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Monday, April 1, 2024

Haití: Decadencia sin Esperanza o una Profecía para Occidente?

Crédito: Odelyn Joseph/AP

| Qué es Haití, si no un "adagio sostenuto" de miseria y desesperanza, despojos y urgencia. Tal vez, Haití es la tristeza apocalíptica de tiempos que históricamente se marcharon para no volver.

Seamos francos, ¿por dónde se ha de empezar a definir a Haití y sus constantes y sonantes dramas?

Haití, alguna vez, aunque parezca imposible, fue considerada una joya del Caribe. Fue un centro fascinante de cultura folklórica negra. Tanto así que en 1937, la reconocida escritora Zora Neale Hurston, originaria de Alabama, al sur de Estados Unidos, pasó una temporada en Haití tomando apuntes sobre el legado antropológico y religioso que se había creado en estas laderas y que sirvió de inspiración para sus novelas, muchas de ellas clásicos del movimiento literario y artístico conocido como el "Harlem Renaissance" (Renacimiento de Harlem) que catapultó el todavía impagable legado de escritores y artistas afroamericanos.

Un recorrido histórico por Haití es un relato desgarrador y terrorífico, manchado de sangre. Un "pudo haber sido y no fue." Un destino que aparentemente ya ha sellado su suerte, y sólo puede hablarse de muerte y zombies inertes, espiritual y emocionalmente hablando.

Cristóbal Colón llega a Haití en 1492 y bautiza a esta isla "La Española" en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, y de Isabel y Fernando. Así pues, "La Española" sería parte del hasta entonces incipiente imperio español.

"La Española" no era ni remotamente una isla virgen. Ya por milenios se conocía que los indios Taínos habían habitado esas tierras y la llamaron "Haiti" o "Hayti" que significa "Tierra de altas montañas" en su lenguaje nativo.

El primer abandono de la isla lo hicieron los propios colonos españoles, que fueron dejando a "La Española" de lado, hasta que empezaron a llegar bucaneros de origen francés, que vieron en la isla tierra fértil para el cultivo, primordialmente de tabaco.

Finalmente, en 1697, con el llamado "Tratado de Ryswick" la isla queda en manos de los que serían sus nuevos amos, Francia.

Nuevo amo, nuevo nombre, y, así pues, "La Española" es rebautizada como "Santo Domingo."

Inspirados por la Revolución Francesa, su madre patria, en 1791, se inicia una acalorada y violenta revuelta que culmina con la independencia de Haití en 1804.

...Pero a qué precio...

Los franceses accedieron a dejar la isla, pero cobraron por ella. Sin oro no hay paraíso. 

A partir de aquí Haití es una musaraña de luchas, masacres, reconquistas, emperadores y reyes desquiciados, y numerosos factores de poder hasta la invasión de Estados Unidos en 1915.

Si bien hubo una tregua y se vivieron años más tranquilos, la intervención militar de EEUU estuvo lejos de ser una panacea.

Por casi dos décadas, hasta 1934, la nación americana controló los designios de Haití contribuyendo, alegadamente, en el robo casi absoluto de sus reservas de oro. Con la excusa de cuidar y preservar dichas reservas, Estados Unidos vació las arcas y hasta el Sol de hoy, ese oro nunca más volvió a sus tierras de origen.

El siglo XX, hasta bien entrada la década de los 80s, la isla estuvo en manos de la "dinastía" de los Duvalier, primero el padre, François Duvalier, conocido como "Papa Doc" y luego Jean Claude Duvalier, conocido entre los suyos como "Baby Doc."

El legado de los Duvaliers fue pobreza extrema, olas de crímenes exorbitantes y un sistema político resquebrajado.

Las altas montañas que dieron su nombre a la isla, resultaron ser volcanes activos que no han dejado de acarrear problemas. Y, como si fuera poco, Haití está cruzada por una zona de fallas, lo cual la ha hecho vulnerable a terremotos demoledores como fue el del 2010.

Con una fuerza de 7 Mwg en la escala de Richter, las muertes por culpa de este terremoto se cuentan entre las 100,000 y las 300,000 personas.

Pero como era de esperarse, y de esto todos tenemos memoria, la trágica estampa de un Haití desbastado fue aprovechada por sinvergüenzas que llegaron a la isla a hacerse fotos con los refugiados y hacer falsa filantropía, como fue el caso del controversial actor Sean Penn que aparecía con un rifle en un bote como si estuviese filmando escenas de "Indiana Jones."

Haití ha sufrido en su historia 32 golpes de estado. 

Técnicamente hablando Haití está constituida gubernamentalmente como una república semi-presidencial. La sede del gobierno está en Puerto Príncipe, la capital, obviamente.

Pero esta constitución de gobierno, en estos momentos, es casi inexistente. Al último presidente, Jovenel Moïse (pronunciado moaz) lo asesinaron en el 2021.

Actualmente hay un Primer ministro que está amordazado por los comandos armados del G9, liderados por un ex policía, Jimmy Chérizier, conocido ampliamente como Barbecue, por la afición que su familia tenía por las comidas a la barbacoa.

Pero Barbecue es un asesino convicto y confeso que ha convertido las calles de Haití en barricadas donde abunda la hambruna y el desespero. Y los sonidos de ametralladoras y de amenazas.

Lo poco que podría quedar de la vieja guardia política de Haití obedece a los ladridos de un Jimmy Barbecue que, si la historia vuelve a repetirse, será muy prontamente reemplazado por otro líder, y no de buenas maneras ni pidiendo permiso.

El reino de las calles se lo disputan el silencio sigiloso que precede a asesinatos que dejan cuerpos tirados al sol, y la incertidumbre. Pocos hay que no vayan armados hasta los dientes.

Muchos países ya se han movilizado para recoger a sus residentes, turistas y los misioneros. Haití es lo que llamamos vulgarmente un "territorio comanche."

Por supuesto, que como ya lo hizo Sean Penn, no hay quien no quiera llamar la atención y tratar de figurar en medio de esta tragedia humanitaria.

Ya hemos podido escuchar a Nayib Bukele, con ínfulas de nuevo emperador, decir que él tiene la solución para Haití. Como supo, supuestamente (porque lo de Bukele es como lo diría La Lupe, puro teatro) controlar a las maras, también puede mermar las aguas efervescentes de Puerto Príncipe.

Pero eso sí, dice Bukele, quién va a pagar tal hazaña. Con el debido respeto, este señor tiene pinta de ser poco menos que un mercenario con buena pinta.

No se han visto voluntarios desde que Bukele intentó hacerse el héroe.

Con Jimmy Barbecue no se juega, pero seguro que sí que se negocia.

La diáspora haitiana es vasta. En Estados Unidos viven cientos de miles de haitianos. Yo he trabajado con ellos.

Hay una especie de "monopolio" en la industria del turismo y el mundo de la hotelería, donde los haitianos se alzan como los máximos exponentes del personal de mantenimiento y limpieza.

Es común en estos ambientes, escuchar el Creole, salpicado de francés, un idioma francamente simpático y contagioso.

Pero la diáspora no quiere hablar de lo que sucede en su antigua patria. Les da pena. Piensan que no tienen autoridad moral porque se han ido.

