Monday, January 22, 2024

Para Cuando Una Agenda Donde Prive El Sentido Común?


¿Qué nos viene a la mente cuando decimos la palabra "agenda"?

A mí me lleva a mi infancia, cuando era muy común que las compañías regalaban cuadernos con todos los días del año, empastadas con cuero y con el logotipo de la empresa en primer plano. En casa de mis abuelos había este tipo de agendas por doquier, y fue en ellas, donde aprendí a escribir mis primeras líneas a modo de diario. Varias las conservo hasta el Sol de hoy.

Si queremos definir la palabra agenda, vayamos al diccionario en castellano por excelencia, el de La Real Academia Española:

"Libro, cuaderno o dispositivo electrónico en que se apunta, para no olvidarlo, aquello que se ha de hacer."

O, también tenemos el siguiente significado que me parece más adecuado para el tema que vamos a desarrollar hoy:

"Relación de los temas que han de tratarse en una junta."

En otras palabras, una agenda nos permite visualizar y nos permite estructurar una serie de puntos a tratar, actividades que debemos coordinar, o, igualmente, metas que debemos cumplir bien, sean estas a largo o corto plazo.

En estos últimos tiempos, si prestamos atención, la palabra "agenda" está presente en nuestro vocabulario casi a diario. Pero estas agendas a las que nos referimos no son triviales. No hablamos de comprar el pan, o una cita en el dentista a las 11 am.

Muy lamentablemente, el tipo de agenda a la que tenemos que referirnos son un conjunto de ideas y de temáticas que están muy específicamente diseñadas para tomar el control masivo de nuestra sociedad.

Para entendernos correctamente, y esto es muy importante, vamos a hacer un inciso y una aclaratoria.

Aquí no vamos a hablar de conspiraciones. Aquí no vamos a indagar en las actividades ocultistas de sectas secretas, pónganle el nombre que deseen. Digo más, esto no se trata de apoyar o rechazar a una o varias ideologías políticas.

Pareciera, muy sinceramente lo digo, que estamos programados para entenderlo todo desde un ángulo político. Si bien la política pareciera omnipresente, es imprescindible desmenuzar el concepto de agenda para estar alerta y, ante todo, informado.

Occidente es un arlequín manejado actualmente por multitudes de agendas. Quienes manejan las marionetas no son personas anónimas necesariamente, ni son figuras emblemáticas que van por el mundo con antifaces y capas de terciopelo.

El sistema capitalista que ha mantenido nuestra sociedad por mucho tiempo, y la creación de una clase media sólida a partir de la Revolución Industrial, ha permitido que se puedan crear entidades que manejan, casi en piloto automático, nuestros bienes y nuestros recursos.

Aisladamente, un banco donde depositamos nuestro sueldo cada quince días. La tienda de Apple que vemos siempre llena de clientes y curiosos en los centros comerciales, pueden parecer, aisladamente, inofensivos.

Pero, vamos a quedarnos por un instante con el caso de un banco de confianza. 

Qué pensarían si les digo que, en estos momentos, el Congreso de Estados Unidos, acaba de recibir un pitazo, una advertencia, de que Bank of America, una de las entidades bancarias más antiguas y de más prestigio, está creando una base de datos con la información de clientes que hayan estado en la capital, Washington DC, el día 6 de Enero del 2021, día del controversial y alegado asalto al Capitolio, historia con más sombras que luces.

Estos mismos bancos también han recibido órdenes para crear bases de datos de clientes que puedan haber adquirido armas (derecho protegido constitucionalmente desde 1791) y biblias. Vuelvo y repito, biblias, refiriéndose al texto religioso. Así mismo.

Con qué pretexto, se preguntarán ustedes con absoluto asombro. Pues, para el actual gobierno, muchos de estos ciudadanos están considerados extremistas y tienen que ser vigilados.

Este teatro del absurdo que bien nos deja estupefactos, y les urjo a que busquen estas noticias para que puedan responder a sus incógnitas e inquietudes, es lo que podemos definir como una agenda.

Es crucial que tengamos muy en cuenta que detrás de una agenda hay varios protagonistas, y eso lo discutiremos en detalle.

Otro ejemplo que ilustra a la perfección lo que es una agenda. Lo acabamos de ver en todos los medios nacionales e internacionales y se han creado infinidad de titulares al respecto: El Foro Económico Mundial.

Mejor conocido como el Foro de Davos, hablamos de una reunión que tiene lugar durante el mes de Enero en la municipalidad de Cologny, en Ginebra, Suiza, en un muy distinguido resort llamado Davos, de ahí su conocido sobrenombre.

El Foro de Davos lejos está de ser una novedad, un capricho en la mente de empresarios que los hace reunirse con casi 3,000 participantes de más de 120 países.

