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Monday, April 1, 2024

Haití: Decadencia sin Esperanza o una Profecía para Occidente?

Crédito: Odelyn Joseph/AP

| Qué es Haití, si no un "adagio sostenuto" de miseria y desesperanza, despojos y urgencia. Tal vez, Haití es la tristeza apocalíptica de tiempos que históricamente se marcharon para no volver.

Seamos francos, ¿por dónde se ha de empezar a definir a Haití y sus constantes y sonantes dramas?

Haití, alguna vez, aunque parezca imposible, fue considerada una joya del Caribe. Fue un centro fascinante de cultura folklórica negra. Tanto así que en 1937, la reconocida escritora Zora Neale Hurston, originaria de Alabama, al sur de Estados Unidos, pasó una temporada en Haití tomando apuntes sobre el legado antropológico y religioso que se había creado en estas laderas y que sirvió de inspiración para sus novelas, muchas de ellas clásicos del movimiento literario y artístico conocido como el "Harlem Renaissance" (Renacimiento de Harlem) que catapultó el todavía impagable legado de escritores y artistas afroamericanos.

Un recorrido histórico por Haití es un relato desgarrador y terrorífico, manchado de sangre. Un "pudo haber sido y no fue." Un destino que aparentemente ya ha sellado su suerte, y sólo puede hablarse de muerte y zombies inertes, espiritual y emocionalmente hablando.

Cristóbal Colón llega a Haití en 1492 y bautiza a esta isla "La Española" en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, y de Isabel y Fernando. Así pues, "La Española" sería parte del hasta entonces incipiente imperio español.

"La Española" no era ni remotamente una isla virgen. Ya por milenios se conocía que los indios Taínos habían habitado esas tierras y la llamaron "Haiti" o "Hayti" que significa "Tierra de altas montañas" en su lenguaje nativo.

El primer abandono de la isla lo hicieron los propios colonos españoles, que fueron dejando a "La Española" de lado, hasta que empezaron a llegar bucaneros de origen francés, que vieron en la isla tierra fértil para el cultivo, primordialmente de tabaco.

Finalmente, en 1697, con el llamado "Tratado de Ryswick" la isla queda en manos de los que serían sus nuevos amos, Francia.

Nuevo amo, nuevo nombre, y, así pues, "La Española" es rebautizada como "Santo Domingo."

Inspirados por la Revolución Francesa, su madre patria, en 1791, se inicia una acalorada y violenta revuelta que culmina con la independencia de Haití en 1804.

...Pero a qué precio...

Los franceses accedieron a dejar la isla, pero cobraron por ella. Sin oro no hay paraíso. 

A partir de aquí Haití es una musaraña de luchas, masacres, reconquistas, emperadores y reyes desquiciados, y numerosos factores de poder hasta la invasión de Estados Unidos en 1915.

Si bien hubo una tregua y se vivieron años más tranquilos, la intervención militar de EEUU estuvo lejos de ser una panacea.

Por casi dos décadas, hasta 1934, la nación americana controló los designios de Haití contribuyendo, alegadamente, en el robo casi absoluto de sus reservas de oro. Con la excusa de cuidar y preservar dichas reservas, Estados Unidos vació las arcas y hasta el Sol de hoy, ese oro nunca más volvió a sus tierras de origen.

El siglo XX, hasta bien entrada la década de los 80s, la isla estuvo en manos de la "dinastía" de los Duvalier, primero el padre, François Duvalier, conocido como "Papa Doc" y luego Jean Claude Duvalier, conocido entre los suyos como "Baby Doc."

El legado de los Duvaliers fue pobreza extrema, olas de crímenes exorbitantes y un sistema político resquebrajado.

Las altas montañas que dieron su nombre a la isla, resultaron ser volcanes activos que no han dejado de acarrear problemas. Y, como si fuera poco, Haití está cruzada por una zona de fallas, lo cual la ha hecho vulnerable a terremotos demoledores como fue el del 2010.

Con una fuerza de 7 Mwg en la escala de Richter, las muertes por culpa de este terremoto se cuentan entre las 100,000 y las 300,000 personas.

Pero como era de esperarse, y de esto todos tenemos memoria, la trágica estampa de un Haití desbastado fue aprovechada por sinvergüenzas que llegaron a la isla a hacerse fotos con los refugiados y hacer falsa filantropía, como fue el caso del controversial actor Sean Penn que aparecía con un rifle en un bote como si estuviese filmando escenas de "Indiana Jones."

Haití ha sufrido en su historia 32 golpes de estado. 

Técnicamente hablando Haití está constituida gubernamentalmente como una república semi-presidencial. La sede del gobierno está en Puerto Príncipe, la capital, obviamente.

Pero esta constitución de gobierno, en estos momentos, es casi inexistente. Al último presidente, Jovenel Moïse (pronunciado moaz) lo asesinaron en el 2021.

Actualmente hay un Primer ministro que está amordazado por los comandos armados del G9, liderados por un ex policía, Jimmy Chérizier, conocido ampliamente como Barbecue, por la afición que su familia tenía por las comidas a la barbacoa.

Pero Barbecue es un asesino convicto y confeso que ha convertido las calles de Haití en barricadas donde abunda la hambruna y el desespero. Y los sonidos de ametralladoras y de amenazas.

Lo poco que podría quedar de la vieja guardia política de Haití obedece a los ladridos de un Jimmy Barbecue que, si la historia vuelve a repetirse, será muy prontamente reemplazado por otro líder, y no de buenas maneras ni pidiendo permiso.

El reino de las calles se lo disputan el silencio sigiloso que precede a asesinatos que dejan cuerpos tirados al sol, y la incertidumbre. Pocos hay que no vayan armados hasta los dientes.

Muchos países ya se han movilizado para recoger a sus residentes, turistas y los misioneros. Haití es lo que llamamos vulgarmente un "territorio comanche."

Por supuesto, que como ya lo hizo Sean Penn, no hay quien no quiera llamar la atención y tratar de figurar en medio de esta tragedia humanitaria.

Ya hemos podido escuchar a Nayib Bukele, con ínfulas de nuevo emperador, decir que él tiene la solución para Haití. Como supo, supuestamente (porque lo de Bukele es como lo diría La Lupe, puro teatro) controlar a las maras, también puede mermar las aguas efervescentes de Puerto Príncipe.

Pero eso sí, dice Bukele, quién va a pagar tal hazaña. Con el debido respeto, este señor tiene pinta de ser poco menos que un mercenario con buena pinta.

No se han visto voluntarios desde que Bukele intentó hacerse el héroe.

Con Jimmy Barbecue no se juega, pero seguro que sí que se negocia.

La diáspora haitiana es vasta. En Estados Unidos viven cientos de miles de haitianos. Yo he trabajado con ellos.

Hay una especie de "monopolio" en la industria del turismo y el mundo de la hotelería, donde los haitianos se alzan como los máximos exponentes del personal de mantenimiento y limpieza.

Es común en estos ambientes, escuchar el Creole, salpicado de francés, un idioma francamente simpático y contagioso.

Pero la diáspora no quiere hablar de lo que sucede en su antigua patria. Les da pena. Piensan que no tienen autoridad moral porque se han ido.

Razón no les falta. Pero poco más pueden hacer.

A Haití la han abandonado todos menos Dios.

Y esto es un punto importante, porque de a poco tenemos que ir girando la historia para saber por qué esta perla del caribe ahora es una desafortunada tierra de escombros?

¿A quién responsabilizar?

Berbecue es un síntoma. Barbecue es más que un efecto, una causa.

