Twitter es un cadáver mediático de la era de las tecnologías de nuestro milenio. Twitter ha muerto, gracias a Dios!
Tuvo una vida breve pero muy activa. Cambió el mundo Occidental desde que dio sus primeros pasos en Julio del 2006.
Fue fundada por Jack Dorsey, un joven con extraordinario talento para la programación, y una ambición desmesurada por tener su sitio como empresario en San Francisco, al norte de California, un lugar, hoy por hoy, triste y alarmadamente decadente gracias a las políticas extremas e incompetentes de Gavin Newson y de Nancy Pelosi.
Twitter, durante la dirigencia de Jack Dorsey fue un gran éxito, sin duda alguna, llegando a tener para el 2019 una plataforma donde se publicaron más de 340 millones de tuit al día a nivel mundial!
Pero tomemos un factor en cuenta...
Jack Dorsey era un Demócrata progresista con ideas sobre la libertad de expresión bastante limitadas--o quizá inexistentes.
Muy rápidamente su plataforma, Twitter, se convirtió en el gran enemigo del movimiento conservador que ya venía arrasando en Estados Unidos gracias a la llegada de lo que podríamos decir es la "Era de Trump."
Dorsey, junto a su colega, Mark Zuckerberg, otro gigante de la comunicación digital, fundador de Facebook, tenían plena potestad del contenido radical que sus respectivas redes sociales hicieron circular por muchos años.
Tanto Dorsey como Zuckerberg, más de una vez, hubieron de prestar declaraciones frente al Comité Judicial del Senado, por graves acusaciones de sancionar o suprimir contenido de índole conservadora y/o republicana.
Llegaron, ambos, al punto, de cerrar la cuenta personal de Donald Trump, acusándolo de difundir mensajes de odio, una mentira que bien que fue apoyada por la nefasta administración de Joe Biden y Kamala Harris.
Pero Twitter murió en el 2023.
Afortunadamente, dejó intactas las instalaciones, algo que facilitó su entierro y su posterior resurrección a manos de, nada más y nada menos, que Elon Musk.
Musk ha tenido una paulatina conversión hacia una consciente y creciente visión basada, muy exclusivamente, en el respeto absoluto e incondicional a la libertad de expresión.
En el año 2023, adquirió la red social, hasta entonces conocida como Twitter, por $44 billones, una cifra histórica en la adquisición de compañías privadas.
En Octubre, ya estaba el trato hecho. Las acciones se venderían, en un principio por algo más de $54.
Pero Elon Musk tenía en mente mucho, muchísimo más...
Despidió a más del 80% de su plantilla y empezó a estudiar la dirección en la que los algoritmos de la plataforma favorecían a grupos de extrema izquierda, e incluso, a organizaciones internacionales altamente peligrosas.
Musk tiene una pasión inexplicable por la letra X. Digamos que es un X-ólogo o quizá X-filíco, al punto de llamar a unos de sus hijos menores, X, hoy por hoy, un pequeño fenómeno de casi 4 años, que acompaña a su papá por sus periplos de Mar-a-Lago.
Y así pues, lo que hasta antaño conocimos como una plataforma llamada Twitter (y, claro está, muchos la seguimos llamando así) hoy es X, parte de la Corporación X fundada por Musk en el 2022, para arropar a su nueva criatura.
Hasta el 2024, X ha sobrepasado los 335 millones de usuarios, con Estados Unidos a la cabeza con 106 millones de cuentas.
Y es, precisamente, con estos usuarios los que, poco a poco, con una afianzada presencia del movimiento MAGA liderizado por Trump, que X empezó a tomar un peculiar giro.
Trump no se quedó de brazos cruzados cuando su cuenta fue censurada por Dorsey en Enero del 2021.
Casi enseguida, reunió al personal necesario--y los fondos, claro está--para crear "Truth Social," su propia red social con una dinámica casi idéntica a la que entonces tenía Twitter.
"Truth Social" sigue siendo la herramienta principal de comunicación digital de nuestro presidente.
Sin embargo, fue Elon Musk el que fue, ya más aceleradamente, adentrándose en el mundo conservador, habiendo visto, muy de primera mano, el daño del globalismo y de filosofía woke, hoy por hoy enemigos acérrimos del empresario de 53 años.
Con enorme jolgorio la cuenta de Donald Trump de X fue restaurada y hoy por hoy cuenta con docenas de millones de usuarios, aparte, claro está, de la cuenta oficial dedicada al Presidente de Estados Unidos (@POTUS)
Nuestra república ha dejado de ser un paraíso progresista. Se acabó la era woke, y vemos un éxodo de las grandes empresas hacia un nuevo mercado, el nuestro, el de ideas sensatas, el de la ley y orden.
Una victoria sin par para los que nos hemos embarcado incansablemente en la batalla cultural, que ha acaparado ya los 25 años de nuestro joven siglo XXI.
