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Monday, November 11, 2024

El "Trump Power" El Afluente Más Importante de la Civilización Occidental del Siglo XXI


En la Venezuela de mi infancia, la Venezuela ochentera donde estudiábamos la primaria y la secundaria ajenas, como jóvenes que éramos en aquella época, a la política tan arbitraria y tan caótica que desembocó en la desgracia del hoy conocido como Chavismo, hubo en nuestras aulas (con maestros ejemplares) lecciones que se repetían año tras año.

Una de ellas, entre muchas otras, las que nos enseñaban sobre el río Orinoco. 

Casi casi que el Orinoco era un símbolo patrio más junto a nuestra bandera (que tuvo por décadas siete estrellas) nuestro himno que cantábamos cada mañana antes de entrar a las aulas (acompañado por un Padre Nuestro) y, como no podía ser de otra manera, nuestro Libertador, Simón Bolívar.

Parecía que el Orinoco nos llevaba a todos de la mano y si bien vivíamos en Caracas, la capital, y el Orinoco nacía en el hoy Estado Amazonas (en aquella entonces Territorio Federal) lo veíamos en nuestra imaginación correr frente a nuestros ojos, desde nuestro balcón, accesible y majestuoso.

Los maestros nos decían, lo cual resultó no ser cierto, que el Orinoco estaba entre los diez ríos más largos del mundo. En realidad está en el puesto número 57, con, aproximadamente, 2,140 kilómetros de longitud y 5 kilómetros de ancho.

Pero concentrémosno en su cauce por un instante. ¡Hablamos de casi 1 millón de kilómetros cuadrados! ¡Un río tan poderoso ha de tener un cauce amplio, sólido, con una fuerza que quizá pondría a prueba a 100 Sansones juntos!

Y así ese príncipe de las historias épicas de la geografía venezolana de mi niñez, corría veloz y en volandas hacia su destino, el Atlántico, que nos parecía más océano que ninguno tan sólo porque el Orinoco se acercaba a su orilla.

Imaginemos nuestra propia vida como un río. Pero no cualquier río. Un río icónico, que nos despierte bravura y nos llene de sueños.

Qué orgullo poder ser cauce para ese propósito único que Dios pone en nuestras manos y que debemos cargar en nuestro ser.

En estos tiempos tan convulsos, tan oscuros y tan inciertos, es difícil, a veces, volver a tener esa inocencia y ese espíritu patriota de nuestra juventud. 

Fuimos, muy afortunadamente, criados para ser una generación respetuosa de valores fundamentales. 

Muchos hijos de la que llamábamos en Venezuela "La Generación Halley" se descarriaron en sus edades adultas. Otros quizá nos desviamos un poco, pero, afortunadamente, volvimos a nuestro cauce.

Nuestra educación en el hogar fue impecable y vino muy bien acompañada por unos años de formación académica y cívica que nunca podríamos imaginar que se diluiría con tanta agresividad.

El río de mi destino tuvo una primera parada, en los Estados Unidos, a donde llegué a vivir en el Otoño de 1990.

En Noviembre de 1992, cuando casi estaba por cumplir 20 años, ejercí por primera vez mi derecho al voto y le di mi voto a un Republicano George H.W. Bush, a quien nos referimos comúnmente como "Bush Padre," dado que su hijo George W. Bush fue posteriormente electo, igualmente, presidente.

Mi candidato perdió con Bill Clinton. Y ya luego voté a Bill Clinton para su reelección y me hice muy muy fan del que en aquel entonces era el Partido Demócrata, un pálida sombra, hay que agregar, del partido socialista comunista que vemos hoy por hoy.

En mi afán, hoy en día sé que equivocado, y del cual siento hasta vergüenza, de adentrarme y asimilar la cultura y la idiosincrasia Norteamericana de aquellos tiempos, me hice feminista, liberal, e incluso hasta llegué a apoyar el aborto.

Repudiaba la Segunda Enmienda que defiende el derecho a portar armas y a la legítima defensa, y si hubiese habido una especie, una variante, de la "Agenda 2030," seguro la hubiese apoyado también.

Me hice ávida lectora de libros de filosofía "new age," y me creía una adepta de "La Ley de la Atracción" que nos presentaba el bestseller "El Secreto" de Rhonda Byrne.

Todo esto cambió, y muy radicalmente, con la llegada a la Casa Blanca del expresidente Barack Obama. Ahora les diré por qué.

El río Orinoco tiene una docena de afluentes entre los que se encuentran, principalmente, el río Apure y el río Caroní.

Mi vida tuvo muchos afluentes con la llegada del nuevo milenio, y sentí una necesidad profunda de adentrarme en una búsqueda espiritual que le diera un vuelco a mi vida, que no me había sido tan fácil.

Asimilar la cultura de Estados Unidos no me fue, ni me ha sido del todo posible. Hay incompatibilidad de caracteres, y, claro está, de valores.

Pero muy ingrata tendría yo que ser para no darme cuenta del privilegio del que yo gozaba, junto a mis padres, de vivir lejos del caos que vino a adquirir tanto cuerpo y que colocó una nube negra en el panorama político de América Latina, y, muy rápidamente del mundo.

Fue primordial para mí hacer inventario de todo aquello que me parecía que formaba parte de mi esencia y de mi formación tanto ideológica como intelectual.

En mi familia, sobre todo mi rama paterna, la política corría tan enérgicamente como el Orinoco corre por cuatro estados, e incluso, por la frontera entre Venezuela y Colombia. Podríamos decir que la política fue el mayor afluente de mis años de adolescencia donde pude vivir en carne propia lo destructiva que serían las rivalidades partidistas y lo arraigada que estaba la corrupción (en todas sus vertientes) en la Venezuela de los 80s.

En ese inventario que hice de mi vida en la mitad de mi treintena, me di cuenta, que me era absolutamente necesario volver a mi profesión del periodismo, y hacer peso en lo que se empezaba a conocer como la "batalla cultural."

La llegada de Obama al poder, y por ende el convertirse éste en el líder político con más influencia de Occidente, trajo a colación los conceptos de "orden mundial" o "nuevo orden mundial."

Si bien no nos quedaba claro qué constituía todo esto, sus políticas fueron de las más radicales que se podían conocer en materia de "justicia social," y no hubo, para nuestra desgracia, un mandatario más racista que él en la historia de nuestra república.

Esto último es muy importante recalcarlo porque una de las razones fundamentales de su arrollador triunfo en el 2008 (que hicieron posible su reelección en el 2012) fue el hecho que Obama pasa a la historia como nuestro primer mandatario afroamericano.

El recuento de los daños del "Huracán Obama" tardará mucho en recogerse por completo. Y cuando se haga esto posible, habrá múltiples ediciones de los libros que se atreverán a contar con detalle las múltiples políticas que resultaron en la mayor polarización que jamás haya sufrido la Unión Americana.

En lo personal, para continuar con mi labor de adquirir toda la información posible de lo que acontecía a nivel mundial, me fue imprescindible voltear los ojos a mi querida Madre Patria, a mi amada España, nación que he hecho una parte de mi corazón desde que tengo uso de razón. Tanto porque soy judía sefardí, como por el hecho que mis ancestros son españoles.

El 17 de diciembre del 2013, se funda el Partido Vox bajo la tutela de José Antonio Ortega Lara, y bajo la presidencia, a partir de Septiembre del 2014, de un joven de 38 años de Bilbao llamado Santiago Abascal Conde. Hasta la fecha, el presidente de esta formación política.

El movimiento conservador americano, hasta el instante en que llegó Obama a Washington, había sido un movimiento moderado, bastante tibio, y de alguna manera muy homogéneo en sus políticas sociales.

El gran fuerte del Partido Republicano, era, sin duda, la economía y las finanzas. Pero cabe recordar que hasta la llegada de Obama, tampoco la oposición estaría llamada a ser contundente.

Los que recordamos la presidencia de Clinton, no lo tenemos en mente, para nada, como un radical. De hecho su gestión tanto a nivel nacional como sus aciertos a nivel internacional nos resultaron impecables.

A Clinton lo hundió su indiscreción a la hora de manejar, muy pobremente, un affaire como fue el que tuvo con la pasante Monica Lewinsky, del cual supimos detalles, que preferimos no recordar.

Bien supo Hillary Clinton, que ya ambicionaba ser protagonista política de su partido, ir al  rescate de su marido con una autobiografía donde se presentaba como una amante esposa dispuesta a perdonar las indiscreciones de su marido por el bien de su familia.

Hillary Clinton fue la última candidata del Partido Demócrata que yo voté en mi vida.

La debacle cultural y social provocada por Obama hace un parado crucial con la llegada de un hombre que anunciaba su candidatura para la presidencia en el 2015.

A diferencia del mismo Obama que fue un "ilustre desconocido" hasta que fue apadrinado misteriosamente por Oprah Winfrey, este nuevo candidato era archiconocido por todo el mundo: Donald J. Trump.

Por décadas, Trump había sido un personaje, que no sólo triunfaba con sus aciertos en el sector inmobiliario y de bienes raíces, sino con su excéntrica personalidad y la prensa que lo ensalzaba (a él y a sus lujos y consortes) 

Trump se convirtió en una estampa de la televisión americana con su "reality show" "The Apprentice" (El Aprendiz) y su característico "You are Fired!" (estás despedido!) cada vez que despedía a un concursante fallido.

Trump fue un votante Demócrata por décadas y a su boda en el 2005 con Melania Knauss, una supermodelo y empresaria, fueron invitados de honor sus grandes amigos, Bill y Hillary Clinton.

Pero razones muy personales, y la influencia de su mujer, Melania, que venía de un hogar muy conservador, hicieron que Trump se acercara a su fe cristiana, y también, a los valores intrínsecos del país, que como él mismo había dicho tantas veces, "le había dado tanto."

La política cruzó la mente de Trump en algunas ocasiones sin ningún éxito.

Pero con el mandato tan radical, e incluso, en mi opinión, peligroso, de Obama, Trump vio un terreno muy fértil para crear una política que fue simple, y se convirtió en su lema, hasta el sol de hoy: "Hacer a América Grande Otra Vez."

Las políticas de los Demócratas ya corrían como un río desbocado y amenazaban con cambiar los cimientos que con tanto cuidado y genio habían creado nuestros Padres Fundadores.

Trump tuvo una visión impecable que, de alguna manera, construía represas y puentes ideológicos que unieron a todas las vertientes de nuestra vasta geografía tanto política como ideológica.

Trump puso su mira en las minorías y rescató del barro del Obamismo a lo que se conocía como la "mayoría silenciosa."

Con Trump en nuestra Casa Blanca, con el partido Vox afianzado en la península ibérica y Viktor Orban en Hungría, era obvio que el movimiento conservador en Occidente buscaba su sitio.

Pero fue ahí donde empezaron a surgir los "kraken" impulsados por el globalismo que no iban a aceptar una derrota tan fácilmente.

Una de las grandes hazañas de la era Trump de aquellos años de su primer gobierno, fue el enfrentamiento, por primera vez, con los medios de comunicación. La terminología "fake news" se hizo viral por todo el mundo y se despertó de su anestesia a una inmensa ola de ciudadanos votantes, que se dieron cuenta de que habían sido manipulados y engañados por la prensa y por las cadenas de televisión de toda la vida.

La reelección de Trump parecía inminente y prometedora. Todos hablaban de la "ola roja." A diferencia de Europa, aquí el rojo no es asociado con el comunismo. Los estados "rojos" son los estados con mayoría republicana, cabe aclarar.

Pero llegó el 2020 y los votantes de Trump quedamos atónitos con un triunfo de Joe Biden, que fue cuanto menos extraño, dado que el que fuera vicepresidente de Obama, por la llegada de la pandemia del Covid-19, apenas había hecho campaña, y se reportaron irregularidades en el conteo de votos de algunos estados.

Quizá pronto pueda corroborarse lo que hasta ahora ha sido un rumor consistente: acaso hubo fraude electoral?

La presidencia de Biden estuvo, desde un principio, plagada de problemas, empezando por el estado avanzado de demencia del mandatario y la imposición de las políticas de Obama--con esteroides.

La prensa corrupta volvió a tomar auge e hizo malabarismos para ensuciar la figura de los conservadores tanto a nivel nacional, como a nivel internacional.

La terminología "ultraderecha" para denominar cualquier política anti woke se hacía imprescindible y a Trump, en el 2022, le fue fatal en las elecciones de diputados y gobernadores.

En España, los medios de comunicación, doblaron esfuerzos para desprestigiar la formación de Abascal, que sufrió un éxodo de múltiples de sus voces más fuertes.

Hubo acusaciones de corrupción y se alegó que Vox era el "poster child" (el símbolo) de sectas ultrareligiosas y así en las elecciones del 23 de Julio del 2023, Vox perdió 19 de los 52 diputados que habían estado al frente de la formación a lo largo y ancho del territorio español.

