El 25 de Octubre de 1988, en Santo Domingo, República Dominicana nacía el segundo vástago de la familia Soto Pacheco.
Le pusieron el nombre de Juan.
El padre de Juanito Soto, Juan Soto, Padre, era un apasionado del béisbol, habiendo sido “catcher” de un pequeño equipo local.
Llevaba a su hijo mayor al Estadio Quisqueya donde jugaban los "Licey Tigers," y allí padre e hijo dedicaban horas enteras a entender las técnicas y las estrategias del deporte que a ambos apasionaba.
En casa, Juan como su Juanito no se cansaban de practicar lanzamientos de pelota. Actividad a la que luego se incorporaría el hijo pequeño, Elián, a quien Juan también inculcó su gran afición.
Juan Jr., nació para las grandes ligas. De eso no cabe la menor duda. Su primer contrato profesional fue en el 2015, con apenas 20 años de edad con los "Washington Nationals" por millón y medio de dólares.
En el año 2019 rompe un récord en la Major League Baseball con los "Nationals" al haberse anotado 30 jonrones antes de cumplir los 21 años.
Pero si adelantamos el tiempo al presente año nos encontramos que Juan Soto jugó con los Yankees de Nueva York con un contrato de $31M por un año.
De la noche a la mañana, todos los medios de prensa deportivos, los pódcast y las redes sociales se han llenado de titulares por el meteórico ascenso de Juan Soto en las Grandes Ligas.
El 9 de Diciembre de este año 2024 se acaba de anunciar que Juan Soto ha sido fichado por los Mets de Nueva York por la suma de $765 millones por 15 años. Cifra que los Mets bien pudieran hacer llegar a los $800M como incentivo para la estrella.
Juan Soto sólo tiene 26 años.
Hay algo que no cuadra...
De hecho, en mi opinión, hay muchas cosas que quizá carecen de sentido común.
Pero arrojo un dato más a la historia de Juan Soto. Su padre sólo deseaba que sus hijos fueran "peloteros" profesionales. Ese era su gran anhelo. El, su progenitor, no lo logró, pero Juan tenía que alcanzar esa meta.
Es decir, esas inquietudes tan naturales en los padres de nuestros días que fuésemos buenos estudiantes y tuviésemos una educación superior, se ha reemplazado por el "quiero que seas un beisbolero."
Podríamos pasearnos por muchas arenas y encontraríamos historias similares.
En el fútbol nos encontramos con dos "íconos" como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, que han llegado a sobrepasar el billón de dólares sólamente con sus contratos de índole comercial, es decir, con mercancía.
Marcas como Adidas, Dolce y Gabbana, Turkish Airlines, e incluso la cadena de restaurantes Hard Rock Cafe han contado con la imagen y la rúbrica de Messi, para hacerlo embajador de sus productos o servicios.
Cada una de estas marcas hace hasta lo imposible por adquirir el acceso a estos atletas.
Hablamos de un chico de Rosario, en la Provincia de Santa Fe, en Argentina.
Aún no cumple los 40 años.
Su historia no es muy disímil a la de Juan Soto, excepto que el gran apoyo de Messi fue su abuela, fallecida cuando el pequeño Lionel tenía 11 años.
Con el máximo respeto a sus "logros" profesionales, pero a mí me queda claro que Messi o su contraparte portuguesa, Ronaldo, no son, para nada, personajes con méritos sólidos, aparte de jugar bien a un deporte, vocación muy loable, pero que pudiera estar siendo llevada a unos altares donde es obvio que no merecen, ni por un segundo, estar.
En un mundo como el que vivimos de valores tan trastocados, lo primero que tenemos que plantearnos es qué lugar tienen los deportes en nuestra sociedad.
¿Ustedes conocen a Anca-Ligia Grosu?
Es una mujer rumano-alemana.
No, no juega fútbol ni basquetbol femenino.
