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Monday, April 1, 2024

Haití: Decadencia sin Esperanza o una Profecía para Occidente?

Crédito: Odelyn Joseph/AP

| Qué es Haití, si no un "adagio sostenuto" de miseria y desesperanza, despojos y urgencia. Tal vez, Haití es la tristeza apocalíptica de tiempos que históricamente se marcharon para no volver.

Seamos francos, ¿por dónde se ha de empezar a definir a Haití y sus constantes y sonantes dramas?

Haití, alguna vez, aunque parezca imposible, fue considerada una joya del Caribe. Fue un centro fascinante de cultura folklórica negra. Tanto así que en 1937, la reconocida escritora Zora Neale Hurston, originaria de Alabama, al sur de Estados Unidos, pasó una temporada en Haití tomando apuntes sobre el legado antropológico y religioso que se había creado en estas laderas y que sirvió de inspiración para sus novelas, muchas de ellas clásicos del movimiento literario y artístico conocido como el "Harlem Renaissance" (Renacimiento de Harlem) que catapultó el todavía impagable legado de escritores y artistas afroamericanos.

Un recorrido histórico por Haití es un relato desgarrador y terrorífico, manchado de sangre. Un "pudo haber sido y no fue." Un destino que aparentemente ya ha sellado su suerte, y sólo puede hablarse de muerte y zombies inertes, espiritual y emocionalmente hablando.

Cristóbal Colón llega a Haití en 1492 y bautiza a esta isla "La Española" en nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, y de Isabel y Fernando. Así pues, "La Española" sería parte del hasta entonces incipiente imperio español.

"La Española" no era ni remotamente una isla virgen. Ya por milenios se conocía que los indios Taínos habían habitado esas tierras y la llamaron "Haiti" o "Hayti" que significa "Tierra de altas montañas" en su lenguaje nativo.

El primer abandono de la isla lo hicieron los propios colonos españoles, que fueron dejando a "La Española" de lado, hasta que empezaron a llegar bucaneros de origen francés, que vieron en la isla tierra fértil para el cultivo, primordialmente de tabaco.

Finalmente, en 1697, con el llamado "Tratado de Ryswick" la isla queda en manos de los que serían sus nuevos amos, Francia.

Nuevo amo, nuevo nombre, y, así pues, "La Española" es rebautizada como "Santo Domingo."

Inspirados por la Revolución Francesa, su madre patria, en 1791, se inicia una acalorada y violenta revuelta que culmina con la independencia de Haití en 1804.

...Pero a qué precio...

Los franceses accedieron a dejar la isla, pero cobraron por ella. Sin oro no hay paraíso. 

A partir de aquí Haití es una musaraña de luchas, masacres, reconquistas, emperadores y reyes desquiciados, y numerosos factores de poder hasta la invasión de Estados Unidos en 1915.

Si bien hubo una tregua y se vivieron años más tranquilos, la intervención militar de EEUU estuvo lejos de ser una panacea.

Por casi dos décadas, hasta 1934, la nación americana controló los designios de Haití contribuyendo, alegadamente, en el robo casi absoluto de sus reservas de oro. Con la excusa de cuidar y preservar dichas reservas, Estados Unidos vació las arcas y hasta el Sol de hoy, ese oro nunca más volvió a sus tierras de origen.

El siglo XX, hasta bien entrada la década de los 80s, la isla estuvo en manos de la "dinastía" de los Duvalier, primero el padre, François Duvalier, conocido como "Papa Doc" y luego Jean Claude Duvalier, conocido entre los suyos como "Baby Doc."

El legado de los Duvaliers fue pobreza extrema, olas de crímenes exorbitantes y un sistema político resquebrajado.

Las altas montañas que dieron su nombre a la isla, resultaron ser volcanes activos que no han dejado de acarrear problemas. Y, como si fuera poco, Haití está cruzada por una zona de fallas, lo cual la ha hecho vulnerable a terremotos demoledores como fue el del 2010.

Con una fuerza de 7 Mwg en la escala de Richter, las muertes por culpa de este terremoto se cuentan entre las 100,000 y las 300,000 personas.

Pero como era de esperarse, y de esto todos tenemos memoria, la trágica estampa de un Haití desbastado fue aprovechada por sinvergüenzas que llegaron a la isla a hacerse fotos con los refugiados y hacer falsa filantropía, como fue el caso del controversial actor Sean Penn que aparecía con un rifle en un bote como si estuviese filmando escenas de "Indiana Jones."

Haití ha sufrido en su historia 32 golpes de estado. 

Técnicamente hablando Haití está constituida gubernamentalmente como una república semi-presidencial. La sede del gobierno está en Puerto Príncipe, la capital, obviamente.

Pero esta constitución de gobierno, en estos momentos, es casi inexistente. Al último presidente, Jovenel Moïse (pronunciado moaz) lo asesinaron en el 2021.

Actualmente hay un Primer ministro que está amordazado por los comandos armados del G9, liderados por un ex policía, Jimmy Chérizier, conocido ampliamente como Barbecue, por la afición que su familia tenía por las comidas a la barbacoa.

Pero Barbecue es un asesino convicto y confeso que ha convertido las calles de Haití en barricadas donde abunda la hambruna y el desespero. Y los sonidos de ametralladoras y de amenazas.

Lo poco que podría quedar de la vieja guardia política de Haití obedece a los ladridos de un Jimmy Barbecue que, si la historia vuelve a repetirse, será muy prontamente reemplazado por otro líder, y no de buenas maneras ni pidiendo permiso.

El reino de las calles se lo disputan el silencio sigiloso que precede a asesinatos que dejan cuerpos tirados al sol, y la incertidumbre. Pocos hay que no vayan armados hasta los dientes.

Muchos países ya se han movilizado para recoger a sus residentes, turistas y los misioneros. Haití es lo que llamamos vulgarmente un "territorio comanche."

Por supuesto, que como ya lo hizo Sean Penn, no hay quien no quiera llamar la atención y tratar de figurar en medio de esta tragedia humanitaria.

Ya hemos podido escuchar a Nayib Bukele, con ínfulas de nuevo emperador, decir que él tiene la solución para Haití. Como supo, supuestamente (porque lo de Bukele es como lo diría La Lupe, puro teatro) controlar a las maras, también puede mermar las aguas efervescentes de Puerto Príncipe.