Razón no les falta. Pero poco más pueden hacer.

A Haití la han abandonado todos menos Dios.

Y esto es un punto importante, porque de a poco tenemos que ir girando la historia para saber por qué esta perla del caribe ahora es una desafortunada tierra de escombros?

¿A quién responsabilizar?

Berbecue es un síntoma. Barbecue es más que un efecto, una causa.

¿Qué sucede con el Haitiano?

Para empezar a hablar de este tema, quisiera contarles una anécdota muy interesante, que nos puede dar algunas claves...

En las décadas precursoras a las redes sociales y a YouTube, todos fuimos ávidos receptores y lectores de los llamados "PowerPoints." ¿Se acuerdan?

Eran láminas muy bien diseñadas con Microsoft Power Point que contaban historias y tenían ilustraciones con mensajes interesantes, tal cual como hoy en día encontramos en los canales de YouTube.

Uno de estos "PowerPoints" que se hicieron "virales" por así decirlo hablaba de la situación tan precaria de Haití, con un particular enfoque.

Espiritualmente hablando, y como era de esperarse, la religión oficial de Haití es el Catolicismo, seguido por el Protestantismo.

Sin embargo, como ya se apuntaba en estas láminas ilustradas en los años 90s, ha habido un incremento muy considerable en las prácticas de la religión Vodou o Vodoo.

Originalmente del Africa Occidental, el Vodou tiene rituales donde se entremezclan las creencias del catolicismo con simbolismo africano. Es mayoritariamente politeísta, pero con tintes oscuros para los que no podríamos entender su finalidad y sus prácticas.

El Vodou se instaló en Haití en el siglo XVI, y no se ha ido desde entonces.

Hoy en día, y como bien explicaba el documento de PowerPoint, es esta constante y espesa tiniebla del Vodou que quizá ha sumido a Haití en su situación paupérrima. Si bien, el Vodou no es carente de divinidades para el que lo practica, es más que obvio, que no es una religión de orígenes limpios, sino más bien grotescos.

En Haití los sacerdotes y sacerdotisas que inician a la población en espectáculos un tanto extravagantes, ya no se esconden.

Como mencioné al principio, la escritora Neale Hurst, fue testigo de estos rituales durante su época de estudiante, y es común ver el Vodou y el Hodou, una fuerte corriente y variante del Vodou, practicándose abiertamente en los estados del sur con altos grados de poblaciones afro caribeñas.

Los detractores de la idea que el Vodou podría haber influenciado en la decadencia de Haití, tampoco pueden negar que el uso de las religiones convencionales, o quizá el abuso de ellas, hayan sumido a la población en un letargo, que, acompañado de la constante represión de dictadores y de empobrecimiento crónico, han convertido al haitiano en un ser mermado y moldeable.

Pero he aquí algo muy interesante...

El deterioro de Haití, su caída en los valles del oscurantismo, la mentalidad controlable y ampliamente ignorante del ciudadano de a pie, no es, ni remotamente, autóctona de esta isla venida a menos.

Veamos, objetivamente, que Haití no es una casualidad. 

Señores, tengamos cuidado porque Haití puede ser una profecía muy clara de lo que le espera a Occidente por el camino que vamos. Y no necesitamos ser videntes para darnos cuenta de ello.

Bukele con sus ansias de poder que ya traspasan las fronteras de El Salvador, actúa, no con menos furor que los bucaneros franceses que se apoderaron del control de la isla en siglos pasados.

Un Joe Biden, sinceramente, no es poco menos que un Jimmy Barbecue con paltó y demencia senil.

La falsa filantropía de Hollywood ya ha hecho caja con Haití...

Si quisiéramos creer que Haití le cerró las puertas a Dios para abrazar el Vodou, pues poco falta para que Occidente entero haga lo propio con un feroz agnosticismo y unas agendas ideológicas que buscan dinamitar nuestros valores judeo-cristianos.

No vayamos más lejos.

Este año, el día de Pascua, para los Católicos y cristianos practicantes, uno de los días más sagrados de su calendario, fue eclipsado por un decreto de la Casa Blanca en Washington, firmado por el presidente Biden, donde, el 31 de Marzo, aun con la celebración de "Easter," como se conoce al Domingo de Resurrección en Estados Unidos, se debía celebrar el orgullo de la visibilidad de los transexuales.

Tan aberrante fue esta medida que no faltaron transexuales que pusieron el grito en el cielo--nunca mejor dicho.

Cada vez se cuentan en mayor número los famosos que practican el satanismo. Hay un fuerte rumor que la actriz y bailarina Jennifer López podría ser santera, y de las de alto rango.

Estamos en el umbral para recibir bocanadas de verdades que estuvieron ocultas o disfrazadas.

En Haití el medio de comunicación predilecto del pueblo es el chisme y el rumor. No es broma.

Han tenido que desmentir que el mentado Barbecue es caníbal, por poner un ejemplo.

En Occidente los medios de comunicación están en manos de empresas ideologizadas, que controlan la narrativa y echan la leña necesaria para que ardan la censura y las "fake news."

Vuelvo y repito, dónde están las diferencias con Haití?

Aparte de la geografía, el número superlativo en sus respectivos censos, qué hay en Haití que no lo veamos amplificado en Estados Unidos o en Europa?

La antigua diáspora haitiana llegó a Estados Unidos, por ejemplo, para trabajar en lo que le gustaba y en lo que se ve que saben hacer mejor que muchos.

Pero la neo-diáspora, esta desmedida inmigración ilegal que nos llega gracias a las políticas de los Demócratas, son Barbecues en ciernes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, acaba, hace pocas semanas, de interceptar en aguas territoriales, a una patera con 25 haitianos armados con bombas y rifles y hasta equipo sofisticado para la visibilidad nocturna.

Florida les impidió el paso. Pero las fronteras de varios estados están abiertas de par en par. Si no fueron aquellos, serán otros.

Haití me queda claro, que es una advertencia. Una señal.

En la vida HaShem, en su infinita sabiduría, nos deja claro, entre vivencias y experiencias, que el norte, nuestro norte, es inamovible.

Nuestro propósito nos llama sin cesar y sin miedo a quedarse afónico, porque nuestra felicidad y nuestra paz depende de ello.

Pero también hay momentos, circunstancias que nos han de servir para medir si, por un lado, estamos en el camino correcto. Y, aun si vamos bien, saber cuál es nuestra meta. Podríamos estar en la senda adecuada, pero con una neblina que nos ciega profundamante.

Descubrir que vamos bien encaminados es imprescindible. Difuminar la neblina, por otro lado, se ha hecho tarea más que complicada.

Haití, el tan mal ponderado, país más pobre del mundo, y apenas el cuarto, en cuanto a la peor situación política, es, y debe seguir poniéndonos en las manos una brújula.

¿Es Haití el norte de nuestra civilización?

La resolución de Haití no está en manos del Vodou o de Barbecue o de alguna "mostaza dijon" que quiera amedrentar, amenazar o asesinar a diestra y siniestra.

Como no sea para seguir explotando o expoliando lo poco que pueda haber en las ciudades como Puerto Príncipe, occidente no tiene mucho interés en las tierras de altas montañas.