Es una de las mejores oncólogas del mundo. Su especialidad es Radiología y tiene 25 años de experiencia. Actualmente, también es profesora de la Universidad de Freiberg.
Sin tener con exactitud el salario de los oncólogos top del mundo, estos pueden estar ganando entre $285 mil y máximo $400 mil al año. Poco más o poco menos.
Recuerdo a nuestros lectores, que los oncólogos son médicos especialistas en tratamientos contra el cáncer.
A Lionel Messi le cuesta pronunciar bien el español. No es insulto, pueden ver cualquier entrevista y verán que no es un hombre preparado. Sabemos que era un chico que jugaba al fútbol de sol a sol, con sus hermanos y sus primos.
De sus estudios poco sabemos.
¿Qué está pasando con el mundo del deporte?
A mí, en lo personal, me encanta el fútbol. O quizá podría decir que me encantaba. Mucho, muchísima de mi afición murió en el 2022, cuando terminó, el que para mí puede que haya sido el peor Campeonato Mundial de la historia.
El primer Mundial que vi de punta a punta, junto a mi familia, y con una ilusión indescriptible fue el de España en 1982, donde resultó ganadora Italia, llevándose la copa por tercera vez. Paolo Rossi fue el gran ícono de ese campeonato. Su muerte, a los 64 años, en el 2020 me dolió profundamente.
Cumpliría yo 10 años ese Diciembre de 1982. En mi habitación había un peluche de la mascota "Naranjito."
Pensar que la Final del Mundial de Catar coincidió con mi cumpleaños 50, se podría decir que mi pasión futbolística pudo haber caducado después de cuatro décadas.
El próximo Mundial, con triple sede EEUU, México, Canadá, me causa cierta incertidumbre. Trump estaría todavía en el poder. Así que veremos que pasa en el 2026.
Estoy segura de que mis sentimientos tienen validez para muchos otros seguidores de tan noble y excitante deporte.
Pero el Mundial que, no sé, podemos decir, robaría, Catar estuvo por doce años cubierto más de sombras y controversias que luces.
Orgánicamente, la sede se esperaba que fuese para los Estados Unidos. ¡Sin embargo, en una movida muy extraña los americanos nos vimos, quizá, de alguna manera, estafados por las movidas de Catar que se sabe llegó a pagar más de $220 billones! Superando con creces (bastantes) a las sedes anteriores.
Por poner un ejemplo. Brasil, sede del 2014, pagó $15 billones. Rusia, sede del 2018, pagó $11 billones por asegurarse el ser los anfitriones.
Dadas las condiciones naturales del clima catarí en el verano (época en que se celebran los campeonatos de fútbol normalmente) Catar exigió que los juegos se celebrasen en invierno.
Ya empezado el Mundial se supo que había que respetar que Catar es un país teocrático y hubo restricciones de ventas de licor consideradas “halal” (pecado) para el Islam.
Varios "whistleblowers" también denunciaron varias muertes en la construcción de los estadios, noticias que, muy convenientemente, se vieron extinguidas en los medios de comunicación.
Este análisis sobre las condiciones actuales del deporte nos hacen plantearnos, sin duda, muchas hipótesis.
¿Es la práctica del deporte, tanto en sus niveles amateur como los altos niveles profesionales una actividad motivada por el entusiasmo de los seguidores y el compañerismo entre equipos?
¿O no es descabellado pensar que como tantas áreas de nuestra esfera de entretenimiento y cultura general, el deporte ha caído en una degeneración moral que podría hacer al aficionado replantearse su visión? Tal y cómo me ha pasado a mí.
Volviendo, por unos instantes al caso de Juan Soto, ahora jugador de los Mets de Nueva York.
El equipo de los Mets fue fundado en el año 1962 (los Yankees fue un equipo fundado en 1903)
Sus ingresos de este año están calculados en un aproximado de $3 billones.
Perdón, pero no me salen las cuentas.
Si sólo por Juan Soto deben pagar casi $1 billón.
