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Sunday, March 30, 2025

El Nuevo Tablero Político de Occidente: La Dictadura Democrática


En las telenovelas de los años 80s, época que me correspondió vivir en Venezuela, me acuerdo de que se empezaron a producir novelas con clarísimos contrastes en el perfil psicológico de los protagonistas.

Atrás quedaban los éxitos como "La Señora de Cárdenas," o "Qué Pasó con Jacqueline," ambas protagonizadas por la extraordinaria Doris Wells, o "La Balandra Isabel llegó Esta Tarde" con un súper elenco encabezado por Marina Baura.

En los 80s y a lo largo de los 90s, incluso hasta la entrada del nuevo siglo, empezamos a ver un estilo de novela donde los personajes buenos eran soberana e insoportablemente "buenistas" y los villanos eran aberradamente psicopáticos.

La calidad de las actrices bajó muchísimo, porque no era sólo cuestión de ver a las reinas de belleza como actrices, sino que ya no se cuidaba la calidad histriónica y era desagradable, aburrido ver a la Miss Trujillo del certamen de Miss Venezuela como la villana de una telenovela, sin tener ni gracia ni talento para ello.

El por qué de esta decadencia sólo puede ser explicado con el nivel de exigencia que tenía el espectador. 

Pero también hubo otros factores que fueron erosionando la impecabilidad de la cultura televisiva a la que muchos, aunque muy jóvenes todavía, nos habíamos habituado.

Pongo el ejemplo de Venezuela, pero esta misma mediocridad, incluso más acentuada, la vimos en las producciones de Televisa México.

De a poco las telenovelas, como género, han sido reemplazadas por las series producidas y promovidas por gigantes del entretenimiento como Netflix o Hulu.

Incluso las telenovelas de Brasil que mantuvieron un altísimo índice de calidad por años, empezaron a decaer para entregarse al antipático género de las narco novelas.

Aquí ya agregamos otros elementos que empeoraron el nivel de las películas o de las series en cuestión.

¿Pero cuáles fueron esos elementos?

Agregar a la trama personajes homosexuales, fomentar el feminismo radical, las políticas verdes, todo como una parte de una trama, no fue accidental.

De hecho, se sabe que las compañías como Netflix obtuvieron ganancias por crear este tipo de contenidos, e incluso hubo un boom tanto en Latinoamérica como en Estados Unidos de crear series específicamente para el público de la Generación Z, e incluso la Generación Alfa.

Esta movida no fue para nada improvisada, y detrás de este peligroso universo que conocemos como el "wokismo" ha habido--porque para nuestra desgracia sigue vigente-- un poderosísimo emporio de financiamiento y de promoción.

La obsesión por el poder a cualquier precio pareciera ser el moto de figuras como Bill Gates, George Soros y muchísimos otros genios maquiavélicos que hemos conocido con nombres y apellidos en el último siglo.

Estos titiriteros diabólicos necesitaban mover sus fichas a través de todos los sectores primarios alrededor del globo. Para ello había que crear, idear, construir y mantener a los protagonistas que irían pregonando estas nuevas agendas por donde se les pidiera.

Había que crear marionetas humanas con niveles tanto de ambición como de desvergüenza desmesurada. Estos títeres debían aparcar toda moral y dejarse llevar por aquello que sus "amos" mandaban.

Tratar de simplificar este proceso en un análisis tan breve es absolutamente imposible. Porque, al igual que en la trama de una telenovela ochentera, los malos malísimos también tenían cómplices. Y en la vida real, hablamos de innumerables organizaciones internacionales, e, incluso, grupos terroristas y narcotraficantes.

Pero la procreación del "woke mind virus" (el virus de la mente woke) como lo ha bautizado Elon Musk, se volvió pandémico, y su utilidad para seguir dinamitando los cimientos de las naciones de Occidente se volvió urgente.

Como bien ya dijimos, esto no es de ayer, pero sí que podríamos afirmar que esta profunda y violenta decadencia se acentuó en los últimos, yo diría, diez años.

Hasta entonces los ciudadanos habíamos vivido en una ficticia pero confortable tranquilidad. En época de elecciones se elegía a un presidente del que se esperaba, pues, lo de siempre, estabilidad económica, seguridad y una política exterior saludable.

Nadie podía imaginar, por poner un ejemplo muy específico de Estados Unidos, que en Washington DC, operaba una especie de mafia integrada por políticos de alta alcurnia tanto en el bando demócrata como en el bando republicano.

Esta mafia es la que se conoce como "The Swamp" (El Pantano)

Esta aparente tranquilidad en el terreno político se rompe en mil pedazos con la llegada de un oscuro personaje llamado Barack Hussein Obama. Oscuro, literalmente, pues el exmandatario es de origen africano, pero también con una intención macabra de introducir en los Estados Unidos el llamado "Nuevo Orden Mundial," que, entre otras cosas, comprende toda esta avalancha de wokismo y la imposición de agendas tanto ideológicas como económicas de la que conocemos, primordialmente, la Agenda 2030.

Hay que plantearse que la llegada de este "Nuevo Orden Mundial," y esto es muy importante recalcarlo, está ampliamente, pero amplísimamente financiada. 

Lo que quiero decir con esto es que al haber recursos prácticamente ilimitados, se hace sencillo imponer y promover, sobre todo porque el dinero también fue bien distribuido entre los bolsillos y las arcas de innumerables medios de comunicación, empresarios y, por supuesto, los cerebros detrás de las redes sociales.

A las redes sociales volveremos en un instante.

El personaje Obama tuvo sus equivalentes en Europa y también en América Latina. En España llegó José Luis Rodríguez Zapatero, quien bien podría ser una especie de mentor del actual Presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

En Argentina tenemos el equipo de Cristina Kirschner y de Alberto Fernández, y en Chile Gabriel Boric.

En Inglaterra tenemos a Keir Starmer y en Francia tuvimos a François Hollande y ahora a Emmanuel Macron.

Todos ellos son marionetas que felizmente se prestaron para inyectar en sus naciones, sobre todo en las élites del poder, el globalismo, las radicales políticas verdes, y, un nuevo elemento que es la fabricación de un discurso anti seguridad fronteriza.

En otras palabras se promueve la llegada y el mantenimiento de cientos de miles de inmigrantes ilegales.

Otro gravísimo injerto que han traído a colación estas políticas tan nefastas es la islamización. Esto merece su propio espacio de opinión.

El ciudadano ha despertado a bocanadas. Podríamos decir que hay un gran número de personas que se han dado cuenta de que estaban siendo absorbidas por un agujero negro que amenazaba con destruir su modo de vida y todo aquello para lo que había trabajado con muchísimo esfuerzo.

Otro aspecto de este "Nuevo Orden Mundial" es su necesidad de implementar medidas sacadas del comunismo de la Unión Soviética y la filosofía que pensábamos ya erradicada, el nacionalsocialismo.

Romper con estas cadenas tan destructivas que habían sido para sus promotores tan efectivos no es tarea fácil. 

Pero, gracias a Dios, tampoco ha resultado una misión imposible.

Era cuestión de esperar por un nuevo tipo de clase política.

Francamente, los nuevos protagonistas de las esferas políticas, son, en muchos casos, o completamente ajenos a lo que conocemos como políticos de carrera, o tienen un ascenso bastante marcado, acelerado hasta llegar a la cumbre.

Quizá lo primero que vamos a ver en estos personajes, es que a diferencia, de los sufridos y endebles protagonistas de las telenovelas, estos nuevos políticos aborrecen el buenismo.

Tienen un carácter fortísimo y se valen muchísimo de una presencia en redes sociales muy sólida.

Pero hay algo todavía más sobresaliente, y es que estos nuevos líderes pueden ser los pioneros de una nueva clase de mandato: la dictadura democrática.

A simple vista es un oxímoron, claro está... pero a lo que me refiero es que hablamos de nuevos protagonistas que han sido elegidos por amplia mayoría popular, y, sin embargo, aplican políticas muy severas, con el pleno apoyo de sus electores, y con muy poca oposición.

La imposición del "Nuevo Orden Mundial" llevó a muchísima gente a estudiar los programas electorales de estos nuevos candidatos. La presencia en redes de sus campañas y la viralización de sus discursos han llevado al votante no sólo a ejercer su derecho al voto, sino a hacerse prácticamente devotos de estos personajes.

Porque sí, hay una dosis de populismo en la irrupción de estos nuevos líderes.

Un elemento esencial, claro está, es que son líderes con una profunda convicción en los principios judeo cristianos de nuestra civilización y son moralmente muy conservadores.

Estos tiempos los han hecho bautizarse como "la nueva derecha." Quizá para diferenciarse de esas derechas acobardadas y oportunistas, que como bien ha explicado en sus intervenciones en redes sociales, el politólogo argentino Agustín Laje, siempre o casi siempre se adhieren por conveniencia a las políticas progresistas.

El podio de estos nuevos líderes está compuesto por un puñado de hombres y una mujer (por el momento) que ya se han hecho con el mando de sus respectivos países.

El primero, por supuesto, Donald J. Trump.

La carrera política de Trump comenzó en el 2015, y conjuntamente con Trump su movimiento Make America Great Again (Hagamos a América Grande Otra Vez) abreviado como MAGA.

MAGA ya es prácticamente una palabra más del slang universal para referirse a los votantes de Trump, pero también al giro que dio el Partido Republicano. Igualmente podríamos decir los que somos MAGA, que es una nueva manera de pensar y de entender tanto la cultura como la historia de la república.

Se han resucitado los valores de nuestros Padres Fundadores. Se vuelve a citar a Alexander Hamilton, a John Adams y a George Washington, por supuesto. Y se le ha puesto una tilde muy fresca a las palabras de nuestra Consitución.

Los conservadores como yo de orígen hispano, hemos vuelto la vista a nuestra madre patria, España, y nos hemos integrado en la lucha de los españoles en contra de su tiranía Sanchista que ya lleva seis años.

Volviendo a Trump...

El primer período de Trump, en resumidas cuentas, fue muy efectivo, dado que con él en el poder se pudo tener conocimiento del ya mentado "Pantano," y de la opresora dictadura mediática controlada por las fuerzas de izquierda. Lo vimos en EEUU, y también empezamos a reconocerlo en España, por ejemplo.

Sin embargo, Trump, en ese primer período se notaba aún muy ajeno a la política y fue engañado múltiples veces por miembros de su propio gabinete. Eso sin mencionar que fue enjuiciado falsamente por los Demócratas dos o tres veces y, ya, para colmo, fue víctima de un fraude electoral.

Dios, en su infinita sabiduría, quizá nos haya privado de esa reelección inmediata de Trump en el 2020, para que pudiéramos tener una amplitud de mente y una información muchísimo más completa de la realidad de las políticas de Washington--y del resto del mundo.

El 5 de noviembre del 2024, Trump se convertía en el Presidente número 47, ya no de puritita suerte, sino con un amplio margen de victoria que le dio 312 votos de los colegios electorales en 31 estados y el tan codiciado voto popular con casi 78 millones de votos.

Su llegada a la Casa Blanca era contundente, evidente y aplastante. Pero lo mejor fue que Trump no esperó a su inauguración el 20 de Enero de este año, sino que ya actuaba, daba ruedas de prensa y anunciaba medidas económicas desde los atriles sólo como "presidente electo."

En este primer trimestre de su segundo mandato su actitud ha sido extraordinaria y ha podido darle un vuelco a la política exterior tan nefasta y tan tóxica de Joe Biden (manejado en todo y para todo por los Obama y los Clinton y un puñado de ágiles personajes de las élites Demócratas)

A diario sus nuevas medidas económicas y sus decisiones sobre el conflicto de Rusia y Ucrania, entre muchas otras cosas, se viralizan en redes sociales llegando a millones de usuarios en tiempo récord.

Su aprobación alcanza niveles máximos, muy por encima de lo que logró tener en sus cuatro años anteriores.

Otro personaje es Nayib Bukele, Presidente del Salvador y uno de los líderes más carismáticos de los últimos tiempos tanto dentro como fuera de su país.

Bukele podría haber sido un personaje creado en las redes sociales, de eso que no quepa la menor duda, y hay quien alega que Bukele disfruta de hacer o anunciar medidas políticas a través de su cuenta de X.

Puede que esto sea cierto.

Pero lo que nadie puede negar es la impresionante eficacia con que su gobierno logró convertir a El Salvador en un "safe haven" después de haber sido conocido como una de las naciones más violentas del planeta, dada la terrorífica presencia de las Maras Salvatruchas.

La solución para el salvajismo extremo de las calles salvadoreñas fue la creación a toda pompa de una de las cárceles más emblemáticas que se hayan conocido, la CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo)

La CECOT es una prisión que ha acaparado las noticias por su funcionamiento tan rígido y tan efectivo, pero también porque el gobierno de Bukele ha querido que el mundo entero vea, a través de las redes sociales, el trato que reciben los delincuentes. Como los trasladan, como los hacen arrodillarse y como se mantienen en celdas herméticas donde duermen sobre una plancha de metal.

