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Monday, November 11, 2024

El "Trump Power" El Afluente Más Importante de la Civilización Occidental del Siglo XXI


En la Venezuela de mi infancia, la Venezuela ochentera donde estudiábamos la primaria y la secundaria ajenas, como jóvenes que éramos en aquella época, a la política tan arbitraria y tan caótica que desembocó en la desgracia del hoy conocido como Chavismo, hubo en nuestras aulas (con maestros ejemplares) lecciones que se repetían año tras año.

Una de ellas, entre muchas otras, las que nos enseñaban sobre el río Orinoco. 

Casi casi que el Orinoco era un símbolo patrio más junto a nuestra bandera (que tuvo por décadas siete estrellas) nuestro himno que cantábamos cada mañana antes de entrar a las aulas (acompañado por un Padre Nuestro) y, como no podía ser de otra manera, nuestro Libertador, Simón Bolívar.

Parecía que el Orinoco nos llevaba a todos de la mano y si bien vivíamos en Caracas, la capital, y el Orinoco nacía en el hoy Estado Amazonas (en aquella entonces Territorio Federal) lo veíamos en nuestra imaginación correr frente a nuestros ojos, desde nuestro balcón, accesible y majestuoso.

Los maestros nos decían, lo cual resultó no ser cierto, que el Orinoco estaba entre los diez ríos más largos del mundo. En realidad está en el puesto número 57, con, aproximadamente, 2,140 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de ancho.

Pero concentrémosno en su cauce por un instante. ¡Hablamos de casi 1 millón de kilómetros cuadrados! ¡Un río tan poderoso ha de tener un cauce amplio, sólido, con una fuerza que quizá pondría a prueba a 100 Sansones juntos!

Y así ese príncipe de las historias épicas de la geografía venezolana de mi niñez, corría veloz y en volandas hacia su destino, el Atlántico, que nos parecía más océano que ninguno tan sólo porque el Orinoco se acercaba a su orilla.

Imaginemos nuestra propia vida como un río. Pero no cualquier río. Un río icónico, que nos despierte bravura y nos llene de sueños.

Qué orgullo poder ser cauce para ese propósito único que Dios pone en nuestras manos y que debemos cargar en nuestro ser.

En estos tiempos tan convulsos, tan oscuros y tan inciertos, es difícil, a veces, volver a tener esa inocencia y ese espíritu patriota de nuestra juventud. 

Fuimos, muy afortunadamente, criados para ser una generación respetuosa de valores fundamentales. 

Muchos hijos de la que llamábamos en Venezuela "La Generación Halley" se descarriaron en sus edades adultas. Otros quizá nos desviamos un poco, pero, afortunadamente, volvimos a nuestro cauce.

Nuestra educación en el hogar fue impecable y vino muy bien acompañada por unos años de formación académica y cívica que nunca podríamos imaginar que se diluiría con tanta agresividad.

El río de mi destino tuvo una primera parada, en los Estados Unidos, a donde llegué a vivir en el Otoño de 1990.

En Noviembre de 1992, cuando casi estaba por cumplir 20 años, ejercí por primera vez mi derecho al voto y le di mi voto a un Republicano George H.W. Bush, a quien nos referimos comúnmente como "Bush Padre," dado que su hijo George W. Bush fue posteriormente electo, igualmente, presidente.

Mi candidato perdió con Bill Clinton. Y ya luego voté a Bill Clinton para su reelección y me hice muy muy fan del que en aquel entonces era el Partido Demócrata, un pálida sombra, hay que agregar, del partido socialista comunista que vemos hoy por hoy.

En mi afán, hoy en día sé que equivocado, y del cual siento hasta vergüenza, de adentrarme y asimilar la cultura y la idiosincrasia Norteamericana de aquellos tiempos, me hice feminista, liberal, e incluso hasta llegué a apoyar el aborto.

Repudiaba la Segunda Enmienda que defiende el derecho a portar armas y a la legítima defensa, y si hubiese habido una especie, una variante, de la "Agenda 2030," seguro la hubiese apoyado también.

Me hice ávida lectora de libros de filosofía "new age," y me creía una adepta de "La Ley de la Atracción" que nos presentaba el bestseller "El Secreto" de Rhonda Byrne.

Todo esto cambió, y muy radicalmente, con la llegada a la Casa Blanca del expresidente Barack Obama. Ahora les diré por qué.

El río Orinoco tiene una docena de afluentes entre los que se encuentran, principalmente, el río Apure y el río Caroní.

Mi vida tuvo muchos afluentes con la llegada del nuevo milenio, y sentí una necesidad profunda de adentrarme en una búsqueda espiritual que le diera un vuelco a mi vida, que no me había sido tan fácil.

Asimilar la cultura de Estados Unidos no me fue, ni me ha sido del todo posible. Hay incompatibilidad de caracteres, y, claro está, de valores.

Pero muy ingrata tendría yo que ser para no darme cuenta del privilegio del que yo gozaba, junto a mis padres, de vivir lejos del caos que vino a adquirir tanto cuerpo y que colocó una nube negra en el panorama político de América Latina, y, muy rápidamente del mundo.

Fue primordial para mí hacer inventario de todo aquello que me parecía que formaba parte de mi esencia y de mi formación tanto ideológica como intelectual.