El Citi Field, el estadio de los Mets, que este año cumplió 60 años, tiene aforo para 41,000 personas.
¿Con una plantilla cuasi billonaria, más los gastos estrambóticos de televisión y publicidad, se puede decir que los equipos deportivos están jugando limpio?
No se trata, claro está, de hacer acusaciones infundadas, pero sí tenemos que prestar atención a lo que está sucediendo con el deporte en las más altas esferas.
¿Entradas y camisetas y chapitas con los logos es cómo los equipos hacen fortunas billonarias?
Si así fuera no me extrañaría que de pronto aficionados al béisbol o al fútbol abran sus garajes y empiecen a vender artículos de colección y camisetas a $10 y de pronto hay una riada de millonarios en América y en Europa!
¡Pero con todo y eso no llegan a los cuatro ceros! Ni hablar de seis ceros!
¿Nos vamos entendiendo?
Pareciera que esa misma nube negra que nos amenaza cada día con robarnos nuestra manera de pensar y de vivir, también ha encontrado terreno fértil en los deportes.
Y digo más, una de las grandes estrategias de las agendas ideológicas--y que muchos políticos han detectado como infalibles--es la de empezar a ver a los diferentes partidos y formaciones tal y como millones de aficionados ven a sus equipos deportivos predilectos.
De allí, que los votantes se niegan a dejar de votar las políticas progresistas fallidas. Es cuestión de pasión. Este es mi partido, mi equipo de toda la vida. ¡Grave!
¿Desde cuando se está utilizando la fe de un simple aficionado para crear puentes entre las mafias y los resultados en un partido de fútbol?
¿Puede el deporte haber caído tan bajo?
Otro ejemplo clarísimo es la inclusión forzada de las consignas del lobby LGTBQ en la mercancía o en las concesiones que hace un equipo para favorecer al colectivo. Tal fue el caso de los Dodgers que hicieron una parodia donde se celebró una "Noche del Orgullo," con los participantes, varios drag queens, vestidos de monjas.
Si recordamos años atrás--y quién sabe si todavía con Colombia bajo un régimen Castro Chavista como el de Gustavo Petro--la selección de fútbol nacional con figuras tan extraordinarias como Carlos "El Pibe" Valderrama en sus filas por 20 años, estuvo muy bien cebada por la mano negra de Pablo Escobar, jefe máximo del Cartel de Medellín.
Esto no es especulación, es una triste parte de la historia de una selección que cuenta aún con el cariño y apoyo de los colombianos e hispanoamericanos en general.
Recordemos con el máximo respeto al joven Andrés Escobar de 27 años, a quien sus fans apodaron "El Caballero del Fútbol," que fue asesinado a tiros por dos sicarios en Julio de 1994 por haber cometido el error de anotar un autogol. Una penosa intervención que muchos grandes han cometido a lo largo de su carrera deportiva.
Pues, Escobar fue acribillado a balas por eso. Y se sabe con certeza que los matones estaban vinculados con el narcotráfico.
De esta triste historia ya hace 30 años...
Vuelvo y repito...
Desde cuándo el deporte es un posible blanco de actividades ilícitas. Podríamos decir que hay mafias que controlan los ejes de los equipos?
¿Hay blanqueamiento de dinero?
Luego están, y esto es muy importante, las consecuencias en el elemento humano.
Por supuesto que hay--o al menos debería haber--un nivel de frustración en el fanático que de pronto se ve utilizado, sabiendo que su dinero no está bien invertido--o su enorme pasión está siendo burlada y pisoteada.
Los mismos jugadores, los atletas, sus familias, sus vidas... Qué consecuencias tiene para ellos verse como peones de élites corruptas?
En mi opinión ninguno de estos atletas llevan vidas dignas de admiración. En una gran mayoría de casos, en varias disciplinas, vemos que los jugadores llevan vidas de lujos estrambóticos que, si no saben invertir sus fortunas apropiadamente, caen en la bancarrota.
