores de ultraderecha. Radicalizados, ineptos, incultos y tan corruptos como a los que dicen oponerse.

En España, por poner un buen ejemplo, no faltan en el partido de derechas, Vox, quienes sí, abiertamente, han hecho apología del régimen franquista. 

Y con ello, no sólo se condenan al ostracismo de la furia mediática, sino que dan pie a que cualquier movimiento anti "woke" o cualquier intento de desmantelar las mentiras de las agendas ideológicas queden en un penoso zulo donde morirán sin dignidad alguna.

Con este panorama, una vez más, los que debemos empuñar las armas en contra de las tiranías invisibles, son los que estamos despiertos. Los que somos insaciables por información veraz, y los que estamos dispuestos, como se dice popularmente, a llamar al pan: pan y al vino: vino.

Y estas filas no pueden, por el amor de Dios, seguir quedando tanto vacías como desahuciadas. ¡Ya basta!

Las personas que aún podrían estar renuentes o temerosas de ser abofeteadas por la verdad, por lo menos, y esto es muy importante...al menos sean escépticos. Pongan en duda los discursos que se escuchan de un medio a otro.

De hecho, una buena estrategia, es, por ejemplo, darse cuenta de que hay periodistas que impepinablemente van a utilizar exactamente, casi calcado, el mismo vocablo para referirse a ciertos personajes o a ciertas situaciones: dictador, Hitler, ultraderecha, extrema derecha, fascista, fachismo, xenofobia, racismo.

¿Saben a qué me refiero? Quiero confiar que sí.

Estos ejercicios de calistenia intelectual son urgentes. Para todos estos tiranos invisibles, que se creen invencibles, su tiempo está contado. Tengamos fe de que no estamos equivocados. Lo más difícil es no sucumbir a la anestesia y quedar comatoso emocional y mentalmente. A partir de allí, todo es posible.

El escritor italiano Alberto Moravia (1907-1990) cuya vida y obra estuvieron fuertemente marcados por el fascismo europeo, decía: "Una dictadura es un estado en el que todos temen a uno y uno a todos."

Seguimos atravesando los penosos senderos donde las dictaduras de antaño y sus fantasmas, aún nos persiguen, nos obsesionan, nos embrujan, nos debilitan, nos engañan y nos paralizan...

Pero del otro lado de ese tortuoso camino, para los valientes, está la luz de la más hermosa, ansiada, indescriptible e imprescindible libertad...

...Vamos a por ella!

Monday, June 17, 2024

El Capitalismo: Sigue Vigente o Es Una Reliquia Decadente?


Actualmente, y desde el año 2013, los Países Bajos, celebran el 27 de Abril como "El Día del Rey." Esta fecha, claro está ha variado de monarca en monarca. El rey Guillermo Alejandro, nacido en 1967, celebra con gran pompa su cumpleaños y esta fecha está considerada una de las fiestas nacionales neerlandesas más esperadas y más antiguas de la historia de este país, hoy en día una Monarquía Parlamentaria.

Un libro que acaba de ser publicado llamado "Pioneros del Capitalismo," la obra más reciente del Profesor de Historia y Economía neerlandés Marteen Prak, nos narra una anécdota muy curiosa con motivo de las celebraciones pertinentes al mencionado "Día del Rey."

Según Prak, en muchas regiones de los Países Bajos, existe una muy simpática costumbre de hacer pequeñas ferias donde se preparan muchos vecinos para vender ropa usada, libros viejos, o cualquier otro tesoro familiar a precios muy módicos.

En estas ferias es muy común ver a toda la familia involucrada, e incluso a jóvenes, que aprovechan estas ventas para ganar dinero extra.

Nos dice el profesor Prak que no es casualidad que se siga cumpliendo una tradición tan antigua, y que dicha tradición tenga como gran atractivo la compra y venta de productos de uso diario. Esto, según el docente de la Universidad de Utrech, es una viva muestra que el comercio está intrínsecamente ligado a las tradiciones neerlandesas, considerada una de las primeras potencias europeas en el desarrollo de lo que hoy conocemos comúnmente como capitalismo. Su libro remonta este fenómeno a un período correspondiente a los años 1,000 y 1,800.

Con estas fechas como referencia, también podríamos hablar con justicia de los Templarios, que si bien sabemos fueron grandes guerreros y héroes en las Cruzadas, amasaron una fortuna considerable convirtiéndose, quizá, en los primeros banqueros de Occidente. Una historia que merece ser contada aparte.

Con dichos datos, nos podemos dar cuenta que las primeras teorías sobre el capitalismo tienen una antigüedad mucho mayor a la que podíamos haber imaginado. 

Se dice que el verdadero "Padre del Capitalismo" fue el catedrático en Economía escocés Adam Smith (1723-1790), que escribió su obra magna en 1776, titulada "La Riqueza de las Naciones." Coincide así, la publicación de estos manuscritos con el nacimiento de la República de los Estados Unidos, que ha sido hasta la fecha el mayor exponente del capitalismo de nuestra civilización. Así como también fue un período de gran bonanza conocido marcado por la "Revolución Industrial."

Pero empecemos por el principio...

Qué es el capitalismo?

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el capitalismo: "se basa en los siguientes pilares: Propiedad privada, que permite a las personas poseer bienes tangibles, como tierras y viviendas, y activos intangibles, como acciones y bonos. Interés propio, por el cual las personas persiguen su propio bien, sin considerar las presiones sociopolíticas."

Esta definición es una simplificación de las teorías de Adams, mencionado anteriormente, y es también conocida como mercantilismo.