Pero eso sí, dice Bukele, quién va a pagar tal hazaña. Con el debido respeto, este señor tiene pinta de ser poco menos que un mercenario con buena pinta.

No se han visto voluntarios desde que Bukele intentó hacerse el héroe.

Con Jimmy Barbecue no se juega, pero seguro que sí que se negocia.

La diáspora haitiana es vasta. En Estados Unidos viven cientos de miles de haitianos. Yo he trabajado con ellos.

Hay una especie de "monopolio" en la industria del turismo y el mundo de la hotelería, donde los haitianos se alzan como los máximos exponentes del personal de mantenimiento y limpieza.

Es común en estos ambientes, escuchar el Creole, salpicado de francés, un idioma francamente simpático y contagioso.

Pero la diáspora no quiere hablar de lo que sucede en su antigua patria. Les da pena. Piensan que no tienen autoridad moral porque se han ido.

Razón no les falta. Pero poco más pueden hacer.

A Haití la han abandonado todos menos Dios.

Y esto es un punto importante, porque de a poco tenemos que ir girando la historia para saber por qué esta perla del caribe ahora es una desafortunada tierra de escombros?

¿A quién responsabilizar?

Berbecue es un síntoma. Barbecue es más que un efecto, una causa.

¿Qué sucede con el Haitiano?

Para empezar a hablar de este tema, quisiera contarles una anécdota muy interesante, que nos puede dar algunas claves...

En las décadas precursoras a las redes sociales y a YouTube, todos fuimos ávidos receptores y lectores de los llamados "PowerPoints." ¿Se acuerdan?

Eran láminas muy bien diseñadas con Microsoft Power Point que contaban historias y tenían ilustraciones con mensajes interesantes, tal cual como hoy en día encontramos en los canales de YouTube.

Uno de estos "PowerPoints" que se hicieron "virales" por así decirlo hablaba de la situación tan precaria de Haití, con un particular enfoque.

Espiritualmente hablando, y como era de esperarse, la religión oficial de Haití es el Catolicismo, seguido por el Protestantismo.

Sin embargo, como ya se apuntaba en estas láminas ilustradas en los años 90s, ha habido un incremento muy considerable en las prácticas de la religión Vodou o Vodoo.

Originalmente del Africa Occidental, el Vodou tiene rituales donde se entremezclan las creencias del catolicismo con simbolismo africano. Es mayoritariamente politeísta, pero con tintes oscuros para los que no podríamos entender su finalidad y sus prácticas.

El Vodou se instaló en Haití en el siglo XVI, y no se ha ido desde entonces.

Hoy en día, y como bien explicaba el documento de PowerPoint, es esta constante y espesa tiniebla del Vodou que quizá ha sumido a Haití en su situación paupérrima. Si bien, el Vodou no es carente de divinidades para el que lo practica, es más que obvio, que no es una religión de orígenes limpios, sino más bien grotescos.

En Haití los sacerdotes y sacerdotisas que inician a la población en espectáculos un tanto extravagantes, ya no se esconden.

Como mencioné al principio, la escritora Neale Hurst, fue testigo de estos rituales durante su época de estudiante, y es común ver el Vodou y el Hodou, una fuerte corriente y variante del Vodou, practicándose abiertamente en los estados del sur con altos grados de poblaciones afro caribeñas.

Los detractores de la idea que el Vodou podría haber influenciado en la decadencia de Haití, tampoco pueden negar que el uso de las religiones convencionales, o quizá el abuso de ellas, hayan sumido a la población en un letargo, que, acompañado de la constante represión de dictadores y de empobrecimiento crónico, han convertido al haitiano en un ser mermado y moldeable.

Pero he aquí algo muy interesante...

El deterioro de Haití, su caída en los valles del oscurantismo, la mentalidad controlable y ampliamente ignorante del ciudadano de a pie, no es, ni remotamente, autóctona de esta isla venida a menos.

Veamos, objetivamente, que Haití no es una casualidad. 

Señores, tengamos cuidado porque Haití puede ser una profecía muy clara de lo que le espera a Occidente por el camino que vamos. Y no necesitamos ser videntes para darnos cuenta de ello.

Bukele con sus ansias de poder que ya traspasan las fronteras de El Salvador, actúa, no con menos furor que los bucaneros franceses que se apoderaron del control de la isla en siglos pasados.

Un Joe Biden, sinceramente, no es poco menos que un Jimmy Barbecue con paltó y demencia senil.

La falsa filantropía de Hollywood ya ha hecho caja con Haití...

Si quisiéramos creer que Haití le cerró las puertas a Dios para abrazar el Vodou, pues poco falta para que Occidente entero haga lo propio con un feroz agnosticismo y unas agendas ideológicas que buscan dinamitar nuestros valores judeo-cristianos.

No vayamos más lejos.

Este año, el día de Pascua, para los Católicos y cristianos practicantes, uno de los días más sagrados de su calendario, fue eclipsado por un decreto de la Casa Blanca en Washington, firmado por el presidente Biden, donde, el 31 de Marzo, aun con la celebración de "Easter," como se conoce al Domingo de Resurrección en Estados Unidos, se debía celebrar el orgullo de la visibilidad de los transexuales.

Tan aberrante fue esta medida que no faltaron transexuales que pusieron el grito en el cielo--nunca mejor dicho.

Cada vez se cuentan en mayor número los famosos que practican el satanismo. Hay un fuerte rumor que la actriz y bailarina Jennifer López podría ser santera, y de las de alto rango.

Estamos en el umbral para recibir bocanadas de verdades que estuvieron ocultas o disfrazadas.

En Haití el medio de comunicación predilecto del pueblo es el chisme y el rumor. No es broma.

Han tenido que desmentir que el mentado Barbecue es caníbal, por poner un ejemplo.

En Occidente los medios de comunicación están en manos de empresas ideologizadas, que controlan la narrativa y echan la leña necesaria para que ardan la censura y las "fake news."

Vuelvo y repito, dónde están las diferencias con Haití?

Aparte de la geografía, el número superlativo en sus respectivos censos, qué hay en Haití que no lo veamos amplificado en Estados Unidos o en Europa?

La antigua diáspora haitiana llegó a Estados Unidos, por ejemplo, para trabajar en lo que le gustaba y en lo que se ve que saben hacer mejor que muchos.