En mi familia, sobre todo mi rama paterna, la política corría tan enérgicamente como el Orinoco corre por cuatro estados, e incluso, por la frontera entre Venezuela y Colombia. Podríamos decir que la política fue el mayor afluente de mis años de adolescencia donde pude vivir en carne propia lo destructiva que serían las rivalidades partidistas y lo arraigada que estaba la corrupción (en todas sus vertientes) en la Venezuela de los 80s.

En ese inventario que hice de mi vida en la mitad de mi treintena, me di cuenta, que me era absolutamente necesario volver a mi profesión del periodismo, y hacer peso en lo que se empezaba a conocer como la "batalla cultural."

La llegada de Obama al poder, y por ende el convertirse éste en el líder político con más influencia de Occidente, trajo a colación los conceptos de "orden mundial" o "nuevo orden mundial."

Si bien no nos quedaba claro qué constituía todo esto, sus políticas fueron de las más radicales que se podían conocer en materia de "justicia social," y no hubo, para nuestra desgracia, un mandatario más racista que él en la historia de nuestra república.

Esto último es muy importante recalcarlo porque una de las razones fundamentales de su arrollador triunfo en el 2008 (que hicieron posible su reelección en el 2012) fue el hecho que Obama pasa a la historia como nuestro primer mandatario afroamericano.

El recuento de los daños del "Huracán Obama" tardará mucho en recogerse por completo. Y cuando se haga esto posible, habrá múltiples ediciones de los libros que se atreverán a contar con detalle las múltiples políticas que resultaron en la mayor polarización que jamás haya sufrido la Unión Americana.

En lo personal, para continuar con mi labor de adquirir toda la información posible de lo que acontecía a nivel mundial, me fue imprescindible voltear los ojos a mi querida Madre Patria, a mi amada España, nación que he hecho una parte de mi corazón desde que tengo uso de razón. Tanto porque soy judía sefardí, como por el hecho que mis ancestros son españoles.

El 17 de diciembre del 2013, se funda el Partido Vox bajo la tutela de José Antonio Ortega Lara, y bajo la presidencia, a partir de Septiembre del 2014, de un joven de 38 años de Bilbao llamado Santiago Abascal Conde. Hasta la fecha, el presidente de esta formación política.

El movimiento conservador americano, hasta el instante en que llegó Obama a Washington, había sido un movimiento moderado, bastante tibio, y de alguna manera muy homogéneo en sus políticas sociales.

El gran fuerte del Partido Republicano, era, sin duda, la economía y las finanzas. Pero cabe recordar que hasta la llegada de Obama, tampoco la oposición estaría llamada a ser contundente.

Los que recordamos la presidencia de Clinton, no lo tenemos en mente, para nada, como un radical. De hecho su gestión tanto a nivel nacional como sus aciertos a nivel internacional nos resultaron impecables.

A Clinton lo hundió su indiscreción a la hora de manejar, muy pobremente, un affaire como fue el que tuvo con la pasante Monica Lewinsky, del cual supimos detalles, que preferimos no recordar.

Bien supo Hillary Clinton, que ya ambicionaba ser protagonista política de su partido, ir al  rescate de su marido con una autobiografía donde se presentaba como una amante esposa dispuesta a perdonar las indiscreciones de su marido por el bien de su familia.

Hillary Clinton fue la última candidata del Partido Demócrata que yo voté en mi vida.

La debacle cultural y social provocada por Obama hace un parado crucial con la llegada de un hombre que anunciaba su candidatura para la presidencia en el 2015.

A diferencia del mismo Obama que fue un "ilustre desconocido" hasta que fue apadrinado misteriosamente por Oprah Winfrey, este nuevo candidato era archiconocido por todo el mundo: Donald J. Trump.

Por décadas, Trump había sido un personaje, que no sólo triunfaba con sus aciertos en el sector inmobiliario y de bienes raíces, sino con su excéntrica personalidad y la prensa que lo ensalzaba (a él y a sus lujos y consortes) 

Trump se convirtió en una estampa de la televisión americana con su "reality show" "The Apprentice" (El Aprendiz) y su característico "You are Fired!" (estás despedido!) cada vez que despedía a un concursante fallido.

Trump fue un votante Demócrata por décadas y a su boda en el 2005 con Melania Knauss, una supermodelo y empresaria, fueron invitados de honor sus grandes amigos, Bill y Hillary Clinton.

Pero razones muy personales, y la influencia de su mujer, Melania, que venía de un hogar muy conservador, hicieron que Trump se acercara a su fe cristiana, y también, a los valores intrínsecos del país, que como él mismo había dicho tantas veces, "le había dado tanto."

La política cruzó la mente de Trump en algunas ocasiones sin ningún éxito.

Pero con el mandato tan radical, e incluso, en mi opinión, peligroso, de Obama, Trump vio un terreno muy fértil para crear una política que fue simple, y se convirtió en su lema, hasta el sol de hoy: "Hacer a América Grande Otra Vez."

Las políticas de los Demócratas ya corrían como un río desbocado y amenazaban con cambiar los cimientos que con tanto cuidado y genio habían creado nuestros Padres Fundadores.

Trump tuvo una visión impecable que, de alguna manera, construía represas y puentes ideológicos que unieron a todas las vertientes de nuestra vasta geografía tanto política como ideológica.

Trump puso su mira en las minorías y rescató del barro del Obamismo a lo que se conocía como la "mayoría silenciosa."

