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Monday, April 29, 2024

Los Millennials: Sabia Savia de Nuestra Civilización



Las orquídeas son plantas de la familia de las "Orchidaceae." Su flor sea posiblemente una de las más bellas del mundo. En Venezuela la orquídea era considerada la flor nacional, y hoy en día el cultivo de orquídeas es de los más populares entre los horticultores y aficionados.

Existen aproximadamente 28,000 especies de orquídeas. La más común, y también la más comercial sería la especie de orquídea conocida como la "orquídea polilla" con sus colores brillantes y sus pétalos redondeados y gruesos.

Pocos saben, por ejemplo, que la vainilla, comúnmente utilizada en la repostería, es extraída de una especie de orquídea llamada "Vanilla planifolia," nativa de Centroamérica.

La orquídea tiene una peculiaridad y es que son plantas epífitas. Epífita significa que crecen adheridas a otras plantas, muy especialmente árboles de gran altura. Especies miniaturas también se han visto germinar en hojas. 

Esta condición de las orquídeas, me refiero a su hábitat, han hecho que erróneamente hayan sido confundidas con plantas parásitas. Este no es en lo absoluto el caso. La orquídea toma los nutrientes y la humedad del medio ambiente para realizar la fotosíntesis, y es, simplemente, su colocación en la altura de un tronco o rama, lo que le permite recibir los rayos solares.

De hecho, es muy común ver a las orquídeas en rincones poblados con hongos salvajes. Igualmente, ambas especies, se benefician mutuamente.

Si imaginamos que las generaciones de los últimos cien años son un robusto arbol, que se dice sano y frondoso, veremos varias ramas que han brotado y florecido orgánicamente. Tenemos la base del tronco, la más gruesa y la más cercana a las raíces, que serían la "Generación Silente," una de las mejores generaciones que han surgido desde que hemos estudiado la sociología, y serían hoy en día, si viven, nonagenarios o incluso centenarios. Fueron una generación de altos valores familiares y con una ética de vida que los llevó a ser fundadores de empresas y héroes de guerra. 

Seguidamente, vemos a los "baby boomers," nacidos en la postguerra y, para muchos, una generación consentida y pujante. Aunque muchos de ellos pudieron haberse desviado de su arbol madre en los años 60s, sus frutos crecieron con la influencia, los valores y la ética de sus progenitores.

La semilla de los "Baby Boomers," hoy en día septuagenarios u octogenarios, somos nosotros, la Generación X, quizá la más compleja de todas las generaciones y la que lleva, hoy por hoy, el legado y la responsabilidad de que nuestro susodicho arbol se mantenga erecto contra viento y marea.

La parte más debilitada de este arbol es la Generación Z, nuestros jóvenes y adolescentes que se mecen con los vendavales y están alejados moral y éticamente de las raíces, pero no se rompen--por el momento.

Las flores de este arbol ya han empezado a germinar y son la generación "alfa," los niños.

Hacer un análisis profundo de las múltiples generaciones que se erigen en este "arbol" es urgente e imprescindible. Nuestra civilización entera depende de la sobrevivencia de este "bosque" multi generacional.

Muy desgraciadamente nuestro “ecosistema” es vulnerable y podríamos ser consumidos por las llamaradas de ideologías y agendas que ya cercan y vigilan nuestro alrededor como zamuros.

En estos árboles centenarios, en las últimas décadas, se han visto hospedarse a múltiples y coloridas “orquídeas” que si bien no son parte de la matriz generacional a la que nos referimos en nuestra analogía, podrían ser cruciales para la sobrevivencia de nuestro bosque: los millennials.

La generación "Millennial," igualmente conocida como la "Generación Y," es quizá la más difícil de definir y de comprender. En nuestro arbol, los veríamos crecer, entre la Generación X y la Generación Z.

Con altas variaciones en cuanto a su edad, me gustaría utilizar la definición más común en mi opinión. Millennials son aquellas personas nacidas entre 1987 y 1999. 

Sus padres son, igual que ellos, epífitas que se adhirieron a nuestro arbol en los años 50s.

A los millennials quizá no los esperábamos, pero hoy por hoy, tenemos que dar gracias a Dios que nos hayan elegido a nosotros para hacer sus hogares y engalanarnos con la amplia gama de su sabiduría.

Entre la Generación X y los millennials ha habido profundas rivalidades. Las diferencias en pensamiento y en acción son abismales.

El millennial es agresivo, veraz, impulsivo, pragmático y hasta un poco insolente. La Generación X es lenta, pacifista, cautelosa y desconfiada. Pero veinte años de “convivencia” con los millennials en nuestro "tronco" ya han hecho que nuestra savia tenga la esencia de estos polinizadores multicolores.

¿Por qué se hace imprescindible hacer un análisis de la Generación Y? 

Quizá la respuesta más objetiva es que los millennials constituyen el mayor número de personas en la esfera laboral a nivel mundial. Sólo en los Estados Unidos, los millennials constituyen aproximadamente el 35% de los trabajadores activos. Estamos hablando de un número aproximado de 56 millones de personas. 

El millennial, sin embargo, no tiene, para nada la misma ética laboral y de vida que lo que estamos acostumbrados a ver en mi generación. Y ni hablar de lo lejanos que están de los "Boomers."

Los millennials tienen su propia voz. Sus propias reglas. Su propia visión. 

Pero es cada vez más urgente estudiarlos al detalle, porque a pesar de su juventud, llevan en su esencia una sapiencia que ya la quisiéramos nosotros que somos más experimentados y "ancianos."

Por mucho tiempo mi impresión de los millennials fue profundamente negativa. Mi rechazo hacia ellos era total. 

Me acuerdo de que hace unos 15 años atrás vi un reportaje sobre los millennials, en una época en que éstos eran tan imberbes e insoportables como ahora son los Gen Z.

Pero hoy en día las palabras que escuché hablar sobre esa juventud, me acompañan y me han inspirado más de lo que me gustaría confesar.