Pero con cuántas ganas se ha querido distorsionar y manipular este concepto. Incluso se considera un tema controversial y complejo que se ha querido vilificar, incluso. Tanto que hay quienes prefieren ampliamente la propagación del comunismo, donde las riquezas y los recursos de una nación se manejan enteramente por el Estado. 

Los Estados Unidos, con quienes todos estamos familiarizados, han hecho del capitalismo un modus vivendi que hasta hace muy poco era asociado con prosperidad, esfuerzo, meritocracia, éxito y avance.

El escritor e historiador Carl Degler (1921-2014) que se dedicó a analizar todos los hechos más relevantes en el desarrollo cultural y económico de Norteamérica, nos explica que a lo largo de sus casi dos siglos y medio de historia, el movimiento capitalista es una señal de una sociedad sana. Se asume que el que ha sido capaz de trabajar con ética y visión para crear una empresa o un consorcio que produzca ingresos y promueva el empleo, es, sin duda alguna, un modelo a seguir. Un pionero. Un buen ejemplo.

Hay quienes defienden esta misma posición desde un punto de vista religioso, alegando que Dios mismo es capitalista, pues El desea nuestro desarrollo personal y nuestra abundancia, ambos efectos secundarios de un capitalismo bien constituido, a partir, claro está de una vida espiritual muy presente y una ética moral. Es difícil no coincidir con esta reflexión.

Pero es más que obvio que toda la buena reputación que ha adquirido este sistema económico, ha sufrido un revés preocupante y vale la pena hacer un análisis del por qué.

Obviamente de este tema se pueden, como de tantos otros que llevamos a la palestra por este medio, escribir enciclopedias completas. Son esos temas con múltiples aristas, y que sin duda están muy influenciados por el medio en que vivimos y sobre todo, aunque esto sea, en mi opinión, lamentable, las ideologías políticas con las que se pueda uno identificar.

El capitalismo promueve el desarrollo de nuestra creatividad, la innovación y el progreso. Pero muchos lo culpan de crear desigualdad e incluso de las grandes depresiones y caídas de los mercados.

En estas últimas décadas se ha acusado a un mal uso del sistema capitalista, la práctica de la llamada "plutocracia."

La plutocracia, del griego "ploûtos" (riqueza) y "kratos" (poder) define un gobierno ejercido por los más ricos en cualquier nación desarrollada. Este grupo de personas, la gran mayoría empresarios e inversionistas en el mercado y en bienes raíces, se dedicarían a influenciar al Estado, al gobierno.

Hay quienes ya dan por hecho que la sociedad americana viene, desde hace varias décadas, ejerciendo este sistema económico, influenciando las tendencias y, como no puede ser de otra manera, manchando deliberadamente la democracia, que sería el régimen político que Estados Unidos dice defender a capa y espada.

Esto coincide con la narrativa que da por sentado que toda la fortuna del mundo entero está manejada por, aproximadamente, un 1% de la población. Este número se posiciona, hasta el 2023, en unas 626,000 personas.

Pero la desgraciada reputación que tienen estas teorías vienen de la mano con la mala propaganda que se teje alrededor de la acumulación de riquezas como sinónimo de avaricia, explotación, y abuso de poder.

La responsabilidad de la decadencia del capitalismo recae, en partes iguales, a todas las ideologías modernas, a una ignorancia casi plena de la historia, a una manipulación mediática aberrante y a unas generaciones que le han perdido todo gusto a la preparación académica y al esfuerzo laboral, en pro de perseguir carreritas alimentadas por la era digital.

Quizá lo que no pudieron imaginar ni remotamente los economistas que visualizaban un capitalismo sólido y responsable, es lo bajo que caería nuestra civilización ayudada por la llegada de nuevas tecnologías y una decadencia moral casi sin precedentes (aunque sabemos que la civilización occidental no es ajena a imperios venidos abajo)

Si adaptamos el concepto del mercantilismo a un negocio familiar, por ejemplo, seguramente, vemos todos los principios de este sistema económico funcionando como Dios manda. 

Ahora, demos un trágico ejemplo de lo que estaría pasando en muchas economías. Digamos que una familia de varias generaciones ha mantenido un negocio próspero de ganadería y agricultura. Hablamos de una realidad muy tangible en muchas regiones de España y los Países bajos, entre otras.

Hasta ahí todo muy bien...

Excepto que ahora hay entidades privadas cuyo negocio (tan extraordinariamente lucrativo como absurdo) es la venta de servicios denominados "sostenibles" que lo que hacen es cortar en pedazos la productividad agropecuaria de estas ganaderías para reemplazarlas con alternativas tan descabelladas como fábricas para la cría y consumo de insectos. O el uso de energías "limpias" que ya, afortunadamente, se han visto cómo fracasan frente a los ojos atónitos de los sinvergüenzas que las promueven.

De hecho ya circula por las redes información gráfica de los supuestos beneficios de la leche de cucaracha.

Luego, como ya hemos dicho, está la cuasi desaparición de nuestro ámbito laboral de la meritocracia, en pro de agendas inclusivas (muy bien monetizadas) donde los empleadores ya no deben atender a la experiencia y la competencia sino a las políticas que promuevan la igualdad y la inclusión.

Por ejemplo, en noticias muy recientes, la compañía aérea "United Airlines" se ha comprometido a contratar cuotas extras de pilotos profesionales que sean afroamericanos y también homosexuales. Es decir, las horas de vuelo, la preparación académica, etc., pasan a un bochornoso segundo plano.

En el mundo deportivo y en las esferas del entretenimiento musical, vemos, igualmente, una continua mala coordinación de un sistema capitalista. Cómo es posible que un cantante tan esperpéntico como Bad Bunny, de tan sólo 30 años, tenga una fortuna que dicen oscila entre los $50 u $88 millones de dólares. O una desequilibrada emocional como Jennifer López cuente con más de $400M de dólares.

