Monday, January 13, 2025

California: Víctima de la Piromanía Ideológica


El día 7 de Enero, con un año 2025 recién estrenado, y cuando muchos todavía nos disponíamos a desmantelar la decoración navideña de nuestras casas, nuestros centros comerciales, e incluso de nuestras calles, el condado de Ventura de la ciudad de Los Ángeles, en California, empezó a arder incontrolablemente por incendios que, hasta la fecha, han devorado casi 37,000 hectáreas, incluyendo las áreas más exclusivas y más lujosas alrededor de lo que conocemos como Sodoma y Gomorra, perdón...Hollywood, entre muchísimas otras.

¡Múltiples incendios se siguen propagando dada las condiciones de esa zona, donde hay ráfagas de viento de hasta 160 kph!

Los daños, obviamente, no pueden, ser estimados hasta que se haga un inventario apropiado de todas las pérdidas, tanto de residencias como de áreas comerciales, ambas radicalmente afectadas.

Hasta la fecha se calculan mucho más de $50 billones, haciendo de esta tragedia una de las más caras de nuestra historia.

Pero peor aún, estos incendios han cobrado 24 vidas y siguen habiendo numerosos desaparecidos.

Sin embargo, lo que nos lleva a hacer un detenido análisis de estos incendios, son los pormenores que vamos conociendo día con día por la impagable información que nos dan las redes sociales, donde no se han detenido en dar detalles, e, incluso, interesantísimas causales de una catástrofe que pudo haber sido evitada al cien por cien.

Antes de seguir ahondando en datos, me gustaría que fuésemos conociendo a los personajes, que, en mi opinión, son los grandes responsables de esta situación tan drástica, y, que la nueva administración de Trump, debe llevar hasta sus últimas consecuencias judicialmente hablando.

El gobernador de California, Gavin Newson, es el cabecilla de toda esta debacle en la que su estado está siendo sumido a pasos agigantados.

Newson, claro está, es un Demócrata, muy en la misma línea de Barack Obama, extremada y radicalmente globalista, ultra woke, y, ante todo, exorbitantemente incompetente.

Newsom, de 57 años, empezó su legislatura en el 2019, y, casi podría asegurar que su elección fue una de las tantas maneras que tuvo el país, en aquel entonces, de "revelarse" por así decirlo, contra el primer mandato de Donald Trump.

Newson es disonante, asquerosamente coqueto y narcisista, y no ha hecho más que ser, él, y sus políticas de extrema izquierda un destructor tanto moral como económicamente, como los incendios que consumen a una de las ciudades más pobladas y más importantes de su decadente estado.

Luego tenemos a otro elemento en discordia que es Karen Bass, la alcaldesa de Los Ángeles, y que ejerce sus funciones desde el 2022. 

Bass es negra. Bass es una cuota, una miserable cuota, para conceder al problemático y fallido sistema de diversidad e inclusión que se ha apoderado de California, puntos extra!

Bass prometió disminuir al mínimo sus viajes al extranjero, algo que no debería ni siquiera ser un problema para alguien que ocupa un cargo tan específico. Gobernador hay uno, alcaldes hay cientos, cuidado si miles, en el estado más grande la Unión.

Pero, muy casualmente, la señora Bass, estaba en Ghana el 7 de Enero, asistiendo a la toma de posesión del nuevo presidente. 

Luego tenemos a Kristin Crowley, otro espécimen de los laboratorios inclusivos y diversos de las políticas woke del estado de California. Crowley es la jefa del Departamento de Bomberos.

Crowley es una mujer lesbiana, madre de tres hijos y ocupa su puesto, al igual que la alcaldesa, desde el 2022.

Es crucial entender este cuadro, este esperpéntico lienzo ideológico, que ha antepuesto una narrativa que garantiza, y lo estamos viviendo en tiempo real, un completo derrumbe del Partido Demócrata.

No se han podido oír declaraciones coherentes de parte de ninguno de los protagonistas de estas catástrofes, porque Newson quiere que la responsabilidad de los incendios recaigan en el gobierno federal mientras él, se deja fotografiar con las manos en su bolsillo trasero y sus Ray-ban viendo los fuegos arrasar con los bosques y las residencias como si fuese el mismísimo Nerón, igual de demente e igual de irreverente y maligno.