Con Trump en nuestra Casa Blanca, con el partido Vox afianzado en la península ibérica y Viktor Orban en Hungría, era obvio que el movimiento conservador en Occidente buscaba su sitio.

Pero fue ahí donde empezaron a surgir los "kraken" impulsados por el globalismo que no iban a aceptar una derrota tan fácilmente.

Una de las grandes hazañas de la era Trump de aquellos años de su primer gobierno, fue el enfrentamiento, por primera vez, con los medios de comunicación. La terminología "fake news" se hizo viral por todo el mundo y se despertó de su anestesia a una inmensa ola de ciudadanos votantes, que se dieron cuenta de que habían sido manipulados y engañados por la prensa y por las cadenas de televisión de toda la vida.

La reelección de Trump parecía inminente y prometedora. Todos hablaban de la "ola roja." A diferencia de Europa, aquí el rojo no es asociado con el comunismo. Los estados "rojos" son los estados con mayoría republicana, cabe aclarar.

Pero llegó el 2020 y los votantes de Trump quedamos atónitos con un triunfo de Joe Biden, que fue cuanto menos extraño, dado que el que fuera vicepresidente de Obama, por la llegada de la pandemia del Covid-19, apenas había hecho campaña, y se reportaron irregularidades en el conteo de votos de algunos estados.

Quizá pronto pueda corroborarse lo que hasta ahora ha sido un rumor consistente: acaso hubo fraude electoral?

La presidencia de Biden estuvo, desde un principio, plagada de problemas, empezando por el estado avanzado de demencia del mandatario y la imposición de las políticas de Obama--con esteroides.

La prensa corrupta volvió a tomar auge e hizo malabarismos para ensuciar la figura de los conservadores tanto a nivel nacional, como a nivel internacional.

La terminología "ultraderecha" para denominar cualquier política anti woke se hacía imprescindible y a Trump, en el 2022, le fue fatal en las elecciones de diputados y gobernadores.

En España, los medios de comunicación, doblaron esfuerzos para desprestigiar la formación de Abascal, que sufrió un éxodo de múltiples de sus voces más fuertes.

Hubo acusaciones de corrupción y se alegó que Vox era el "poster child" (el símbolo) de sectas ultrareligiosas y así en las elecciones del 23 de Julio del 2023, Vox perdió 19 de los 52 diputados que habían estado al frente de la formación a lo largo y ancho del territorio español.

"El Centauro Digital," mi propio medio, conservador e independiente, fue fundado en medio de esta crisis existencial que sufrió el movimiento conservador, y varios de sus artículos reflejan mis numerosas diferencias con los líderes de derecha que alguna vez tuvieron mi total apoyo.

El proyecto conservador, como podría llamarse, al auge que han tenido los movimientos de derechas, no se amilanaron ni un instante, dándonos a todos una extraordinaria lección de vida y de perseverancia, que hoy por hoy es nuestro orgullo y nuestro estandarte.

Siguieron siendo electos con mayorías aplastantes nuevos jóvenes líderes con ideas anti globalistas, y a ellos se nos unieron figuras muy interesantes e inusuales, como fue el caso de Elon Musk, a quien podríamos dedicar un análisis en futuros artículos dada su ascensión en las esferas conservadores que le fueron tan ajenas al magnate, hoy considerado el hombre más rico del mundo.

La radicalización de las políticas de Biden, que bien sabemos todos venían del mismísimo Obama, el verdadero poder detrás del trono, asustaron a muchas minorías. La descontrolada inmigración ilegal, mafia que protegen las agendas ideológicas, asustó a las familias de migrantes que siempre habían encontrado un santuario en los Estados Unidos, la tan bien ponderada tierra de las oportunidades.

Los años de Biden hicieron obvio que las maniobras de muchos empresarios del entretenimiento y muchas figuras icónicas, incluido el mismo Bill Clinton, protagonizaban escándalos de marca mayor, que incluye, entre múltiples y gravísimos delitos, el tráfico de menores.

Las voces mediáticas cumplían con su guion habitual, y en los últimos tiempos, aceleraron su gestión para tratar de vendernos como potable e imprescindible a la que fue candidata Demócrata hasta su derrota el 5 de Noviembre, la actual vicepresidenta, Kamala Harris. Un personaje oscuro, servil y siniestro, títere de los Obama, y defensora de cualquier aberración ideológica habida y por haber.

Pero con la llegada de Trump al poder, por segunda vez, limpia y abrumadoramente; con un triunfo indiscutible, que incluyó, victorias en estados tan controversiales como Georgia, Wisconsin y hasta Michigan, se escribe para Estados Unidos, y diría yo para Occidente y Oriente Medio, un nuevo capítulo político. Y por qué no decirlo... Una nueva era!

Volvimos a rugir los leones adormitados y se despertaron nuevas voces que no sabíamos ni siquiera que existían. Los más jóvenes están entusiasmados! 

Tenemos un nuevo aliado: las redes sociales, sobre todo X (antes Twitter) que fue adquirida por Elon Musk y que bien ha prometido él será un arma infalible en contra del wokismo.

Yo me di cuenta de que lo importante no era el enfocarnos tantos en los atributos personales de estos nuevos líderes: el estilismo de Javier Milei, la prepotencia de los tuits de los MAGAs, las excentricidades de Elon Musk, y un largo etcétera.

