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Monday, December 18, 2023

El Toro Bravo: Gladiador en la Arena, Maestro de Vida

"Jaraiz" toro de Juan Pedro Domecq, nacido en Diciembre del 2012, indultado en el ruedo el 17 de Agosto del 2017

Para los antiguos romanos, aun en los tiempos más primitivos de la república, y con más furor, ya durante los pujantes años del imperio, no había espectáculo comparable al de una pelea de gladiadores.

La figura del gladiador, si bien sabemos era un esclavo común, o en ocasiones, un voluntario que había caído en deudas y necesitaba pagarlas a como diera lugar, estaba dotado de un atractivo especial y una inequívoca vocación por el combate.

Los "lanistas," léase los dueños de las escuelas de los gladiadores, nunca cesaban en su esfuerzo de encontrar y entrenar a los mejores luchadores con quien exhibir la proeza de su "ganado" y su prestigio frente a magistrados, senadores, e, incluso, ante el emperador.

El gladiador vivía, entrenaba y practicaba en el "ludus gladiatorum." El "ludus" era comúnmente parte de la residencia del lanista y poseía un terreno amplio y apto para que los gladiadores invirtieran largas horas, prácticamente el día entero y parte de la noche, entrenando para una futura pelea.

La alimentación de un gladiador era altísima en proteína y cuidadosamente escogida para que el luchador estuviera sano y con plena energía para su combate.

Un lanista experto y con buen ojo para el papel y el manejo de sus gladiadores, también se fijaba en el estilo de pelea que mostraba cada candidato. No todos los hombres que se reclutaban llegaban a pronunciar los votos de un gladiador. Y no todos los gladiadores tenían las mismas habilidades técnicas.

Las peleas de gladiadores se pautaban con mucha anticipación. El lanista cobraba por cada pelea y escogía a los hombres que mejor estaban capacitados para la arena a donde se jugarían la vida misma, cuerpo a cuerpo, con otros gladiadores.

Algunas peleas estaban pautadas estrictamente a modo de exhibición y no había riesgo alguno. Pero las peleas que hacían al gladiador un campeón de la arena y un imponente superhéroe, eran aquellas denominadas "sine missione."

En estas peleas no había posibilidad, para el perdedor, de tener clemencia. El vencedor estaba obligado a rematar a su rival, mientras las gradas se llenaban de aplausos y gritos y vítores para el guerrero.

Una pelea entre gladiadores tenía, podríamos decir, dos objetivos importantes.

El primero, rogar a los dioses por un favor, y ofrecerle un sacrificio por su magnánima intervención divina, y la otra, agasajar a un magistrado que podía estar de visita, o, de igual modo,entretener a un senador que estaría en negociaciones con algún gobernador de provincia.

Cabe destacar que un lanista no tenía absolutamente ningún poder político. Su trabajo era la preparación de gladiadores y proveerlos para el entretenimiento de la peble.

Sin embargo, un lanista dueño de un gladiador que se hubiese hecho campeón por sus victorias, como es el caso de Gnaeus Cornelius Lentulus Vatia , alegadamante el amo del histórico Espartaco, sí que contaba con mucho prestigio y vivía en villas a todo lujo, que, incluso, frecuentaban las figuras políticas de relevancia.

El gladiador tenía un nombre de guerra. Y se le daba un entrenamiento concentrándose en sus estructura física y su agilidad con la espada. Un gladiador tipo "murmillo" quizá es el que más nos ha llegado a través del arte y la cultura. Los murmillones tenían la indumentaria más vistosa, con un casco protector, denominado "Cassis Crista" que cubría todo su rostro y tenía una amplia cresta casi siempre roja, hecha de cola de caballo.

Pero hoy nos vamos a concentrar en un tipo de gladiador, que si bien no era tan popular y tan prestigioso como un "murmillo" es un precursor de las peleas contra animales salvajes.

¡Que entre el "Bestiarius"!



Un "bestiarius" no era un gladiador per se. Un gladiador solo combatía con otros hombres. Los "bestiarii" estaban en su propia categoría y tenían una vestimenta muy minimalista. Se enfrentaban a bestias salvajes que habían sido capturadas para este fin.

La arena se convertía en un laberinto donde, con sigilo, iban acechando los animales en busca de pelea. El bestiario estaba equipado tanto con espadas como con lanzas y se enfrentaba simultáneamente a leones u osos o tigres----O toros.

Un exitoso, valiente y desenfrenado "bestiario" es el precursor de lo que hoy conocemos como un maestro del toreo.

Los enfrentamientos con toros tienen sus orígenes no solo en los circos romanos y las arenas. Van, incluso, más allá, a los días de la civilización minoica e incluso Creta, donde se realizaban juegos que involucraban, saltar por encima de los toros, con un estilo atlético muy similar a la disciplina que hoy conocemos como recortes.

La tauromaquia moderna, que abraza tanto la cría del animal bravo como el espectáculo taurino en la plaza, tal y como hoy la conocemos y veneramos, cientos de miles de aficionados, empezó en el siglo XVII aproximadamente.

