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Monday, November 18, 2024

La Ley de la Atracción y las Agendas Ideológicas: El Caos de Un Mundo sin Dios


En el año 2006, a través del internet y con el comienzo del boom de YouTube y los pódcast, no había otro tema que tuviera mayor difusión que la publicación de un libro que prometía cambiar el mundo--y cada una de nuestras vidas.

Ese libro no era otro que "El Secreto," escrito por Rhonda Byrne y que hasta la fecha ha roto récords de venta, sólo hasta el 2020, de más de 35 millones de ejemplares.

Byrne, su autora, vendió su historia personal como lo que se conoce en inglés como "rags to riches" (de pordiosera a millonaria) una técnica de marketing que ya han utilizado muchos activistas y oradores motivacionales.

Hablamos de personas que supuestamente tienen testimonios donde nos cuentan que venían de llevar existencias llenas de miseria y carencias y aplicando "ciertos principios," que ellos han puesto en marcha y que tienen altísimos índices de ventas, se han hecho ricos y poderosos.

"El Secreto" salió a la venta junto a un documental que nadie quería perderse, pues ilustraba a la perfección la teoría que el libro promovía: la efectividad de la llamada "Ley de la Atracción."

En la promoción del libro intervinieron celebridades y las voces más destacadas del mundo de la espiritualidad moderna, desde Deepak Chopra hasta el Reverendo Michael Beckwith, el filósofo John Proctor, y cómo no? La mismísima Oprah Winfrey.

Winfrey dedicó dos episodios de su ahora difunto programa al libro y el documental, y a promover el mensaje tan enigmático de la "ley de la atracción," y, fue automático: Winfrey apadrina a "El Secreto," y este se dispara en ventas y llega a ser traducido a más de 50 idiomas.

Conociendo las artimañas de Oprah que hoy por hoy han salido a la luz, con su especial amistad con presuntos criminales como Harvey Weinstein o Sean "Diddy" Combs, quizá nos debimos dar cuenta que "El Secreto" podía oler a fraude.

Si tomamos en cuenta que fue Oprah quien presentó ante el mundo a Barack Obama, quien era en aquel momento un senador de Illinois, muy poco conocido---y con muchos secretos--tal vez prestarle atención a una celebridad fue y sigue siendo una pésima idea.

El concepto que se presenta en "El Secreto" tuvo tanta acogida por el público, que Byrne lo convirtió en una exitosa trilogía, agregando dos volúmenes al original, "El Poder," publicado en el 2010, y, finalmente "La Magia," que vió la luz en el 2012.

Podríamos, como quien dice, "atar cabos," y hacer una importante conexión entre la aparición de este libro (más toda una variedad de ejemplares de diversos autores que abordan el mismo tema) y el momento sociopolítico en el que se inmersa los Estados Unidos justo por aquellas fechas.

Vamos a quedarnos por un momento con esta inquietud a la cual volveremos en unos instantes.

Pero vamos a indagar un poco en lo que trata "El Secreto."

¿Qué es "La Ley de la Atracción"?

La "Ley de la Atracción" no tiene ningún fundamento científico y está considerada, ampliamente, como un concepto de la denominada pseudociencia. Básicamente, plantea la teoría de que el ser humano, a través de su mente, y sus pensamientos concretamente, emite una vibración que logra que un individuo "atraiga" a su vida una compensación energética similar a la energía empleada en la creación de esos pensamientos y deseos.

Es decir, se atrae lo que se piensa.

Hay una frase, que popularmente se ha atribuido a Buda que dice así: “Lo que piensas, lo serás. Lo que sientas, lo atraerás. Lo que imaginas, lo crearás”. 

Cuando se publica "El Secreto" a comienzos del nuevo milenio, su autora dice haber estado influenciada por la teoría del filósofo William Walker Atkinson (1862-1932) 

Walker coincidiría con las enseñanzas Hinduistas y Budistas sobre este tema alegando que: "La ley de la atracción es una ley universal que afirma que las personas atraen a sus vidas lo que se centran en pensar, energizar y focalizar."

Walker, quien también fue un abogado y comerciante, es quizá conocido por ser, de alguna manera, uno de los padres fundadores de lo que se conoce como "El New Age," que bien puede traducirse como "La Nueva Era" o, como él lo llamaba "El Nuevo Pensamiento."

Palabras más, palabras menos, lo que hoy denominamos "new age," es una amalgama comercialmente exitosísima que plantea antiguos y tradicionales conceptos tanto holísticos como espirituales, y los presenta como herramientas infalibles para que un ser humano alcance niveles de prosperidad y de abundancia nunca antes imaginados.

Como movimiento constituido y gratamente aceptado por el público, nos tenemos que remontar a los años 60s, 70s y 80s del siglo pasado. 

En mi infancia, en la movida década ochentera, empezábamos, los niños y adolescentes, a escuchar a los adultos hablar, por ejemplo, de las fases del sueño, las ondas cerebrales. Había que conocer lo que era el "sueño alfa" y como eso generaba ciertas frecuencias en nuestra mente, a su vez, como ello, podía satisfacer nuestro ciclo de descanso.

Todo, y esto es importante recalcarlo, lo que conlleva los estudios del "new age" siempre tiene una función que es la satisfacción y el placer sin fin.

La Generación X se empapa profundamente de esta filosofía de vida. Y nos convertimos en un hilo conductor perfecto para que estas filosofías saturen esos primeros años del "Y2K," con todo y sus misterios.

Éramos un mundo muy vulnerable, pero no lo sabíamos. Fuimos una generación endeble y nos hicieron mucho daño, y, ya como adultos que somos, nos toca tomar consciencia que así como fuimos utilizados para cambiar el "modus vivendi" de la civilización Occidental, ahora somos los únicos que pueden salvarla--y a nuestros descendientes.

El movimiento "new age" es tan titánico, como puede ser tiránico. Viendo el auge que ha tenido en las últimas décadas, son varias las interrogantes que nos debemos plantear.

Pero para nuestro análisis de hoy, vamos a formular una hipótesis:

¿Podría ser la potencia de la era del "nuevo pensamiento" tierra fértil para el caos que han provocado las agendas ideológicas que nos dominan?

En el análisis que hicimos sobre el libre albedrío, y que pueden leer por este mismo medio, llegamos a la conclusión, que para reivindicar el uso de nuestras libertades, tenemos que estar muy seguros de aquello que consideramos "el bien" versus lo que se denomina como "el mal."

De hecho hicimos mención de uno de los grandes exponentes del movimiento "new age" que fue el también mega bestseller "Los Cuatro Acuerdos" de don Miguel Ruiz.

Concluimos que para poder asimilar la filosofía Tolteca que inspira estas enseñanzas, tenemos que estar nosotros, como individuos, moral e intelectualmente preparados para discernir lo que el autor del libro, Ruiz, denomina como "mitote," o aprendizaje inservible.

Otro enorme exponente de la filosofía del "nuevo pensamiento" es, sin lugar a duda, el filósofo y escritor brasileño Paulo Coelho, que con su infinitamente conocida obra "El Alquimista," publicada en 1988, prácticamente es el autor de lo que podríamos denominar una especie de "biblia" para todas las nuevas corrientes espirituales.

Con frases como: "Eres lo que crees que eres," o “Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño," es obvio que de pronto, nosotros, los seres humanos, somos los verdaderos "amos del universo."

¿Pero...Y Dios?

El gran peligro, la gran alerta roja, por así decirlo, de la "nueva era," sobre todo en lo que respecta a la espiritualidad, es que roba al denominado "universo" de su propio Creador.

En esa intrigante y codiciada incursión en el poder de la mente y la capacidad del hombre de crear su propio destino, se traslada el poder Divino a la mano del hombre, es decir, de la creación de nuestro Dios.

De pronto se nos quiere hacer creer que nosotros no estamos creados a imagen y semejanza de Dios. No. SOMOS DIOS.

Volviendo a nuestro análisis del libro "El Secreto," y a las imágenes que se presentan en el documental, lo único que vemos es testimonios y ejercicios mentales para, supuestamente, vivir una vida plena de "lujos asiáticos," como se dice popularmente.

Cómo vivir en una mansión de varias plantas. Cómo tener un Porsche en la puerta de tu casa, casi por arte de magia. Cómo viajar por el mundo y hospedarse en hoteles cinco estrellas. Y, por supuesto, cómo viajar en yates.

Todo esto y mucho más únicamente con pensarlo. Sólo con afirmarlo. Sólo con desearlo.