"El Centauro Digital," mi propio medio, conservador e independiente, fue fundado en medio de esta crisis existencial que sufrió el movimiento conservador, y varios de sus artículos reflejan mis numerosas diferencias con los líderes de derecha que alguna vez tuvieron mi total apoyo.

El proyecto conservador, como podría llamarse, al auge que han tenido los movimientos de derechas, no se amilanaron ni un instante, dándonos a todos una extraordinaria lección de vida y de perseverancia, que hoy por hoy es nuestro orgullo y nuestro estandarte.

Siguieron siendo electos con mayorías aplastantes nuevos jóvenes líderes con ideas anti globalistas, y a ellos se nos unieron figuras muy interesantes e inusuales, como fue el caso de Elon Musk, a quien podríamos dedicar un análisis en futuros artículos dada su ascensión en las esferas conservadores que le fueron tan ajenas al magnate, hoy considerado el hombre más rico del mundo.

La radicalización de las políticas de Biden, que bien sabemos todos venían del mismísimo Obama, el verdadero poder detrás del trono, asustaron a muchas minorías. La descontrolada inmigración ilegal, mafia que protegen las agendas ideológicas, asustó a las familias de migrantes que siempre habían encontrado un santuario en los Estados Unidos, la tan bien ponderada tierra de las oportunidades.

Los años de Biden hicieron obvio que las maniobras de muchos empresarios del entretenimiento y muchas figuras icónicas, incluido el mismo Bill Clinton, protagonizaban escándalos de marca mayor, que incluye, entre múltiples y gravísimos delitos, el tráfico de menores.

Las voces mediáticas cumplían con su guion habitual, y en los últimos tiempos, aceleraron su gestión para tratar de vendernos como potable e imprescindible a la que fue candidata Demócrata hasta su derrota el 5 de Noviembre, la actual vicepresidenta, Kamala Harris. Un personaje oscuro, servil y siniestro, títere de los Obama, y defensora de cualquier aberración ideológica habida y por haber.

Pero con la llegada de Trump al poder, por segunda vez, limpia y abrumadoramente; con un triunfo indiscutible, que incluyó, victorias en estados tan controversiales como Georgia, Wisconsin y hasta Michigan, se escribe para Estados Unidos, y diría yo para Occidente y Oriente Medio, un nuevo capítulo político. Y por qué no decirlo... Una nueva era!

Volvimos a rugir los leones adormitados y se despertaron nuevas voces que no sabíamos ni siquiera que existían. Los más jóvenes están entusiasmados! 

Tenemos un nuevo aliado: las redes sociales, sobre todo X (antes Twitter) que fue adquirida por Elon Musk y que bien ha prometido él será un arma infalible en contra del wokismo.

Yo me di cuenta de que lo importante no era el enfocarnos tantos en los atributos personales de estos nuevos líderes: el estilismo de Javier Milei, la prepotencia de los tuits de los MAGAs, las excentricidades de Elon Musk, y un largo etcétera.

Es imprescindible para todos los conservadores pisar fuerte y unirnos por una sola causa. Los tres atentados, uno de ellos, casi mortal, a Donald Trump, nos hizo ver que sus enemigos eran muchos, y que quiénes hayan estado detrás de estos intentos de asesinato, consideraban a Trump un titán que venía con todas sus fuerzas a destruir lo que el globalismo mundial había querido imponer a través de los Obama, el sanchismo en España, y el agudísimo y crónico chavismo en la tierra donde aún corre nuestro río rey.

Y ya nunca más, primero Dios, volveremos la vista atrás!

Tenemos más esperanza que nunca y si bien los enemigos no han muerto y seguirán su lucha por no perder sus inmensas fortunas (porque bien que sabemos de las mafias que acompañan a las agendas ideológicas que tanto discutimos semana tras semana en este medio) tenemos fe infinita que ha llegado la hora de la victoria para la reconquista moral, económica, ideológica, y sobre todo espiritual, de la civilización que más ha dado luz al desarrollo de nuestra historia.

Decía el filósofo griego Heráclito: "No es posible meter el pie dos veces en el mismo río."

¡Podremos cometer errores, pero permitir que coja fuerza el globalismo, nunca jamás!

El río que ahora corre en nuestra esfera política es un río que ha de unir pueblos y ha de unir mentes y almas. Y deben ser sus afluentes ante todo Dios, y la democracia, el gobierno de esos pueblos, que sabe, en estos momentos, que su voz está más viva que nunca.

Demos la bienvenida a Donald J. Trump, el presidente número 45...y el número 47 de los Estados Unidos de América.

Monday, September 2, 2024

La Plutocracia: La Inyección Letal de las Democracias de Occidente


En 1979, el Dr. Francisco José Herrera Luque, médico, novelista y diplomático venezolano (1927-1991) publicaba la que fuera su obra más conocida: "Los Amos del Valle."

En una estampa que nos recuerda de alguna manera al “Purgatorio” de Dante y su "Divina Comedia," su protagonista, Don Juan Manuel Blanco y Palacios, es llevado de la mano de una esclava de sus antepasados, la Negra Rosalía, por un sin fin de secretos menos que honrados de la familia de Don Juan, que siempre se jactaba de su linaje, de su casta y abolengo.

Pero esta novela, rica en ambos prosa y personajes (muchos de ellos tomados de la vida real) la característica principal es que narra los hechos que nos llevan desde el génesis del Valle de Caracas (fundada en 1567) hasta el bautizo del niño Simón, el único hijo varón de Don Vicente Bolívar y Ponte y María Consuelo Palacios y Blanco, a quien nuestra historia conocería como "El Libertador."

En conjunto, "Los Amos del Valle," narra las anécdotas, entre lo real, lo histórico y lo ficticio de una veintena, aproximadamente, de los llamados "mantuanos."

En el lenguaje coloquial de Venezuela, los mantuanos eran blancos criollos, la mayoría de orígenes Europeos (sobre todo español) pertenecientes a la aristocracia de aquellos primeros siglos cuando fuimos Capitanía General del Virreinato de Nueva Granada.

Los apellidos de estos mantuanos no nos son para nada extraños a los que estudiamos en colegios de Caracas. Hablamos, claro está de los Bolívar, los Palacio, De La Madriz, Lovera, Blanco, Ponte, Herrera, etc. etc.

Lo interesante de esta narrativa es que nos deja muy claro que aquella Venezuela del siglo XVIII fue, sin duda alguna, una Venezuela gobernada por la más alta alcurnia. Los mantuanos tenían no sólo el poder económico, sino también tenían extraordinaria influencia política y social.

Y puede que siga siendo este el caso de la Venezuela de hoy, narco y Castro-chavista, con diferentes apellidos, claro está...pero eso es otro tema.

He querido hacer esta introducción para ilustrar el concepto de nuestro análisis del día: 

La plutocracia.

¿Qué es, señores, una plutocracia?

La definición, como tantas otras, nos viene de la antigua Grecia. La palabra "ploûtos" significa riqueza. La palabra "krátos" significa poder. 

Pero hay más...

"Ploûtos" se deriva de Plutón, el dios del inframundo de acuerdo con la mitología romana. Y era popularmente reconocido que todas las riquezas minerales de la tierra yacían, precisamente, en el este averno, este submundo.

Es decir, la plutocracia, es el gobierno de los ricos, los poderosos, los más influyentes, PARA los más ricos, los más poderosos y los más influyentes.

A pesar de que este constructo etimológico, "plutocracia," data de 1631, es más que conocido que este tipo de gobierno, o quizá debemos llamarlo sub-gobierno, ya se veía ampliamente practicado en Grecia, precisamente (la supuesta cuna de la "democracia") o en el vasto Imperio Romano (la plutocracia romana la vemos explicada exquisitamente en la saga de la novelista australiana Colleen McCullough (1937-2015) llamada "Los Maestros de Roma" que comprende un conjunto de siete novelas.

También se dice que en la Venecia renacentista se vio claramente la dinámica de una plutocracia, de la que podrían haber participado familias como Los Medici.

Hay quienes afirman que el reinado de los Luises de Francia, hasta la Revolución Francesa, fue una plutocracia.

El denominado "Zaibatsu," terminología japonesa que significa "élite financiera" que llevó las riendas de la industrialización del imperio previo a la Segunda Guerra Mundial, tenía todas las condiciones de ser una plutocracia.

Ahora, quizá la plutocracia más influyente de todo Occidente podría ser ni más ni menos que la de Los Estados Unidos de América. Hasta nuestros tiempos.

Veamos...

Hay quienes afirman que los últimos 50 años de la política de Norteamérica ha sido controlada por una cúpula tanto inmensamente afluente en lo económico, como delirantemente ambiciosa en lo político.

De hecho, cuando se trae a colación la posible "plutocracia" americana, no solamente nos llegan a la mente familias tan rancias como los Kennedy, los Rockefellers, o los Rothschild, sino que podríamos haber heredado un régimen plutócrata de los mismísimos Padres Fundadores, que estructuraron a la recién nacida república con varias políticas y leyes para proteger a los más poderosos (incluyéndose ellos) y los que poseían control de las grandes industrias de aquellos tiempos, que a la vez poseían una multitud de riquezas debido a los negocios de bienes raíces.

Ahora, para detectar la presencia de una célula plutócrata en la Norteamérica del siglo XXI, o en cualquier parte del mundo, tenemos que saber que para que haya plutocracia tiene que haber una amplia y fortísima presencia del capitalismo.

Para un gobierno de élites sin capitalismo no hay paraíso.

El capitalismo, como ya hemos analizado en artículos anteriores, no es, en sí un problema. Al contrario, el capitalismo bien encausado, sano y próspero es lo que va a promover una economía pujante y un desarrollo de empleo y bienestar.

Sin embargo, una desviación de estas intenciones pueden ser probadamente letales para quienes conforman el verdadero tesoro de una sociedad sana: nosotros, ese "We the People" que lo conformamos los ciudadanos de a pie, como se dice.

Nosotros somos los que hemos dado, nunca mejor dicho, el voto, a quienes se alzan con el poder para, supuestamente, ver por nuestros intereses y nuestro bienestar.

Si una democracia (el gobierno del pueblo) se ve infectada por las intenciones plutocráticas de una élite, podríamos estar hablando de un cáncer maligno que aislaría a una gran parte de la población que se vería traicionada, y que se daría cuenta de que está poniendo todo su esfuerzo y el sudor de su frente en ensalzar y entronar a un grupo de personas que sólo quiere su propio bienestar y el de otras élites.

Al ciudadano lo justo. O quizá nada.

Pero digo más...

Puede que haya que inventar una rama de principios oncológicos para el estudio de nuestra sociedad actual, plagada de tumores malignos para los cuales dudo haya quimioterapia efectiva.

La plutocracia podría ser un síntoma de esta decadencia, y se afirma que una plutocracia es más común encontrarla en estructuras sociopolíticas de índole totalitaria o absolutista.

Pero lo más desconcertante es que de "cara a la galería" podríamos tener cortinas de humo tóxico, induciéndonos en una especie de viaje psicodélico para hacernos pensar que estamos en una democracia sólida. Cuando la realidad es que nos han robado nuestra soberanía. Nuestra fuerza. Nuestra razón. Nuestro poder.

Es casi imposible aceptar que podemos estar viviendo una era, sobre todo en Occidente, donde nos han hecho sufrir un coma inducido para que grupos elitescos sin escrúpulos sean los que manejen los ejes, no sólo de lo económico, que por supuesto, sino de todas las áreas vitales para nuestro crecimiento personal, emocional y espiritual.

Es decir, somos una ruina a los pies de los verdugos a quienes nosotros hemos dado el hacha para nuestra ejecución. 

Sin ánimo de ser reiterativa, pero es vital que comprendamos que no existe en ninguna parte del globo un gobierno que se haga llamar a sí mismo una plutocracia. Eso no ha existido históricamente y no podemos referirnos a ninguna nación como plutócrata.

Sin embargo, muy tristemente, los plutócratas se sientan en sus tronos plácidamente, y desde allí mueven los hilos, y son, para nuestra desgracia los grandes amos del valle ideológico que nos está aniquilando.

La "Agenda 2030" (y, ojo, que ya se está hablando de la "Agenda 2050") per sé no es un gobierno. No está estructurada como un gobierno. Pero es, sin miramientos, una plutocracia de rápido y virulento avance. Una pandemia que se ha apoderado de todas las esferas económicas y que benefician únicamente a quienes la aprueban y se hacen cómplices de su expansión por todo Occidente.

Las mafias que financian las políticas migratorias que vemos afectar no sólo a Estados Unidos, sino, quizá con mayor riesgo y consecuencia a Europa, son una plutocracia enferma de poder que al beneficiar a las seudo ONGs y aupar el tráfico de seres humanos, dan la espalda a los millones de ciudadanos que ya han pagado un altísimo precio por tener escoria en sus calles, en sus barrios, con el beneplácito de políticos que lo dan todo por un puñado de votos---y generosas comisiones.