La resolución de Haití está en las manos de los haitianos, los poquitos que quedan con las manos limpias, que arropados con un escudo divino y una educación seguramente adquirida en otras tierras, quieran ponerse al mando para reconstruir el sistema político.

Hay quienes elevan sus súplicas para que vuelva el intervencionismo.

Este tema lo analizaremos próximamente.

Y sí, debe haber un regreso al intervencionismo, el de Dios. El del estudio de los planos que dejaron a su paso españoles y franceses. El exilio y la pena de muerte para los delincuentes que han secuestrado la zozobra del haitiano.

Penosamente, y quizá el destino de Haití está sellado, no hay remedio. 

Pero tengamos cuidado. Haití es una alarma que no deja de sonar en los oídos de nuestros líderes y de nuestros jóvenes.

Haití podría muy probablemente ser el espejo en que se está mirando Occidente.

En el Vodou los espejos son presagios de que el mundo de los muertos está cerca. Los espejos son cárceles de espíritus.

Pero bien que ya ha llegado la hora de reflejar prosperidad, abundancia y redención.

Demos los pasos para que se haga la luz en nuestras almas, nuestras intenciones y, por supuesto, en nuestras acciones.

Brillemos como antes y cuanto antes.

Seamos diáspora de la miseria y de la incultura en las que nos han hecho navegar los colonos de nuestro intelecto y nuestra sapiencia.

De lo contrario, he ahí Haití. Y eso es únicamente el comienzo.





Tuesday, March 12, 2024

Las Claves de los Fundadores de Estados Unidos Para La Reconquista de la Esencia Americana



"Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad."

Quisiera, como preámbulo a este análisis que todos leamos con sumo cuidado y con respeto las líneas que he copiado con anterioridad. 

No es común encontrarnos con tal solemnidad y tanta contundencia. Pero estas palabras son, sin lugar a duda, las que sellan la identidad e integridad de los Estados Unidos de América.

Como no podía ser de otra manera, estas letras fueron redactadas en tan solo 17 días por Thomas Jefferson, y fueron firmadas por él y 55 extraordinarios hombres el 4 de Julio de 1776.

Es el Acta de Independencia donde se le deja claro a Inglaterra y su Corona, que ya no somos sus colonias. Somos hombres y mujeres libres que estamos decididos a defender y a cuidar nuestros derechos frente a cualquiera que pudiese causar daños y perjuicios a nuestra nación.

Esta acta hoy está exhibida en Filadelfia en el mismo lugar donde fue firmada. Este documento inspiró a la Revolución Francesa y los catedráticos que arriesgaron su vida y su bienestar por nuestra república, hoy más que nunca han de seguirnos recordando que ese sacrificio no ha sido en vano.

Hay una película que recoge este sentimiento desde la raíz, y la quiero recomendar ampliamente. Se llama "National Treasure" (Tesoro Nacional) protagonizada por Nicholas Cage, Diane Krueger, Sean Bean y el primer actor Jon Voight. Está dirigida por Jon Turteltaub, muy conocido por su film de 1993 "Cool Runnings" donde se recuerda al equipo de Jamaica que causó sensación en las Olimpíadas de Invierno de 1988 con la competencia de trineo articulado. Pero ese es otro tema para otra ocasión.

Volviendo a "Tesoro Nacional"...

Este año se cumplen 20 años de su estreno en el 2004, y quizá, es más que propicio volvernos a deleitar con su trama, que si bien es ficción, claro está, nos llena de entusiasmo y nos propone seguir estudiando las fascinantes anécdotas de nuestros Padres Fundadores.

La película es un homenaje, muy específicamente a Benjamin Franklin, y el protagonista, Cage, lleva el nombre de Benjamin Franklin Gates.

Ben Gates, sus amigos y cómplices provienen de una línea familiar muy cercana a los Fundadores, y han cultivado una reputación de ser conspiranoicos. Pero Ben hace caso omiso a lo que se pueda pensar de él y continúa su peligrosa misión.

En el film, el Acta de Independencia está escondiendo un mapa que, después de innumerables claves  ocultas a lo largo de ciudades como Filadelfia y Boston, conducen a un extraordinario tesoro que se ve amenazado por una banda de malhechores británicos, que buscan la gloria para sí.

Gates, en cambio, sabe que este tesoro le pertenece a América y a sus ciudadanos, y así lo hace entender a las autoridades que por supuesto no pueden creer que estos aventureros se pudieran atrever a robar el documento más sagrado de nuestros archivos.

Veinte años después de su estreno, la simbología y la iconografía de este film toma dimensiones impresionantes, porque vivimos en tiempos donde la amenaza que ha caído sobre los Estados Unidos podría ser tan destructiva y tan radical, que podríamos perderlo todo.

Y todo significa, todo: nuestra democracia, nuestra identidad como país y nuestra posición ante el resto del continente y del mundo.

De a poco nos roban nuestro orgullo de ser americanos. Con inquina nos empobrecen nuestras arcas tanto de oro como de moral, y ya, como tiro de gracia, hemos dejado que nuestras fronteras sean la alfombra roja para que 10 millones de ilegales hagan toda clase de desastres en los llamados "estados santuarios" donde en nombre de la "inclusividad" y la "oportunidad" se han visto dispararse los índices de crimen y delincuencia.

El fragmento del Acta de Independencia que he compartido al principio fue extraído de la película, ya que el guión de ésta parte de tan rotundo manifiesto: Cero buenismo. Cero miramientos. Es una cruzada. Y la cruzada de las que nos avisaban nuestros Padres se ha manifestado en esta segunda década del siglo XXI, 248 años después de que los dedos de sus firmantes destilaban tinta y sangre por construir la nación de sus sueños.

Como pequeño dato les digo que el texto original de la Declaración de Independencia sólo estuvo legible por 100 años. Ahora es un pergamino completamente borrado, pero que traspasa el tiempo y cuyas palabras debemos escribir en nuestro corazón por toda una eternidad.

Para rescatar nuestra esencia, un auténtico tesoro nacional en toda regla, debemos conocer a los verdugos y las víctimas.

Empecemos por decir, que de igual modo que nuestra hazaña de hace dos siglos y medio inspiró a Francia, e incluso, a las Guerras de Independencia en el siglo XIX, nuestra cruzada ha de aplicarse sin demora a todo Occidente y a toda nuestra civilización.

Ya que hemos mencionado la crisis migratoria que nos preocupa sobremanera, hagamos nuestra primera parada allí, en Eagle Pass, al sur de Texas, donde se han visto cruzar ilegalmente a millones de hombres y mujeres tanto de América Latina como de Asia y del Medio Oriente.

El partido Demócrata, artífice de esta visión oportunista, ha querido crear una propaganda benevolente alegando que estos ilegales son una fuerza laboral imprescindible para Estados Unidos.

Según el Presidente Joe Biden, estos “indocumentados” (la palabra ilegal está prohíbida) serán los que se encarguen de la labor de recoger frutas en nuestros sembradíos y los que se encargarán de construir carreteras.

Hasta ahora, estos ilegales. Sí ilegales. Ilegales. Vuelvo y repito, ilegales, no han hecho más que acuñarse en las calles de los llamados "estados santuarios" como es el caso de Nueva York. No han trabajado en nada. Son buenos para nada y malos para todo, y encima están recibiendo tarjetas de crédito GRATIS con hasta $10 mil para gastos.