Es imprescindible para todos los conservadores pisar fuerte y unirnos por una sola causa. Los tres atentados, uno de ellos, casi mortal, a Donald Trump, nos hizo ver que sus enemigos eran muchos, y que quiénes hayan estado detrás de estos intentos de asesinato, consideraban a Trump un titán que venía con todas sus fuerzas a destruir lo que el globalismo mundial había querido imponer a través de los Obama, el sanchismo en España, y el agudísimo y crónico chavismo en la tierra donde aún corre nuestro río rey.

Y ya nunca más, primero Dios, volveremos la vista atrás!

Tenemos más esperanza que nunca y si bien los enemigos no han muerto y seguirán su lucha por no perder sus inmensas fortunas (porque bien que sabemos de las mafias que acompañan a las agendas ideológicas que tanto discutimos semana tras semana en este medio) tenemos fe infinita que ha llegado la hora de la victoria para la reconquista moral, económica, ideológica, y sobre todo espiritual, de la civilización que más ha dado luz al desarrollo de nuestra historia.

Decía el filósofo griego Heráclito: "No es posible meter el pie dos veces en el mismo río."

¡Podremos cometer errores, pero permitir que coja fuerza el globalismo, nunca jamás!

El río que ahora corre en nuestra esfera política es un río que ha de unir pueblos y ha de unir mentes y almas. Y deben ser sus afluentes ante todo Dios, y la democracia, el gobierno de esos pueblos, que sabe, en estos momentos, que su voz está más viva que nunca.

Demos la bienvenida a Donald J. Trump, el presidente número 45...y el número 47 de los Estados Unidos de América.

Monday, September 9, 2024

Radiografía del "Pantano" Norteamericano


Cuando el expresidente Donald Trump (actual candidato por el Partido Republicano) dio el pistoletazo de salida a su campaña electoral en el 2015, muchos de nosotros escuchábamos por primera vez la palabra "swamp."

El decía alto y claro: "I am going to drain the swamp!", que significa "voy a vaciar el pantano."

En castellano, la palabra "swamp" se traduce como "pantano."

Antes de conocer a Trump, para mí la palabra "pantano," y lo digo honestamente, era lo que conocemos como ciénagas, terrenos hundidos donde el agua se va estancando de una manera orgánica, y ello produce un crecimiento hermosísimo de vegetación muy copiosa que incluye desde algas hasta los lirios acuáticos.

En Florida tenemos los "Everglades" y el Cypress Swamp, que es una hilera de cipreses que cubre 64 kilómetros cerca de la ciudad de Fort Myers. 

En el estado de Luisiana están los "bayous," que Walt Disney recreó exquisitamente en su clásico "Bernardo y Bianca," de 1977.

Pero Trump lejos estaba de referirse como "el pantano" a los parques nacionales del Sur de los Estados Unidos. Hablaba muy específicamente de Washington, D.C., y del entramado político que a lo largo de, podríamos hablar de un siglo, o quizá más, se había estancado en las esferas próximas al Capitolio y, claro está, a la Casa Blanca.

Una gran parte del legado de Trump ha sido quitarnos a muchos Norteamericanos la venda de los ojos, y presentarnos a nuestros verdaderos enemigos aquí "en casa," y a los plutócratas de Washington, a los que él conocía de manera muy muy cercana, no como político, tal vez, pero sí como empresario y como una conocida y popular estampa mediática.

Lo que voy a compartir hoy, es una prueba fehaciente de que este pantano existe. Y por ello, estos datos tienen un valor impagable.

Pero lo más importante es entender cómo funciona la cúpula de poder Norteamericana. 

Verán ustedes repetidas veces el nombre de George Soros, a quien hemos dedicado un análisis en artículos anteriores.

Este conjunto de datos, no sólo ha de poner el foco en nombres tan conocidos como Hillary Cliton, o James Comey o Nancy Pelosi, sino que verán ustedes como todas estas personas han formado una alianza inquebrantable a base, primordialmente, de crear núcleos maritales y familiares.

Esta extraordinaria base de datos, como pueden suponerse, no aparece, de ninguna manera, en los medios de comunicación. Leyendo hasta el final se darán cuenta por qué.

Este tipo de "intercambio de opiniones y de micro noticias" abunda, claro está, en las redes sociales. Y sí que hay periodistas que se han atrevido a exponer y a analizar cómo se conectan los factores de poder con un fin común: control absoluto de las masas y acumular infinitas fortunas.

Cada pieza de información es perfectamente (y debe ser) corroborada por cada uno de nosotros. Es imprescindible guardar esta valiosa bóveda de datos en nuestra memoria colectiva.

Mucho de lo que yo menciono aquí ha sido descubierto y se ha ido viralizando desde el 2019 aproximadamente.

La mayoría de estos nombres se irán de este mundo sin haber pagado por sus atropellos y su empuñado maquiavelismo. Pero de la Justicia Divina no se van a salvar, eso tengámoslo por seguro.

Una vez, como en cada análisis que hacemos, es imprescindible que estemos tanto despiertos como minuciosamente informados. No entreguemos la soberanía que nos corresponde como demócratas que decimos que somos, a quienes no tienen ni un ápice de intención en vernos prosperar.

Al contrario...

A continuación, les dejo esta magnífica "lámina ilustrativa" del Pantano Norteamericano.

Empecemos...