¿Qué sucede con el Haitiano?

Para empezar a hablar de este tema, quisiera contarles una anécdota muy interesante, que nos puede dar algunas claves...

En las décadas precursoras a las redes sociales y a YouTube, todos fuimos ávidos receptores y lectores de los llamados "PowerPoints." ¿Se acuerdan?

Eran láminas muy bien diseñadas con Microsoft Power Point que contaban historias y tenían ilustraciones con mensajes interesantes, tal cual como hoy en día encontramos en los canales de YouTube.

Uno de estos "PowerPoints" que se hicieron "virales" por así decirlo hablaba de la situación tan precaria de Haití, con un particular enfoque.

Espiritualmente hablando, y como era de esperarse, la religión oficial de Haití es el Catolicismo, seguido por el Protestantismo.

Sin embargo, como ya se apuntaba en estas láminas ilustradas en los años 90s, ha habido un incremento muy considerable en las prácticas de la religión Vodou o Vodoo.

Originalmente del Africa Occidental, el Vodou tiene rituales donde se entremezclan las creencias del catolicismo con simbolismo africano. Es mayoritariamente politeísta, pero con tintes oscuros para los que no podríamos entender su finalidad y sus prácticas.

El Vodou se instaló en Haití en el siglo XVI, y no se ha ido desde entonces.

Hoy en día, y como bien explicaba el documento de PowerPoint, es esta constante y espesa tiniebla del Vodou que quizá ha sumido a Haití en su situación paupérrima. Si bien, el Vodou no es carente de divinidades para el que lo practica, es más que obvio, que no es una religión de orígenes limpios, sino más bien grotescos.

En Haití los sacerdotes y sacerdotisas que inician a la población en espectáculos un tanto extravagantes, ya no se esconden.

Como mencioné al principio, la escritora Neale Hurst, fue testigo de estos rituales durante su época de estudiante, y es común ver el Vodou y el Hodou, una fuerte corriente y variante del Vodou, practicándose abiertamente en los estados del sur con altos grados de poblaciones afro caribeñas.

Los detractores de la idea que el Vodou podría haber influenciado en la decadencia de Haití, tampoco pueden negar que el uso de las religiones convencionales, o quizá el abuso de ellas, hayan sumido a la población en un letargo, que, acompañado de la constante represión de dictadores y de empobrecimiento crónico, han convertido al haitiano en un ser mermado y moldeable.

Pero he aquí algo muy interesante...

El deterioro de Haití, su caída en los valles del oscurantismo, la mentalidad controlable y ampliamente ignorante del ciudadano de a pie, no es, ni remotamente, autóctona de esta isla venida a menos.

Veamos, objetivamente, que Haití no es una casualidad. 

Señores, tengamos cuidado porque Haití puede ser una profecía muy clara de lo que le espera a Occidente por el camino que vamos. Y no necesitamos ser videntes para darnos cuenta de ello.

Bukele con sus ansias de poder que ya traspasan las fronteras de El Salvador, actúa, no con menos furor que los bucaneros franceses que se apoderaron del control de la isla en siglos pasados.

Un Joe Biden, sinceramente, no es poco menos que un Jimmy Barbecue con paltó y demencia senil.

La falsa filantropía de Hollywood ya ha hecho caja con Haití...

Si quisiéramos creer que Haití le cerró las puertas a Dios para abrazar el Vodou, pues poco falta para que Occidente entero haga lo propio con un feroz agnosticismo y unas agendas ideológicas que buscan dinamitar nuestros valores judeo-cristianos.

No vayamos más lejos.

Este año, el día de Pascua, para los Católicos y cristianos practicantes, uno de los días más sagrados de su calendario, fue eclipsado por un decreto de la Casa Blanca en Washington, firmado por el presidente Biden, donde, el 31 de Marzo, aun con la celebración de "Easter," como se conoce al Domingo de Resurrección en Estados Unidos, se debía celebrar el orgullo de la visibilidad de los transexuales.

Tan aberrante fue esta medida que no faltaron transexuales que pusieron el grito en el cielo--nunca mejor dicho.

Cada vez se cuentan en mayor número los famosos que practican el satanismo. Hay un fuerte rumor que la actriz y bailarina Jennifer López podría ser santera, y de las de alto rango.

Estamos en el umbral para recibir bocanadas de verdades que estuvieron ocultas o disfrazadas.

En Haití el medio de comunicación predilecto del pueblo es el chisme y el rumor. No es broma.

Han tenido que desmentir que el mentado Barbecue es caníbal, por poner un ejemplo.

En Occidente los medios de comunicación están en manos de empresas ideologizadas, que controlan la narrativa y echan la leña necesaria para que ardan la censura y las "fake news."

Vuelvo y repito, dónde están las diferencias con Haití?

Aparte de la geografía, el número superlativo en sus respectivos censos, qué hay en Haití que no lo veamos amplificado en Estados Unidos o en Europa?

La antigua diáspora haitiana llegó a Estados Unidos, por ejemplo, para trabajar en lo que le gustaba y en lo que se ve que saben hacer mejor que muchos.

Pero la neo-diáspora, esta desmedida inmigración ilegal que nos llega gracias a las políticas de los Demócratas, son Barbecues en ciernes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, acaba, hace pocas semanas, de interceptar en aguas territoriales, a una patera con 25 haitianos armados con bombas y rifles y hasta equipo sofisticado para la visibilidad nocturna.

Florida les impidió el paso. Pero las fronteras de varios estados están abiertas de par en par. Si no fueron aquellos, serán otros.

Haití me queda claro, que es una advertencia. Una señal.

En la vida HaShem, en su infinita sabiduría, nos deja claro, entre vivencias y experiencias, que el norte, nuestro norte, es inamovible.

Nuestro propósito nos llama sin cesar y sin miedo a quedarse afónico, porque nuestra felicidad y nuestra paz depende de ello.

Pero también hay momentos, circunstancias que nos han de servir para medir si, por un lado, estamos en el camino correcto. Y, aun si vamos bien, saber cuál es nuestra meta. Podríamos estar en la senda adecuada, pero con una neblina que nos ciega profundamante.

Descubrir que vamos bien encaminados es imprescindible. Difuminar la neblina, por otro lado, se ha hecho tarea más que complicada.

Haití, el tan mal ponderado, país más pobre del mundo, y apenas el cuarto, en cuanto a la peor situación política, es, y debe seguir poniéndonos en las manos una brújula.

¿Es Haití el norte de nuestra civilización?

La resolución de Haití no está en manos del Vodou o de Barbecue o de alguna "mostaza dijon" que quiera amedrentar, amenazar o asesinar a diestra y siniestra.

Como no sea para seguir explotando o expoliando lo poco que pueda haber en las ciudades como Puerto Príncipe, occidente no tiene mucho interés en las tierras de altas montañas.

La resolución de Haití está en las manos de los haitianos, los poquitos que quedan con las manos limpias, que arropados con un escudo divino y una educación seguramente adquirida en otras tierras, quieran ponerse al mando para reconstruir el sistema político.

Hay quienes elevan sus súplicas para que vuelva el intervencionismo.

Este tema lo analizaremos próximamente.

Y sí, debe haber un regreso al intervencionismo, el de Dios. El del estudio de los planos que dejaron a su paso españoles y franceses. El exilio y la pena de muerte para los delincuentes que han secuestrado la zozobra del haitiano.

Penosamente, y quizá el destino de Haití está sellado, no hay remedio. 