Quizá otro escenario de una plutocracia encubierta la vemos más de cerca, en nuestra propia vida, en nuestros propios trabajos, donde empezamos a vivir en carne propia la intromisión a diestra y siniestra del lobby LGTBQ. 

Las empresas, para tener mejores ratings y altos porcentajes de ventas, se pliegan ante las exigencias de la propaganda para ya no sólo tener en nómina empleados que cumplan con los "requisitos" de diversidad, sino que a los empleados se nos obliga a seguir un protocolo durísimo en el trato hacia estos empleados "especiales," al punto que somos castigados por el absurdo de no "usar los pronombres adecuados." Es decir debemos ser sometidos a los delirios de una minoría.

Obviamente los empleados, sean cuales sean sus credos y sus valores, obedecemos (sabiendo que nuestro empleo estaría en riesgo) las reglas de las cúpulas que manejan los designios de la empresa. Y estas, a su vez, son esclavas de la falta de escrúpulos de las corporaciones que rigen la élite laboral.

Y para quienes quieren ser optimistas y alegar que sólo "los malos" son capaces de aupar la propagación de gobiernos plutócratas en las sombras, pues hay malas noticias...

Las políticas conciliatorias de Donald Trump, que ha sido conocido por décadas, como un as de las negociaciones, son comúnmente criticadas y analizadas por quienes afirman que los EEUU se ha convertido en un régimen plutócrata.

Los Trump, con todo y sus políticas acertadas para el crecimiento económico de EEUU, y sus aspiraciones a gobernar por y para el ciudadano de clase media, podrían estar ayudando a los plutócratas que se han establecido en nuestras altas esferas de poder.

Las políticas económicas del ex Presidente han dado grandes ganacias, grandísimas, a las industrias farmacéuticas y, sobretodo, a la industria de fabricación de armas, que son quizá las más descaradas plutocracias que existen donde se benefician ya no sólo las grandes firmas como podrían ser Pfizer o Lockheed Martin, así como también, sin duda alguna Blackrock y Vanguard, de las que seguiremos comentando en futuros artículos.

Pero este ferviente y despiadado capitalismo mal encausado nos sigue tocando de cerca...

Nuestros doctores. Los médicos de hasta 45 estados de la Unión Americana, han encontrado maneras muy prolíferas de aceptar pacientes que tengan un alto nivel económico.

Tal es el caso del programa MDVIP, fundado hace 24 años y con sede en Boca Ratón, FL. Esta compañía ya cuenta con más de 1,100 médicos en toda la nación. Podría parecer poco, pero cada día se afilian más doctores de diferentes especialidades.

El quid de MDVIP es que el médico afiliado a este programa cobra una cifra que oscila en los $2,000 anuales por paciente en algunas ciudades, con la promesa de un servicio más completo y "personalizado."

Con este programa los médicos reducen su nómina de pacientes a más de la mitad, obligando a una gran mayoría de personas a tener que buscar a otro médico, aun si éste haya sido su doctor de confianza por décadas. 

Hay que recalcar que MDVIP no es reconocida por la mayoría de los seguros.

En el 2021 MDVIP fue adquirido por Goldman Sachs, una de las compañías bancarias más poderosas de EEUU, en el puesto número 55 de las compañías "Fortune 500" con ganancias de más de $46 billones de dólares sólo en el año 2023.

Creo que nos vamos entendiendo...

La salud, que es el bien más preciado que tenemos, y que no tiene precio alguno, ahora también empieza a ser exclusiva para quienes puedan pagar el precio.

Y hemos de hacer un inciso, porque esta férrea crítica a las plutocracias escondidas en nuestra sociedad, no han de ser, por nada del mundo, una discusión centrada en ideologías políticas. No es un debate entre progresismo y derechas.

Los que somos conservadores, tenemos una firme consciencia de que una sociedad bien constituida debe tener una relación óptima con el esfuerzo y la dedicación. Y este esfuerzo ha de verse bien compensado y remunerado. El capitalismo per se no es nuestro enemigo.

Pero se han perdido los estribos. Se ha querido “capitalizar” al mal. Se ha querido imponer una propaganda que mancha de sangre a nuestras democracias. Que erosiona nuestros cimientos. Que hipnotiza a nuestros jóvenes y nos reduce a escombros indescriptibles.

Una vez más, tenemos que volver la vista hacia nosotros mismos. La responsabilidad vuelve a encontrar un crisol en nuestras manos.

Quizá para detectar la presencia de células plutócratas en nuestra sociedad, debemos estudiar las consecuencias que sufrieron las antiguas civilizaciones. ¿A qué las llevó? 

Tendremos que volvernos todos un poco de antropólogos, un poco de arqueólogos quizá...

Es maravilloso poder leer infinidad de biografías de grandes empresarios que se hicieron a sí mismos con esfuerzo y con habilidad y pericia. O quienes multiplicaron como panes una fortuna familiar dilapidada por los malos tiempos. Todas estas hazañas son loables.

Así como es imprescindible aplaudir las estrategias de las nuevas generaciones, como los millennials, que poseen una inteligencia inigualable para la creación de pequeños negocios o "startups" que bien podrían ser los futuros "Google" o incluso una versión limpia de "Facebook" bien alejada de la política, y ampliamente benefactora de sus usuarios

Para los plutócratas en ciernes, los dejo con una frase del filósofo y poeta Hindú Rabindranath Tagore (1861-1941):

"Llevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás."

Las avenidas están allí, en frente de nosotros, si las queremos ver. 

Y todas ellas, como se dice popularmente, llevan a Roma.

Y esa "Roma," es nuestra libertad. Nuestra prosperidad y, claro que sí, nuestra infinita generosidad de compartir esa abundancia y conducir a otros por esa senda iluminada de capacidad, disciplina y sapiencia.

Este mundo es nuestro, de los valientes, y de los que no escatimamos esfuerzos para estar bien, para hacer el bien y para compartir nuestra luz con el prójimo.

La plutocracia bien puede quedarse en las tinieblas...

Monday, June 17, 2024

El Capitalismo: Sigue Vigente o Es Una Reliquia Decadente?


Actualmente, y desde el año 2013, los Países Bajos, celebran el 27 de Abril como "El Día del Rey." Esta fecha, claro está ha variado de monarca en monarca. El rey Guillermo Alejandro, nacido en 1967, celebra con gran pompa su cumpleaños y esta fecha está considerada una de las fiestas nacionales neerlandesas más esperadas y más antiguas de la historia de este país, hoy en día una Monarquía Parlamentaria.

Un libro que acaba de ser publicado llamado "Pioneros del Capitalismo," la obra más reciente del Profesor de Historia y Economía neerlandés Marteen Prak, nos narra una anécdota muy curiosa con motivo de las celebraciones pertinentes al mencionado "Día del Rey."

Según Prak, en muchas regiones de los Países Bajos, existe una muy simpática costumbre de hacer pequeñas ferias donde se preparan muchos vecinos para vender ropa usada, libros viejos, o cualquier otro tesoro familiar a precios muy módicos.

En estas ferias es muy común ver a toda la familia involucrada, e incluso a jóvenes, que aprovechan estas ventas para ganar dinero extra.

Nos dice el profesor Prak que no es casualidad que se siga cumpliendo una tradición tan antigua, y que dicha tradición tenga como gran atractivo la compra y venta de productos de uso diario. Esto, según el docente de la Universidad de Utrech, es una viva muestra que el comercio está intrínsecamente ligado a las tradiciones neerlandesas, considerada una de las primeras potencias europeas en el desarrollo de lo que hoy conocemos comúnmente como capitalismo. Su libro remonta este fenómeno a un período correspondiente a los años 1,000 y 1,800.

Con estas fechas como referencia, también podríamos hablar con justicia de los Templarios, que si bien sabemos fueron grandes guerreros y héroes en las Cruzadas, amasaron una fortuna considerable convirtiéndose, quizá, en los primeros banqueros de Occidente. Una historia que merece ser contada aparte.

Con dichos datos, nos podemos dar cuenta que las primeras teorías sobre el capitalismo tienen una antigüedad mucho mayor a la que podíamos haber imaginado. 

Se dice que el verdadero "Padre del Capitalismo" fue el catedrático en Economía escocés Adam Smith (1723-1790), que escribió su obra magna en 1776, titulada "La Riqueza de las Naciones." Coincide así, la publicación de estos manuscritos con el nacimiento de la República de los Estados Unidos, que ha sido hasta la fecha el mayor exponente del capitalismo de nuestra civilización. Así como también fue un período de gran bonanza conocido marcado por la "Revolución Industrial."

Pero empecemos por el principio...

Qué es el capitalismo?

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el capitalismo: "se basa en los siguientes pilares: Propiedad privada, que permite a las personas poseer bienes tangibles, como tierras y viviendas, y activos intangibles, como acciones y bonos. Interés propio, por el cual las personas persiguen su propio bien, sin considerar las presiones sociopolíticas."

Esta definición es una simplificación de las teorías de Adams, mencionado anteriormente, y es también conocida como mercantilismo.

Pero con cuántas ganas se ha querido distorsionar y manipular este concepto. Incluso se considera un tema controversial y complejo que se ha querido vilificar, incluso. Tanto que hay quienes prefieren ampliamente la propagación del comunismo, donde las riquezas y los recursos de una nación se manejan enteramente por el Estado. 

Los Estados Unidos, con quienes todos estamos familiarizados, han hecho del capitalismo un modus vivendi que hasta hace muy poco era asociado con prosperidad, esfuerzo, meritocracia, éxito y avance.

El escritor e historiador Carl Degler (1921-2014) que se dedicó a analizar todos los hechos más relevantes en el desarrollo cultural y económico de Norteamérica, nos explica que a lo largo de sus casi dos siglos y medio de historia, el movimiento capitalista es una señal de una sociedad sana. Se asume que el que ha sido capaz de trabajar con ética y visión para crear una empresa o un consorcio que produzca ingresos y promueva el empleo, es, sin duda alguna, un modelo a seguir. Un pionero. Un buen ejemplo.

Hay quienes defienden esta misma posición desde un punto de vista religioso, alegando que Dios mismo es capitalista, pues El desea nuestro desarrollo personal y nuestra abundancia, ambos efectos secundarios de un capitalismo bien constituido, a partir, claro está de una vida espiritual muy presente y una ética moral. Es difícil no coincidir con esta reflexión.

Pero es más que obvio que toda la buena reputación que ha adquirido este sistema económico, ha sufrido un revés preocupante y vale la pena hacer un análisis del por qué.

Obviamente de este tema se pueden, como de tantos otros que llevamos a la palestra por este medio, escribir enciclopedias completas. Son esos temas con múltiples aristas, y que sin duda están muy influenciados por el medio en que vivimos y sobre todo, aunque esto sea, en mi opinión, lamentable, las ideologías políticas con las que se pueda uno identificar.

El capitalismo promueve el desarrollo de nuestra creatividad, la innovación y el progreso. Pero muchos lo culpan de crear desigualdad e incluso de las grandes depresiones y caídas de los mercados.

En estas últimas décadas se ha acusado a un mal uso del sistema capitalista, la práctica de la llamada "plutocracia."

La plutocracia, del griego "ploûtos" (riqueza) y "kratos" (poder) define un gobierno ejercido por los más ricos en cualquier nación desarrollada. Este grupo de personas, la gran mayoría empresarios e inversionistas en el mercado y en bienes raíces, se dedicarían a influenciar al Estado, al gobierno.

Hay quienes ya dan por hecho que la sociedad americana viene, desde hace varias décadas, ejerciendo este sistema económico, influenciando las tendencias y, como no puede ser de otra manera, manchando deliberadamente la democracia, que sería el régimen político que Estados Unidos dice defender a capa y espada.

Esto coincide con la narrativa que da por sentado que toda la fortuna del mundo entero está manejada por, aproximadamente, un 1% de la población. Este número se posiciona, hasta el 2023, en unas 626,000 personas.

Pero la desgraciada reputación que tienen estas teorías vienen de la mano con la mala propaganda que se teje alrededor de la acumulación de riquezas como sinónimo de avaricia, explotación, y abuso de poder.

La responsabilidad de la decadencia del capitalismo recae, en partes iguales, a todas las ideologías modernas, a una ignorancia casi plena de la historia, a una manipulación mediática aberrante y a unas generaciones que le han perdido todo gusto a la preparación académica y al esfuerzo laboral, en pro de perseguir carreritas alimentadas por la era digital.

Quizá lo que no pudieron imaginar ni remotamente los economistas que visualizaban un capitalismo sólido y responsable, es lo bajo que caería nuestra civilización ayudada por la llegada de nuevas tecnologías y una decadencia moral casi sin precedentes (aunque sabemos que la civilización occidental no es ajena a imperios venidos abajo)

Si adaptamos el concepto del mercantilismo a un negocio familiar, por ejemplo, seguramente, vemos todos los principios de este sistema económico funcionando como Dios manda. 