¡Ni el genio de Aladino se atrevió a tanto!

Crear una agenda ideológica es un trabajo, como ya hemos planteado en múltiples ocasiones, extraordinariamente complicado, porque hablamos de amasar un poder casi total sobre toda la población mundial.

Introducir elementos filosóficos y teológicos es una estrategia infalible. Nadie va a dudar de leyes universales ni de un libro con esencias tanto metafísicas como angelicales. Es una delicia turca para una mente y una vida que busca sus horizontes, después de deambular por el mundo, como se dice vulgarmente: "más perdido que el hijo de Lindbergh."

Y caímos tan fácilmente...

Veamos...

Una de las declaraciones más impresionantes y detestables que oímos de los activistas y directores del gigante abortista "Planned Parenthood" es como desean ganar dinero suficiente para adquirir un Lamborghini.

Y esto cómo lo logran? 

Piensen que un aborto pueda oscilar entre los $500 hasta $2,000. Y las cifras son todavía más espeluznantes cuando tomamos en cuenta que una gran porción de las ganancias de esta aberración es el tráfico de partes fetales.

¿Pero qué nos dice el "new age," señores?

Nos dice que SOMOS DIOS. Por lo tanto, como "dioses" que somos, podemos escoger que un bebé, completamente inocente, puede vivir o morir en el vientre materno. Que es un ser desechable y que sólo cuenta, claro está, el libre albedrío de la mujer que en su omnipotente “empoderamiento” no tiene objeción alguna en matar a su propio hijo.

El lobby LGTBQ ha construido su emporio comercial basado en qué? 

En la creación de cientos de géneros, y en la firme convicción de que es absolutamente posible e irrefutable que nacimos "en un cuerpo equivocado." Todos los trastornos hormonales y sicológicos de los adolescentes obedecen a que seguramente somos homosexuales o transexuales. Un niño de cinco años puede entender que necesita ser hormonizado como un becerro porque si no corre el riesgo de suicidarse.

Dios sólo creó dos géneros. Pero no. Qué estupidez es esa? NO, SOMOS DIOS. Por lo tanto nos inventamos nuevas ramas de la biología para satisfacer las arcas insaciables de empresarios y activistas monstruosos.

¿Quién ideó nuestro sistema solar con planetas que tienen su propia dinámica climática, con cambios constantes desde hace billones de años? DIOS!

¡Ah no! ¡Anatema total!

Nosotros controlamos el clima y nosotros estamos a la merced de narrativas absurdas que verborrea una niña inútil como Greta Thunberg, y que responden a un llamado incoherente y falaz que ahora se conoce como "cambio climático" al que se le adjudican huracanes (que han existido toda la vida) o la reciente "gota fría" en la región de Valencia en España, donde han secuestrado datos sobre fallecidos y desaparecidos, todo por aupar los negocios mal habidos del Sanchismo con la complicidad de la Unión Europea.

Creo que nos vamos entiendo...

La verdadera Biblia sí nos da una interpretación sobre la susodicha "ley de la atracción." Pero lo hace de la siguiente manera:

El Nuevo Testamento de la voz de Mateo:

"Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama a la puerta, se le abre. El poder de nuestros pensamientos y nuestras palabras porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado. Porque a todo el que tiene le será dado y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado."

Los Salmos, atribuidos al Rey David dicen: "¡Aquel que confía en Di-s, se verá rodeado de bondad! ¡Afortunado es el hombre que confía en Di-s!"

El Zohar, (Libro del esplendor) es además de la esencia de la cábala judía uno de los libros sacrosantos de la humanidad, y describe y habla de la "ley de la atracción" en los siguientes términos:

"El Mundo Inferior siempre está dispuesto a recibir, y es llamado una piedra preciosa. El Mundo Superior solo provee de acuerdo con su estado. Si su estado es el de un rostro brillante que se observa desde abajo, del mismo modo se ve desde arriba. Pero si es triste, del mismo modo será juzgado. Así también está escrito “¡Sirvan al Señor con alegría!” porque la alegría del hombre atrae la alegría celestial. Por lo tanto, del mismo modo en que es coronado el Mundo Inferior, así será lo que atraiga de arriba.Es decir, jamás se puede hablar de las llamadas "leyes universales," entre las que se menciona a la "ley de la atracción" separada del gran Hacedor de las leyes."

No podemos ni jugar a Dios, ni jugar a SER Dios.

El haber quitado a Dios de la ecuación en la evolución de nuestra cultura y de nuestros valores judeo cristianos, ha resultado en un caos que amenaza con destruir los cimientos que tanto orgullo nos ha dado a través de más de dos milenios.

Nuestra juventud se ha vista vulnerable y violada por los efectos secundarios de querer manejar todo a nuestro antojo.

Nuestras mujeres se han convertido en vasallas que las han llevado a vivir en yates y mansiones como tanto deseaban--pero como prostitutas y esclavas, y apenas ahora oímos sus testimonios y reclamamos que se haga justicia.

Nuestros niños han crecido convencidos que sus vaivenes hormonales los han vencido y no tienen ningún apego a su formación escolar que sólo los sexualiza y les da "permiso" para explorar el complicado mundo de las relaciones íntimas con pedófilos y enfermos mentales.

En la reconquista y reconstrucción de nuestra sociedad, pieza a pieza, lo primero que tenemos que restaurar es el lugar primordial de la fe. 

La exploración de la espiritualidad es loable y no hay nada malo en encontrar la serenidad en la filosofía moderna y las prácticas holísticas.

Pero lo que no debemos es ser ni indiferentes y, peor aún, irresponsables, amoldando al mundo a nuestros placeres físicos y mentales.

Debemos dar un especial y constante ahínco al esfuerzo que da el trabajo.

Nuestros más pequeños deben volver a ser niños con la imaginación viva y el ánimo de volver a jugar, alejados de Tik Tok y su potentísimo veneno.

La industria cultural que tan poderosa ha sido en encontrar adeptos a agendas satánicas y ha desatado verdaderas orgías morales alrededor del mundo, debe ser un camino de nobles y duraderos talentos e ilusiones, sanada de la lírica enferma del reguetón y las imágenes grotescas que nos quieren alimentar.

Imaginemos un mundo que quiera tener una alta consciencia para atraer prosperidad y paz en todos los aspectos posibles--en buena ley.

Hemos construido un universo de idólatras, es tiempo de ver que no somos más que un ínfimo granito de arena en el infinito y vasto universo.

Rompamos las cadenas que nos tienen atados a falsos ídolos y estas tinieblas tan desesperanzadoras.

Pongamos nuestra mirada en el único Rey de Reyes.

Y con cada oración estemos infinitamente agradecidos y digamos con el alma:

¡Gracias a Dios que no somos Dios!

¡Alabado sea nuestro único Dios!


Monday, September 16, 2024

Shema Israel! El Padre Vive y la llama de la Gloria Judía No se Extingue!

El Rey David Cargando El Arca a Su Entrada a Jerusalén por Doménico Gargiulo (1640)

Shema Israel!

Nos están queriendo aniquilar. A ti, que eres judío. A mi que soy judía. Nos quieren silenciar, una vez más. Como tantas otras veces. Sin remordimientos. 

Pero, ahora todo es más grave. Más urgente. Más devastador. Porque muchos de los enemigos de los judíos y de Israel son otros judíos. 

Los nuevos "antisemitas" son semitas. No hay nada peor que eso. ¿Hay acaso peor traición? ¿Cómo luchamos cuando el enemigo es un judío que reniega de su fe, de su vínculo con Hashem, de su patrimonio?

Shema Israel!

¡Tenemos que hablar de nuestro patrimonio! Porque somos más que un Estado. Porque somos más que un sólo pueblo. Porque somos más que una fe. Somos el Pueblo Elegido! Somos los patriarcas y los creadores y los primeros ingenieros de la civilización Occidental, tal como se ha concebido, estudiado y asimilado por milenios enteros!

Shema Israel!

El judaísmo es la mismísima brújula del cristianismo e incluso del islamismo. El islamismo que hoy nos ha jurado la destrucción de nuestro Estado, que no es sólo una tierra. Es un legado de Dios.

Hay una pregunta, que ya de por sí, es infame, e indescriptiblemente aterradora: por qué, Señor mío, hay judíos que atacan a otros judíos?

En pocas semanas, se cumplirá un año de la masacre de Simchat Torah, el 7 de Octubre del 2023.