La evolución del toro y de su matador ha sufrido enormes cambios hasta llegar a nuestros días, donde el toro bravo, es, al igual que el torero, un artista, genéticamente modificado para la pelea y la embestida.

Para conocer de cerca al toro de lidia, es imprescindible conocer la sicología de un gladiador romano. Es por eso que he querido hablarles de estos maravillosos luchadores para introducir al que es, sin duda, uno de los animales más bellos del mundo.

El gladiador era recompensado con mucho dinero por cada victoria. Un campeón podía amasar una pequeña fortuna después de su retiro. Un gladiador era la fantasía sexual favorita de las mujeres patricias que, a escondidas, pagaban cuantiosas cantidades de dinero, por el placer de una noche junto a un luchador que había arriesgado su vida. Pero nada de esto importaba a un gladiador. Absolutamente, todo esto era prescindible y desechable.

Para el gladiador, el único mérito y su sueño magno era poder, algún día morir peleando y derramar hasta la última gota de sangre sobre la arena.

El "ludus" preparaba su cuerpo. Pero el corazón de un gladiador se autoeducaba con cada movimiento acertado y asertivo de su espada. Un gladiador era mártir del aplauso y de la gloria.

No podríamos amar o comprender la lidia de nuestra era sin captar con cada embestida, esta misma necesidad en los ojos nobles de un toro bravo.

Un toro es un gladiador de nuestros tiempos, despertando pasiones y emociones que no las ha de provocar nada más con igual intensidad.

La corrida de toros no es solo cultura y patrimonio, que, por supuesto, es, sin miramientos, sino también una manera inequívoca de aprender de la vida y de enfrentarnos al mundo en esta batalla por la reconquista de nuestra esencia, nuestra sanidad y nuestra fuerza.

La cruel, pesada e incierta batalla cultural, nos hace a todos pensar casi como gladiadores enfrentándose a un enemigo, que a diferencia de un "murmillo" no podemos ver. Pero que sabemos tiene un vigor descomunal que amenaza nuestra existencia como civilización.

En una corrida de toros, el maestro utiliza la razón y la destreza. Cita y se arriesga. Se vanagloria de que sus luces se manchen de sangre y de vísceras. La caricia de la bestia lo hace crecerse y entregarse.

El riesgo es lo de menos...

El toro, por otra parte, nace y vive para su suerte suprema. El ganadero, desde el tendido, observa, como un buen "lanista" a su guerrero, en el que ha apostado e invertido cuatro o tal vez cinco años de su vida. Sigue cada embestida. Le persigue con la mirada. Lo encuentra debajo de un capote que lo excita. Y aplaude como nadie cuando su guerrero sucumbe a la espada.

Con la muerte del toro, ambos, el ganadero y el maestro, se renuevan y renacen...

Las agendas ideológicas que nos gobiernan y que nos usan y desechan, no tienen más finalidad que convertirnos en esclavos y en víctimas de políticas de género mal avenidas. Un animalismo absurdo que con una narrativa falsa, lo único que pretenden es hacer caja con fallidos negocios de renovables y absurdas y abyectas energías "verdes" que no hacen más que destruir el medio ambiente y el sustento de miles de ciudadanos que se dedican a la agricultura y a la ganadería. Incluyendo, en el caso de España e Hispanoamérica, la cría del toro de lidia.

La agenda 2030 promete conquistarnos en los próximos pocos años y cada uno de sus 17 “mandamientos” es una sentencia de muerte para la manera en que hemos podido entender nuestros valores fundamentales.

Es clave saber quienes son nuestros enemigos en esta pelea con bestias más letales que una manada de leones o cien tigres siberianos. O incluso que un toro bravo, capaz de aniquilar a todos los anteriores y paseárselos entre sus pitones.

Si hay algo que debemos tener muy en cuenta, es que parte de la estrategia de los que intentan manipularnos es enseñarnos a vivir por debajo de nuestras capacidades.

Y con esto, ojo, no me refiero solo a temas de finanzas o de educación. Si no, igualmente, a disminuir nuestra capacidad de dominar y de conquistar a la vida misma y sus vicisitudes con máxima integridad y puntería.

Si hay algo que disfruta y convence a nuestros enemigos políticos e ideológicos es la estupidez y la debilidad de mente. Y mira qué fácil les ha resultado el cometido.

Nuestras jóvenes generaciones se han mermado al punto de ser inservibles en lo académico, lo intelectual y lo laboral. Han perdido el valor al esfuerzo y exigen un modus vivendi que sea flojo y mediocre.

El espécimen que hoy lideriza y se impone es, en el sentido griego de la palabra, un idiota. Débil y moldeable que sólo se atreve a mirar su vida desde un burladero.

El ruedo no está hecho para él. Confunde la prudencia con la cobardía.

Frente a esto, solo nos queda mimetizarnos con la sicología de un animal bravo. Que no se amilana ante nada. Que se ha criado para la embestida y que, a la par de ser arriesgado, es noble, generoso y entregado.