Cuando el millennial empieza a llegar al campo de trabajo, ya éstos habían sido programados a través de su educación, y más que todo, a partir de su extensa exposición a las altas tecnologías, a que sólo deseaban trabajar en ambientes donde pudiesen aplicar su conocimiento y donde pudiesen fundir sus valores personales con los valores de la empresa que los emplearía.

Esto jamás lo tomamos en cuenta nosotros, ni nuestros padres, y mucho menos nuestros abuelos. Oír esto era el acabose, y enseguida los asociamos con los "hippies," y los despreciamos e intentamos que dejaran nuestro arbol. Los confundimos con verdaderos parásitos.

Pero los millennials no abandonaron su nicho. De hecho, siguieron prosperando y creciendo en número y en influencia.

Un ejemplo de esta filosofía la encontramos en el empresario Ben Lerer.

Lerer es el co-fundador de la popular página web llamada "Thrillist" (thrillist.com) que es una guía para los que buscan aventuras culinarias y viajes exóticos dirigidos a los gustos y paladares más jóvenes. "Thrillist" fue fundada en el 2004, cuando Lerer tenía unos 18 años. Hoy, a sus 38 años ya tiene en su haber varias empresas "start ups," un innovador concepto que aclararemos en unos instantes.

Ben Lerer tiene una frase muy interesante que nos lleva con la puntería de un láser a las neuronas de un millennial: "La gente que trabaja para ti no está construyendo una empresa para ti, la están construyendo para sí mismos, son el centro de su propio universo. El hecho de que usted sea el director ejecutivo no significa que vengan a trabajar todos los días para hacerle feliz. Quieren ser felices y tu trabajo es mantenerlos así."

Los millennials son estridentes y vanidosos. De hecho fueron la primera "generación woke" que existió por décadas, hasta que los Gen Z se hicieron mayores.

Pero quiero volver por un instante a este concepto que trajeron los millennials a nuestra fuerza laboral. 

Hasta que llegaron ellos, nuestras generaciones trabajaban con disciplina y dedicación. Y no se nos planteaba que nuestros ideales estuvieran moldeados a una empresa en particular. Fuimos criados para el esfuerzo y la dedicación, nuestros padres inculcaron en nosotros la constancia, la responsabilidad extrema, la lealtad y la búsqueda de la excelencia.

Se hacía énfasis en crear un curriculum donde se reflejara nuestra competencia, y apostábamos por buenos beneficios y un plan de retiro.

Los millennials son excelentes sin buscarlo. Han nacido con un conocimiento nato de la world wide web. Ya manejaban las tabletas y los teléfonos inteligentes. Una computadora no era, como lo fue para nosotros, un objeto exótico y primitivo. El millennial ya hablaba de "gigabytes."

Los problemas de índole social obsesionaron a los millennials desde su infancia. Sus padres--y sobre todo sus madres--fueron pioneras del feminismo y de la revolución sexual.

El millennial no veía a una empresa por sus beneficios y sus prestaciones. El millennial llegaba para crearse su propia agenda laboral. Lo que no estaba inventado, ellos lo crearon con una habilidad que nos dejó atónitos.

Las redes sociales de nuestros días fueron generadas por los millennials. La gran mayoría de ellos tienen sus propias empresas y los llamados "start ups."

Un "start up" podría decirse que es una empresa constituida por pequeños y jovencísimos empresarios que invierten en una idea, producto o servicio. De aquí saben sacar sus mayores beneficios y costos. Puede que un "start up" no llegue a tener mucho tiempo de vida, pero en su breve existencia, tampoco podemos extrañarnos si llegan a estar en las listas de los "Fortune 500" (Las empresas más prolíficas y más solventes de Wall Street en el caso de los EEUU)

Quizá el desarrollo de estas magníficas orquídeas y su peculiar manera de hacer su fotosíntesis, aprovechando el soporte que le damos, hizo que fuesen los millennials los que fueran "captados" por las agendas ideológicas que ya venían arrastrándose por nuestros bosques.

A estas agendas sí sería adecuado denominarlas parásitos, y su veneno ya ha alcanzado a nuestras ramas más vulnerables.

El millennial se dejó seducir por la narrativa "woke" de un supuesto apocalipsis climático, que cada vez nos damos más cuenta, que es un fantoche creado para introducir costosísimos e inservibles programas ecológicos. 

Los millennials son estudiantes de propaganda, y tan fascinados han estado con ella, que sin querer, la han absorbido como absorben energía solar las orquídeas en sus alturas.

El millennial acepta y propaga la agenda de los lobbies del LGTBQ, y han visto como sus ambiciosas arcas se han llenado a tope con la creación de mercancía, servicios y narrativas progresistas.

De hecho, hoy por hoy hay más millonarios millennials que boomers. Lo que a la generación de nuestros padres y abuelos, pudo costar 40 años, el millennial lo logró en menos de diez.

No ha habido lo que esta prodigiosa generación no pueda lograr.

Entre nosotros, los X, y ellos, los Y, había poca comunicación y una rivalidad que no parecía poder conciliarse. Mucho sería por celos, imagino yo. 

Pero en esta convivencia nuestra manera de ver el mundo, y nuestro despertar de consciencia, nos hizo ver lo necesario que era tener a nuestras orquídeas haciendo gala de su magnificencia.

Los millennials empezaron a madurar y la Generación X comenzó a tomar nota de sus manifiestos y sus enseñanzas.

Pero sucedió algo que nos sorprendió a todos los que hemos visto a los millennials crecer y hacerse adultos.

Los y se convirtieron en padres y madres de familia.

Los millennials son quizá la generación más fértil que existe actualmente. Sus solventes y abundantes finanzas los han visto reproducirse con facilidad. Los millennials mayores ya bordan los cuarenta y es común ver familias numerosas, con tres y cuatro hijos.

Mi generación, la generación X es completamente seca, mustia y ha tenido muy pocos hijos. Muchos de mi generación ya son abuelos. Pero francamente mi generación ha sido bastante mediocre criando a nuestros jóvenes. Se dice, sin embargo, que los padres que han escogido tener a sus hijos después de los 40 años, se han visto adquiriendo una mejor consciencia para estar presentes y atentos en la vida de estos niños.