Pero tengamos cuidado. Haití es una alarma que no deja de sonar en los oídos de nuestros líderes y de nuestros jóvenes.

Haití podría muy probablemente ser el espejo en que se está mirando Occidente.

En el Vodou los espejos son presagios de que el mundo de los muertos está cerca. Los espejos son cárceles de espíritus.

Pero bien que ya ha llegado la hora de reflejar prosperidad, abundancia y redención.

Demos los pasos para que se haga la luz en nuestras almas, nuestras intenciones y, por supuesto, en nuestras acciones.

Brillemos como antes y cuanto antes.

Seamos diáspora de la miseria y de la incultura en las que nos han hecho navegar los colonos de nuestro intelecto y nuestra sapiencia.

De lo contrario, he ahí Haití. Y eso es únicamente el comienzo.





Tuesday, March 12, 2024

Las Claves de los Fundadores de Estados Unidos Para La Reconquista de la Esencia Americana



"Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad."

Quisiera, como preámbulo a este análisis que todos leamos con sumo cuidado y con respeto las líneas que he copiado con anterioridad. 

No es común encontrarnos con tal solemnidad y tanta contundencia. Pero estas palabras son, sin lugar a duda, las que sellan la identidad e integridad de los Estados Unidos de América.

Como no podía ser de otra manera, estas letras fueron redactadas en tan solo 17 días por Thomas Jefferson, y fueron firmadas por él y 55 extraordinarios hombres el 4 de Julio de 1776.

Es el Acta de Independencia donde se le deja claro a Inglaterra y su Corona, que ya no somos sus colonias. Somos hombres y mujeres libres que estamos decididos a defender y a cuidar nuestros derechos frente a cualquiera que pudiese causar daños y perjuicios a nuestra nación.

Esta acta hoy está exhibida en Filadelfia en el mismo lugar donde fue firmada. Este documento inspiró a la Revolución Francesa y los catedráticos que arriesgaron su vida y su bienestar por nuestra república, hoy más que nunca han de seguirnos recordando que ese sacrificio no ha sido en vano.

Hay una película que recoge este sentimiento desde la raíz, y la quiero recomendar ampliamente. Se llama "National Treasure" (Tesoro Nacional) protagonizada por Nicholas Cage, Diane Krueger, Sean Bean y el primer actor Jon Voight. Está dirigida por Jon Turteltaub, muy conocido por su film de 1993 "Cool Runnings" donde se recuerda al equipo de Jamaica que causó sensación en las Olimpíadas de Invierno de 1988 con la competencia de trineo articulado. Pero ese es otro tema para otra ocasión.

Volviendo a "Tesoro Nacional"...

Este año se cumplen 20 años de su estreno en el 2004, y quizá, es más que propicio volvernos a deleitar con su trama, que si bien es ficción, claro está, nos llena de entusiasmo y nos propone seguir estudiando las fascinantes anécdotas de nuestros Padres Fundadores.

La película es un homenaje, muy específicamente a Benjamin Franklin, y el protagonista, Cage, lleva el nombre de Benjamin Franklin Gates.

Ben Gates, sus amigos y cómplices provienen de una línea familiar muy cercana a los Fundadores, y han cultivado una reputación de ser conspiranoicos. Pero Ben hace caso omiso a lo que se pueda pensar de él y continúa su peligrosa misión.

En el film, el Acta de Independencia está escondiendo un mapa que, después de innumerables claves  ocultas a lo largo de ciudades como Filadelfia y Boston, conducen a un extraordinario tesoro que se ve amenazado por una banda de malhechores británicos, que buscan la gloria para sí.

Gates, en cambio, sabe que este tesoro le pertenece a América y a sus ciudadanos, y así lo hace entender a las autoridades que por supuesto no pueden creer que estos aventureros se pudieran atrever a robar el documento más sagrado de nuestros archivos.

Veinte años después de su estreno, la simbología y la iconografía de este film toma dimensiones impresionantes, porque vivimos en tiempos donde la amenaza que ha caído sobre los Estados Unidos podría ser tan destructiva y tan radical, que podríamos perderlo todo.

Y todo significa, todo: nuestra democracia, nuestra identidad como país y nuestra posición ante el resto del continente y del mundo.

De a poco nos roban nuestro orgullo de ser americanos. Con inquina nos empobrecen nuestras arcas tanto de oro como de moral, y ya, como tiro de gracia, hemos dejado que nuestras fronteras sean la alfombra roja para que 10 millones de ilegales hagan toda clase de desastres en los llamados "estados santuarios" donde en nombre de la "inclusividad" y la "oportunidad" se han visto dispararse los índices de crimen y delincuencia.

El fragmento del Acta de Independencia que he compartido al principio fue extraído de la película, ya que el guión de ésta parte de tan rotundo manifiesto: Cero buenismo. Cero miramientos. Es una cruzada. Y la cruzada de las que nos avisaban nuestros Padres se ha manifestado en esta segunda década del siglo XXI, 248 años después de que los dedos de sus firmantes destilaban tinta y sangre por construir la nación de sus sueños.

Como pequeño dato les digo que el texto original de la Declaración de Independencia sólo estuvo legible por 100 años. Ahora es un pergamino completamente borrado, pero que traspasa el tiempo y cuyas palabras debemos escribir en nuestro corazón por toda una eternidad.

Para rescatar nuestra esencia, un auténtico tesoro nacional en toda regla, debemos conocer a los verdugos y las víctimas.

Empecemos por decir, que de igual modo que nuestra hazaña de hace dos siglos y medio inspiró a Francia, e incluso, a las Guerras de Independencia en el siglo XIX, nuestra cruzada ha de aplicarse sin demora a todo Occidente y a toda nuestra civilización.

Ya que hemos mencionado la crisis migratoria que nos preocupa sobremanera, hagamos nuestra primera parada allí, en Eagle Pass, al sur de Texas, donde se han visto cruzar ilegalmente a millones de hombres y mujeres tanto de América Latina como de Asia y del Medio Oriente.

El partido Demócrata, artífice de esta visión oportunista, ha querido crear una propaganda benevolente alegando que estos ilegales son una fuerza laboral imprescindible para Estados Unidos.

Según el Presidente Joe Biden, estos “indocumentados” (la palabra ilegal está prohíbida) serán los que se encarguen de la labor de recoger frutas en nuestros sembradíos y los que se encargarán de construir carreteras.

Hasta ahora, estos ilegales. Sí ilegales. Ilegales. Vuelvo y repito, ilegales, no han hecho más que acuñarse en las calles de los llamados "estados santuarios" como es el caso de Nueva York. No han trabajado en nada. Son buenos para nada y malos para todo, y encima están recibiendo tarjetas de crédito GRATIS con hasta $10 mil para gastos.

A nosotros los ciudadanos nos costaría años tener un crédito que nos permita tener tan alto valor.

Vaya por delante que esta "gracia" le ha costado a los Neoyorquinos cientos de millones de dólares, provocando en ese estado un éxodo sin precedentes para los estados del Sur, donde nuestros gobiernos internos no permiten esta invasión de ninguna manera.

En el estado de Georgia, que tiene varias ciudades "santuario" un venezolano acaba de violar y asesinar a una estudiante universitaria de 22 años. Su nombre, Laken Riley, es un estandarte para el partido conservador que ha creado una ley que lleva su nombre que obliga a las autoridades a aprehender y condenar a cualquier ilegal que haya cometido un crímen en suelo americano. Esta ley fue aprobada hace pocas semanas por el Partido Republicano más 37 Demócratas.

¿Vamos por buen camino? Quiero pensar que es un buen principio...