El maestro tiene un cometido, y lo logra, con destreza y paciencia, sacar a la bestia de su querencia, de su zona  de confort, para llevarlo al centro de la plaza. Lo saca de las sombras para bañarlo de luz.

En el burladero están los que no están ni entrenados ni capacitados. Desde allí hay una buena vista de la pelea, pero no les corre en las venas el fuego que arde en las entrañas del torero frente a su guerrero.

En el año de 1992, el compositor Manuel Alejandro escribió una canción, "Torero" para José Luis Rodríguez "El Puma" a dúo con el icónico Julio Iglesias. 

Dicha canción nos habla de dos hombres que, enajenados con la misma mujer, se dan cuenta de que para conquistarla, no hay más remedio que ser un torero. Arriesgando hasta la vida por un beso suyo.

Así como por amor, la lucha por la conquista de nuestra dignidad nos obliga a ser toreros. Nos obliga a prepararnos para una lidia diaria que nos lleve al choque con quienes nos mienten y nos embisten cobardemente por la espalda.

Como a un toro, concienzudamente escogido por su preciada carga genética, así debemos de ser preparados para la batalla que enfrentamos. Debemos agradecer a Dios por todo aquello que se nos convierte en herramienta para la victoria absoluta.

Al ruedo se le entra con bravura y fiereza y es nuestra propia fe quien nos anima.

Hay que tener la sapiencia de un bestiario. Hacer del cuerpo y de la mente una jaula para quienes salivan con nuestra derrota. 

Un extraordinario gladiador podía ser recompensado tras años de pelea y de servicio con el codiciado "rudis." Un pequeño cetro de madera que estaba grabado con las hazañas de dicho gladiador a lo largo de su carrera.

El toro noble, capaz y perseverante en su embestida, se le concede un indulto y es llevado a su dehesa, donde ha de morir de viejo, convertido en semental, rodeado de cuidados y de hembras. Se convierte para el ganadero en un trofeo y en la joya de su dehesa. Y su semilla es promesa de victorias futuras.

La lucha por nuestra civilización, bendita cruzada, nos ha de regalar la libertad. No hay mayor abundancia que dedicar nuestra existencia al esfuerzo y al propósito.

Nada hay más exquisito que adquirir una nueva consciencia, abandonar con fe nuestras dudas y recorrer los caminos de nuestra existencia empapados de sudor, enjugando lágrimas y sentirnos orgullosos porque no sabemos rendirnos.

El toro es un maestro para encontrar en nuestro espíritu bravura, pasión y potencia...

la vida es un ruedo...

El amor y las ganas de triunfo nos citan hoy, mañana y siempre. Sin parar.

¡No dejemos de embestir hoy, lo que no merece vivir hasta mañana!

Monday, November 27, 2023

La Ley de la Atracción: Extasis, Agonía y Destierro


Es importante tener muy claro, y reiterar con cada tema que analizamos, que el caos ideológico y esta dislexia moral que nos está tocando sobrevivir y resistir no llegó de la noche a la mañana.

Casi se podría decir que se fueron dando pasos muy bien planeados y específicos que ojalá alguien pudiera capturar en una enciclopedia de varios tomos (en un libro sería imposible)

Qué legado sería para las generaciones futuras tener encapsulados los grandes males del mundo y cómo se llegó a implementar cada uno de ellos. Y como erradicarlos para siempre.

Descifrar cada uno de los esquemas y las estrategias de propaganda diseñadas para la expansión de mal es urgente. 

Pero lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de que ha sido todo paulatino pero seguro. Perseverante. Calculado. Medido. Estudiado. Hemos sido permisivos y hemos dejado que nuestra realidad, como esponja, se impregne de mentiras y esquemas ficticios y tóxicos.

Para implementar ideas nuevas, cualquier idea nueva, se hace primordialmente un sondeo del grupo de personas a quien va dirigida esa idea, esos nuevos conceptos. Eso es fácil de aprender. Incluso hay cátedras universitarias dedicadas a esto, sobre todo en las carreras relacionadas con política, comunicación y publicidad.

En una sociedad que ha sido convenientemente, y a lo largo de varios años dividida en colectivos, y que, a su vez, entra en una constante lucha con otros colectivos, es muy fácil resquebrajar en masa múltiples valores que alguna vez nos definieron y nos fortalecieron.

En este nuevo milenio, con el internet completamente adueñado de nuestro día a día, nuestra filosofía de vida y la esfera política, se facilitó enormemente el flujo de información y nuevas doctrinas.

El internet fue para el siglo XXI lo que Gutenberg fue para el siglo XVI.

Si hay algo que une significativamente a millones de seres humanos es la religión. La religión de hecho se ha vuelto un blanco seguro para ir destruyendo toda la civilización Occidental de a poco.

La religión en nuestra civilización está unida inequívocamente a la teología judeo-cristiana que nos ha definido y unido desde hace más de dos mil años.

Hasta allí estamos claros.