Y huele mucho, demasiado, aún, y quizá más que nunca a sangre fresca. Sangre de jóvenes israelíes que celebraban la paz con música. Porque los judíos somos de cantos y de bailes y de alabar a Dios, porque lo llevamos en la sangre...

Recordemos ese entrañable momento en que David, nuestro rey, bendita y eterna sea su memoria, entró a Jerusalén con el Arca que llevaba nuestras Leyes, bailando y lleno de gozo frente al pueblo de Israel, su Israel (2 Samuel 6:14-23)

Michal, su esposa, lo miró desde la ventana llena de vergüenza y reclamó a David, qué cómo se atrevía a entrar al Templo saltando y cantando sin pudor alguno, ni en su vestimenta (pues lucía ropa muy sencilla) y su comportamiento tan reprochable. Michal temía que las sirvientas pudieran murmurar y cuestionar el comportamiento del joven monarca. Y David contestó a su reina:

"Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado"

Y Dios castigó a Michal, y la dejó infértil de por vida.

Somos hijos de ese David. 

Pero hay judíos que reniegan y se avergüenzan de nosotros como lo hizo Michal.

¡Qué poca cosa es un judío que se niegue a celebrar la presencia de HaShem en su ser y en su corazón!

Shema Israel!

¡Hoy necesitamos ser más judíos que nunca!

El fuego del antisemitismo amenaza con cegarnos y sesgarnos una vez más. Pero hoy por hoy, sabemos que no podrán con nosotros. 

Shema, Israel, un día más, a esas 6 millones de voces a las que suman casi 1,600 que sólo hace un año fueron silenciadas. Por ser judíos. Por nada más.

Esas voces son parte de nuestro ADN, como lo son los salmos de David.

He leído la siguiente noticia y se me hizo importante que habláramos de este tema. Y no será la última vez.

El 7 de Septiembre, se celebró en Venecia el 81o Festival de Cine. La directora Norteamericana Sarah Friedland fue galardonada con el Premio "León de Oro del Futuro" por su película "Familiar Touch."

Friedland, que es judía, no se pensó dos veces, y cuando recogió su trofeo dijo--oído al tambor:

"Yo acepto este premio en el día número 336 del genocidio de Israel a Gaza, en el año 76 del apartheid de Israel a Palestina."

Como ha escrito David Christopher Kaufman, para el Jerusalem Post, y considero que se ha quedado demasiado corto: Sarah Friedland es una esclava de la ideología woke.

Sarah Friedland es, y hay que decirlo con cada de una de sus letras, un verdadero asco!

Lo peor es que Friedland es sólo una de tantas activistas judías subvencionadas por las agendas ideológicas más corruptas. 

Pero, hay más...

Sarah Friedland es una judía que seguro vive aterrada de que si no se pliega ante el enemigo, ella podría ser una víctima. Pero poco se ha percatado de que para el enemigo, su estupidez no le vale de nada. Es judía. Y sólo por eso merecería un tiro en la sien.

Y tenemos que estar muy conscientes de que los que nos han jurado venganza e inquina eterna no tienen paz con la miseria.

Y sí! Y sí, Israel! El castigo de nuestros enemigos ha de ser miseria y caos permanente!

Pero hay más...

El resurgimiento del movimiento Paleoconservador, que ya hemos analizado con anterioridad, ha traído consigo una elevadísima ola de antisemitismo que afecta, sin lugar a dudas, a los que somos judíos, pero también somos de derechas.

La comentarista afroamericana Candace Owens, quien fuera corresponsal de Prager University y del Daily Wire (ambas empresas muy conservadoras y fundadas por judíos, Ben Shapiro y Dennis Prager) tuvo una mediática ruptura con la que fuese la casa de su popular podcast, y a partir de ese momento no ha cesado (si acaso ha incrementado) su narrativa antisemita y antisionista.

Según Owens, que ahora tiene su propio canal en YouTube, los judíos son los responsables del asesinato del Presidente Kennedy en 1963; judíos muy prominentes de la sociedad Norteamericano pertenecen a una secta satánica, y, en un segmento de una entrevista con el periodista británico Piers Morgan, insultó la memoria del Rebbe Menachem Mendel Schneerson (1902-1994) quien fuese el líder del movimiento Chabad-Lubavitch desde 1951 hasta su muerte, acusando Owens al Rebbe de "supremacista."

La guinda del pastel ocurrió, también en su canal personal, cuando invitó al rapero y productor musical Kanye West, otro abierto y notorio antisemita, con quien compartía la falacia de que los judíos tenemos el monopolio de los medios y de la industria del entretenimiento.

Afortunadamente, su retórica fue denunciada por usuarios de la plataforma YouTube y su canal fue suspendido por discurso de odio. El castigo es de sólo una semana, sin embargo. Debiera ser permanente.

El Rabino Tovi Singer, de 64 años, que es actualmente residente de Israel, después de una larga temporada en la congregación que fundó en Indonesia, explica este cambio tan radical en Candace Owens con el hecho que Owens tuvo una conversión al Catolicismo (la fe de su esposo)

Singer, en una reciente entrevista del podcast "Meaningful People" (Personas con Importancia), aclara que la rama a la que se han adherido Candace Owens y su esposo, es una vertiente del Catolicismo muy puntual que sólo acepta al Papa Pío XII, como el último legítimo Papa. 

Singer tiene muy claro, como Dios manda, que la gran mayoría de los Católicos y Protestantes, son absolutamente pro Israel y tienen admiración y devoción por la fe que profesó Jesús hasta su muerte.

Pero esta división, por llamarlo de alguna manera, a la que se ha convertido Owens, rechaza el Concilio del Vaticano decretado por Juan XXIII donde se reforma la erradísima visión de que los judíos (El Sanedrín) serían los que entregaron a Jesús a los tribunales de Roma para su consiguiente crucifixión.

Esta rama del Catolicismo, explica Singer, denominada "Tradicionalista" es abiertamente antijudía.

Pero lo peor de este caso, es que cuando se hace público el cierre temporal del canal de Owens, el influencer y empresario Patrick Bet-David, a quien hemos nombrado en varios artículos, y que es un gran amigo personal de Owens, ha llevado el tema a su podcast "PBD."

Para mi sorpresa, uno de sus tertulianos, Adam Sosnick, que es judío, al preguntarle por las declaraciones de Owens ha dicho, y fue lo primero que le salió de la boca: "Yo amo a Candace a morir!"

¿Perdón?

En el resto de su segmento, Sosnick se niega a condenar rotundamente las declaraciones de Owens y hace un análisis buenista, absurdo, tibio y conciliatorio de las palabras de su amiga.

Yo les juro que me indignaron mucho más las palabras de Sosnick que las de Owens! Muchísimo más!

Casi podría afirmar que un judío que defienda el antisemitismo, sean cuales sean sus razones (si pudiese haberlos, que no creo!) es peor que 100 de la SS.

¡De verdad se los digo!

En el mencionado podcast, Bet-David también acaba de recibir, hace más o menos un mes, al campeón de Póker, Dan Bilzerian, de 43 años, que ha escrito en su cuenta de X: "El supremacismo judío es la mayor amenaza para los Estados Unidos."

Tanto en el episodio dedicado a las barbaridades de Candace Owens como la blasfemia de Bilzerian han recibido miles de comentarios en solidaridad con sus posturas aberrantes y falsarias, y sólo hay un puñado, casi invisible, de apoyo a los judíos y al Estado de Israel.

¡Pero mi respuesta a esta degeneración moral es siempre la misma: los judíos no necesitamos el apoyo de nadie! Los judíos somos uno con HaShem, nuestro único Dios! ¡No vamos a tener fin!

Otro caso muy sonado es el del periodista de reconocido prestigio, Tucker Carlson, que se ha dedicado, desde su salida de la cadena Fox, y en su podcast the X, a desprestigiar la imagen de Israel y urge a los políticos conservadores a retirar cualquier ayuda económica al Estado judío, alegando que lo que se libra entre Gaza e Israel es "genocida."

Este señor, tan admirado por tanto tiempo, por los que escuchábamos su noticiero, ahora se sienta a la derecha de Donald Trump en muchos de sus eventos de campaña.

Trump, un gran amigo de Israel, y un defensor absoluta del judaísmo, al que lleva en su propia familia, e incluso, la de sus padres, que hicieron grandes alianzas y amistades con muchos judíos durante toda su vida, lamentablemente no termina de condenar ni a Owens ni a Carlson. Y esto da mucha tristeza. 

Los votos antisemitas, señor Presidente, sepa usted, no valen para nada. 