Pero esta conversación ya la hemos tenido en otros análisis anteriores.

Volvamos a los millennials.

La denominada generación "alfa," los más pequeños brotes de nuestro arbol son, en su gran mayoría, las semillas de los millennials. Muchos de estos niños están ya en edades escolares.

El turbio, preocupante y alarmante reflejo que se ha podido ver en los niños, es lo que ha hecho a los millennials hacer un frenazo contundente en sus constantes búsquedas ideológicas y sus despreocupantes aventuras laborales.

El caos provocado por los parásitos, que ya se ha vuelto casi una pandemia incurable, es lo que ha hecho que los millennials vuelquen sus raíces a su "arbol matriz" para buscar ayuda y sabiduría.

Para darles un ejemplo.

Un estudio realizado por la universidad de Stanford, en California, pudo ver que hasta el año 2022, había un 80 por ciento de millennials que seguían adheridos a su filosofía de vida de emplearse o crear empresas basadas en sus valores progresistas. Esto es comúnmente llamado "capitalismo woke."

¡Pues, para sorpresa de todos, ese mismo número de millennials en el 2023, es decir, apenas un año después ha bajado al 58%! Y sigue cayendo en picada.

Los millennials fueron los primeros en hacer todo un movimiento para crear consciencia en el cuidado y desarrollo de la salud mental. Pero sus esfuerzos llevaron a millones de jóvenes a ser completamente frágiles, al punto que la Generación Z es conocida como la generación "de cristal."

Aunque están muy próximos en edad, los millennials, y esto está bien documentado, y yo, en mi experiencia laboral lo he visto de primera mano, desprecian a los Gen Z. Los miran, como se diría popularmente, por encima del hombro.

Sin embargo, los Gen Z se desviven por ser como los millennials. Son estos sus ídolos y sus modelos.

Los cambios ideológicos y el desarrollo emocional de los millennials, cuanto menos admirable, nos han hecho volcarnos a ellos y hemos podido experimentar una simbiosis de valores y conocimientos que nos ha hecho, de a poco, extraordinarios aliados.

La peste avanza y el despertar de los millennials, e incluso, de nosotros, los GenX, ha sido lento. Pero no se extingue ni se detiene. Al contrario.

Ahora muchos de nosotros, a pesar de doblarle, en muchos casos, en edad y experiencia, estamos dando a los millennials valores de vida y de desarrollo espiritual que bien que los millennials necesitaban acoger. Y los millennials, sorpresivamente, cuando se trata de ir a las urnas electorales, se han convertido en votantes conservadores sin mano izquierda.

Todo sea por los más jóvenes y todo sea por erradicar la plaga y extinguir el incendio que nos amenaza con consumir a nuestra civilización entera.

Millennials y Gen X, juntos por fin. Y en esa unión está la fuerza.

El arbol ha de seguir en pie.



Monday, November 27, 2023

La Ley de la Atracción: Extasis, Agonía y Destierro


Es importante tener muy claro, y reiterar con cada tema que analizamos, que el caos ideológico y esta dislexia moral que nos está tocando sobrevivir y resistir no llegó de la noche a la mañana.

Casi se podría decir que se fueron dando pasos muy bien planeados y específicos que ojalá alguien pudiera capturar en una enciclopedia de varios tomos (en un libro sería imposible)

Qué legado sería para las generaciones futuras tener encapsulados los grandes males del mundo y cómo se llegó a implementar cada uno de ellos. Y como erradicarlos para siempre.

Descifrar cada uno de los esquemas y las estrategias de propaganda diseñadas para la expansión de mal es urgente. 

Pero lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de que ha sido todo paulatino pero seguro. Perseverante. Calculado. Medido. Estudiado. Hemos sido permisivos y hemos dejado que nuestra realidad, como esponja, se impregne de mentiras y esquemas ficticios y tóxicos.

Para implementar ideas nuevas, cualquier idea nueva, se hace primordialmente un sondeo del grupo de personas a quien va dirigida esa idea, esos nuevos conceptos. Eso es fácil de aprender. Incluso hay cátedras universitarias dedicadas a esto, sobre todo en las carreras relacionadas con política, comunicación y publicidad.

En una sociedad que ha sido convenientemente, y a lo largo de varios años dividida en colectivos, y que, a su vez, entra en una constante lucha con otros colectivos, es muy fácil resquebrajar en masa múltiples valores que alguna vez nos definieron y nos fortalecieron.

En este nuevo milenio, con el internet completamente adueñado de nuestro día a día, nuestra filosofía de vida y la esfera política, se facilitó enormemente el flujo de información y nuevas doctrinas.

El internet fue para el siglo XXI lo que Gutenberg fue para el siglo XVI.

Si hay algo que une significativamente a millones de seres humanos es la religión. La religión de hecho se ha vuelto un blanco seguro para ir destruyendo toda la civilización Occidental de a poco.

La religión en nuestra civilización está unida inequívocamente a la teología judeo-cristiana que nos ha definido y unido desde hace más de dos mil años.

Hasta allí estamos claros.

Pero de toda la vida. Desde tiempos inmemoriales, han existido, o incluso podríamos decir, hemos coexistido con muchísimas creencias que no se adhieren a las religiones más convencionales: judaísmo, cristianismo, islam, y, por supuesto, las creencias de Oriente como el budismo o el hinduismo, entre otras.

Estos dogmas de orígenes paganos o de índole científica han servido para llenar un vacío espiritual que muchísimas personas no han logrado encontrar en los cimientos estructurados" de nuestras religiones mayoritarias. 

La llegada del nuevo siglo, y, por ende, el despertar del nuevo milenio, trajo bajo la manga un as que poco podíamos imaginar que iba a ser tan explosivo e influyente: El "New Age" (lo vamos a traducir como La Nueva Era)

Mentiríamos si dijéramos que El New Age apenas tiene 20 años o poco más. Lo dicho, estas creencias de alguna u otra manera han impermeabilizado Occidente por siglos, dadas las raíces politeístas de muchas doctrinas.