Pero de toda la vida. Desde tiempos inmemoriales, han existido, o incluso podríamos decir, hemos coexistido con muchísimas creencias que no se adhieren a las religiones más convencionales: judaísmo, cristianismo, islam, y, por supuesto, las creencias de Oriente como el budismo o el hinduismo, entre otras.

Estos dogmas de orígenes paganos o de índole científica han servido para llenar un vacío espiritual que muchísimas personas no han logrado encontrar en los cimientos estructurados" de nuestras religiones mayoritarias. 

La llegada del nuevo siglo, y, por ende, el despertar del nuevo milenio, trajo bajo la manga un as que poco podíamos imaginar que iba a ser tan explosivo e influyente: El "New Age" (lo vamos a traducir como La Nueva Era)

Mentiríamos si dijéramos que El New Age apenas tiene 20 años o poco más. Lo dicho, estas creencias de alguna u otra manera han impermeabilizado Occidente por siglos, dadas las raíces politeístas de muchas doctrinas.

Pero El New Age, La Nueva Era, también conocido como El Nuevo Pensamiento, irrumpió en la esfera mediática y literaria como pocas cosas lo han hecho. Con fuerza no. Lo siguiente.

El New Age mezcla teorías bíblicas con teoremas científicos con consignas paganas, física cuántica, y un toque de sicología. Todo esto muy bien mezclado con mucha propaganda y abundante marqueteo.

A la Nueva Era se unieron muchos, en sus propias palabras, "Católicos Reformados" (o ex-Católicos) y, en los Estados Unidos, muchos protestantes.

Si bien se recuerda a los hippies hace seis décadas experimentando con religiones alternativas, fueron realmente sus hijos, las generaciones X y los Millennials, los que abrazaron nuevos credos con más ahínco y fe.

Dentro de las corrientes del New Age, y ustedes seguro se acuerdan, llegó como una avalancha imparable el concepto de "La Ley de la Atracción."

Como filosofía y casi como credo, La Ley de la Atracción, empieza a tomar cuerpo a mediados del siglo XIX, con posibles orígenes en el Hermetismo, el trascendentalismo de Nueva Inglaterra, e incluso algunos pasajes bíblicos. Se puede definir como la capacidad que tenemos los seres humanos a través del pensamiento, como herramienta casi única, para atraer lo positivo y repeler lo negativo.

Las teorías de como se ha podido utilizar la Ley de la Atracción son más que abundantes, pero su gran momento llegó en el año 2006 con la publicación de un libro que seguro está en muchas de sus bibliotecas, aun al día de hoy: "El Secreto."

Escrito por Rhonda Byrne, El Secreto comienza con un documental donde participan los supuestos "expertos" en dicho tema. Caras conocidas como Deepak Choprah o Louise Hays, que dedicó su vida a "practicar" y enseñar tanto La Ley de la Atracción como muchas otras doctrinas de la Nueva Era.

El Secreto posteriormente se convirtió en un bestseller donde la autora, en primera persona, narra las múltiples vicisitudes que tuvo que afrontar y que la varita mágica de La Ley de la Atracción hizo que se borraran en un abrir y cerrar de ojos.

Yo estudié muy de cerca La Ley de la Atracción y tengo memoria de haber querido entender mucho de lo que supuestamente me beneficiaría aplicarla en aquel momento.

Durante unos dos o tres años yo organicé un grupo de escritores amateurs, entre los que se encontraba un fan absoluto de todo lo que tenía que ver con La Nueva Era, y sobre todo El Secreto.

Era su biblia. Su Dios. Su libro de cabecera.

A través de este compañero de grupo, que era organizador de seminarios que analizaban distintos casos de la aplicación y los beneficios de La Ley de La Atracción, conocí múltiples adeptos, discípulos y hasta adictos de esta "nueva fe." Varios de ellos con actitudes francamente chocantes. Fanáticos al más alto grado y, en mi opinión, bastante mal intencionados. Muchos de estos "practicantes" cobraban (siendo completamente principiantes) cifras absurdas por mercancía relacionada con sus ideologías.

Los que vivimos la fiebre del Secreto podemos recordar varias cosas que se nos dijeron tanto en forma audiovisual como a través de la propaganda.

Lo primero era que El Secreto es un concepto "milenario" completamente censurado por la Iglesia. Por supuesto metían a la Inquisición para dar un toque de dramatismo. Quien poseía el conocimiento "secreto" estaba destinado a reinar en el mundo. No exagero para nada. Esa era, entre bombos y platillos, la introducción.

Por fin llegan al punto donde desvelan "El Secreto" que es, como se esperaba, La Ley de la Atracción. Se le conoce igualmente como la Ley del Éxito o como la ley para atraer riqueza y prosperidad.

Lo otro que, casi enseguida, aprendemos, es que El Secreto está a nuestro alcance. Con solo pensar o visualizar nuestros más íntimos deseos, podíamos manifestar la vida de nuestros sueños...y más. Sin límites. Sin "pasar por Go y cobrar 200," como decimos vulgarmente. Pienso, atraigo. Visualizo, manifiesto. Sueño, obtengo. Todo al minuto. Nuestra consciencia es un microondas de abundancia.