El que maldice a Israel está maldito!

Detrás, y hay que decirlo, de todos estos movimientos tradicionalistas y ultra conservadores hay muchísimo dinero.

Es insólito que haya tanta gente, como los que acabamos de mencionar, a las que le sea tan fácil llegarle al precio.

Pero que sepamos de una vez por todas que los judíos no tenemos precio. Somos un tesoro único y un recurso natural divino inagotable. Estamos al servicio de Dios y de toda la humanidad.

No llegamos a 16 millones de judíos en todo el mundo. Somos, aproximadamente, un 0,2% de la población. Unos 8 millones residen en Israel. Unos 5 millones y medio vivimos en los Estados Unidos.

Para ser tan minúsculos y controlar la narrativa de tantas cosas, no cabe más que decir que somos verdaderamente geniales.

Se seguirá tejiendo una "leyenda negra" alrededor de nuestra grandeza. Pero la destruiremos. 

Nuestros enemigos tienen nombres y apellidos y están repartidos por doquier. Nuestros enemigos no son naciones, son individuos, que subvencionados por las peores mafias que se hayan visto en años, son capaces de alzarse en armas contra los hijos de David.

Qué poca cosa hay que ser para creer en Goliath.

Pero peor es aquel que viendo el triunfo de David, llora a Goliath.

Shema Israel!

¡Este es el momento de todos los judíos para brillar con más pasión que nunca!

Bendita sea la memoria de nuestros caídos...

Sobre esta memoria edificaremos nuestra gloria. Y entraremos cantando y alabando al Creador por sobre todas las cosas!

Quiero concluir con unas maravillosas palabras del Rebbe de Lubavitch:

"Hay esperanza y hay confianza en Di-s, y son dos actitudes distintas. La esperanza es cuando hay algo a lo que aferrarse, algún atisbo de oportunidad. El hombre que se está ahogando, dicen, se aferrará a cualquier cosa para salvar su vida.

La confianza en Di-s existe incluso cuando no hay nada en que esperar. El decreto está sellado. La espada se pasa sobre el cuello. Según todas las leyes de la naturaleza, no hay salida.

Pero Aquel que dirige el espectáculo no necesita ningún apoyo."

Am Israel Chai, Od Avinu Chai!

Tuesday, February 20, 2024

El Orgullo Judío Como Táctica de Guerra


En la química orgánica, materia fascinante que estudié en mi último año de bachillerato, aprendí sobre el gas butano.

El gas butano (C4H10) es una alcano poderosamente inflamable. Es un gas líquido muy volátil que, una vez en contacto con oxígeno, arde con mucha facilidad.

Fue descubierto en el año 1864, y comenzó a ser comercializado a principios del siglo XX.

Hoy en día, es quizá uno de los gases más utilizados para uso diario. Hablamos de hornillas portátiles, encendedores, etc.

Qué dirían ustedes si les hago un analogía y les defino al antisemitismo como el butano de la sociedad Occidental actual, y la ignorancia como ese oxígeno que provoca, al instante, la combustión de un odio acérrimo en contra de los judíos--todos los judíos. 

El butano no racionaliza frente a la presencia de moléculas de oxígeno. El butano se enciende y arde. Esa es su composición. Además el butano es muy barato y está en venta en cualquier establecimiento.

El antisemitismo es igual. Está en todas partes. Y, es importante destacar, que en el mundo actual tan politizado y tan polarizado, el antisemitismo es promovido por todos los espectros ideológicos, tanto los de ultraderecha como los de la extrema izquierda.

El antisemitismo es, casi estoy segura, el odio racial y étnico más antiguo de la historia de la humanidad. Nuestra cronología como pueblo tiene más de cinco milenios, y en cada uno de esos milenios, con sus siglos, sus décadas, sus años y sus meses ha habido episodios trágicos cuya diana ha sido el decimar, o de plano, aniquilar, a la población judía.

Pero aquí estamos. Y aquí seguiremos estando. Pésele a quien le pese.

Los ataques del 7 de Octubre en el sur de Israel, o bien podría decir, la MASACRE de 1,600 israelíes a manos del grupo terrorista Hamás, deberían ser, y tengo gran expectativa en ello, un tópico que ha de ser discutido, estudiado y recordado, tal vez con el mismo ahínco que hemos analizado y hemos hecho referencia al Holocausto que dejó un saldo de más de seis millones de judíos a manos de los ultranacionalistas Nazis en la década de los 40s, durante la Segunda Guerra Mundial.

Los ataques del 7-O y los detalles indecibles de aquella madrugada de Simchat Torah, fueron el oxígeno que encendió la mecha de una de las olas de antisemitismo jamás vistas, comparable quizá con "La Solución Final" que estoy segura es el lema de muchos Palestinos para con el pueblo judío.

Dios, en su infinita sabiduría, no sólo nos ha hecho ver la magnitud del antisemitismo, sino que, si sabemos aprovechar esta oportunidad, tenemos en nuestras manos el antídoto para contrarrestar este odio pandémico y exponerlo por lo que es: volátil, absurdo y altamente peligroso.

Este análisis de hoy fue inspirado por la audiencia que se viralizó rápidamente por redes sociales de tres mujeres que hasta entonces eran las cabecillas de tres de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos. Y las llamo sí, cabecillas, porque presidentes es hacerles un favor, y no me da la gana.

Esta audiencia fue hecha por el Comité de Educación del Congreso Norteamericano, y destacó, principalmente, la intervención de la Congresista republicana Elise Stefanik, representante del Distrito 21 de Nueva York, y hoy por hoy, en la mira para ser una de las voces conservadoras más relevantes de la política pro-Trump.

Stefanik, con elegancia, pero con una fiera contundencia se enfrenta a Claudine Gay, hasta entonces la presidenta de la Universidad de Harvard.

Gay pasará a ser la presidenta con la trayectoria más corta de esa universidad. Apenas duró seis meses en su cargo, y aparte de haber declarado utilizando flagrantes argumentos antisemitas, ha sido acusada de plagio en unas 30 instancias.

Claudine Gay es un fraude, electa, simplemente por su raza y por ser un brazo político del Partido Demócrata. Su ticket ganador es, como era de esperarse, su postura sobre el tema de Black Lives Matter y sus posturas en favor de la comunidad LGTBQ.

Stefanik preguntó a Claudine Gay repetidas veces si ella pensaba que la llamada a la "antifada" (la aniquilación de los judíos y del Estado de Israel) por parte del cuerpo estudiantil era condenado por las reglas de Harvard. La respuesta de Gay, con cara de Póker era siempre la misma: "depende del contexto."

Esto enfureció enormemente a Stefanik y a miles de usuarios en los medios y las redes, y, a las pocas semanas Claudine Gay renunciaba a su puesto.

Pero, tristemente, y creo que es importante destacarlo, la activista retuvo su salario de casi $1M anuales, y su renuncia fue provocada por las continuas acusaciones por plagio y no por sus aberrantes declaraciones en contra de los judíos.

Las razones por las cuales las universidades como Harvard se han convertido en un nido de serpientes o en una bombona de butano, utilizando nuestro símil, merecen su propio análisis. Y gran parte de esto está en las multimillonarias inversiones que hacen países como Catar o incluso Irán, enemigos del Estado israelí.

Harvard, actualmente en la mira por las continuas protestas y los ataques a estudiantes judíos, ha nombrado como presidente interino al Doctor Alan Garber, profesor de economía para la salud, y con un alto cargo administrativo. Garber es judío y un seguidor de los estudios judaicos del fallecido Jonathan Sachs, una eminencia (QEPD)

Esta movida me pareció muy interesante. Si bien no ha resuelto el problema de fondo, Harvard ha puesto al frente a una figura de prestigio y a un judío para, al menos, calmar las aguas y apaciguar esa vergüenza torera de ser una institución promotora del antisemitismo.

Pero yo veo más allá.

Ni Harvard ni Princeton ni Cornell, todas ellas en el caldero por su abierta guerra en contra de Israel, ideológicamente hablando, tienen remedio. Harvard debería cesar como institución educativa. Después de todo son varios los vídeos que han trascendido a lo largo de los últimos años donde queda en evidencia que los estudiantes son analfabetas funcionales.

Pero, claro está, son hijos o nietos de mogules que bien que saben callar bocas con cheques prácticamente en blanco para estas devaluadas instituciones.

Aun así, me gusta la idea de poner al frente de un batallón antisemita a un judío.