La deportación masiva de ilegales sería el próximo paso. Para mañana es tarde.

La realidad es que el Partido Demócrata lo único que está deseando es de cambiar nuestra población en número y en idiosincrasia para ganar elecciones.

Para pocos esto es un secreto, afortunadamente. Ya no estamos tan ciegos. Y estamos bastante cansados de la decadencia que estamos viviendo.

La segunda parada no es un lugar geográfico, sino un símbolo indeleble e infalible de nuestra patria: la bandera.

La bandera de la Unión ha sido modificada 25 veces desde 1777, y la versión que conocemos hoy por hoy tiene 64 años y fue ordenada por el Presidente Eisenhower, con sus 13 bandas intercalando los colores blanco y rojo (representando las 13 colonias originales) y 50 estrellas, cada una brillando por cada estado.

Nuestra bandera tiene muchos nombres, pero en los últimos años hemos rescatado, con mucho tino, "Old Glory" (La Vieja Gloria) y creo que jamás este significado brilló con más luz.

Con absoluta vergüenza vemos a esta bandera siendo flanqueada y opacada en la mismísima Casa Blanca por banderas del colectivo LGTBQ y un trapo multicolor que se hace llamar la bandera de los transexuales.

Porque debe ser que nuestros ciudadanos homosexuales no son igualmente americanos.

Siguiendo por este camino de "auto-segregación," porque francamente no veo que le pueda encajar un mejor apelativo a esta conducta, nos vamos a nuestra tercera parada...

Las minorías...

Muy específicamente los negros. Afroamericanos de origen, nuestra población negra tan valiosa y tan cargada de resiliencia y de riquezas culturales también está amenazada por una ola de racismo y de discriminación. Ya no por un Ku Klux Klan que no tiene poder alguno, sino por los propios ciudadanos negros que han querido hacer de la segregación, la violencia y el victimismo un Lázaro, que no ha si no  resucitado rencillas y delincuencia juvenil.

Desde el año de 1963, Estados Unidos ha hecho lo indecible por parar el desagüe provocado por la persecución y la segregación a los negros, un capítulo más que vergonzoso de nuestra historia.

Ibamos por buen camino, al punto que en el 2008, la nación americana votó con entusiasmo a su primer presidente negro, Barack Obama.

Y qué pena tener que recordar al que fuese, como mandatario de EEUU, hombre más poderoso de Occidente como un racista, un antisemita que no hizo más que encender de nuevo la mecha del odio racial en todo Estados Unidos.

La cúspide de este renacimiento la vivimos con angustia en el año 2020. Todo se inició a raíz de la muerte de un delincuente de marca mayor llamado George Floyd, que murió a manos de unos policías, que habiéndose excedido con el uso de su fuerza (sí, todo hay que decirlo) terminaron por matarlo.

Lo que se supo después es que Floyd estaba completamente drogado con fentanilo y estaba agonizando. A este señor, si hubiese vivido, sólo le podían esperar largos años de cárcel, entre otras cosas, por el asalto a mano armada a una joven que estaba embarazada. Mientras amenazaba a la mujer, su pistola apuntaba al vientre abultado de su víctima.

A esta "joya" se le consideró un mártir. Congresistas demócratas se arrodillaron en Washington en su memoria. Billones de dólares en pérdidas fueron declarados en distintas ciudades cortesía de los incendios y la destrucción de edificios federales. Todo esto llevado a cabo por una organización fraudulenta conocida como Black Lives Matter, que ya ha sido despojada de todo prestigio al descubrirse que sus fundadoras se apoderaron de millones de dólares en donaciones para viajes y propiedades de lujo.

Pero hay un legado de esta gentuza que ahora quizá nos acompañe por mucho tiempo: El "Lift Every Voice" (Despierten todas las Voces)

Se preguntarán muchos de ustedes qué es éso?

Permítanme explicárselo. 

Es una pieza musical que data de 1900, creada por 2 hermanos que la compusieron como una canción del género cristiano y fue, desde un principio, una gran favorita en los servicios religiosos de los afroamericanos.

De pronto, desde el 2020, esta canción popular ha sido equiparada con nuestro "Star Spangled Banner" el himno nacional oficial de nuestra nación.

Para que puedan tener una idea de la repercusión de este hecho, el denominado "himno de los negros" se canta en todos los grandes eventos deportivos, incluyendo el Super Bowl.

Esta fue una idea más que de los propios demócratas para congraciarse con una población que ha dado el voto fiel a su partido por más de 60 años.

Pero son precisamante estos demócratas radicales en esta era "woke" los que han querido seguir humillando a nuestra población minoritaria como si se siguiese tratando de los trabajadores de su corrupta "plantation."

La esclavitud en Estados Unidos se abolió hace 200 años, pero hay muchos negros que han continuado llevando cadenas, ya no en sus cuerpos sino en sus mentes.

Muy afortunadamente, nuestra población negra se ha revelado en contra de sus captores culturales e ideológicos, y hoy por hoy vemos como ese grupo de votantes, alguna vez incondicionales a los Demócratas hoy portan camisetas con la foto de Donald Trump.

El partido Demócrata no actúa solo. No podría. Con todo y sus recursos y sus donaciones billonarias, no le alcanza. Pero si sumamos a sus maquiavélicas firmas a todos los movimientos globalistas y las inversiones descomunales de Medio Oriente, no hay lo que ese dinero no pueda comprar.

El rescate a nuestro tesoro ya ha comenzado, gracias a Dios. No faltan en nuestra causa los que somos admiradores de las consignas de George Washington, que queremos dejar una huella más impresionante que la firma de John Hancock, y millones de ciudadanos que amamos las enseñanzas de nuestros Fundadores.

En los últimos pocos años los políticos Republicanos inspirados por nuestras gestas históricas han iniciado campañas dirigidas a todos los Norteamericanos, haciendo énfasis, y esto es importante, en los más jóvenes.

Quiero poner un ejemplo hablando del Dr. Ben Carson.

Benjamin Solomon Carson, de 72 años de edad, se ha convertido en nuestro país en un referente de política conservadora.

El Dr. Carson es un ciudadano negro que se graduó en la John Hopkins de Neurocirujano, una especialidad que le dio prestigio internacionalmente. Pudiendo haber sido un delincuente, la educación de su madre y su profunda fe cristiana lo llevó por la senda del bien y la prosperidad.

Carson, durante el gobierno de Trump, sirvió como Ministro de Viviendo y Desarrollo Urbano. Su gran pasión fue y sigue siendo la educación, y en el 2021 ha fundado el Instituto American Cornerstone.

Esta organización profundiza en enaltecer nuestros valores históricos y crea numerosos seminarios donde se discuten tópicos de interés sobre la América Conservadora.

Quizá el Doctor Carson sea la viva encarnación del extraordinario Frederick Douglass, que habiendo escapado de la esclavitud se convirtió en uno de los intelectuales y políticos más prestigiosos de nuestra república.

Por lo tanto, qué nos debe quedar de este recorrido por nuestra crónica?

Muy sencillo...

Sabemos que estamos dotados de grandeza. Los planos que nos dejaron nuestros Fundadores para la construcción de nuestra nación deberán servirnos para poder reactivarla y reconstruirla.

De los períodos oscuros de nuestra historia, tenemos que sacar lecciones y cerrar heridas.

De esas ínfulas tan criticadas de haber provocado caos con dictaduras bananeras, nos deben quedar las ganas de dedicarnos a abolir esta actual dictadura amoral y decadente que nos quieren imponer los globalistas y las ambiciones tiránicas de empresarios sin escrúpulos.