Pero la neo-diáspora, esta desmedida inmigración ilegal que nos llega gracias a las políticas de los Demócratas, son Barbecues en ciernes.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, acaba, hace pocas semanas, de interceptar en aguas territoriales, a una patera con 25 haitianos armados con bombas y rifles y hasta equipo sofisticado para la visibilidad nocturna.

Florida les impidió el paso. Pero las fronteras de varios estados están abiertas de par en par. Si no fueron aquellos, serán otros.

Haití me queda claro, que es una advertencia. Una señal.

En la vida HaShem, en su infinita sabiduría, nos deja claro, entre vivencias y experiencias, que el norte, nuestro norte, es inamovible.

Nuestro propósito nos llama sin cesar y sin miedo a quedarse afónico, porque nuestra felicidad y nuestra paz depende de ello.

Pero también hay momentos, circunstancias que nos han de servir para medir si, por un lado, estamos en el camino correcto. Y, aun si vamos bien, saber cuál es nuestra meta. Podríamos estar en la senda adecuada, pero con una neblina que nos ciega profundamante.

Descubrir que vamos bien encaminados es imprescindible. Difuminar la neblina, por otro lado, se ha hecho tarea más que complicada.

Haití, el tan mal ponderado, país más pobre del mundo, y apenas el cuarto, en cuanto a la peor situación política, es, y debe seguir poniéndonos en las manos una brújula.

¿Es Haití el norte de nuestra civilización?

La resolución de Haití no está en manos del Vodou o de Barbecue o de alguna "mostaza dijon" que quiera amedrentar, amenazar o asesinar a diestra y siniestra.

Como no sea para seguir explotando o expoliando lo poco que pueda haber en las ciudades como Puerto Príncipe, occidente no tiene mucho interés en las tierras de altas montañas.

La resolución de Haití está en las manos de los haitianos, los poquitos que quedan con las manos limpias, que arropados con un escudo divino y una educación seguramente adquirida en otras tierras, quieran ponerse al mando para reconstruir el sistema político.

Hay quienes elevan sus súplicas para que vuelva el intervencionismo.

Este tema lo analizaremos próximamente.

Y sí, debe haber un regreso al intervencionismo, el de Dios. El del estudio de los planos que dejaron a su paso españoles y franceses. El exilio y la pena de muerte para los delincuentes que han secuestrado la zozobra del haitiano.

Penosamente, y quizá el destino de Haití está sellado, no hay remedio. 

Pero tengamos cuidado. Haití es una alarma que no deja de sonar en los oídos de nuestros líderes y de nuestros jóvenes.

Haití podría muy probablemente ser el espejo en que se está mirando Occidente.

En el Vodou los espejos son presagios de que el mundo de los muertos está cerca. Los espejos son cárceles de espíritus.

Pero bien que ya ha llegado la hora de reflejar prosperidad, abundancia y redención.

Demos los pasos para que se haga la luz en nuestras almas, nuestras intenciones y, por supuesto, en nuestras acciones.

Brillemos como antes y cuanto antes.

Seamos diáspora de la miseria y de la incultura en las que nos han hecho navegar los colonos de nuestro intelecto y nuestra sapiencia.

De lo contrario, he ahí Haití. Y eso es únicamente el comienzo.





Tuesday, March 12, 2024

Las Claves de los Fundadores de Estados Unidos Para La Reconquista de la Esencia Americana



"Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad."

Quisiera, como preámbulo a este análisis que todos leamos con sumo cuidado y con respeto las líneas que he copiado con anterioridad. 

No es común encontrarnos con tal solemnidad y tanta contundencia. Pero estas palabras son, sin lugar a duda, las que sellan la identidad e integridad de los Estados Unidos de América.

Como no podía ser de otra manera, estas letras fueron redactadas en tan solo 17 días por Thomas Jefferson, y fueron firmadas por él y 55 extraordinarios hombres el 4 de Julio de 1776.

Es el Acta de Independencia donde se le deja claro a Inglaterra y su Corona, que ya no somos sus colonias. Somos hombres y mujeres libres que estamos decididos a defender y a cuidar nuestros derechos frente a cualquiera que pudiese causar daños y perjuicios a nuestra nación.

Esta acta hoy está exhibida en Filadelfia en el mismo lugar donde fue firmada. Este documento inspiró a la Revolución Francesa y los catedráticos que arriesgaron su vida y su bienestar por nuestra república, hoy más que nunca han de seguirnos recordando que ese sacrificio no ha sido en vano.

Hay una película que recoge este sentimiento desde la raíz, y la quiero recomendar ampliamente. Se llama "National Treasure" (Tesoro Nacional) protagonizada por Nicholas Cage, Diane Krueger, Sean Bean y el primer actor Jon Voight. Está dirigida por Jon Turteltaub, muy conocido por su film de 1993 "Cool Runnings" donde se recuerda al equipo de Jamaica que causó sensación en las Olimpíadas de Invierno de 1988 con la competencia de trineo articulado. Pero ese es otro tema para otra ocasión.

Volviendo a "Tesoro Nacional"...

Este año se cumplen 20 años de su estreno en el 2004, y quizá, es más que propicio volvernos a deleitar con su trama, que si bien es ficción, claro está, nos llena de entusiasmo y nos propone seguir estudiando las fascinantes anécdotas de nuestros Padres Fundadores.

La película es un homenaje, muy específicamente a Benjamin Franklin, y el protagonista, Cage, lleva el nombre de Benjamin Franklin Gates.

Ben Gates, sus amigos y cómplices provienen de una línea familiar muy cercana a los Fundadores, y han cultivado una reputación de ser conspiranoicos. Pero Ben hace caso omiso a lo que se pueda pensar de él y continúa su peligrosa misión.

En el film, el Acta de Independencia está escondiendo un mapa que, después de innumerables claves  ocultas a lo largo de ciudades como Filadelfia y Boston, conducen a un extraordinario tesoro que se ve amenazado por una banda de malhechores británicos, que buscan la gloria para sí.

Gates, en cambio, sabe que este tesoro le pertenece a América y a sus ciudadanos, y así lo hace entender a las autoridades que por supuesto no pueden creer que estos aventureros se pudieran atrever a robar el documento más sagrado de nuestros archivos.