Su religión o su raza, como se quiera ver, no es garantía de una disminución de los ánimos tan inflamados. Pero por algo se comienza.

Y esto me lleva a hacer un pequeño inciso en lo que ha sido la historia judía, prácticamente desde su génesis en la época de Abraham y de Sara, nuestros Padres Fundadores, por así decirlo.

Es muy curioso destacar que los judíos JAMAS hemos sido un grupo mayoritario en ningún sitio. Históricamente, siempre hemos sido una minoría. Lo fuimos en Egipto, por ejemplo. Y milenios después en nuestra España, nuestro Sefarad.

Cabe mencionar que nosotros, a Egipto, le entramos por la puerta grande. Lo hicimos de la mano de José, hijo de Jacobo y su bienamada Raquel. José salvó, gracias a su don de interpretar sueños, a Egipto de una hambruna segura, y el faraón bien que supo dar a José el lugar en su corte que merecía el joven hebreo.

Y así fue por muchísimo tiempo, los judíos tenían vara alta en las cortes egipcias. Sin embargo, en algún momento, nos volvimos sus esclavos.

En Sefarad, tres cuartos de lo mismo. Llegamos a amasar considerables fortunas y tuvimos el privilegio de servir, de primera mano, a la Reina Isabel de Castilla. Varias trifulcas en el sur de España nos llevó a tener que abandonar a España por la puerta trasera por un edicto real en 1492.

Tengamos esto presente por un instante...

Los primeros movimientos de autodeterminación judía, hoy parte del concepto conocido como Sionismo, empezaron en el siglo XIX por nativos de las tierras palestinas y con el fervor de, por fin, asentarnos en nuestra Tierra Prometida.

Esta pasión por tener nuestro estado, enseguidita hizo combustión con el anti judaísmo ancestral de muchas naciones árabes y sus pretensiones imperialistas.

La noción de los "dos estados" uno para Israel y el otro para los Palestinos tuvo varios intentos--todos un fracaso absoluto.

La ex-senadora Hillary Clinton, si hay algo que hay que reconocerle es su incondicional apoyo a los judíos y al estado de Israel. Y ha recordado recientemente que ya se deje, de una vez por todas, de proponer los dos estados como solución al conflicto entre Israel y sus enemigos. Los árabes ya han dejado claro, primero en 1920, luego en 1947, y justamente con el gobierno del ex-presidente Bill Clinton, que no están interesados en una solución. Lo de ellos es un neo-Holocausto y nada más.

¿Qué alimenta las llamas de este odio?

La respuesta no es simple. Ni puede definirse con un puñado de letras. Lo que hace combustión en estos odios raciales es intangible. Es transparente. Pero su estructura molecular es altísimamente inflamable. 

Pero mucho de lo que define este racismo incontrolable tiene que ver con orgullo, propaganda y  disciplina. Una dedicación casi se diría Vestal, para que nunca se apague la llama venerada.

Israel, como estado, es el magnum opus, de cientos de judíos, que con innumerables penurias pudieron ver su sueño materializado en el primer--y hasta ahora único--estado judío del globo terráqueo.

Israel es el único país del mundo donde somos mayoría absoluta.

Pero como ya nos pasó en el antiguo Egipto y en Europa, Israel, está siendo mutilados por la mala gestión de un gobierno inepto y una propaganda más cebada que nunca. Más fanática que nunca. Más incendiaria que nunca.

Israel está en guerra con Hamás desde hace cinco meses. La defensiva israelí lleva el nombre de "Espadas de Acero." Pero con los máximos respetos, esas espadas están bien desafiladas.

El Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, por momentos, parece un león dispuesto a todo. Algún acierto hay que reconocerle, pero sus victorias han sido escasas.

Tengamos en cuenta que la primera gran hazaña del estado de Israel fue la Guerra de los Seis días, que duró, precisamente éso, seis días. Y aniquiló a un puñado de naciones enemigas. Seis días nomás.

Luego en 1973 Israel fue atacada desprevenidamente, muy parecido a lo ocurrido el pasado Octubre, y Golda Meir y Moshe Dayán prepararon una ofensiva que dio la victoria al pequeño estado israelí en menos de tres semanas.

La guerra de las espadas inservibles actual ya va por cinco meses y según declaraciones del gobierno de Israel, hay guerra para rato.

Hay una teoría que abraza la oposición de Netanyahu y es que la prolongación de la guerra amarra al Primer Ministro a su sillón presidencial, que le conviene asegurar para evitar sus alegados asuntos legales que son bien sabidos por todos.

Esto es una opinión impopular, claro está. Pero no me parece del todo descabellada.

Hamás, el día de la masacre, tuvo una jugada maestra, que fue secuestrar a cientos de israelíes, de los cuales han sido liberados un porcentaje mínimo. El paradero de estas víctimas es, hasta el momento, un misterio. Muchos han muerto en cautiverio.

Pero Hamás conoce muy bien a sus enemigos. Conoce su buenismo y sus debilidades. Por ello no hay un final en el horizonte ni para éste ni para ningún otro conflicto.

Hay dos cosas que la inteligencia israelí no ha podido descifrar, ni sabe como aniquilar. Una, y quizá la más importante, la propaganda. La otra, la patética influencia casi colonialista de Estados Unidos y Occidente.

La propaganda sería facilísima de desmontar.

Las consignas que se propagan a diario por las redes, e incluso los "chatrooms" que recibimos vía Whatsapp, son todas, absolutamente todas, falsas.

De hecho, gran parte de este problema del antisemitismo es la cantidad de personas que se prestan para encender el fuego y alimentarlo con teorías conspiranoicas sobre Israel.

Por ejemplo, cuántas veces tenemos que explicar que Israel otorgó a Palestina la franja de Gaza en el 2005. Dónde está la opresión? Maldito el día que Ariel Sharon hizo semejante estupidez! Casi veinte años después lo seguimos pagando.

Por qué se quiere seguir viendo a Hamás como "hermanitos de la caridad" e incluso a los gazatíes como seres vulnerables cuando es bien sabido que o por convicción o por miedo a sus verdaderos opresores, Hamás, han colaborado con los terroristas. Por qué eso no está en los medios?

Si fuéramos todo lo que se dice de nosotros, seríamos una potencia mundial y nadie se atrevería siquiera a pensar en hacernos daño porque explotaríamos de rabia y seríamos los seres más sanguinarios de la actualidad.

Pero no, somos el pueblo pacifista y tolerante que se ha hecho presa útil y conveniente de quienes buscan nuestra "Solución Final."

Por milenios ha existido una diáspora judía, y la gran mayoría de este tiempo, el exilio ha sido una elección muy nuestra. Pero desde 1948, el judío es errante porque quiere. Los judíos en Israel tenemos un hogar, estemos allá o no. Es nuestro hogar ancestral, elegido para nosotros por Hashem Todopoderoso.

El analista Guy Sorman escribió este pasado noviembre un extraordinario artículo para el diario ABC de España, donde nos cuenta de manera casi anecdótica que el filósofo Jean Paul Sartre, que en 1946 publicó su famoso ensayo "Antisemita y Judío" intenta explicar con amplitud de criterio los orígenes del odio por los judíos.

Sorman en su artículo cita a Sartre con la siguiente frase: "Puesto que el ser judío se presenta como algo sin definir, el filósofo Jean-Paul Sartre dedujo de ello que el judío solo existía como tal en la medida en que hubiera antisemitas. El antisemita sería quien hace al judío, una tesis fascinante, pero absurda."

Yo no diría que es absurdo.

De hecho, lo que hace tan volátil y tan inflamable el antisemitismo es que el judío tiene en su carne--que no en su alma--un perenne miedo a ser perseguido y a ser señalado por ser, precisamente judío y por nada más.

Este miedo, que nos acompaña hasta el sol de hoy, ha reemplazado a nuestro orgullo de ser judíos. Nuestra integridad. Nuestro poder.

En estos días corrió un mensaje por Whatsapp donde, palabras más, palabras menos, se culpaba a los judíos de tener el control absoluto de las finanzas del mundo. Un puñado de palabras hirientes y abiertamente antisemitas, que eran un espejo de las consignas que escribiese Adolfo Hitler en su libro "Mein Kampf" y que fue utilizado exquisitamente, en relación a la Alemania nazi, por el ministro de Propaganda Joseph Goebbels.

Los mismos argumentos. Las mismas falacias.

