Jamie Brewer tiene 39 años, es actriz y tuvo una notable presencia en las series "American Horror Story: Horror House, así como su secuela "American Horror Story: Coven." Brewer también es modelo y desfiló en la pasarela de la Semana de la Moda de Nueva York en el año 2015.
Isabella Springmühl Tejada tiene actualmente 27 años, y es una conocida diseñadora de Guatemala, cuyas piezas se han exhibido en las pasarelas de Londres, y actualmente supera los 37,000 seguidores en Instagram.
Pablo Pineda tiene 50 años, es nacido en Málaga, España, y es profesor universitario. Tiene un título en sicología educativa, y además puede presumir de haber ganado la Concha de Plata en el festival de cine de San Sebastián en el año 2009. Pineda dejó de lado la actuación para dedicarse a su vocación docente y académica.
Zhouzhou (se pronuncia Jow Jow) tiene 46 años y es uno de los conductores de orquesta más populares de China, y tiene su propio grupo de músicos clásicos. Su carrera tuvo mayor auge entre 1999 y 2006, y hoy por hoy sigue dando al menos 10 conciertos por año.
En concreto, qué tienen en común estos increíbles personajes?
Sin duda, genio y figura. Pero hay algo más...Todos ellos nacieron con el Síndrome de Down.
Se hace imprescindible hacer un análisis sobre el Síndrome de Down, porque vemos, con alarmantes datos y estadísticas que para las nuevas agendas ideológicas, tener un cromosoma de más, podría, simplemente, ser definido como alguien que "está de más" en nuestra sociedad.
Empecemos por el principio...
Qué es el Síndrome de Down?
El Síndrome de Down, igualmente conocido como Trisomía 21, es un trastorno genético causado por la aparición de un cromosoma extra en el cromosoma humano no. 21.
El cromosoma 21 contiene aproximadamente 1.5% de ADN y es portador de aproximadamente 200 a 400 genes.
En general, somos portadores de dos copias del cromosoma 21, uno proviene de nuestro padre, y el otro de nuestra madre, al momento de la concepción.
La Trisomía 21 consiste, por lo tanto, en la aparición total o parcial de un tercer par en dicho cromosoma, que lleva al desarrollo de lo que se conoce como el Síndrome Down.
Si bien el nombre de esta condición fue adoptado del médico británico John Langdon Down, que fue el primer académico en mencionar dicha anomalía genética en 1866, no fue hasta el siglo pasado, concretamente, en 1958, que salta a la palestra la primera teoría sobre lo que es verdaderamente la Trisomía 21.
Estas fantásticas hipótesis nos llegaron de la mano de Jérôme Lejeune, un pediatra, genetista y activista Provida francés (1926-1994)
Lejeune, que es considerado Siervo de Dios de la Iglesia Católica actualmente, fue el primer científico en descubrir el origen del Síndrome de Down, precisamente, con lo inexplicable (hasta el sol de hoy) de ese tercer par de un minúsculo cromosoma.
Aproximadamente 1 de cada 700 niños, son diagnosticados con Síndrome de Down--si llegan a nacer.
En los Estados Unidos, hay, actualmente unas 400,000 personas con Síndrome de Down, representando algo más del 1% de la población total.
El Síndrome de Down es conocido por sus peculiares (y francamente adorables, sobre todo en niños pequeños) rasgos físicos, pero, igualmente, un 50% de los portadores de la Trisomía 21 tienen un mayor riesgo de tener anomalías cardíacas, bajo tono muscular, infecciones de oído, e incluso la pérdida de audición.
También podrían aparecer complicaciones tanto en el sistema digestivo como endocrino, debido al exceso de proteínas sintetizadas por el cromosoma de más.
Si bien, como ya hemos recalcado, no existe una explicación concreta de cómo puede haber aparecido un tercer par del cromosoma 21 en nuestra carga genética, sí se han hecho estudios de que, por ejemplo, mujeres que han dado a luz de más de 35 años, han sido madres con más tendencia a tener bebés diagnosticados con Trisomía 21.
Sin embargo, podemos traer a colación el extraordinario caso de Mariana de Ugarte, una influencer española y embajadora de la marca de juguetes Matel en España que es madre de dos niños, nacidos cuando ella tenía entre 26 y 29 años, ambos, un varón y una hembra, con Síndrome de Down.
Ugarte podría ser uno de los pocos casos en el mundo, donde se han producido dos nacimientos de niños con Trisomía 21 de la misma madre y padre biológicos.