Pero hay dos cambios esenciales que vamos a poner en perspectiva en este análisis.
Uno de ellos, que ya mencionamos, fue el cambiar y reestructurar los algoritmos de X para dar visibilidad a las voces que podríamos llamar de la "nueva derecha" que tanto auge tienen y que han cambiado el rumbo social, político e ideológico de Occidente.
"Truth Social" es muy exitosa, pero todos estamos muy de acuerdo, que la plataforma de Trump, nunca tendrá el auge de X---ni las ganancias.
A final de cuentas, tanto Trump como Musk son extraordinarios hombres de negocios.
Si bien muchos políticos y voces MAGA influyentes en el panorama de actualidad llevaron una "doble vida" entre X y Truth Social, es la primera, X, la opción que más genera tráfico y que nos ayuda a sacar adelante esta fructífera lucha por reconquistar nuestros valores.
El otro cambio esencial de X, de la mano de Musk, fue el poner en manos de los propios usuarios la tarea de corregir o de aclarar lo que podía ser un contenido falso.
Esto es muy importante porque nos lleva a definir quiénes eran los sectarios que, bajo el mando de Dorsey, tenían la batuta.
Se denominaban "Fact Checkers" y se puede traducir como "verificadores de contenido o hechos."
Los "fact checkers" eran empresas privadas separadas de Twitter (o Facebook) y se descubrió con el paso del tiempo, que eran ellos los que más daño hacían a los usuarios con opiniones distintas a las que marcaban claramente las élites ideológicas que colonizaron las redes sociales hasta la era de Trump.
Los peores casos de censura eran producidos por falsas verificaciones que desembocaban, simplemente, en un "no puedes decir eso aunque sea verdad."
Como consecuencia, cientos de miles de cuentas eran clausuradas.
Las redes sociales en EEUU, vamos a ser claros, eran controladas, manipuladas por el partido Demócrata hasta la llegada de Musk.
Viendo esto, Musk puso este año pasado, el trabajo de verificación en manos, por decirlo de alguna manera, del "pueblo de X," es decir los usuarios.
El clima de X ha cambiado de la noche a la mañana, y muchísimas voces conservadoras alrededor del mundo, por fin tienen su merecido y necesario oxígeno.
Esto, por supuesto se suma a más ganancias para la Corporación X, y un amplio y generoso margen de logros a nuestra batalla contra el wokismo.
Con la inauguración de Donald Trump, como nuestro presidente, el pasado 20 de Enero, quedó en evidencia que el mundo de las redes sociales estaba inmerso en una total tiranía informativa.
Trump, desde la Oficina Oval, firmó, el primer día un decreto donde se prohibía terminantemente que el gobierno o instituciones federales intercedieran de alguna manera con el contenido publicado por los usuarios en redes sociales, confirmando así, lo que era un secreto a voces: sí había un control absoluto de parte de los Demócratas sobre las redes sociales, unos ideales macabros impulsados, en mi opinión, por los Obama, que fueron los inquilinos de la Casa Blanca que más daño han hecho a nuestra nación.
X es un microuniverso donde se respira una democracia sana y pujante para todos.
Pero es precisamente esa nueva atmósfera de X la que ha empezado a ser resentida por los enemigos de la libertad de expresión.
Los perdedores de las elecciones--y claramente--de la batalla cultural--los marxistas, los globalistas y los social comunistas (a veces con el apoyo de social demócratas) han empezado a construir una serie de medidas muy estrictas para restringir el uso de redes sociales.
Lo veremos muy pronto en Brasil, y ya Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España, ha querido exponer en su reciente aparición en el Foro de Davos, que los usuarios de redes sociales, ya no pueden permanecer anónimos, y se les exigirá su número de identificación (lo que en EEUU sería el número de su Seguridad Social)
No hay que indagar mucho para entender, que si algo así se implementa, es todo en función de crear una marea de persecuciones por publicar contenido "incorrecto" en redes sociales, coartando así cualquier derecho a expresarnos libremente sobre cualquier asunto.
Pero esta pesadilla no está a años luz de Europa. Para nada. Esta realidad ya la viven en Inglaterra miles de usuarios que han sido condenados a penas de cárcel por publicar contenido que va en contra del terrorífico gobierno de Keir Stamer, del partido Laborista.
Otro "efecto secundario" de los cambios en X hacia el conservadurismo, es que, casi a diario, vemos anuncios patéticos de medios de comunicación, influencers o activistas de izquierda que abandonan por motu propio X, según ellos, indefinidamente. Una verborrea que pocos pueden creer sea verdad, porque sin sus redes sociales, francamente, poco o nada son. También sabemos el tamaño de sus estratosféricos egos. Volverán, desafortunadamente. Y aquí seguiremos para hacerles frente. Sin problema!