Yo soy hija de inmigrantes venezolanos. Tengo el corazón repartido por varias tierras: Venezuela porque allí pasé mis años de infancia. Francia, la tierra de mi abuelo y su familia. España porque ante todo soy judía sefardí y, por supuesto, ésta, mi nación americana, donde vivo desde hace décadas. Donde trabajo. Donde pago mis impuestos y donde me llama mi deber ciudadano a ser parte de la solución que necesitamos.

Ser patriota no significa, como podría creerse, que hay que correr a dejar nuestra vida por este país. Para ello contamos con un gran ejército que también necesita, como no, de levantarse de sus escombros y de "generalitos woke." Nos faltarán años de vida para honrar a nuestros soldados y nuestros veteranos como merecen.

Pero todos y cada uno de nosotros tiene un mapa en su mano para ir reconstruyendo a nuestra extraordinaria y poderosísima Unión.

En el film del 2004, los "criminales" terminan siendo héroes. Si bien tuvieron que ultrajar el Acta de Independencia, lo hicieron con pleno convencimiento que Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, y John Adams guiaban sus pasos.

En 1776 despertamos nuestro orgullo para dejar de seguir siendo súbditos de Jorge III.

En el siglo XXI, nosotros y las nuevas generaciones, debemos de dejar de ser vasallos de las agendas que nos han permeabilizado moral e ideológicamente.

Estados Unidos, en su camino imparable a ser grande otra vez, deberá seguir inspirando a nuevos templarios dispuestos a alzarse en armas para la victoria cultural más hermosa de Occidente.

Monday, January 29, 2024

España: Despertar y Reconquista en Pleno Siglo XXI


En 1912, Lawrence Sperry, inventor americano, hijo de Elmer Sperry, fundador de la Corporación Sperry, pionera en la fabricación y distribución de herramientas de vuelo en Norteamérica por siete décadas, inventó lo que hasta hoy podría parecer un verdadero milagro en la ciencia de la aviación: el piloto automático.

En 1933, el aviador Wiley Post logró completar en apenas 7 días un vuelo épico alrededor del mundo en una aeronave que fue programada para estar en piloto automático.

El concepto, en términos muy básicos, consiste en dar a un sistema de navegación las coordenadas correctas para seguir un rumbo determinado. Hablamos de presión, altura, etc.

Un jet moderno, claro está, tiene este sistema mecánico más que perfeccionado, y, como pasajeros, nunca sabremos la diferencia de cuando el capitán está frente al mando y cuando no.

A mí siempre me ha parecido fascinante como un mastodonte con 300 personas abordo, puede volar mientras el piloto está tomando su siesta o se toma un descanso en un vuelo largo para interactuar con su copiloto o su ingeniero de vuelo.

De la revolución industrial, que tanto cambio dio al mundo occidental actual, los adelantos tecnológicos, aún los que son centenarios, no dejarán nunca de sorprendernos. Y aquí  estamos todavía hablando de ellos.

Pero qué sucede si este término, "piloto automático" lo aplicamos como analogía al funcionamiento de una nación entera. Es decir, asumimos que hay una programación para como se deben tomar las riendas de un gobierno, de un sistema político, un eje cultural, o tendencias de mercado.

No se debe asumir nada en la vida. Pero no sería para nada disparatado pensar que las agendas y las tendencias ideológicas que privan en la escena global actual, nos hagan comparar la dirección de una nación y sus ciudadanos al ejercicio de programar a una máquina que va a poder llevar por los aires un avión mientras el piloto se pone al día con su instagram.

La gran mayoría de los vuelos, gracias a Dios, llegan a su destino final sin ningún contratiempo. Pero difícilmente podríamos decir lo mismo de naciones enteras que, a falta de liderazgo, políticas íntegras, y una ciudadanía mal informada, las estamos viendo perder su rumbo completamente.

Hay quienes opinan, con certeza, y no les falta razón, que los Estados Unidos de América, podría haberse puesto en un piloto automático para seguir sobreviviendo.

Es más que obvio que tenemos un presidente momificado tanto física como mentalmente. De hecho, su propio partido ve con preocupación el declive, muchas veces en vivo y en directo, el presidente Joe Biden, al que pareciera quieren tener aislado en su estado natal de Delaware, a pesar de que el señor debería estar haciendo campaña para su reelección este 5 de Noviembre.

Estados Unidos, con más de 300 millones de habitantes, y recursos naturales que difícilmente puedan agotarse a corto plazo, no está en peligro de extinción, aunque sí sea notable el descenso en nuestra calidad de vida y nuestra imágen internacional.

El que gane las elecciones este año tendrá que ver cómo hace para tomar el control de Estados Unidos y apagar indefinidamente el piloto automático.

Pero hoy quiero enfocarme un poco en la nación española.

La historia de España es milenaria. Estados Unidos apenas cumple, este año, como república, 248. Pero la historia de España nos remonta al imperio Romano, y, cabe destacar que durante siglos, España constituyó uno de los imperios más pujantes y más influyentes de la historia.

Con esto quiero decir que no estamos hablando de un "paisito" tercer mundista. España, hasta hace poco tiempo, estaba entre las cinco naciones más desarrolladas de Europa.

España está dotada de recursos naturales que le han proporcionado, por décadas, ingresos enormes en su sector agropecuario, su gastronomía, y, claro está, un turismo poderoso y exquisito.

Para este análisis estoy dando, quiero aclarar, pinceladas muy amplias. Pero quiero destacar que en los últimos cien años, España ha estado marcada por eventos puntuales que han dejado cicatrices muy profundas.

Las naciones que han vivido una guerra civil quedan de por vida marcadas tanto en un contexto histórico como en un plano emocional.

Estados Unidos vivió una cruel Guerra Civil que terminó en Abril de 1865, con el triunfo del ejército de la Unión comandado por Ulises Grant.

Y así y todo, casi 160 años después, nuestra política actual sigue matizada por este conflicto, que entre otras razones, se inicia por la presencia de esclavos en el desarrollo de los estados del Sur, que garantizaron sus fortunas, en gran parte, por el uso de mano de obra gratis.

Pues si en siglo y medio aún no se ha podido cicatrizar las heridas de la nación americana, pongámonos a pensar que la Guerra Civil española apenas está cumpliendo 85 años que terminó con la llegada al poder de los nacionales, liderados por el General Francisco Franco.

Si bien ya hay alrededor de cuatro generaciones que se han criado en la postguerra, las ampollas del franquismo están en carne viva.

Pero, desde la transición a la democracia, por allá en 1978, con la llegada de un arraigado, y pareciera que indestructible bi-partidismo, podría haberse puesto en marcha la programación para convertir a España, y sobre todo a los españoles, en los pasajeros de un vuelo indefinido completamente controlado por un piloto automático.

De hecho con España no sería descabellado hacer la pregunta que tan famosa se hizo con la comedia de 1980: "¿Donde está el piloto?"

En una anterior temática, definimos en detalle la palabra "agenda" como un conjunto de metas y acciones concretas que se han diseñado para controlar el rumbo económico e ideológico de gran parte de Occidente.

Pues el piloto de España, son precisa y rigurosamente, estas agendas de orden mundial, a las que España ha querido entregar sus riendas, especialmente desde que llegó Pedro Sánchez Castejón al poder en el 2019. Pero, ojo, difícilmente, Sánchez es el único protagonista de esta auténtica debacle que vemos, muy trágicamente, desarrollarse en la España del Cid o de los Reyes Católicos.