Ahora, demos un trágico ejemplo de lo que estaría pasando en muchas economías. Digamos que una familia de varias generaciones ha mantenido un negocio próspero de ganadería y agricultura. Hablamos de una realidad muy tangible en muchas regiones de España y los Países bajos, entre otras.

Hasta ahí todo muy bien...

Excepto que ahora hay entidades privadas cuyo negocio (tan extraordinariamente lucrativo como absurdo) es la venta de servicios denominados "sostenibles" que lo que hacen es cortar en pedazos la productividad agropecuaria de estas ganaderías para reemplazarlas con alternativas tan descabelladas como fábricas para la cría y consumo de insectos. O el uso de energías "limpias" que ya, afortunadamente, se han visto cómo fracasan frente a los ojos atónitos de los sinvergüenzas que las promueven.

De hecho ya circula por las redes información gráfica de los supuestos beneficios de la leche de cucaracha.

Luego, como ya hemos dicho, está la cuasi desaparición de nuestro ámbito laboral de la meritocracia, en pro de agendas inclusivas (muy bien monetizadas) donde los empleadores ya no deben atender a la experiencia y la competencia sino a las políticas que promuevan la igualdad y la inclusión.

Por ejemplo, en noticias muy recientes, la compañía aérea "United Airlines" se ha comprometido a contratar cuotas extras de pilotos profesionales que sean afroamericanos y también homosexuales. Es decir, las horas de vuelo, la preparación académica, etc., pasan a un bochornoso segundo plano.

En el mundo deportivo y en las esferas del entretenimiento musical, vemos, igualmente, una continua mala coordinación de un sistema capitalista. Cómo es posible que un cantante tan esperpéntico como Bad Bunny, de tan sólo 30 años, tenga una fortuna que dicen oscila entre los $50 u $88 millones de dólares. O una desequilibrada emocional como Jennifer López cuente con más de $400M de dólares.

El capitalismo, per se, no es en lo absoluto, el verdadero problema.

Una vez más tenemos que culpabilizar a una sociedad que se ha dejado llevar, en todos los aspectos posibles, emocional, económicamente, moralmente y creativamente a su más mínima expresión.

Poco se ha hecho en las escuelas, por dar un ejemplo concreto, en preparar al estudiante a crearse un presupuesto, a vivir de acuerdo a sus metas y sus posibilidades; a procrear ideas con las cuales establecerse una vez completada su formación académica, aunque esta sea básica.

La nefasta "Agenda 2030," a la que muchos osan seguir defendiendo, es profundamente capitalista. De eso que no quede duda alguna, por favor. Pero quienes se benefician son entidades privadas, claro está, con fines de lucrarse de ideologías absurdas. 

Una de las 17 propuestas de la "Agenda 2030" es la disminución de la población. La excusa es que nuestro planeta no está "equipado" para alimentar y mantener a billones de personas. Una estupidez que no tiene ni pies ni cabeza. Lo que sucede es que los recursos renovables--y no renovables--están en manos de incapaces, activistas y políticos insaciablemente corruptos.

El "wokismo," que incluye una exacerbación de la inclusión y la diversidad (que asumimos como existente desde hace 40 años) del colectivo LGTBQ está creando billones de dólares y/o euros basados en promover una preferencia sexual, lo cual, como se ha venido diciendo hasta la saciedad, no interesa a nadie.

Entonces, qué podríamos decir?

En cada una de estas propuestas tan negativas están presentes en mayor o menor grado todas las teorías que han definido al capitalismo aún en su edad de piedra, en su estado más primitivo.

El grave problema de esta degradación es que los que nos hemos vuelto objetivos--y de plano objetos--de este nuevo capitalismo del siglo XXI, somos los ciudadanos.

Una vez más queda en evidencia, que, en algún momento, gran parte de nuestra civilización, dió un mal paso. 

No digo yo que no se pueda debatir lo que supondría un capitalismo sano hoy por hoy, en comparación con lo que significó hasta el siglo pasado. Todo avanza y todo sigue una evolución.

Pero lo que vemos es un abismo, al que, Estados Unidos, claramente, y muchos otros países desarrollados, se acercan a pasos agigantados con síntomas preocupantes como una marcada inflación que afecta, principalmente a la clase obrera y la clase media.

La debacle económica de América del Sur es de otros niveles casi infrahumanos, pero ese es un tema aparte, que obedece a una realidad sociopolítica que los mismos ciudadanos parece que apoyan sin chistar.

No nos debe extrañar que muchos países, queriendo cambiar la dirección económica y cultural que los oprime, se hayan radicalizado políticamente, dando giros que sólo el tiempo dirá si cosecharán éxito o más frustración.

Lo primero que debemos reconocer es que el capitalismo bien aderezado y alineado con unos principios morales sólidos, no daría nunca un mal resultado. 

Si existe una plutocracia, como muchos han querido hacer ver que hay, tenemos que estudiar su origen y sus causas. Si queremos defender nuestro régimen democrático, tenemos que anclar en nuestra consciencia, que ambos, los privilegios y la responsabilidad civil recaen en nosotros.

Esto significa, vuelvo y repito, levantarnos de este subsuelo emocional en el que nos han querido definir y con que nos necesitan afligir, y tomar las riendas de nuestras instituciones, elegir líderes cabales y castigar con todo el peso de la ley a quienes infringen nuestros valores y se aprovechan de nuestra ignorancia (o como diría El Chapulín Colorado, de nuestra nobleza)

Yo mantengo que debemos seguir luchando por un capitalismo a nuestra altura. El comunismo ya está más que probado que sólo deja un recuento de daños irreparables y una miseria emocional de la que no se han recuperado muchos pueblos que lo han padecido.

Yanis Varoufakis, ex ministro de Economía de Grecia, de 63 años, ya ha sentenciado a muerte el capitalismo, y nos explica que el capitalismo de antaño ya ha sido reemplazado por un feudalismo de las potencias de Sillicon Valley, como se conocen a los amos de las compañías tecnológicas, encabezadas por las redes sociales.

Y puede que haya algo de cierto en ello. Como ya he dicho, no debemos renunciar a una regeneración o un renacimiento si se quiere decir, de un sistema capitalista.

Gandhi decía: "El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso."

Y ese uso, ese propósito máximo no debe abandonar jamás el bienestar común y la exaltación de nuestros principios marcados por valores judeo-cristianos que, sin lugar a duda, garantizan el equilibrio, el desarrollo constante, y el éxito de quienes comprometen su vocación no sólo a engrandecer una cuenta bancaria, sino al patrimonio de toda la humanidad. 

Monday, June 3, 2024

Debemos Salvaguardar la Democracia de Una Civilización Desalmada?


Eréndira sólo tenía doce años cuando fue víctima de la desgracia. En un giro "Cenicientesco" su desalmada abuela la había prácticamente esclavizado, convirtiéndola en su criada y su enfermera. La abuela, vivía atrapada en su pasado y lloraba a cántaros escuchando canciones francesas, mientras obligaba a la niña a trabajar de sol a sol.

Eréndira ya se había acostumbrado a ser sonámbula, entre otros efectos secundarios, y su abuela, no veía en ello ningún problema. Lo cierto es que la nieta trabajaba hasta que caía exhausta y no era capaz de razonar ni de actuar con la normalidad de cualquier niña de su edad.

Una noche, Eréndira cayó rendida en su cama y se olvidó, como era ya su costumbre, de apagar las velas de la habitación, y un mistral del desierto, en su furia, sopló las llamas de las velas al punto que estas encendieron las cortinas y en poquísimo tiempo, devastaron y destruyeron la casa de la abuela.

Desesperada y llena de ira, la anciana hace inventario de las pérdidas y es aquí donde obliga a la niña a pagar con su cuerpo por todas las pertenencias que se consumieron en el incendio.

La palabra accidente no era una opción.

Así pues, el primer cliente de la menor es un hacendado local que paga por sus servicios 250 pesos. Es tal la fama y el morbo que despierta la niña, que rápidamente se convierte en una sensación y hombres de toda estirpe habida y por haber, desde sirvientes indígenas, hacendados y traficantes hacían colas interminables que no se sabía donde comenzaban, pero inevitablemente, terminaban en los aposentos de Eréndira.

No solamente las artes de la joven prostituta restituyen las pérdidas de la abuela, sino que multiplican su fortuna con creces, y la convierten en una poderosa meretriz.

Pero no pasa mucho tiempo para que Eréndira, completamente desquiciada, necesite comprar su libertad y utiliza a uno de sus amantes, el inocente y embrujado Ulises, para asesinar a su verdugo, y así poder desaparecer en la inmensidad del desierto sin dejar, en sus propias palabras, trazos de su desgracia.

Esta historia conocida como "Increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y de su Abuela Desalmada," se nos presenta, por primera vez, en la obra magna de su autor, Gabriel García Márquez, "Cien Años de Soledad," en 1967.

Pero tal fue su popularidad que el escritor decidió crear para Eréndira su propio cuento, y posteriormente un guión para la cinta que lleva el nombre de "Eréndira" dirigida por el director brasileño Ruy Guerra, que actualmente tiene 92 años. El cuento fue publicado en 1972. La película, protagonizada por la gran Irene Pappas en el papel de la abuela, fue estrenada en 1983 con gran acojida.

¿Puede haber algo más lamentable y terrorífico que el trato que recibe una pobre niña huérfana en su pubertad?

No lo creo...

Escrito en la prosa exquisita y con elementos de realismo mágico, quizá esta tragedia nos pueda hacer tomar consciencia del trato que como ciudadanos, hoy en día, en pleno siglo XXI, hemos dado a nuestra democracia.

Francamente, no veo otra manera de describirlo...

En su concepto más minimalista y más auténtico, debemos, primeramente, trasladarnos a la época de Platón (427-347 AC) uno de los patriarcas de la filosofía griega, que definió la Democracia como una forma de gobierno "de los mejores" refiriéndose, claro está, a la ciudadanía.

La democracia es el sistema donde el poder político y la organización social recae en las manos del pueblo.

Los que hemos tenido la fortuna de levantarnos en naciones democráticas, hemos estudiado estos conceptos básicos desde nuestra infancia.

Como he dicho en análisis anteriores, mi generación ha sido una gran defensora de estos principios, y hemos sido ciudadanos activos en el proceso de intentar defender que la democracia mantenga su firmeza y su esencia y, sobre todo su alta moral y consciencia.

Pero, a lo largo de las últimas décadas, pareciera que como demócratas nos hemos convertido en absolutos sonámbulos, mientras, factores de poder, que ni entendemos y que no vimos venir, nos roban de a poco nuestra dignidad y nuestro derecho a decidir quién y cómo debemos ser liderizados--que no lidiados--que bestias no somos!

Pareciera que como civilización hemos sido sometidos a una lobotomía sin nuestro consentimiento, pero al que no hemos puesto resistencia.

El resultado es más que obvio, cuando pareciera que nos estamos diluyendo y debilitando a pasos agigantados. Y si bien podemos definir a la democracia como un gobierno del y para el pueblo, pues flaco favor hacemos a esta mentada estructura que algún día pensábamos ejemplar.

Existen básicamente dos tipos de democracia, la democracia directa y la democracia indirecta. Esta última, en mi opinión, ha contribuido tal vez a que no haya una participación más contundente y un manejo más ético de nuestra política y nuestras leyes ciudadanas.

La democracia representativa (también llamada democracia indirecta o gobierno representativo) es un tipo de democracia fundada en el principio de funcionarios electos que representan a un grupo de personas. Este término fue popularizado por Alexander Hamilton para referirise al sistema ellectoral de la recién nacida república de Norteamérica en el siglo XVIII.

La democracia directa se aplica cuando al ciudadano se le es permitido participar activamente en cualquier decisión política o gubernamental. Ponemos de ejemplo los referéndums, mecanismos consultivos, o, incluso, elecciones primarias.

Los padres fundadores de la república de Estados Unidos, a partir, de 1776, quisieron--y lograron--con un bajísimo, casi invisible, margen de error, construir un sistema democrático perfecto.

En Europa, actualmente, a pesar de que continúan existiendo monarquías constitucionales, se han levantado regímenes democráticos, y en América Latina, quizá es donde la democracia es, tristemente, una especie jurásica en extinción, en muchos casos, con la venia de un ciudadano complaciente y mediocre hasta los huesos.

Siendo "Eréndira" un cuento colombiano, me atrevo a decir, que en su genialidad, tal vez García Márquez, quiso comparar a su horripilante protagonista con la situación política del continente Latinoamericano, tal y como hace con su trágico y realista "Macondo." Pero esto sería otro tema.

Aunque se haga repetitivo, es importantísimo recalcar, que lo que hoy llamamos política, está al cien por ciento manejada como marioneta por intereses corporativos y por agendas muy bien estructuradas, pero sobre todo infinitamente remuneradas.

Esto no se puede enmarcar al siglo XXI exclusivamente. Las luchas por el poder existen, como se dice, "desde que el mundo es mundo."