--Gretchen Whitmer (D-Mi) contribuye asiduamente en proyectos con Alex Soros, hijo de George Soros, con quien ha coincidido en el Foro de Davos. ¿Podría decirse que Soros ha sido donante a las campañas de Whitmer? No debe de extrañarnos...

--El actual Gobernador de California, Gavin Newson, es pariente de la Ex Portavoz del Congreso, Nancy Pelosi. Ambas familias son de la alta alcurnia de San Francisco.

--Chelsea Clinton está casada con un sobrino de George Soros, Marc Mezvinsky.

--El ex productor ejecutivo de ABC News está casado con Susan Rice, actual Directora del Consejo de Política Interior y Secretaria de las Naciones Unidas durante la presidencia de Barack Obama.

--El expresidente de CBS news, David Rhodes es hermano de Ben Rhodes, quien fuera el Asesor Adjunto de Seguridad Nacional durante el gobierno del expresidente Obama.

--La periodista Claire Shipman, de 61 años, quien fuese corresponsal del programa de la ABC "Good Morning America" (Buenos Días, América) está casada con Jay Carney, quien fue Secretario de Prensa de Barack Obama desde el 2011 hasta el 2014.

--La firma DLPiper es un consorcio conformado por más de 5,000 abogados en más de 40 países. Esta firma está asociada desde el 2012 con la Fundación Clinton. 

Fueron unos de los representantes de esta firma los que (casualmente) hicieron las auditorías que ordenó James Comey, exdirector del FBI, cuando se investigó el escándalo de los correos electrónicos de la Fundación Clinton, y de Hillary Clinton, tomando Comey personalmente la decisión final de no recomendar el procesamiento de la entonces candidata presidencial Demócrata al Departamento de Justicia.

--En el año 2015 Sir Mark Malloch presidía, como CEO, las empresas Smartmatic, que junto con Dominion, forman los dos polos que fabrican el software que han sido utilizadas en las máquinas de votación que han sido utilizadas en más de la mitad de los estados de la Unión Americana.

Los escándalos que rodearon la alegada manipulación de parte de Dominion de los votos de las elecciones del 2020 en favor del partido Demócrata han llevado a su actual CEO John Poulos, en una entrevista realizada en el 2023 para la revista Time, a predecir que el futuro de Dominion está en juego y podrían muy pronto declararse en bancarrota dada la mala propaganda que recibieron tras las últimas elecciones y las múltiples demandas que se le han interpuesto.

Para las elecciones del 2024, sabemos que ni Florida ni Texas utilizarán las máquinas de Dominion.

Por otra parte Malloch acaba de renunciar a su puesto de Vicepresidente de la Open Society Foundation, propiedad de George Soros.

--Conocen a Douglas Emhoff? Emhoff, de 59 años, fue desde el 2017 al 2020 un abogado de la ya mencionada firma DLPiper y trabajaba en Washington DC y también en el estado de California.

Desde el 2020 es el Segundo Caballero de los Estados Unidos. Sí señores, Emhoff es el esposo de Kamala Harris, actual Vicepresidenta y candidata del Partido Demócrata.

--En 1981, se funda una organización sin fines de lucro conocida como "Project On Government Oversight," que dice velar por los intereses de la Democracia en Estados Unidos. POGO, como se conoce por sus siglas en inglés ha recibido, y continúa, alegadamente recibiendo fondos económicos de la Open Society Foundation de Soros.

POGO influyó en el fallido descrédito al entonces candidato a Magistrado Brett Kavanaugh, presentado por Trump. 

Creo que queda bastante para las conclusiones que debemos llegar...

Y esto es únicamente la puntica del iceberg; la hojita de la superficie de un pantano interminablemente podrido y muy tenebroso.

Esta lista, podríamos decir sin lugar a dudas, que puede llegar a ser interminable. Quizá lo más grave es, precisamente, que esta base de datos ha sido creada por usuarios comunes y corrientes en redes sociales. Estos datos a su vez, han sido llevados a las páginas web de lo que conocemos como los "Fact Checkers" que no son más que una mafia al servicio, claro está, de sus amos en el Pantano.

A los "Fact Checkers" se les remunera por o corroborar o crear narrativas políticamente correctas, no para decir la verdad, como ellos alegan hacer.

Afortunadamente, en esta interminable batalla cultural, empezamos a oír voces valientes y empezamos a leer los testimonios de los "whistleblowers" que anteponen su sed de justicia a cualquier manipulación de los ejes de poder en Washington.

Todo se complica cuando analizamos que los datos que van surgiendo no sólo abarcan y (des)integran el terreno político, sino que todos estos personajes tienen sin lugar a duda conexiones con gobiernos y entidades mediáticas a nivel global.

También sabemos, y lo hemos analizado con detalle en este medio, que la industria del entretenimiento está intrínsecamente ligada a la política.

Por esto, y no me canso de repetirlo, la mayor responsabilidad está en el ciudadano que es votante, consumidor, y ha de ser un experto incansable para desmenuzar absolutamente toda, TODA, la narrativa que cae en nuestras manos día a día. Y, por sentado, compartirla.

A partir de ahora, entre un artículo y otro, me gustaría que pudiéramos reproducir este tipo de información para el público y los lectores en general.

Esta contribución es de todos y para todos.

Decía Lao Tzu, el gran filósofo y escritor Chino del siglo V, fundador de lo que conocemos como el Taoismo:

"Un viaje de mil millas comienza con un solo paso."