El Foro Económico Mundial, señores, está cumpliendo este año 2024, 53 años de existencia.

Y, no es una reunión secreta. Para nada. 

Jefes de estado son invitados anualmente a este multitudinario evento, y tampoco los organizadores, actualmente liderizados por Børge Brende, el Canciller de Noruega, que ocupa este sitio de honor desde el 2017, se avergüenzan (aunque deberían) de decir cuál es su agenda.

Abiertamante conducen actividades donde se dedican a promover lobbies y cooperación internacional.

La conocida "Agenda 2030" y sus 17 metas globalistas nació en Davos, y es hoy en día discutida sin ningún tapujo.

Es admirable el aparato de propaganda que se ha puesto en movimiento para promover y para cumplir, punto por punto, las metas de este sistema que promete para dentro de seis años que no tendremos nada, pero, no nos preocupemos, que seremos felices.

Este antipático lema no puede ser ni ignorado ni subestimado, pues es más que obvio, que quienes han aceitado esta maquinaria tan perfecta y han cebado a numerosos medios de comunicación para venderla y aplicarla, no están bromeando.

Uno de los puntos quizá más controversiales de la "Agenda 2030," y el que, en mi opinión muy concreta, compromete los valores morales y los principios judeo-cristianos de nuestra civilización, es la necesidad drástica de disminuir la población mundial.

Ahora, Davos, podría estar perdiendo fuelle y, en mi opinión, podría estar perdiendo vapor, y bastante credibilidad.

Con muy contadas excepciones, los discursos y las propuestas que se barajan y discuten en este foro, son francamente deleznables. La repugnante cultura "woke" se siente como en casa en este Foro. Y como si fuera poco, no falta el entretenimiento.

Para este año, por ejemplo, los organizadores no pudieron pensar sino en la Shamán Putanny Yawanawá, que nos vino desde la Amazonia del norte de Brasil a "deleitar" a los presentes con rituales indígenas de sus lejanas tierras. La señora se trajo su indumentaria y, muy al estilo de aquella canción entrañable de José Luis Rodríguez "El Puma," los invitó a tomarse de las manos.

Junto con rezos y una no tan improvisada ceremonia shamánica, el actual presidente de IKEA entre otros asistentes, recibieron un soplo en la cabeza para disipar demonios. 

Yo no pretendo irrespetar ni a la señorita Putanny, ni a su tribu, ni a ningún indígena fiel a la Pachamama. Pero, como si se discutió en varios medios, ¿por qué hacer alarde de este ritual y no, por ejemplo, recibir las palabras y la bendición de un sacerdote o un rabino?

¿No les parece curioso?

Es, precisamante, este "feeling" y este cuestionamiento de intenciones lo que nos lleva a pensar, sin miramientos, que detrás de este apabullante indigenismo se esconde una agenda. Y podríamos casi asegurar que la tribu de la shamán no es la beneficiada, ni ninguna otra.

¿Quienes se benefician del auge de indigenismo? Las corporaciones que se han enriquecido a más no poder con la explotación de los recursos del Amazonas. Y punto.

Un último caso. La firma de moda Prada se acaba de adjuntar a la UNESCO para un programa de educación y conservación de los océanos a partir de su nueva colección sostenible elaborada aparentemente con nylon reciclado. Esta campaña tiene como imagen a la actriz y activista británica Emma Watson.

¿Qué hay detrás de este romanticismo y estas palabras llenas de candor? Las renovables que están creando sus olas, que ya semejan verdaderos tsunamis.

Pasemos al próximo punto.

¿Qué se esconde detrás de una agenda?

¿Podríamos hablar de grupos jerárquicos? Yo diría que sí.

En el Foro de Davos o en el infame Foro de São Paulo donde germina la mala semilla del Socialismo del Siglo XXI, se plantean los puntos a desarrollar.

Una vez bien aderezadas y cocidas las propuestas, pasan a un nivel crucial, los políticos.

Al Foro asisten varios jefes de estado, ya lo hemos dicho, y estos bien se empapan de lo que están llamados a hacer. Una parte del pastel va a las manos de los líderes mundiales, de eso que no nos quepa duda.

A partir de los dirigentes se crean programas políticos o se proponen leyes que benefician a estas agendas. Es aquí donde no solo opera la propaganda sino también la narrativa.

El apoyo a la agenda 2030 o a la iniciativa de una firma como Prada es amplísimo. ¿Quién no ama un océano? ¿Quién no disfruta de ser partícipe en el cuidado del medio ambiente?

Políticos y empresarios, este punto lo saben de antemano y de sobra. La población es endeble y manipulable. Incontables señales les han hecho asegurarse de que contarán con un apoyo masivo.