Pero El New Age, La Nueva Era, también conocido como El Nuevo Pensamiento, irrumpió en la esfera mediática y literaria como pocas cosas lo han hecho. Con fuerza no. Lo siguiente.

El New Age mezcla teorías bíblicas con teoremas científicos con consignas paganas, física cuántica, y un toque de sicología. Todo esto muy bien mezclado con mucha propaganda y abundante marqueteo.

A la Nueva Era se unieron muchos, en sus propias palabras, "Católicos Reformados" (o ex-Católicos) y, en los Estados Unidos, muchos protestantes.

Si bien se recuerda a los hippies hace seis décadas experimentando con religiones alternativas, fueron realmente sus hijos, las generaciones X y los Millennials, los que abrazaron nuevos credos con más ahínco y fe.

Dentro de las corrientes del New Age, y ustedes seguro se acuerdan, llegó como una avalancha imparable el concepto de "La Ley de la Atracción."

Como filosofía y casi como credo, La Ley de la Atracción, empieza a tomar cuerpo a mediados del siglo XIX, con posibles orígenes en el Hermetismo, el trascendentalismo de Nueva Inglaterra, e incluso algunos pasajes bíblicos. Se puede definir como la capacidad que tenemos los seres humanos a través del pensamiento, como herramienta casi única, para atraer lo positivo y repeler lo negativo.

Las teorías de como se ha podido utilizar la Ley de la Atracción son más que abundantes, pero su gran momento llegó en el año 2006 con la publicación de un libro que seguro está en muchas de sus bibliotecas, aun al día de hoy: "El Secreto."

Escrito por Rhonda Byrne, El Secreto comienza con un documental donde participan los supuestos "expertos" en dicho tema. Caras conocidas como Deepak Choprah o Louise Hays, que dedicó su vida a "practicar" y enseñar tanto La Ley de la Atracción como muchas otras doctrinas de la Nueva Era.

El Secreto posteriormente se convirtió en un bestseller donde la autora, en primera persona, narra las múltiples vicisitudes que tuvo que afrontar y que la varita mágica de La Ley de la Atracción hizo que se borraran en un abrir y cerrar de ojos.

Yo estudié muy de cerca La Ley de la Atracción y tengo memoria de haber querido entender mucho de lo que supuestamente me beneficiaría aplicarla en aquel momento.

Durante unos dos o tres años yo organicé un grupo de escritores amateurs, entre los que se encontraba un fan absoluto de todo lo que tenía que ver con La Nueva Era, y sobre todo El Secreto.

Era su biblia. Su Dios. Su libro de cabecera.

A través de este compañero de grupo, que era organizador de seminarios que analizaban distintos casos de la aplicación y los beneficios de La Ley de La Atracción, conocí múltiples adeptos, discípulos y hasta adictos de esta "nueva fe." Varios de ellos con actitudes francamente chocantes. Fanáticos al más alto grado y, en mi opinión, bastante mal intencionados. Muchos de estos "practicantes" cobraban (siendo completamente principiantes) cifras absurdas por mercancía relacionada con sus ideologías.

Los que vivimos la fiebre del Secreto podemos recordar varias cosas que se nos dijeron tanto en forma audiovisual como a través de la propaganda.

Lo primero era que El Secreto es un concepto "milenario" completamente censurado por la Iglesia. Por supuesto metían a la Inquisición para dar un toque de dramatismo. Quien poseía el conocimiento "secreto" estaba destinado a reinar en el mundo. No exagero para nada. Esa era, entre bombos y platillos, la introducción.

Por fin llegan al punto donde desvelan "El Secreto" que es, como se esperaba, La Ley de la Atracción. Se le conoce igualmente como la Ley del Éxito o como la ley para atraer riqueza y prosperidad.

Lo otro que, casi enseguida, aprendemos, es que El Secreto está a nuestro alcance. Con solo pensar o visualizar nuestros más íntimos deseos, podíamos manifestar la vida de nuestros sueños...y más. Sin límites. Sin "pasar por Go y cobrar 200," como decimos vulgarmente. Pienso, atraigo. Visualizo, manifiesto. Sueño, obtengo. Todo al minuto. Nuestra consciencia es un microondas de abundancia.

Casi todos los ejemplos que se dan en el libro son, curiosamente, teorías (o más bien trucos) de como atraer bienes materiales. Los gurús expertos siempre daban ejemplos de como ser, por ejemplo, millonarios, con cuentas que harían palidecer los fondos de Elon Musk. Otro, los Ferraris y los Lamborghini. Olvídense de un Toyotica o un Honda. No, señores, Rolls y Ferraris. Yates, mansiones, viajes en primera clase, y un largo y pomposo etcétera.

Todo era cuestión de que nos enfocáramos en aquello que más anhelábamos, y casi que cuando amaneciera al próximo día, estaría en nuestra puerta el Ferrari con la llave pegada.

Millones de personas compraron el libro y se volvieron adictos a la idea de que somos dueños absolutos de nuestro destino. Somos el Genio de Aladino en una lámpara de Tiffany.

Las proto redes del momento hicieron bien su trabajo, pero afortunadamente, Instagram no existía y Tik Tok aún no había conquistado al hemisferio occidental. Y digo afortunadamente porque la influencia y el daño hubieran sido peor.

El tiempo puso todo en su santo lugar, y se hicieron muchas críticas sobre el absurdo concepto de la Ley de la Atracción.

Los libros se siguen vendiendo, pero todo lo relacionado con El Secreto es ya un secreto a voces de que es un verdadero fraude. 

Y ojalá que a TikTok no se le ocurra resucitar las enseñanzas de La Ley de la Atracción, aunque no sería de extrañar. El poderío de esta aplicación es tanto impresionante como impredecible. Apenas conocemos la punta del iceberg.

Para concluir, señores, tengamos por favor en cuenta que La Ley de la Atracción, en su verdadera esencia, no es ni secreta ni es ni ha sido censurada nunca. La Ley de la Atracción, de igual manera que La Ley de Causa y Efecto, son leyes universales. Y solo hay un Creador de dichas leyes: Dios.