Como en las telenovelas, los que hemos seguido las historias de los protagonistas que han sufrido lo indecible en manos de los villanos, nos fascina ver como los antagonistas reciben, por fin, su merecido.

Creo de verdad que estos elementos se toman en cuenta. De hecho el presidente Trump se ha hecho un buen aliado de Bukele, enviando desde los EEUU al CECOT varios asesinos y delincuentes de la red narco chavista conocida como el "Tren de Aragua."

El Salvador no tiene como opción la reelección presidencial. Sin embargo, Bukele fue muy hábil en encontrar la manera de permanecer al mando ganando las elecciones.

Y lo hizo con un 84.65 por ciento del voto popular.

Podríamos decir que Nayib Bukele es un dictador democrático.

Otro caso impresionante es el de Víktor Orbán, Primer Ministro de Hungría que ha sido electo y reelecto desde el año 2010, y continúa siendo un estandarte en las políticas conservadoras de Europa y un enorme aliado de muchos aspirantes al poder como Santiago Abascal, líder de Vox, en España, o Andrés Ventura que bien podría ser electo próximamente como presidente de Portugal junto a su partido CHEGA!

La única mujer en este podio de victoriosos, por el momento, es Giorgia Meloni, Primer Ministro de Italia, que continúa cosechando éxitos sobre todo en todo aquello que tiene que ver con políticas antiinmigración ilegal y el peligroso ascenso del islamismo radical en Europa occidental.

La representación de estas políticas en Suramérica las vemos representadas en Javier Milei, presidente de Argentina que ha llegado a romper récords con su eficaz "motosierra," modo en que se refieren él y los suyos a recortar el gasto público, erradicando velozmente la inflación de Argentina que tenía niveles incomprensibles bajo la tiranía ideológica de Cristina Kirschner, posiblemente una de las mujeres más corruptas del planeta.

Todos, absolutamente todos estos mandatarios no han llegado con políticas blandas ni discursos amables. Todos promueven narrativas nunca antes vistas por presidentes demócratas. De hecho sus enemigos políticos aupados por la prensa subvencionada se refieren a ellos como "dictadores."

Esa falsa narrativa se derrumba de inmediato cuando vemos que detrás de estos poderosos hay un pueblo dispuesto a apoyarlos y a defenderlos.

Dada la frecuente aparición en redes de estos personajes, se da el fenómeno de que son muy bien recibidos por la gente y tienen una relación muy personal con sus conciudadanos. De hecho, se puede decir que estos políticos tienen legiones de fans, como si fueran artistas del espectáculo.

Y tal vez lo sean un poco.

Somos nosotros los que nos hemos tenido que preparar y adaptar a este nuevo tipo de líder. No siempre es fácil. Son, por momentos, excéntricos, exagerados, antipáticos y hasta narcisistas. 

Pero el sólo ver la eficiencia de su retórica y la manera de controlar su poder las que nos afirman que independientemente de cómo estos personajes nos lleguen a nuestras pupilas, los resultados prevalecen.

Hablamos de muchos años de una descomposición total de nuestras costumbres y de nuestro modus vivendi. Es perfectamente natural que el antídoto debía ser fuerte. Agresivo. Imponente e incluso debía saber ser insolente.

El tiempo hará su cometido y muchos de estos líderes ya preparan el terreno para las futuras generaciones de gobernantes. Bukele, Meloni o Milei, son aún muy jóvenes y podríamos verlos activos por años.

La palabra "dictadura," sin duda alguna tiene connotaciones muy negativas. Hablamos de regímenes que privan al ciudadano de muchas libertades. Dictaduras verdaderas tenemos muchas, empezando por la tiranía castrista de Cuba o el infame Nicolás Maduro en Venezuela.

Igualmente, creo no quedarnos cortos llamando a Pedro Sánchez, un dictador, que aceleradamente se ha plegado más con el Grupo de Puebla que con su pueblo, que en gran parte ya lo desprecia. Sin embargo, hay una base de votantes de estos indeseables que son fieles a su persona y sus políticas como Penélope a Ulises.

Esto es material para un análisis aparte.

Podríamos utilizar un término como "neo-democracia," si el anterior calificativo ofende o confunde. Pero lo cierto es que en el caso de Estados Unidos, ya Trump augura la llegada de una "era dorada."

Y se siente.

Se siente en el aire y sentimos un profundo alivio cuando, por fin, a Dios gracias, las políticas del wokismo empiezan a desvanecerse y se erigen de nuevo las banderas de la prosperidad y de la moral.

No creo que podamos nunca hablar de despotismo o absolutismo con estos nuevos políticos al frente. Pero sí, definitivamente, de paz y de abundancia absoluta.

A ello es que yo llamo un final feliz...o tal vez, y ojalá así sea para todos, un feliz comienzo!


Monday, January 29, 2024

España: Despertar y Reconquista en Pleno Siglo XXI


En 1912, Lawrence Sperry, inventor americano, hijo de Elmer Sperry, fundador de la Corporación Sperry, pionera en la fabricación y distribución de herramientas de vuelo en Norteamérica por siete décadas, inventó lo que hasta hoy podría parecer un verdadero milagro en la ciencia de la aviación: el piloto automático.

En 1933, el aviador Wiley Post logró completar en apenas 7 días un vuelo épico alrededor del mundo en una aeronave que fue programada para estar en piloto automático.

El concepto, en términos muy básicos, consiste en dar a un sistema de navegación las coordenadas correctas para seguir un rumbo determinado. Hablamos de presión, altura, etc.

Un jet moderno, claro está, tiene este sistema mecánico más que perfeccionado, y, como pasajeros, nunca sabremos la diferencia de cuando el capitán está frente al mando y cuando no.

A mí siempre me ha parecido fascinante como un mastodonte con 300 personas abordo, puede volar mientras el piloto está tomando su siesta o se toma un descanso en un vuelo largo para interactuar con su copiloto o su ingeniero de vuelo.

De la revolución industrial, que tanto cambio dio al mundo occidental actual, los adelantos tecnológicos, aún los que son centenarios, no dejarán nunca de sorprendernos. Y aquí  estamos todavía hablando de ellos.

Pero qué sucede si este término, "piloto automático" lo aplicamos como analogía al funcionamiento de una nación entera. Es decir, asumimos que hay una programación para como se deben tomar las riendas de un gobierno, de un sistema político, un eje cultural, o tendencias de mercado.

No se debe asumir nada en la vida. Pero no sería para nada disparatado pensar que las agendas y las tendencias ideológicas que privan en la escena global actual, nos hagan comparar la dirección de una nación y sus ciudadanos al ejercicio de programar a una máquina que va a poder llevar por los aires un avión mientras el piloto se pone al día con su instagram.

La gran mayoría de los vuelos, gracias a Dios, llegan a su destino final sin ningún contratiempo. Pero difícilmente podríamos decir lo mismo de naciones enteras que, a falta de liderazgo, políticas íntegras, y una ciudadanía mal informada, las estamos viendo perder su rumbo completamente.

Hay quienes opinan, con certeza, y no les falta razón, que los Estados Unidos de América, podría haberse puesto en un piloto automático para seguir sobreviviendo.

Es más que obvio que tenemos un presidente momificado tanto física como mentalmente. De hecho, su propio partido ve con preocupación el declive, muchas veces en vivo y en directo, el presidente Joe Biden, al que pareciera quieren tener aislado en su estado natal de Delaware, a pesar de que el señor debería estar haciendo campaña para su reelección este 5 de Noviembre.

Estados Unidos, con más de 300 millones de habitantes, y recursos naturales que difícilmente puedan agotarse a corto plazo, no está en peligro de extinción, aunque sí sea notable el descenso en nuestra calidad de vida y nuestra imágen internacional.

El que gane las elecciones este año tendrá que ver cómo hace para tomar el control de Estados Unidos y apagar indefinidamente el piloto automático.

Pero hoy quiero enfocarme un poco en la nación española.

La historia de España es milenaria. Estados Unidos apenas cumple, este año, como república, 248. Pero la historia de España nos remonta al imperio Romano, y, cabe destacar que durante siglos, España constituyó uno de los imperios más pujantes y más influyentes de la historia.

Con esto quiero decir que no estamos hablando de un "paisito" tercer mundista. España, hasta hace poco tiempo, estaba entre las cinco naciones más desarrolladas de Europa.

España está dotada de recursos naturales que le han proporcionado, por décadas, ingresos enormes en su sector agropecuario, su gastronomía, y, claro está, un turismo poderoso y exquisito.

Para este análisis estoy dando, quiero aclarar, pinceladas muy amplias. Pero quiero destacar que en los últimos cien años, España ha estado marcada por eventos puntuales que han dejado cicatrices muy profundas.

Las naciones que han vivido una guerra civil quedan de por vida marcadas tanto en un contexto histórico como en un plano emocional.

Estados Unidos vivió una cruel Guerra Civil que terminó en Abril de 1865, con el triunfo del ejército de la Unión comandado por Ulises Grant.

Y así y todo, casi 160 años después, nuestra política actual sigue matizada por este conflicto, que entre otras razones, se inicia por la presencia de esclavos en el desarrollo de los estados del Sur, que garantizaron sus fortunas, en gran parte, por el uso de mano de obra gratis.

Pues si en siglo y medio aún no se ha podido cicatrizar las heridas de la nación americana, pongámonos a pensar que la Guerra Civil española apenas está cumpliendo 85 años que terminó con la llegada al poder de los nacionales, liderados por el General Francisco Franco.

Si bien ya hay alrededor de cuatro generaciones que se han criado en la postguerra, las ampollas del franquismo están en carne viva.

Pero, desde la transición a la democracia, por allá en 1978, con la llegada de un arraigado, y pareciera que indestructible bi-partidismo, podría haberse puesto en marcha la programación para convertir a España, y sobre todo a los españoles, en los pasajeros de un vuelo indefinido completamente controlado por un piloto automático.

De hecho con España no sería descabellado hacer la pregunta que tan famosa se hizo con la comedia de 1980: "¿Donde está el piloto?"

En una anterior temática, definimos en detalle la palabra "agenda" como un conjunto de metas y acciones concretas que se han diseñado para controlar el rumbo económico e ideológico de gran parte de Occidente.

Pues el piloto de España, son precisa y rigurosamente, estas agendas de orden mundial, a las que España ha querido entregar sus riendas, especialmente desde que llegó Pedro Sánchez Castejón al poder en el 2019. Pero, ojo, difícilmente, Sánchez es el único protagonista de esta auténtica debacle que vemos, muy trágicamente, desarrollarse en la España del Cid o de los Reyes Católicos.

Porque sí, había una vez una España que tuvo a su mando personajes irrepetibles. 

Pero volviendo al tema, antes de Pedro Sánchez gobernó Mariano Rajoy, que ha sido de los pocos presidentes que ha obtenido en el Parlamento la tan ansiada "mayoría absoluta," es decir más de 176 diputados.

Pero la gestión de Rajoy fue mediocrísima, y él como líder fue endeble, y encima le tocó como vicepresidenta una de las figuras más controversiales del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría.

Por estas fechas, como contraataque a las políticas de Rajoy el denominado "Sorayismo" salieron a la luz partidos políticos alternativos, comúnmente llamados "terceras fuerzas," entre los que destaco a Ciudadanos, Vox y Podemos.

Estos tres partidos irrumpieron con tal fuerza en el entorno político de la segunda década de este siglo, que llegaron a tener más de 50 diputados cada uno, un logro muy considerable en una sociedad que ha vivido del bipartidismo desde la salida de la dictadura.

Hoy en día la mejor definición de estos partidos es: "lo que el viento se llevó."

Ciudadanos, con Albert Rivera a la cabeza, llegó a ganar las elecciones de Cataluña con mayoría absoluta. Pero una mala gestión de su parte y un coqueteo incomprensible con Francia, hicieron que cayera en picada. Hoy en día, como fuerza política, Ciudadanos es inexistente.

Podemos y sus famosos "indignados" arrasaron en el sector de izquierdas con 57 diputados en un momento dado. Hoy en día solo quedan 4 y están relegados al "grupo mixto" de las Cortes después de un complicado divorcio del partido "Sumar," la nueva coalición de partidos comunistas de la que lleva el timón, un poco sí, en piloto automático, Yolanda Díaz.

El partido Vox que con tanta ilusión apoyé por muchos años como un frente de derechas sólido y bien constituido ha resultado ser un infame negocio "patriótico" al que encima se han adherido los españoles que quedaron huérfanos, hambrientos y ávidos de falangismo y otras fuerzas de la ultraderecha.

Los cerebros tanto legales como intelectuales de Vox fueron de a poco aislados y purgados de la formación de Santiago Abascal, más lo que falta por ver. De 52 diputados, quedaron con 33, y mucho me parece para lo que merecen.

Está claro para muchísimos españoles, que hay una necesidad de consolidar el bipartidismo. Y francamente, en estos momentos no existe en el horizonte un líder que sea capaz de rescatar o reparar la brújula de España que inevitablemente ha perdido todos sus puntos cardinales.

Pero activar un piloto automático no es tan fácil. Hacen falta grandes expertos, pero ante todo, en el caso de un país o un continente, hace falta la colaboración, o más bien diría yo, la complicidad de personajes estratégicos.