Ese mensaje que yo sepa fue leído por media docena de judíos y todos permanecieron callados. Conozco gente que ha decidido hacer caso a las advertencias del gobierno israelí de evitar el uso de símbolos judaicos y evitar decir que son judíos para apaciguar los ánimos.

He ahí el gran problema de los judíos, la falta de dignidad y la falta de orgullo y de coraje, cualidades que nuestros enemigos tienen de sobra, así lo demuestren con clara violencia y desenfrenadas mentiras. Pero las tienen.

Nosotros dejamos dormir al león en nuestra alma y nos olvidamos que todos y cada uno de los judíos en existencia actualmente, unos 16M más o menos, somos el aliento inmortal de David y tenemos a Dios tatuado en cada átomo de nuestro cuerpo.

Hay señales, no digo que no, de un despertar, de nuestra primavera y de callar muchas blasfemias que se hacen contra nuestro pueblo. Pero las voces son, hasta el momento, pocas, y los mensajes se pierden entre banderitas del orgullo gay o banderitas palestinas.

Somos un pequeño grupo minoritario. Lo seremos por el resto de nuestros días, pero ya toca que el mundo nos oiga rugir y de hacernos respetar. 

Israel tiene que dejar de ser un espejo de Occidente. Opaco por demás. No somos un pueblo occidental. Para nada. De hecho tenemos más similitud con los pueblos enemigos. Recordemos que el Islam tiene sus orígenes en la figura bíblica de Ismael, hijo de Abraham y Hagar, esclava de Sara.

A Occidente no le debemos nada. Y ya toca dejar de escuchar tanta basura globalista mientras nuestros enemigos y su propaganda se han convertido en arsonistas anti-sionistas.

Muchos grupos minoritarios han hecho sus grupos supremacistas y antagónicos y son intocables.

Yo aborrezco la violencia de estos grupos y de sus aliados, pero admiro su capacidad de lucha y su desparpajo hasta para contar mentiras.

El buenismo no nos hace mejores personas, nos hace mejores víctimas. Y los judíos no somos víctimas. No podemos creernos eso ni un solo segundo.

El orgullo judío es el oxígeno y el hidrógeno de la llama más limpia y más hermosa que jamás haya ardido en la historia de la humanidad. Encendamos esas hogueras y enseñemos a las nuevas generaciones que no nos van a extinguir. 

Y si el butano de esa llama escasea, sabemos con profunda convicción, como celebramos cada invierno en Hanukkah, que nuestro Dios, rey del universo, nos concederá un milagro, y nuestro fuego estará vivo no sólo hasta subyugar al enemigo, sino por toda la eternidad.

Am Israel Chai!



Monday, January 1, 2024

Las Buenas Intenciones: Piedra, Papel o Tijera...Tú Eliges!

 



Hay una frase muy contundente que debe de servir como introducción al tema que vamos a analizar hoy. 

En inglés dice así: "The road to hell is paved with good intentions." La traduciremos como "el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones."

La primera vez que esta frase accede al público fue en Inglaterra en 1828, y, en ese momento, se atribuye a un dicho popular de origen portugués.

Pero la etimología de esta frase no es lo importante. Es lo profundo de su alcance y como, en este teatro del absurdo que vivimos cada día, toma más fuerza que nunca.

Los judíos no tenemos la misma idea dantesca, valga la redundancia, de los católicos o cristianos protestantes. Pero sí podemos hablar con convicción de la luz y de la oscuridad. La luz representada por todo lo que concierne a Hashem. La oscuridad, todo lo que alimenta el miedo y nos aleja del amor a Dios, y, por supuesto, del amor propio y la dignidad.

Sin adentrarnos en teología profunda. Demos un ejemplo bíblico de esta cita mencionada:

José, el hijo mayor de Jacobo y su esposa predilecta, Raquel, fue raptado por sus hermanos mayores. Fue vendido como esclavo y luego, los malhechores, a pesar de ser de su propia sangre, le dicen al padre, que ya sufría lo indecible tras haber perdido a Raquel, que José había muerto.

Un joven y resiliente José se hace, con su fe y su pericia, para aconsejar al Faraón, después que este tuviese un perturbador sueño, y lograra fortalecer a Egipto de una hambruna segura, con una posición de enorme privilegio en la corte real.

Al tiempo, cuando José gozaba de reputación y buena fortuna, se encuentra de frente, en tierras egipcias, con Jacobo y sus hermanos, los que antes lo traicionaron.

José, dispuesto a perdonarlos y a acogerlos en su nueva patria, les recordó, dicho así en Génesis 20:50:
"Vosotros pensasteis mal contra mí, más Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo."

Otro ejemplo que nos adelanta un poco más hasta nuestros días es el siguiente, y ya de esto hemos hecho análisis anteriormente.

Los años 80, e igualmente, la última década del siglo XX, nos hizo toparnos de frente con una terrible realidad. Una enfermedad tan letal, y, si cabe, quizá más tétrica y cruel que el cáncer mismo, el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida, el SIDA (en inglés AIDS)

De pronto, artistas de marca mayor como Rock Hudson o como Freddie Mercury, o la popular cantante israelí Ofra Haza, y hasta Gia, la controversial supermodelo, estaban muriéndose de SIDA, una condición que se desata de un virus, el VIH, que al no tenerse en aquel momento un tratamiento estructurado, se manifestaba con consecuencias atroces, ya que el cuerpo carecía de defensas.

Se sabía muy poco de esta enfermedad, pero atando varios cabos, se hizo evidente que los homosexuales y los drogadictos que se inyectaban heroína y otras sustancias con agujas contaminadas, eran los más propensos al contagio.

Los homosexuales, que ya para entonces, tenían mayor visibilidad socialmente, y ya gozaban de ciertos privilegios, fueron una diana para comentarios hirientes por su condición sexual y se les acusó de ser los "demonios" que habían traído la desgracia del SIDA.

Mi generación, que por aquel entonces, era muy niña, absorbe como esponja toda aquella campaña de, por un lado, el desprestigio al homosexual, y, por otro lado, la "normalización" de la homosexualidad y la visibilización de dicho grupo por parte de los íconos culturales de la época, entre ellos, Elizabeth Taylor, que siendo íntima amiga de Rock Hudson, dedicó las últimas décadas de su vida, entre films, matrimonios, affairs y divorcios, a crear una fundación que ha sido menester para el desarrollo de nuevas medicinas.

Hoy en día, a Dios gracias, el SIDA no es un problema de marca mayor. Y las personas potadoras del virus tienen a su disposición tratamientos muy efectivos. Desafortundamante, es una condición hasta ahora incurable, pero el prospecto de vida es prometedor para los portadores de la enfermedad.

Sin embargo, los más contagiados, aun con métodos paliativos, siguen siendo los homosexuales y los junkies. Todo hay que decirlo.

Poco se podía predecir hace treinta o cuarenta años, que de una simple condición o preferencia sexual, se podía crear un negocio billonario.

Y así mismo lo estamos viendo.

Con la noble intención de proteger a los homosexuales de ser abatidos, rechazados y destrozados por la crítica, se empezó a crear un movimiento que, hoy por hoy, arrastra consigo, la mera integridad y el decoro de nuestra civilización.

El llamado lobby LGTBQ no es más que, y esto es importante, aclararlo, un conglomerado infinitamente poderoso de empresas comerciales y de ambiciosas agendas políticas.

Lo que comenzó con un propósito de convivencia y de tolerancia, que yo puedo entender perfectamente, hoy en día busca, sin miramientos, dinamitar el modus vivendi de los valores judeo cristianos.

Los homosexuales no son los culpables. Sin embargo, ya hay más de una generación que se ha dejado manipular por estas falsas muestras de apoyo, que lo único que buscan es la desestabilización con fines de (infinito) lucro.

De la simple aceptación a que una persona le sea atractiva alguien del mismo sexo, la escalada ha sido gigante. De pronto, ya se cuestiona, a nivel académico y científico, que solo hay, y siempre habrán dos sexos, masculino y femenino.

Todo lo demás es inventado. Es preocupante. Y en cierto grado, denigrante al ser humano.
Pero el poderío de un lobby sin escrúpulos ha callado muchas bocas, y nos hemos dado cuenta, que como civilización nos han llegado al precio.

Hacer una línea de tiempo de lo que nos ha llevado a esta nueva realidad, es difícil. Podemos tomar ejemplos de diferentes hechos, como hemos ilustrado aquí, de situaciones de emergencia, que pueden haber arado el camino a nuestra realidad actual.