Una vez que sabemos quienes son los actores de tan absurdo teatro, demos un poco de luz a los hechos que conocemos hasta la fecha, una tarea complicada, puesto que nuevas llamaradas se aparecen en distintos puntos de la ciudad, a cada minuto y los bomberos y los voluntarios carecen de recursos para poder decir que el fuego está contenido. 

Por ejemplo, Gavin Newsom desafió los consejos del gobierno de Trump y se negó a firmar un decreto que hubiese restaurado el flujo de agua en toda la región de Los Ángeles. Agua que se habría recaudado cuidadosamente del exceso de lluvia.

Una de las zonas más afectadas se trata del barrio de lujo "Pacific Palisades" donde han hecho nido muchas de las estrellas de la meca del cine.

Pues los bomberos que han llegado a hacer su labor impagable en esta zona tan poblada se encontraron para su máximo estupor que los hidrantes están completamente secos.

Otro dato alarmante es que el Departamento de Bomberos había decidido cortar el presupuesto general por un monto aproximado a los $176 millones, para destinarlos, a programas anti racistas y de inclusión.

La alcaldesa es conocida por sus críticas a la policía, con aquello del "Defund the Police" (descapitalicen a la policía) uno de los tantos cantos de guerra del fallido y fraudulento movimiento Black Lives Matter.

Trump ya había inspeccionado estas áreas que rodean a Los Ángeles y había visto que los bosques y la vegetación estaban completamente descuidados, una penosa y peligrosa práctica de todos aquellos adeptos a las sectas globalistas, donde está prohibida la caza controlada o la limpieza de bosques, propiciando que los incendios forestales, como el actual, estén a la orden del día.

Y ahora es donde toca plantearnos hipótesis importantes y no por ello bastante controversiales. 

Estos fuegos podrían no haber sido accidentales.

De hecho, con cada día que pasa, y ya Los Angeles arde por una semana sin parar, salen a la luz nuevos datos que, como mínimo, ponen los pelos de punta con testimonios escalofriantes.

Hay imágenes en redes sociales sacadas de los noticieros, donde testigos de las llamaradas han visto descargas eléctricas muy sospechosas entre los bosques y las franjas forestales, e incluso cercados de residencias electrificados, que de pronto han hecho corto circuito.

Como es bien sabido, California, gracias a las políticas nocivas de Newson, es uno de los estados llamados "santuarios." Esto quiere decir, en pocas palabras, que son los que dan la bienvenida de par en par a los inmigrantes ilegales, cuya mayoría, a lo largo de la nefasta gestión de Biden Harris, han hecho que  proliferen el vandalismo y el crimen.

Pues, aparte de esto, en estos últimos días, vecinos de Los Angeles han tenido que alertar de inmigrantes ilegales que llegan a las casas con parafernalia para inducir incendios, con la estricta finalidad de prender fuegos que propicien la evacuación de casas, donde, ellos, los delincuentes, se han convertido en okupas o han saqueado objetos valiosos de las propiedades afectadas.

Otro dato muy desconcertante es que compañías de seguro, que, precisamente, se especializaban en la cobertura de daños por incendios, cancelaron varios miles de pólizas aproximadamente unos cuatro o cinco meses antes de que se desencadenaran los hechos.

Una mansión en estas zonas del condado de Ventura, e incluso del condado de Los Ángeles per sé, está costando, como mínimo entre $3 o $4 millones, y, ya actores de renombre como Mel Gibson, Ben Affleck, Billy Crystal, Leonardo di Caprio y Tom Hanks han dado declaraciones en sus redes sociales que han sido evacuados y que sus residencias se han quemado hasta los cimientos.

Por supuesto, hay teorías más escandalosas, como es el fuerte rumor que muchas de las residencias de lujo afectadas o desaparecidas, pertenecen a personajes que pudieran haber estado implicadas en tráfico de menores o en el escándalo del rapero Sean "Diddy" Combs, y que estos incendios fueron propiciados con la venia de estos individuos a modo de destruir evidencia permanentemente.

Con el tiempo, sabremos muchísimas más historias. Y no puede descartarse ninguna de ellas.

Hay quienes ya han hecho una reminiscencia de los incendios de la zona de Maui en Hawaii que ocurrieron en el 2023 con saldos de vida y de propiedades y que pudieron haber sido propiciados para tener disponibles los terrenos para el desarrollo de proyectos inmobiliarios.