Aunque para mí lo más severo es como se logra tener a una población de decenas de millones respirando anestesia para que se pueda operar en calma y sin mayores percances.

¿Cómo se logra esto?

Parece inaudito, pero para España, este cometido está resultando más fácil de lo que se pueda imaginar.

Por un lado, tenemos la llegada a ese país de un globalismo bien cebado. Una fórmula que ya está más que probada y que ha logrado enamorar a toda nuestra actual civilización. Sí, enamorar, seducir, conquistar, dominar, pongan ustedes el verbo que más les guste.

Sánchez, un Lázaro político que tras su repentina e inesperada “resurrección” ha demostrado ser una habilísima y sigilosa pantera negra, no repara en tomar cualquier medida que le sea conveniente para que su poder sea ilimitado.

Es muy posible que "El Sanchismo," un término que el Presidente del Gobierno aborrece en público, pero codicia en privado, se quede en España por varias décadas, aun sin estar Sánchez físicamente habitando La Moncloa.

Y que quede bien claro: El "Sanchismo" no es ni de izquierdas ni de derechas. Es un gobierno hecho a la imágen y semejanza de su creador que cuando lo increpan sobre sus cambios de políticas y de movidas, consigue decir sin que se le mueva un músculo de su cara: "cambié de opinión."

El Partido Popular está plagado de oportunistas y de personajes elitescos. Su relación con Pedro Sánchez, por momentos, es de amor y odio. Pero es que la palabra dignidad al PP le queda grande, y Alberto Nuñez Feijoo, frente a un titán tan maquiavélico como Sánchez se ve indefenso y amateur.

Por otra parte, hay una fuerza que Sánchez también sabe que habita en España y que bien conoce y manipula: los medios de comunicación.

¡Qué vergüenza! Qué falta de ética y de integridad ha demostrado tener el periodismo español. Es que, por momentos, dan arcadas, ver lo cortesanos y lo mal intencionados que son. 

Supremamente politizados, como casi todo hoy en día, son los mayores proveedores de anestesia de todo el país, ¡y qué barato se venden! 

El control del llamado "Cuarto Poder," como se han conocido por décadas a los gigantes de la comunicación social, merecen, sin duda, un análisis propio.

Pero es absolutamente posible que las instrucciones para tener a una población en piloto automático esté en las manos de los periodistas y de los empresarios que se venden al mejor postor.

Dicho todo esto, muy penosamente, España está, en mi opinión en un terrible y temible retroceso, y no sería del todo descabellado hablar de España como una futura "república bananera."

Cabe mencionar que no se está tomando en cuenta que Sánchez y sus políticas han contribuido inmensamente a que la nación española se vaya aislando paulatinamente de la Unión Europea a la que pertenece, y con bastante prestigio, desde 1986.

Para dar un ejemplo de lo que pareciera obrar en España, tras los horribles ataques del 7 de Octubre del grupo terrorista Hamas a Israel, con un saldo de casi 1,600 muertos, se ha descubierto que La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio, UNRWA, en sus siglas en inglés, podría haber habilitado a varios funcionarios que se sabe contribuyeron de primera mano en este ataque. Varias naciones, entre ellas, Estados Unidos, han decidido dejar de financiar a este organismo. Pues, España, seguirá siendo de los que ceba esta maquinaria y se ha erecto como uno de los gobernantes más anti Israel que se conozcan.

Pero, no nos confundamos, esto no lo hace el señor Sánchez para "contentar" a sus socios más radicales. No, éstos bien poco le importan. Lo hace para congraciarse con gobiernos como el de Irán y de Qatar que ya han tendido sus garras hacia el país ibérico. 

El español es un poco como el camarón, y no me refiero al ícono del flamenco, sino al molusco. Se ha quedado dormido y está a punto de ser devorado por la corriente.

El español es noble, dicharachero, complaciente, pero quizá no sea ni remotamente lo listo y lo malicioso que le tocaría ser para enfrentar a los enemigos que han germinado silenciosamente en los estratos del país. 

Hay un interés nulo en aprender a dominar los temas de política y de batalla cultural, este último, un término del que muchos periodistas se mofan.

Por desgracia, no solo que España estaría condenada a padecer un bipartidismo corrupto, sino que su mente está demasiado acostumbrada a analizar todo desde dos perspectivas posibles, la derecha o la izquierda.

Y resulta que está más que probado que esta bipolaridad ideológica es solo una ilusión óptica.

Muchos españoles siguen siendo gente de mucha fe, pues a ella habrá que recurrir si no se encuentra una manera efectiva de cerrar la válvula de anestesia y posiblemente cianuro que inunda nuestra querida España, a quienes los judíos seguimos llamando "Sefarad," nuestro segundo Jerusalén.

Es difícil ser optimista, pero quiero apelar a la sensatez de los españoles que desde sus trincheras y quizá desde las sombras están llamados a ser los nuevos héroes y los salvadores de una esencia que sé con todo mi corazón es inmortal.

España ha estado en pie más de dos mil años, con otros nombres y con gestas históricas que siguen inspirándonos hasta nuestros días. No lloremos por España. Que empiecen a llorar los que la quieren hundir y seguir despedazando y amedrentando.

Cada español tiene en su alma a su Gran Capitán y, ahora más que nunca, desde las entrañas de los españoles han de sacar el pecho por su nación y con la reconquista en la mira, gritar con pasión, como lo haría el Quijote para sorpresa de Sancho Panza, a la usanza de los guerreros del siglo XVII: "Santiago y Cierra, España!"

Tuesday, December 5, 2023

Yolanda de Aragón: La Reina de la Propaganda


Los campos de batalla del siglo XXI, poco, o casi nada, tienen que ver con las gestas bélicas de hace 500 o 600 años. Las historias son diferentes. Los motivos para entrar en conflicto se definen de un modo único. Pero sí, podemos decir sin duda que estamos preparándonos para una nueva cruzada, con el fin de salvar, proteger y rescatar a nuestra malherida civilización Occidental.

Hablar en estos términos puede resultar cansino. Un lugar común que hasta podría parecer obvio para los muchos (aunque no suficientes) que hemos despertado y que estamos dispuestos a ser los nuevos guerreros del nuevo milenio.

La pompa que acompaña a estas palabras es cuidadosamente pensada. Las palabras guerra, civilización, milenio, cruzada, y salvación son todas y cada una, palabras dragón que despiertan enorme gozo y pasión para quienes las pronunciamos, y si he podido cumplir con mi cometido, para ustedes que me las escuchan decir.

Esta pasión está canalizada a través de un mensaje que debe resonar con urgencia y nos debe emocionar a todos a seguir la lucha y a aniquilar de una vez por todas a nuestros protagonistas antagónicos.

Nuestra guerra la llamamos "batalla cultural" y a nuestro enemigo, "agendas ideológicas" o "cultura woke" o "los amos de Silicon Valley" o "Naciones Unidas" o incluso podemos darle un nombre propio que sea en sí mismo una definición de muchos personajes con las características de ese personaje. Por ejemplo "Bill Gates."

Si continúo captando su atención, ya los he motivado para que cada uno de ustedes utilice sus dones de letras o palabras o conocimientos de tecnología para crear una estrategia infalible para derribar a nuestro objetivo.

Así como se nos despierta la pasión y el ansia de victoria, también empezamos a salivar ideas y nos sentimos indestructibles.

¡Primero Dios, venceremos!

En estas pocas frases de introducción he generado, de una manera muy primitiva, pero concisa, un mensaje de propaganda.

En nuestras luchas para destronar al mal, hoy por hoy, no hay enemigo peor que la propaganda. Los antiguos romanos, China (antigua y actual), el Imperio Ruso, el Imperio Otomano, todos y cada uno de ellos, sentaron cátedra en el ámbito de la propaganda.

Les he incluso comentado como Ghengis Khan producía su propia propaganda, exagerando su poderío y siendo más que explícito en como lidiar con los espolios de los territorios conquistados. Esta estrategia hacía que sus rivales se rindieran incluso antes de que se acercaran las tropas de Khan, y la victoria de la invasión estaba servida.

El auge del Tercer Reich y toda su monstruosidad dependió casi de manera única en la pericia y la falta de escrúpulos de Joseph Goebles, el Ministro de Propaganda.

Hoy en día se podría decir que el ascenso de Pedro Sánchez Pérez Castejón en la actual España es, por un lado, la desmedida ambición de Sánchez por obtener el poder, y por otro, un conocimiento casi científico de los talones de Aquiles de cada uno de sus rivales y sus aliados políticos. 

El uso de la propaganda es el estandarte que ha dado luz verde a todas las grandes gestas históricas de nuestra civilización.

Pero estos ejemplos que hemos descrito anteriormente tienen, por desgracia, graves connotaciones. Los personajes nos inspiran temor e incertidumbre. Conocemos (o estamos por conocer) las terribles consecuencias de haber puesto a estos personajes o movimientos sociopolíticos en la cima del poder.

Pero las armas de la propaganda también, si se tiene la voluntad y la habilidad adecuada, puede utilizarse para lo que definiremos como "el bien." Hablamos de la constitución o restauración de los valores judeo cristianos que nos definen, el decoro, la integridad y la contundencia frente a las agendas que tan ágilmente nos amenazan. Para mí, y seguro, para muchos de ustedes, esto puede bien reafirmarse como "el bien."

Lejos, muy lejos, de aspirar a llevar vidas épicas, nuestra mayor satisfacción ha de ser el encontrarnos cada día con nuestro propósito, nuestros dones divinos. Nuestros innegables talentos. Nuestra intención debe, por encina de todo, derivar del amor. Si deriva del miedo, estamos perdidos.

Encarar sin temor a todo lo que nos da luz, nos garantiza éxito y una abundancia inimaginable. Pero sobre todo nos regala la mayor bendición a la que podemos aspirar, paz. Salud y paz. Todo lo demás son adornos. Bellos y deseados adornos, pero son, en la jerarquía de lo divino, secundario.

Vivir con propósito, con fe infinita y con convicción nos es recompensado por Dios que sabe en su inagotable sabiduría colocarnos donde debemos estar y premiarnos con la presencia y los afectos de las personas adecuadas.

La figura de Juana de Arco cumple, a rajatabla, con todo lo que he podido expresar anteriormente. Una pequeña pastorcita iletrada de la región de Lorena, en la Francia del siglo XV, que, habiendo padecido de primera mano, los horrores de la invasión de los ingleses con complicidad de los Borgoñones, se sintió inspirada por Dios, y dando a Él todo el crédito, decidió que debía cumplir con una misión divina: liberar a Francia de sus acérrimos enemigos y coronar al Delfín Carlos, que pasaría a la historia como Carlos VII, El Victorioso.

Juana de Arco, la Doncella de Orléans, es la persona que más admiro en el mundo. Es mi personaje histórico favorito y mi modelo espiritual, aun sin profesar la misma religión.

Podría quedarme a hablarles de la historia de Juana por horas y citar las docenas de libros, tanto para adultos, como para niños, que poseo de sus hazañas históricas y su ascenso hasta convertirse, junto a Teresa de Lisieux, en Santa Patrona de Francia.

Pero la historia de Juana de Arco, quizá no fuese posible, o por lo menos no sería tan conocida, tan venerada e indiscutiblemente relevante, si no fuera por su extraordinario "equipo de propaganda" liderizado por la Reina Yolanda de Aragón.

Tristemente, Yolanda de Aragón, no ha alcanzado, digamos, que el estatus, que una mujer de su categoría, sin lugar a dudas merece. Deberíamos todos saber de Yolanda de Aragón, como quién sabe de Leonor de Aquitania, o Catalina de Aragón, la primera esposa de Enrique VIII, o, incluso, de la misma Juana de Arco. 

La muy joven Juana de Domrémy, se convierte junto a su tutora y mentora Yolanda en los polos de lo que sería la triste figura de un Carlos, y que, precisamente, gracias a ambas, es un rey conocido y querido entre las historias de los monarcas de la dinastía Valois en la Francia medieval.

Yolanda tuvo una existencia, para nuestros estándares de hoy, muy corta. Falleció de 58 años. Pero fueron 58 años vividos con intención, astucia y una pasión por Francia que la hace, tras bastidores, la dama de hierro de la incipiente monarquía de su yerno.

Yolanda nunca fue reina por derecho propio, aunque aspiró por años a la sucesión del trono de Aragón donde se favorecía a los varones, a pesar de que ella era la única sobreviviente de los hijos de su padre Juan I. 

Tuvo, por suerte, un feliz matrimonio con Luis II de Nápoles, a quien dio seis hijos, y que confió siempre en las habilidades de su consorte para gobernar. Yolanda era tan bella como inteligente. Y es conocida, históricamente, como "La Reina de los Cuatro Reinos": Sicilia, Jerusalén, Chipre y Aragón.

Pero estos títulos no correspondían realmente a su influencia e incluso poder sobre estas regiones. Aun así fue una brillante estrategia de propaganda para dar a Yolanda prestigio y categoría. Yolanda, apoyada por su esposo, sí que se hizo casi dueña de las tierras del Ducado de Anjou, que estaban en Francia, y de las cuales Luis II tenía legítimo dominio.