Porque sí, había una vez una España que tuvo a su mando personajes irrepetibles. 

Pero volviendo al tema, antes de Pedro Sánchez gobernó Mariano Rajoy, que ha sido de los pocos presidentes que ha obtenido en el Parlamento la tan ansiada "mayoría absoluta," es decir más de 176 diputados.

Pero la gestión de Rajoy fue mediocrísima, y él como líder fue endeble, y encima le tocó como vicepresidenta una de las figuras más controversiales del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría.

Por estas fechas, como contraataque a las políticas de Rajoy el denominado "Sorayismo" salieron a la luz partidos políticos alternativos, comúnmente llamados "terceras fuerzas," entre los que destaco a Ciudadanos, Vox y Podemos.

Estos tres partidos irrumpieron con tal fuerza en el entorno político de la segunda década de este siglo, que llegaron a tener más de 50 diputados cada uno, un logro muy considerable en una sociedad que ha vivido del bipartidismo desde la salida de la dictadura.

Hoy en día la mejor definición de estos partidos es: "lo que el viento se llevó."

Ciudadanos, con Albert Rivera a la cabeza, llegó a ganar las elecciones de Cataluña con mayoría absoluta. Pero una mala gestión de su parte y un coqueteo incomprensible con Francia, hicieron que cayera en picada. Hoy en día, como fuerza política, Ciudadanos es inexistente.

Podemos y sus famosos "indignados" arrasaron en el sector de izquierdas con 57 diputados en un momento dado. Hoy en día solo quedan 4 y están relegados al "grupo mixto" de las Cortes después de un complicado divorcio del partido "Sumar," la nueva coalición de partidos comunistas de la que lleva el timón, un poco sí, en piloto automático, Yolanda Díaz.

El partido Vox que con tanta ilusión apoyé por muchos años como un frente de derechas sólido y bien constituido ha resultado ser un infame negocio "patriótico" al que encima se han adherido los españoles que quedaron huérfanos, hambrientos y ávidos de falangismo y otras fuerzas de la ultraderecha.

Los cerebros tanto legales como intelectuales de Vox fueron de a poco aislados y purgados de la formación de Santiago Abascal, más lo que falta por ver. De 52 diputados, quedaron con 33, y mucho me parece para lo que merecen.

Está claro para muchísimos españoles, que hay una necesidad de consolidar el bipartidismo. Y francamente, en estos momentos no existe en el horizonte un líder que sea capaz de rescatar o reparar la brújula de España que inevitablemente ha perdido todos sus puntos cardinales.

Pero activar un piloto automático no es tan fácil. Hacen falta grandes expertos, pero ante todo, en el caso de un país o un continente, hace falta la colaboración, o más bien diría yo, la complicidad de personajes estratégicos.

Aunque para mí lo más severo es como se logra tener a una población de decenas de millones respirando anestesia para que se pueda operar en calma y sin mayores percances.

¿Cómo se logra esto?

Parece inaudito, pero para España, este cometido está resultando más fácil de lo que se pueda imaginar.

Por un lado, tenemos la llegada a ese país de un globalismo bien cebado. Una fórmula que ya está más que probada y que ha logrado enamorar a toda nuestra actual civilización. Sí, enamorar, seducir, conquistar, dominar, pongan ustedes el verbo que más les guste.

Sánchez, un Lázaro político que tras su repentina e inesperada “resurrección” ha demostrado ser una habilísima y sigilosa pantera negra, no repara en tomar cualquier medida que le sea conveniente para que su poder sea ilimitado.

Es muy posible que "El Sanchismo," un término que el Presidente del Gobierno aborrece en público, pero codicia en privado, se quede en España por varias décadas, aun sin estar Sánchez físicamente habitando La Moncloa.

Y que quede bien claro: El "Sanchismo" no es ni de izquierdas ni de derechas. Es un gobierno hecho a la imágen y semejanza de su creador que cuando lo increpan sobre sus cambios de políticas y de movidas, consigue decir sin que se le mueva un músculo de su cara: "cambié de opinión."

El Partido Popular está plagado de oportunistas y de personajes elitescos. Su relación con Pedro Sánchez, por momentos, es de amor y odio. Pero es que la palabra dignidad al PP le queda grande, y Alberto Nuñez Feijoo, frente a un titán tan maquiavélico como Sánchez se ve indefenso y amateur.

Por otra parte, hay una fuerza que Sánchez también sabe que habita en España y que bien conoce y manipula: los medios de comunicación.

¡Qué vergüenza! Qué falta de ética y de integridad ha demostrado tener el periodismo español. Es que, por momentos, dan arcadas, ver lo cortesanos y lo mal intencionados que son. 

Supremamente politizados, como casi todo hoy en día, son los mayores proveedores de anestesia de todo el país, ¡y qué barato se venden! 

El control del llamado "Cuarto Poder," como se han conocido por décadas a los gigantes de la comunicación social, merecen, sin duda, un análisis propio.

Pero es absolutamente posible que las instrucciones para tener a una población en piloto automático esté en las manos de los periodistas y de los empresarios que se venden al mejor postor.

Dicho todo esto, muy penosamente, España está, en mi opinión en un terrible y temible retroceso, y no sería del todo descabellado hablar de España como una futura "república bananera."

Cabe mencionar que no se está tomando en cuenta que Sánchez y sus políticas han contribuido inmensamente a que la nación española se vaya aislando paulatinamente de la Unión Europea a la que pertenece, y con bastante prestigio, desde 1986.

Para dar un ejemplo de lo que pareciera obrar en España, tras los horribles ataques del 7 de Octubre del grupo terrorista Hamas a Israel, con un saldo de casi 1,600 muertos, se ha descubierto que La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio, UNRWA, en sus siglas en inglés, podría haber habilitado a varios funcionarios que se sabe contribuyeron de primera mano en este ataque. Varias naciones, entre ellas, Estados Unidos, han decidido dejar de financiar a este organismo. Pues, España, seguirá siendo de los que ceba esta maquinaria y se ha erecto como uno de los gobernantes más anti Israel que se conozcan.

Pero, no nos confundamos, esto no lo hace el señor Sánchez para "contentar" a sus socios más radicales. No, éstos bien poco le importan. Lo hace para congraciarse con gobiernos como el de Irán y de Qatar que ya han tendido sus garras hacia el país ibérico. 

El español es un poco como el camarón, y no me refiero al ícono del flamenco, sino al molusco. Se ha quedado dormido y está a punto de ser devorado por la corriente.

El español es noble, dicharachero, complaciente, pero quizá no sea ni remotamente lo listo y lo malicioso que le tocaría ser para enfrentar a los enemigos que han germinado silenciosamente en los estratos del país. 

Hay un interés nulo en aprender a dominar los temas de política y de batalla cultural, este último, un término del que muchos periodistas se mofan.

Por desgracia, no solo que España estaría condenada a padecer un bipartidismo corrupto, sino que su mente está demasiado acostumbrada a analizar todo desde dos perspectivas posibles, la derecha o la izquierda.

Y resulta que está más que probado que esta bipolaridad ideológica es solo una ilusión óptica.

Muchos españoles siguen siendo gente de mucha fe, pues a ella habrá que recurrir si no se encuentra una manera efectiva de cerrar la válvula de anestesia y posiblemente cianuro que inunda nuestra querida España, a quienes los judíos seguimos llamando "Sefarad," nuestro segundo Jerusalén.