Entre las varias críticas que vieron afectada la popularidad de las enseñanzas de La Nueva Era estuvo, primordialmente, que no se podía quitar bajo ningún concepto al Hacedor de las leyes. 

Aparte de esta razón fundamental, se veía arrastrado por los suelos el valor al trabajo y al esfuerzo. No tiene nada de malo ni es ilegal desear manejar un Ferrari (yo prefiero un Toyota mil veces) pero eso involucra el empeño y la disciplina para costear y mantener un auto deportivo.

Pero para mí está claro que las secuelas de esta manera de pensar están a la vista.

Se ha prácticamente anulado a Dios del consciente colectivo y se ha visto como fue (y ha sido) tan fácil manipular a un sector de la población.

Estaba más que probado que Occidente era vulnerable, ignorante, y tristemente, muchos estaban desesperados por llenar sus vidas con “paliativos” que pudieran, legalmente, maquillar su miseria. 

La resistencia a los "vende lejía" del nuevo siglo es lo que hoy comprende la batalla cultural que tanto analizamos y emprendemos. 

Todas las agendas ideológicas están impregnadas de falsedades y son pocos los que se resisten a probar las mieles suculentas de los nuevos "Secretos."

En los últimos años, por ejemplo, el gran "Secreto" es un apocalipsis climático que arrasará al planeta. Por ello (y les parece poco?) los necios y vagabundos líderes políticos invierten cifras millonarias en el fraudulento negocio de las renovables que suben exacerbadamente los costos del combustible, repliega la energía nuclear y destruye impunemente los paisajes naturales.

Las mujeres tienen que tener a su disposición la solución para una vida mágica y libre de preocupaciones. El "Secreto" está en: El aborto! 

Fácil e infalible! Una pequeña operación y olvídense de efectos secundarios, físicos o sicológicos. Qué va! El aborto es el "Secreto" para tu abundancia y prosperidad. Busca tu clínica más cercana!

Las mentes maquiavélicas que controlan las nuevas agendas son capaces de cualquier cosa y saben exactamente que discurso lanzar al vulgo para una rápida propagación y ejecución.

El daño está servido. Si no despertamos, perecemos. Así de simple. Así de contundente.

Tengamos en cuenta que en todo y para todo Dios está de nuestro lado. No existen obstáculos que Dios no pueda derribar. Pero Dios, en su infinita sabiduría, nos ha dado un propósito en esta vida. Encontrarlo e irlo cumpliendo a cabalidad es la clave de nuestra felicidad. 

Aquello que Dios aparta de nuestro camino es porque de antemano no era para nuestro bien. Todo lo que nos llega de Manos Divinas se queda y se adentra en nuestra alma y nos conduce a una abundancia inimaginable. Pero, ante todo, nos brinda certeza y mucha paz.

No existe, afortunadamente, un El Dorado accesible. La fe, la constancia y la integridad son el único camino. Adoremos y agradezcamos siempre a nuestro Dios, para el que no existen, ni podríamos tener jamás de los jamases, ningún secreto. 

No hay mayor bendición para nuestra raza humana hambrienta, extraviada y pigmea.


Monday, November 20, 2023

El movimiento Anti Woke, la Herejía del Siglo XXI


Quién podía pensar que en nuestros tiempos existirían fuerzas tiránicas en forma de ideologías y agendas que terminarían imponiendo sus doctrinas a juro? Hablamos, claro está, de la repugnante Agenda 2030, los constantes y disonantes bulos climáticos y la ideología de género, y un largo etcétera.

Para quienes han querido hacer negocio con estas doctrinas, no existen medias tintas ni hay posibilidad de disidencia. Creer en un apocalipsis climático está bien. Negarlo (con infinidad de pruebas científicas irrefutables) está mal. Mal no. Lo siguiente. Es herejía.

¿A qué nos suenan estos conceptos? ¿Será que la historia se repite? ¿Podría haberse establecido un nuevo Santo Oficio de carácter global y tecnológico?

Empecemos por el principio…

Entre los siglos X y el siglo XII, en la alborada de las primeras Cruzadas, y con una Iglesia Católica pujante y ampliamente aceptada como la primera embajadora del Cristianismo, empezaron a crearse pequeños grupos disidentes, de orden más bien gnóstico, que, siendo igualmente cristianos, empezaron a aplicar nuevas filosofías de vida y contrastaban con los evangelios que eran propagados y aceptados por la Iglesia. 

Estos grupos tuvieron su cuna en Albi, una prefectura a unos 85 kilómetros de Toulouse, Francia, en la antigua Languedoc.

En esta región se concentraron estudiosos de la filosofía Persa de Mani, que había creado hacia el siglo III, el llamado "Maniqueísmo" que promovía, según el diccionario de Oxford: "la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí, el bien y el mal."

Este grupo religioso se desarrolla paralelo a las doctrinas Católicas y es comúnmente conocido como "Catarismo."

El Papa Lucio III determinó que las doctrinas de los Cátaros eran una vil herejía y en 1178 se origina la Proto-Inquisición, la Inquisición denominada Medieval, cuyo primordial fin era lanzar una cruzada en contra de los Albigenses que ya contaban con grandes seguidores al Sur de Francia.

En esta persecución se logró atraer el favor y la venia de la Corona Francesa y en poco tiempo El Catarismo y sus practicantes quedaron hechos cenizas---literal y figurativamente.

Pero toca hacer un importante inciso. ¿Qué es la herejía? 

La palabra herejía define cualquier creencia o filosofía de talla religiosa, primordialmente, que choca contra las normas establecidas por una organización que ya tiene una estructura de práctica, de credo y de filosofía que considera como "fe verdadera."

Hoy en día, la palabra herejía es un total absurdo, y en eso debemos estar de acuerdo. De hecho, todos y cada uno de nosotros que somos creyentes, e incluso, un agnóstico o un ateo, somos considerados "herejes" para cualquier individuo que practique una doctrina contraria, o quizá más ortodoxa.