Pero, si nos ponemos a ver, no hay un régimen que tenga mayor sentido que la democracia. Después de todo, es el ciudadano de a pie, la clase trabajadora, la que hace mayoría en cualquier país del mundo, a lo largo y ancho de los cinco continentes.

En Europa, ciertamente, como ya he dicho, sí que existen retazos de un pasado monárquico absolutista, e incluso de dictaduras, pero, cualquiera de estas élites socioeconómicas, y estos aristócratas nostálgicos, no  son, ni remotamente, el motor laboral o ideológico de ninguna nación consciente y pudiente.

Pero, al igual que la abuela desalmada, el poder, las ansias de poseerlo, como si este fuera un Dorado idílico, hace que, de una manera retorcida, se vea imprescindible alzarlo hasta la cima como un trofeo. El poder es todo. El poder, para las mentes más retorcidas es Dios.

Teniendo esto en cuenta, los que quieren tomar el control absoluto del poder aplican este vulgar dicho que nos afirma: "hay vivos porque hay bobos." Y en este juego de palabras se puede haber corrompido el verdadero corazón de la democracia.

A pesar de ser mayoría, y así sea la democracia, el gobierno del pueblo, pues no. Se acabó. Gobierna el que atrapa velozmente en su lazo al poder. Y ahorita, en estos momentos, y ya desde hace un tiempo, el poder, lo manejan los lobbies y las corporaciones.

Con estudios óptimos, e incluso, maquiavélicos de propaganda y mercadeo, estos amos del poder, crean las agendas que son las que serán aceptadas sin chistar por los políticos. Y así, los políticos, son, claro está, los que manejan el putrefacto sistema donde la mismísima democracia es utilizada, vejada y prostituida, delante de nuestros ojos.

Como ciudadanos hemos caído en lo más bajo. La democracia es una víctima perfecta de nuestra ignorancia, y quizá más aun de nuestra indiferencia máxima.

Nuestro sistema educativo, los medios de comunicación y, hoy por hoy, las altas tecnologías, son cómplices de la devaluación de la democracia. Sin embargo, para propagar y defender sus macabros planes ideológicos, lo primero que sale por sus altavoces, es, irónicamente, la palabra "democracia."

Otro contribuyente a la desaparición de una democracia cabal y sana, es la estupidez de querer encasillarlo todo dentro de parámetros denominados "de derechas" o "de izquierdas" con marcadas diferencias de tipo ideológico, por supuesto, pero ambas, y esto es importante recalcarlo, con una clara intención de obtener el poder a toda costa, y desde el gobierno, ejercer con mano dura, un control sobre cualquier acción ciudadana.

En estos momentos donde las agendas tantos progresistas como ultraderechistas parecieran habernos polarizado a un punto sin retorno, creo que cabe hacer una reflexión de qué es lo que nos está pasando paulatinamente como sociedad.

En una férrea crítica a los movimientos de ultraderecha y el neo-fascismo que se ha colado en Europa en los últimos pocos años, la Doctora en Ciencias políticas, Ruth Ferrero, profesora de la Universidad Complutense de Madrid dice así: "la política del miedo es el caldo perfecto, es la situación perfecta (...) para que esas fuerzas prendan en sociedades que se sienten indefensas, que no se sienten seguras, con la clase política clásica y consiguen llevar a una suerte de melancolía a la ciudadanía planteándoles que el pasado siempre fue mejor y que volverían tiempos en los que no había determinados derechos..."

Esto es un ejemplo extraordinario de un mecanismo de manipulación al ciudadano. Es precisamente lo que ocurre si el votante, el dueño y amo de su democracia, se deja vapulear por narrativas absurdas.

Así como esto aplica a la proliferación de campañas en pro de movimientos ultraderechistas, la izquierda más radicalizada, en EEUU, por ejemplo, tiene desde el 2020, una campaña muy bien monetizada para que a los ciudadanos se les compense con pensiones vitalicias de miles de dólares por el hecho de que muchos de sus ancestros fueron esclavos.

Este disparate está muy bien arropado por medios de comunicación y activistas Demócratas.

Por lo que se podría decir que la democracia ha estado siendo reemplazada por una especie de "topareltóncracia" que se traduciría, para nuestro análisis, en un gobierno en manos del pasado.

Esta ficción es simplemente uno de los tantos clientes lascivos que han hecho buen uso de los atributos de la democracia. 

Vuelvo y repito, hay innumerables excusas para arrebatarnos nuestro legítimo derecho a ser gobernados como Dios manda.

Para dejarlo quizá más claro, ya que debemos entender que vivimos en un régimen capitalista muy marcado (un tema que dejaremos para otro artículo) como pueblo soberano (supuestamente) los gobernantes--a todo nivel--son NUESTROS empleados. El sudor de nuestra frente, nuestra responsabilidad con nuestros semejantes y nuestro criterio son los que ponen o bajan de sus pedestales a los líderes políticos en cualquier institución.

Sin nosotros, ninguno de ellos, NINGUNO, incluyendo un presidente, es nada sin nosotros. 

Dicho esto, a ver para cuándo, dejamos de ser tan dóciles y nos preparamos para defender a la democracia que decimos que tenemos y que queremos.

Este titánico y magnánimo esfuerzo, como tantas cosas hoy en día, es una iniciativa que tenemos que tomar como individuos. Nuestro libre albedrío debería llamarnos al levantamiento sistemático en contra de cualquier elemento que quiera amenazarnos con agendas que son profundamente absolutistas y que quieren medir nuestra capacidad intelectual desde lo más bajo.

De hecho si hay algo que debemos aceptar para poder revertir a toda costa, las que a partir de la corrupción moral a la que han llevado a nuestra civilización, es que nos hemos vuelto piltrafas diciendo amén a cualquier consigna, eslogan o "hashtag" que nos va envenenando la mente, y por ende, nuestras acciones.

Nos hemos dejado hipnotizar por un diccionario de palabras y semánticas adornadas que nos han conducido a un matadero, casi se podría afirmar, sin salida posible.

Vuelvo y repito, si esto es lo que ha pasado con nosotros, el pueblo, y el pueblo es el amo de la democracia, por lógica, estamos llevando al abismo a este sistema político que se nos ha regalado como un tesoro.

Como ciudadanos debemos levantar en hombros a nuestra autoestima y abatir a los que nos han engañado. Nuestro voto en una urna es sagrado. Pero poco vale esto si vagamos el panorama político como verdaderas vacas sin cencerro.

Y al que viole y maltrate estos principios tendrá su urna particular: el olvido, y si cabe, el peso de la ley.

Hay algo que, creo, debemos tener muy presente. La democracia no nos ha fallado en nada. Nosotros le hemos fallado en todo, haciéndole pagar de la manera más cruel por nuestros propios errores como ciudadanos y como civilización.

Y así con tantos personajes narcisistas, despóticos, débiles, mesiánicos y mediocres, nuestra democracia, como la niña Eréndira, haría oídos sordos a su Ulises y a cualquier voz que la reclame y la defienda, y nos abandone para siempre.

Para terminar, creo que una de las mejores maneras que tenemos de tomar las riendas de nuestra democracia, si pensamos de corazón que la merecemos--y yo pienso que así es--la definió John F. Kennedy en su icónico discurso inaugural de 1961:

"Y entonces, mis compatriotas estadounidenses, no pregunten qué puede hacer su país por ustedes, pregunten qué pueden hacer ustedes por su país. Mis conciudadanos del mundo, no preguntéis qué hará Estados Unidos por vosotros, sino qué podemos hacer juntos por la libertad del hombre. Finalmente, ya sean ciudadanos de Estados Unidos o ciudadanos del mundo, pídannos aquí los mismos altos estándares de fuerza y ​​sacrificio que les pedimos a ustedes. Con una buena conciencia, nuestra única recompensa segura, siendo la historia el juez final de nuestros hechos, salgamos adelante a liderar la tierra que amamos, pidiendo Su bendición y Su ayuda, pero sabiendo que aquí en la tierra la obra de Dios debe ser verdaderamente nuestra".

Monday, May 6, 2024

La Cacofonía de la Democracia en Occidente


En 1998, el legendario actor Robert Redford se embarcó en unos de sus proyectos más exitosos y más personales, dirigir una película donde también sería protagonista: "The Horse Whisperer" (El Murmurador de Caballos)

Redford ya había incursionado con éxito en ponerse detrás de las cámaras y este clásico del género del "viejo oeste" llegó a recaudar casi $200 millones en taquilla.

Junto a la extraordinaria actriz británica Kristin Scott Thomas, famosa por la oscarizada película "El Paciente Inglés," y una jovencísima Scarlett Johanssen, hoy por hoy una intérprete archiconocida, Redford lleva a la pantalla un film basado en hechos reales, adaptando la novela "The Horse Whisperer" del escritor Nicholas Evans.

Tom, interpretado por Redford, recibe la llamada desesperada de Annie, editora de una revista de moda masculina déspota y fría con todo el que la rodea. Annie tiene una hija que acaba de sufrir un accidente a caballo que acabó con la vida de su mejor amiga y el caballo de ésta.

La hija de Annie y su caballo "Pilgrim" quedaron, ambos, malheridos, tanto física como emocionalmente.

Tom, conocido por sus métodos poco ortodoxos para domar caballos, lleva tanto a la madre, a la hija y al caballo herido por un camino arduo, pero finalmente exitoso hacia la recuperación total del animal y de sus amos.

Tom, sabe "escuchar" a "Pilgrim," el caballo, al punto que puede entender que el caballo no desea más que proteger a su pequeña amazona. 

Los diálogos de la película hacen que el espectador también tenga el privilegio de empatizar con los sentimientos de un animal herido y su amor incondicional por quien lo ha visto crecer.

Anna Breytenbach, una activista y conservacionista Sudafricana, se ha hecho muy conocida en los últimos 20 años por ser una eficiente comunicadora con animales de diferentes especies.

Uno de los casos más conocidos del trabajo de Breytenbach quedó plasmado en el documental "La Comunicadora de Animales" del 2012 que ganó múltiples premios.

En este documental vemos a la experta comunicarse en el más absoluto silencio y concentración con "Diablo" una pantera negra muy agresiva a la que nadie podía acercarse, a pesar que había sido rescatada y llevada a un santuario.

Anna logra "decifrar" que la pantera sufría una ansiedad profunda porque durante su rescate fue separada de dos cachorros de otra especie que Diablo había "adoptado" como suyos.

El director del santuario, completamente en shock, y con los ojos bañados de lágrimas, le dice a Anna que, sí, que él sabe de los cachorros y que éstos están seguros y vivos.

"Diablo" también ruega que por favor le cambien el nombre. Que ese nombre tan oscuro le estaba afectando, y así se lo hace saber Anna Breytenbach a los dueños del refugio, que no salen de su asombro.

La pantera pasó a ser llamada "Spirit" (Espíritu) y fue reunida con los cachorros, y su carácter belicoso y arisco cambió de inmediato.

Recomiendo que busquen este documental porque es uno de los casos más ejemplares de lo que son los "whisperers."

¿Pero cómo podemos definir esta palabra para llevarla de la mano a nuestro análisis?

Hablamos de "susurradores" o "murmuradores." En realidad estamos refiriéndonos a científicos que han enfocado sus prácticas al estudio profundo de la conducta animal en su hábitat original, lejos de cualquier interacción con humanos, incluyendo aquellos en santuarios.

En el caso de caballos, se hace énfasis en los modales básicos de los equinos fuera de las granjas y se reúnen características comunes que luego aplican al estudio de cualquier otro caballo, sea cual sea su ambiente.

La terminología ya se ha convertido en parte del amplio diccionario de "slang" estadounidense. Es decir, es un término que se aplica a cualquier persona que tenga una especial conexión con los animales.

A mí me gusta pensar que un "whisperer," un "murmurador" es un ser tan convencido y tan conectado con la esencia de un animal, y una profunda admiración por su verdadera esencia, que, en su franco e incondicional amor, puede interactuar de una manera casi humana.

Sería como decir que hay animales que encuentran en un ser humano su alma gemela, y viceversa. Obviamente, quitando del medio cualquier connotación afectiva-sexual.

Pero me gustaría por un instante llevar ese término, el de "whisperer," traducido para esta analogía como "el entendedor" a la arena política.

Planteemos, por un instante, la siguiente hipótesis:

Podría ser el problema fundamental de las naciones de Occidente, la falta de líderes y de ciudadanos, que puedan entenderse mutuamente. Hablamos el mismo idioma, por así decirlo, de aquellos, que nos pretenden gobernar?

Si hay algo que caracteriza a los susurradores o domadores de animales a los que nos referimos en nuestros ejemplos anteriores, sabemos que es la metodología empleada para comunicarnos con otras especies, es la utilización de extrema docilidad y gentileza, aun si los animales se muestran agresivos.

Los comunicadores de animales han de tener la paciencia de Job y muchísima perseverancia. Y ante todo mostrar completa reverencia a la naturaleza del animal al que lidian.