Su vínculo con la corte francesa lo tiene al quedarse viuda y concretar una unión entre María de Valois, su hija, y el Delfín Carlos, a quien Yolanda conoció de toda la vida y a quien adoraba.

Carlos fue rechazado por sus progenitores. Un rey completamente loco y una madre que abiertamente recibía a sus amantes en la corte. Carlos nunca supo, aunque se asume que fue el rey, quien fue su padre biológico.

Yolanda, genuinamente, cuidó de la salud de su yerno, y fue idea de ella que se retiraran a vivir a los castillos propiedad de Yolanda en el Loira, donde en 1429 recibirían a la Doncella de Orléans.

Los consejeros del heredero eran escoria, y fue Yolanda quien instó a su yerno que recibiera a Juana de la que ya se hablaba a lo largo y ancho del reino. Juana nunca tuvo vergüenza en decir, a quien quisiera escucharla, que había venido de Dios, y que había sido aconsejada por el Arcángel Miguel, y dos de sus santas favoritas, Catalina de Alejandría y Santa Margarita.

Yolanda lo tenía muy claro, había que recibirla y escucharla. De todo lo demás se haría ella a cargo. 

Yolanda, en términos de la música y el entretenimiento de nuestro siglo, es lo que se conoce como una agente. Las siglas en inglés son AI, "artist development." Este término podemos traducirlo como "agente artistico."

Con un conocimiento impecable de la propaganda y la propagación de esta en los medios y las redes, estos agentes son imprescindibles para convertir a un aspirante a "cumplir sus sueños" en una Mariah Carey o Karol G. Los nombres de Clive Davis, Tommy Mottola, o Quincy Jones han sido ejemplos de esta imprescindible sombra detrás de las estrellas por décadas.

Desgraciadamante, la decadente industria del entretenimiento ya ha prescindido de estas figuras, y ahora a los artistas los asciencen o destruyen las redes y los medios digitales.

Volviendo a 1429, El discurso de Juana era más que convincente y Yolanda la puso a prueba escogiendo a dedo a teólogos de la corte para que la interrogaran sin piedad. Juana pasó la prueba y Yolanda comprobó no solo que hablaba con la verdad sino con indiscutible santidad.

Pero Juana era completamente ajena a todas las intrigas y los protocolos de una corte real. Yolanda era una experta. Así que, la astuta monarca dijo "manos a la obra" y el resto es, indudablemente, historia.

Yolanda, junto al Delfín, se dejan convencer para crear una audiencia frente a la vasta corte de los Valois, donde Carlos hace que se esconde entre la muchedumbre y pone a un impostor en el trono. 

Supuestamente, Juana no conocía a Carlos, y al llegar al trono, hace que duda y se va caminando por el salón hasta toparse con un hombre que, disfrazado, de cortesano, ella lo llama "mi rey" y se postra a sus pies. Los presentes quedaron deslumbrados. ¡Había nacido una leyenda!

Esta escena es de las que más ha trascendido de la historia de Juana de Arco, y se ha hecho ver como un genuino acto de intervención divina. Pero, no, fue una idea de la "Reina Madre" para impresionar a los presentes y empezar a animar a los franceses a deshacerse de los ingleses.

Yolanda tenía un enorme respeto por sus súbditos y sabía que aunque eran gente simple e incluso ignorantes, poseían un gran corazón y eran profundamente religiosos. Juana era prueba de ello.

Yolanda también hizo a Juana la "protagonista" de una conocida leyenda urbana donde se hablaba que una doncella de la región de Lorena vendría a salvar a Francia. Era una profecía que Yolanda en seguida y muy hábilmente hizo correr para que se pensara que Juana era la esperada heroína. Sin duda, el momento que se vivía era óptimo.

Pero muy lejos, estuvo Juana de ser un fraude. ¡Para nada!

Yolanda abre las arcas del reino para financiar a la doncella y proveerla con un ejército del cual ella sería una líder espiritual. Pero bien que se lució como soldado y sus estrategias de guerra eran excepcionales. Sus tropas se rindieron a sus severas órdenes y, casi enseguida, llegaron sus mayores triunfos. Primero Orléans, y posteriormente Chinon y Compiègne. 

Los ingleses atónitos empezaron a hablar de brujería y de hechizos. Pero los capitanes de Juana sabían que, sin miramientos, Juana era una guerrera innata.

Finalmente, Carlos fue coronado rey de Francia en la fabulosa Catedral de Reims, en presencia de su santa doncella.

Pero Juana comete un craso error y es que no acepta que Carlos, ahora, soberano con todas las de la ley, decidió hacer un alto al fuego y tratar de negociar con Borgoña.

Juana sabe que aún quedaba mucha Francia bajo la amenaza de la corona inglesa, y, eso incluía París. Juana desafía las órdenes de Carlos y de Yolanda y se atreve a entrar en guerra con un ejército minúsculo y sin financiación alguna.

Por supuesto, Juana tiene todas las de perder, y es capturada. Un supuesto rescate es rechazado por las cortes de Carlos, y Juana termina siendo una prisionera política que, acaba su corta experiencia en la hoguera, sucumbiendo a la propaganda de sus enemigos que la habían acusado de hechicera.

La propaganda es tan protagonista de la historia de Juana de Arco, tanto como lo fueron los miembros de la realeza. La buena estrella de la doncella es propagada por su legendaria fe y sus convicciones religiosas. Su terrible deceso es el producto de haber alimentado, que su proveniencia divina era fraudulenta.

En el mundo actual, la propaganda, brillante y nada comedida, se ha utilizado para la destrucción y el desprestigio moral de nuestra sociedad. 

La tecnología que hoy conocemos era impensable imaginarla en la corte de los primeros reyes de Valois, o, incluso, posteriormente, de los Borbones.

Muy a nuestro pesar, sin embargo, pareciera que la ambición de poder y de participar en los turbios negocios que financian a las nuevas agendas es más fuerte que todo.

Tampoco, muy desafortunadamente, entre nuestros jóvenes, se ve apuntando a una Juana de Arco, que apenas tenía 17 años cuando libró la batalla de Orléans.

Su firme devoción, su amor infinito a Francia y su lealtad a Carlos, hoy no la tiene ningún adolescente por nada, excepto por su cifra de seguidores en TikTok.

Los movimientos comúnmente allegados a los conservadores son mediocres y hasta esperpénticos. Los líderes de estos movimientos no escuchan a nadie más que a sí mismos, y se dejan dominar por sus egos. De nuestros rivales, esto nos queda clarísimo. Pero, es peor darnos cuenta de que nosotros, que estamos, como se dice vulgarmente, del "lado correcto de la historia," seamos tan poco creativos y estemos tan dispersos.

El tiempo no pareciera estar de nuestro lado. Las "Yolanda de Aragón" se rinden, se corrompen o simplemente se cansan.

Pero hay que desempolvar y recoger los estandartes de la fe y el optimismo. Tenemos que ser implacables y por sobre todas las cosas, creer en nosotros mismos. Dios sabe siempre ponernos en el camino adecuado y enviarnos a nuestros aliados en esta lucha.

No tenemos por qué aspirar a pasar a la historia. Pero sí a escribir, con máxima contundencia y perseverancia, la historia de una civilización que nunca pase.


Monday, December 4, 2023

El Nuevo Milenio, Laboratorio de Experimentos Políticos


En la industria musical, cada vez con más frecuencia, se ha venido utilizando un término para definir a los artistas que irrumpen en el mercado, como quien dice, "de la nada." Son, en su mayoría, jóvenes, que puede que cuenten con una base sólida en las redes sociales, y, acaparan la atención de algún ejecutivo que ve en ellos potencial para ser comercial.

Este término en inglés es conocido como "plant" (planta) haciendo referencia al proceso de hacer germinar una semilla. Es decir, a estos principiantes se les coloca en un terreno fértil deseando ver que den frutos.

La "planta" más conocida de la industria musical hoy en día podría ser Jennifer López, conocida como JLo, que fue en sus inicios una bailarina y aspirante a cantante que Tommy Motola, entonces el CEO de Sony, llevó a la palestra, básicamente como instrumento para intentar perjudicar a Mariah Carey, con quien había tenido un divorcio terrible.

El experimento resultó, y la "planta" dio frutos, y bastantes. Sin embargo, que nos quede algo claro. La señora Jennifer López con todo y su garra, su ambición y su constancia es 100% "autotune." No tiene ni pizca de voz. Lo que oímos cuando canta es pura tecnología, Photoshop auditivo. Mariah Carey tiene una voz que puede modular hasta cinco octavas.

En los últimos años, digamos, en la última década, de pronto, en el ámbito político, hemos visto germinar varias "plantas," cuyos orígenes, aunque conocidos, están bastante distantes de una carrera en política. 

Vemos personajes que dan un salto de fe a las arenas peligrosamente movedizas del poder, y empiezan a dar frutos, la mayoría, podridos

En la música, estos "rookies" (principiantes) mientras tengan las ganas y tengan consciencia de que la competencia es acérrima y que, por desgracia, terminarán en muchos vendiendo su alma al Diablo para cotizar sueldos estratosféricos o acariciar un Grammy, el daño colateral de su éxito o su rotundo fracaso no tiene mayores consecuencias para una sociedad de consumo que, pues, tendrá que esperar para que nuevas "plantas" florezcan en el Billboard.

En el terreno político, estos principiantes, recién estrenados en el manejo de presupuestos nacionales, política exterior, y sobre todo la conquista de los medios de comunicación, no pueden darse el lujo de fracasar. Las consecuencias son terribles para el bienestar de millones de ciudadanos.

Hago un pequeño inciso para aclarar que no se trata de cuestionar los orígenes de un personaje político. Quizá el caso más conocido a finales del siglo pasado, fue Ronald Reagan.

Reagan fue por varios años un actor de Hollywood. Digamos que era un actor, más bien, clase B. No era, ni llegó a ser un John Wayne o un Paul Newman o Clark Gables. Encontró en su corazón una vocación para servir a su país y comenzó una carrera política que lo llevó a ser Gobernador de California. Lo demás es historia. 

Gobernó como el Presidente número 40 por dos períodos y es recordado por su rol en la Perestroika de Mikhail Gorbachev (que luego se convirtió en su mejor amigo) y es recordado como el último gran conservador, posiblemente desde los Padres Fundadores.

¡Como actor fue clase B. Como presidente, Clase A plus!

Por otra parte, una carrera política de décadas tampoco garantiza éxito y aciertos. Véase el caso del actual presidente, Joe Biden, que, a pesar de haber sido senador de Delaware por casi 50 años, ha resultado ser uno de los peores presidentes de nuestra historia, con maniobras de corrupción que hacen de Al Capone un niño de pecho.

Pero nadie puede decir que Biden no es político. Es pésimo político, pero hizo una carrera política que le enseñó los pormenores y los pasadizos secretos que todo aspirante al poder debe tener. 

La sociedad Occidental vive sus momentos más críticos. De hecho, podría estar agonizando. 

Tenemos un renacimiento del Comunismo, un socialismo propio del siglo XXI, donde ya no hay la lucha de clases, pero, Dios, qué clase de luchas. 

Ahora somos colectivos enfrentados en una guerra civil de ideologías, donde se le da voz (y por desgracia voto) a indigentes mentales con facha de activistas.

Estados Unidos, la Superpotencia Mundial, jugando a ser el títere favorito de China. Somos quienes le llevamos la cola al dragón. Poco más. 

La política se ha contaminado de regímenes seudo dictatoriales que no han hecho más que hacer tambalear el estado derecho. 

A los tres poderes de una nación, los que estudiábamos en Ciencias Sociales en el colegio, ejecutivo, legislativo y judicial, ahora agregamos dos más: el "Cuarto Poder" como son llamados los medios y las redes sociales, y un "Quinto Poder" al que me permito llamar a las empresas y organizaciones (léase chiringuitos) que diseñan y alimentan las peligrosas agendas que han de destruirnos si seguimos siendo tan indiferentes y buenistas.

Con este panorama, que ya lleva tomando forma a todo vapor, por varias décadas, nos hemos dado el lujo de ser absolutamente irresponsables, creando y aupando experimentos políticos.

Hugo Chávez Frías fue un experimento político que embaucó a las tres cuartas partes de Venezuela con un programa ficticio que luego se descubrió, era todo mentira. Chávez fue una "planta" del Castrismo cubano, y hasta hoy dura su podrida y nefasta influencia.

Barack Obama fue otro "rookie" que nació en el programa de Oprah Winfrey. Un desconocido senador con un pasado que hoy sabemos es, no turbio. Lo siguiente. 

Casi de cero, Obama llegó a Washington y dinamitó por completo las bases de Estados Unidos con ideologías marxistas y racistas. Lo que fuimos cuidando y sanando en Estados Unidos con respecto a la segregación de los negros--mejor prueba de ello fue haber electo a un afroamericano--Obama lo destruyó de raíz.