A nosotros los ciudadanos nos costaría años tener un crédito que nos permita tener tan alto valor.

Vaya por delante que esta "gracia" le ha costado a los Neoyorquinos cientos de millones de dólares, provocando en ese estado un éxodo sin precedentes para los estados del Sur, donde nuestros gobiernos internos no permiten esta invasión de ninguna manera.

En el estado de Georgia, que tiene varias ciudades "santuario" un venezolano acaba de violar y asesinar a una estudiante universitaria de 22 años. Su nombre, Laken Riley, es un estandarte para el partido conservador que ha creado una ley que lleva su nombre que obliga a las autoridades a aprehender y condenar a cualquier ilegal que haya cometido un crímen en suelo americano. Esta ley fue aprobada hace pocas semanas por el Partido Republicano más 37 Demócratas.

¿Vamos por buen camino? Quiero pensar que es un buen principio...

La deportación masiva de ilegales sería el próximo paso. Para mañana es tarde.

La realidad es que el Partido Demócrata lo único que está deseando es de cambiar nuestra población en número y en idiosincrasia para ganar elecciones.

Para pocos esto es un secreto, afortunadamente. Ya no estamos tan ciegos. Y estamos bastante cansados de la decadencia que estamos viviendo.

La segunda parada no es un lugar geográfico, sino un símbolo indeleble e infalible de nuestra patria: la bandera.

La bandera de la Unión ha sido modificada 25 veces desde 1777, y la versión que conocemos hoy por hoy tiene 64 años y fue ordenada por el Presidente Eisenhower, con sus 13 bandas intercalando los colores blanco y rojo (representando las 13 colonias originales) y 50 estrellas, cada una brillando por cada estado.

Nuestra bandera tiene muchos nombres, pero en los últimos años hemos rescatado, con mucho tino, "Old Glory" (La Vieja Gloria) y creo que jamás este significado brilló con más luz.

Con absoluta vergüenza vemos a esta bandera siendo flanqueada y opacada en la mismísima Casa Blanca por banderas del colectivo LGTBQ y un trapo multicolor que se hace llamar la bandera de los transexuales.

Porque debe ser que nuestros ciudadanos homosexuales no son igualmente americanos.

Siguiendo por este camino de "auto-segregación," porque francamente no veo que le pueda encajar un mejor apelativo a esta conducta, nos vamos a nuestra tercera parada...

Las minorías...

Muy específicamente los negros. Afroamericanos de origen, nuestra población negra tan valiosa y tan cargada de resiliencia y de riquezas culturales también está amenazada por una ola de racismo y de discriminación. Ya no por un Ku Klux Klan que no tiene poder alguno, sino por los propios ciudadanos negros que han querido hacer de la segregación, la violencia y el victimismo un Lázaro, que no ha si no  resucitado rencillas y delincuencia juvenil.

Desde el año de 1963, Estados Unidos ha hecho lo indecible por parar el desagüe provocado por la persecución y la segregación a los negros, un capítulo más que vergonzoso de nuestra historia.

Ibamos por buen camino, al punto que en el 2008, la nación americana votó con entusiasmo a su primer presidente negro, Barack Obama.

Y qué pena tener que recordar al que fuese, como mandatario de EEUU, hombre más poderoso de Occidente como un racista, un antisemita que no hizo más que encender de nuevo la mecha del odio racial en todo Estados Unidos.

La cúspide de este renacimiento la vivimos con angustia en el año 2020. Todo se inició a raíz de la muerte de un delincuente de marca mayor llamado George Floyd, que murió a manos de unos policías, que habiéndose excedido con el uso de su fuerza (sí, todo hay que decirlo) terminaron por matarlo.

Lo que se supo después es que Floyd estaba completamente drogado con fentanilo y estaba agonizando. A este señor, si hubiese vivido, sólo le podían esperar largos años de cárcel, entre otras cosas, por el asalto a mano armada a una joven que estaba embarazada. Mientras amenazaba a la mujer, su pistola apuntaba al vientre abultado de su víctima.

A esta "joya" se le consideró un mártir. Congresistas demócratas se arrodillaron en Washington en su memoria. Billones de dólares en pérdidas fueron declarados en distintas ciudades cortesía de los incendios y la destrucción de edificios federales. Todo esto llevado a cabo por una organización fraudulenta conocida como Black Lives Matter, que ya ha sido despojada de todo prestigio al descubrirse que sus fundadoras se apoderaron de millones de dólares en donaciones para viajes y propiedades de lujo.

Pero hay un legado de esta gentuza que ahora quizá nos acompañe por mucho tiempo: El "Lift Every Voice" (Despierten todas las Voces)

Se preguntarán muchos de ustedes qué es éso?

Permítanme explicárselo. 

Es una pieza musical que data de 1900, creada por 2 hermanos que la compusieron como una canción del género cristiano y fue, desde un principio, una gran favorita en los servicios religiosos de los afroamericanos.

De pronto, desde el 2020, esta canción popular ha sido equiparada con nuestro "Star Spangled Banner" el himno nacional oficial de nuestra nación.

Para que puedan tener una idea de la repercusión de este hecho, el denominado "himno de los negros" se canta en todos los grandes eventos deportivos, incluyendo el Super Bowl.

Esta fue una idea más que de los propios demócratas para congraciarse con una población que ha dado el voto fiel a su partido por más de 60 años.

Pero son precisamante estos demócratas radicales en esta era "woke" los que han querido seguir humillando a nuestra población minoritaria como si se siguiese tratando de los trabajadores de su corrupta "plantation."

La esclavitud en Estados Unidos se abolió hace 200 años, pero hay muchos negros que han continuado llevando cadenas, ya no en sus cuerpos sino en sus mentes.

Muy afortunadamente, nuestra población negra se ha revelado en contra de sus captores culturales e ideológicos, y hoy por hoy vemos como ese grupo de votantes, alguna vez incondicionales a los Demócratas hoy portan camisetas con la foto de Donald Trump.

El partido Demócrata no actúa solo. No podría. Con todo y sus recursos y sus donaciones billonarias, no le alcanza. Pero si sumamos a sus maquiavélicas firmas a todos los movimientos globalistas y las inversiones descomunales de Medio Oriente, no hay lo que ese dinero no pueda comprar.

El rescate a nuestro tesoro ya ha comenzado, gracias a Dios. No faltan en nuestra causa los que somos admiradores de las consignas de George Washington, que queremos dejar una huella más impresionante que la firma de John Hancock, y millones de ciudadanos que amamos las enseñanzas de nuestros Fundadores.

En los últimos pocos años los políticos Republicanos inspirados por nuestras gestas históricas han iniciado campañas dirigidas a todos los Norteamericanos, haciendo énfasis, y esto es importante, en los más jóvenes.

Quiero poner un ejemplo hablando del Dr. Ben Carson.

Benjamin Solomon Carson, de 72 años de edad, se ha convertido en nuestro país en un referente de política conservadora.