Esto lo vemos en el clásico venezolano "La Potra Zaina" del maestro del arpa Juan Vicente Torrealba, donde el llanero que se deslumbra con la potranca rebelde y altanera, logra hacer que pueda morder el freno y llevar la montura, antes de devolverla a la sabana.

En la política moderna, menuda tarea ha de tener un líder que quiera comprender y adiestrar a una sociedad tan depauperada y tan descarriada como la que, muy lamentablemente, observamos a nuestro alrededor con estupor y mucho espanto.

No me queda la menor duda que cada nación tiene alma y voz propia. Lo que carece es quien la escuche.

Quiero aclarar que para este análisis debemos referirnos estrictamente a países con un sistema político democrático--al menos en intención.

Debemos descartar a las dictaduras y a las monarquías absolutistas del Medio Oriente. 

Quedémosno con los regímenes que se dicen demócratas, donde, en teoría, el gobierno reside en la soberanía del pueblo.

La esencia, el alma de una nación, va a cambiar su modulación y o va a callarse por completo si se violan, de alguna u otra manera, los principios de una democracia estructurada y sana.

Me gustaría que hablemos de algunos países con los que se ha hecho más que obvia la disonancia entre su pueblo y sus gobernantes.

Empecemos por España...

España, como hemos dicho en otros análisis por este mismo medio, tiene una esencia profundamente afectada y malherida por los efectos secundarios que la han maltratado desde el final de la Guerra Civil, donde se alzan triunfadoras las fuerzas Nacionalistas de Francisco Franco.

Franco, por casi 40 años, toma las riendas de España bajo una tiránica dictadura, que, como tantos otros regímenes no democráticos, no estuvo exento de crímenes de lesa humanidad y medidas ciudadanas estrictas.

En 1975, a la muerte del dictador, empieza una transición, que si bien tenía las huellas indiscutibles de Franco, pretendía llevar a España a la modernidad y a un decoro más apto para las últimas décadas del siglo XX.

Sin embargo, es, precisamente, en esta transición donde los españoles de a pie, la clase trabajadora, pierde absoluto contacto, hasta el sol de hoy, con su "torre de control," por así decirlo.

En mi opinión, y de acuerdo con los análisis de muchos periodistas españoles, España estaba más que preparada para su tercera y definitiva república. 

Lamentablemente, se instauró una monarquía constitucional que ha impactado muy negativamente a la política española.

Los últimos años han plagado a España del renacimiento de grupos políticos radicales, por un lado globalistas, por otro lado, neo franquistas.

El sistema de gobiernos autonómicos se ve liderizado por figuras elitistas que no cesan de protagonizar vandalismo fiscal y que han hecho caja a través del tráfico de influencias.

Pero es precisamente en medio de este caos que, por fin, y por primera vez en mucho tiempo, si prestamos atención, podemos escuchar que los españoles están hambrientos de libertad y de una democracia que pareciera estar en un constante limbo. Los españoles están deseosos de tener soberanía, pero ésta les esquiva, viendo estos, los ciudadanos, su tranquilidad, en una especie de "yo yo" entre los dedos de los políticos.

En el caso de Argentina, vemos un país, que al igual que España, se conoce como una nación riquísima en historia y cultura, pero que se vio manchada con la llegada de Domingo Perón, con un primer período entre 1946 y 1955, y luego, por un año entre 1973 y 1974, año en que falleció.

Si bien Perón había sido electo por el pueblo argentino, flaco favor hizo Perón a la insípida democracia de su país. 

Tuvo suerte de que la controversial figura de su mujer, Eva Duarte, estaba a su lado para blanquear y ensalzar la figura de su marido despótico.

No olvidemos que fue durante el primer período de Perón que un grupo de conocidos criminales nazis, incluyendo, Josef Mengele, el fatídico "ángel de la muerte" de Auschwitz vivió a sus anchas en la nación argentina y allí murió sin haber probado las hieles de la justicia.

El peronismo podría decirse que sí que supo domar y captar la ideología del argentino, y hasta nuestros días, la garra del peronismo sigue exprimiendo la yugular del ciudadano de clase media y clase baja. Y aun así, por Evita, llora Argentina a cántaros.

Muy lamentablemente, su actual gobernante, electo hace menos de un año, Javier Milei, hasta el momento no ha hecho más que mostrar alta disonancia con el espíritu de su país. Si bien ha querido intentar levantar la economía, no se termina de acoplar a la idiosincrasia de una nación que se ha hecho esclava del populismo socialista de sus líderes Peronistas.

Estados Unidos es otra nación cuya voz parece haberse quedado afónica. 

Si bien nuestros Padres Fundadores, erigieron una república estructurada a la perfección para un pueblo trabajador y de altísima moral, un mal uso del sistema capitalista, que bien ha marcado el boom de su economía, y un peligroso giro hacia el globalismo, han hundido a la nación más poderosa del planeta, hasta convertirla en un vasallo de las agendas de grandes corporaciones.

En cuanto a la población, es difícil, entenderla, puesto que su democracia está resquebrajada gracias a las acciones de políticos ferozmente polarizantes e incompetentes.

Israel, es otro clásico ejemplo, de discordia entre la voz de sus entrañas, y su actual situación socio política. Israel se erige como el único estado democrático del Medio Oriente. Y presume de ello como si fuera algo de lo que debemos sentirnos orgullosos.

Israel no sólo que no ha constituido bien su sistema político, sino que ha adquirido una enfermiza y debilitante co-dependencia con Occidente.

Muy lamentablemente para el estado hebreo, una democracia no ha hecho más que traerle consecuencias nefastas con el trato de sus vecinos teocráticos. Por desgracia, en sus escasos 76 años de existencia quien ha actuado de "susurrador," que más es un "domador" implacable, es los Estados Unidos.

De a poco, y lo cual aplaudo, el gobierno israelí, pareciera estar más dispuesto a tomar sus propias decisiones en este momento crítico, donde la existencia de este país está en peligro de extinción. Sin exagerar.

Francia salió en tromba a destruir La Bastilla el 14 de Julio de 1789, dando inicia a una virulenta masacre durante la Revolución que dió fin al reinado de los "Luises." Luego de un período napoleónico donde se adueñó de media Europa, parecía que "La Francia" encontraba su voz, a pesar de sus tragedias durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero hoy por hoy, Francia, hace frente a una guerra interna con la llegada de una inmigración, mayormente musulmana, que ha querido cobrarle a su "madre patria"--con creces--sus siglos de colonización.

Francia, dirigida por un vanidoso y globalista Emmanuel Macron, ha descendido a los infiernos de la inmoralidad y la pobreza ideológica. 

Por qué, nos tenemos que preguntar, por qué no hemos podido dar con nuestros "whisperers"?

La voz de nuestros países se diluye, cierto, pero si prestamos atención, no se calla nunca jamás. 

Lo que sí que tenemos claro es que las naciones parecieran atraer líderes que no contribuyen a nada, excepto a más desgracias.

En Venezuela, poco podemos dudar que el fallecido Hugo Chávez Frías, como se diría popularmente, se metió a los venezolanos en un bolsillo. Lo hizo, pero a costa de un empobrecimiento moral y económico sin precedentes. ¿Por qué? Muy sencillo, jugó con las debilidades del venezolano. Lo mantuvo preso de su ignorancia y de su harta ansia de caudillismo. Tan simple como eso. 

La voz de Venezuela hay que despertarla. Está casi muerta. En Venezuela el bravo pueblo se acobardó, quizá para siempre.

Opino, y me imagino, que sola no estoy en mis apuntes, que la corrupción despiadada de los medios de comunicación han contribuido, en gran parte, a que no haya podido producirse ese encuentro deseado entre el ciudadano y sus "murmuradores." Estos no han de ser necesariamente mesías, sino maestros y expertos observadores, como lo son los protagonistas de nuestras analogías equinas al principio de este análisis.

Los medios de comunicación han encontrado amplio apoyo en la aparición de las redes sociales, que si bien pudieron ser utilizadas como pistas libres para la libertad de expresión, están siendo controladas por oligarcas empresariales que solo velan por su propio bienestar.

Las grandes cadenas de televisión, y las plataformas de entretenimiento, son descarados en la distribución de propaganda.

Los periodistas, aún muchos de aquellos que se dicen independientes, se dejan comprar y manipular. No se busca informar o educar. Se busca adoctrinar y captar mentes débiles que luego se vuelven usuarios adeptos a la desinformación y al fanatismo ideológico.

Es triste no poder tener ánimo más que para el pesimismo. Pero la realidad es que Occidente está conforme en seguir nadando sin rumbo en sus propios excrementos.

Cuesta demasiado esfuerzo y recursos disecar tanta mediocridad y tanta ignorancia.

Pero quizá sea la voluntad de Dios que, precisamente, las consecuencias de este caos, sean las que despierten las voces de los ciudadanos de una vez por todas.

O quizá sea una cruzada solitaria la que nos impulsa, a cada uno de nosotros, a hacer, de cualquier manera posible, nuestra cruzada para descubrir la esencia de nuestro perdido mundo. Quizá la voz nos está asumiendo sordos, y no hace mucho esfuerzo.

Pero los que escuchamos con el alma no solamente sabremos oír sino actuar acorde. Es un proceso lento y creo que tomará varias generaciones.

Decía el querido escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998:

"Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra eres tú".

La primera se ha amilanado y se disgrega y se disuelve camino a la ruina. 

Pero nosotros debemos atender al grito salvaje que nos avisa un apocalipsis de nuestra civilización. 

Como a "Zaina" y a "Diablo" le hemos de poner freno a la debacle para ver a este lujo de pueblo Occidental gozar de la libertad que se merece--de una vez por todas y como Dios manda.


Monday, April 15, 2024

Estados Unidos: Faro, Amo, Salvador o Enemigo de Todos?

 


En el extraordinario film de Steven Spielberg, "Munich," que fue estrenado en el 2005, aparece un peculiar personaje que nos va a hacer entender el análisis que haremos hoy sobre el intervencionismo de Occidente, y particularmente, de Estados Unidos, alrededor del mundo, en el último siglo.

En "Munich," el protagonista, Avner, ex agente del Mossad, es contratado junto a otros voluntarios para llevar a cabo los asesinatos, a modo de represalia, de los responsables de la masacre que dejó a los once participantes del equipo olímpico israelí muertos en mano del grupo terrorista "Septiembre Negro" en el verano de 1972, cuando los Juegos Olímpicos tuvieron lugar en suelo alemán.

La operación es financiada por el gobierno israelí, en aquel momento, a manos de Golda Meir, y Avner y su equipo reciben instrucciones de como han de encontrar a los terroristas, ya dispersos y viviendo sus vidas como civiles.

Para lograr su cometido, Avner se asocia con un informante de origen francés llamado Louis. El padre de Louis le coge especial cariño a Avner, y a pesar que tiene en su haber crímenes ligados a su pasado como guerrillero comunista, pareciera que la conexión de Avner y Louis es bastante genuina.

A cambio de una suma de dinero considerable, Louis da a Avner los nombres y la ubicación actual de los asesinos de los atletas.

Uno a uno, Avner y sus compañeros se van "haciendo cargo" de que los terroristas dejen este mundo.

En una escena, Louis confiesa a Avner, que su trabajo lo hace, simultáneamente, amar a todo el mundo y, a la vez, odiar a todo el mundo. Sus sentimientos están siempre encontrados y confusos. La clave, claro está, yace en quién da más por alguna información particular.

En los últimos tiempos de la corta, pero intensa historia de Estados Unidos como una república, se ha discutido insaciablemente la tendencia de la Unión americana a hacer intervencionista.

Esta terminología, primero que nada, debemos simplificarla.

El concepto de intervencionismo es definido como la acción deliberada de un Estado o entidad privada en los designios de otro Estado autónomo u otra entidad privada.

Su uso más generalizado es aplicado a la economía, pero cuando se trata de involucrar a la nación americana, vemos que ha habido sucesos donde Norteamérica ha podido influenciar la política y ha aspirado a controlar el eje de estas naciones extranjeras.

Está más que documentado, por ejemplo, que Estados Unidos tuvo mucho que ver con la instauración en América Latina de dictaduras como la de Augusto Pinochet en Chile o Rafael Trujillo en República Dominicana.

El magnum opus de Gabriel García Márquez, "Cien Años de Soledad," también, de una manera novelada, hace una denuncia de las movidas de Estados Unidos en su natal Colombia, todo ello reflejado en los altos y bajos de la historia de una ciudad ficticia como lo es Macondo.

Estados Unidos sacó cuantiosas ganancias moviendo los hilos, por así decirlo, de gobiernos extranjeros.

De estas maniobras, USA ha recibido a lo largo del tiempo el mote de "imperialista."

Cuando analizamos la situación de Haití, aprendimos que durante casi dos décadas Estados Unidos ancló su presencia en la isla, y, muy lamentablemente, se hizo con las reservas de oro de la nación caribeña.

Sin embargo, no podemos, ojo, culpabilizar, sólo a la presencia americana por la degradación de Haití.

