Monday, October 23, 2023

El Aborto: El Genocidio del Siglo XXI

Gisella Perl, nacida en Diciembre de 1908, fue, una de las primeras mujeres ginecólogos en Hungría. En aquella entonces, su ciudad natal, Máramarossziget, era una pieza intercambiable entre Hungría y Rumanía.

Gisella era judía, y hasta 1944. ejerció su profesión con éxito hasta que, en ese año, fue separada de su marido y de sus hijos. 

A su hija la pudo llegar a esconder, pero a su esposo y a su niño, no los volvería a ver jamás. Como una gran mayoría de los judíos húngaros, Gisella fue deportada a Auschwitz durante el exterminio ejecutado por los nazis.

Su profesión le permitió, enseguida, encontrar la manera de sobrevivir ayudando a las otras prisioneras del campo, más o menos, unas 32,000 mujeres. Muy desgraciadamente para Gisella, su habilidad y su reputación llegó a los oídos del monstruoso Dr. Josef Mengele, el temible "Ángel de la Muerte," quien la reclutó como asistente para sus experimentos y sus abominables cirugías.

Gisella tuvo que practicar cirugías a distintas mujeres sin ningún tipo de anestesia o cuidados higiénicos.

Fue testigo, principalmente, de las atrocidades y las torturas a las que eran sometidas las mujeres que llegaban embarazadas, o de los bebés recién nacidos, que no eran permitidos en un campo de concentración.

Gisella tomó una de las decisiones más difíciles de su vida: ayudar a esas mujeres a abortar.

Su propósito era poder salvar tantas vidas judías como ella pudiera, y dar aliento a las mujeres para sobrevivir aquella tragedia y poder, una vez libres, volver a ser madres.

En la extraordinaria película "Out of the Ashes" (Fuera de las Cenizas) del 2003, la oscarizada actriz Christine Lahti, da vida a Gisella Perl y, es vista, en la oscuridad, rezando un "kaddish," la oración judía más sagrada que se hace en memoria de los muertos, a los bebes fallecidos entre sus manos.

De los horrores de Auschwitz fue llevada a Bergen-Belsen, donde, finalmente, fue liberada en Abril de 1945 por el ejército británico.

Gisella viaja a Nueva York con una visa temporal y una pasión renovada por su profesión. Le costó muchísimo obtener la residencia dado su pasado en Auschwitz, que, en un principio, la doctora vista como una colaboradora de los nazis.

Pero, afortunadamente, pudo volver a la medicina por la puerta grande, prestando sus servicios y sus conocimientos al prestigioso "Hospital Mount Sinai" de Nueva York.

Gisella jamás volvió a practicar otro aborto. Al contrario, se dedicó a la investigación y la proliferación de tratamientos de fertilidad, que se convirtieron en su legado, incluso hasta el sol de hoy. Fue una obstetra brillante y, finalmente, a finales de los setenta, se pudo encontrar con su hija, Gabriella, que ya vivía desde hace algún tiempo en Israel.

En 1979, Gisella hace "aliyah" y se muda a la ciudad de Herzliya, justo al norte de Tel Aviv, donde murió en 1988, a los 81 años.

Ya, en Israel, donde continuó practicando su carrera, con cada parto, hacía una pausa para rezar y decía: "HaShem, me debes una vida, un bebé vivo."

Quizá una historia como la de Gisella es el único escenario en que un aborto sería, muy dolorosamente, "justificado."

El judaísmo, explicaba la Dr. Perl, permitía un aborto si con este se podía salvar a la madre de una muerte segura.

Aun así, hay muchas madres judías, que prefirieron dar su último aliento para salvar la vida de su hijo. Tal es el caso de Raquel, la mujer de Jacobo, su gran amor, que muere dando a luz a Benjamín, y así, con el nacimiento del pequeño, completar las que serían conocidas como las 12 Tribus de Israel.

El aborto es, en sí mismo, un ángel de la muerte, silencioso, impune y vergonzoso. Opera entre sombras y miedos. Entre mentiras e impunidad casi absoluta.

El aborto, procedimiento, quirúrgico, para la interrupción voluntaria del embarazo, es legal en casi todo Occidente con mínimas o casi inexistentes restricciones.

En los Estados Unidos, las estadísticas sobre el aborto pueden conseguirse, principalmente, de dos maneras. La primera, a través del Instituto Guttmacher, que es una entidad privada, dedicada al avance de derechos reproductivos y sexuales a nivel mundial. El segundo, el "Centers for Disease Control," (Centros de Control de Enfermedades) que es, por supuesto, un organismo controlado por el gobierno de los Estados Unidos.