Es difícil ser optimista, pero quiero apelar a la sensatez de los españoles que desde sus trincheras y quizá desde las sombras están llamados a ser los nuevos héroes y los salvadores de una esencia que sé con todo mi corazón es inmortal.

España ha estado en pie más de dos mil años, con otros nombres y con gestas históricas que siguen inspirándonos hasta nuestros días. No lloremos por España. Que empiecen a llorar los que la quieren hundir y seguir despedazando y amedrentando.

Cada español tiene en su alma a su Gran Capitán y, ahora más que nunca, desde las entrañas de los españoles han de sacar el pecho por su nación y con la reconquista en la mira, gritar con pasión, como lo haría el Quijote para sorpresa de Sancho Panza, a la usanza de los guerreros del siglo XVII: "Santiago y Cierra, España!"

Monday, November 13, 2023

El Hip Hop como Soldado Raso de la Batalla Cultural



El desangramiento moral, ético, económico y espiritual de los Estados Unidos, nos lleva, con extrema urgencia, a hacer un inventario de todos los factores que a lo largo, tal vez del último siglo, han acontecido a lo largo (y profundamente ancho) del territorio Norteamericano.

Por desgracia, y debemos dejarnos de subterfugios, hay mucho del alma de América que ya ha muerto y hiede a decadencia, a desesperanza, y a odios marcados por la polarización constante y sonante que padeceremos, cortesía de políticos, medios de comunicación y, sin duda alguna, las redes sociales.

Para hacer una autopsia de este apocalipsis del siglo XXI, tenemos que estudiar las raíces de este deceso y este descenso a la mediocridad y la corrupción a todo nivel.

Pero en este proceso, no debemos sentir que nos hemos dejado vencer. Para mí es lo contrario. Si conocemos quienes son los "enemigos" Dios tendrá a bien darnos el antídoto para devolver a los Estados Unidos su lustro, su fuerza y su gloria de antaño.

A estas alturas, donde se quiera hacer una primera incisión a este "seudo-cadáver" que es hoy en día Norteamérica, no tiene importancia. Encontraríamos material descompuesto por doquier. Pero para esta labor "Lazaresca" de revivir a nuestra nación, hoy nos iremos directamente a Nueva York. Más concretamente al Bronx.

Corría el año de 1973, casi una década después que se aprobaran en el Senado, en un voto histórico con 290 votos a favor y 130 en contra, la declaración de los Derechos Civiles, que prohibía de una vez y por siempre la discriminación racial. Un movimiento que fue iniciado originalmente por John F. Kennedy y que fue, finalmente, llevado a cargo por Lyndon Johnson en 1964.

El Bronx, ya desde los días del Renacimiento de Harlem de los años 20s, había recogido una muestra cultural de influencias afro-caribeñas, que desembocaron, a principios de los 70s en el fenómeno musical que conocemos como el Hip Hop, más comúnmente llamado "Rap."

El Hip Hop, estudiado minuciosamente por décadas, tiene tanto en sus letras como en su instrumentalización una receta perfecta de lo que ha sido la vida del afro-americano, su carácter y sus dramas, desde los tiempos de la esclavitud.

La música urbana del Bronx, tiene su mayor apogeo en los 80s y 90s. A partir de allí, tristemente, como tantas otras muestras culturales de Estados Unidos, todo lo que hemos visto es una baja de calidad y un auge de corrupción, violencia, racismo infundado y una rabiosa hipersexualización de los intérpretes que alguna vez marcaron la pauta de esta revolución musical.

El marcado declive del rap está intrínsecamente ligado a la ruina moral y espiritual de Estados Unidos. 

Si bien yo nací en territorio Norteamericano, pertenezco orgullosamente a una familia judeo-hispana, lo cual me ha hecho, desde mis años de universidad, estudiar con amplia fascinación y admiración la cultura afroamericana. 

Una cultura que tiene muchas similitudes con la cultura de América del Sur. Después de todo, en Venezuela, donde viví toda mi adolescencia, hay una marcada influencia de la época en que tuvimos esclavos.

Sin embargo, los años de la esclavitud que acompañaron a la era colonial de Suramérica no ha supuesto un trauma como en efecto lo ha sido para la población negra de Estados Unidos.

Claro está que este dolor y este resentimiento social fue avivado por una amoral y desafortunada segregación que, incluso, derivó, en linchamientos y el auge del Ku Klux Klan durante las décadas de los 40s y 50s.

El Hip Hop es un magnífico primer intento para encausar el inmenso dolor del afroamericano y de demostrar su resiliencia a través de la creación de arte y sonido.

Casi podríamos especular que la aparición del Hip Hop fue un boceto para lo que hoy en día son las redes sociales. Un canal para la expresión sin filtros y en vivo de lo que acontecía en los barrios de Harlem y del Bronx, principalmente.

Para los que vivimos la década de los años 80, recordaremos los inicios del rap ya como un género establecido que empezaba a sonar en la radio y a producir sus primeras grandes estrellas, léase Tupak Shakur, Eminem (que curiosamente no es afroamericano), Sir Mix-a-Lot y Salt-n-Pepa (que era un trío de mujeres)

El Hip Hop es poesía cruda y realista. Pero poesía en fin. La temática siempre captó la realidad social que se vivía día a día en los barrios negros de Norteamérica. Primero, echó raíces en varias ciudades que han sido legendarias en el desarrollo del Hip Hop como Filadelfia (Pennsylvania) y Atlanta (Georgia) aparte de su cuna, que, como hemos mencionado, fue Nueva York. Ya poco a poco el Hip Hop con sus nuevas variantes se trasladó a California, donde se forjaron voces de renombre--e históricas y terribles rivalidades con los colegas de la Costa Este. Un antagonismo épico que ha salpicado de sangre al género en múltiples ocasiones.

El "proto-rapero" por llamarlo de alguna manera, hacía hincapié en las injusticias sociales y hacía un llamado a los jóvenes por el incremento del uso de las drogas, muy especialmente el crack, que inundó los barrios de presencias raciales minoritarias.

El éxito comercial del Hip Hop tuvo su aquél. Muchas radios no se atrevían a dar difusión a este nuevo género de tintes urbanos por miedo a que no fuese aceptado por el público de entonces. Pero afortunadamente, la aceptación fue inmediata y, ya entrado los 90s, el Hip Hop, aderezado con nuevos sonidos y tecnología, se propagó alrededor del mundo, con legiones de fans, entre los que me incluyo.

El Hip Hop, sin proponérselo, y con su estilo minimalista que requería de una proeza del inglés extraordinaria, ha marcado a viva voz la batalla cultural de Estados Unidos. El rap no se permite ni censura ni mesura. 

Tengo claro que el entender la decadencia de este peculiar instrumento de justicia social que lleva en sus venas el rap, nos ayudará a devolver la sanidad y la reintegración de la población de Estados Unidos cada vez más dividida y más confundida.

Hay un film que recomiendo ampliamente a los que nos gusta el Hip Hop. Es una película que tuvo una gran recepción sin llegar a ser un blockbuster. En sí misma, es una oda al Hip Hop en su más pura esencia.

El film se llama "Brown Sugar" (Azucar Morena) y fue escrita y dirigida por Rick Famuyiwa, de origen Nigeriano. Me voy a permitir hacerle varios "spoilers." 

A pesar de que la cinta ya tiene más de 20 años, su trama refleja, sin querer, el drama de la sociedad afroamericana de hoy en día. Dos amigos de la infancia se conocen en el Bronx cuando tenían 10 años. En una esquina se escuchaba la voz de un artista impromptu que interpretaba el conocido "freestyling" (estilo libre) que, acompañado de sonidos específicos hechos oralmente de forma estratégica (en inglés se conoce como el boom bap) y una primitiva percusión, constituyó el origen del rap. Para los chicos una novedad total.