Casi todos los ejemplos que se dan en el libro son, curiosamente, teorías (o más bien trucos) de como atraer bienes materiales. Los gurús expertos siempre daban ejemplos de como ser, por ejemplo, millonarios, con cuentas que harían palidecer los fondos de Elon Musk. Otro, los Ferraris y los Lamborghini. Olvídense de un Toyotica o un Honda. No, señores, Rolls y Ferraris. Yates, mansiones, viajes en primera clase, y un largo y pomposo etcétera.

Todo era cuestión de que nos enfocáramos en aquello que más anhelábamos, y casi que cuando amaneciera al próximo día, estaría en nuestra puerta el Ferrari con la llave pegada.

Millones de personas compraron el libro y se volvieron adictos a la idea de que somos dueños absolutos de nuestro destino. Somos el Genio de Aladino en una lámpara de Tiffany.

Las proto redes del momento hicieron bien su trabajo, pero afortunadamente, Instagram no existía y Tik Tok aún no había conquistado al hemisferio occidental. Y digo afortunadamente porque la influencia y el daño hubieran sido peor.

El tiempo puso todo en su santo lugar, y se hicieron muchas críticas sobre el absurdo concepto de la Ley de la Atracción.

Los libros se siguen vendiendo, pero todo lo relacionado con El Secreto es ya un secreto a voces de que es un verdadero fraude. 

Y ojalá que a TikTok no se le ocurra resucitar las enseñanzas de La Ley de la Atracción, aunque no sería de extrañar. El poderío de esta aplicación es tanto impresionante como impredecible. Apenas conocemos la punta del iceberg.

Para concluir, señores, tengamos por favor en cuenta que La Ley de la Atracción, en su verdadera esencia, no es ni secreta ni es ni ha sido censurada nunca. La Ley de la Atracción, de igual manera que La Ley de Causa y Efecto, son leyes universales. Y solo hay un Creador de dichas leyes: Dios.

Entre las varias críticas que vieron afectada la popularidad de las enseñanzas de La Nueva Era estuvo, primordialmente, que no se podía quitar bajo ningún concepto al Hacedor de las leyes. 

Aparte de esta razón fundamental, se veía arrastrado por los suelos el valor al trabajo y al esfuerzo. No tiene nada de malo ni es ilegal desear manejar un Ferrari (yo prefiero un Toyota mil veces) pero eso involucra el empeño y la disciplina para costear y mantener un auto deportivo.

Pero para mí está claro que las secuelas de esta manera de pensar están a la vista.

Se ha prácticamente anulado a Dios del consciente colectivo y se ha visto como fue (y ha sido) tan fácil manipular a un sector de la población.

Estaba más que probado que Occidente era vulnerable, ignorante, y tristemente, muchos estaban desesperados por llenar sus vidas con “paliativos” que pudieran, legalmente, maquillar su miseria. 

La resistencia a los "vende lejía" del nuevo siglo es lo que hoy comprende la batalla cultural que tanto analizamos y emprendemos. 

Todas las agendas ideológicas están impregnadas de falsedades y son pocos los que se resisten a probar las mieles suculentas de los nuevos "Secretos."

En los últimos años, por ejemplo, el gran "Secreto" es un apocalipsis climático que arrasará al planeta. Por ello (y les parece poco?) los necios y vagabundos líderes políticos invierten cifras millonarias en el fraudulento negocio de las renovables que suben exacerbadamente los costos del combustible, repliega la energía nuclear y destruye impunemente los paisajes naturales.

Las mujeres tienen que tener a su disposición la solución para una vida mágica y libre de preocupaciones. El "Secreto" está en: El aborto! 

Fácil e infalible! Una pequeña operación y olvídense de efectos secundarios, físicos o sicológicos. Qué va! El aborto es el "Secreto" para tu abundancia y prosperidad. Busca tu clínica más cercana!

Las mentes maquiavélicas que controlan las nuevas agendas son capaces de cualquier cosa y saben exactamente que discurso lanzar al vulgo para una rápida propagación y ejecución.

El daño está servido. Si no despertamos, perecemos. Así de simple. Así de contundente.

Tengamos en cuenta que en todo y para todo Dios está de nuestro lado. No existen obstáculos que Dios no pueda derribar. Pero Dios, en su infinita sabiduría, nos ha dado un propósito en esta vida. Encontrarlo e irlo cumpliendo a cabalidad es la clave de nuestra felicidad. 

Aquello que Dios aparta de nuestro camino es porque de antemano no era para nuestro bien. Todo lo que nos llega de Manos Divinas se queda y se adentra en nuestra alma y nos conduce a una abundancia inimaginable. Pero, ante todo, nos brinda certeza y mucha paz.

No existe, afortunadamente, un El Dorado accesible. La fe, la constancia y la integridad son el único camino. Adoremos y agradezcamos siempre a nuestro Dios, para el que no existen, ni podríamos tener jamás de los jamases, ningún secreto. 