Veinte años después de su estreno, la simbología y la iconografía de este film toma dimensiones impresionantes, porque vivimos en tiempos donde la amenaza que ha caído sobre los Estados Unidos podría ser tan destructiva y tan radical, que podríamos perderlo todo.

Y todo significa, todo: nuestra democracia, nuestra identidad como país y nuestra posición ante el resto del continente y del mundo.

De a poco nos roban nuestro orgullo de ser americanos. Con inquina nos empobrecen nuestras arcas tanto de oro como de moral, y ya, como tiro de gracia, hemos dejado que nuestras fronteras sean la alfombra roja para que 10 millones de ilegales hagan toda clase de desastres en los llamados "estados santuarios" donde en nombre de la "inclusividad" y la "oportunidad" se han visto dispararse los índices de crimen y delincuencia.

El fragmento del Acta de Independencia que he compartido al principio fue extraído de la película, ya que el guión de ésta parte de tan rotundo manifiesto: Cero buenismo. Cero miramientos. Es una cruzada. Y la cruzada de las que nos avisaban nuestros Padres se ha manifestado en esta segunda década del siglo XXI, 248 años después de que los dedos de sus firmantes destilaban tinta y sangre por construir la nación de sus sueños.

Como pequeño dato les digo que el texto original de la Declaración de Independencia sólo estuvo legible por 100 años. Ahora es un pergamino completamente borrado, pero que traspasa el tiempo y cuyas palabras debemos escribir en nuestro corazón por toda una eternidad.

Para rescatar nuestra esencia, un auténtico tesoro nacional en toda regla, debemos conocer a los verdugos y las víctimas.

Empecemos por decir, que de igual modo que nuestra hazaña de hace dos siglos y medio inspiró a Francia, e incluso, a las Guerras de Independencia en el siglo XIX, nuestra cruzada ha de aplicarse sin demora a todo Occidente y a toda nuestra civilización.

Ya que hemos mencionado la crisis migratoria que nos preocupa sobremanera, hagamos nuestra primera parada allí, en Eagle Pass, al sur de Texas, donde se han visto cruzar ilegalmente a millones de hombres y mujeres tanto de América Latina como de Asia y del Medio Oriente.

El partido Demócrata, artífice de esta visión oportunista, ha querido crear una propaganda benevolente alegando que estos ilegales son una fuerza laboral imprescindible para Estados Unidos.

Según el Presidente Joe Biden, estos “indocumentados” (la palabra ilegal está prohíbida) serán los que se encarguen de la labor de recoger frutas en nuestros sembradíos y los que se encargarán de construir carreteras.

Hasta ahora, estos ilegales. Sí ilegales. Ilegales. Vuelvo y repito, ilegales, no han hecho más que acuñarse en las calles de los llamados "estados santuarios" como es el caso de Nueva York. No han trabajado en nada. Son buenos para nada y malos para todo, y encima están recibiendo tarjetas de crédito GRATIS con hasta $10 mil para gastos.

A nosotros los ciudadanos nos costaría años tener un crédito que nos permita tener tan alto valor.

Vaya por delante que esta "gracia" le ha costado a los Neoyorquinos cientos de millones de dólares, provocando en ese estado un éxodo sin precedentes para los estados del Sur, donde nuestros gobiernos internos no permiten esta invasión de ninguna manera.

En el estado de Georgia, que tiene varias ciudades "santuario" un venezolano acaba de violar y asesinar a una estudiante universitaria de 22 años. Su nombre, Laken Riley, es un estandarte para el partido conservador que ha creado una ley que lleva su nombre que obliga a las autoridades a aprehender y condenar a cualquier ilegal que haya cometido un crímen en suelo americano. Esta ley fue aprobada hace pocas semanas por el Partido Republicano más 37 Demócratas.

¿Vamos por buen camino? Quiero pensar que es un buen principio...

La deportación masiva de ilegales sería el próximo paso. Para mañana es tarde.

La realidad es que el Partido Demócrata lo único que está deseando es de cambiar nuestra población en número y en idiosincrasia para ganar elecciones.

Para pocos esto es un secreto, afortunadamente. Ya no estamos tan ciegos. Y estamos bastante cansados de la decadencia que estamos viviendo.

La segunda parada no es un lugar geográfico, sino un símbolo indeleble e infalible de nuestra patria: la bandera.

La bandera de la Unión ha sido modificada 25 veces desde 1777, y la versión que conocemos hoy por hoy tiene 64 años y fue ordenada por el Presidente Eisenhower, con sus 13 bandas intercalando los colores blanco y rojo (representando las 13 colonias originales) y 50 estrellas, cada una brillando por cada estado.

Nuestra bandera tiene muchos nombres, pero en los últimos años hemos rescatado, con mucho tino, "Old Glory" (La Vieja Gloria) y creo que jamás este significado brilló con más luz.

Con absoluta vergüenza vemos a esta bandera siendo flanqueada y opacada en la mismísima Casa Blanca por banderas del colectivo LGTBQ y un trapo multicolor que se hace llamar la bandera de los transexuales.

Porque debe ser que nuestros ciudadanos homosexuales no son igualmente americanos.

Siguiendo por este camino de "auto-segregación," porque francamente no veo que le pueda encajar un mejor apelativo a esta conducta, nos vamos a nuestra tercera parada...

Las minorías...

Muy específicamente los negros. Afroamericanos de origen, nuestra población negra tan valiosa y tan cargada de resiliencia y de riquezas culturales también está amenazada por una ola de racismo y de discriminación. Ya no por un Ku Klux Klan que no tiene poder alguno, sino por los propios ciudadanos negros que han querido hacer de la segregación, la violencia y el victimismo un Lázaro, que no ha si no  resucitado rencillas y delincuencia juvenil.

Desde el año de 1963, Estados Unidos ha hecho lo indecible por parar el desagüe provocado por la persecución y la segregación a los negros, un capítulo más que vergonzoso de nuestra historia.

Ibamos por buen camino, al punto que en el 2008, la nación americana votó con entusiasmo a su primer presidente negro, Barack Obama.

Y qué pena tener que recordar al que fuese, como mandatario de EEUU, hombre más poderoso de Occidente como un racista, un antisemita que no hizo más que encender de nuevo la mecha del odio racial en todo Estados Unidos.

La cúspide de este renacimiento la vivimos con angustia en el año 2020. Todo se inició a raíz de la muerte de un delincuente de marca mayor llamado George Floyd, que murió a manos de unos policías, que habiéndose excedido con el uso de su fuerza (sí, todo hay que decirlo) terminaron por matarlo.