Las personas nacidas con Síndrome de Down presentan una leve o moderada discapacidad en el desarrollo de sus habilidades intelectuales y cognitivas y tienen actualmente una expectativa de vida muy esperanzadora, con un promedio de 60 años. Pero son cada vez más los casos de personas que bien pueden llegar a cumplir 70 u 80 años de vida.
Es ampliamente conocido que existen pruebas de embarazo que permiten el diagnóstico de la Trisomía 21 aún en el vientre materno, y es aquí donde debemos prestar atención a los datos.
La amniocentesis es quizá el examen prenatal de mayor popularidad para detectar condiciones genéticas o infecciones en el feto en desarrollo.
Usualmente, se practica en mujeres gestantes entre las 15 y 20 semanas de embarazo con resultados muy veraces.
Tristemente, el resultado positivo de estas pruebas a la Trisomía 21, entre otras condiciones genéticas, resulta en un aborto inducido. Es decir, la presencia de un cromosoma extra en un feto es una automática sentencia de muerte.
El Dr. Luis Chiva, Ginecólogo y profesor en la Universidad de Navarra, Provida y padre de un niño con Síndrome de Down, explica en el podcast "AladeTres," que hasta un 97% de los bebés diagnosticados con Síndrome de Down durante la gestación son abortados en España solamente.
Tengan este dato en mente por unos instantes y volveremos a él.
En el Reino Unido las cifras son alarmantes. No sólo que un 90% o más de los diagnósticos prenatales de la Trisomía 21, terminan en abortos, sino que una ley que ha sido aprobada hace poco más de un año, permite, que dicho aborto se practique incluso antes del nacimiento a los nueve meses de embarazo.
En los Estados Unidos, entre un 67 a 85% de los bebés diagnosticados con Síndrome de Down, no llegan a término.
Volviendo al invaluable análisis del Dr. Chiva, existen actualmente en Europa, leyes, que él en lo personal, y muchos de nosotros, podríamos considerar “eugenésicas” que discriminan al bebé con una posible discapacidad de desarrollo mental o cognitivo.
Tal es la gravedad de estas leyes, que existen actualmente casos en los altos tribunales de ginecólogos obstetras que han sido condenados a multas millonarias, e incluso, han sido apartados de su profesión, por no haber ofrecido a la madre la opción de un aborto al haberse conocido un diagnóstico intra uterino del Síndrome de Down.
Es decir, para dejarlo claro, cuando una prueba de amniocentesis da positivo a un diagnóstico de Trisomía 21, el médico está obligado a decirle a la madre que el feto que lleva en su cuerpo no debe nacer.
De hecho, explica el Dr. Chiva, hay jueces que dicen alto y claro que un bebé con Síndrome de Down, y esto es sacado de testimonios del propio Tribunal Supremo: "son vidas que no merecen ser vividas."
O sea, para que no haya duda, hay un puñado de jueces amorales que les da por jugar a Dios, y sentencian a un bebé a morir porque según su criterio, qué se puede decir aquí? Nazi? considera a una persona con Síndrome de Down, infrahumana.
¿Quién es el que tiene aquí la verdadera "discapacidad"?
En los países nórdicos, ya hay casos de ciudades donde el aborto ha barrido completamente a las nuevas generaciones que han sido diagnosticadas con Trisomía 21 intrauterinamente.
Las personas que justifican esta barbarie, esta especie de genocidio genético, argumentan que las personas con Trisomía 21 aumentan sustancialmente los costos familiares que incluyen cuidados enfocados en el Síndrome de Down, médicos, tratamientos, medicinas, especialistas en muchas áreas, gastos en clínicas de estimulación temprana, alimentación especial, suplementos, radiografías, sin mencionar el tiempo absorbido, desgaste psicológico, mental, y muchísimo sacrificio emocional y desgaste sicológico.
Otros argumentan que los hijos con Síndrome de Down drenan toda la energía del hogar, y que muchos padres han tenido que renunciar a sus sueños, incluso de formar familias numerosas.
No creo que pueda haber argumentos más absurdos e injustos que los presentados por quienes justifican esta eugenesia basada en la presencia de un cromosoma extra.
La incongruencia es mayor, cuando vemos, ampliamente en Occidente, un activismo en pro de las personas con Síndrome de Down. A tal punto que el 21 de Marzo, desde el año 2011, se ha declarado el Día Mundial del Síndrome de Down.
La explicación de por qué este día es muy simpática. 21 por el cromosoma afectado. Y Marzo porque es el tercer mes del año (trisomía, 3 pares)
Todos los personajes que he mencionado al comienzo de este artículo, todos, sin excepción, han sido reconocidos con múltiples honores por su enérgica labor en pro de dar visibilidad al Síndrome de Down, y disminuir cualquier tipo de exclusión en el campo laboral.