El Dr. Carson es un ciudadano negro que se graduó en la John Hopkins de Neurocirujano, una especialidad que le dio prestigio internacionalmente. Pudiendo haber sido un delincuente, la educación de su madre y su profunda fe cristiana lo llevó por la senda del bien y la prosperidad.

Carson, durante el gobierno de Trump, sirvió como Ministro de Viviendo y Desarrollo Urbano. Su gran pasión fue y sigue siendo la educación, y en el 2021 ha fundado el Instituto American Cornerstone.

Esta organización profundiza en enaltecer nuestros valores históricos y crea numerosos seminarios donde se discuten tópicos de interés sobre la América Conservadora.

Quizá el Doctor Carson sea la viva encarnación del extraordinario Frederick Douglass, que habiendo escapado de la esclavitud se convirtió en uno de los intelectuales y políticos más prestigiosos de nuestra república.

Por lo tanto, qué nos debe quedar de este recorrido por nuestra crónica?

Muy sencillo...

Sabemos que estamos dotados de grandeza. Los planos que nos dejaron nuestros Fundadores para la construcción de nuestra nación deberán servirnos para poder reactivarla y reconstruirla.

De los períodos oscuros de nuestra historia, tenemos que sacar lecciones y cerrar heridas.

De esas ínfulas tan criticadas de haber provocado caos con dictaduras bananeras, nos deben quedar las ganas de dedicarnos a abolir esta actual dictadura amoral y decadente que nos quieren imponer los globalistas y las ambiciones tiránicas de empresarios sin escrúpulos.

Yo soy hija de inmigrantes venezolanos. Tengo el corazón repartido por varias tierras: Venezuela porque allí pasé mis años de infancia. Francia, la tierra de mi abuelo y su familia. España porque ante todo soy judía sefardí y, por supuesto, ésta, mi nación americana, donde vivo desde hace décadas. Donde trabajo. Donde pago mis impuestos y donde me llama mi deber ciudadano a ser parte de la solución que necesitamos.

Ser patriota no significa, como podría creerse, que hay que correr a dejar nuestra vida por este país. Para ello contamos con un gran ejército que también necesita, como no, de levantarse de sus escombros y de "generalitos woke." Nos faltarán años de vida para honrar a nuestros soldados y nuestros veteranos como merecen.

Pero todos y cada uno de nosotros tiene un mapa en su mano para ir reconstruyendo a nuestra extraordinaria y poderosísima Unión.

En el film del 2004, los "criminales" terminan siendo héroes. Si bien tuvieron que ultrajar el Acta de Independencia, lo hicieron con pleno convencimiento que Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, y John Adams guiaban sus pasos.

En 1776 despertamos nuestro orgullo para dejar de seguir siendo súbditos de Jorge III.

En el siglo XXI, nosotros y las nuevas generaciones, debemos de dejar de ser vasallos de las agendas que nos han permeabilizado moral e ideológicamente.

Estados Unidos, en su camino imparable a ser grande otra vez, deberá seguir inspirando a nuevos templarios dispuestos a alzarse en armas para la victoria cultural más hermosa de Occidente.

Sunday, February 4, 2024

Democracia para el Siglo XXI: Política sin Políticos


En el 2007, cuando Disney y su socio cinematográfico, Pixar Studios, hacían obras de arte en vez de bodrios ideologizados, se estrenó un film entrañable que de inmediato fue un exitazo tanto a nivel de taquilla (recaudó más de $600M) como favorito de la crítica ganando el Premio Oscar a la Mejor Película de Animación en su 80va entrega en el 2008. El film es "Ratatouille" y creo que es la analogía perfecta para el tema que abordaremos en este artículo.

¿De qué va "Ratatouille"? ¿Por qué llegó a conectar tanto con el público? Las respuestas podrían ser muchas: el ambiente de la película en el París de los bistrós y los callejones a la orilla del Sena; la fascinación por la gastronomía francesa o quizá los personajes tan llanos y tan sensibles. Pero en mi opinión, la gente conectó con la historia de superación de un protagonista singular: Remy, que tenía un sueño y tenía una vocación y una pasión por la gastronomía. Nada fuera de los parámetros normales, excepto que este personaje era una ratica de alcantarilla, que vivía peregrina de ático en ático, y de cloaca en cloaca.

Guiado por sus claros instintos y su confianza en sí mismo, se llega a convertir, de acuerdo con el plot de la película en el mejor chef de Francia.

Esa fórmula, común en los films del Disney de antaño, siempre han conectado con el público en general. Y "Ratatouille" no es una excepción.

Pero, como está previsto, Remy, necesita contar con aliados, que lo ayudan a superar sus obstáculos, a ver su enorme potencial, y lo colocan como el chef principal de un local de prestigio.

A Alfredo Linguini, hijo ilegítimo de un chef Michelín, con baja autoestima, su encuentro con Remy La Rata, es exactamente lo que él necesitaba. Alfredo se hace con la chica de sus sueños y se hace dueño de un bistró con la gastronomía más codiciada de París.

Tengamos claro, y mucho, que Remy, por razones obvias (empezando por el hecho de que no es un humano) no tiene estudios en el Cordon Bleue ni es un chef profesional. Tiene, por un lado, un inmenso amor por la cocina francesa, y tiene los instintos. 

En política, actualmente, pareciera darse un fenómeno, que nos recuerda mucho al clásico de Pixar de hace casi 20 años. Si nos ponemos a hablar de ratas, pues, es verdad, hay gobiernos que parecen sacados de la canción de Paquita la del Barrio "Rata de Dos Patas." Es cierto!

Pero yo quiero a hacer referencia a la cantidad, cada vez mayor, de personajes, que sin ser políticos profesionales, tienen una clara inclinación a gobernar naciones en estados paupérrimos. Y tener éxito.

Hablamos de empresarios o quizá economistas, como son los casos de Donald Trump o Javier Milei, que lejos de haber hecho una carrera en el Senado o alguna gobernación, dan el salto a una contienda presidencial, aterrizando desde otros universos, casi se diría paralelos, desde donde se dan a conocer y se crean el discurso que les da una contundente victoria. 

Sin ser yo fan de los discursos populistas, me pongo a ver que son precisamente estos enfoques los que más conectan con el corazón de la ciudadanía, sobre todo, la gran mayoría de la clase media trabajadora.

Este es un tema que me da muchísima curiosidad abordar, porque el tiempo y mi experiencia me han hecho pensar que quizá he estado equivocada rechazando que las riendas de la política sólo pueden ser llevadas por funcionarios públicos.

Pero, como periodista, me gusta equivocarme porque lo veo como un salto fuera de mi zona de confort personal.

Analicemos los pro y los contra de un político profesional versus un "maverick," palabra que podemos traducir como “principiante” o un "amateur."

Sin duda, la preparación académica es muy importante. Un conocimiento vasto de economía y leyes es imprescindible para cualquier posición de liderazgo en una democracia. 

Experiencia laboral, importantísimo, sobre todo para una noción de cómo se gana un empleado su sustento, y, por demás, adquiere disciplina para cumplir con largas jornadas y completar metas concretas.

Pero hay cualidades que un buen político debería tener por sobre todas las cosas: pasión por la nación que habita y donde han echado raíces tanto él como su familia entera.