Lo que se supo después es que Floyd estaba completamente drogado con fentanilo y estaba agonizando. A este señor, si hubiese vivido, sólo le podían esperar largos años de cárcel, entre otras cosas, por el asalto a mano armada a una joven que estaba embarazada. Mientras amenazaba a la mujer, su pistola apuntaba al vientre abultado de su víctima.

A esta "joya" se le consideró un mártir. Congresistas demócratas se arrodillaron en Washington en su memoria. Billones de dólares en pérdidas fueron declarados en distintas ciudades cortesía de los incendios y la destrucción de edificios federales. Todo esto llevado a cabo por una organización fraudulenta conocida como Black Lives Matter, que ya ha sido despojada de todo prestigio al descubrirse que sus fundadoras se apoderaron de millones de dólares en donaciones para viajes y propiedades de lujo.

Pero hay un legado de esta gentuza que ahora quizá nos acompañe por mucho tiempo: El "Lift Every Voice" (Despierten todas las Voces)

Se preguntarán muchos de ustedes qué es éso?

Permítanme explicárselo. 

Es una pieza musical que data de 1900, creada por 2 hermanos que la compusieron como una canción del género cristiano y fue, desde un principio, una gran favorita en los servicios religiosos de los afroamericanos.

De pronto, desde el 2020, esta canción popular ha sido equiparada con nuestro "Star Spangled Banner" el himno nacional oficial de nuestra nación.

Para que puedan tener una idea de la repercusión de este hecho, el denominado "himno de los negros" se canta en todos los grandes eventos deportivos, incluyendo el Super Bowl.

Esta fue una idea más que de los propios demócratas para congraciarse con una población que ha dado el voto fiel a su partido por más de 60 años.

Pero son precisamante estos demócratas radicales en esta era "woke" los que han querido seguir humillando a nuestra población minoritaria como si se siguiese tratando de los trabajadores de su corrupta "plantation."

La esclavitud en Estados Unidos se abolió hace 200 años, pero hay muchos negros que han continuado llevando cadenas, ya no en sus cuerpos sino en sus mentes.

Muy afortunadamente, nuestra población negra se ha revelado en contra de sus captores culturales e ideológicos, y hoy por hoy vemos como ese grupo de votantes, alguna vez incondicionales a los Demócratas hoy portan camisetas con la foto de Donald Trump.

El partido Demócrata no actúa solo. No podría. Con todo y sus recursos y sus donaciones billonarias, no le alcanza. Pero si sumamos a sus maquiavélicas firmas a todos los movimientos globalistas y las inversiones descomunales de Medio Oriente, no hay lo que ese dinero no pueda comprar.

El rescate a nuestro tesoro ya ha comenzado, gracias a Dios. No faltan en nuestra causa los que somos admiradores de las consignas de George Washington, que queremos dejar una huella más impresionante que la firma de John Hancock, y millones de ciudadanos que amamos las enseñanzas de nuestros Fundadores.

En los últimos pocos años los políticos Republicanos inspirados por nuestras gestas históricas han iniciado campañas dirigidas a todos los Norteamericanos, haciendo énfasis, y esto es importante, en los más jóvenes.

Quiero poner un ejemplo hablando del Dr. Ben Carson.

Benjamin Solomon Carson, de 72 años de edad, se ha convertido en nuestro país en un referente de política conservadora.

El Dr. Carson es un ciudadano negro que se graduó en la John Hopkins de Neurocirujano, una especialidad que le dio prestigio internacionalmente. Pudiendo haber sido un delincuente, la educación de su madre y su profunda fe cristiana lo llevó por la senda del bien y la prosperidad.

Carson, durante el gobierno de Trump, sirvió como Ministro de Viviendo y Desarrollo Urbano. Su gran pasión fue y sigue siendo la educación, y en el 2021 ha fundado el Instituto American Cornerstone.

Esta organización profundiza en enaltecer nuestros valores históricos y crea numerosos seminarios donde se discuten tópicos de interés sobre la América Conservadora.

Quizá el Doctor Carson sea la viva encarnación del extraordinario Frederick Douglass, que habiendo escapado de la esclavitud se convirtió en uno de los intelectuales y políticos más prestigiosos de nuestra república.

Por lo tanto, qué nos debe quedar de este recorrido por nuestra crónica?

Muy sencillo...

Sabemos que estamos dotados de grandeza. Los planos que nos dejaron nuestros Fundadores para la construcción de nuestra nación deberán servirnos para poder reactivarla y reconstruirla.

De los períodos oscuros de nuestra historia, tenemos que sacar lecciones y cerrar heridas.

De esas ínfulas tan criticadas de haber provocado caos con dictaduras bananeras, nos deben quedar las ganas de dedicarnos a abolir esta actual dictadura amoral y decadente que nos quieren imponer los globalistas y las ambiciones tiránicas de empresarios sin escrúpulos.

Yo soy hija de inmigrantes venezolanos. Tengo el corazón repartido por varias tierras: Venezuela porque allí pasé mis años de infancia. Francia, la tierra de mi abuelo y su familia. España porque ante todo soy judía sefardí y, por supuesto, ésta, mi nación americana, donde vivo desde hace décadas. Donde trabajo. Donde pago mis impuestos y donde me llama mi deber ciudadano a ser parte de la solución que necesitamos.

Ser patriota no significa, como podría creerse, que hay que correr a dejar nuestra vida por este país. Para ello contamos con un gran ejército que también necesita, como no, de levantarse de sus escombros y de "generalitos woke." Nos faltarán años de vida para honrar a nuestros soldados y nuestros veteranos como merecen.

Pero todos y cada uno de nosotros tiene un mapa en su mano para ir reconstruyendo a nuestra extraordinaria y poderosísima Unión.

En el film del 2004, los "criminales" terminan siendo héroes. Si bien tuvieron que ultrajar el Acta de Independencia, lo hicieron con pleno convencimiento que Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, y John Adams guiaban sus pasos.

En 1776 despertamos nuestro orgullo para dejar de seguir siendo súbditos de Jorge III.

En el siglo XXI, nosotros y las nuevas generaciones, debemos de dejar de ser vasallos de las agendas que nos han permeabilizado moral e ideológicamente.