Donald Trump es quizá el experimento político que más repercusiones ha tenido en Estados Unidos. Trump fue durante cuarenta años un mogul de bienes raíces, fiel donante al Partido Demócrata, y con un carisma inigualable. Tal fue su fama que hasta hizo varios cameos en cine, como él mismo, y llegó a ser de los hombres más ricos del mundo. 

De pronto, un patriotismo furibundo lo llevó, de cero, a la conquista de Washington.

Tuvo, sin lugar a dudas, una buena gestión, pero su falta de experiencia como político y su carácter sin filtros y sin mano izquierda, lo hicieron, para nuestra desgracia, caer en las trampas de los Demócratas.

Ahora, prometiendo villas y castillas, que dejó sin hacer, quiere hacer un "comeback."

Conmigo no cuenta, pero, lastimosamente, cuenta con la voluntad de millones de votantes desesperados.

Y aquí, en mi opinión, está la clave. No me canso de decirlo, y lo repetiré lo que haga falta.

Estamos viviendo absolutamente al ras, sin esperanza y sin fe. 

Las pésimas gestiones de los políticos tradicionales han creado, a su vez, personajes que sin tener madera de políticos de pronto quieren ser gladiadores. Estos gladiadores caen frente a la espada de la propaganda y la astucia de sus rivales y luego andan, cuasi desangrados, con sus deditos apuntando al votante pidiendo el"missio," la señal para que se le perdone la vida después de una pelea perdida.

En la política de derechas, que es la que a mí me representa, estamos viendo año tras año como estos brotes verdes en política no hacen más que secarse sin haber dado frutos. De hecho son "mala hierba."

En estos momentos, como es normal, los noticieros, YouTubers, Tuiteros y aficionados comentan y aplauden el "landslide" (victoria casi absoluta) de Javier Milei en Argentina. 

Fueron elecciones limpias y los Argentinos eligieron a quien ha prometido barrer e incinerar al Peronismo. Lo de Milei ha sido un fenómeno. Ha triunfado a pesar de sus controversiales declaraciones, sus gestos de loco y sus perros telepáticos.

Milei es un judeófilo empedernido y pasional. Es lo único que me gusta de él, francamente. 

Lo apodan "El Peluca" por su corte de pelo estrafalario. Es el Leo Messi de la política y causa la misma euforia que el futbolista campeón del mundo.

Estas reacciones a un político (lo hemos visto con Trump y con Obama) a mí me preocupan bastante. Me horrorizan los discursos empapados de populismo.

Me preocupa no saber de donde salen estos personajes y quienes los financian.

Me preocupa en demasía nuestra poca autoestima como países y como ciudadanos en una democracia.

De hecho, y con todos mis respetos, me parece triste que a cualquiera de estas caricaturas de políticos de derechas las apoden "El Trump de..."

Milei, El Trump de Argentina, Jair Bolsonaro (otro fracaso) El Trump de Brasil.

Me pregunto yo y si empezamos a exigir más. Mucho más.

Por qué no aspirar a tener al "David de Norteamérica." "El Bolívar de Colombia." "El Pelé de la Política." "El Cervantes de La Moncloa." 

¿Por qué nos conformamos con tan poco?

Tenemos que saber encontrar a los buenos políticos. Y que, por el amor de Dios, sean políticos profesionales. Nuevas generaciones de líderes contundentes que llamen al "pan pan y al vino vino." Personas reales, no figurines de redes sociales.

Anhelemos escuchar voces que se hagan eco de los más grandes de la historia. Que no se resbalen en el lodo que muy perspicazmente ha creado su oponente para que caiga y se hunda y se ensucie. Y si tienen suerte, que se muera.

No estamos en una situación de bonanza para ver jugar a estos señores a ser presidentes. Los juegos al casino. 

Dice el periodista español Federico Jiménez Losantos con respecto a Javier Milei: "hay que estar loco para pensar que la Argentina tiene remedio."

Yo, en lo personal, quiero estar equivocada con respecto al señor Milei. En serio.

No quiero que fracase, pero lo más seguro es que no pueda lograr ni la décima parte de lo que promete. Así ha pasado con estas "plantas" que nos han dado tantos plantones.

Habrá que ver. Muchos quieren darle el beneficio de la duda. Pero yo quiero que podamos ver beneficios porque estamos abrumados con tantas dudas.

Yo seguiré apostando por la política de un Reagan, un Eisenhower, un John Adams. 

Quiero frutos. Mi generación tiene sobre sus hombros un peso enorme. Yo me rehúso a pensar como un "millennial." 

Los "millennials" son impulsivos y viven sus vidas tomando riesgos innecesarios. A ellos parece funcionarles, pero que nadie espere de un "Gen Y" ni legado ni dividendos.

Lo mismo en política. Nos jugamos el tipo, la sobrevivencia de toda una civilización.

Mi voto no es para "rookies."

Al señor Milei, le deseo el mejor de los éxitos. Que Dios lo guíe.

Yo, como Santo Tomás... Ver para creer.


Friday, December 1, 2023

La Holanda de Geert Wilders: Presente Imperfecto, Futuro Incierto


Cuando yo tenía siete u ocho años, no más, tuve mi primera experiencia en un crucero por las aguas del Caribe. Era una línea italiana, y coincidió con mi cumpleaños en Diciembre. Fuimos en familia, incluyendo mis abuelos.

El primer día, justo después de zarpar, lo que más me impresionó fue la llamada, obligatoria, de los pasajeros a proa para un ensayo de como abordar los botes salvavidas (sí, claro que había suficientes, pero eso es otro tema)

En realidad ese simulacro terminó siendo una oportunidad para tomarnos fotos con los chalecos y seguimos nuestras vacaciones sin contratiempos.

A lo largo de mi vida adulta, mis padres, profundos "crucerolovers" me han contado que todavía hoy en día se hacen esos simulacros en los barcos. Siempre.

En los aviones, tres cuartos de lo mismo, a penas despegamos, ya está la aeromoza o el sobrecargo con toda su parafernalia de como debemos usar la máscara de oxígeno en caso de emergencia.

De hecho, en redes sociales, ya se hacen diferentes vídeos de como inyectar un poco de humor a estos minutos en que estás intentando relajarte en tu silla y quieres ver si hay una película buena para las próximas horas. Ojo, Primera Clase no se salva. 

Cruceros y aviones invierten tiempo en estos ensayos por una sencilla razón: la seguridad de todos y cada uno de los pasajeros. Las posibilidades de un Titanic del siglo XXI son mínimas, y estamos de acuerdo, pero ahí están.

Nuestro día a día, sin embargo, nuestra rutina y nuestro verdadero propósito existencial no es, ni remotamente, un ensayo. No hay posibilidad de simulacro. Fuera del ámbito de los viajes y sus protocolos, los únicos ensayos y la única posibilidad de ver un buen acto de ficción está en el teatro.

¿Por qué demonios, entonces, seguimos viviendo nuestra vida como si hubiese un Plan B?

La falta de sensatez que vemos en nuestra esfera sociopolítica se ha vuelto tanto crítica como crónica. Y justo cuando pensamos que estamos aprendiendo la lección, se nos aparece en el panorama electoral un aprendiz o un payaso que no obtuvo plaza en Cirque du Soleil o Geert Wilders.

Entre tulipanes y molinos, y alguna experiencia psicodélica, Geert Wilders (se pronuncia Jeert Vilders) ha sido electo para ocupar el sillón presidencial de Los Países Bajos.

Tiene 60 años, lo cual lo hace un político de mi generación. Desde el año 2006 lidera las filas de su partido, El Partido de la Libertad. Pueden ustedes llamarlo el Milei holandés o el Trump holandés, como deseen. La prensa ya le ha puesto ese sambenito desde las elecciones el pasado 22 de Noviembre.

He visto circular dos vídeos del señor Wilders y francamente estoy aterrada. Para mí Holanda no tiene, ni remotamente, la importancia en el mapa que Estados Unidos o España. De Holanda sé que desde el 2002, su reina consorte se llama Máxima y que, muy tristemente, Amalia, la Princesa de Orange, la heredera, tiene que protegerse de la mafia de su país. Pero estos son temas que incumben a la crónica rosa más que a la política.

Sin embargo, si he visto con preocupación que la población holandesa, sobre todo los agricultores y ganaderos, han visto su trabajo y su esfuerzo de décadas amenazado por las políticas "verdes" y sostenibles que han venido corrompiendo a Europa en los últimos años.

Holanda es servil a la cultura "woke" en toda la extensión de la palabra. Las protestas de los agricultores han dado la vuelta al mundo, y era de esperarse que en tiempo de elecciones hubiese un cambio radical.

Radical es poco para describir a Geert Wilders. 

Y les habla alguien que es orgullosamente de derechas. Yo eso ni lo oculto ni me avergüenza.

Pero sí que me avergüenza que, una vez más, la respuesta a esta agonía moral que vivimos en Occidente sea un populista que disfruta de hacer declaraciones incendiarias sin medir las consecuencias.

Me preocupa que la falta de seriedad del votante nos lleve, sin demora, de Guatemala a "Guatepeor" y luego, con las manos a la cabeza, tengamos que admitir que como votantes conservadores nos morimos de hambre.

Geert es absolutamente de ultraderecha. Extrema derecha. Por respeto, no le diremos "nazi," pero es impepinablemente nacionalista. Podría incluso, en mi opinión, tildarlo de islamofóbico.

De sus primeras declaraciones post elecciones lo he oído llamar a destruir mezquitas y ya amenaza al dictador turco Tayyip Erdogan que no se asome por Holanda (o Europa) porque no es bienvenido. 

Para los votantes, tanto conservadores como liberales (entiéndase libertario estilo Javier Milei no progresista) es, sin duda, menester defender el concepto de inmigración legal, así como entrarle de frente a la batalla cultural de la que sabemos tenemos que salir victoriosos.

Pero, como he dicho y seguiré diciendo todas las veces del mundo, hemos perdido los estribos. La desesperación de salir como sea de los políticos de extrema izquierda y desaparecer del mapa al socialismo del siglo XXI, nos está adentrando en una era que podría ser tan oscurantista e incluso tan peligrosa como la que deseamos erradicar.

Nos vamos del blanco al negro. Sin grises. Así de simple.

Wilders está, al igual que lo ha hecho Milei, en ese proceso de formar una coalición de gobierno para gobernar como Primer Ministro. Lo hizo Giorgia Meloni de igual manera en Italia, y su gestión ha sido buena, aunque no óptima.

Es importante recalcar, que los enemigos que enfrentan estos candidatos de extrema derecha no son ni pasivos ni son improvisados. De hecho, detrás de una oposición política, opera una mafia tanto mediática como ideológica, que es una máquina muy bien aceitada para seguir adelante con sus agendas y llenar sus arcas.

En el caso de las dictaduras bananeras de América del Sur, vemos la mano de China, de Rusia, e incluso la sombra del narcotráfico. 

Es francamente alarmante que la ultraderecha siga avanzando por Europa. Tristemente, la historia, de alguna u otra manera, se repite. De las pachangas amorales que ha padecido el Viejo Mundo, llegan gobiernos que dan giros de 180 grados. Algunas veces con grandes aciertos, como el caso de un De Gaulle, y, en otros casos desalentadores, vemos la llegada del fatídico Tercer Reich.

Por supuesto, y aclaro, que no vendrá un segundo Hitler. Pero lo que sí que vemos es la ascensión meteórica de avatares (que no personas) que crean política y se fortalecen a través de las redes sociales.

Wilders no pareciera querer tener un aspecto presidencial. También él hace alarde de su excéntrico pelaje rubio y nos recuerda a una especie de Mozart que no sabemos si está medicado. Como Milei, a veces, pareciera que sus ojos perdieron el norte, y nos deja boquiabiertos con cada frase.

Muchas personas de derechas estamos viendo estupefactas los levantamientos en masa de estas trombas extremistas, como la que aconteció en Dublín, la capital de Irlanda, hace pocos días. 

En España, en las diversas marchas pacíficas, en contra de la amnistía a los delincuentes del golpe de estado del 2017 que ha prometido Pedro Sánchez, se han mezclado, muy asiduamente, grupos de extrema derecha, a los que, inevitablemente, se vinculan con el Partido Vox, aunque no lo sean en lo absoluto.

En Alemania, actualmente gobernada por títeres verdes y biodegradables, podría llegar en los próximos comicios electorales, el partido de ultraderecha Alternativa Para Alemania, que en estos momentos ejerce de oposición principal. Es decir, es la segunda fuerza política.

El grave problema que veo con estos políticos, que verdaderamente son de extrema derecha (no es un mote) es que ni saben expresarse correctamente ni gestionan debidamente los problemas que dicen poder resolver.

Se presentan como superhéroes, y luego vemos que son poco más que El Chapulín Colorado. Se piensan infalibles, pero las mafias los envuelven en sus telarañas y sus ofensivas y los vemos sucumbir, dejándose arrollar por la maquinaria de la propaganda.

Donald Trump, el Mick Jagger del partido Republicano, y, para bien o para mal, el candidato de este partido con más posibilidades para ocupar la Casa Blanca en el 2024, ha vuelto, como siempre, caído en una trampa.

Una trampa de la que su ego y su desesperación no lo han podido salvar.