Wednesday, April 24, 2024

El Golpe Bajo de Donald Trump al Pueblo Americano

 


Adoptando el lenguaje taurino, quedan 6meses6 para las elecciones  generales de Estados Unidos. Quedan 6meses6, específicamente el próximo 5 de Noviembre, para que más de la mitad de la población estadounidense deposite en las urnas el que podría ser su voto más contundente y más determinante.
Para los votantes que han querido seguir confiando en la administración Biden-Harris, los resultados hablan por sí mismos: una inflación como nunca se había visto, la entrada libre de 11M de inmigrantes ilegales que no sabemos quiénes son y a qué dedican el tiempo libre, como diría Perales. También podríamos hablar de Biden como el presidente más corrupto de historia reciente, el mandatario que hace ver a Jimmy Carter como un George Patton político.
Las ideologías "woke" no dan abasto para una riada de jóvenes que han declarado la guerra a los principios de nuestros padres fundadores, y, como se ha visto en las redes a modo viral y virulento han creado, entre otras barbaridades, campamentos desde donde se llama al genocidio de estudiantes y profesores judíos.
Eso se permite en nombre de la "1.ª Enmienda" de nuestra Constitución. Una provisión que considera sagrada la libertad de expresión. Sin embargo, ese sacro derecho ha sido pisoteado por la irresponsabilidad e impunidad con que se practica, como hemos visto en la última década.
Para los que quieren seguir votando por una administración del Partido Demócrata, están, de más está decirlo, en su pleno derecho. Pero no creo que la administración Biden haya dejado resultados para tirar cohetes. 
Pero desgraciadamente para muchos, Biden podría tener el camino a la reelección más fácil que lo que pensamos, si tomamos consciencia plena de lo que ha pasado en la última semana con el partido republicano.
No sería exagerado afirmar que el Partido Republicano ha sido completamente astillado, dinamitado y herido de muerte. Y podría no recuperarse.
Muy lamentablemente los hechos que voy a narrarles han tenido una cobertura mediática prácticamente nula. Y esto no es coincidencia. Es una sentencia anunciada de una élite mediática a la que le han llegado al precio.
El Portavoz de la Cámara de Diputados, en inglés "Speaker of the House," Mike Johnson, un congresista que hasta su controversial elección como Portavoz, fue un diputado poco conocido más allá de su nativa Louisiana, ha, literalmente, entregado las llaves del Congreso al Partido Demócrata.
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo?
Con tan poca y tan pobre cobertura en los medios, no me extraña, o que haya una completa ignorancia de lo que ha pasado, o que haya ilusos y ciudadanos con buena fe que puedan defender los hechos, y sobre todo, a sus protagonistas.
Mike Johnson tenía en sus manos un paquete de ayuda que debía ser aprobado por la mayoría de los congresistas. Los republicanos, en una considerable mayoría, veían con escepticismo esta iniciativa que volvía, como tantas otras veces a lo largo de los últimos dos años, a mandar a Ucrania la impresionante suma de $30 billones de dólares. Sumándose así más de $100 billones de dólares de las cuales Zelenski no ha dado explicación alguna de cómo se está utilizando específicamente. 
Ucrania recibe a manos llenas dinero de los impuestos ciudadanos, y nada sabemos del verdadero uso de esta ayuda, que no sólo es efectivo. Eso es lo de menos. Esta ayuda incluye armamento de altísimo calibre más equipo de guerra de primera calidad.
¿Quién dice que todas estas armas no terminan en un mercado negro o en manos enemigas? ¿Hay alguien que confía en Zelensky a estas alturas?
La ayuda incluye también la módica suma de $14 billones en armamento para Israel y para Taiwán--esta última por si acaso China cumple con sus amenazas.
Johnson en un esfuerzo de seducir el voto de sus colegas republicanos, aseguró, casi con la mano sobre la Biblia, que una parte de este paquete iría a remediar la caótica situación de nuestra frontera sur.
Pues el paquete de ayuda ha destinado $30 billones de dólares a la frontera, seguro que sí---pero la de Ucrania con Rusia.
Porque hay que vivir del cuento y nos acribillan a diario con propaganda anti-Rusia que supera la de los días infames cuando hablábamos de la "Cortina de Hierro."
Johnson, sabía que este "regalo" a la administración Biden-Harris, no iba a ser aprobado por los republicanos más estrictos, los llamados "MAGAS" (Make America Great Again) que son los que han llegado a sus respectivos distritos de la mano del expresidente y actual candidato a las elecciones Donald J. Trump.
Por favor pido que tengamos muy en cuenta lo que acabo de decir, el ala republicana más conservadora ha sido el grupo que ha apoyado a Trump desde el primer momento. 
Como ya he dicho en anteriores análisis, no siempre comulgo con este grupo de conservadores. Así como no me gusta promover una política completamente aislacionista como la proponen los MAGAs Pero los hechos son los hechos. Los "Republicanos MAGA" son los que llevan el estandarte de lo que se pensaba que estaba representando Trump, ese grito inviolable de "América Primero."
El pasado 19 de Abril, los apasionados gritos de "América Primero," fueron reemplazados por vítores y una vergonzosa ola de congresistas con banderas ucranianas, un espectáculo que hubo de ser sancionado, pues en el Congreso americano sólo la "Old Glory," (nombre con el que se conoce a nuestra bandera) puede ser homenajeada.