Dre y Sydney, los protagonistas, ven en el Hip Hop su lenguaje favorito y común. Ambos dedicarían su vida profesional a la promoción del género. Sydney, como editora en jefe de una revista dedicada a la música urbana, y Dre, como un joven ejecutivo de una disquera ficticia llamada "Millennium Records" que se dedica a buscar nuevos talentos en las discotecas y en los bares.

El film tiene la peculiaridad, y sin duda, el plus, de contar con las actuaciones de Queen Latifah y de Mos Def, ambos conocidos intérpretes del rap con una carrera sólida que continúa hasta nuestros días. 

Con una banda sonora que incluye las voces pioneras del Hip Hop de la década de los 80s y 90s, hay un profundo drama que nos hace una premonición, una profecía, que vemos, cumplida a rajatabla en estos últimos años.

Dre, a pesar de tener el beneplácito de sus jefes, y de haber tenido siempre un buen ojo para reconocer las nuevas voces del Hip Hop, se ve estupefacto, cuando es obligado a dar un contrato a un par de mamarrachos que no tienen siquiera oído, pero, que convencen por ser un dúo de raza blanca que se han mimetizado con el género del rap de una forma muy suigéneris.

Mientras tanto, Dre, conoce a Cavi, un taxista que, en su tiempo libre, va a los clubs a demostrar su talento con letras originales y esa esencia del Hip Hop que lo devuelve a los días en que su vida tenía sentido, y, por supuesto, a Sydney.

El caso de Sydney es tres cuartos de lo mismo. Tiene una carrera ascendiente como editora, pero se da cuenta de que el Hip Hop no es más que un trampolín a la fama de muchos intérpretes que solo esperan hacer fortuna. Tal es el caso de un jugador de basketball con el Sydney tiene una relación, que ni siquiera se molesta en leerle los artículos que escribe.

Para volver a sus raíces, Sydney escribe un libro autobiográfico, que detalla su pasión por el Hip Hop, solo para darse cuenta de que Dre es para ella una encarnación de su sentir por el género que la vio crecer.

Dre renuncia a su trabajo y crea su compañía disquera y Cavi es su primer cliente, un artista que le recuerda a ese rap incólume e incorrupto de su adolescencia. 

Dre llama a su incipiente empresa "Brown Sugar" que en el slang afroamericano se refiere al azúcar que no está procesada totalmente sino que mantiene el sabor de la melaza de la caña de azúcar. Es decir, el Hip Hop en su más puro estado, recién llegado de las esquinas del Bronx.

Es impresionante como un guion tan sencillo puede reflejar la deriva tan repugnante de la industria musical. Y a partir de ella, de una nación completa.

La música, sea esta de cualquier género, siempre ha sido, un terreno fértil para la batalla cultural. Pero, en los tiempos que vivimos, vemos que la música, y más aún los géneros urbanos, son un caballo de Troya.

Con la llegada de Barack Obama al poder en el 2008, se hace un parado al trabajo tanto social, como emocional y hasta espiritual que teníamos en Norteamérica para reconciliar las diferencias raciales. 

A Obama se le debe la creación del infame movimiento de "Black Lives Matter," el cual promovió durante el segundo período de su gobierno. Esta supuesta lucha en contra del racismo y de la agresividad policial no hecho más que abrir grietas y desatar una supremacía negra que es aberrantemente peligrosa.

El Hip Hop, por desgracia, ha caído en esta trampa, haciendo relevancia a una temática que es injustamente racista e incluso antisemita.

Esto último lo llevó a la palestra Kanye West, un rapero de ventas multi-platino, que empieza a culpar a los judíos de ser quienes promovieron la segregación racial de sus antepasados.

Un comentario tanto fuera de lugar por su repercusión moral, pero de igual manera, fuera de contexto.

El resentimiento acumulado de la población afroamericana hacia los blancos que ellos consideraban “opresores” incluía también a los judíos, que, post Holocausto, llegaron a Nueva York (la gran mayoría a Queens) y logrando hacer grandes fortunas, adueñándose de muchos bloques residenciales que se ponían para la venta, y, para el caso que hoy nos concierne, fundaron estaciones de radios y compañías disqueras.

Pero esto, señores, es una mera (mala) percepción y hasta podríamos decir envidia, de quienes practican el antisemitismo. En Israel conviven numerosos judíos de orígenes africanos que se han integrado perfectamente a la cultura judaica. Así que para nada podemos entonar un "mea culpa" para justificar estas divisiones raciales que padecemos. De hecho si hay algo que define mucho a los judíos en la modernidad es su marcado "buenismo" que en mi opinión nos ha hecho ver débiles y vulnerables frente a quienes buscan nuestra desgracia--y destrucción definitiva. Pero ese es otro tema, sin duda.

La industria musical, y en especial, el Hip Hop y su versión latina, el Reggetón, son, hoy por hoy, una muestra fehaciente que hemos caído en desgracia.

Los artistas de hoy en día solo quieren ganar dinero, y vemos a la industria promover, casi se diría que adrede, carreras con ascensos meteóricos de muy corta duración.

Una de las pioneras del rap de la década de los 90s, Missy Elliott, es la primera mujer del género del rap, que es, a partir, de la edición de este año, miembro honorario del Hall de la Fama del Rock n Roll.

Desgraciadamente, encontrar una artista como Missy Elliott con una carrera de más tres décadas dedicadas casi en exclusiva al Hip Hop, es casi imposible. La mayoría de los artistas, hombres y mujeres, son flor de un día. Las carreras de estos individuos rara vez pasan de los diez años de duración.

Extirpar de manera definitiva el tumor cancerígeno de la cultura americana, en todos sus aspectos, es, un primer paso, que debe ser perentorio, para volver a tener una sociedad sana.

Las nuevas ideologías buscan el poder magno sobre tantos grupos sociales y étnicos como pueda. Para ello se vale, sin miramientos, del control y la manipulación de hechos históricos, e incluso poner sal sobre las heridas de colectivos especialmente vulnerables.

La agonía de una sociedad tan acribillada por tantos frentes de forma simultánea podría estar cantada.

¡Hay que actuar de inmediato!

Detener el desangramiento de nuestra civilización, con todo y sus diferencias y desavenencias culturales, es menester para poder disfrutar de una tranquilidad más que merecida.

Quiero ser optimista. Es una labor que debe tomar cuerpo en cada uno de nosotros como individuos. Pero que ha de remontar obstáculos sin precedentes.

Como público tenemos la última palabra. 

Guardemos los aplausos para quienes, a través de un talento propio y arraigado (y aguerrido) espíritu, puedan hacernos entrega de poesía musical, despierta al cambio. Al renacimiento intelectual. A la verdadera injusticia que es sin duda el permitir que nos llenen de rencor y de consignas falsas.

Guardemos los aplausos para quienes han de tener la bravura de rescatar a las nuevas generaciones de las tinieblas del Tik Tok.

Guardemos los aplausos para la poesía que, tanto en un escenario como en las calles, nos reafirmen que somos todos iguales. Que el amor es lo más hermoso de este mundo. Y que los Estados Unidos no es un depósito de escombros y odios, sino un faro de grandeza y un soldado al frente de la nueva sociedad Occidental que merecemos disfrutar en nuestros tiempos, y, por supuesto, dejar como legado.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...