Sin ir más lejos, el Islamista radical considera herejes, en sus términos, "infieles," a todo aquel que no practica la religión Musulmana. La denominada "Yihad" es, precisamente, la persecución y la erradicación de los "herejes" como mandato divino.

Para un Católico practicante, el que los judíos no hallamos aceptado a Jesús como Mesías es una "herejía." Y, lo contrario aplica, de igual manera, que halla personas que consideren a Jesús "Hijo de Dios" es una "herejía."

Pero nada de esto hoy en día, excepto en la práctica ortodoxa del Islam radical y el infame negocio a partir del terrorismo basado en enseñanzas del Corán, es un problema.

La herejía es solo una palabra que bien podría plasmarse en una camiseta que diga: "Heretic and Proud" (Hereje y Orgulloso) y se vendería, sin duda, como pan caliente en esta época donde impera lo absurdo y lo banal.

Pero para la Iglesia del siglo XII, la herejía era considerada un crimen de "lesa majestad." Originado en Roma, "lesa majestad" define un crimen político contra el pueblo, el rey o emperador, y el estado, sobre todo en el denominado ámbito divino que ha dominado a nuestra civilización Occidental.

Una acusación de "lesa mejestad" es una ofensa de tal magnitud que merece la pena de muerte.

Con este concepto claro, avancemos hasta el año de 1478, año en que Isabel y Fernando, los Reyes Católicos imponen al Santo Oficio en Castilla para perseguir la herejía y vigilar que el Catolicismo fuese cumplido a rajatabla, más que nada por los conversos a la fe cristiana de orígen judío. Posteriormente, la mayor persecución fue a los Protestantes, que adoptaron las enseñanzas de Lutero y del reformista suizo Calvino.

La Inquisición entró con el pie derecho a España, y es con España que se asocia primordialmente.

Pero lejos estaba la Península Ibérica (a Portugal llegó la Inquisición con fuerza en 1496) de tener el monopolio del Santo Oficio.

Para nada. De hecho, los países de la Europa Central e Inglaterra establecieron la Inquisición con resultados verdaderamente trágicos.

Las palabras Inquisición, herejía y hoguera usualmente se utilizan en una misma oración. Pero esta última, castigo supremo del tribunal para los apóstatas e idólatras, solo fue impuesta a unas 2,000 o 3,000 personas en 350 años en España. 

Claro está, y esto es muy importante, que una sola muerte en la hoguera. Una. Es ya una barbaridad impensable. Pero lejos está España de las cifras astronómicas y terroríficas de Alemania, Inglaterra y Holanda donde, incluso, llegó a escasear la madera de tanto que se usaba para los quemaderos.

Esto es así, y consta que fue así porque, los monjes Dominicos, que fueron los mejores y casi únicos jefes de la Inquisición, dejaron con mucha disciplina archivos enteros de los "autos da fe" que practicaban a quienes llegaban a sus tribunales.

Doy un dato curioso.

Simultáneamente con El Santo Oficio, existían tribunales seculares o civiles. La Inquisición se concentró en los delitos de "lesa majestad" y esto incluía la herejía y la apostasía y la blasfemia. 

El Inquisidor buscaba que el acusado confesara por sí mismo y se le imponía un castigo que incluía una multa, por ejemplo. O el uso temporal del Sambenito, la túnica dibujada con la Cruz de San Andrés, que se ve tanto en obras de arte como en las películas.

El preso tenía celdas muy limpias y había un trato general muy humano. El reo de los tribunales seculares tenía celdas pequeñas, infestadas y, a menudo, por ejemplo, empezaban a blasfemar para que automáticamente fuesen juzgados por El Santo Oficio que era mucho más benevolente.

De esto poco se sabe y se habla. 

Y hay una razón de peso que vamos a analizar: la leyenda negra.

Leyendas negras ha habido a lo largo de toda la historia. Veamos un ejemplo que data de la época de Roma. El emperador Octavio Augusto llega a Egipto para demoler la dinastía Ptolemita y su última reina, Cleopatra, negándose a ser exhibida (y posiblemente ejecutada) por Octavio en público, opta por un supuesto suicidio con una serpiente venenosa. A Octavio le convenía humillar la memoria de la faraona y, a partir de su muerte, se crea de ella, y hasta muy reciente, una imagen de mujer idólatra, de moral dudosa y ninfomanía notoria.

Hoy por hoy sabemos que la última reina de Egipto era una mujer que sin ser particularmente bella como Elizabeth Taylor, protagonista del famoso film de Joseph L. Mankiewicz, fue una señora reina, inteligentísima y muy bien preparada. Hablaba varios idiomas y amó hasta su muerte a Julio Cesar. Lo de Marco Antonio vino después, y, de esta relación, aunque fértil, se creó un gran espagueti "hollywoodiense."

¿De qué hablamos aquí? De una "leyenda negra," un relato desfavorable y sin fundamento que se difunde a partir de una situación o un personaje de índole histórica o política.

La "leyenda negra" construida alrededor de las sentencias y torturas de la Inquisición iberoamericana (porque el tribunal cruzó los océanos para instalarse en las Colonias) es verdaderamente antológica, con numerosos historiadores que se han enfrentado en una guerra civil intelectual para auparla, o, en el caso de los más sensatos, fulminarla de una vez por todas.

Sabemos que la "leyenda negra" la originaron meticulosamente países como Alemania o Inglaterra para desprestigiar a España, con quienes tenían una rivalidad tanto ideológica como política. Frente a la "Armada Invencible" pocos triunfos obtuvieron los europeos de reinos rivales y esto era una ofensa al honor, vamos un crimen de "lesa majestad" utilizando el término que hoy nos atañe.

La hoguera de España serían, curiosamente, las diferentes narrativas que se construyeron alrededor del Santo Oficio, y la propagación, gracias a Gutenberg, de la imprenta que ponía al alcance del público cualquier cantidad de "fake news."

En mi opinión, nada puede definir mejor a la "leyenda negra" como una sola palabra: propaganda.

Eso es todo lo que termina siendo. Propaganda.