El capitalismo, per se, no es en lo absoluto, el verdadero problema.

Una vez más tenemos que culpabilizar a una sociedad que se ha dejado llevar, en todos los aspectos posibles, emocional, económicamente, moralmente y creativamente a su más mínima expresión.

Poco se ha hecho en las escuelas, por dar un ejemplo concreto, en preparar al estudiante a crearse un presupuesto, a vivir de acuerdo a sus metas y sus posibilidades; a procrear ideas con las cuales establecerse una vez completada su formación académica, aunque esta sea básica.

La nefasta "Agenda 2030," a la que muchos osan seguir defendiendo, es profundamente capitalista. De eso que no quede duda alguna, por favor. Pero quienes se benefician son entidades privadas, claro está, con fines de lucrarse de ideologías absurdas. 

Una de las 17 propuestas de la "Agenda 2030" es la disminución de la población. La excusa es que nuestro planeta no está "equipado" para alimentar y mantener a billones de personas. Una estupidez que no tiene ni pies ni cabeza. Lo que sucede es que los recursos renovables--y no renovables--están en manos de incapaces, activistas y políticos insaciablemente corruptos.

El "wokismo," que incluye una exacerbación de la inclusión y la diversidad (que asumimos como existente desde hace 40 años) del colectivo LGTBQ está creando billones de dólares y/o euros basados en promover una preferencia sexual, lo cual, como se ha venido diciendo hasta la saciedad, no interesa a nadie.

Entonces, qué podríamos decir?

En cada una de estas propuestas tan negativas están presentes en mayor o menor grado todas las teorías que han definido al capitalismo aún en su edad de piedra, en su estado más primitivo.

El grave problema de esta degradación es que los que nos hemos vuelto objetivos--y de plano objetos--de este nuevo capitalismo del siglo XXI, somos los ciudadanos.

Una vez más queda en evidencia, que, en algún momento, gran parte de nuestra civilización, dió un mal paso. 

No digo yo que no se pueda debatir lo que supondría un capitalismo sano hoy por hoy, en comparación con lo que significó hasta el siglo pasado. Todo avanza y todo sigue una evolución.

Pero lo que vemos es un abismo, al que, Estados Unidos, claramente, y muchos otros países desarrollados, se acercan a pasos agigantados con síntomas preocupantes como una marcada inflación que afecta, principalmente a la clase obrera y la clase media.

La debacle económica de América del Sur es de otros niveles casi infrahumanos, pero ese es un tema aparte, que obedece a una realidad sociopolítica que los mismos ciudadanos parece que apoyan sin chistar.

No nos debe extrañar que muchos países, queriendo cambiar la dirección económica y cultural que los oprime, se hayan radicalizado políticamente, dando giros que sólo el tiempo dirá si cosecharán éxito o más frustración.

Lo primero que debemos reconocer es que el capitalismo bien aderezado y alineado con unos principios morales sólidos, no daría nunca un mal resultado. 

Si existe una plutocracia, como muchos han querido hacer ver que hay, tenemos que estudiar su origen y sus causas. Si queremos defender nuestro régimen democrático, tenemos que anclar en nuestra consciencia, que ambos, los privilegios y la responsabilidad civil recaen en nosotros.

Esto significa, vuelvo y repito, levantarnos de este subsuelo emocional en el que nos han querido definir y con que nos necesitan afligir, y tomar las riendas de nuestras instituciones, elegir líderes cabales y castigar con todo el peso de la ley a quienes infringen nuestros valores y se aprovechan de nuestra ignorancia (o como diría El Chapulín Colorado, de nuestra nobleza)

Yo mantengo que debemos seguir luchando por un capitalismo a nuestra altura. El comunismo ya está más que probado que sólo deja un recuento de daños irreparables y una miseria emocional de la que no se han recuperado muchos pueblos que lo han padecido.

Yanis Varoufakis, ex ministro de Economía de Grecia, de 63 años, ya ha sentenciado a muerte el capitalismo, y nos explica que el capitalismo de antaño ya ha sido reemplazado por un feudalismo de las potencias de Sillicon Valley, como se conocen a los amos de las compañías tecnológicas, encabezadas por las redes sociales.

Y puede que haya algo de cierto en ello. Como ya he dicho, no debemos renunciar a una regeneración o un renacimiento si se quiere decir, de un sistema capitalista.

Gandhi decía: "El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso."

Y ese uso, ese propósito máximo no debe abandonar jamás el bienestar común y la exaltación de nuestros principios marcados por valores judeo-cristianos que, sin lugar a duda, garantizan el equilibrio, el desarrollo constante, y el éxito de quienes comprometen su vocación no sólo a engrandecer una cuenta bancaria, sino al patrimonio de toda la humanidad. 

Monday, June 3, 2024

Debemos Salvaguardar la Democracia de Una Civilización Desalmada?


Eréndira sólo tenía doce años cuando fue víctima de la desgracia. En un giro "Cenicientesco" su desalmada abuela la había prácticamente esclavizado, convirtiéndola en su criada y su enfermera. La abuela, vivía atrapada en su pasado y lloraba a cántaros escuchando canciones francesas, mientras obligaba a la niña a trabajar de sol a sol.

Eréndira ya se había acostumbrado a ser sonámbula, entre otros efectos secundarios, y su abuela, no veía en ello ningún problema. Lo cierto es que la nieta trabajaba hasta que caía exhausta y no era capaz de razonar ni de actuar con la normalidad de cualquier niña de su edad.