Esta discrepancia debe hacernos plantear una hipótesis...
¿Es el Síndrome de Down la excusa perfecta, o una de los tantos argumentos insensatos de las agendas ideológicas para llevar a cabo su tan ansiada disminución de población?
No debería extrañarnos que muchos adeptos a las agendas progresistas que se jactan de promover la inclusión y la tolerancia, sean los primeros que. sin chistar, optarían por un aborto voluntario para “deshacerse” de los presuntos problemas que acarrea un niño con una discapacidad.
Y es profundamente preocupante que haya un personal médico especializado, que se lucre de la promoción del aborto por discriminación. No hay otra manera de definirlo.
Según estos doctores, hay seres humanos con más valor que otros. Y obviamente ya tenemos amplio conocimiento que la industria del aborto es billonaria y generosa con los bolsillos tanto de los practicantes de este procedimiento, como también, no olvidemos, de toda la parafernalia propagandística que lo promueve siguiendo las indicaciones de las agendas globalistas actuales--y futuras.
Pero los adelantos y estudios en pro de la inclusión y de la mejoría de vida de los portadores de Trisomía 21 tienen muchas razones para ser optimistas.
Hay tratamientos hormonales con resultados asombrosos donde, por ejemplo, un incremento de la hormona gonadotropina, ha dado a los pacientes con Trisomía 21 un aumento en su capacidad de memoria y cognitiva.
Sabemos que entre un 75 y 77% de adultos con Síndrome de Down son propensos a desarrollar enfermedades como el Alzheimer a una edad prematura.
Pues estos nuevos estudios, podrían disminuir ese riesgo de a poco, aumentando no sólo la cantidad sino la calidad de vida de las personas y sus familias.
Es bien sabido que las personas con Trisomía 21 que han complementado su formación académica con terapias especializadas, se han podido acoplar al mundo laboral sin mayores problemas de adaptación. De hecho, las estadísticas han demostrado que los empleados con Síndrome de Down son de los más aplicados y más éticos que tienen las plantillas de sus empresas.
En lo personal, no creo que exista, sinceramente, un medidor que pueda captar los niveles de energía, alegría, optimismo y sinceridad que portan las personas, de cualquier edad, que sabemos están dotados de esos 47 cromosomas.
La persona con Trisomía 21 no carece de sus temores y de sus contratiempos, pero tiene una capacidad de resolución y de positivismo que rara vez vemos en un ser humano sin ninguna “anomalía” genética.
Niños pequeños con Síndrome de Down son incalculablemente afectivos, incluso en presencia de extraños, y nos abrazan y nos tocan con la curiosidad y el respeto de quien ha encontrado un tesoro.
Para mí las personas con Trisomía 21 son portales divinos. Si bien podemos comprobar que el cromosoma 21 tiene un par de genes por cada progenitor, el tercero, sin duda alguna, debe venir de Dios en su estado más puro.
Los niveles de nobleza y de humanidad de las personas con Síndrome de Down deberían ser estudiadas meticulosamente, ya no sólo a un nivel genético, que por sentado es importantísimo, sino también a un nivel espiritual.
En un mundo que cada día pareciera rechazar la presencia de Dios, creo que estos seres extraordinarios podrían probar ser ángeles terrenales con un cromosoma extra de consciencia emocional y de una sapiencia que podría resultar catártica para el saneamiento de una civilización víctima de la ignorancia y propensa a la crueldad infinita.
Muchos hemos despertado y ello, sin ánimo de ser repetitivos, nos debe conducir a tener una mayor sensibilidad a lo que Dios nos regala generosamente, poniendo en el alma un propósito único, fértil y trascendental.
Esto, en un ser humano dotado de Trisomía 21, podría ser maximizado y nos corresponde ver con amplia admiración y respeto a quienes podrían enseñarnos que un minúsculo cromosoma de más, no "está demás," sino es, posiblemente, "el más importante" para la humanidad que los restantes.
Dios no se equivoca nunca. Y ojalá cada uno de nosotros, a lo largo de nuestra existencia, tengamos el inmenso privilegio de estar, aunque sea unos minutos, frente a estas personas que con un sólo un cromosoma extra, pueden hacer que la balanza de la humanidad se incline un poco más hacia la luz.
Los dejo con una frase de Madeline Stuart, la primera supermodelo australiana con Síndrome de Down, aparte de bailarina y atleta paralímpica: "La diferencia entre lo posible y lo imposible, es un corazón dispuesto."