Hago un pequeño inciso para los lectores progresistas, uso el pronombre masculino, pero de más está decir que, por supuesto, que estas mismas cualidades pueden ser abordadas por mujeres. Sin embargo, en su gran mayoría, las mujeres que ocupan el sillón presidencial en sus países son servidoras públicas con longevas carreras en política.

Volviendo al tema, es menester que se conozca en profundidad la historia de un país. Y esto ha de ir mucho, muchísimo más allá de cualquier hecho cronológico. Me refiero a una idiosincrasia, unos valores intrínsecos, y una alterada consciencia de las consecuencias de haber vivido en regímenes de variadas ideologías.

El presidente de Estados Unidos tiene, por poner un ejemplo, que ser experto en la filosofía que manejaron nuestros Padres Fundadores, y reconquistar sus valores. Por otro lado, tiene que estar plenamente empapado de las consecuencias nefastas que han dejado las secuelas de la Guerra Civil en el siglo XIX, y la segregación en contra de algunas minorías, como son los negros o los japoneses, en los más oscuros capítulos de la edad moderna.

Un gobernante tiene que saber que las élites de poder constituyen un inframundo cuya ambición por obtener poder y amasar fortunas es prácticamente ilimitado.

En este mismo submundo también está muy al tanto que es fácil llegarle al precio de muchas personas. Como decimos vulgarmente: "¿Cuánto hay pa' eso?"

Como ya se ha visto claramente con las recientes conquistas de diferentes gobiernos que están o han estado en manos de no-políticos, la primera reacción del sistema que ha mantenido el control es la de Drácula con una cruz por delante: pánico, horror, rechazo, y violencia.

La gran mayoría de las naciones de Occidente están en manos de sistemas políticos muy bien cebados, y muy bien protegidos por los secuaces que los mantienen en la cúpula, léase empresas u organismos internacionales o una combinación de ambos que bien llamamos "agendas."

El político profesional tiene la ventaja de ya conocer de primera mano a los personajes con los que ha de gobernar, al menos que se imponga una dictadura donde sólo existe el poder de uno. Igualmente, sería el caso de las monarquías absolutas, como las que imperan en el Medio Oriente.

Pero un estado democrático, un sano y bien establecido estado de derecho, permitiría que un líder pueda seguir su línea y cumplir con sus promesas de campaña.

Desgraciadamente, la gran mayoría de los líderes que han hecho carrera en el sector público se dejan seducir muy fácilmente, y terminan siendo cómplices de los esquemas de corrupción de los que lamentablemente somos víctimas por haber confiado.

El actual presidente americano Joe Biden es un perfecto ejemplo del político de élite. Senador desde 1973, hoy por hoy sabemos que este señor, aparte de ser uno de los peores mandatarios que hemos tenido, es una combinación de Michael Corleone y Jimmy Hoffa, y su gobierno será recordado por los escándalos de su familia y los suyos propios. Lo salvan de un posible juicio político, su avanzada edad, su estado mental y el hecho de que hay elecciones en Noviembre y podríamos, primero Dios, salir de Biden a través de las urnas.

En Venezuela, ¿qué lleva al pueblo a los brazos de Hugo Chávez? La larga lista de políticos profunda y descaradamente corruptos que fueron electos durante las pocas décadas que se gozó de una democracia mediocre. La respuesta del venezolano fue votar a un "outsider" que con promesas falsas y una narrativa patriótica ha tomado el yugo de Venezuela, aún cuando el señor Chávez seguro está respirando azufre en los infiernos.

Obviamente, una vez que una persona llega a la cúspide de un gobierno, automáticamente se convierte en político. 

El Sr. Trump trabajó como empresario de bienes raíces (aparte de ser un "celebrity") por más de 40 años, pero tiene ya casi ocho como político. Aprendió rápido y a golpes.

Los casos de estos presidentes actuales, como el caso de Trump o Milei, pero sobre todo Trump, nos puede ayudar a ilustrar lo que sucede con los novatos de la política. Estos, aún con una presidencia exitosa, se tienen que enfrentar a su férrea oposición e igualmente a los monstruos mediáticos que no cesarán jamás de intentar destruirlos con narrativas, que, impregnadas con ágil propaganda, intentarán confundir y engañar al ciudadano.

Esto es una tarea a tiempo completo y es, sin duda, una guerra sin cuartel. En Estados Unidos, habiendo pasado por eso, sabemos a lo que nos enfrentaríamos con un segundo término de Trump. Los argentinos, con la llegada de Javier Milei tendrán que medirse frente a los leones peronistas que han anestesiado a la población por años.

A México, si llegase un "maverick" le tocaría derrotar tanto a los dogmas del PRI como a la maquinaria de Televisa.

Retomando por un instante nuestro ejemplo de la película de "Ratatouille" tenemos al líder en ciernes que es la ratica Remy. Tenemos a un villano, a un "sistema" o, como diría Javier Milei, una "casta" representada por el Chef Skinner, que hará hasta lo imposible para que el joven Linguini jamás se adueñe del restaurante de su difunto padre. Y tenemos un conflicto, que es que para que tanto Remy como Alfredo puedan tener sus respectivos sueños hechos realidad, ambos tienen que unirse para destruir (literalmente) el restaurante de la disputa, para construir uno nuevo con una clientela que esperaba ese nuevo sabor francés de provincia que se convierte en una fórmula de éxito total.

Como diría "Hamlet" en la obra magna de William Shakespeare, "ser o no ser, esa es la pregunta." Ser o no ser político? Bonita y fascinante pregunta, me parece a mí.

La respuesta a esta interrogante está completamente en las manos del pueblo. Si deseamos seguir manteniendo democracias en Occidente, la respuesta la tenemos nosotros, como ciudadanos y como votantes.

Pero para ello tenemos que dejar de ser ignorantes y tenemos que ser buenos observadores y críticos severos. Nosotros tenemos que exigir que quienes se monten en el aparato de poder tengan el ánimo y la intención de ser implacables contra la corrupción, contra los enemigos de la nación, tanto los que recorren las calles en la sombra, como los que se esconden en las cortes. Los que quieren re-diseñar nuestro sistema educativo para convertir a nuestros jóvenes en zombis. Los que tienen delirios de grandeza y los que gobiernan a través de hashtags en las redes sociales. Los que quieren manipular la historia porque no les cabe en la cabeza que, históricamente, son los perdedores de una guerra. 

Pero para poder atrapar a los tramposos y a los falsos profetas tenemos que ser indómitos y tenemos que saber lo que valemos y lo que vale nuestra nación, y lo que ha de hacerla grande de una vez por todas y para siempre. 

Quiero terminar con una frase extraordinaria que ha pronunciado la Primera Actriz española, la señora Marisa Paredes. Y confieso que no siempre coincido ideológicamente con Marisa Paredes, a pesar de admirarla muchísimo como intérprete.

Dice así, y sé que lo dice de corazón:

"Los políticos tienen sus límites y sus compromisos, pero la sociedad civil… Como decía José Luis Sampedro, si el pueblo supiera la fuerza que tiene, las cosas cambiarían antes... La gente vota sin pensar. Elegimos a uno u otro, algunos con ideología, pero otros por costumbre. Si la gente se diera cuenta de que el poder está en ellos, las cosas serían diferentes."