Una noche, Eréndira cayó rendida en su cama y se olvidó, como era ya su costumbre, de apagar las velas de la habitación, y un mistral del desierto, en su furia, sopló las llamas de las velas al punto que estas encendieron las cortinas y en poquísimo tiempo, devastaron y destruyeron la casa de la abuela.

Desesperada y llena de ira, la anciana hace inventario de las pérdidas y es aquí donde obliga a la niña a pagar con su cuerpo por todas las pertenencias que se consumieron en el incendio.

La palabra accidente no era una opción.

Así pues, el primer cliente de la menor es un hacendado local que paga por sus servicios 250 pesos. Es tal la fama y el morbo que despierta la niña, que rápidamente se convierte en una sensación y hombres de toda estirpe habida y por haber, desde sirvientes indígenas, hacendados y traficantes hacían colas interminables que no se sabía donde comenzaban, pero inevitablemente, terminaban en los aposentos de Eréndira.

No solamente las artes de la joven prostituta restituyen las pérdidas de la abuela, sino que multiplican su fortuna con creces, y la convierten en una poderosa meretriz.

Pero no pasa mucho tiempo para que Eréndira, completamente desquiciada, necesite comprar su libertad y utiliza a uno de sus amantes, el inocente y embrujado Ulises, para asesinar a su verdugo, y así poder desaparecer en la inmensidad del desierto sin dejar, en sus propias palabras, trazos de su desgracia.

Esta historia conocida como "Increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su Abuela Desalmada," se nos presenta, por primera vez, en la obra magna de su autor, Gabriel García Márquez, "Cien Años de Soledad," en 1967.

Pero tal fue su popularidad que el escritor decidió crear para Eréndira su propio cuento, y posteriormente un guión para la cinta que lleva el nombre de "Eréndira" dirigida por el director brasileño Ruy Guerra, que actualmente tiene 92 años. El cuento fue publicado en 1972. La película, protagonizada por la gran Irene Pappas en el papel de la abuela, fue estrenada en 1983 con gran acojida.

¿Puede haber algo más lamentable y terrorífico que el trato que recibe una pobre niña huérfana en su pubertad?

No lo creo...

Escrito en la prosa exquisita y con elementos de realismo mágico, quizá esta tragedia nos pueda hacer tomar consciencia del trato que como ciudadanos, hoy en día, en pleno siglo XXI, hemos dado a nuestra democracia.

Francamente, no veo otra manera de describirlo...

En su concepto más minimalista y más auténtico, debemos, primeramente, trasladarnos a la época de Platón (427-347 AC) uno de los patriarcas de la filosofía griega, que definió la Democracia como una forma de gobierno "de los mejores" refiriéndose, claro está, a la ciudadanía.

La democracia es el sistema donde el poder político y la organización social recae en las manos del pueblo.

Los que hemos tenido la fortuna de levantarnos en naciones democráticas, hemos estudiado estos conceptos básicos desde nuestra infancia.

Como he dicho en análisis anteriores, mi generación ha sido una gran defensora de estos principios, y hemos sido ciudadanos activos en el proceso de intentar defender que la democracia mantenga su firmeza y su esencia y, sobre todo su alta moral y consciencia.

Pero, a lo largo de las últimas décadas, pareciera que como demócratas nos hemos convertido en absolutos sonámbulos, mientras, factores de poder, que ni entendemos y que no vimos venir, nos roban de a poco nuestra dignidad y nuestro derecho a decidir quién y cómo debemos ser liderizados--que no lidiados--que bestias no somos!

Pareciera que como civilización hemos sido sometidos a una lobotomía sin nuestro consentimiento, pero al que no hemos puesto resistencia.

El resultado es más que obvio, cuando pareciera que nos estamos diluyendo y debilitando a pasos agigantados. Y si bien podemos definir a la democracia como un gobierno del y para el pueblo, pues flaco favor hacemos a esta mentada estructura que algún día pensábamos ejemplar.

Existen básicamente dos tipos de democracia, la democracia directa y la democracia indirecta. Esta última, en mi opinión, ha contribuido tal vez a que no haya una participación más contundente y un manejo más ético de nuestra política y nuestras leyes ciudadanas.

La democracia representativa (también llamada democracia indirecta o gobierno representativo) es un tipo de democracia fundada en el principio de funcionarios electos que representan a un grupo de personas. Este término fue popularizado por Alexander Hamilton para referirise al sistema ellectoral de la recién nacida república de Norteamérica en el siglo XVIII.

La democracia directa se aplica cuando al ciudadano se le es permitido participar activamente en cualquier decisión política o gubernamental. Ponemos de ejemplo los referéndums, mecanismos consultivos, o, incluso, elecciones primarias.

Los padres fundadores de la república de Estados Unidos, a partir, de 1776, quisieron--y lograron--con un bajísimo, casi invisible, margen de error, construir un sistema democrático perfecto.

En Europa, actualmente, a pesar de que continúan existiendo monarquías constitucionales, se han levantado regímenes democráticos, y en América Latina, quizá es donde la democracia es, tristemente, una especie jurásica en extinción, en muchos casos, con la venia de un ciudadano complaciente y mediocre hasta los huesos.

Siendo "Eréndira" un cuento colombiano, me atrevo a decir, que en su genialidad, tal vez García Márquez, quiso comparar a su horripilante protagonista con la situación política del continente Latinoamericano, tal y como hace con su trágico y realista "Macondo." Pero esto sería otro tema.

Aunque se haga repetitivo, es importantísimo recalcar, que lo que hoy llamamos política, está al cien por ciento manejada como marioneta por intereses corporativos y por agendas muy bien estructuradas, pero sobre todo infinitamente remuneradas.

Esto no se puede enmarcar al siglo XXI exclusivamente. Las luchas por el poder existen, como se dice, "desde que el mundo es mundo."