No hay mayor bendición para nuestra raza humana hambrienta, extraviada y pigmea.


Monday, October 30, 2023

El "Efecto Sombra" y la Batalla para salvar a Nuestra Civilización

¡Qué tiempos tan terriblemente violentos estamos viviendo! Se respira por doquier esa agresividad, ese descontento, esa amargura que vemos en la gente, día sí y día también. Parece tan imparable como abominable. Desesperanzador. Nos ciega y nos consume de a poco.

Hace pocos meses, estaba esperando en un semáforo en rojo. De pronto, un joven exaltado y con mirada de loco, se sale de su carro y sin miramientos atropella a insultos a una señora que estaba, al igual que yo, esperando la luz verde.

¿Qué pasó? No lo sé. Puedo imaginar que la conductora a quien este joven estaba gritando, se le habrá metido en su carril. De verdad, no lo sé. Pero, lo que sí puedo decir es que lo que haya sido, no merecía una reacción tan exagerada que seguro dejó a más de uno paralizado.

Se han oído casos recientes, donde un episodio como este, en inglés se llama "road rage," (rabia de carretera) ha resultado en muertes porque uno de los conductores viene armado y dispara a la persona con la que está discutiendo. Es verídico.

En Estados Unidos, vivimos con seria preocupación, la cantidad de matanzas en serie que están ocurriendo a lo largo y a lo ancho de la nación. Tenemos el caso de Maine, donde un veterano que sufría de Síndrome Post Traumático, y había salido de una institución siquiátrica, disparó a quemarropa, matando a 18 personas en un bar y en un establecimiento donde jugaban al bowling. El asesino se dio a la fuga y finalmente se suicidó.

Desde los ataques del grupo terrorista islámico Hamas a Israel, que dejó un saldo, hasta la fecha, de 1,400 israelíes muertos, hemos visto proliferarse cientos de protestas en favor de la aniquilación de Israel y del pueblo judío, todo ello disfrazado y muy bien aderezado con supuesta propaganda Pro-Palestina.

La Universidad de Cornell, en Ithaca, que tuve el privilegio de visitar en 1982, está actualmente en alerta por una serie de grafitis en los pasillos donde incitan a la violencia contra Israel y los judíos, y por una serie de amenazas a la organización de la universidad que arropa a los estudiantes judíos. Se incita a que se les siga tanto en el campus como en sus lugares de residencia para, literalmente, "rajarles el cuello."

Discutimos en detalle como, sin benevolencia, y alimentadas por una codicia sin precedentes, las agendas ideológicas incitan a los jóvenes a crear narrativas sobre supuestas opresiones e injusticias hacia su persona, o, hacia cualquier agente externo. El racismo es un buen ejemplo, como también, la falsa urgencia de la crisis climática, que ha sido desmentida una y otra vez.

La resonancia de las redes sociales han contribuído a que toda esta violencia y estas ansias de supuesta justicia social, resulte en brotes de violencia y de frustración tengan un endemoniado efecto a nivel global, siendo las nuevas generaciones las más vulnerables.

Es más que obvio que quienes han tomado el control de los hilos de la sociedad Occidental, primordialmente, han hecho negocio manipulando, decimando, mal nutriendo y retorciendo las mentes de los que se perciben como más débiles. Somos muchos, y cada día, más, que nos hemos vuelto inmunes a la virulenta propaganda que nos llena los oídos y la cabeza de consignas ideológicas que no solo son falsas, sino que, en su mayoría, llaman a la violencia, en muchos casos extrema.

No hay filtros. Si hubiese filtros, no hubiese negocio. Tan simple como eso.

¿Pero si pudiéramos explicar este peligroso efecto a través de la sicología?

Si bien nada de nada puede justificar la enorme escalada de violencia que estamos padeciendo, nos ayudaría a entender qué es lo que ha encendido la mecha que hace que el odio corra como pólvora por todos los rincones.

Veamos...

En el año 2009, tuve ocasión de ver un documental llamado "The Shadow Effect." Se tradujo al castellano como "El Efecto Sombra." Recomiendo que cada uno de ustedes lo vea con la mente abierta y adaptando su contenido a los tiempos actuales. De hecho, los análisis y las explicaciones de los expertos, pueden ser aplicadas a todos los ejemplos que ya he mencionado.

"El Efecto Sombra" está basado y está presentado por Debbie Ford. Para quienes no la conocieron, Debbie Ford fue una conferencista y coach motivacional, que, después de una vida de excesos y de consumo de drogas, pudo, con éxito, rehabilitarse, y dedicar su vida al estudio de la sicología Jungiana.

Lamentablemente, Debbie no pudo superar el cáncer que padeció durante 11 años y al que sucumbió, en el 2013, a la edad de 57 años.

Pero el legado de Debbie Ford, está, sin duda, en la vasta información que nos dejó con sus excelentes ponencias sobre "El Efecto Sombra."