El mismo Messi se vio envuelto en un fraude en el año 2016, junto a su padre. La sentencia original fue de 21 meses de cárcel para ambos. Lo cual fue reducido a una multa altísima, pero no hubo cárcel--algo que quizá merecía y cualquier ciudadano, no Messi, hubiera pagado hasta sus últimas consecuencias.
Yo tengo la teoría que el Mundial de Catar, en el 2022, fue maleado y manipulado para que ciertos jugadores, incluyendo Messi, fuesen a parar a las filas del Paris St. Germain, un equipo que fue adquirido por Catar en el 2012.
Los que entendemos de fútbol, pudimos ser testigos de movidas muy sospechosas de parte del arbitraje, que, de la nada, podían regalar a un jugador estrella como Ronaldo un penalti que no era tal cosa ni a mil leguas.
Niños y jóvenes en todo el mundo, de diferentes clases sociales, ven a estos atletas como sus grandes ídolos e intentan copiar, no sólo su estilo deportivo, sea cual sea su disciplina, sino que copian sus movidas personales, sus mottos y sus valores.
No es de extrañar que un niño, desde su infancia, tenga como gran meta, no ser un buen médico o un abogado o un empresario como Trump, sino un beisbolista o un Ronaldo.
Las hembras, por desgracia, muchas, también ven en Georgina Rodríguez, pareja de Ronaldo desde hace un tiempo, su mejor rol femenino a seguir.
Una mujer que hasta tuvo su propio documental en Netflix, donde sólo hizo alarde de su clóset lleno de Manolos y sus vestidos de alta costura, y un joyero que ninguna Maharaní podría soñar.
Y así, entonces, empiezan a recorrer callejones muy oscuros donde se convierten, tal vez en "Yatistas," acompañando a señores de altas esferas, que luego pueden resultar un Epstein o un Sean "Diddy" Combs, que desgracia sus vidas para siempre.
Muchos padres están, puede que sin mala intención, pero el daño es el mismo, inculcando en sus hijos, precisamente, que no se enfoquen en estudios o en una preparación académica, sino que busquen ser atletas o influencers, abandonando años enteros de valores tradicionales.
Para concluir, el deporte podría ser una arista más de las agendas ideológicas para perpetrar sus crímenes.
Bien haríamos en prestar un poco más de atención a lo que pudiera esconderse entre el “graderío” de nuestros estadios. ¿Qué enseñan los directores técnicos a los niños entre un pase y otro?
Las redes sociales están plagadas de prostitutas conocidas como "instagramers," que se dedican a contactar a los jóvenes atletas que despuntan en sus respectivas áreas. Estos mismos atletas son grandes aficionados a páginas de contenido adulto como "Only Fans" donde, casualmente, les sale lo que se conoce en inglés como una "baby mommy," que simplemente son mujeres que "pescan" a estos nuevos millonarios llenándolos de una prole con la cual ellas, las madres, reciben compensación económica por 18 años sin mover un dedo.
En un momento tan impactante para nuestra sociedad, y con tantas ansias, que de que, por fin, salgan a la luz verdades ocultas, es imprescindible volver nuestros ojos a la sencillez y la inocencia del deporte.
El deporte, ya no sólo la participación directa en él, sino lo que es más bonito, las sensaciones que nos provocan, el entusiasmo y cómo un evento de gran magnitud une a familias enteras, debe volver a ser una prioridad. La única prioridad.
Como en tantas otras áreas que ampliamente analizamos con respecto a la civilización Occidental, la gran responsabilidad recae en nosotros mismos.
El gran Pelé (1940-2022) nos dejó una frase para crear una nueva consciencia en nuestras próximas generaciones:
"Un atleta no puede correr con dinero en sus bolsillos. Debe correr con esperanza en su corazón y sueños en su cabeza."
¡Desde ya, sin demora, tenemos que hacer al deporte de calidad que tanto nos ha regalado...grande otra vez--y para siempre!