Estados Unidos, en su camino imparable a ser grande otra vez, deberá seguir inspirando a nuevos templarios dispuestos a alzarse en armas para la victoria cultural más hermosa de Occidente.

Tuesday, February 13, 2024

El Fentanilo y La Narco Destrucción de Occidente


En el año de 1986, en un viaje que hice con mis padres y mis abuelos a Manhattan, recuerdo haber visto una escena que jamás, a pesar de que han transcurrido casi cuatro décadas, he podido olvidar.

En un rincón, acurrucada en una esquina, había una mujer. Una mujer joven y espectacularmente bella. Si no era modelo, debería haberlo sido. O de repente lo era, y es por ello, que estaba como estaba.

La joven tenía los ojos cerrados y se tambaleaba de un lado a otro, completamente drogada.

Mi abuelita me dijo: "Viste a la drogada?"

Mi mamá dijo: "pobrecita..."

Y la pasamos de largo.

Al tiempo conocí la historia de Gia Carangi, una supermodelo norteamericana, que habiendo vivido siempre de excesos y que nunca pudo superar que su madre la abandonara escapando un matrimonio tóxico con su padre, se metió en el abominable mundo de las drogas, falleciendo a los 26 años de SIDA, por un contagio de agujas infectadas.

A veces me pregunto, dado el momento en que pasó, si aquella joven de Nueva York podía haber sido Gia.

En los años 80, en la Venezuela donde yo crecí y me eduqué, la lucha contra las drogas en los colegios era una prioridad. Nos daban charlas. Veíamos anuncios en televisión, e incluso se introdujo en las telenovelas el drama de la drogadicción con un personaje magnífico interpretado por Jeannette Rodríguez en la producción "Leonela" de Delia Fiallo.

Rodríguez interpretó a Paty, una joven rebelde y malcriada que se sabía consumía drogas, y, al final, muere de una sobredosis.

En aquellos años ser una "Paty" era impensable. Era deleznable. Y el consumo de estupefacientes estaba condenado al cien por cien.

En Estados Unidos, el cuento era muy diferente. El consumo de drogas era bien sabido, y aún en los años 90, que fue la época que me tocó vivir cuando recién llegué a estudiar en la universidad, ya se hablaba de crisis, y esta realidad no ha hecho más que crecer y hacerse más obvia y más preocupante.

La nación americana tiene más de 300 millones de habitantes. Cada persona es un mundo y cada estado de la unión tiene sus propias reglas, así se estableció esta potencia de país en el siglo XVIII. Digo esto porque ha sido menos que imposible erradicar el consumo de narcóticos, dadas las vastas estadísticas en cada ciudad.

De hecho, una de las peores tragedias del consumo de drogas es que los líderes políticos, en su insípida e inefectiva lucha contra las drogas, se concentran en las grandes ciudades, ignorando por completo el drama de los pueblos más pequeños que sucumben al consumo de drogas y no obtienen ninguna ayuda. 

Véase el caso de Oregón, donde la gobernadora demócrata Tina Kotek ha incumplido sus promesas de campaña de hacer frente a los problemas de las zonas rurales, pues únicamente se ha querido concentrar en la ciudad más importante, Portland.

En los ochenta, durante el gobierno del entonces presidente Ronald Reagan, se tuvo que hacer frente a la terrible epidemia de consumo del "crack."

Una droga conocida como "la cocaína para pobres," el crack, procesada con los residuos de cocaína, entró con furia en los barrios de bajos recursos de Estados Unidos, afectando supremamente a la población afroamericana. 

El uso del "crack" continuó con la entrada del siglo, siendo reemplazado por el "boom" de la metanfetamina, para desembocar en el uso casi pandémico de lo que conocemos como fentanilo.

Un país como Estados Unidos que literalmente está viendo a miles de ciudadanos morir por sobredosis de fentanilo (más de 112,000 de acuerdo con el Centro de Control y Prevención de enfermedades, únicamente en el 2023) es una nación sumida en una gravísima situación emocional y espiritual. No me cabe la menor duda.

¿Cómo se crea una sociedad apta tanto para el consumo masivo, como de la venta de drogas? ¿Es esta una crónica de un apocalipsis anunciado?

¿Qué hace que una persona busque el "consuelo" de las drogas?

Para responder esta pregunta, me gustaría hacer referencia, por un momento, a la mitología griega.

Sísifo, rey de  la ciudad de Ephyra, después conocida como Corinto, era un vil tirano, que causó penurias en su reino y burló dos veces a la muerte engañando a Hades y los espíritus del inframundo. Estas conductas, finalmente, terminaron por enfurecer a los dioses y Sísifo fue condenado por toda la eternidad a arrastrar una piedra hasta la cima de una montaña. Pero cada vez que la piedra iba a llegar a su destino, se deslizaba por la pendiente y Sísifo debía repetir su cometido.

En 1942, el genio de Albert Camus, escritor francés de origen argelino, utiliza la alegoría del mito de Sísifo para argumentar lo que se conoce como la "filosofía de lo absurdo," según la cual nuestras vidas son insignificantes y no tienen más valor que el de lo que creamos.

Pero Camus le da una vuelta a lo que se conocía como una tragedia, dando a entender que Sísifo podríamos ser todos y cada uno de nosotros, encontrando un propósito en cada una de las actividades que realizamos y en nuestra propia rutina.

Los que tenemos fe y deseamos día con día trabajar con y para Dios, el conectar con nuestro propósito divino es una delicia. Es un alivio y es un alimento que nos nutre el alma y nos lleva, sin cansancio, a mover cualquier obstáculo hacia la cima, como el antiguo rey, y no sentir que al caerse la piedra es el fin del mundo. Lo contrario, aprendemos a levantarnos y a intentarlo de nuevo.

¿Pero qué sucede con una sociedad a la que se le ha ido enseñando, poco a poco, a renunciar a su propósito, a su fe, a su integridad e incluso a su amor propio?

El periodista americano de la cadena Fox, Jesse Watters, decía en un reciente reportaje, que el gobierno de Estados Unidos, había sido perfectamente diseñado para ser el gobierno "del pueblo" y "para el pueblo." En otras palabras, el non plus ultra del modelo democrático. Continuaba Watters explicando, que en los últimos tiempos, estaba siendo claro, que quienes gobiernan son las corporaciones, para beneficiar a las élites y a otras corporaciones. Bingo!