En la sicología analítica, fundada por el siquiatra suizo Carl Jung a principios del siglo XX, "El Efecto Sombra" se estudia como todos aquellos comportamientos y emociones que son reprimidas por el ser humano, a edades tempranas. 

Según Jung, hay conceptos y sentimientos que, desde niños, nos han sido enseñados a rechazar o a suprimir por miedo a que nuestra sociedad o nuestro entorno lo vea como inapropiado o incluso prohibido.

En su obra magna, "Los Cuatro Acuerdos," Don Miguel Ruiz usa el mexicanismo "mitote," para definir,  "El Efecto Sombra."

Estas falsas percepciones, de acuerdo con Carl Jung, entran, desde el minuto uno, en conflicto con nuestro ego, que ya ha ideado una fórmula infalible para contrarrestar, precisamente, todo lo que "El Efecto Sombra" de nuestro subconsciente alega que somos. Esto, sin un tratamiento racional y una terapia efectiva, como la que practicó Debbie Ford, tiene efectos, literalmente, letales.

El documental da ejemplos magníficos, siendo de los más impresionantes, el de una señora alemana, que toda su vida se sintió culpable, a pesar de haber nacido una década después de la guerra, en 1955, de lo que hizo el Nacional Socialismo en Alemania, y, sobre todo, el genocidio a los judíos en los campos de concentración. La panelista evitó, toda su vida, tener relación con otros alemanes y, por supuesto, con otros judíos, porque ella sentía que en ella tenía la responsabilidad de los que hicieron los Nazis en su país.

Debbie Ford, en su documental, también tiene a una sobreviviente del Holocausto, cuyo trauma, precisamente consistía en que ella fue electa para entretener a los nazis de la SS, ya que ella era una bailarina profesional. De paso, fue sometida a procedimientos médicos por el mismísimo "Angel de la Muerte," Josef Mengele.

Las dos mujeres, una alemana atormentada por la culpa, y, la otra, una víctima de las atrocidades nazis, se funden en un abrazo sentido, perdonándose mutuamente. 

Como lo explican neurólogos y siquiatras, aparte de figuras de la talla de Deepak Choprah o Marianne Williamson, "El Efecto Sombra," s no es manejado desde un principio, ya como adultos, con absoluta contundencia y con extrema compasión, puede incluso tener efectos gravísimos en el comportamiento que tenemos tanto en nuestras relaciones personales, como profesionales.

Un ejemplo típico de "El Efecto Sombra" en su máxima expresión lo encontramos en la figura de Josh Duggar.

Nacido en 1988, Josh es el hijo mayor de la familia de Jim y Michelle Duggar, que a principios del milenio saltaron a la fama por su "reality" donde contaban el día a día de su familia constituida por 19 hijos. Los Duggar son fundamentalistas cristianos que tenían, en su natal Arkansas, una reputación de ciudadanos intachables, siendo el mencionado patriarca, Jim, congresista republicano por dos términos.

Durante varios años, salieron a la luz, varios escándalos perpetrados por el hijo mayor, Josh, donde se alegó que este molestó sexualmente a sus hermanas menores, que no dudaron en testificar en la corte. Finalmente, en el 2022, las autoridades recibieron pistas de que Josh Duggar, era parte de una red de pornografía infantil, y cumple actualmente sentencia en prisión, donde le acaba de ser negada la libertad condicional.

Sus aberraciones pueden haber sido la consecuencia de la educación recibida de parte de sus padres que seguían la metodología fanática de una secta Baptista creada en los años 60s.

Aparte, los niños Duggar que iban naciendo, estaban obligados a cuidar, aun a sus pocos años, a los bebés que llegaban a la familia. Cero juegos de infancia. La vida de los chicos Duggar estuvo marcada por el adoctrinamiento religioso y la disciplina para controlar un hogar con casi una veintena de hijos. Esto, puede haber provocado en Josh, una represión de su necesidad de sentir el cariño de sus padres y de sus hermanos. Fue obligado a actuar como un adulto, y su trauma, al no haber sido abordado con tino y a tiempo, lo convirtió en un delincuente que jamás podrá ser visto como más que un pedófilo enfermo y cruel.

En lo personal, puedo dar testimonio, de mi propia sombra. Una sombra que fue provocada por haber sufrido bullying en mi colegio durante años, tanto en primaria como en secundaria, de parte de mis compañeras de salón, y posteriormente, también por estudiantes de grados superiores.

Yo era excelente estudiante y mi rendimiento académico era la comidilla de mis profesoras, que sin mala intención, ponían mi trabajo y mi empeño como un ejemplo. Para mí no era un problema estudiar ni ser puntual. Fue lo que me enseñaron desde pequeña, y, asimilarlo, fue sencillo. 

Desafortunadamente, el bullying fue in crescendo, y si bien, a mí se me instaba a defenderme de mis agresoras, otras niñas de mi edad, yo nunca pude actuar con violencia y lo que hice, en cambio, fue aislarme por completo. Crecí sin amigos y con una crónica inhabilidad para socializar con las personas de mi entorno.