Pero, si nos ponemos a ver, no hay un régimen que tenga mayor sentido que la democracia. Después de todo, es el ciudadano de a pie, la clase trabajadora, la que hace mayoría en cualquier país del mundo, a lo largo y ancho de los cinco continentes.

En Europa, ciertamente, como ya he dicho, sí que existen retazos de un pasado monárquico absolutista, e incluso de dictaduras, pero, cualquiera de estas élites socioeconómicas, y estos aristócratas nostálgicos, no  son, ni remotamente, el motor laboral o ideológico de ninguna nación consciente y pudiente.

Pero, al igual que la abuela desalmada, el poder, las ansias de poseerlo, como si este fuera un Dorado idílico, hace que, de una manera retorcida, se vea imprescindible alzarlo hasta la cima como un trofeo. El poder es todo. El poder, para las mentes más retorcidas es Dios.

Teniendo esto en cuenta, los que quieren tomar el control absoluto del poder aplican este vulgar dicho que nos afirma: "hay vivos porque hay bobos." Y en este juego de palabras se puede haber corrompido el verdadero corazón de la democracia.

A pesar de ser mayoría, y así sea la democracia, el gobierno del pueblo, pues no. Se acabó. Gobierna el que atrapa velozmente en su lazo al poder. Y ahorita, en estos momentos, y ya desde hace un tiempo, el poder, lo manejan los lobbies y las corporaciones.

Con estudios óptimos, e incluso, maquiavélicos de propaganda y mercadeo, estos amos del poder, crean las agendas que son las que serán aceptadas sin chistar por los políticos. Y así, los políticos, son, claro está, los que manejan el putrefacto sistema donde la mismísima democracia es utilizada, vejada y prostituida, delante de nuestros ojos.

Como ciudadanos hemos caído en lo más bajo. La democracia es una víctima perfecta de nuestra ignorancia, y quizá más aun de nuestra indiferencia máxima.

Nuestro sistema educativo, los medios de comunicación y, hoy por hoy, las altas tecnologías, son cómplices de la devaluación de la democracia. Sin embargo, para propagar y defender sus macabros planes ideológicos, lo primero que sale por sus altavoces, es, irónicamente, la palabra "democracia."

Otro contribuyente a la desaparición de una democracia cabal y sana, es la estupidez de querer encasillarlo todo dentro de parámetros denominados "de derechas" o "de izquierdas" con marcadas diferencias de tipo ideológico, por supuesto, pero ambas, y esto es importante recalcarlo, con una clara intención de obtener el poder a toda costa, y desde el gobierno, ejercer con mano dura, un control sobre cualquier acción ciudadana.

En estos momentos donde las agendas tantos progresistas como ultraderechistas parecieran habernos polarizado a un punto sin retorno, creo que cabe hacer una reflexión de qué es lo que nos está pasando paulatinamente como sociedad.

En una férrea crítica a los movimientos de ultraderecha y el neo-fascismo que se ha colado en Europa en los últimos pocos años, la Doctora en Ciencias políticas, Ruth Ferrero, profesora de la Universidad Complutense de Madrid dice así: "la política del miedo es el caldo perfecto, es la situación perfecta (...) para que esas fuerzas prendan en sociedades que se sienten indefensas, que no se sienten seguras, con la clase política clásica y consiguen llevar a una suerte de melancolía a la ciudadanía planteándoles que el pasado siempre fue mejor y que volverían tiempos en los que no había determinados derechos..."

Esto es un ejemplo extraordinario de un mecanismo de manipulación al ciudadano. Es precisamente lo que ocurre si el votante, el dueño y amo de su democracia, se deja vapulear por narrativas absurdas.

Así como esto aplica a la proliferación de campañas en pro de movimientos ultraderechistas, la izquierda más radicalizada, en EEUU, por ejemplo, tiene desde el 2020, una campaña muy bien monetizada para que a los ciudadanos se les compense con pensiones vitalicias de miles de dólares por el hecho de que muchos de sus ancestros fueron esclavos.

Este disparate está muy bien arropado por medios de comunicación y activistas Demócratas.

Por lo que se podría decir que la democracia ha estado siendo reemplazada por una especie de "topareltóncracia" que se traduciría, para nuestro análisis, en un gobierno en manos del pasado.

Esta ficción es simplemente uno de los tantos clientes lascivos que han hecho buen uso de los atributos de la democracia. 

Vuelvo y repito, hay innumerables excusas para arrebatarnos nuestro legítimo derecho a ser gobernados como Dios manda.

Para dejarlo quizá más claro, ya que debemos entender que vivimos en un régimen capitalista muy marcado (un tema que dejaremos para otro artículo) como pueblo soberano (supuestamente) los gobernantes--a todo nivel--son NUESTROS empleados. El sudor de nuestra frente, nuestra responsabilidad con nuestros semejantes y nuestro criterio son los que ponen o bajan de sus pedestales a los líderes políticos en cualquier institución.

Sin nosotros, ninguno de ellos, NINGUNO, incluyendo un presidente, es nada sin nosotros. 

Dicho esto, a ver para cuándo, dejamos de ser tan dóciles y nos preparamos para defender a la democracia que decimos que tenemos y que queremos.

Este titánico y magnánimo esfuerzo, como tantas cosas hoy en día, es una iniciativa que tenemos que tomar como individuos. Nuestro libre albedrío debería llamarnos al levantamiento sistemático en contra de cualquier elemento que quiera amenazarnos con agendas que son profundamente absolutistas y que quieren medir nuestra capacidad intelectual desde lo más bajo.