Pero no. Ahora somos todos ucranianos. 
La deshonrosa presencia de la bandera ucraniana sólo puede significar que los americanos han desechado por completo su identidad.
Mike Johnson, como muchos otros Portavoces republicanos antes que él, primeramente violó la Ley Hastert. La Ley Hastert fue implementada hace unos 30 años en el Congreso y, básicamante, obliga a los portavoces a llevar a voto sólamente las leyes donde la mayoría de la mayoría puede ejercer su derecho a aprobar o rechazar un proyecto de ley o, como en este caso de Ucrania, un paquete de ayuda económica, y así evitar que los diputados de la oposición puedan tener repercusión en la toma de decisiones.
Pues Mike Johnson, claramente, demostró que tiene, primeramente, un amo: Joe Biden. Dos se vendió barato. Tres, ha deshonrado y traicionado al pueblo americano al que representan él y la Cámara donde se toman las decisiones más importantes del país.
Por favor también tengamos muy, pero muy en cuenta, que El "Speaker of the House" es apenas el tercero en la línea de sucesión a la presidencia en Estados Unidos.
Una posibilidad no tan impensable, diría Mike Johnson, puesto que Joe Biden tiene una avanzada y cada vez más obvia demencia senil y la vicepresidenta, Kamala Harris es una absoluta incompetente.
Los delirios de grandeza de Mike Johnson van más allá de lo que puede haber sido obra de "Don Dinero."
Mike Johnson sabía que los republicanos no apoyarían su ley tan injusta y tan llena de interrogantes. Pues haciendo gala de una diplomacia, que más suena a negociaciones turbias con los Demócratas, las leyes han dejado a los republicanos con el peor sabor de boca de nuestras vidas.
Porque esto es sólo la punta del iceberg.
Como se ha sabido a partir de los infames hechos protagonizados por Mike Johnson, éste ha sido más que halagado y congratulado por las altas esferas de Washington. 
Su asesora más cercana, la señorita Hannah Fraher, que llegó a su puesto en Noviembre a los pocos días del ascenso cuestionable de Johnson, después de deliberar por tres semanas quién había de suplantar a otro traidor como fue Kevin McCarthy de California, podría haber tenido una gran influencia en su jefe. Se sabe que Fraher durante más de una década ha dirigido campañas que han tenido por meta desprestigiar las políticas de Trump, y antes de Trump, las políticas más nacionalistas.
Los republicanos "MAGA" encabezados por Marjorie Taylor Greene, quien representa el Distrito 14 de Georgia, han pedido abiertamente la renuncia de Mike Johnson.
Sin embargo, el pasado de esta congresista, ha saltado por los aires, en una orquestrada campaña de desprestigio por sus estridentes declaraciones con respecto a las políticas de Biden, y su conexión, entre otras cosas, con las narrativas denominadas “conspiranoicas” de movimientos de ultraderecha como QAnon.
No he sido yo nunca fan de la Congresista Greene, a quien se le conoce por sus iniciales, MGT, tanto en los medios como en las redes.
Sin embargo, está claro, que las respuestas a la infame decisión de Johnson, han dado a conocer que la voz y los mensajes de MGT son la mismísima voz del pueblo americano.
Muy desgraciadamente, con la brillante y valiente excepción de medios independientes, este golpe bajo a nuestra democracia ha tenido muy poca cobertura en los principales medios conservadores. Y los que han hablado de este desafortunado desenlance, como es el caso de la poderosa Cadena Fox, se han pronunciado a favor de Mike Johnson.
Pero para muchos de nosotros que tenemos claro, y mucho, lo que representa que, básicamente, las dos Cámaras del Congreso han pasado al dominio de los Demócratas, vemos con absoluto dolor y profunda decepción que estas medidas cuentan con el apoyo incondicional de Donald Trump.
Los hechos están claros y son muy concretos.
Donald Trump perdió las elecciones del 2020. Los que apuestan por esa posibilidad de que hubo “irregularidades” bien saben que el señor Trump nunca aportó pruebas y fue asesorado por un equipo legal mediocre y dividido.
Los republicanos de su equipo, sus fans, y sus más incondicionales, lo empujaron a tratar de volver al poder, y Trump, cuyo ego aún no sabe aceptar su derrota, vuelve a la contienda obteniendo la victoria en las Primarias.
Pero desde su presunta nominación (la nominación oficial se anuncia este verano en la Convención Republicana) el señor Trump, entre sus multitudinarias apariciones en las Cortes de Georgia o Nueva York, donde está acusado de presuntos delitos fiscales, no ha hecho más que contradecirse.
Tengamos en cuenta, y esto es imprescindible tenerlo en mente, que Donald Trump ya ha gobernado. Fue el Presidente 45 y estuvo de inquilino en la Casa Blanca de Washington, por cuatro años.
Tuvo una gestión complicada, no solo por la tragedia de la pandemia del COVID-19 que arruinó su último año, y pudo haberle costado su reelección, sino porque fue iluso y le costó encontrar un gabinete que probara serle leal. Pero lo que no se puede negar es que llegó a la Casa Blanca limpiamente, con una campaña alejada de toda la retórica política desgastada de antaño.