Si bien el periodista hacía referencia a Estados Unidos, bien que podemos aplicar esta reflexión a la gran mayoría de países de Occidente--al menos los más desarrollados.

Con un panorama como este, sin duda alguna, el ciudadano de a pie, el trabajador y los jóvenes de generaciones emergentes, estarán siempre atrapados en una eterna búsqueda de tranquilidad y estabilidad emocional y financiera, que como la condena de Sísifo, jamás será completada.

A través de una propaganda extraordinariamente cebada y la ponzoña de quienes nos la alimentan sin cesar, nos hemos vuelto cada vez más serviles y más febriles.

El resultado es una sociedad enferma y desahuciada.

Con problemas tan intrínsecos en la población como es una educación mediocre (incluso en sus más altos niveles) al igual que familias rotas y un sistema laboral que ofrece tan pocos beneficios en muchas áreas de competencia, es natural que veamos una hambruna emocional y una población famélica en cuanto a sus valores y sus metas.

He aquí el estudio de mercado idóneo para los que se dedican al tráfico de drogas. Desde el paupérrimo vendedor de las esquinas de los barrios hasta los capos protagonistas de las series de Netflix.

Habemos, muy afortunadamente, quienes jamás se nos pasaría por la cabeza usar drogas. Ninguna droga. Para mí no existen jerarquías. 

De hecho se han realizado estudios recientes del daño que hace el consumo de cannabis recreacional en las neuronas y los efectos secundarios de esta hierba alucinógena, que por años nos han vendido como casi inofensiva.

Obviamente el uso de cocaína y heroína, las drogas más fuertes, podríamos decir que son drogas de élites. Casi nadie se las puede pagar sin caer en desgracia, no sólo por el daño mental y físico, sino la debacle económica que causa su consumo regular.

Pero, de pronto, aparece el fentanilo.

¿Qué es ese tal fentanilo, el nuevo verdugo de las masas más vulnerables de nuestra sociedad?

La llaman "la droga zombi," y no es por casualidad. Las estampas que vemos de los adictos al fentanilo son abrumadoramente espantosas. 

El fentanilo es un opioide, un narcótico que se ha utilizado por muchísimo tiempo para tratar dolores crónicos. Está disponible en centros hospitalarios, y no es muy diferente a la morfina.

Su producción es tan sencilla que se puede vender a bajísimos precios, y no necesita de mucha parafernalia como la heroína o como el "crack" donde se tiene que calentar para ser inhalada o inyectada.

El fentanilo es una pastillita cuyos efectos son casi inmediatos, y que se han convertido en la droga más accesible para el consumo.

Los grandes laboratorios de fabricación del fentanilo están en China, y mucho del tráfico de esta droga proviene de allí. Hay políticos que aseguran que el flujo tan agresivo del fentanilo a Estados Unidos obedece a la crisis migratoria de los estados fronterizos.

Esto es un excelente debate y, con casi 10 millones de inmigrantes ilegales dispersos por el territorio americano, se sabe que muchos de ellos tienen nexos con el mundo del narcotráfico.

Pero yo insisto, el que busca la droga, busca el escape y busca la anestesia de lo cotidiano y de sus traumas. Una persona sana y con una vida bien avenida, jamás se haría adicto a consumir estupefacientes.

Pero quienes controlan las mentes y la voluntad de muchos, bien que saben como expandir la insatisfacción y la retribución fácil. Como hacer que se rechace el esfuerzo. Como disecarnos el alma para darnos la solución en una dosis de éxtasis express.

Es impresionante ver con el descaro que la industria del entretenimiento, y, por supuesto, las redes sociales, suavizan e incluso valorizan tanto el consumo de drogas como el estilo de vida de aquellos que la trafican.

De un tiempo para acá, yo diría los últimos 20 años más o menos, todo lo que se produce para televisión o cine, tiene que ver directa o indirectamente con los capos, hombres y mujeres por igual, de la droga más conocidos de la historia.

De Pablo Escobar, por ejemplo, se han producido al menos una docena de películas o de series, incluyendo "Escobar," en el 2017, basada en la biografía de Virginia Vallejo "Amando a Pablo, Odiando a Escobar" donde relata su romance con el capo colombiano en la década de los ochenta.

Arturo Pérez Reverte escribió "La Reina del Sur" publicada en el 2002 donde se relata la trágica vida de Teresa Mendoza, una joven de Sinaloa que se dedica al contrabando y al narcotráfico. La serie para la cadena Telemundo se estrenó en el 2011, siendo hasta el momento la producción más costosa hecha para la pantalla chica.

En el 2013, llegó con gran pompa la miniserie "El Señor de los Cielos" basada en la biografía de Amado Carrillo, fundador del cártel de Juárez, amigo de Pablo Escobar, y conocido por utilizar una flota de Boeings 737 para el tráfico de drogas.

Y este año vimos la premier de "Griselda" protagonizada por Sofía Vergara, una serie casi toda ficticia inspirada en hechos reales de la violencia provocada por Griselda Blanco, apodada "La Viuda Negra" fundadora del cártel de Medellín junto al mentado Escobar.

Luego tenemos una riada de corridos mexicanos inspirados--y compuestos expresamente--para los cabecillas de los cárteles que operan mayoritariamente en la zona norte de México. Por su explícito contenido que hace alusión al bajo mundo de los narcos, se les conoce como "narco corridos."

Hassan Emilio Kabande, mejor conocido como Peso Pluma, es otro esperpéntico ejemplo de la popularización del narcocorrido. No sólo el joven de 24 años no sabe cantar, porque no tiene ni voz ni oído ni nada que se le parezca, sino que es un individuo que no se corta un pelo para hablar maravillas del mundo del narco, donde, según él, se vive a cuerpo de rey y se conquistan a las mujeres más bellas. Por lo menos ha tenido el decoro de decir que él sabe que puede que su vida sea corta.

Este tipo acaba de ser premiado con un Grammy. No hay más preguntas, su señoría.

Y aquí, precisamente, con estos ejemplos, es donde está el quid de este asunto.

Si a una población endeble y primitiva se le empieza a alimentar a cuenta gota con este tipo de consignas, es natural que se les haga atractivo el consumo de drogas. Si un joven desorientado ve que a su ídolo, Peso Pluma, se le premia con una estatua de oro por su trabajo, pues, ese joven dirá "dos y dos son cuatro: yo quiero ser Peso Pluma." Es así de sencillo--y de trágico.