La razón que alegan estos delincuentes ideológicos es que nuestro movimiento ha coartado su libertad de expresión, y que hemos puesto en peligro a las redes sociales con discursos de odio.
Una paradoja, cuanto menos, porque bien que hemos sido nosotros los que nos hemos sometido al yugo asfixiante de su intolerancia y su kryptonita insensata.
¡En sus mentes, ellos creen que su apagón digital nos va a causar un dolor profundo, cuando, la realidad, es que nos tienen tirando cohetes y celebrando su partida!
Pero hay que tener precaución, porque el control del aparato propagandístico, aupado y alimentado por los medios de comunicación convencionales, no ha querido admitir su derrota, y pretende seguir reagrupándose, o, dicho más vulgarmente, pataleando, por ejercer control.
Recordemos, que las riadas de financiación de estos medios fue gigantesca, y nadie quiere perder su trozo de tan apetitoso pastel.
A partir de este momento, nos toca a nosotros, actuar con extrema cautela y con más contundencia que nunca.
Nuestra siguiente misión es el uso apropiado de la propaganda. La propaganda es una herramienta extraordinaria que a lo largo de la historia, incluyendo el último siglo, no ha estado al servicio del bien.
De hecho, hoy, que publicamos este artículo, es el Día Internacional de recordar a las víctimas de la Shoa, del Holocausto, y bien que sabemos el rol que tuvo la propaganda en la persecución del nuestro pueblo judío.
Pero este despertar ideológico que abanderamos nos da la oportunidad de tomar las riendas de todas las diferentes avenidas que llevan a un fin total del globalismo y del wokismo, que, mental y económicamente, y con el máximo respeto a las víctimas del régimen Nazi, también han causado un exterminio mental, moral y económico en nuestra civilización.
X puso el poder de supervisar cualquier vestigio de desinformación en manos de los usuarios. Ahora, no nos engañemos, X sigue teniendo una suma importante de usuarios de extrema izquierda, a los que simplemente, la palabra "debate" o "discusión" les es ajena.
Estos usuarios, si pueden, van a por la yugular de las cuentas de personas de derechas, y no descansan hasta tenerlas cerradas temporal o permanentemente alegando que tienen discursos de odio.
La gran mayoría, hoy por hoy, pueden ser recuperadas, pero no sin dar un gran dolor de cabeza a los usuarios afectados.
Para concluir, hay que reiterar que en esta "tierra prometida" de abundancia y de sensatez que nos llega, por fin, después de tantos sufrimientos y daños, debe ser cuidada, e incluso custodiada, poniendo en nosotros, los ciudadanos de bien, una responsabilidad casi de Templario para proteger la libertad de expresión de los genocidas de las agendas 2030 (o 45 o 50) o algún "lobo solitario" fiel a las ideologías autócratas de los oportunistas y sectarios que, aunque pocos en número, son peligrosos y tienen recursos vastos a su alcance.
Como ya hemos dicho anteriormente, este año, el 2025, da el pistoletazo de salida a la Generación Beta, y somos nosotros, la Generación X, los que debemos autodeterminarnos los guardianes de estos niños que recién llegan a nuestro mundo.
A nuestra mediana edad, sabemos, que en gran parte, nuestra generación fue inocente, permisiva, tolerante e ignorante durante muchos años, y, a partir de esto, hemos creado una alfombra roja para que se pisotearan los valores fundamentales de nuestra sociedad.
Por lo tanto, es igualmente nuestra responsabilidad, el dar un vuelco total al rumbo de nuestros pensamientos y nuestras metas.
Está en nuestras manos esa reeducación de la población, un tema, en el que no temo, en lo absoluto, ser recurrente y repetitiva en mis análisis, porque es esa reconquista y esa remodelación ideológica las que hoy nos ha llevado a implementar nuevos parámetros y construir nuevos cauces para un desarrollo de nuestra humanidad que no está exento de retos.
Una sociedad fortalecida, por ejemplo, sabrá darle buen uso a la Inteligencia Artificial, un territorio comanche, del que los globalistas quieren tomar posesión para proyectos aberrantes.
Por lo tanto, en este cuarto de siglo, tenemos que coger aliento e impulso porque la lucha apenas comienza.
Tengamos muy en cuenta, que en estas cruzadas, los estandartes de la libertad y el honor son movidos por vientos de cambio que soplan en nuestra dirección.
Dios nos ha dado una misión de vida más que extraordinaria. Debemos merecerla.
En los Salmos (119:45 específicamente), atribuidos al Rey David, leemos:
"Viviré con toda libertad, porque he buscado Tus preceptos."
¡La gloria de nuestras victorias son para Dios!
El impulso para seguir adelante en nuestra lucha también vendrá a nosotros de Sus divinas Manos.