Mi refugio durante esos años de tortura y de tanta tristeza fue la literatura y la poesía. Primero, como ávida lectora, y ya, a los 16 años, como autora en ciernes.

La terapia para mí nunca fue efectiva, pues los sicólogos no dieron nunca en el clavo. En mí habitaban dos niñas. Una niña que hasta hoy es mi portavoz y que inspira mi creatividad y mi curiosidad, y otra pequeña. Una niña que estaba abatida y estaba llena de violencia suprimida, porque sintió que nunca pudo defenderse de los "bullies." Afortunadamente, siempre tuve consciencia de ello, y no la sicología, sino un apasionante descubrimiento de mi espiritualidad y el poder encontrar mi voz a través de las letras, me han ayudado enormemente a superar mi trauma. 

El efecto sombra, ese disco duro, por así decirlo, provocado por las secuelas del bullying, no desaparece, pero, si he podido manejarlo para no hacerme yo daño o golpear a mis semejantes. Este fascinante y arduo proceso, para mí, con la ayuda de Dios, me ayudará de por vida, y ya, a mis 50 años, he podido encontrar una merecida paz interior.

"El Efecto Sombra," como bien se explica en el testimonio de los participantes del documental, puede, tener ya no solo repercusiones en nuestra vida, como individuos, sino en la colectividad de una sociedad completa, como, literalmente, vemos, en los medios, en las redes sociales o en la cotidianidad del nuestros trabajos o nuestras relaciones personales. 

Quienes nos gobiernan, y no me refiero, en lo político solamente, que por supuesto, sino quienes nos han moldeado como sociedad; los falsos ídolos de barro que surgen para inspirar a los jóvenes; el alimentar supuestas y falsas carencias, entre muchos otros efectos secundarios, que vemos saltar a la vista, pareciera que, precisamente, se han inspirado en estos estudios de sicología analítica para exacerbar nuestros ánimos.

La propaganda conoce a cabalidad "El Efecto Sombra." Sin duda.

Todos estos nuevos gobiernos denominados de "nueva izquierda" o su opuesto, "nueva derecha" conocen y manipulan a los ciudadanos como títeres. Es impresionante. El éxito está servido para nuestra desgracia.

En vez de buscar el bien común, y, desarrollar un sistema que nos permita a todos, por igual, tener una vida tranquila y plena, se ve lo contrario. Se venera el caos y se urge la polarización, alimentando, ciertamente, nuestras frustraciones; se hace alarde del fracaso y se insta a las minorías a exigir que se les dé poder y voz, convirtiendo su insípida influencia en armas de destrucción masiva, ideológicamente hablando.

De este apocalipsis moral hay muchos, empresas y seudo-activistas, que han llegado a mantenerse por muchos años en las listas de Forbes de los más ricos del mundo. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Léase, entre tantos, Bill Gates u Oprah Winfrey.

El antisemitismo, que merece, por supuesto, su propio análisis, o cualquier clase de odio racial, no son nada nuevo bajo el sol, por sentado. Pero "El Efecto Sombra" que pudiera estarlos encendiendo no se ha querido apaciguar. Podríamos estar a las puertas, Dios no lo quiera, de un segundo Holocausto, esta vez con tintes cibernéticos dadas las nuevas tecnologías.

Mientras existan “beneficiarios” de matanzas o de un adoctrinamiento sicológico, dudo que veremos a una sociedad sana, sensata y cabal.

"El Efecto Sombra," como bien explica el documental, no tiene por qué ser sinónimo de trauma y de vileza. Asimilar todo aquello que nos cunde de pánico y nos hace percibirnos débiles, puede ser, y ha de ser, por sobre todo, aquella motivación y razón primordial para llevar una existencia plena en todos los aspectos.

Como bien explica Debbie Ford, el "mitote" que nos embadurna puede parecer como un escudo de protección, que, en realidad, oculta la parte más brillante de nosotros mismos.

El tener la sapiencia y la autocompasión para perdonar y perdonarnos mutuamente; el saber entender, por ejemplo, las acciones de nuestros padres, y, el hacer las paces con nuestro "niño interior" es clave para demarcarnos de nuestras sombras y reencontrarnos con la luz que nos corresponde a todos abrazar y gozar íntima y profundamente. 

Como tantas cosas que hoy en día padecemos, la iniciativa la tenemos que tomar nosotros, cada uno de nosotros, como individuos. El bien colectivo llegará cuando abandonemos la oscuridad y sepamos hacernos inmunes a sus gravísimos efectos.

Para concluir, quiero dejarles una frase que me acompaña desde hace muchos años, precisamente de la autora y activista Marianne Williamson, que da una explicación fabulosa de "El Efecto Sombra."

Es un extracto de su libro "El Regreso al Amor," publicado en 1992, y que ha servido de inspiración a millones de personas a lo largo de las últimas décadas. Este poema sirvió de primicia al discurso inaugural de Nelson Mandela en 1994.

Dice así:

"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo.

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás."

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...