El grupo Black Lives Matter, que sabemos hasta la saciedad que es un fraude, y que sin dejar dudas fue quien más destrozó la presidencia del señor Trump en el 2020, lo acaba de apoyar para las presidenciales del próximo Noviembre.

¿Y que ha hecho Trump? Pues se ha ido a sus redes sociales a alardear de que un grupo tan falsario y tan esperpénticamente corrupto lo ha apoyado para ser el próximo presidente, alegando que los Demócratas ya no son el partido de su confianza.

¿Y alguien puede creer esto? Es una trampa. Pero Trump está deseoso de que se le vea como el invencible, el redentor de las minorías oprimidas.

Detrás de estos candidatos, gustosos de arder en la cola del cometa, van los oportunistas que trafican con esperanzas y se burlan de sus votantes y hacen negocios del patriotismo pasional.

La leyenda negra, de la que hasta antaño huía el movimiento conservador, también se pasea entre molinos y tulipanes... 

La vida no es un ensayo. La situación económica que atraviesa Occidente es crítica, y no digo cuatro jinetes, no, un ejército entero de caballería podría anunciarnos un inminente apocalipsis moral y espiritual del que va a ser difícil escapar.

Lo que vemos, por desgracia, cegados por la desesperación, descriteriados y sin rumbo, son pequeñas polillas egocéntricas que vuelan hacia la luz para morir calcinadas, pensando que han salvado al mundo.

Luego, cuando las vemos caer a nuestros pies, tenemos que salir a barrer los escombros.


Wednesday, November 29, 2023

Podrá Tener Argentina Talento Otra Vez?


Poco hay más interesante, fascinante, e incluso, conmovedor que los testimonios de personajes que han saltado a la fama después de haber ganado un concurso de talentos o haber sido descubiertos en locales de ocio por un empresario que luego se convertiría en su gerente o su manager.

A lo largo de los años hemos escuchado y aplaudido estas historias y muchos de estos shows cazatalentos han tenido la fortuna de haber sido el trampolín de grandes estrellas que terminan actuando en el Madison Square Gardens o ganado un Grammy.

Muchos nombres, desgraciadamente, se vuelven humo y otros se convierten en ejemplos de vidas destrozadas por el estrellato.

Britney Spears es un ejemplo de todo lo que acabamos de explicar. Su último libro "The Woman in Me" (La Mujer en Mí) es, contado en primera persona, una de las tantas historias de ascensos meteóricos que desembocan en miseria e infortunio.

Pero, los shows busca-talentos, no han dejado de existir. Y siempre hay quien se atreve a dar un salto de fe a la fama a través de su experiencia  en estos programas. La amplia audiencia que los sintoniza es prueba fehaciente de que funcionan.

En el año 2006, el productor y empresario británico Simon Cowell, venía de ser un "coach" de un "reality" conocido como "The X Factor" (El Factor X) con versiones en muchas partes del mundo. 

Cowell es el "enfant terrible" de la televisión inglesa. Era siempre el juez antagónico del show que parecía disfrutar humillando a los concursantes.

Hagamos un pequeño inciso...

Cuando hablamos de un show "reality" tenemos que tomar en cuenta que todo, absolutamente todo lo que vemos en la pantalla está estructurado por un guión. Se crea la impresión de que hay situaciones improvisadas, pero son muchas las pruebas que dictaminan que se crea una situación dramática para acaparar atención del espectador y aumentar el rating.

Esto es importante tenerlo en cuenta para lo que vamos a comentar en unos instantes.

Volviendo a Simon Cowell, es justo en el 2006 cuando el empresario decide crear su propio reality, "Got Talent" (Tiene Talento)

Desde el primer momento el show fue un hit. Grandes personalidades mediáticas han pasado por el reality en el rol de jueces, siempre con Cowell como el "malote," el sicario de las esperanzas de los aspirantes.

"Got Talent" es un reality que busca lanzar las carreras de artistas o bailarines, pero los concursantes pueden tener una audición donde pueden hacer gimnasia, trucos de magia, comedia, mimo, etcétera, etcétera.

Pero en realidad, baile y canto es lo más común...

"Got Talent" tiene franquicias por los cinco continentes, pero el formato es siempre el mismo. Llega un concursante, hace una prueba, los jueces valoran su actuación, y si califica pasa a la segunda ronda. Así hasta la gran final.

El show tiene mucha publicidad, por lo que las puestas en escena a medida que los aspirantes van progresando y ganado terreno son muy profesionales e incluso hiper lujosas. Vemos también a los jueces vestidos de punta en blanco, y, como es de esperarse, los concursantes están obligados a superarse con cada presentación.

Hasta aquí todo muy bien. 

La versión española de "Got Talent," nunca se me olvidará, hace cuatro o cinco años, dio de ganador a un niñito de dos años, Hugo Molina, un pequeño crack que se robó el corazón de todos los jueces y de paso el mío, tocando el tambor al ritmo de las marchas de las procesiones de Semana Santa. 

Su familia, originaria de Huelva, muy devota, lo llevaba a las procesiones, y Hugo, aprendió a tocar las solemnes notas de las bandas que acompañan a las carrozas al sur de España.

Los vídeos están, para toda la eternidad, en YouTube. ¡Los recomiendo!

Lamentablemente, la historia del tamborilero no tuvo, en mi opinión, una deriva positiva. Su madre empezó a manejar su incipiente carrera, y, con tres años, parecía que Hugo estaba siendo explotado para ganar patrocinadores. Le perdí la pista hace tiempo, pero es un buen ejemplo de lo que estos "realities" construyen o, tristemente, destrozan.

En Agosto de este año se lleva a la televisión argentina la franquicia de "Got Talent." No le auguro éxito, y, por los comentarios que circulan en las redes sociales, es muy posible que "Got Talent Argentina" sea cancelado en breve. Y ojalá así sea.

El YouTuber español Isaac Parejo, conocido como "Infovlogger" ha hecho un análisis en su canal de unos de los más recientes programas del reality sudamericano que parece un segmento, en vivo y en directo, de una película de terror.

No estoy familiarizada con los "celebrities" argentinos, pero les puedo asegurar que deben ser, tantos los jueces como los presentadores, aspirantes ellos mismos a ser famosos. Ya no digo clase B. Peor. Personajes pedantes, antipáticos y con cero carisma, y exacerbadamente crueles.

En X (antes Twitter) se han mostrado fragmentos de este bodrio, que, honestamente, es un claro reflejo de lo que se está viviendo en Argentina.

Para constatar este análisis pueden ver la hemeroteca que se ha hecho, en las últimas semanas, prácticamente viral de las audiciones para este programa.

Las recopilaciones de los episodios recientes contrastan dos actuaciones. Vemos, por ejemplo, un conjunto de baile, más bien clásico, que tiene una valoración de los seudo jueces como mediocre, gris, desacertada, y, deciden, en conjunto, eliminar al concursante.

La segunda parte del vídeo nos muestra, por ejemplo, a un dúo de bailarines esperpénticos que hacen una exhibición de baile y son abiertamente homosexuales. En el vídeo de Isaac, observamos un vergonzoso acto de "twerking" con un movimiento de torso y de caderas más que vulgar.

Seguida la actuación, los jueces se aparan a aplaudir y quedan hipnotizados viendo el extraordinario "talento" que han demostrado tener los aspirantes a estrellas--del cine porno.

Como he dicho al principio, los realities están escritos para dar una impresión de ser genuinos y de ser verídicos en sus opiniones u objeciones. Y esto es lo que tenemos que enfatizar en la edición argentina de la franquicia.

Es un espectáculo que se ha creado, sin lugar a dudas, con el firme propósito de encarar al público con la cultura "woke." Sin censura y sin pedir permiso.

Cada episodio está creado con la misma finalidad. Se humilla al que tiene talento para avanzar a los concursantes con un contenido provocador, y miembros de colectivos.

No es una sátira. Es una declaración de intenciones. Argentina es "woke," progresista, chocante, tóxica. "Sí y qué" parecieran decir los jueces con cada palabra y con su evaluación.

De más está decirles, que de este mamarracho de espectáculo jamás saldrá un Sandro o un Palito Ortega. Eso no cuela. Eso no vende. Eso es casposo y retrógrada. Lo de la nueva Argentina socialista es el efecto shock, que a su vez es eco de como se ha podrido nuestra civilización desde que nos gobiernan agendas y activistas.

Cabe destacar, que hasta la fecha, el sillón del Ministro de Cultura lo ocupa Tristán Bauer (en su casa lo conocen y lo tratan de tú)

Bauer es un director y guionista de cine, nombrado a dedo por Cristina Kirschner en el 2019. Para que se den una idea, este señor dirigió, en el 2010, un documental, que es más un sahumerio ideológico donde se entrona y se santifica la figura del terrorista y guerrillero Ernesto "El Che" Guevara.

Bauer es, para ponerlo en términos claros, un activista político, que juega a ser el Almódovar del Cono Sur. Su fidelidad al progresismo le ha valido numerosos premios, incluyendo El Goya, que es, muy lamentablemente, en la actualidad un espectáculo de lujosa propaganda. Alguna vez fue de máximo prestigio.

Esta decadencia clara y maquiavélica, por qué es que Got Talent Argentina, es verdaderamente mal intencionado, es la que podría haber encendido la mecha para que la batalla cultural encontrara en suelo argentino, uno de sus terrenos más fértiles.

El puesto de trabajo del señor Bauer podría desaparecer en los próximos meses. El líder del partido derechista "La Libertad Avanza," Javier Milei, es el nuevo presidente electo de Argentina. Una de sus más controversiales promesas de campaña es eliminar el Ministerio de Cultura.

Yo tengo sentimientos encontrados con esta decisión. Y como en muchos otros aspectos, estoy bastante escéptica con la visión del señor Milei.

Aunque es trillado, un vulgar lugar común, Argentina es una cuna de la cultura Occidental. Un trozo de esa Europa de antaño que, desgarradoramente, ha sido presa de la corrupción y la idiosincrasia Peronista por más de 60 años. Pero, merece rescatarse. 

Sin embargo, los creadores de "Got Talent" son, sin miramientos, parte de una mafia mediática, una red ideológica criminal con fines de lucro---imparable y abundante lucro.

La servitud a las pautas de las agendas y los colectivos es absoluta. Las exigencias, insaciables.

La magnitud del esfuerzo para reconstruir culturalmente a la Argentina es titánico. Con todos mis respetos, no veo yo a un economista, "rookie" en política, capaz de semejante tarea. Pero, al menos en teoría, Argentina sigue siendo democrática y el pueblo ha elegido. Un voto es confianza en su más puro estado. A partir del 10 de Diciembre, Milei debe encender los motores y hacer rugir a sus leones. Si no, será un cadáver político más y quedará para cuidar a sus perros telepáticos---o será un prestigioso rabino. 

Ojalá pueda yo aplaudir las gestiones de Milei. Hay veces en que esperamos equivocarnos, aunque con este presidente lo que avanza en mí son las dudas.

Pero no lloremos por Argentina todavía...

La esencia de Jorge Luis Borjes sigue allí, esperando su renacimiento. Si es cuestión de talentos artísticos, tenemos nostalgia de un Leo dan o Leonardo Favio.

Nos ha quedado claro que Argentina dio un puño sobre la mesa y rugió un "basta ya!", desde el fondo de sus entrañas.

A partir de aquí mucho puede parecernos turbio, pero si observamos la bandera de este país, estamos claros de que podría, por primera vez en décadas, haber salido el Sol.

Monday, November 20, 2023

El movimiento Anti Woke, la Herejía del Siglo XXI


Quién podía pensar que en nuestros tiempos existirían fuerzas tiránicas en forma de ideologías y agendas que terminarían imponiendo sus doctrinas a juro? Hablamos, claro está, de la repugnante Agenda 2030, los constantes y disonantes bulos climáticos y la ideología de género, y un largo etcétera.

Para quienes han querido hacer negocio con estas doctrinas, no existen medias tintas ni hay posibilidad de disidencia. Creer en un apocalipsis climático está bien. Negarlo (con infinidad de pruebas científicas irrefutables) está mal. Mal no. Lo siguiente. Es herejía.

¿A qué nos suenan estos conceptos? ¿Será que la historia se repite? ¿Podría haberse establecido un nuevo Santo Oficio de carácter global y tecnológico?

Empecemos por el principio…

Entre los siglos X y el siglo XII, en la alborada de las primeras Cruzadas, y con una Iglesia Católica pujante y ampliamente aceptada como la primera embajadora del Cristianismo, empezaron a crearse pequeños grupos disidentes, de orden más bien gnóstico, que, siendo igualmente cristianos, empezaron a aplicar nuevas filosofías de vida y contrastaban con los evangelios que eran propagados y aceptados por la Iglesia. 

Estos grupos tuvieron su cuna en Albi, una prefectura a unos 85 kilómetros de Toulouse, Francia, en la antigua Languedoc.

En esta región se concentraron estudiosos de la filosofía Persa de Mani, que había creado hacia el siglo III, el llamado "Maniqueísmo" que promovía, según el diccionario de Oxford: "la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí, el bien y el mal."