Todo sea por el bien común, nos dicen. 

Serás feliz. ¿Quién no quiere ser feliz, digo yo?

El tercer nivel es, a mi criterio, el más imprescindible: los medios de comunicación. Aquí incluiremos, como no, a las redes sociales.

A una población abatida, decimada y debilitada es extremadamente fácil inducirla al "metaverso" de una agenda ideológica o política. Como se dice en inglés, "piece of cake."

De hecho, ¿quién quita que la inteligencia artificial, aún insípida, pero agresiva, tenga su rol en este nivel? Ahí lo dejo...

El periodismo actual, muy marcado por la presencia de la opinión personal del reportero o el editor, se hace partícipe de la narrativa que se desea implementar. La obediencia y la disciplina en estos asuntos es suprema. A cambio, las empresas que han participado activamente en el génesis de las agendas, compensarán muy generosamente a estas televisoras o revistas o portales digitales. Y ni hablar de cómo se benefician los amos de Silicon Valley.

El cuarto nivel lo ocupan los mansos caballitos de Troya en la forma de influencers, actores o artistas. Estos señores que acumulan cada uno millares o millones de seguidores, bien que se involucran en dejarse pisotear por las agendas. Es un placer. Para ellos, se traduce en contratos y dinero. Para los cabecillas más poder.

En el quinto nivel, para este análisis, el último y el más paupérrimo, nosotros. Los ciudadanos que confiamos en quienes votamos. Los fieles clientes de las empresas que adoptan estas agendas. Los fans que van entusiasmados a comprar el disco de una Taylor Swift o cuentan los días para el estreno de la última película de Zendaya.

¡Nos llevan como corderitos al matadero...pero seremos felices! Nótese, se los ruego, el alto grado de sarcasmo.

Cuando una tienda por departamento como Target, por decir algo, sale a relucir una campaña de ropa para niños transexuales, como hicieron en Junio del año pasado, nuestra primera reacción es de indignación total, y juramos nunca más volver a pisar la tiendita de la diana blanca. Pero, es mentira. Seguimos comprando allí.

Afortunadamante, estamos muy de a poco dándonos cuenta de lo que pasa. Es quizá por esto mismo que la palabrita "agenda" no nos abandona. Y eso es bueno. Buenísimo.

Target, precisamente, tuvo pérdidas millonarias, porque a nivel nacional el consumidor puso el grito en el cielo. Este Junio, mes del Orgullo Gay, veremos qué pasa. Es cuestión de hacer una férrea resistencia.

Disney, esclavo absoluto de todo lo más "woke" que existe, se ha ido desangrando. Y ya los señores feudales que controlan al gigante del entretenimiento se han visto agachando la cabeza.

En el caso de los lobbies que están promoviendo a la Agenda 2030, hay que ejercer una presión tal que no perdamos de vista el objetivo. No nos podemos ni rendir ni cansar. ¡Qué se cansen ellos!

Vivimos tiempos terribles, donde tenemos que ser impecables con nuestras acciones y hay que practicar niveles máximos de escepticismo. Como dice Don Miguel Ruiz en su libro "El Quinto Acuerdo" de la filosofía Tolteca:

"Imagínate viviendo sin estar en conflicto contigo ni con la gente. Te respetas a ti mismo y a los demás, y a cambio ellos te respetan a ti. Imagínate viviendo sin miedo a expresarte ni a explorar la vida. Vives sin temor, sin culparte, sin avergonzarte, sin arrepentirte."

El maestro Buda decía que no creyéramos a un maestro únicamente por su posición y por el respeto que comanda su presencia, sino que creyéramos en lo que sabemos en nuestro corazón que es la verdad.

Termino con el siguiente punto.

El antídoto para combatir el veneno de una agenda es saber que Dios nos ha dotado a todos, sin excepción alguna, de un don, un regalo divino, una habilidad única, que al descubrirla, de manera inmediata nos debe llevar a cumplir nuestro propósito en esta vida. Cultivarnos con paciencia y perseverancia y conectar con nuestro Creador nos va a dar inmediatamente la brújula y la ubicación exacta de nuestro norte.

Esto tiene suprema valía y nos hace inmunes al daño que nos quieren causar.

La fe, la sensatez, la constancia es la agenda que Dios propone. Y yo pido que la sigamos sin mirar atrás. Y así sí, señores, seremos no solamente felices. Estaremos en paz y seremos infalibles. 

No comments:

Post a Comment

La Cleptocracia: El Gobierno a Través del Fraude y del Robo

Hay una leyenda folklórica que a lo largo de muchos siglos nos ha llegado a través del cine, el teatro y la música. Esa leyenda nos cuenta l...