De acuerdo con los datos obtenidos en sus últimos sondeos (que se realizan cada cuatro años aproximadamente) en el 2020 se practicaron legalmente 930,160 abortos.

Y esta barbárica cifra es de las más bajas que se han registrado, sobre todo si tomamos en cuenta que, en el 2000, se practicaron 1.3M de abortos.

En los Estados Unidos, el famoso caso, un absoluto fraude legal, Roe Vs. Wade, hizo legal en 1973, a nivel federal, el aborto en los EEUU.

Docenas de millones de bebes fueron abortados en sus casi 50 años de existencia. Sólo podemos estar a la expectativa de que la abolición de esta ley en Junio del 2022, pueda disminuir estas estadísticas notablemente. Pero, los que somos, apasionadamente provida tenemos razones para ser, tristemente, pesimistas.

Hagamos una pequeña aclaratoria en cuanto a la terminología de los que nos oponemos al aborto versus los que lo aprueban.

En inglés los que nos oponemos a la práctica del aborto nos llaman "Pro Life" (Pro Vida) de ahí el uso de esta la palabra entre activistas y políticos. El individuo que apoya al aborto se le conoce como "Pro-Choice" que se traduce como Pro Opción.

A los Pro Opción no les gusta que se les llame Pro Aborto. Sin embargo, es, en mi opinión, la definición más acertada. De lo contrario, si a los antiabortos se nos llama Pro Vida, a los pro-aborto tendríamos que llamarlos "Pro Muerte." Así que pro-aborto es el mejor calificativo. Que no se quejen.

El movimiento en favor del aborto ha cogido más auge que nunca. Lo vemos en Europa, por supuesto, en los Estados Unidos, con la actual administración de Joe Biden, y, más recientemente, en América Latina, con la llegada de gobiernos de ultraizquierda, mal llamados, progresistas.

En los más recientes comicios en los EEUU, por ejemplo, el aborto, se convirtió en el tema de mayor importancia en la campaña política de los Demócratas, y una fatídica, y mal intencionada propaganda, ha hecho de la abolición de "Roe vs Wade" una verdadera tragedia para las mujeres de clase media y clase media alta.

Cuál es el problema?

Muy sencillo, los medios de comunicación, las agendas ideológicas y, por supuesto, los lobbies, han hecho creer que la abolición de "Roe" significa la ilegalización del aborto. Es totalmente mentira. Ya quisiéramos muchos. No, con la abolición de "Roe" el tema del aborto se decide en cada estado por separado.

Por ejemplo, hay más de una docena de estados, incluido el gigante Texas, que ya no practican abortos. El cien por cien ilegal. Luisiana, Missouri, igual.

Florida no llegó a tanto, pero el aborto está restringido hasta las 15 semanas y seis días. Luego, sí, está prohibido.

Hay estados que no solamente permiten el aborto hasta el último día del embarazo, tales como Nueva York, Washington, Oregón y Sodoma (léase California) sino que, en muchos casos, han legalizado que, si la madre se arrepiente de haber dado a luz, o, hay un aborto fallido (el niño sobrevive) el médico tiene permitido o, matar al bebé o no prestar atención médica al recién nacido abortado para que se produzca la muerte casi instantáneamente.

Esto no es un cuento de terror. Esta es la verdadera cara del aborto. Lo demás, como ya he dicho, es propaganda o "fake news."

Al diablo con tantos subterfugios.

Desde hace más de una década, diferentes foros mundiales, incluso con la venia de la corruptísima y maligna Organización Mundial de la Salud, y por supuesto, la Agenda 2030, tienen el aborto como una de sus principales metas.

Polvoreado con evasivas y palabras bandera, para estas agendas se hace menester la reducción radical de la población. Bill Gates es un gran promotor de esta iniciativa. 

Ahora, lo que quizá ni Gates ni ningún otro aberrado, como él, explica, es que estas medidas de reducción de población, pues, básicamente, aplican solo a Occidente. Las sociedades islámicas parecieran estar exentas de estas “restricciones” puesto que cada mujer musulmana engendra media docena de hijos. Pero este es otro tema.

La batalla cultural para crear consciencia en contra de la práctica del aborto, debería, a todas luces, ser de las más importantes cruzadas que se peleen. Sin embargo, el movimiento antiaborto, o Pro Vida, es bastante limitado, y en casos, hasta mediocre e inepto.

Al aborto hay que verlo sin máscara.

El aborto es la interrupción de una vida humana en sus comienzos. En el vientre materno, el lugar que debiera verse como el más sagrado y el más protegido. Desde la concepción, es nuestro primer hogar durante nueve meses.