Este grupo religioso se desarrolla paralelo a las doctrinas Católicas y es comúnmente conocido como "Catarismo."

El Papa Lucio III determinó que las doctrinas de los Cátaros eran una vil herejía y en 1178 se origina la Proto-Inquisición, la Inquisición denominada Medieval, cuyo primordial fin era lanzar una cruzada en contra de los Albigenses que ya contaban con grandes seguidores al Sur de Francia.

En esta persecución se logró atraer el favor y la venia de la Corona Francesa y en poco tiempo El Catarismo y sus practicantes quedaron hechos cenizas---literal y figurativamente.

Pero toca hacer un importante inciso. ¿Qué es la herejía? 

La palabra herejía define cualquier creencia o filosofía de talla religiosa, primordialmente, que choca contra las normas establecidas por una organización que ya tiene una estructura de práctica, de credo y de filosofía que considera como "fe verdadera."

Hoy en día, la palabra herejía es un total absurdo, y en eso debemos estar de acuerdo. De hecho, todos y cada uno de nosotros que somos creyentes, e incluso, un agnóstico o un ateo, somos considerados "herejes" para cualquier individuo que practique una doctrina contraria, o quizá más ortodoxa.

Sin ir más lejos, el Islamista radical considera herejes, en sus términos, "infieles," a todo aquel que no practica la religión Musulmana. La denominada "Yihad" es, precisamente, la persecución y la erradicación de los "herejes" como mandato divino.

Para un Católico practicante, el que los judíos no hallamos aceptado a Jesús como Mesías es una "herejía." Y, lo contrario aplica, de igual manera, que halla personas que consideren a Jesús "Hijo de Dios" es una "herejía."

Pero nada de esto hoy en día, excepto en la práctica ortodoxa del Islam radical y el infame negocio a partir del terrorismo basado en enseñanzas del Corán, es un problema.

La herejía es solo una palabra que bien podría plasmarse en una camiseta que diga: "Heretic and Proud" (Hereje y Orgulloso) y se vendería, sin duda, como pan caliente en esta época donde impera lo absurdo y lo banal.

Pero para la Iglesia del siglo XII, la herejía era considerada un crimen de "lesa majestad." Originado en Roma, "lesa majestad" define un crimen político contra el pueblo, el rey o emperador, y el estado, sobre todo en el denominado ámbito divino que ha dominado a nuestra civilización Occidental.

Una acusación de "lesa mejestad" es una ofensa de tal magnitud que merece la pena de muerte.

Con este concepto claro, avancemos hasta el año de 1478, año en que Isabel y Fernando, los Reyes Católicos imponen al Santo Oficio en Castilla para perseguir la herejía y vigilar que el Catolicismo fuese cumplido a rajatabla, más que nada por los conversos a la fe cristiana de orígen judío. Posteriormente, la mayor persecución fue a los Protestantes, que adoptaron las enseñanzas de Lutero y del reformista suizo Calvino.

La Inquisición entró con el pie derecho a España, y es con España que se asocia primordialmente.

Pero lejos estaba la Península Ibérica (a Portugal llegó la Inquisición con fuerza en 1496) de tener el monopolio del Santo Oficio.

Para nada. De hecho, los países de la Europa Central e Inglaterra establecieron la Inquisición con resultados verdaderamente trágicos.

Las palabras Inquisición, herejía y hoguera usualmente se utilizan en una misma oración. Pero esta última, castigo supremo del tribunal para los apóstatas e idólatras, solo fue impuesta a unas 2,000 o 3,000 personas en 350 años en España. 

Claro está, y esto es muy importante, que una sola muerte en la hoguera. Una. Es ya una barbaridad impensable. Pero lejos está España de las cifras astronómicas y terroríficas de Alemania, Inglaterra y Holanda donde, incluso, llegó a escasear la madera de tanto que se usaba para los quemaderos.

Esto es así, y consta que fue así porque, los monjes Dominicos, que fueron los mejores y casi únicos jefes de la Inquisición, dejaron con mucha disciplina archivos enteros de los "autos da fe" que practicaban a quienes llegaban a sus tribunales.

Doy un dato curioso.

Simultáneamente con El Santo Oficio, existían tribunales seculares o civiles. La Inquisición se concentró en los delitos de "lesa majestad" y esto incluía la herejía y la apostasía y la blasfemia. 

El Inquisidor buscaba que el acusado confesara por sí mismo y se le imponía un castigo que incluía una multa, por ejemplo. O el uso temporal del Sambenito, la túnica dibujada con la Cruz de San Andrés, que se ve tanto en obras de arte como en las películas.

El preso tenía celdas muy limpias y había un trato general muy humano. El reo de los tribunales seculares tenía celdas pequeñas, infestadas y, a menudo, por ejemplo, empezaban a blasfemar para que automáticamente fuesen juzgados por El Santo Oficio que era mucho más benevolente.

De esto poco se sabe y se habla. 

Y hay una razón de peso que vamos a analizar: la leyenda negra.

Leyendas negras ha habido a lo largo de toda la historia. Veamos un ejemplo que data de la época de Roma. El emperador Octavio Augusto llega a Egipto para demoler la dinastía Ptolemita y su última reina, Cleopatra, negándose a ser exhibida (y posiblemente ejecutada) por Octavio en público, opta por un supuesto suicidio con una serpiente venenosa. A Octavio le convenía humillar la memoria de la faraona y, a partir de su muerte, se crea de ella, y hasta muy reciente, una imagen de mujer idólatra, de moral dudosa y ninfomanía notoria.

Hoy por hoy sabemos que la última reina de Egipto era una mujer que sin ser particularmente bella como Elizabeth Taylor, protagonista del famoso film de Joseph L. Mankiewicz, fue una señora reina, inteligentísima y muy bien preparada. Hablaba varios idiomas y amó hasta su muerte a Julio Cesar. Lo de Marco Antonio vino después, y, de esta relación, aunque fértil, se creó un gran espagueti "hollywoodiense."

¿De qué hablamos aquí? De una "leyenda negra," un relato desfavorable y sin fundamento que se difunde a partir de una situación o un personaje de índole histórica o política.

La "leyenda negra" construida alrededor de las sentencias y torturas de la Inquisición iberoamericana (porque el tribunal cruzó los océanos para instalarse en las Colonias) es verdaderamente antológica, con numerosos historiadores que se han enfrentado en una guerra civil intelectual para auparla, o, en el caso de los más sensatos, fulminarla de una vez por todas.

Sabemos que la "leyenda negra" la originaron meticulosamente países como Alemania o Inglaterra para desprestigiar a España, con quienes tenían una rivalidad tanto ideológica como política. Frente a la "Armada Invencible" pocos triunfos obtuvieron los europeos de reinos rivales y esto era una ofensa al honor, vamos un crimen de "lesa majestad" utilizando el término que hoy nos atañe.

La hoguera de España serían, curiosamente, las diferentes narrativas que se construyeron alrededor del Santo Oficio, y la propagación, gracias a Gutenberg, de la imprenta que ponía al alcance del público cualquier cantidad de "fake news."

En mi opinión, nada puede definir mejor a la "leyenda negra" como una sola palabra: propaganda.

Eso es todo lo que termina siendo. Propaganda.

Roma fue un precursor de la propaganda en Occidente, por supuesto. Pero Genghis Khan fue un genio gestando, curiosamente, una leyenda negra sobre sí mismo, a partir de una exageración abismal de sus estrategias bélicas que pulverizaban a sus enemigos. Antes que Khan pudiera llegar a conquistar nuevos territorios, estos ya le tenían las puertas abiertas.

Lejos, sin embargo, está la leyenda negra como concepto o estrategia política, según quiera verse, de desaparecer de nuestra esfera social. 

La propaganda es, hoy por hoy, y como lo ha sido durante milenios, un arma casi infalible o para alzarse con el poder o para destruir a los enemigos de ese poder.

El movimiento conservador, comúnmente referido como "la derecha," es la nueva diana, en pleno siglo XXI, de una leyenda negra.

La propagación de las redes sociales que han podido dar al ciudadano común su propio espacio, su plataforma, ha ayudado, sin reparo, a querer desprestigiar y erradicar cualquier vestigio que vaya en contra de los preceptos ideológicos creados por las agendas pro LGTBQ, por ejemplo, o el aborto como "derecho" de la mujer, o los movimientos indigenistas, que, precisamente, subsisten a partir de un renacimiento de la leyenda negra alrededor de la expansión del Imperio Español.

Para estas nuevas ideologías, que podríamos definir como "wokismo," la cruzada cultural a la que nos hemos sumado muchos conservadores es absoluta HEREJIA. Ergo, somos los nuevos Cátaros. Los nuevos marranos. Los nuevos moriscos. 

Cuando se mantiene un control férreo sobre los medios de información y se introducen retazos de propaganda mal intencionada en Tik Tok o X (antes Twitter) es facilísimo generar una nueva clase de maniqueísmo, como el que proliferó en la Francia del medioevo. El origen es distinto. La finalidad es la misma.

La Iglesia ya no es el verdugo. Lamentablemente, y lo vemos tristemente a diario, la Iglesia es ahora una víctima servil de las nuevas ideologías. Pero esto es otro tema.

Difundir bulos y mal educar a nuestros jóvenes ha demostrado ser menester para que el movimiento anti-woke sufra heridas constantes y le cueste remontar su propia leyenda negra.

Pero de igual manera tenemos que decir que los movimientos de derechas que se han producido en los últimos años para combatir al Socialismo del Siglo XXI, desgraciadamente, se han mimetizado con sus propias leyendas negras.

Tenemos el caso de España, con el Partido Vox, que comenzó dando una veraz y efectiva batalla cultural, y que en los últimos dos años, ha sido infiltrado tanto económica como ideológicamente por grupos radicales y sectas seudo-religiosas. El discurso de Vox es, hoy por hoy, la antítesis de su pasado liberal conservador. Es un grupo retrógrado con tintes falangistas.

Muchos que apoyábamos a estos neo-Templarios anti-woke, nos hemos dado cuenta de que nos han engañado vilmente. Vox se creyó la leyenda negra, la propaganda, que habían hecho de ellos, y terminaron siendo un triste fraude que seguramente desaparecerá en los próximos pocos años.

La derecha ha demostrado ser poco hábil, incluso cateta, para combatir lo que se ha creado alrededor de sus políticos y líderes. Llevan como estandarte una supremacía moral que luego se desmorona ante al aparato mediático que han comprado los "mogules" de las empresas que controlan el relato.

Las intenciones son, sin duda alguna, las mejores, pero hay una obvia falta de estructura y hay una desunión entre partidarios de una ideología que, en su mayoría, escala a feudos que no permiten que se llegue a un consenso frente a un enemigo común.

Los progresistas sí que han aprendido a rajatabla todas las grandes proezas de la propaganda, y con maniobras en muchos casos de moral cuestionable logran triunfar e imponer su narrativa--y su leyenda negra "du jour."

El Estado de Israel, desde su fundación en 1948, ha sido otra víctima perfecta de la leyenda negra que se ha construido alrededor de él, como nación opresora y asesina de los pobrecitos e inocentes Palestinos. Una falacia total. Pero el miedo y el buenismo y la falta de un liderazgo contundente nos ha puesto a los judíos en una situación de franca desventaja frente a nuestros enemigos.

Es obvio que quienes nos oponemos tajantemente a las doctrinas progresistas y "wokistas" que han encendido a los medios y a las universidades estamos enfrentándonos a una nueva Inquisición.

No hay peor tortura que la de ver a nuestros jóvenes convertirse en reos de mentiras y bulos que sirven para alimentar su mediocre existencia. No hay peor sentencia que vivir para ser gobernados por presidentes infames y corruptos. 

Pero los que han de arder son otros. No nos podemos dejar condenar por quienes mienten y ofenden a los valores de una civilización que fue y debe seguir siendo matriz de grandeza y abundancia espiritual.

Las abominables leyes trans, el comunismo, el ecologismo radical y los bulos climáticos, todos componenentes de "La Agenda 2030" son un crimen no solo de lesa majestad, sino, francamante, de lesa humanidad. 

Que ardan en su propio infierno quienes, sin duda, ofenden a nuestra sociedad. 

La cruzada apenas comienza...

Que se cansen otros...

La verdad en nuestro corazón y Dios en los cielos y mil centauros sin miedo...

¡A la carga!

Nuestra lucha es en sí misma un rotundo acto de fe.

Monday, October 9, 2023

Victor Frankenstein y el Nuevo Orden Mundial


En política, dícese, actualmente, que un Gobierno "Frankenstein" es aquella estructura de gobierno donde se han amalgamado numerosas formaciones políticas, que buscando poder y beneficios, se unen para conformar una alianza que permita ejercer un mandato por un tiempo definido.

En los regímenes parlamentarios de Occidente, este tipo de convenios es bastante común. Un ejemplo claro es el que, por ejemplo, logró en España Pedro Sánchez, actual presidente en funciones (y muy probablemente presidente reelecto) desde el año 2019, uniendo a su partido matriz, el Partido Socialista Obrero Español, numeros partidos minoritarios de extrema izquierda y nacionalistas.