De hecho si hay algo que debemos aceptar para poder revertir a toda costa, las que a partir de la corrupción moral a la que han llevado a nuestra civilización, es que nos hemos vuelto piltrafas diciendo amén a cualquier consigna, eslogan o "hashtag" que nos va envenenando la mente, y por ende, nuestras acciones.

Nos hemos dejado hipnotizar por un diccionario de palabras y semánticas adornadas que nos han conducido a un matadero, casi se podría afirmar, sin salida posible.

Vuelvo y repito, si esto es lo que ha pasado con nosotros, el pueblo, y el pueblo es el amo de la democracia, por lógica, estamos llevando al abismo a este sistema político que se nos ha regalado como un tesoro.

Como ciudadanos debemos levantar en hombros a nuestra autoestima y abatir a los que nos han engañado. Nuestro voto en una urna es sagrado. Pero poco vale esto si vagamos el panorama político como verdaderas vacas sin cencerro.

Y al que viole y maltrate estos principios tendrá su urna particular: el olvido, y si cabe, el peso de la ley.

Hay algo que, creo, debemos tener muy presente. La democracia no nos ha fallado en nada. Nosotros le hemos fallado en todo, haciéndole pagar de la manera más cruel por nuestros propios errores como ciudadanos y como civilización.

Y así con tantos personajes narcisistas, despóticos, débiles, mesiánicos y mediocres, nuestra democracia, como la niña Eréndira, haría oídos sordos a su Ulises y a cualquier voz que la reclame y la defienda, y nos abandone para siempre.

Para terminar, creo que una de las mejores maneras que tenemos de tomar las riendas de nuestra democracia, si pensamos de corazón que la merecemos--y yo pienso que así es--la definió John F. Kennedy en su icónico discurso inaugural de 1961:

"Y entonces, mis compatriotas estadounidenses, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país. Mis conciudadanos del mundo, no preguntéis qué hará Estados Unidos por vosotros, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del hombre. Finalmente, ya sean ciudadanos de Estados Unidos o ciudadanos del mundo, pídannos aquí los mismos altos estándares de fuerza y ​​sacrificio que les pedimos a ustedes. Con una buena conciencia, nuestra única recompensa segura, siendo la historia el juez final de nuestros hechos, salgamos adelante a liderar la tierra que amamos, pidiendo Su bendición y Su ayuda, pero sabiendo que aquí en la tierra la obra de Dios debe ser verdaderamente nuestra".

Tuesday, May 28, 2024

El Universo de los "Fake News" y las Neo Cruzadas al Rescate de la Verdad


Los agujeros negros son, sin lugar a duda, uno de los conceptos de astronomía más fascinantes y enigmáticos que existen. Se estudian en profundidad tanto por la física como por la astronomía.

La Vía Láctea, nuestra galaxia, se dice que posee más o menos dos docenas de agujeros negros. Uno de ellos de la categoría de los “supermasivos” y la gran mayoría, denominados “estelares” de bastante menor masa.

El reconocido físico inglés Brian Cox, profesor de la Universidad de Manchester, nos explica que un agujero negro puede definirse como el subproducto de la destrucción de estrellas gigantes, conocido este fenómeno como "supernova."

La gigante roja "Betelgeuse" a unos 400 o 600 años luz de nuestro Sol, por ejemplo, siendo ésta la décima estrella más visible desde nuestro planeta, estará haciendo supernova en unos 100,000 años. Es una estrella bastante joven, con sólo 10M de años desde su formación.

La masa de "Betelgeuse" es de tal magnitud, con sus 1.2B de kilómetros de diámetro (700 veces el tamaño del Sol) que, muy probablemente, una vez que la estrella colapse, se convierta en un agujero negro.

¿Pero qué es en realidad un agujero negro?

Es una región en el espacio infinito con una gravedad tan poderosa que ni siquiera la luz, el objeto más rápido de todo el universo, puede escapar de él.

Detectar la presencia de un agujero negro es tarea complicada, dado que es, como su nombre lo indica, completamente oscuro, pero sí puede estudiarse por la actividad tan peculiar que éste genera a su alrededor, especialmente en la zona denominada "event horizon" (horizonte de sucesos) que bien podríamos comparar con una aspiradora de fuerza infinita, o un tornado con una fuerza 1000 en la escala de Fujita, o quizá mucho más.

El centro del agujero negro denominado "singularity" (singularidad) es donde se crea el mito de estos astros. Sabemos que son estrellas colapsadas a su mínima potencia, ¿pero qué hay dentro de ellos?

El concepto de que pudiese existir un cuerpo espacial con una gravedad que supere la velocidad de la luz se discutió por primera vez en el siglo XVIII, pero no fue hasta 1971 que se descubrió la existencia de los agujeros negros, y hace sólo cinco años que pudo fotografiarse un agujero negro, con la ayuda de 200 telescopios alrededor del mundo que se unieron para crear una imagen bastante contundente en un proyecto que se llamó precisamente "Event Horizon."

La mera existencia de los agujeros negros es la prueba fehaciente de que la teoría de la Relatividad de Albert Einstein es cierta. La luz puede ser afectada por la gravedad.

Si se pudiera plantear una hipótesis, y existiese un fenómeno aún más rápido que la velocidad de la luz...de qué podríamos estar hablando?

Para nuestro análisis de hoy, y con el permiso de los grandes físicos y la magia de la ciencia cuántica, podríamos definir que la velocidad de la información que recibimos a cada momento, cada día de nuestra existencia, necesitaría su propio medidor y rompería récords.

La tecnología en las últimas décadas ha puesto a nuestro alcance, y literalmente, en nuestras manos, todas las posibilidades de estar al tanto con los acontecimientos a nuestro alrededor. En cualquier continente. De cualquier temática. En un nanosegundo.