También tenemos que dejar a un lado, absurdas conspiraciones, de que hay sectas secretas que manejan los hilos de este mundo. Los que manejan al mundo están omnipresentes en nuestros hogares cuando estamos frente a nuestros ordenadores de Microsoft o Apple. Están en nuestras manos cuando pasamos horas con un teléfono lo suficientemente inteligente para embrutecernos.

Y ya ni hablar si indagamos en la labor de las redes sociales para hipnotizarnos con algoritmos.

Como si esto fuera poco, hay que prepararse para la todavía insípida inteligencia artificial, que podría ser letal si no abrimos los ojos desde ya.

El pasado 18 de Diciembre, aparte de celebrar mi cumpleaños número 51, el tema central del día, y la conversación más activa en X (antes Twitter) fue la nueva declaración del Papa Francisco, desde el vaticano, llamada "Fiducia supplicans" o "La confianza suplicante."

En terminología muy sencilla, este decreto, que dice ser "pastoral" y no "doctrinal" permite que sacerdotes, y en otros casos hasta obispos, den la bendición a parejas en estado "irregular." Llámese irregular a parejas homosexuales, estén o no casadas legalmente.

Las diferentes noticias sobre este asunto están a la orden del día, y de más está decir, que la controversia está servida.

El padre Fray Nelson Medina, popular y querido representante de la Orden de Predicadores, los Dominicos, en Colombia, ha hecho un exhaustivo y certero análisis de esta nueva, llamémosla ordenanza, de la Iglesia, y aclara varios puntos. De hecho empieza su crítica dando a conocer que el Papa Francisco, desde sus comienzos, se mostraba como un apasionado de la misericordia.

Si bien esta, y volvemos a nuestro tema principal, es una intención más que deseada y bien encaminada, lo que vemos es que el llamado Papa de las Américas, es un apasionado de temas políticos y justicia social, disciplinas en las que ningún pontífice debe indagar fuera de los preceptos de lo sacro de la institución que representa.

Sin subterfugios, el periodista de origen hispano, Chris Salcedo, de 60 años, que trabaja para la cadena Newsmax, aparte de tener su propio "talk show" en radio, es quien en mi opinión tiene la visión de este asunto. Como decimos vulgarmente, sabe "por donde van los tiros."

Salcedo dice, muy claramente, en un reportaje de Newsmax, cuando se publica este nuevo documento, que no hay más que intereses políticos.

Sin embargo, el periodista, aclara, que la intención del Papa es "buena." La pura razón ha de ser el atraer nuevos fieles a la iglesia.

Luego de esta aclaratoria, se dispara con un acertado discurso que deja claro que el rol de la iglesia no ha sido ni será nunca crear debates y adentrarse en la batalla cultural. Algo que Francisco parece estar destinado (o asignado) a hacer.

El documento en su totalidad está publicado, y cada quien es libre de hacer sus propias interpretaciones y de llevar este caso a su propia consciencia.

Pero es, precisamente, la palabra “consciencia” la que debemos elevar a los altares, porque es más que obvio que se está queriendo, muy meticulosamente, desviar, o ya, de hecho eliminar de nuestra persona.

Somos una civilización que camina como vaca sin cencerro. El cencerro lo tienen puesto quienes, literalmente, nos arrastran al matadero moral, financiero e ideológico, al que vamos sin chistar, y en muchos casos, alegremente.

Las numerosísimas empresas que conforman el lobby pro-aborto a nivel mundial, farmaceutas, Planned Parenthood, y un largo etcétera, tienen una narrativa impecable, plagada de buenas intenciones para hacer creer que una mujer que se somete a un aborto, es un ejemplo de empoderamiento y "virtud," porque sabe lo que quiere y sabe tomar las riendas de su vida, a la par de un hombre.

Este discurso es comprado diariamente por cientos de miles de mujeres, que están sometidas por diversas causas, en una absoluta desesperación. Pero lo que no se comenta ni se quiere dar a conocer es que, no solo que se está acabando con una vida de un ser más que inocente, sino que, este procedimiento, puede destrozar sicológicamente a una mujer, en varios casos de modo permanente.

Para dar un ejemplo que recién ha salido a la luz, la conocida actriz María Conchita Alonso, se practicó un aborto a los 40 años (actualmente tiene 64 años) y quedó sumida en una profunda depresión por años, al punto que le era dolorosísimo, ver a bebés o niños pequeños.

La "intención" de Alonso, en sus propias palabras, era ser honesta, puesto, que desde sus días como "Ambar," su primer alter ego, cuando empezó a ser reconocida, se convenció que no quería ser madre. Pero admitió que no imaginaba que un aborto fuera a dolerle tan profundamente.

Tenemos que dejar de ser tan serviles a los que quieren definir las "buenas intenciones." De hecho, tenemos que ser completamente escépticos y hasta agnósticos con respecto a quienes nos bombardean con sutilezas que no buscan más que el nuevo "desorden" mundial.

Tenemos que dejar a Dios entrar en nuestras vidas por la puerta grande.

Lo que Dios tiene a bien darnos o quitarnos, sale bien.

Lo que Dios tiene a bien que entendamos, es claro y carece de subterfugios y "cuentos chinos."

Lo que Dios tiene a bien decirnos no tiene letra pequeña.

La historia de José es un vivo ejemplo de todo esto. Es posible que José haya podido cambiar la conciencia de sus hermanos, y seguro que así fue, puesto que cada uno de ellos, los doce hijos de Jacobo, incluyendo el “Benjamín” fueron los doce pilares de las tribus de Israel.

Así que pues, Dios supo también dar una lección infalible a los que en su juventud se dejaron llevar por lo que seguramente era envidia y una absurda inmadurez.

Nuestras instituciones, entre los que se encuentran, los faros políticos y teológicos, han perdido la brújula. 

Es imprescindible que sepamos donde estamos dejando las huellas y qué senderos han de atravesar las futuras generaciones.

Para tenerlo claro y sin que haya duda alguna, quiero dejarlos con una cita del Rabino Sholom Dobver Schneersohn, fundador de la congregación de Chabad en 1897, en el pueblo de Lubavitch, perteneciente en aquellos días al imperio ruso.

El Rebbe Rashab como fue conocido nos decía:

"Hay momentos en que debemos ser tan flexibles como juncos al viento. Y hay tiempos en que debemos ser firmes como rocas ante la marea."

Está más que claro que la marea en estos momentos está más alta y más fiera que nunca...

Nos toca romper a cada ola que amenaza hasta la última gota…

Empieza hoy un nuevo año, tenemos 366 días de un trabajo arduo pero profundamente apasionante y necesario. ¡Manos a la obra!

Friday, November 24, 2023

Eco de la Voz Dorada de Golda


En el año de 1973, hace 50 años, aconteció un momento histórico y trágico como el que vive Israel actualmente. Una circunstancia terrible que parece calcada a la que aconteció el 7 de Octubre (algunos dirán que la historia se repite): La Guerra de Yom Kippur.

Golda Meir, Primer Ministro de Israel y Madre Fundadora del primer y único estado judío, recibía con el debido respeto y sobria pompa al Secretario de Estado Norteamericano, Henry Kissinger.

Se discutía nada más y nada menos cual había de ser la estrategia para enfrentar al enemigo que había atacado a Israel en Yom Kippur, nuestro día más sagrado. Esta guerra duró 19 días, del 6 al 25 de Octubre. Israel resultó victorioso.

Igual que el 7 de Octubre, Israel veía sus cimientos temblar frente a los ejércitos de Egipto y de Siria. Los enemigos puede que hayan sido otros, y no Hamas, pero el odio acérrimo era el mismo.

El invaluable apoyo a Israel de parte de Estados Unidos es política de estado. Israel necesita de su aliado más potente (en teoría al menos) de Occidente, y Estados Unidos necesita de la mono democracia israelí en Oriente medio.

A estas alturas, Estados Unidos e Israel tienen una relación de codependencia. Son José y Benjamín. Leah y Raquel, y, por momentos, Isaac y Esau. Hermanos siempre a pesar de tantas diferencias...

En 1973, Israel era una nación que apenas tenía un cuarto de siglo. Sus primeros héroes aún estaban vivos. Vivía Golda y mandaba, y estaba Moshe Dayan todavía al frente del Ministerio de Defensa.

Otros tiempos, sin duda, aunque parece que se repita todo como en una larga pesadilla...

Kissinger tenía una relación cordial con Golda Meir. Respeto. Admiración. Después de todo era la "madre de Israel." La Sarah del siglo XX.