Una pesadilla para la derecha española de la que no pareciera haber un despertar a corto plazo.

Para que haya un gobierno conformado por un solo partido, máximo ganador, tendría que darse el fenómeno de la "Mayoría Absoluta," donde una formación política acapara, en el caso de España, 176 escaños en la Cámara de Diputados; En el Knéset de Israel, compuesta por 120 miembros, la mayoría absoluta consta de 61 escaños (que ningún partido ha logrado alcanzar desde su fundación en 1948)

Lograr una mayoría absoluta es muy difícil. El proceso de negociación con diferentes alternativas políticas, resulta, en una gran mayoría de los casos, en gobiernos tóxicos, con altas probabilidades de disidencia y con enfrentamientos agresivos y sin cuartel. Todos queriendo la mayor cuota de poder y de voz posibles--a cualquier precio.

Las luchas por el poder son y han sido históricamente sangrientas y, comúnmente, hablamos de "luchas titánicas."

Hablemos, pues, por un momento del Titán más popular de la mitología griega, el gigante Prometeo, dios del fuego. Prometeo era un anti-héroe, Una mezcla de Batman con un alma de Robin Hood, que se jactaba de engañar a Zeus, hazaña por la que fue condenado por el alto mando Olímpico a que su hígado fuese devorado por un águila, para que, siendo éste inmortal, claro está, se regenerara constantemente, hasta ser liberado, finalmente, por Alcides. El suplicio de Prometeo en manos de Zeus ha sido sujeto de extraordinarias novelas y plots teatrales.

Podemos, sin embargo, decir, que Prometeo era un villano?

Todo lo contrario. Y ahora veremos por qué.

Es Prometeo el que, al engañar al dios supremo, se hace el primer benefactor de la humanidad (de la cual él tomó parte principal en crear, como se explica popularmente en el mito, a partir del barro) robando el fuego de la custodia de Zeus para el buen uso de la creación. A Prometeo también se acredita nuestra herencia de conocimiento e inteligencia. 

Esta fascinante rivalidad entre dos gigantes es la que inspira a la joven escritora e intelectual británica Mary Shelley para su obra magna del horror "Frankenstein."

Lejos de las múltiples versiones cinematográficas que se han inspirado en esta novela, la esencia de estos personajes es muy compleja, y, nos lleva, sin duda, a hilvanar una analogía con el denominado "nuevo órden mundial."

Veamos...

Equivocadamente, muchos, en algún momento, si no hemos leído la novela de Shelley (publicada cuando la autora apenas tenía 20 años en 1818) pensamos que Frankenstein es el nombre del monstruo creado--y luego abandonado-- y el cual se convierte en un inusual protagonista cargado de moralejas.

Pues no. El nombre Frankenstein, con su etimología germana, a pesar de ser cien por cien ficción, es el apellido de Víctor, un suizo, genio de la ciencia y de la alquimia que, atormentado por la muerte de su madre y el abandono emocional de su padre, se refugia en su obsesión de dar vida a un humanoide.

Víctor, a quien nos referiremos por su primer nombre, obtiene de manera no muy santa partes humanas que va, de a poco, uniendo en su laboratorio, hasta darse cuenta de que ha gestado una figura de dos metros y medio con medidas de extremidades completamente desproporcionadas.

Comúnmente se dice que Víctor inyecta vida a su criatura con alto voltaje de rayos durante una fuerte tormenta, pero, la realidad es que su autora, Shelley, nunca especifica como Víctor da aliento a su experimento.

Shelley, por demás, nunca ocultó que su novela, y específicamente el monstruo, era basado en el mito de Prometeo, por su deseo de conocimiento y su devoción a perseguir su realización emocional y sentimental.

Volviendo al uso de la palabra "Frankenstein" para definir estos grupos gubernamentales fundidos en una coalición tri o tetra o penta o sexa partita, nos damos cuenta de que hay validez en llamarlo un Frankenstein, porque en muchos casos las fuerzas minoritarias dispuestas a un pacto de poder--que no de órden y honor--son bastante corruptas e ideológicamente fétidas, y de paso, llenos de un odio desproporcionado e inexplicable al país que intentan legislar.

Una vez sellado este pacto donde las promesas no se cumplen y la corrupción hiede a cadáver, el monstruo es abandonado para causar desasosiego, miseria e incertidumbre en los ciudadanos que no ven, ni remotamente, su voto representado en este engendro maquiavélico de políticos y adversarios.

Pero en la sociedad moderna, la creación de un Frankenstein va muchísimo más allá del genio de un pobre hombre como Víctor. De hecho, Víctor, si nos ponemos a analizar, es, a su vez, el monstruo creado por los cerebros cuasi anónimos que sabemos, manejan los hilos de la actual situación geo-política que vivimos, al igual que conducen los designios ideológicos y financieros de una masa cada vez más ignorante y más decadente.

Bill Gates es un Víctor Frankenstein. Como podría decirse de George Soros, por poner dos ejemplos con los que estamos vastamente, y por desgracia, familiarizados.

Pero bastante por encima de estos dos “monstruos” están corporaciones cuyas generosas contribuciones económicas y su enorme influencia en organismo internacionales, como la cloaca de las Naciones Unidas, son los que tienen la última palabra.

De hecho, entre los ejemplos de un Víctor del siglo XXI están, precisamente, estas organizaciones internacionales, o mismo la Unión Europea.

Sin embargo, aunque se ha avanzado considerablemente, porque todo hay que decirlo, no hemos despertado lo suficiente, para darnos cuenta lo insignificante que es Víctor Frankenstein.

De igual modo, y utilizando el símil de Prometeo, musa de "Frankentein," para entender la sicología del monstruo, podemos decir que solo un "titán," por no decir, un milagro, podría ser la catarsis para evitar la destrucción de nuestra civilización--y el ansiado exterminio, a través de una justicia incorrupta y veraz--de los que pretenden crear un fatídico nuevo orden mundial.

El monstruo, para sorpresa de su creador, al que éste, cariñosamente llama "padre," resulta ser una criatura, que, aunque inmensamente repugnante en apariencia, es intelectual y emocionalmente autónoma. Se autoeduca con libros robados de una escuela, y busca el trato con los ciudadanos que, obviamente, sin darle siquiera la oportunidad de un saludo cordial, huyen alarmados.

Su soledad aguda y su abandono por todos es lo que lo hace moralmente corrupto y es cuando comienza a causar estragos. Esto, por supuesto, es lo que ha hecho de esta novela, un clásico del terror, a pesar, de que representaba, literalmente hablando, los ideales típicos de la novela romántica. Ergo su inspiración en la mitología griega.

Pero si aislásemos, y esto es crucial para nuestro análisis, la naturaleza de la criatura, hijo de la ciencia, de Víctor, nos damos cuenta de que Frankenstein, es un ser moral, inteligente, pensante y compasivo. De hecho, su naturaleza se retuerce cuando ve que Víctor, muy vigilado en todo momento por su "hijo-monstruo," destruye con sus propias manos a otra criatura, una mujer, al que él monstruo deseaba para compañera de vida.

En el fatídico desenlace de la novela, el monstruo de Frankenstein, después de ser perseguido por su padre por medio mundo, y luego de acompañarlo post mortem cuando sucumbe a una enfermedad en las gélidas tierras del Polo Norte, se sabe derrotado moralmente y contempla el suicidio. Al final, solo se sabe que se desaparece para nunca más ser visto.

Víctor, obsesionado primero, y luego, aterrorizado por su creación, está condenado al desasosiego y al dolor, pues él también ha sido testigo de como, en venganza, el monstruo asesina al amor de su vida, Elizabeth.

En esta trágica fábula de terror, no hay felicidad duradera. Son, en su versión original, casi 300 páginas de drama y destrucción.

Como lo es, sin miramientos, el complot detrás de un nuevo orden mundial, con “constitución” incluida, que vemos resumida en los nefastos preceptos amalgamados por los organizadores de la Cumbre de Davos o los capos de Bilderberg. 

En la agenda 2030, se contemplan 17 “mandamientos” que incluyen la reducción de la población, una acción contra el "cambio climático" (mil veces refutado) y una educación más diversa e inclusiva. Un conjunto de pamplinas disfrazadas de propaganda y de palabras bandera que buscan que haya un poder común, manejado, precisamente, por las élites financieras que ya hemos mencionado.

Cada uno de estos 17 preceptos para el nuevo orden mundial está controlado por corporaciones, agencias y múltiples "chiringuitos du jour" para ganar rédito económico y tener una cuota de poder.

Para crear este “Frankenstein” socioeconómico del siglo XXI, se han abandonado todos los principios que alguna vez rigieron a nuestra civilización judeo-cristiana.

De hecho, es precisamente, nuestro buenismo y nuestra ceguera, las que permitieron que los cabecillas detrás de las mafias pro-Agenda 2030, hayan podido, durante décadas, gobernarnos tan fácilmente.

Para entender a cabalidad nuestro rol en la lucha titánica para nuestra supervivencia, tenemos que, para sorpresa de muchos, ver con detenimiento que, fuera de toda ficción, en nuestro mundo actual tenemos a Víctor. Tenemos al monstruo. Tenemos a Zeus y tenemos la necesidad de entender que todos y cada uno de nosotros debemos entender donde está Prometeo, por qué Zeus lo odia, y, finalmente, con nuestra propia voz y nuestra voluntad, todos tenemos que ser Alcides, mejor conocido como Heracles.

Su nombre romano, para que tengamos claro de quién estamos hablando, es, por supuesto, el gran Hércules.

Zeus, con todo y que es el magnífico rey del Monte Olimpo, termina siendo un George Soros cualquiera, un Víctor mitológico, enfermo de poder y temiendo todo lo que pueda quitárselo, condenando a sus enemigos a torturas inigualables y haciéndose partícipe de atrocidades para, por ejemplo, lograr seducir, a quien se le antojara.

Prometeo, más sabio y más viejo que el propio Zeus, es parte de los Titanes, los grandes y sabios gigantes que ayudan durante una década a que Zeus se vengue de su padre Cronos, dios del tiempo, que se come a todos sus hermanos para no tener que compartir el poder del Cielo con nadie. 

Tras la victoria, Prometeo es aliado de Zeus para la creación de la humanidad, pero Zeus ve con desdén (y quizá envidia) que Prometeo se haya encariñado con su creación, en vez de tener las ansias de poder que para Zeus son imprescindibles.

Cuando Prometeo, desobedeciendo a Zeus, le "roba" el fuego y se los da a los humanos para su uso cotidiano, Zeus, le declara la guerra. Zeus se niega a beneficiar a su creación. Zeus solo quiere controlarlos a su antojo.

La Agenda 2030 es para los Zeus actuales un tesoro que, si se aplicase como está supuestamente definida, beneficiaría a la humanidad. La maquinaria de propaganda "olímpica" así, ha querido transmitirlo a los súbditos. Digamos que Prometeo, ha descubierto que la "agenda" es una trampa. El titán, dotado del don de la profecía, y encariñado con el género humano, quiere evitar el sufrimiento que Zeus pretende infligir en sus súbditos, y se rebela con el que fuese en su día un gran aliado, casi un hermano.

La batalla cultural en la que todos debemos participar apasionadamente, cada uno de la manera en que podamos, es el Prometeo de la era moderna.

Y en esa, fascinate e incansable lucha frente a un Zeus enloquecido, debemos, sin tiempo que perder, manifestar a nuestro Heracles. Nuestro héroe infalible. Nuestro Frankenstein de luz y de esperanza.

Heracles son nuestras ideas. Heracles es nuestro voto. Heracles es nuestro coraje para llamar al enemigo por su nombre. Heracles es la ciencia y la tecnología utilizada para el bien común y el desarrollo intelectual de las masas. Heracles es nuestra fe en un Dios verdadero, infinitamente más poderoso que un centenar de Zeus. Heracles es un incansable David que condena a la destrucción al Goliat que se avecina.

Heracles es la humanidad que armada de paciencia y estrategia y pericia, se sabe espiritualmente invencible. 

Los terribles preceptos de la Agenda 2030, que nos toman por imbéciles, nos dicen con un tono afable y empalagoso que seremos capaces de no tener nada y estar en paz. Ese "nada" puede interpretarse como ustedes quieran, pero atentos que de la agenda globalista, todo, absolutamente todo es engañoso, guabinoso y falaz.

Nuestra libertad de expresión, de culto y de pensamiento están, por el momento, atados, como el titán en el Monte Elbrus, controlados por mafias terroríficas que no tienen paz con la miseria y conocen fin para sus sanguinarias ambiciones.

Nosotros sabemos el camino a la cima. Tenemos las espadas más que afiladas. Liberemos al titán y hagamos justicia.

Prometeo, una vez liberado, se sabe cumple su sueño de poder otorgarnos sabiduría y conocimiento. 

Nuestra civilización está creada para la inmortalidad.

Condenada, en estos tiempos, a la oscuridad están la verdad, la prosperidad y la supervivencia de nuestra especie. 

De nosotros depende.

Todos somos Heracles. 

Nos vemos en el Elbrus. No temamos. Dios está con nosotros.


Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...