La invención de la "World Wide Web" a finales del siglo XX, y las redes sociales a comienzos del XXI, cambió por completo nuestra manera de obtener noticias, actualidad y hasta la opinión que nunca ni pedimos ni hubiésemos querido escuchar alguna vez.

Con el avance titánico de la inteligencia artificial (IA) no sabemos a ciencia cierta a dónde puede llevarnos la era informativa.

Una de las grandes interrogantes que tienen los agujeros negros, por ejemplo, es si son capaces de detener el tiempo. La respuesta es que sí, casi. Sí.

La respuesta a la pregunta de rigor que todos nos hacemos con respecto a sí podriamos navegar dentro de un agujero negro, es NO! No podríamos siquiera acercarnos sin ser devorados y destruidos y sólo quedaría polvo atómico con nuestro ADN navegando en su interior. 

Atención a esto que nos viene ver a medida que avance este análisis.

Para muchas personas este ensimismamiento total puede ser diagnosticado como una obsesión absoluta al querer obtener más y más información, al detalle, en vivo, y de parte de quién sea el origen o el recurso. El hambre de los usuarios de internet y de los creadores de contenido es insaciable. 

Y es que nuestro mundo, y nuestra civilización actual es, tanto literal como figurativamente, un "horizonte de sucesos."

Esta ansiedad constante de crear titulares y de acumular "clout" (influencia, influx) lleva tanto al informante como al receptor o al usuario, a un peligroso, distorsionado, y por demás arriesgado "rabbit hole."

Es muy importante tener este concepto muy bien clarificado para poder escapar (nunca mejor dicho) de su presencia tanto emocional como mentalmente.

La palabra "rabbit hole" es slang, un anglicismo, para definir lo que se conoce como un "pozo sin fondo."

Y lo primero que se pierde por esta especie de agujero negro es la verdad. La veracidad de los hechos. Los verdaderos protagonistas de los sucesos, y un largo y enérgico etcétera.

En nuestra sociedad, como está siendo conducida actualmente, la desinformación es absolutamente real. Pero lo que no se dice con suficiente claridad y con más asiduidad es que detrás de lo que llamamos comúnmente "fake news" hay un rimbombante negocio.

En estos últimos años, post pandemia COVID-19, se han hecho protagonistas las conocidas como "teorías conspirativas" y a estas pamplinas se les ha promovido a la categoría de "noticias."

¿Cómo podemos definir las teorías conspirativas?

Hagamos un pequeño inciso...

Muy afortunadamente para nuestro Sistema Solar, el agujero negro más próximo dentro de nuestra galaxia está en la constelación de Sagitario, aproximadamente a unos 1,600 años luz. Esto hace que ninguno de nuestros planetas se vea remotamente afectado.

Utilizando un popular concepto de la física cuántica, que estudia a estos cuerpos celestes, podríamos decir que las teorías conspirativas son un "universo paralelo" a nuestras fuentes informativas convencionales, y muy desafortunadamente, son los agujeros negros de nuestra era. Y están tan cerca de nosotros, que nos pueden conducir a una "singularidad" de la que no estamos saliendo ilesos.

La teoría conspirativa es un exquisito relato que combina la ciencia ficción con el amarillismo más absurdo que pueda crearse. Mezcla hechos históricos verídicos y probables con la existencia de seres extraterrestres, por poner sólo un ejemplo, y quienes se han empleado a la "ardua" tarea de propagarlos como pólvora, tienen un talento inigualable para la narración.

La palabra en inglés para muchas de estas teorías conspirativas es "hoax" lo que se podría traducir como bulos, los cuales hoy en día se venden al por mayor.

Ojo, el que se dedica a las teorías conspirativas, no ofrece ninguna prueba de lo que dice. 

Muy recientemente empezó a circular de boca de periodistas muy reconocidos, entre ellos el señor Tucker Carlson, que la llegada a la Luna en Julio de 1969, es un hecho totalmente prefabricado. Y hay quien ya jura por esta sandez.

Y esto es importante. En nuestra actual decadencia intelectual y moral, no es para nada casualidad que los creadores de estas fantasías adornadas con trozos de verdad, sean entidades multimillonarias que han encontrado una manera de hacerse mercenarios de las agendas que sabemos son las que nos gobiernan actualmente.

Tanto la proliferación de "fake news" o bulos a través de los infinitos medios digitales, y sobre todo, las redes sociales como X (antes Twitter) como la terrible popularidad de "conspiraciones" han polarizado el panorama informativo, hundiéndonos y colapsándonos a nuestro mínimo coeficiente intelectual y nuestro máximo grado de escepticismo y desconfianza, lo cual produce una zozobra espantosa.

De hecho el arquitecto y escritor Richard Saul Wurman definió en su bestseller "Ansiedad de Información" publicado en 1989, a este preciso fenómeno de la siguiente manera:

"La ansiedad por la información se produce por una brecha cada vez mayor entre lo que uno entiende y lo que cree que debería entender. Es un agujero negro entre los datos y el conocimiento, ocurre cuando la información no nos dice lo que queremos o necesitamos saber."

La labor de los comunicadores que no comulgan con ninguna de estas tendencias, y simplemente, siguen el norte de la verdad en su brújula, tienen, hoy por hoy, una tarea más que complicada--es prácticamente imposible.

Tanto el que crea un "fake news" como el que se alimenta de “conspiraciones” sirven a sus propios amos. Ninguno. Vuelvo y repito, ninguno, tiene como objetivo informar al público o hacer seguimiento a algún acontecimiento.

Como hemos dicho en varias ocasiones, la verdad en su más pura expresión, se ha convertido en el "Santo Grial" de la edad moderna de la comunicación. Pero la verdad es una entidad, por decirlo de alguna manera, sin fines de lucro. Y allí está el problema.