El bebé que se forma en el útero no tiene voluntad propia ni pidió ser traído al mundo. Es inocencia en su máxima expresión. Y es completamente vulnerable.

En el momento en que una mujer decide interrumpir su embarazo se convierte, crudamente dicho, en el sicario de su propio hijo. 

Como tantas, o quizá casi todas, las banderas progresistas que existen, el aborto es un negocio billonario. De allí que sea tan codiciado mantener su operación y su vigencia.

Muchos de ustedes ya lo saben, otros, infórmense. El aborto es un portal del mayor tráfico de partes fetales que existe. Esta abominable compra y venta de restos humanos es altamente cotizada. 

El mayor proveedor de abortos en EEUU, Planned Parenthood, fue captado, haciendo negocios con las partes de los cientos de miles de fetos que se abortaron en sus clínicas.

Planned Parenthood recibe fondos públicos y, por supuesto, es financiado por las mafias de Hollywood que contribuyen a la desinformación y deliberada idealización del aborto como una forma de "empoderamiento." Mata a tu hijo y serás feliz.

Muy cruelmente, esto es mentira. El mayor índice de depresiones, e incluso de suicidios, es observado comúnmente en mujeres que han tenido abortos.

Sin duda, el movimiento antiaborto, maneja a cabalidad toda esta información, pero no sabe usarla de una manera efectiva. 

La lucha provida, en EEUU principalmente, como en otros países de Occidente, es una mayoritariamente religiosa. Especialmente, en el caso de Norteamérica, evangélica.

Con todo y que esto es loable, hace de la causa anti aborto, estrictamente, un asunto de credo (o falta de él) cuando en realidad el movimiento antiaborto tendría que ser tan universal y tan explosivo como las mafias pro abortistas.

Hay un documental que recomiendo abiertamente que se filmó en Missouri en el año 2014, antes de que este estado prohibiera las prácticas abortistas. El documental llamado "Abortion: Stories Women Tell" (El Aborto: Historias que Cuentan las Mujeres) ilustra a la perfección el estado actual del movimiento provida, que se ha plegado a una causa estrictamente religiosa.

Una de las prácticas más comunes de los antiabortos, es, por ejemplo, llegar en masas a las clínicas para supuestamente persuadir a las mujeres a que no entren o cancelen sus citas.

Es usual verlos con pancartas y cánticos y rezos rodeando a la clínica y hablando de redención y del amor de Jesús.

Con la mejor de las intenciones, estos activistas, puede que tengan un índice de testimonios a favor de sus tácticas. Pero es un índice mínimo, y en mi opinión, estas prácticas son contraproducentes para el estado emocional de una paciente en las circunstancias en las que obviamente se encuentra.

El mayor porcentaje de abortos en Estados Unidos se realiza a mujeres entre los 15 y 44 años.

En el mencionado documental se ilustra claramente las razones por las cuales una joven o una mujer decide poner fin a un embarazo no planeado.

En una abrumante mayoría de casos, las razones son externas. En muchos casos, incluso, ajenas a su voluntad. Hay una presión de parte de sus parejas irresponsables; sus carreras; por supuesto, razones económicas; y muy importante, la falta de acceso a métodos anticonceptivos fiables dado el alto costo de los mismos.

Un movimiento Pro Vida efectivo y veraz debe tomar en cuenta todos estos aspectos e ir siempre un paso más allá que el movimiento pro-aborto que no se mide en sus engaños y la entronización del concepto que un aborto es un método anticonceptivo más, o como lo ha dicho el presidente Emmanuel Macron, el aborto es un "derecho humano."

En otras palabras, la aniquilación voluntaria de una vida humana, es un derecho. 

¡Sinceramente! ¡Qué horror y qué vergüenza! Pero a esto hemos llegado. Cómo, no sé. Pero ha esto hemos llegado en nombre del progresismo.

Otro gravísimo error del movimiento antiaborto, esta vez en España, quedó al descubierto, de parte del Partido Vox, que abiertamente es Pro Vida.

El todavía vicepresidente de Castilla y León, Juan García Gallardo, un político "rookie," un principiante, de la nueva línea ultra y radical del partido de Santiago Abascal, propuso, recién llegado al poder, una ley provida, que si bien tenía la mejor de las intenciones, ni él supo implementarla ni supo explicarla.

El señor Gallardo sugería a las mujeres en situaciones de embarazos no deseados, un sonograma de alta definición, llamados 4D, para que vieran a su bebé y pudieran recibir ayuda adecuada para seguir con su embarazo.