Pidamos a Dios que jamás al pueblo le roben ese poder, y que con esa firme voluntad apretada en el puño, sepamos arar con empeño el camino para la nueva política que ha de salvar y hará despuntar a nuestra gran civilización, hoy por hoy moralmente casi en ruinas.



Monday, August 21, 2023

Dylan Mulvaney, El Verdugo de la Bud Light

 


Por qué he querido hoy dedicarle mi editorial a este personaje?

Muy sencillo...

Porque cuando hablamos tan apasionadamente de la batalla cultural, como yo he decidido hacerlo en este medio, es menester conocer contra qué nos enfrentamos. Es imprescindible saber medir el calibre de nuestro contrincante, una masa maligna que ha contagiado al mundo, pero sobretodo a la sociedad occidental.

Dylan Mulvaney es un síntoma clave de que algo no anda bien. Pongamos un ejemplo claro. Una mujer, como debe ser, se hace un autoexámen de sus senos, y un día, se palpa una dureza que para su sorpresa y alarma, no había estado allí antes. Con responsabilidad, ha de hacérselo chequear para descartar un diagnśtico más serio como podría ser un cáncer.

Pues Dylan es ese "bultico" que nadie vio formarse y ahora se ha convertido en un tumor maligno que no ha hecho más que dañar el frágil y distorsionado criterio de millones de jovencitos que consumen a borbotones su contenido en Tik Tok.

Para este análisis utilizaremos el género masculino y sus respectivos pronombres, pues no pienso, y espero que ustedes tampoco, entrar en el juego infame de creer que este personaje es una mujer. No lo es. Lo sabemos todos, incluído el propio Dylan.

Dylan nació en la ciudad de San Diego, California, supuestamente en una familia muy conservadora. Quizá sea a propósito pero poco se conoce de la infancia de este chico. Lo que nos ha llegado hasta ahora, posiblemente sea todo un guión escrito por un equipo al que Dylan se ha subscrito para que maneje su infamia y sus apariciones públicas. Yo me atrevo a decir que nada de lo que se ha publicado sobre él, incluyendo, sus propias declaraciones, cuentan la verdad. Todo debe ser un invento pulcramente estructurado para causar el mayor impacto y daño posible.

Tiene casi 27 años y cuenta con cientos de millones de likes en su red fetiche, Tik Tok. Su salto al ojo público, como miles de otros creadores de contenido, sucede justo con la pandemia en el 2020. Los obligados confinamientos que se impusieron alrededor del mundo, crearon un caos sicológico--y aburrimiento crónico-- en muchísimas personas, y el surgimiento de infinidad de cuentas de redes sociales para hablar de cualquier cosa, discutir la actualidad, o hacer comedia, es incontable. Muchos han tenido éxito y se mantienen activos hasta el sol de hoy.

Pero, oído al tambor, el señor Mulvaney no es un improvisado. Un "Tik Toker" más. Habiendo estudiado música y actuación, aspiraba a ser actor profesional de Broadway, donde, como es de imaginar, pasó sin pena ni gloria. Uno más del montón. Se sabía que era homosexual y era activista, seguramente, como tantos, para clavarle un par de banderillas negras a sus padres, que seguramsnte le habían procurado una educación profundamante religiosa.

Sin un trabajo fijo y con unas ansias de llamar la atención a cualquier precio, Dylan el actor se convierte en Dylan el Tik Toker con un alter ego, un avatar, del que se ha alimentado desde el primer vídeo: un travesti. 

Dylan ha moldeado su imágen con sumo cuidado, al punto de hacerse una cirugía a principios de este año para afeminar sus facciones. Sabe modular su voz y se pone rellenos para dar la (terrible) impresión que su pecho de hombre, tiene senos.

Sus trapos de mujer, empezaron por ser, imagino yo, los que se verían descartados en los teatros donde participaba. Luego ya se hizo looks más sofisticados y empezó a modelarlos en una serie llamada: "Days of Girlhood" traducido como "Mis Días como Niña" y atención, que este personaje no es una mujer. Dylan Mulvaney quiere imitar a una adolescente, llegando incluso a mofarse de los síntomas pre-menstruales que sufrimos muchas mujeres.

La serie ha sido todo un éxito, y de pronto surge un fenómeno alrededor de este ridiculísimo personaje, que es seguido por celebridades clase A, siendo él un pobre muñeco de trapo clase B--sin clase alguna.

Pero cuál es el gran problema de Dylan Mulvaney, esta especie de "Guasón" mediático con perenne expresión de susto y gestos exagerados? Que ha llegado a las más altas esferas de influencia mediática y política en los Estados Unidos.

Este chico fue recibido en la Casa Blanca por el Presidente Joe Biden en Octubre del 2022. Y muy emocionado, el senil mandatario ha dicho que es un ejemplo a seguir y un orgullo para el movimiento transexual. Mulvaney es un vulgar drag queen. Nada más. Uno más. Pero todo vale.

A partir de esta aparición en la sede del gobierno americano, numerosos actores han querido rendirle pleitecía, como es el infame episodio en que Drew Barrymore, la simpática niñita que robó corazones en la película E.T., hace 40 años, se le arrodilló a este adefesio llorando y llamándole su "heroína." Eso está documentado en la creciente hemeroteca de Dylan Mulvaney.

Nada, sin embargo, puede compararse con ese estrepitoso episodio donde el recién electo y galvanizado equipo de mercadeo de la Bud Light, una de las cervezas más populares de Estados Unidos, habiendo patrocinado docenas sino centenerares de eventos deportivos, y cuyos comerciales con los espectaculares caballos Clydesdales han deleitado a múltiples generaciones, contrató los servicios de Dylan Mulvaney.

Los millenials, abiertamente woke que diseñaron la campaña de Bud Light, querían contar con Mulvaney para dar un vuelco a la imágen que se había tenido de la compañía matriz Anhauser Busch. No conforme con cambiar las reglas del juego, los jóvenes ejecutivos dieron unas declaraciones donde insultaban a todos los consumidores y clientes de su cerveza llamándoles retrógradas y casposos.

Dylan Mulvaney apareció en Tik Tok disfrazado de Audrey Hepburn en "Desayuno en el Tiffany" promoviendo la cerveza y celebrando que había recientemente cumplido 1 año como "mujer." La mejor de las respuestas a esta infamia, es que si sólo tenía "1 año" no podía beber legalmente por otros 20.

Para conmemorar esta inolvidable "hazaña" de el nuevo portavoz, Bud Light diseñó una colección limitada con las latas de cerveza con la antipática imágen de Mulvaney muy sonriente.

Casi inmediatamente las feroces reacciones de los consumidores de Bud Light que siguen siendo muy tradicionalistas e ideológicamante conservadores, lanzaron un boicot sin cuartel contra la Anhauser Busch. El cantante de rock Kid Rock se lanzó a sus redes a hacer una demostración de tiro al blanco con uno de sus múltiples rifles, utilizando latas de Bud Light como diana.

Las redes se inundaron de insultos contra Mulvaney y contra los responsables de esta infame campaña publicitaria. Pero, por desgracia, para Anhauser Busch, el daño ya estaba hecho.