Roma fue un precursor de la propaganda en Occidente, por supuesto. Pero Genghis Khan fue un genio gestando, curiosamente, una leyenda negra sobre sí mismo, a partir de una exageración abismal de sus estrategias bélicas que pulverizaban a sus enemigos. Antes que Khan pudiera llegar a conquistar nuevos territorios, estos ya le tenían las puertas abiertas.

Lejos, sin embargo, está la leyenda negra como concepto o estrategia política, según quiera verse, de desaparecer de nuestra esfera social. 

La propaganda es, hoy por hoy, y como lo ha sido durante milenios, un arma casi infalible o para alzarse con el poder o para destruir a los enemigos de ese poder.

El movimiento conservador, comúnmente referido como "la derecha," es la nueva diana, en pleno siglo XXI, de una leyenda negra.

La propagación de las redes sociales que han podido dar al ciudadano común su propio espacio, su plataforma, ha ayudado, sin reparo, a querer desprestigiar y erradicar cualquier vestigio que vaya en contra de los preceptos ideológicos creados por las agendas pro LGTBQ, por ejemplo, o el aborto como "derecho" de la mujer, o los movimientos indigenistas, que, precisamente, subsisten a partir de un renacimiento de la leyenda negra alrededor de la expansión del Imperio Español.

Para estas nuevas ideologías, que podríamos definir como "wokismo," la cruzada cultural a la que nos hemos sumado muchos conservadores es absoluta HEREJIA. Ergo, somos los nuevos Cátaros. Los nuevos marranos. Los nuevos moriscos. 

Cuando se mantiene un control férreo sobre los medios de información y se introducen retazos de propaganda mal intencionada en Tik Tok o X (antes Twitter) es facilísimo generar una nueva clase de maniqueísmo, como el que proliferó en la Francia del medioevo. El origen es distinto. La finalidad es la misma.

La Iglesia ya no es el verdugo. Lamentablemente, y lo vemos tristemente a diario, la Iglesia es ahora una víctima servil de las nuevas ideologías. Pero esto es otro tema.

Difundir bulos y mal educar a nuestros jóvenes ha demostrado ser menester para que el movimiento anti-woke sufra heridas constantes y le cueste remontar su propia leyenda negra.

Pero de igual manera tenemos que decir que los movimientos de derechas que se han producido en los últimos años para combatir al Socialismo del Siglo XXI, desgraciadamente, se han mimetizado con sus propias leyendas negras.

Tenemos el caso de España, con el Partido Vox, que comenzó dando una veraz y efectiva batalla cultural, y que en los últimos dos años, ha sido infiltrado tanto económica como ideológicamente por grupos radicales y sectas seudo-religiosas. El discurso de Vox es, hoy por hoy, la antítesis de su pasado liberal conservador. Es un grupo retrógrado con tintes falangistas.

Muchos que apoyábamos a estos neo-Templarios anti-woke, nos hemos dado cuenta de que nos han engañado vilmente. Vox se creyó la leyenda negra, la propaganda, que habían hecho de ellos, y terminaron siendo un triste fraude que seguramente desaparecerá en los próximos pocos años.

La derecha ha demostrado ser poco hábil, incluso cateta, para combatir lo que se ha creado alrededor de sus políticos y líderes. Llevan como estandarte una supremacía moral que luego se desmorona ante al aparato mediático que han comprado los "mogules" de las empresas que controlan el relato.

Las intenciones son, sin duda alguna, las mejores, pero hay una obvia falta de estructura y hay una desunión entre partidarios de una ideología que, en su mayoría, escala a feudos que no permiten que se llegue a un consenso frente a un enemigo común.

Los progresistas sí que han aprendido a rajatabla todas las grandes proezas de la propaganda, y con maniobras en muchos casos de moral cuestionable logran triunfar e imponer su narrativa--y su leyenda negra "du jour."

El Estado de Israel, desde su fundación en 1948, ha sido otra víctima perfecta de la leyenda negra que se ha construido alrededor de él, como nación opresora y asesina de los pobrecitos e inocentes Palestinos. Una falacia total. Pero el miedo y el buenismo y la falta de un liderazgo contundente nos ha puesto a los judíos en una situación de franca desventaja frente a nuestros enemigos.

Es obvio que quienes nos oponemos tajantemente a las doctrinas progresistas y "wokistas" que han encendido a los medios y a las universidades estamos enfrentándonos a una nueva Inquisición.

No hay peor tortura que la de ver a nuestros jóvenes convertirse en reos de mentiras y bulos que sirven para alimentar su mediocre existencia. No hay peor sentencia que vivir para ser gobernados por presidentes infames y corruptos. 

Pero los que han de arder son otros. No nos podemos dejar condenar por quienes mienten y ofenden a los valores de una civilización que fue y debe seguir siendo matriz de grandeza y abundancia espiritual.

Las abominables leyes trans, el comunismo, el ecologismo radical y los bulos climáticos, todos componenentes de "La Agenda 2030" son un crimen no solo de lesa majestad, sino, francamante, de lesa humanidad. 

Que ardan en su propio infierno quienes, sin duda, ofenden a nuestra sociedad. 

La cruzada apenas comienza...

Que se cansen otros...

La verdad en nuestro corazón y Dios en los cielos y mil centauros sin miedo...

¡A la carga!

Nuestra lucha es en sí misma un rotundo acto de fe.

Monday, July 24, 2023

El Caso de: "La Ansiedad Climática"

 


El sólo hecho de que tengamos que abordar este tema para seguir adelante con nuestra cruzada en la batalla cultural, es verdaderamente triste. Es casi abominable. Podría ser una paradoja. Un mal chiste. Pero no explorar a fondo los entretelones del teatro ecologista es impensable. 

Me he encontrado con un artículo que pretende ser serio. Tan serio que viene directamente patrocinado e impulsado por la mismísima universidad de Yale en los Estados Unidos.

En dicho artículo que, por desgracia, no es el único, aborda un muy recién reconocido diagnóstico llamado en gregoriano, la ansiedad climática. No sé si se los tengo que deletrear. Es tal cual como lo han leído. Hay un término alternativo con un poco más de pompa: la eco-ansiedad. De verdad me provoca risa. 