Pues resulta que dichas ecografías solo pueden practicarse a partir de los seis meses de embarazo y no a las seis semanas que se recomendaban en su ley. Cuando lo confrontaron, el muy imbécil solo pudo responder: "yo no sé nada de embarazos."

Por otro lado, y al ser de índole religiosa, en muchos casos, los diferentes movimientos provida, tienden a idealizar a la mujer, al compararlas con las figuras bíblicas, y a condenar de pecadoras a cualquier otra persona que no mantenga en la práctica los estándares de castidad que ellos exigen para una mujer virtuosa.

La realidad de la mujer actual es muy complicada. Las niñas, desde las edades escolares, están siendo bombardeadas, quizá más que nunca, con propaganda para explorar y explotar su sexualidad.

Para concluir, el movimiento antiaborto, tendría, que, por supuesto, ampararse en leyes donde se restrinja el aborto, o, claro está, se prohíba. Pero estas leyes tienen que ser explicadas de tal manera que tanto hombres como mujeres tengan muy claro que no pueden ser irresponsables con sus acciones, y de serlo, tendrán que actuar acorde con sus actos.

Otra cosa de vital importancia es que tanto la propaganda como las decisiones sobre un embarazo están dirigidas casi en exclusiva hacia la hembra. Como si fuésemos amebas, con la peculiar característica de autorreproducirnos. 

No, señores, la concepción de un nuevo ser, se produce a partir de un óvulo y un espermatozoide, este último, por supuesto, lo provee el varón.

Un hombre, de hecho, debería tener mayor consciencia de su vida sexual, si la quiere hacer activa y con múltiples parejas. Un hombre siempre, mientras sea sano, es fértil. Cada eyaculación expulsa millones de espermatozoides. Una mujer, por otro lado, solo es fértil una vez al mes, y únicamente por 48 a 72 horas máximo.

Para cuando, digo yo, una mayor difusión de esta realidad. ¿Por qué se deja al hombre de lado en las decisiones de un embarazo no planeado?

¿Para cuándo métodos anticonceptivos para los hombres, aparte de una vasectomía o el uso de preservativos?

El movimiento antiaborto más efectivo debe comenzar en la educación del hogar, sea este o no religioso o creyente, y debe ser continuado en la educación escolar a todos sus niveles, tanto en lo intelectual, lo espiritual y lo sicológico.

Ya basta de decirle a las mujeres que tienen derecho "sobre sus cuerpos" cuando se trata de un aborto. Sí, claro, sobre su propio cuerpo, tienen libre albedrío total. Pero la concepción de un niño, ya es, automáticamente, la formación y la sobrevivencia de otro ser humano, independiente de la madre. La madre lo lleva en su cuerpo, pero NO es su cuerpo.

El movimiento pro aborto lleva una gran ventaja. Una enorme ventaja, pero esto es perfectamente entendible con los valores trastocados y la propagación masiva de bulos y de palabras de falso empoderamiento con que se tapizan a los oídos de las nuevas generaciones.

Empecemos, desde ya, a educar a los jóvenes para que sus movimientos, sus pensamientos y sus intenciones sean una copia al carbón de su verdadero propósito. Que nada de lo que van viviendo a lo largo de su edad adulta no sea exactamente lo que ellos han deseado. Eduquemos mujeres fuertes y valientes que no se asusten con tanta facilidad frente a la adversidad. Y empecemos a criar hombres que sepan valorar y amar a una mujer completamente, no solo de a ratos y sin compromiso.

El movimiento provida será un éxito, cuando aún, con el aborto, tan sanguinario y cruel que es lo que es, no sea, para nadie. Repito, para nadie, una opción.

Para todas las feministas idiotizadas y anestesiadas que apoyan el aborto hasta el último minuto, que sepan que en su empeño de promover tanta muerte y tanta tragedia, también están aniquilando sin piedad el sueño de muchas, muchísimas mujeres. Y que piensen que sus madres, a ellas, sí quisieron darles la vida y las oportunidades que obviamente se jactan en desperdiciar.

Termino con una anécdota. Cuando Hillary Clinton era Primera Dama de EEUU, y se entrevistó con la Madre Teresa de Calcuta, Clinton le preguntó a la religiosa, hoy en día Santa, que por qué no había habido una mujer presidente en los Estados Unidos. La Madre Teresa simplemente le respondió: "Tal vez, la hayan abortado."

Tengamos la sapiencia y la compasión de Gisella Perl, que en sus peores instantes, solo pensó en salvar vidas, tantas vidas como pudiera.

Imaginemos un mundo donde se de gloria a la belleza y la esencia de la vida. Y, donde, todos podamos tener la voluntad incólume de seguir salvándonos de nuestra propia autodestrucción.

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