Las muchachas jóvenes, por otro lado, querrán ser las novias de estos individuos, digamos que quieren ser estrella en el cielo de sus señores, y harán lo imposible para llegar a ellos, ignorando o subestimando las consecuencias en su salud mental y su tranquilidad.

Una sociedad penetrada por esta filosofía de vida es fácil, muy fácil dinamitarla. El consumo de drogas lleva al crimen, a la prostitución, y a muertes absurdas y en la mayoría de los casos violentas, lo cual deja huellas imborrables en las familias de las víctimas.

Pero con tantos problemas que vemos en Occidente y este aderezo constante a la propaganda pro drogas, es normal sentirnos pesimistas.

Hay una triste realidad que merece ser estudiada en profundidad y es que se ha visto que la lucha contra las drogas también se ha convertido en un negocio millonario, gracias a la venta de armas y a los innumerables chiringuitos y los lobbis que aúpan el consumo recreacional de cannabis.

Con esto al frente, pues es normal deducir, que el que ha hecho negocio de la supuesta persecución a los narcóticos, bien querrá que siempre existan los que le alimentan las arcas.

Yo confiaría sólo en el esfuerzo y en las ganas de nuestros ciudadanos en abatir la filosofía del absurdo y comenzar a crear una conexión indestructible con nuestro verdadero propósito. No creo pueda existir mayor antídoto.

Los padres, al igual que antaño lo hicieron mis padres y mis abuelos, tendrán que revertir sus prioridades y dejar de lado este acérrimo egoísmo que los ha alejado de las necesidades de sus hijos, para satisfacer las suyas propias, y saber guiar a los más jóvenes.

Si no lo hacen ellos ya habrá algún Peso Pluma--o Peso Mosca, da igual--que lo haga.

Termino con una reflexión del popular padre Dominico Fray Nelson Medina, que decía en un análisis de actualidad, con mucho tino, que si nos quejábamos de la cosecha que estamos recogiendo, sería útil empezar a ver lo que estamos sembrando.

Cría cuervos y te sacarán los ojos...

Señores, el continente muy pronto se quedará ciego y en sus calles se podrán contar, como dice la canción de Gloria Trevi, el recuento de los daños.

Para mi generación había una consigna infalible, fuerte, crucial y 100% efectiva. Y qué sencillo era todo:

"Dile no a las drogas."


Monday, May 15, 2023

El Caso de...La Crisis Migratoria

 

 

No cabe la menor duda que la crisis migratoria al sur de la frontera de los Estados Unidos es una tragedia nivel Dios. Para hablar de ello, debemos ser exquisitamente impecables con nuestras palabras. Pero no por ello menos contundentes. Y por sobretodo seamos sinceros. Como se dice en México, hablemos la neta!

El que pueda pensar--como hay quien se come el cuento--que este caos en la frontera es inesperado o casual, está, amigos, tristemente equivocado.

Esto es meticulosa y maquiavelicamente planeado y orquestado por mafias internacionales que por un lado se llenan los bolsillos y por otro seducen a los políticos con un canto de sirena llamado "cambio demográfico." Esto ha sido sacado a la palestra por muchos valientes expertos y analistas y periodistas entre los que se incluye Tucker Carlson.

De este tema sólo conocemos la puntita del iceberg. Hay mucho, muchísimo por estudiar e informar y, por supuesto, insto a mis lectores a buscar información a través de los medios independientes o las redes sociales.

La mayoría de los inmigrantes de América Latina son atraídos por el efecto llamada donde se les (mal) informa que en Estados Unidos pueden vivir en mejores condiciones. Conociendo, con el debido respeto, la mentalidad del hispanoamericano, el "ponme donde hay" he de confesar que ese afán de mejorar y prosperar atravesando fronteras ilegalmente no me lo creo. Qué hay un porcentaje verdaderamente motivado? Sin duda! Pero esa clase de inmigrante, entre los que me incluyo, lo hacemos legalmente. Como Dios manda.

La inmigración ilegal ha enriquecido sin precedentes a las mafias narcotraficantes y a los que negocian con el tráfico sexual y laboral.

Las autoridades legislativas del estado de Texas, liderizadas por el Senador Ted Cruz, han denunciado y explicado con detalle la tragedia de la frontera sur a donde acude casi a diario. Pero mucho de lo que dice, convenientemente, cae en oídos sordos.

El partido Demócrata sabe que por las buenas no va ni a la esquina. La llegada de ilegales a quienes dan privilegios por encima, muchas veces, del migrante legítimo, y en el caso de los nuevos "residentes" de Nueva York, por encima de veteranos y turistas, es vista como un voto garantizado para el partido. 

Por supuesto que se fue de las manos. Era más que previsible. No hay que ser Nostradamus. La mayoría de los inmigrantes se les ve día tras día viviendo en carpas. En la calle. Las bolsas con los restos mortales de quienes no pudieron llegar o han muerto por precariedad o por accidentes nefastos, se cuentan por miles. Los medios de comunicación lo callan. Pero cada vez tienen que hacer más esfuerzo. Poquito a poco vamos despertando. 

En nada estos inmigrantes plagados por el hambre y la desesperación de ganar dinero para afrontar la deuda que tienen con los coyotes y los sinvergüenzas que les han llevado a la frontera, tristemente hará de muchos delincuentes y traficantes y prostitutas.

La solución puede no verse clara por mucho tiempo. El daño sufrido por los Estados Unidos es, de muchas formas, irreversible.

Pero nos queda el esfuerzo y la iniciativa como ciudadanos, independientemente de nuestras ideologías políticas, de querer conocer la verdad. Busquemos. Leamos. Veamos las noticias desde todas las aristas.

Los políticos responsables de cualquier lado de la balanza harán leyes. No queda otra. 

Dejemos, por otro lado, la poesía, ese discursito de que los verdaderos culpables son los gobernantes malditos del socialismo del siglo XXI. Señores, no. Eso es sólo un porcentaje.

Esto es un negocio de garganta profunda. Demasiado cruel para entenderse a simple vista. Pero hay que despertar. 

En vez de crear eslóganes...por el amor de Dios y pensando en un futuro...creamos consciencia!

H.A.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...