Otra posibilidad es que las áreas de Pacific Palisades y sus alrededores, dado el alto valor de sus tierras, aparte de su ubicación cerca del océano y sus vistas, han sido consideradas muy propicias para construir lo que conocemos como "Smart Cities," o "Ciudades de 15 Minutos," que hemos analizado en este medio.

Estos proyectos son el sueño húmedo de muchos globalistas porque son ciudades, digamos, sintéticas, que se adhieren a todas las normas dictadas por las narrativas woke y hay millones en comisiones de iniciativas "verdes."

Pero la realidad que reflejan estas imágenes tan terribles, y que son increíblemente apocalípticas, es que hay consecuencias letales en votar, hoy por hoy, iniciativas y gobiernos progresistas.

Ya no hay moderación en estas cabecillas criminales que anteponen sus ideologías descabelladas a la seguridad o, incluso, a las vidas humanas. Y hay un lugar en el mismísimo infierno para estas almas.

Sin embargo, lo imprescindible para todos nosotros es empezar a tomar consciencia de que durante décadas nuestra sociedad ha sido anestesiada para ir cumpliendo los objetivos radicales de estos pirómanos climáticos e ideológicos.

Hemos sido tolerantes y nos hemos dejado secar como esta ciudad tan rica que se ha quedado sin recursos y sin sesos.

Por años, figuritas patéticas como un Newson o un Obama nos han intentado robar nuestra paz y se han declarado enemigos de la humanidad. No hay otra manera de decirlo. No quiero decirlo de otra manera.

Son demasiados los daños, e inimaginables las consecuencias de tener un grupo de personas dominando la opinión pública a base de "fake news" auspiciados por la corrupción inadmisible de medios de comunicación que se han convertido en agencias de propaganda macabras.

En California hay vidas que nunca más serán las mismas.

De hecho, quienes quizá menos importan son estos celebrities que han desplegado alfombras rojas y que han permitido esta piromanía espiritual, mofándose de Dios y lo divino.

Hay familias que se han quedado sin un techo y que claman por la renuncia de Gavin Newson, un vasallo mercantilista e ignorante que debería terminar sus días en una prisión. Huye de las víctimas como un cobarde porque no sabe qué les puede decir.

De más está decir, lo extraordinaria que es la labor ya no sólo de bomberos sino de voluntarios, incluso de México, que vienen a intentar apaciguar a un monstruo que no tiene ánimos de contenerse.

Y yo propongo que ya no sólamente demos auge a nuestra opinión, sino que aprendamos, de una vez por todas, a pensar diferente, a negarnos a escuchar las narrativas oficiales, a explorar los diversos testimonios de valientes que se atreven a darnos una perspectiva de los hechos que sabemos sería tabú para muchos.

No ha faltado, como era de esperarse, algún fanático hablándonos del cambio climático, y han recibido su merecido porque estos incendios no sólo que pudieron haber sido provocados y están coordinados, sino que los responsables son todos Demócratas que no tienen idea de nada.

Nos toca crear nuevas fuentes de información y despertar nuestra bravura como ciudadanos para volver a retomar y reconquistar nuestro Occidente. 

En California, pueden pasar años antes que veamos a los bosques renacer y a las pérdidas de múltiples especies volverse a reproducir.

Muchos residentes harán un éxodo definitivo del caos, y ya hay nombres de magno prestigio queriendo postularse para las elecciones para gobernador el año que viene. El actor e ícono James Woods está entre ellos.

California era un estado republicano, y, a base de mentiras y trueques, se la fueron robando, convirtiendo lo que ha sido siempre un "Dorado" americano en una explanada de miseria y de drogas.

San Francisco, y, ahora, Los Ángeles y sus vecindarios que han conservado ese lustro y ese misterio de las épocas del cine clásico, ahora están enterradas en pobreza y desesperanza.

El humo se va a disipar...

La naturaleza tomará su curso...

Pero debemos prometernos que sólo Dios será nuestro norte. Que no hay cabida para más escoria en nuestras instituciones. 

Sólo el sentido común, la democracia, la libertad y nuestra grandeza intelectual deben ser nuestro Credo.

Todo mi apoyo a las familias de las víctimas de los incendios. Que la memoria de los fallecidos sea una bendición.


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