Esta intervención fue únicamente un síntoma de muchos tantos.

Invito a que podamos ver la inmensa hemeroteca que relata la necesidad constante de Estados Unidos de ser una especie de "influencer universal."

En los años en que Estados Unidos, y quizá con menos peso, otros países occidentales, han querido colocar sus piezas de ajedrez en tableros extranjeros, han habido tanto aciertos como calamidades. Los argumentos hacia lo uno, como hacia lo contrario, son todos, absolutamente respetables y aceptables.

Quizá lo cuestionable es la doble vara moral con la que Estados Unidos, en quien centraremos esta discusión, ha actuado.

De aquí que es tan importante, hacer la comparación con el mercenario Louis, que baila al son que le toquen. Como se dice vulgarmente, "por la plata baila el mono."

Con la llegada de internet y la proliferación de medios digitales, y, por encima de todo, las redes sociales, nuestras páginas de historia, se han visto, en tiempos recientes, podríamos decir, re-escritas o quizá, más bien, aclaradas, porque han salido a la luz evidencia de las estrategias de las potencias mundiales, sean los Estados Unidos, Rusia, y, por supuesto, China, empleadas para ese intervencionismo, o, incluso total control sobre los designios de otros países.

El caso de China, es más que obvio, y merece su propio análisis exhaustivo. Pero para los que nos compete en este momento, China "le ha declarado la guerra a Occidente" y su modus operandi no conoce límites ni moral. Aparte de eso, sus recursos son aparentemente infinitos.

China es un "Louis" a su máxima potencia.

Volviendo a Estados Unidos, sabemos que, por desgracia, la nación americana, ha actuado tan aberrantemente en el pasado, como podría estarlo haciendo hoy por hoy China.

Dos ejemplos:

Es público y notorio que el gobierno americano hizo negocios millonarios con el Tercer Reich. Hasta la Alemania nazi llegaron la firma de automóviles Ford (Henry Ford era admirador pasional de Adolfo Hitler) y hasta la Coca Cola.

Alegadamente, y esto es macabro sin lugar a duda, los rieles que llegaban a las puertas de Auschwitz eran de fabricación americana.

Cada vez hay más evidencia, aunque no ha salido nada a la luz de manera oficial, que el terrible ataque de Las Torres Gemelas, conocidos como el 11S, en el 2001, pudo haber sido provocado para cambiar la opinión pública y, así, Estados Unidos, poder invadir Afganistán.

Pero así como la economía americana, que venía de sufrir la Gran Depresión, se pudo levantar gracias, entre otras cosas, a las negociaciones de Norteamérica con el gobierno genocida de Hitler, el 6 de Junio de 1944, las tropas americanas llegaron a las costas de Normandía para aniquilar a su enemigo acérrimo con el que hasta entonces había compartido una coca cola.

Así de simple y sencillo.

Si Estados Unidos pudiese contestar a qué se debía su nueva conducta, podría responder con la típica frase "business is business" (un negocio es un negocio) o, tal vez, como diría Pedro Sánchez, actual Presidente del Gobierno de España: "cambié de opinión."

Nos vamos entendiendo?

La batalla cultural, estas cruzadas imprescindibles para el rescate de los valores intrínsecos de nuestra civilización, las naciones occidentales, y muy en especial Estados Unidos, ha hecho que este último se haya replanteado su política exterior.

El gobierno del ex mandatario, y actual, candidato republicano Donald Trump, empezó a crear una nueva consciencia, donde la nación americana debía adoptar una postura de aislamiento, defendida por sus seguidores, bajo el eslogan "America First" (América Primero)

Pero muy desgraciadamente, los seguidores más fanáticos del movimiento Trumpista, muchos de ellos nostálgicos de la era nacionalista que prosperó en Estados Unidos en los años 40s, no han podido ni explicar ni moldear con políticas o con información acertada las tendencias, llamemos, globalistas de las que ha vivido la Unión Americana por cien años o más.

Más que políticos o analistas son activistas tremendistas, bastante, en mi opinión, irresponsables. Si bien hay mucho que aplaudir del esfuerzo hacia una nueva consciencia como país, es un proceso muy lento que hay que dirigir con tino y mucha puntería.

Otro punto a valorar, es que después de décadas enteras con sus días y sus noches, de que el mundo ve a Estados Unidos como el faro de Occidente, ya hay generaciones que esperan que Estados Unidos "actúe" frente a un conflicto geo político. Se espera y se exige, incluso.

Vamos a dar dos muy buenos ejemplos...

El primero es el clamor multitudinario de muchísimos venezolanos dentro y fuera de su país, para que el gobierno de Trump "hiciera algo" para aliviar y salvar a Venezuela de Nicolás Maduro y sus secuaces dictatoriales.

Trump, al principio, se vio bastante motivado para actuar en favor de Venezuela, aupado por muchos congresistas como Marco Rubio, que se ha tomado la situación de Venezuela como un asunto personal.

Al tiempo, las insinuaciones de Trump se enfriaron. Luego con Biden y su conocida y notoria ineptitud, se han vuelto a crear, por un lado, nexos petroleros muy gratificantes económicamente, y por otro, una velada condena a las cuantiosas violaciones de derechos humanos por parte del régimen chavista.

El segundo ejemplo del que ya hemos hablado y seguiremos hablando en futuros análisis, es Israel. Estados Unidos, desde el primer día, ha querido influenciar las decisiones de Benjamín Netanyahu y su gabinete. Israel, francamente, se ha mostrado vergonzosamente vasallo frente a las exigencias de personajes tan deplorables como Antony Blinken, actual Secretario de Estado.

Pero aquellos que han tomado partido por salvaguardar los intereses de Gaza, claman a Biden que por favor intervenga y acabe con la guerra.

Estados Unidos está dividida más que nunca en opiniones. Y una vez más tiene sus sentimientos confundidos como el informante del film "Munich." Sabemos que Estados Unidos ha hecho inversiones billonarias tanto en Israel, un aliado orgánico y fiel, pero también le ha llenado las arcas de dólares y uranio a Irán, enemigo sin cuartel del estado judío.

Lamentablemente, esta incongruencia de los Estados Unidos está siendo amplificada por la repercusión que dan a todo las redes sociales, al igual que lo complicado que es para Estados Unidos actuar objetivamente en un año electoral tan crucial como el 2024.

Luego hay un tercer factor, importante a tomar en cuenta en esta transición hacia una política nacionalista y de aislamiento: el negocio de la defensa.

Los congresistas están bajo muchísima presión de parte de estados donde la producción de armamento de guerra o incluso nuclear constituye un peso pesado en la economía local.

Lockheed Martin, por nombrar, quizá la empresa de defensa y armamento más conocida, está localizada en el estado de Maryland, muy cerca de la capital americana. 

Lockheed Martin recaudó ganancias que superan los $18 billones de dólares sólo en el 2023.

Y no solo está la presión de estas empresas en los congresistas para que apoyen iniciativas de guerra, que por supuesto, sino que los propios políticos y sus allegados también están ensanchando sus arcas con las ganancias de tener conflictos bélicos activos.

Para ser justos, los anti intervencionismo, por darles un nombre, tienen razón cuando cuestionan la irresponsable política exterior donde, se le ha dado, al gobierno de Zelensky, en Ucrania una cifra tan exorbitante como son aproximadamente $100 billones.

Este dinero sale de los impuestos que todos los americanos pagamos sin chistar. Es inconcebible que hasta la fecha no conozcamos para que Zelensky está utilizando este dinero. Las respuestas, hasta ahora, hielan la sangre, y, esperemos que haya evidencias en un futuro cercano para sacar a la luz lo que estaría haciendo Ucrania con el dinero de los Estados Unidos. Un conflicto en el que se mezclan la intriga, el soborno, y parece todo una saga de Netflix o un bestseller de Irving Wallace.

Sin embargo, y por encima de todo, tenemos que tomar en cuenta el factor humano en estos cambios tan bruscos de los que quiere participar Estados Unidos.

Nosotros no debemos ser China. Nosotros tenemos que actuar con infinita cautela y con mucha integridad. Estemos todos de acuerdo en ello, por favor.

La población de Occidente, y muy acentuadamente la población de Estados Unidos, está desahuciada, sensibilizada, y es, por desgracia, penosamente ignorante cuando no indiferente.

Los movimientos nacionalistas son, en sus nuevas versiones, agresivos y viscerales. Los que los vemos aparecer en países como Estados Unidos, o del otro lado del Atlántico, como podría ser el caso de España o Alemania, estamos mortificados. 

Muy triste es ver como trombas fachistas vuelven a caminar suelo europeo como si fuera una postal antigua que encontramos en un museo.

Dicho todo esto, y para concluir, ¿qué debemos hacer?

Como en tanto, o tal vez, como en todo, debemos encontrar un sano y efectivo equilibrio.

Dudo que estas nuevas corrientes nacionalistas tengan mucha más vida, una vez que la influencia de Trump se vaya desvaneciendo en el tiempo. La mayoría de conservadores cuestionamos la irresponsabilidad y la violencia con que se nos quiere imponer un nacionalismo con tintes ultraderechistas.

Por otro lado, si queremos tener una democracia como Dios manda, vuelvo y repito, y lo haré las veces que haga falta, tenemos que educar a nuestra población. El gran problema es que nuestros líderes han mostrado ser mediocres y moralmente corruptos. Los votantes nos vemos en la penosa situación de escoger "al menos malo."

Luego existen los personajes siniestros que abiertamente irrumpen en las redes y los medios para exigir que un gobierno extranjero, electo democráticamente, se aparte del poder. Esto es imperdonable lo haga Estados Unidos o cualquier nación contra otro suelo igual de soberano.

Por otra parte, y a esto sí que hay que darle oxígeno, hay que saber desinflar el poderío de naciones como China o como Irán, y me refiero a los líderes iraníes, porque la población es pacifista y en su mayoría desaprueban con ferocidad los designios de sus cabecillas teocráticos.

Como dijo Trump, también con acierto, a lo largo de su mandato, Estados Unidos no puede ser el único miembro responsable y fiable de los tratados internacionales y de organismos como Las Naciones Unidas. Todos los miembros deben de cumplir con sus obligaciones. De esta manera Estados Unidos tomaría decisiones que benefician a su gente y a sus aliados por igual.

El complicado camino de Estados Unidos y de Occidente a encontrar su norte, o reencontrarlo, si así se quiere, requerirá de mucho tiempo y de una paciencia que debemos estar dispuestos a tener.

Las consecuencias de una filosofía militarista o intervencionista, ya se han predicho con anterioridad. El General Dwight Eisenhower, héroe de la Segunda Guerra Mundial, y el 34to Presidente de Estados Unidos, ya advertía de la creciente y pujante fuerza militar de la nación americana y la posible corrupción de la política a raíz de ello. Eso se ha cumplido, por desgracia, a rajatabla.

Camino hacia esa reconciliación entre el pasado y el futuro de nuestras políticas, me quedo con una frase del General Eisenhower, que lleva en su seno sabiduría y gloria:

"No podemos enriquecernos como nación mientras empobrecemos al espíritu humano."

 


Monday, March 25, 2024

El Mesianismo Político: Crónicas de una Sociedad Deshauciada



Muchos de ustedes ya estarán más que familiarizados con la compañía "Temu." Temu (www.temu.com) es una multinacional que opera en línea, y podría definirse como el Amazon de las baratijas.

Temu es originaria de China y llegó a los Estados Unidos en Septiembre del 2022.

Las opciones en Temu para comprar artículos para el hogar, ropa, accesorios, juguetes y papelería son inmensos, y hay facilidades de pago que no ofrece casi ningún comercio que opere estrictamente por la world wide web.

Con esto en mente, hay que ser muy cuidadosos de no caer en la tentación de gastar cientos de dólares, pensando que lo podemos pagar a crédito.

Sí, Temu es altamente adictivo y sus algoritmos son aves rapaces.

Temu, como es de esperarse, tiene muchísimos detractores por el sólo hecho que es una compañía china, pero ya esto es para otro análisis.

Entre el millar de artículos considerados "best sellers" en esta plataforma se encuentran una variedad de bolsas plásticas para guardar abrigos, cubrecamas, y, mayoritariamente la indumentaria de invierno. Obviamente, el consumidor puede utilizarlas para lo que guste, pero el marketing de estas bolsas de plástico está inclinado a artículos que ocuparían mucho espacio en nuestros armarios y gavetas.

Aquí viene lo importante: ¿Cómo se utilizan estas bolsas de plástico?

Muy sencillo...

Lo que se desea guardar se acomoda en la bolsa. La bolsa tiene a un lado un orificio estratégico por donde, con la ayuda de una aspiradora, se le extrae casi completamente todo el aire.

Completada esta extracción, el plástico se adhiere al material y, por consecuencia, el bulto pierde peso y volumen y se hace muchísimo más fácil su manipulación y su colocación donde ha de hibernar hasta la próxima temporada. O de modo permanente.