Hasta la fecha, la cervecería ha perdido casi 400 billones de dólares en venta, y puede que jamás se recupere.

Dylan Mulvaney se quiso defender y acusó a su empleador de no haberle protegido durante este impresionante boicot sin precedentes. Pero como está en su naturaleza, el avatar de Dylan se ha vuelto más agresivo y sus apariciones son cada vez más provocadoras. En otras palabras, Dylan se ha desquiciado.

De este incidente se pueden sacar varias conclusiones. Vamos a profundizar en tres.

La primera, la repercusión de una mala campaña publicitaria como la que quiso implementar la Bud Light, nos habla claramente que los Estados Unidos, tiene, afortunadamente unos valores muy arraigados a su cultura. Muchos de ellos, defendidos por una constitución y unas tradiciones que no se pueden comprometer ni ensuciar con la purpurina estridente de un travesti. Ojalá estos valores fundamentales puedan ser respetados y anclados en una sociedad como la de una potencia, como es la Unión Americana, lejos del populismo y las excentricidades de ciertos personajes políticos. Pero éso es otro tema.

Segundo, pudimos darnos cuenta, que el tener millones de seguidores en redes sociales, lejos está de "ser famoso" o de genuinamente tener influencia. Si bien muchos creadores de contenido tienen patrocinadores, en el momento, en que estos patrocinadores se asocian con estos controversiales seudo artistas, se ven envueltos en tal polémica con bajas incalculables de ventas en sus productos, que no les queda más remedio que volver a su fórmula original. Aparte de la debacle de la Bud Light, firmas de belleza como Maybelline han querido pagar a travestis para sus productos de maquillaje con resultados atroces.

Y tercero, y la más seria de todas las conclusiones, es la consecuancia sicológica para estos personajes que más allá de causar escándalos y recibir tanto aplausos como burlas, son tristes payasos que están siendo utilizados para tratar de destruir a una sociedad que se ha mantenido estructurada por valores fundamentales. Y que, queriendo ser optimistas, pueda ser mucho más resiliente que lo que imaginamos. Estos chicos, trás bambalinas, y antes de maquillarse y salir al "escenario" deben ser profundamante depresivos, inconformes y deben estar poseídos por demonios despiadados como la falta de autoestima y, tristemente, la adicción a las drogas o el alcohol. No sé si es el caso de Dylan Mulvaney, pero algún día quizá él mismo, lo termine confesando.

Es importante conocer los síntomas que aquejan a una sociedad tan deshauciada como la que nos ha tocado vivir. Dylan Mulvaney algún día pasará de moda. Esperemos que pueda escaparse de su personaje antes que éste lo asfixie por completo.

Quizá este triste comediante no sea, en esencia, una mala persona. En este análisis mis palabras están dirigidas a su alter ego. Pero bien que tenemos que ser extremadamante vigilantes con nuestros jóvenes, y más aún las hembras, porque no se trata de recibir lecciones de maquillaje de estos esperpentos. Es que son misiles que van directamente a las mentes de los adolescentes. 

Tenemos que darnos cuenta de lo maquiavélico que son los medios de comunicación y los personajes públicos que se jactan de promover a estos influencers para, en ello, protestar causas patéticas, la mitad inventadas, sin medir las consecuencias.

Pero para encausar esta lucha y retomar las riendas de nuestras vidas, tenemos que ver de una vez por todas y sin miedo que sí que es posible que el diablo se vista de Prada.







Monday, May 15, 2023

El Caso de...La Crisis Migratoria

 

 

No cabe la menor duda que la crisis migratoria al sur de la frontera de los Estados Unidos es una tragedia nivel Dios. Para hablar de ello, debemos ser exquisitamente impecables con nuestras palabras. Pero no por ello menos contundentes. Y por sobretodo seamos sinceros. Como se dice en México, hablemos la neta!

El que pueda pensar--como hay quien se come el cuento--que este caos en la frontera es inesperado o casual, está, amigos, tristemente equivocado.

Esto es meticulosa y maquiavelicamente planeado y orquestado por mafias internacionales que por un lado se llenan los bolsillos y por otro seducen a los políticos con un canto de sirena llamado "cambio demográfico." Esto ha sido sacado a la palestra por muchos valientes expertos y analistas y periodistas entre los que se incluye Tucker Carlson.

De este tema sólo conocemos la puntita del iceberg. Hay mucho, muchísimo por estudiar e informar y, por supuesto, insto a mis lectores a buscar información a través de los medios independientes o las redes sociales.

La mayoría de los inmigrantes de América Latina son atraídos por el efecto llamada donde se les (mal) informa que en Estados Unidos pueden vivir en mejores condiciones. Conociendo, con el debido respeto, la mentalidad del hispanoamericano, el "ponme donde hay" he de confesar que ese afán de mejorar y prosperar atravesando fronteras ilegalmente no me lo creo. Qué hay un porcentaje verdaderamente motivado? Sin duda! Pero esa clase de inmigrante, entre los que me incluyo, lo hacemos legalmente. Como Dios manda.

La inmigración ilegal ha enriquecido sin precedentes a las mafias narcotraficantes y a los que negocian con el tráfico sexual y laboral.

Las autoridades legislativas del estado de Texas, liderizadas por el Senador Ted Cruz, han denunciado y explicado con detalle la tragedia de la frontera sur a donde acude casi a diario. Pero mucho de lo que dice, convenientemente, cae en oídos sordos.

El partido Demócrata sabe que por las buenas no va ni a la esquina. La llegada de ilegales a quienes dan privilegios por encima, muchas veces, del migrante legítimo, y en el caso de los nuevos "residentes" de Nueva York, por encima de veteranos y turistas, es vista como un voto garantizado para el partido. 

Por supuesto que se fue de las manos. Era más que previsible. No hay que ser Nostradamus. La mayoría de los inmigrantes se les ve día tras día viviendo en carpas. En la calle. Las bolsas con los restos mortales de quienes no pudieron llegar o han muerto por precariedad o por accidentes nefastos, se cuentan por miles. Los medios de comunicación lo callan. Pero cada vez tienen que hacer más esfuerzo. Poquito a poco vamos despertando. 

En nada estos inmigrantes plagados por el hambre y la desesperación de ganar dinero para afrontar la deuda que tienen con los coyotes y los sinvergüenzas que les han llevado a la frontera, tristemente hará de muchos delincuentes y traficantes y prostitutas.

La solución puede no verse clara por mucho tiempo. El daño sufrido por los Estados Unidos es, de muchas formas, irreversible.

Pero nos queda el esfuerzo y la iniciativa como ciudadanos, independientemente de nuestras ideologías políticas, de querer conocer la verdad. Busquemos. Leamos. Veamos las noticias desde todas las aristas.

Los políticos responsables de cualquier lado de la balanza harán leyes. No queda otra. 

Dejemos, por otro lado, la poesía, ese discursito de que los verdaderos culpables son los gobernantes malditos del socialismo del siglo XXI. Señores, no. Eso es sólo un porcentaje.

Esto es un negocio de garganta profunda. Demasiado cruel para entenderse a simple vista. Pero hay que despertar. 

En vez de crear eslóganes...por el amor de Dios y pensando en un futuro...creamos consciencia!

H.A.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...