Los pacientes de este síndrome básicamante están aterrados de que las predicciones apocalípticas de un supuesto cambio climático puedan afectar--e incluso acabar--con su existencia. 

Hay un hermoso y antiguo proverbio español que dice: "vivir con miedo es como vivir a medias"

Pero en este mundo en que vivimos, vivir con miedo es un gran negocio!

Aprovechando casualmente el estreno con bombos y platillos de la película Oppenheimer basada en hechos reales, y que cuenta la historia del físico J. Robert Oppenheimer, el creador de la bomba atómica y el precursor del Proyecto Manhattan en 1945, me permito viajar con ustedes en el tiempo para recordar la temible y calcada "ansiedad nuclear" que invadió a las masas durante la Guerra Fría y que acaparó la atención mediática alrededor del mundo por décadas.

La posible explosión de una bomba atómica de parte de la Rusia Soviética o de Los Estados Unidos causó temores reales y la política exterior de las naciones occidentales estuvieron marcadas por las políticas nucleares. De ello se han escrito innumerables obras de ficción y la estructura de esta incertidumbre quizá sea la que ha permitido que hoy por hoy se haya descubierto una manera de seguir teniendo a la gente adormitada y paralizada con cuentos chinos de un inminente fin del mundo.

Antes de la ansiedad atómica podemos remontarnos a la ansiedad marciana, donde niños y adultos entraban en auténtico terror si se les hablaba de una posible invasión de habitantes de nuestro planeta vecino, del que sabemos mil veces más que lo que sabemos de la realidad de países del continente africano, por dar un ejemplo.

El circo mediático que se crea alrededor de estos supuestos miedos no puede ser, en mi opinión, más que una fórmula infalible para tenernos por un lado bastante distraídos, y por otro, controlar una narrativa que se convierta en la ideología du jour. 

Es importante saber escoger qué o quién nos informa de estos acontecimientos. De más está decir que el cambio climático es normal y ha sido la gran constante en los billones de años de existencia de nuestra Tierra. Recordemos que en los años 70, hace 50 años, se creó un mito de que para el nuevo milenio, es decir la época actual, estaríamos volviendo a la era glacial.

En los 80s éramos todos cómplices de la destrucción de la capa de ozono. Esto lo recuerdo perfectamente y así sucesivamente. Ahora estamos a punto de ser quemados vivos por las tormentas solares. Y que siga la fiesta! Qué aburrida la realidad, Dios mío. Vivir del mito es mucho más divertido.

Y quién puede negar que la eco-ansiedad ya tiene, no sólo su propio lugar en el vasto universo de enfermedades mentales, sino también su propia embajadora, la encantadora eco-mentirosa Greta Thunberg, que ha recorrido medio mundo (en aviones con emisiones de carbono espeluznantes) hablando de un apocalipsis climático y llenando los bolsillos a miles de negocios que ven en la activista sueca una panacea empresarial.

Se puede especular y, daríamos seguramente en la diana, si queremos saber quiénes están detrás de calentarle las orejas (que no el planeta) a muchísimas personas, muy especialmente, millennials y GenZ, para llevarse astronómicas cifras de dinero. Bill Gates, el excéntrico más maquiavélico que existe, ya ha dado el pistoletazo de salida a posibles nuevas pandemias y a, literalmente, tratar de tapar al Sol. Literalmente.

La mentira tiene las patas muy cortas. En los próximos años sabremos quiénes están detrás de estas patrañas que no se detienen en nada. Los eco-gritos de terror son una sinfonía de Beethoven para quienes no tienen escrúpulos. Para justificar esta falacia se han llegado a provocar incendios desastrosos como los de Australia hace pocos años que decimaron por completo--e irreversiblemente--la población de koalas y canguros. Todo en nombre del culto climático.

Se puede combatir esta eco-locura?

Sí por supuesto. 

El ecologismo es de las ciencias más nobles y más fascinantes que existen. Es extraordinario volcar nuestra atención en el estudio y el cuidado de nuestro planeta. Explorar todos sus horizontes. Crear consciencia en los jóvenes para que los recursos naturales sigan creando abundancia para la población que no ha de cesar de crecer--como Dios manda.

Una sociedad a la que se le alimenta de temores absurdos no puede  prosperar y es fácil de manipular. Yo creo que no terminaremos de comprender el por qué se ha decido deshauciar a la gente emocionalmente y el por qué de una élite aberrantemente egoísta, egocéntrica y codiciosa.

Pero empecemos por dar cabida al sentido común, el menos común de los sentidos. La educación que reciben los jóvenes a través de las redes sociales es la que facilita este eco-credo que provoca pánico en los más débiles. Por lo tanto es imprescindible volver a lo básico. A una educación en el hogar donde los padres sean los primeros en informar a sus hijos y desmontar todos los mitos. Seguido por una educación tanto íntegra como integral en las escuelas.

Hay medios de comunicación honestos que con tino y con pruebas fehacientes explican que no existe tal monstruo climático. La tierra no está rugiendo. Los huracanes y los tornados son fenómenos naturales con CERO capacidad de raciocinio y que no obedecen ninguna ideología.

La ansiedad es un diagnóstico real y del cual no podemos hacer una parodia. Cientos de miles de pacientes la sufren en mayor o menor grado. Pero es que ya el teatro del absurdo ha perdido los sentidos. Y, por desgracia, millones de seres humanos, se han condenado a arder en hogueras ideológicas.

Yo me resisto. Yo amo mi Planeta. En verano disfruto de mi dosis gratis de Vitamina D. En invierno me pongo mi bufanda favorita. Yo vivo mi vida sin miedos absurdos. Y doy gloria a Dios cada día a través de su Creación, inequivocadamamente perfecta.



Seamos Guerreros de la Luz---no de Tablero!

En el año 73 AC, Roma vio los cimientos de su República temblar como pocas veces. Revueltas habían sido vividas. Hazañas habían sido contada...