Nuestra sociedad, a diario, pasa por procesos muy similares, cortesía de las innumerables agendas y consignas ideológicas que como ávidas aspiradoras nos han asfixiado hasta el punto que hemos perdido ya no sólo oxígeno en nuestras neuronas y nuestro intelecto, sino que somos perfectamente manejables.

Esta tendencia pareciera no tener fin, en gran parte porque no ofrecemos resistencia alguna.

En las bolsas disponibles por Temu, la falta de aire no permite el flujo de humedad y, por lo tanto, reduce la posibilidad que se produzcan hongos.

En una sociedad, la asfixia moral y emocional, hace propicia la llegada de parásitos mediáticos y agendas prefabricadas que quieran cambiar nuestro "modus vivendi" y nuestros valores más fundamentales.

Fue durante el renacimiento que el filósofo y filólogo neerlandés Erasmo de Rotterdam (1466-1536) pronunció el famoso refrán: "En el país de los ciegos, el tuerto es rey."

Nunca antes esta frase ha tomado más relevancia que con la tendencia hoy en día a coronar testas idiotizadas y hacerles una reverencia sin pensar en las consecuencias.

Hablemos por un instante del concepto que nos atañe hoy, los mesías del nuevo milenio.

De acuerdo con los preceptos bíblicos, un mesías es "es el salvador o liberador de un grupo de personas o de la humanidad en general escogido por Dios, que traerá la paz al mundo, instaurando el Reino de los Cielos." 

Los judíos hemos estado esperando a nuestro "ha-mashiach," nuestro mesías, desde hace milenios. Si bien es cierto que a lo largo de nuestra historia hemos podido toparnos con excelentes y calificados candidatos, como sería el caso de Rabbi Yeshua ben Yosef, decidimos, con el máximo respeto, seguir esperando.

Podríamos decir que los judíos tenemos sumo cuidado a quien otorgamos tan gran honor y responsabilidad.

La búsqueda de líderes a lo largo de nuestra historia, ha sido de los conceptos más fascinantes que se puedan analizar y estudiar con detenimiento y minuciosa curiosidad. La lista de protagonistas que han sido considerados líderes es interminable. Hay héroes y villanos. Hay líderes santos y líderes bélicos. Hay líderes que han sido reyes, y hay quienes han sido esclavos con cadenas en sus manos.

Pongan ustedes el nombre que deseen. 

Muchos de estos héroes han tenido detractores y defensores. Seguidores fieles que han dado la vida por una causa, así como desertores que se han sentido vilmente traicionados por las ideas desquiciadas o desacertadas de su líder.

Hay líderes con tal poderío que sus discursos y sus acciones tienen repercusiones a nivel global. Y hay líderes en nuestros pequeños mundos. Un buen jefe, por ejemplo, hace una diferencia en nuestro día a día. El aprecio a nuestra labor, es compensada con aumentos de salario o con la adquisición de nuevas responsabilidades.

Por el contrario, un jefe desconsiderado, oportunista e indiferente, puede hacer que un ambiente de trabajo se haga absolutamente invivible y eso se traducirá en una producción mediocre y que posiblemente no pueda hacer frente al mercado y a la competencia.

Hoy nos vamos a concentrar en el surgimiento de los nuevos líderes creados en gran parte por la propaganda y los brazos mediáticos que ceban esta propaganda, vasallos estos mismos medios de comunicación de agendas pre-determinadas donde el susodicho líder elegido y exaltado por ellos tiende a beneficiarlos de alguna u otra manera.

Esta dinámica se hace urgente entenderla a medida que avanza este análisis.

Daremos algunos ejemplos con los que podrán identificarse, sin duda alguna, nuestros lectores.

Pero hay que hacer un inciso para aclarar que estos personajes (porque son más avatares que otra cosa) no pertenecen solamente a uno u otro espectro político o ideológico.

De hecho, es tal la influencia y son tan impresionantes los decibelios que llevan estas voces, que, precisamente, su mayor ambición es romper en pedazos las barreras del sonido y atravesar diferentes grupos ideológicos. De hecho son voces universales, amplificadas por el jugo irresistible de arrobas y hashtags.

Empecemos por El Salvador. En El Salvador hace media década gobierna Nayib Bukele. Bukele llegó al poder en su treintena. Era un millennial. Su programa de gobierno fue meticulosamente diseñado por y para las redes sociales y los medios digitales, locales y extranjeros.

El señor Bukele cuenta con un supuesto apoyo de casi todos los Salvadoreños. Al menos así se nos ha vendido la figura de un líder que ha luchado contra la mafia terrorífica de las maras, causantes de los atentados más sangrientos que se conocen en América Latina.

Bukele no ha escatimado gastos para pulir su imagen frente a sus millones de seguidores de habla hispana a kilómetros de El Salvador. No da muchas entrevistas lo cual es parte de su misterio.

Manipuló descaradamente las leyes de su país para permitir su re-elección. No hay otra manera de definirlo, y sus detractores (porque sí los tiene) hablan de un Nayib Bukele tiránico y hasta peligroso. 

Sin embargo, los decibeles de estas voces críticas son muy débiles. La máquina devoradora de propaganda que ha creado Bukele a través de sus intervenciones en redes, frente a una base de fanáticos que lo han convertido en un Mick Jagger de la política, prácticamante no admite puntos de vista adversos.

Nayib Bukele se ha convertido para el salvadoreño promedio en un verdadero, valga la redundancia, en  "salvador."

En Argentina por décadas se ha asentado la filosofía política e ideológica del peronismo. El argentino se niega a enterrar el espíritu populista de una Evita, y lo desempolva para pasearlo tanto en su cotidianidad como en su expresión cultural: novelas, canciones, cine, y por supuesto en las redes.

Actualmente, gobierna Javier Milei, un personaje hecho a imágen y semejanza de hashtags muy populares y consignas atractivas para el argentino, que aun si bebe y respira como un peronista más, se ha querido cuadrar con una agenda ideológica anti izquierda.

Los constantes desaciertos de Milei ya forman una rica hemeroteca como el caso tan lamentable donde se ha burlado de las personas con Síndrome de Down.

Cabe agregar que el señor Milei maneja sus propias redes sociales. 

Esto hay que recalcarlo de estos personajes. De hecho es imprescindible que se tome en cuenta el grado de control que tienen estas nuevas voces sobre sus palabras y sus apariciones.

En España tenemos el caso de la presidenta de la comunidad autónoma de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las fichas más relevantes en la historia del Partido Popular (PP) 

La señora Ayuso empezó su carrera política cuando era muy joven y empezó a adquirir relevancia en las redes sociales cuando se convirtió en "portavoz" de la perrita "Pecas" de Esperanza Aguirre, ex presidenta de la Comunidad de Madrid del 2003 al 2012 y ex presidenta del Senado español.

Fue relaciones públicas de "Pecas" hasta que el can falleció. Ya después, su habilidad de crear frasesitas cool y de hacerse atractiva a los millenials, empezó un poderoso ascenso en las filas de su partido.

Con la llegada de Pedro Sánchez al poder en el 2019, quiso hacerse notar con una línea, a mi parecer, estúpida, pero no por ello menos hábil y pegajosa, sobretodo para un sector de madrileños que componen las filas más elitistas de aristócrtas rancios y empresarios del Ibex 35.

Ayuso le propina a Sánchez dos o tres insultos y ya se convierte en la Agustina de Aragón del siglo XXI. Así de patético ha llegado a ser el votante del Madrid de hoy.

En mi opinión Díaz Ayuso es un crisol vacío, una dotada actriz  con un excelente y bien financiado guión que le han proporcionado tanto los líderes de su partido como una pandilla de medios subvencionados por propaganda institucional. Esto sin contar las numerosísimas movidas tan cuestionadas donde miembros de su entorno cercano se han visto altamente beneficiados. 

En este punto, sin miramiento, me hago portavoz de los medios independientes que no se han dejado ni financiar ni seducir por los cantos de sirena de la señora Ayuso.

Para no extendernos con una lista que nos llevaría a un análisis demasiado denso y demasiado largo, nos vamos al número uno de estos nuevos avatares con máxima influencia. Me refiero, como no podría ser de otra a manera, a Donald Trump.

A diferencia de estos personajes que he nombrado anteriormente, pienso que Trump es quizá el único que no tiene una agenda oculta. Genuinamente, el ex-presidente, ha demostrado que tiene una inmensa e intensa pasión por los Estados Unidos y por seguir la estela de nuestros Padres Fundadores.

De plano, me atrevo a decir, que mucho de lo que se ha adjudicado al señor Trump es injusto, cruel, y sólo refleja el alcance que tienen aquellos que nos han querido manipular y quieren poner al mando títeres tanto empresariales como mediáticos que son un vergonzoso protectorado de quienes controlan los lobbies y las agendas.

Trump tuvo una primera legislatura muy limpia y muy eficiente, pero lejos está el ex-mandatario libre de pecado. Trump se mostró débil frente a las fauces de Washington que lo engañaron sin piedad, y tuvo un manejo de la pandemia que dejó mucho que desear, a pesar de su enorme esfuerzo, muy loable, de conseguir las vacunas que tantas vidas salvaron.

Si bien muchos de nosotros hemos, con mucha conciencia, decidido darle una segunda oportunidad, colocándolo frente a las filas del partido Republicano para las elecciones de Noviembre, habemos quienes vemos en Trump unos cambios que no pueden pasarse por alto.

En el 2016, por ejemplo, su primera campaña, fue una contienda limpia y valiente donde Trump dejó ver que era anti-aborto.

Para su campaña actual, en sus propias palabras, ha decidido acceder a las excepciones que concede la ley para la práctica de un aborto: incesto, violación y peligro de la vida de la madre. 

Si bien estas opciones podría ser "razonables," Trump ha declarado que sin ellas no podría ganar las elecciones, adoptando así una postura más liberal.

En mi opinión, esto dice muy poco de la posible integridad de su campaña, dado que el aborto ya no es un asunto federal, sino que ha quedado en la potestad de cada uno de los estados de la unión, a raíz de la abolición de "Roe vs. Wade."

Estos no son devaneos del señor Trump o de cualquier otro político. Hay cada vez una población mayor, sobre todo mujeres de cierta clase social y de ciertas edades, digamos entre los 20 y 50 años que consideran que el aborto es un método anticonceptivo más y hacen sus cálculos electorales tomando muy en cuenta quien favorece y quien no favorece la terminación voluntaria de un embarazo. Ergo, Trump ha suavizado su posición con el aborto a cambio de un puñado de votos.

Con este punto podemos empezar a sacar conclusiones.

Una civilización occidental que padece de asfixia y con un brazo mediático que nos considera menos que las figuritas de barro del "Popol Vuh,"se ha hecho cómplice de la meteórica ascensión de mesías políticos e ideológicos como los que hemos descrito anteriormente.

Vuelvo y repito, este análisis no pretende polarizar su opinión. Al contrario, pretendo llamar la atención de lo peligroso que ha sido que se nos impongan personajes que al final han demostrado tener poco más que un hambre feroz de poder.

Pero la responsabilidad, señores, es y ha sido sólo nuestra. Las llegadas de personajes como Milei o Ayuso o Sánchez o Bukele u Obama o Trump es responsabilidad de un electorado poco exigente, desahuciado, engañado y mediocre. Sin subterfugios.

Puedo entender perfectamente que los anteriores nombres sean para muchos "la mejor opción." Y ahí está el quid. No! La mejor opción la debemos crear desde una consciencia moderada por la información, la educación moral e intelectual y la necesidad de desnudar al emperador se resienta quien se resienta.

La mejor opción es aquella que aún sin propaganda y sin la venia de consignas empresariales, mediáticas y maniáticas siguen brillando con luz propia.

Si bien nuestra sociedad está estructurada de tal manera donde se elige democráticamente a un líder político para cumplir nuestras leyes y ver por nuestro desarrollo socioeconómico, nuestra lista de exigencias ha de ser tal, que son ellos mismos los que han de sentir la aspiradora en su costado, asfixiándolos de sus intenciones maléficas y sus esquemas de corrupción.

No descartemos jamás bajo ningún concepto nuestra integridad. Valemos infinitamente más que lo que nos han hecho creer. Y es desde esta valía que debemos decidir y exigir quién, cuándo y cómo se manejan los designios de nuestras naciones.

Aceptamos lo justo. Exigimos lo máximo.

Escepticismo en modo "on."

Cero condicionalidad. Un voto es un contrato. El que lo viole, se verá hibernando en un closet oscuro, sin aire y sin voz, para siempre. "Per sécula," como las bolsas de Temu.

Demos paso a los líderes que sepan entender a cabalidad que así pensamos y que así lo haremos ver en las urnas y en nuestro camino.

La fe y su fuerza nos dará de vuelta el oxígeno que nos han querido robar impunemente.

No somos, ni seremos jamás un reino de ciegos. Somos un reino de almas despiertas y Dios es nuestro rey.

Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...