Trump declaró ser Pro-vida sin condiciones y, ante todo, reclamaba que Estados Unidos se estaba desangrando con políticas y medidas antipatriotas e irresponsables en sus gestiones internacionales. Entre otros logros, pudo deshacer el Acuerdo de París, que destinaba millones de dólares a políticas dudosas sobre el medio ambiente, una fachada para engordar las arcas de los que han creado un mito a partir del supuesto "cambio climático."
Trump tenía una manera admirable de conquistar a líderes como Vladimir Putin, e incluso pisó suelo Norcoreano, una hazaña que jamás había hecho un presidente americano.
El ex-presidente supo ganarse el respeto del Rey de Arabia Saudita y fue, con enorme éxito, el gran gestor y árbitro de los "Acuerdos de Abraham" firmados entre Israel y varias naciones árabes, incluyendo los Emiratos, donde desde entonces llegan vuelos de El Al y se escucha el Hatikva, el himno nacional del estado hebreo.
Pero Trump, en los últimos meses, ha moderado su apoyo a los movimientos antiaborto. Ha amonestado a los judíos que no le votan. Y, ya como una última prueba de sus cambios cara a una segunda legislatura, ha respaldado la gestión de Mike Johnson sin chistar.
Mike Johnson no puede calificarse más que como un verdadero traidor, que ha podido dar a Joe Biden una victoria casi segura. 
Pero también sabemos que Donald Trump, no sólo ha brindado su respaldo a Johnson, sino que en todo momento ha estado en contacto con él para moldear el paquete de ayuda a Ucrania que se ha probado con la mayoría de los votos Demócratas.
El llano y buenote votante republicano que ha elevado a Trump a los altares políticos, aún no siente el punzante dolor de la puñalada que le acaban de dar por la espalda.
La sensatez nos dice que apliquemos la lógica: Mike Johnson es claramente una ficha demócrata puesta a dedo por movidas muy extrañas. Hay que tomar en cuenta que Johnson no fue jamás un postulante serio a la portavocía del congreso. Su ascenso fue, como mínimo, dudoso.
Johnson ha puesto a republicanos ideológicamente liberales en comités y otras posiciones claves, y, como ya hemos explicado está asesorado por personajes que desde siempre han rechazado las políticas "trumpistas."
Johnson ha venido con una agenda y la está cumpliendo.
Estoy segura de que mucha de la información que ha sido dada al Portavoz Johnson, se irá conformando con lujo de detalles en los próximos pocos meses.
Trump apoya la gestión de Mike Johnson. Y con este gesto podría estar traicionando la confianza de sus más acérrimos defensores. 
Todo sea por el poder. Hay que llegar no importa a qué precio.
Señores, es oficial, Donald Trump, se ha graduado Cum Laude de político profesional, populista y demagogo como tantos, o, tal vez, como todos.
Sus ideales pro Estados Unidos y sus principios ya tienen precio y están comprados. No hay otra manera de verlo.
Es un día oscuro para los que hemos depositado nuestra confianza en los principios que pensamos se regían frente al globalismo extremo y el desangramiento moral de nuestra civilización.
Quiero dejar claro que no pretendo cambiar la intención de voto de nadie. Pero me era imprescindible y urgente poder hablar con claridad de lo que podrían ser los últimos días del Partido Republicano que conocemos.
Muchos comentaristas ya predicen el fatídico comienzo de un "Uni Party" (un partido único) donde se fusionan las ideas más anti democráticas para adoptar sin miramientos las agendas de los lobbies de Washington que crean y expanden propaganda, financiada, a su vez, por las empresas más poderosas, ya no sólo de Norteamérica sino del resto del mundo, por supuesto con China a la cabeza.
Quedan 6meses6 para que el destino de Occidente quede sellado para siempre.
Podríamos hacer tantas cosas, pero, lo cierto es que vemos a una gran mayoría de americanos demasiado ignorantes y demasiado desahuciados para resistir y exigir que se nos respete.
Sólo nos queda, a algunos, que no muchos, tomar consciencia de que no estamos siendo escuchados sino manipulados.
El derecho al voto es quizá lo que no nos han podido robar en esta moribunda democracia que está a punto de caer.
En este momento hay más preguntas que respuestas. Sólo existen dos posibilidades, Donald Trump y Joe Biden. Los que pensábamos que Trump cumpliría nuestras expectativas nos vemos en una triste disyuntiva. De alguna manera estamos de luto, porque este cambio de actitud en la integridad de Trump no debe pasar desabercibida.
Por lo momentos yo, personalmente, me he dado de baja del partido Republicano. Ahora soy una votante independiente a quién no pueden comprar consignas políticas. No tengo precio. Mi decisión con respecto a Noviembre está en el aire--por los momentos.
Hay quienes afirman, y no sin razón, que así es la política. Y de hecho tendríamos que hacer una profunda reflexión y un mea culpa puesto nosotros, los ciudadanos, hemos sido conformistas y débiles y muchos habrán de decantarse por el candidato "menos malo."
Ojalá tengamos una mejor consciencia para futuras elecciones. Tenemos mucho que aprender. Sin duda.
Noviembre está a la vuelta de la esquina. Depende de nosotros evitar que los que toman al toro por los cuernos nos condenen al suplicio de banderillas negras. Y peor aún, que nuestra suerte suprema esté echada y veremos la sangre de nuestros héroes de aquellas arenas de 1776 derramada completamente en vano.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...