Si miento, como. Si digo la verdad, no llego a fin de mes. Y así también podríamos decir, que dependiendo de qué verdad se está deseando revelar, bueno, hay a quienes podría costarles la vida.

El negocio de la desinformación busca, por un lado, dar poder y entrada a grandes élites empresariales o agendas ideológicas, y, por otro lado, pretende crear una revolución de consciencia a partir de la pérdida de confianza en todo lo que hasta ahora habíamos aprendido.

Demos algunos ejemplos de actualidad...

Los amantes de las teorías conspirativas ya han dicho que el futuro de Kate Middleton, actual Princesa de Gales, es absolutamente trágico. El cáncer que ha confesado padecer ya es terminal. Su enfermedad es un sacrificio de los "lluminati" como parte de un ritual que habría ayudado al Rey Carlos III a mantener el poder. Kate, en caso, de sobrevivir, será reemplazada por Rose Hanbury, alegadamanete, la amante de William, heredero al trono, que ya ha pasado a ser dama de compañía de la Reina Camila.

Los proponentes de los "fake news" (que al caso es igual que una teoría conspirativa si nos ponemos a ver) se niegan a hablar de la posible gravedad del cáncer pancreático del monarca inglés, y utilizan la salud de la princesa para desviar la atención.

En ambos casos la verdad está diluida y no se sacan pruebas de ninguna de estas posibilidades. Mientras tanto, miles de cadenas tanto inglesas como extranjeras hacen caja con ambas corrientes, a ver cuál cala mejor en los oyentes y usuarios.

El comunicador se ha hecho no sólo una especie de Indiana Jones buscando la veracidad y la normalidad de los hechos, sino que se ha tenido que convertir en un sagaz protector de ello, lo cual los lleva, o, pudiera ser, nos lleva, ya que me considero parte de esta moción, a un camino estrecho de poco oxígeno y demasiadas interrogantes.

En este camino, para estudiar la verdad, debemos imitar el fenómeno de los agujeros negros, de desdoblar la luz para esclarecer los hechos y detener el tiempo para resolver los misterios detrás de las interminables nebulosas de conspiraciones y bulos.

Un comunicador con ética podría ser el único con la capacidad de nadar en medio de las "tinieblas" de estos intrínsecos pozos sin fondo.

Explico por qué...

En los años 70s, el catedrático de la física teórica, Stephen Hawking (1942-2018), descubrió, explicado de manera muy sencilla, que la materia de la que está compuesta un agujero negro, no es completamente estática. De hecho, aplicando ciertas leyes de mecánica cuántica, se puede deducir que los agujeros negros emiten radiación. Este fenómeno llevó a los científicos a deducir cosas importantísimas.

Una, el agujero negro, que sabemos que es una estrella colapsada moviéndose por el espacio que se comporta como un Pac Man celestial, puede, a su paso, devorar otros planetas, estrellas que se acerquen a sus límites y otros macro objetos.

Dos, estas víctimas al caer en la singularidad pueden hacer que el agujero negro crezca en tamaño.

Tres, el agujero negro no es de duración indefinida. Al emitir radiación, de a poco, se va desintegrando.

Cuarto, todo lo que este agujero negro ha "ocultado en su interior" será nuevamente esparcido por el espacio universal.

Con esto es fácil deducir que la realidad de estos objetos, aún en su mínima esencia atómica, podrán ser estudiados por los expertos en los próximos siglos. De hecho, podríamos desde ya, desde nuestra era, obtener "noticias" de la materia que ha sido liberada de su "prisión estelar" a partir de telescopios como el James Webb.

De hecho hay físicos que reconocen que la existencia humana podría ser el efecto secundario de la desaparición de algún agujero negro que dejó, entre otros "souvenirs" a la Vía Láctea.

Volviendo a mi analogía, los comunicadores capaces de disertar esta densa nube de desinformación, serán los que obtengan, y muy merecidamente, el monopolio no de la narrativa per sé, sino del respeto y el reconocimiento a su titánico esfuerzo.

Lamentablemente, los que manejan los hilos de los "fake news" ya han hecho su estudio de mercado y nos saben absolutamente vulnerables a cualquier imbecilidad que se publique en los medios y las redes. La gran mayoría de los ciudadanos emplea poco tiempo contrastando las noticias, y, por encima de todo, ata la información a su propia ideología política.

Por lo tanto, si alguien se define conservador, puede que ni se le ocurra escuchar a un medio progresista y viceversa.

Pero la verdad de los hechos, esa verdad "al desnudo" tal y como Dios la ha creado y definido, ha de ser la historia del futuro, la verdadera revolución en contra de este agujero negro de desestabilización que nos va llevando al colapso absoluto de nuestra extraordinaria civilización.

Por lo tanto, nos toca ser infinitamente pacientes. Tener un "ojo de águila" para atrapar a cualquier partícula volátil de enriquecimiento intelectual y espiritual. Desglosar toda terminología que pretenda confundirnos. Y bucear el cuasi infinito universo de la información para atrapar a la verdad como un ave rapaz.

Las nuevas generaciones podrían ser quienes estarían colapsando a gran escala, o podrían ser el umbral a los nuevos horizontes de sucesos.

Nuestra sociedad está a punto de hacer supernova, pero a diferencia de una estrella como "Betelgeuse" nuestra capacidad de revertir los hechos es más que posible. Es urgente.

Termino con una frase de George Orwell, autor de la novela "1984" (que bien estamos viendo puede definir el estado sicológico actual de nuestra humanidad) 

"Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír."

He allí el "tubo de escape" de este agujero negro ideológico y propagandístico hacia un neo renacimiento y una redefinición de la cordura.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...