Guardando la debida compostura y con un guión bajo la manga, Kissinger advierte a Golda, que él ha venido a Israel primero como un Americano, segundo como Secretario de Estado (acababa de jurar el cargo) y en tercer lugar como judío.

Me imagino a Golda con una sonrisa cuarteada y los ojos ardiendo cuando le respondió al Secretario: "en hebreo leemos de derecha a izquierda."

Golda, partió de este mundo hace décadas, pero Kissinger ya tiene cumplidos los 100, y sigue con nosotros, en este mundo. Esa frase, aunque no lo diga y no lo quiera reconocer, seguramente no se le olvidará nunca.

Y es que ahí, en esa frase, está la esencia y la clave de lo que es ser un judío en esta vida.

Ser judío viene primero que nada. Antes que nuestras nacionalidades y nuestras historias y nuestros afectos. Somos ante todo y ante Dios, judíos. Punto.

La masacre del 7 de Octubre tendrá quizá algún día su propio nombre. La conoceremos tal vez como la matanza de Reím por la ciudad donde se celebraba el festival de música psicodélica donde comenzaron a llegar en paracaídas los demonios de Hamas, o será la Guerra de Simchat Torah, que se celebra justo después del Sukkot, la fiesta de las cosechas.

Estos desalmados conocen más el calendario judío que muchos judíos. Y creo que aquí está el problema.

El gobierno actual de Israel, encabezado por Benjamín Netanyahu, tendrá que responder a muchas preguntas, frente a HaShem y a su pueblo.

Y yo como judía me permito y me exijo cuestionar las estrategias de Jerusalén frente a Hamas. Obviamente, el Secretario de Estado actual no es, ni remotamente, Henry Kissinger. Es el incompetente de Antony Blinken, amiguete de los Soros. De esa calaña. Pero también es judío.

El problema es que no hay quien se lo recuerde, como Golda a su homólogo hace 50 años.

Tenemos varias semanas escuchando al gobierno israelí diciendo muchas incongruencias. Que sí hay que matar hasta el último terrorista. Que sí hay que ocultar nuestra identidad y no utilizar símbolos judaicos. Que no van a cesar hasta que caiga Hamas, y un bochornoso etcétera.

Hace pocos días me levanto a leer mi tabloide de cabecera, El New York Post, y atónita veo un titular, una alerta informativa. Unas declaraciones nada más y nada menos que del Jefe de Hamás. El Jefe de los terroristas. El cabecilla de quienes asesinaron, violaron y quemaron vivos a 1,400 judíos. Resulta que semejante monstruo tenía el tupé de hablar con la prensa. Mil veces maldito sea su nombre.

Resulta que Hamas estaba llegando a un acuerdo con Israel, con intervención de Blinklen, para soltar a los rehenes que fueron secuestrados, mujeres y niños pequeños incluidos, también el 7 de Octubre.

A partir de ese día, mi indignación ha ido in crescendo. Negociar. Pactar. Acordar. 

Esas son palabras prohibidas para Israel frente a quienes han perpetrado una masacre de inocentes civiles.

Esas son palabras prohibidas frente al mundo que ha despertado en un tsunami de antisemitismo pocas veces registrado en nuestros tiempos...

Estas son palabras prohibidas después que Netanyahu nos ha prometido una y cien veces que no habrá cese al fuego. Que no habrá negociaciones. Y la hemeroteca es amplia. A las pruebas me remito.

Pero aparentemente sí habrá cese al fuego, de no menos de cuatro días a cambio de una supuesta liberación de los rehenes.

En estos dimes y diretes entre Hamas y Jerusalén (y Estados Unidos) se han contradicho demasiado. Y la rabia de los que queremos creer que no habrá perdón alguno, aumenta.

Durante el gobierno de Golda Meir, cabe recordar, también Israel sufrió la irreparable pérdida de once israelíes, once atletas que fueron a representar a su país a las Olimpíadas de Múnich. Era el 5 de Septiembre de 1972. En tres meses y pocos días más nacería yo. Una judía más.

El ataque terrorista de Múnich fue perpetrado por la organización Palestina Septiembre Negro, que pudiera haber tenido relación (aunque no se sabe con certeza) con la Fatah de Yasser Arafat.

Golda recordó que antes que nada era judía y no hubo negociación posible. Eso sí, lo que le esperaba a los terroristas era la muerte. El Mossad aniquiló a todos los cabecillas de ese infame ataque en suelo alemán (qué casualidad!) y esa proeza fue plasmada en su máxima expresión en el magistral film "Múnich" de Steven Spielberg (a quien no hay que recordarle que primero es judío y luego americano y director)

Volviendo al presente, en un mundo ideal, o casi se podría decir, en un universo paralelo, todos los rehenes siguen vivos y podrían ser rescatados. Pero la temible realidad es otra.

El suelo Gazatí no es más que infinidad de túneles hechos con una maestría que asusta. Porque a los de Hamas les gusta vivir como ratas (con el perdón de las ratas)

Yo, como judía, por supuesto, que quiero verlos vivos, celebrando cien "Simchat Torah" más y contando sus historias, como lo hicieron los sobrevivientes del Holocausto.

Pero yo no sé qué tiene que pasar para que despertemos de una vez por todas. Curiosamente, y ahora que menciono El Holocausto, no recuerdo negociaciones para liberar a seis millones de almas de los campos de concentración nazis. Murieron todos. Bendita su memoria eternamente.

¿Qué nos pasa como judíos, judíos?

Está corriendo, me imagino que por redes, un vídeo del infame Rabino Isaac Cohén. Para ponerlos en contexto, Isaac Cohén es el rabino principal de la Sinagoga Tiféret Israel, la principal e icónica sinagoga que nos representa a los sefardíes en Venezuela. Como muchos de mis lectores recordarán, en el año 2009 esta sinagoga fue profanada por delincuentes del régimen de Hugo Chávez.

Pues, en un vídeo de hace pocas semanas, el Rabino Cohén ha asistido (como ya ha hecho varias veces) a un agasajo al dictador Nicolás Maduro. Este Caifás del nuevo milenio se deshace en elogios hacia Maduro de la forma más vergonzosa que cualquier judío pudiera imaginar.

Pero se rumora que el señor Cohén y su familia están "enchufados" como se dice vulgarmente en negocios de índole chavista.

Hablo de este sujeto porque estoy profundamente decepcionada de muchos judíos que por miedo, y quizá por conveniencia, no actúan con la integridad y la contundencia que merecemos, que nos obliga y que nos llama.

Mira que al mundo le encanta decir que somos "los malos de la película." Y mira que somos buenistas y pacientes. Parecemos hippies, abogando por paz y amor mientras nos faltan el respeto y nos matan.

Aunque no vayamos a los templos, El Templo, vive en nosotros. Ese amor carnal y pasional por lo nuestro no se rompe ni se negocia. Negociar con la esencia judía, sea Netanyahu o cualquiera de nosotros, es traición y es desacato.

Con terroristas no se juega. Ellos juegan. Juegan con nuestra dignidad y con nuestra esperanza. Eso se paga, señores míos. 

Ya es mucha la sangre derramada. Ya tenemos que sacar una calculadora para saber cuántas almas judías han sido víctimas del odio más antiguo de nuestra civilización.

Contra el terror antisemita, quiero judaísmo puro. Torah en su máxima expresión. Contra Goliat, todos somos guerreros. Sin tregua. Sin paros ni ceses.

A los que nos ofenden, dejemos que Dios tome nota. A Hugo Chávez le frió las entrañas. ¿Quién sigue?

Rocío Colomer, columnista del diario español "La Razón" ha llamado a esta negociación, y con mucho tino, un "pacto con el diablo."

Según su artículo, el gobierno israelí no tiene mejores opciones. Sí que las tiene. Pero estamos diluídos, acobardados y desmoralizados. 

Muchos judíos que ya han hecho vida en Israel hablan de aquello todo como un paraíso. Son felices. Bien por ellos.

Si es así es porque están llenos de un espíritu de alegría que no cesa y un fuego que no se acaba. Pero qué lástima que sus líderes nos den a pensar otra cosa. Muy poca cosa.

Creo urgente que al señor Netanyahu hay que recordarle que Israel no puede seguir siendo un espejito acobardado frente a Occidente. Que no podemos ser rehenes del terror cuando David nos corre por la sangre y nos hierve en el alma.

Pero, por favor, Golda, desde tu Cielo Eterno, recuerda a tu hijo, Israel, que en hebreo se lee siempre: "Primero Judío Soy."

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...